Solo un beso

Kardia de Escorpión visita al templo de Virgo de forma desafiante, aprovechando las meditaciones de su protector para burlarse de él, mientras Defteros observa todo con intenciones de detenerlo.

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Solo un beso

Temas: Shounen Ai, comedia, Romance
Personajes: Defteros, Asmita, Kardia, Degel
Spoilers: Cap 152 pasado de Defteros.
Resumen: Kardia de Escorpión visita al templo de Virgo de forma desafiante, aprovechando las meditaciones de su protector para burlarse de él, mientras Defteros observa todo con intenciones de detenerlo.

Esta historia la cree luego de imaginarme la escena por un momento. Tenía la idea desde hace tiempo peor al final quedo asi, espero les guste.

En aquel templo, cada vez que él pasaba gobernaba el silencio, cosa que siempre le provocaba curiosidad. El invitado se quedo de pie frente al protector, quien estaba meditando con su cosmos cálido alrededor y totalmente ausente. Joven como él, también la armadura todavía no se acoplaba a su contextura y de paso, tenía una cara de niña que lo hacía gracioso. Para él, estar allí solo para molestar era interesante.

Él no tenía mucho tiempo luego de haber obtenido su armadura dorada de Escorpión, honor que lo hacía merecedor de un lugar dentro de las casas del santuario y el título de caballero dorado. Cuando llego, recibió muchas felicitaciones, halagos y buenas intenciones de parte de todos, menos de él, el santo dorado de Virgo. Aunque su orgullo se había alimentado de cada uno de lo recogido en su paso hacia su nuevo templo, no estaba satisfecho hasta recibir el propio del santo de Virgo, de quien había oído era el más cercano de los dioses. “Que titulo tan exagerado” Murmuro Kardia al ver el guardián, un jovencito como él que parecía quedarse dormido mientras decía ‘meditar’ y si contaba la cantidad de horas que lo hacía, se podría decir que dormía mínimo unas 15 horas diarias.

Intento durante mucho tiempo conseguir al santo de Virgo en otra posición que no fuese la erguida y tosca que lo hacía parecer una estatua forrada con demasiado oro, pero no había tenido éxito. Así que, para burlarse de la sagrada aura divina que supuestamente lo envolvía, cada vez que bajaba, le hacía muecas, se acercaba y se reía en su cara, aprovechando que él estaba totalmente ausente. Eso era suficiente para decir que “había burlado al más cercano a los dioses”.

Defteros desde el lugar que solía a esconderse, observaba de reojo y con desconfianza esas veces que el irreverente santo se atrevía a ofender la paz que él tenía en el templo de virgo, con el descaro aún de burlarse de un santo de oro cuando está vulnerable. Muchas veces se tragaba la rabia que sentía cada vez que el escorpión profería palabras hirientes, irónicas y burlonas hacía el santo que le había permitido cobijarse en ese lugar y en quién cada vez se sentía más confiado. Así que cuando Asmita regresaba de su meditación, Defteros se quejaba de lo que había hecho Kardia durante su ausencia.

–También dijo que eras un santo patético, que tienes miedo de enfrentarlo y jamás podrías defenderte de él.

–¿En serio? –Murmuro Asmita con una sonrisa– ¿No te parece una persona curiosa?

El gemelo no entendía la visible tranquilidad del dorado ante palabras tan provocadoras. Su hermano nunca dejaba que alguien lo dejara en menos, incluso hasta el mismo discípulo del patriarca tenía que medir sus palabras ante él, pero Asmita no le daba importancia al asunto. Más bien, parecía divertirse con él.

–Deberías darte a respetar… –Murmuro Defteros indignado – Eres un Santo de Oro y además, tu poder es superior al de él.

–No sé qué te hace afirmar eso pero, me halagas –Respondió Asmita con rostro alegre

–¡No es justo que debas soportar ese tipo de trato!

–No te preocupes por él, escuda su fragilidad con ese comportamiento. Si veo que intenta propasarse, actuaré en consecuencia.

Esa mañana no fue distinta. Cumpliendo un recado que le dejo Degel de Acuario, otro santo dorado a quien tendría que ver más seguido gracias a su “talón de Aquiles”, Kardia había bajado hasta el templo de Virgo e hizo lo que estaba acostumbrado a hacer. Primero lo llamo varías veces, para comprobar que efectivamente el santo estaba otra vez ‘meditando’. Al asegurarse, se lamió su labio inferior con descaro y se acercó al guardián de la sexta casa en tono desafiante. Defteros observaba todo desde su escondite, en espera para ver qué es lo que hará con virgo.

Se aproximo sigilosamente y lo observo con desprecio. Tomo uno de los cabellos dorados que se movían al compas de su cosmos y lo enrosco en su uña.

–El más cercano a los dioses… je… no me hadas reír –Murmuro con una sonrisa sarcástica – ¿Es de esa forma que vas a pelear en la guerra? ¡Patético! Yo moriré con gloria, me llevaré al más poderoso y todos hablaran de la hazaña de Escorpión. ¿Y tú? ¿Rezaras por misericordia?

Soltó la hebra de cabello y fijo su mirada en ese rostro, frágil, dócil, con finos rasgos y una serenidad atrapante. Crujió sus dientes y observo ese semblante con intenso recelo.

–Tienes cara de niña… – se rio en carcajada–. Ni pensar que Acuario dice maravillas de ti, ¿Qué te ve? ¡Quizás piensa que eres niña!

Defteros casi pierde los estribos cuando ve como Escorpio sujeta con fuerza y sin misericordia el rostro de virgo, aún inmóvil, con su mano izquierda. Kardia lo observo con odio, intenso odio, como si quisiera frustrar toda su rabia en él.

–Me has ignorado muchas veces, ¿Tienes idea de lo enfurecido que me pone? ¿Quién te crees para ignorarme? – Toco con su dedo meñique de a mano derecha la mejilla de marfil del dorado que meditaba, observando que en lo absoluto, el santo no se movía. – Quizás deba hacerte entender que es peligroso meditar tanto, Virgo. ¿Qué te parece si te dejo mi marca?

El gemelo peleaba consigo mismo para no interponerse, cuando ve que el dorado de la octava casa mostro con orgullo su afilada uña roja y la posiciono en la mejilla derecha de Asmita, haciendo un rasguño en su rostro con una marca de sangre. El corazón de Defteros no lo soportaba, la irá lo estaba carcomiendo.

–¡Ups! Creo que deje una marca en el rostro del dios –Otra carcajada se escucha en el lugar

Kardia suelta el rostro del dorado mientras la sangre corre como un hilo sobre su piel, y luego sonríe complacido, aún muy cerca de él.

– ¡Que triste!, quizás te deje una cica…

Para sorpresa de Kardia, unas manos tomaron su mejilla y lo jalaron hacía Asmita, recibiendo de lleno los labios del santo de virgo sobre los suyos, en un beso seco y caluroso. Kardia quedo totalmente descolocado, sintiendo como el calor se agolpaba a sus mejillas, sin poder reaccionar. Defteros no podía apartar la vista de la impresión. Luego de ese corto beso, Asmita soltó el rostro del dorado, dibujándole una sonrisa con malicia, cosa que hizo que Kardia cayera hacía atrás aún espantado, quitándose el rastro de aquel beso de sus labios con impresión. Tembló al ver que el rostro del guardián se puso serio, mientras con uno de sus dedos trazo de nuevo la herida que le había dejado en su mejilla, quitando la pista de sangre.

–¿Me buscabas, Kardia de Escorpio?

Kardia estaba totalmente fuera de sí, aterrado ante lo sucedido, observando absorto como el santo se había puesto de pie y de extraña manera se sentía un ambiente amenazante.

–He escuchado todo lo que has dicho de mí. Con ese saludo, ¿has cambiado de opinión?

El rostro de Kardia se tiño de rojo, entre vergüenza e ira, luego de ver esa sonrisa prepotente que le lanzo el dueño de la casa de virgo, en una señal de burla que lo carcomía. Y justo en ese momento, para complicar el cuadro, Degel había llegado al templo. Al escuchar su voz el corazón de Kardia empezó a latir con fuerza, asustado ante la idea de que a esa persona se le ocurriera comentar el desafortunado “saludo”.

–Kardia, ¿no le has dicho a Asmita de mi pedido? –Pregunto el dorado recién llegado con molestia hasta que al ver que Kardia estaba en el suelo y no volteaba, mostro desconcierto

–Degel de Acuario, Kardia aún no me ha dicho nada de tu pedido, supongo que el saludo lo dejo sin habla.

El escorpión se sentía miserablemente burlado, pero lo peor es que sabía que lo merecía, esta vez había ido muy lejos.

–Asmita, ¿ese rasguño?

–Oh, ¿esto? –Dijo Asmita señalándose la herida en forma maliciosa – Bueno, esto fue lo que…–Kardia trago grueso, preparándose para el agravio que le venía por parte de Degel – hizo escorpio cuando lo asuste.

Los dos se quedaron atónitos ante la explicación tan simple de virgo, quien solo sonrió de nuevo sin decir más. Degel sabía que algo más estaba escondiendo, la cara de Kardia lo delataba pero, no quiso hacer mayor comentario. Entre tanto el escorpión estaba  sin habla.

–Bien… después vendré a buscar ese libro. ¡Vámonos Kardia!

Con dificultad, apenas el octavo santo logro ponerse de pie, y salió detrás de Degel, con su rostro agachado, aún sonrojado por el arrebato y furioso consigo mismo de haber sido tan burlado. Ambos santos dejan al dorado solo en su templo, quien solo suspira complacido luego de haber logrado lo que quería: Dejar a Kardia con suficientes razones para NO regresar a molestarlo. Satisfecho se dirigió hacia el escondite de Defteros, donde el gemelo estaba sonrojado, turbado ante lo que había visto y lo que sentía. No sabía porque en un momento deseo estar en los zapatos de Kardia, pero el enojo que sentía después de lo percibido no podía contenerlo. ¿Por qué tenía que besarlo?

–Te dije que podía manejarlo… –Dijo Asmita inclinándose a la altura de Defteros, con una sonrisa pintada de picardía, como si hubiera sido una jugarreta inocente.

–Lo besaste… –Murmuro el gemelo dolido de solo mencionarlo

–¿Y? En muchas culturas el beso es solo un saludo afable.

Defteros se quedo en silencio, molesto sin saber porque y al mismo tiempo consciente que estaba siendo algo necio. ¿Qué esperaba acaso?

–¿Quieres que te bese también? –Pregunto Asmita con expresión de intriga ante el silencio

Al oír esa frase el corazón de Defteros se aceleró en su pecho, dejando que su rostro de color se tiñera de rojo, y sus ojos azules se desorbitaran de la impresión. No sabía que responder, pero el temblor de sus labios detrás de la máscara le hizo entender que de verdad si deseaba un beso. Asmita estudio a través de sus sentidos toda esa reacción, entendiendo lo que en silencio le reclamaba. Dibujando una tierna sonrisa, sujetó el rostro de Defteros entre sus manos, y le dio un tierno beso en la frente. El gemelo se quedo sin palabras.

Asmita sonrió una última vez antes de regresar a su posición de meditación sin saber que en Defteros había dejado una pequeña llama que podría iniciar un intenso incendio años después…

3 thoughts on “Solo un beso

  1. Asmita!!!!!! jajaja este Virgo picaro y provocador no para de sorprenderme, esta bien que el beso sea solo un saludo en algunas partes del mundo, pero como que para sus compañeritos significa mucho más, basta con imaginar la cara de Kardia para ver cuanto más XDD Y la revolución que debio darse en la panzita de Defteros, no solo celos, deseo of course Ahhhhhhh me encantan!!! un fic precioso y un broche de oro hiper tierno, como siempre a la expectativas de tus fics. Bellisimo!!!!
    Besos!!!!

  2. XDDDD

    Siempre me imagine que en algun momento kardia intetaria molestar a Virgo, de Manigoldo lo dudo, por el hecho de que quizas Sage le habra dicho que no lo molestara, pero el escorpion de seguro no lo soportaria!! Y que mejor manera de asustarlo que con un saludo “inesperado” xDDD

    Jajaja y lo de Defteros siii! celos con deseos, interesante combinacion verdad?? xD

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