Hechizos y Temores (Cap 03)

La Isla de La Reina Muerte guarda dentro de sí un espectro, capaz de mostrarte tu mayor temor a través de poderosas ilusiones. Solo hay dos signos capaces de combatir contra ellas efectivamente: Virgo y Geminis.

Luego de una candente noche juntos, Defteros y Asmita se dirigen a la isla de la Reina Muerte, aunque no saben el peligro que le esperan.

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Hechizos y Temores

Temas: Yaoi, drama, romance, aventura
Personajes: Defteros, Asmita, Kardia, Degel, Shion, Sage
Spoilers: Cap 152 pasado de Defteros.
Resumen: La Isla de La Reina Muerte guarda dentro de sí un espectro, capaz de mostrarte tu mayor temor a través de poderosas ilusiones. Solo hay dos signos capaces de combatir contra ellas efectivamente: Virgo y Geminis.

Luego de una candente noche juntos, Defteros y Asmita se dirigen a la isla de la Reina Muerte, aunque no saben el peligro que le esperan.

Capitulo 3: Necromancia

El oleaje a lo lejos le susurraba casi en el oído, la luz del sol se escurría por la ventana y golpeaba directamente a sus ojos, mientras la brisa oceánica perfumaba toda la habitación. Defteros apenas podía abrir los ojos, adormitado, como si hubiera recuperado años de vida. Observó que estaba solo en la cama, totalmente desordenada, con la sabana que se escurría hasta el suelo sólo cubriendo lo justo y su cabello desmarañado a lo largo de colchón. Levantó su cuerpo un poco y vio que frente al ventanal, Asmita meditaba, con su vestimenta de la noche pasada, serenamente.

Se dejó caer de nuevo sobre el colchón, extasiado de tanta felicidad luego de una noche al que podría denominar: Dinámica. Todo lo que habían hecho esa noche pareció ser el festejo de su primera vez junto en un lugar medianamente cómodo, alejado del santuario y del deber aparente. Recordaba que en el Santuario el tiempo no era precisamente su aliado y muchos encuentros tuvieron que ser postergados en pleno calentamiento. Y en el volcán, aunque era excitante no dejaba de ser un lugar algo incomodo, sobre todo para Asmita que toda clase de textura y olores parece importarle demasiado. Esa isla se había convertido en la puerta a su cielo.

Sintió en ese momento que Asmita se acercó a él y se sentó a su lado, posando la mano derecha sobre su pecho y masajeándolo suavemente con lentos movimientos circulares, mientras le remitió una tierna sonrisa. Su cabello dorado, lacio, delgado, caían sobre  su piel, brillando destellantemente. El rostro de Asmita brillaba radiante, como de una felicidad profunda que se escapaba a través de sus poros y sus labios… para Defteros sus labios estaban jugosos y provocativos como siempre.

—Buenos días, Defteros.

—Buenos días…—murmuró el gemelo adormilado y dominado por una sensación agradable—. Estabas meditando de nuevo. Me hubiera gustado despertar y verte a mi lado…

—Mmm… lo tendré en cuenta la próxima vez.

—¿Habrá próxima? Eso si es una buena noticia.

Asmita posó su cabeza sobre el pecho de Defteros, relajándose con el dulce palpitar de su corazón, tranquilo, sereno, ensimismado en ese momento en el que estaban juntos. El gemelo usó sus dedos para peinar la sedosa cabellera dorada de su compañero y acariciar lentamente el antebrazo de marfil que era descubierto por su manta hindú.

—¿No podemos hacer esa misión mañana?

—No. Pero si podemos quedarnos una noche más luego de terminarla.

—Bien… No te dejare dormir esta vez.

Asmita sonrió, suspirando profundamente mientras se dejó arrullar por el sonido del corazón de su compañero, las suaves caricias que le regalaba a su cabeza y la brisa del océano, hasta quedarse dormido por un momento más, antes de partir a la Isla de la Reina Muerte.

En el santuario, Degel observó a Kardia en su templo, quien en ese día se había dignado a salir de su habitación luego de haberlo rechazado el día anterior. El escorpión intentó poner la misma expresión de siempre, sentándose en la silla con expresión despreocupada, sin decir algo en especial. Degel lo entendió, así que le siguió la corriente, sentándose en la silla cercana con un libro que hablaba sobre la Isla de la Reina Muerte, buscando alguna pista, mientras le daba tiempo a su compañero. Dejó que unos minutos pasaran, mientras hojeaba el libro por encima, esperando ya un poco impaciente que Kardia dijera algo al final.

—Entonces, igual le interrumpí la meditación a virgo—murmuró Kardia con una sonrisa irónica.

—Se puede decir que sí.

—Debieron venderle muy bien la idea como para que la aceptara. El inútil se la pasa solo rezando entre esas cuatros paredes.

—Medita, es su forma de prepararse para la guerra santa. Cada quien tiene una forma de hacerlo, ¿no crees?—respondió Degel con mirada exploratoria, observando como Kardia no posicionaba la vista hacia algún lado.

—Si tu lo dices…—murmuró luego de hincarse entre sus manos sobre la mesa y entretenerse mientras movía uno de los libros con su uña—. Igual… de seguro que no tendrá problemas… no creo que haya algo que pueda asustar a ese tipo.

Degel colocó su libro sobre la mesa, dirigiéndole una mirada profunda a Kardia, intentando escanear entre sus expresiones para entender que fue lo que pasó en ese lugar, que fue eso que lo hizo paralizar y a lo que denominó: el peor de sus temores. Nada pudo ver entre esa cascada de cabello que cubría su rostro.

—Ciertamente tampoco puedo imaginar algo a que le pueda temer. Su filosofía de la vida le ha permitido despojarse de todo lo material y temporal. Para ellos incluso la muerte es solo una fase de la vida misma.

—Gracioso…

—Aún así fue muy precavido. Se llevo consigo al hermano de Aspros.

Al oírlo, Kardia se levantó de improvisto, asustando en el momento a acuario, quien lo observo extrañado ante la actitud. Luego de analizarla rápidamente, un frío recorrió por todos sus huesos. El rostro de Kardia estaba espantado, dibujaba en su expresión un estupor tal, que le daban a entender que algo estaba terriblemente mal.

—¡Esta loco! ¡Ese hombre con tantos fantasmas del pasado…!

—¿Qué sucede Kardia? Por más que sea conoce las técnicas de géminis, una ilusión no significaría problema…

—¿Una ilusión? ¿Crees que lo que yo vi fue una ilusión? ¿Crees que se sentía como tal?—gritó Kardia alterado, manoteando y respirando agitado, como si estuviera ahogado de impotencia y terror. Degel no podía quitarle la vista de encima, abrumado por eso que estaba acosando a su compañero, queriendo entender todas las señales, hacer algo, lo que fuese—. ¡Eso no fue una simple ilusión Degel! ¡Eso fue como vivirlo en carne propia! ¡Todo, todo lo que vi, fue como si de verdad fuera a suceder!

—Tranquilízate Kardia, ¡cálmate! Aunque fuese así, Asmita ya lo manejó una vez, podrá hacerlo de nuevo.

Los ojos azules del griego ardieron de furia, una furia que Degel no podía descifrar. Mordió los labios con impotencia mientras dejaba que sus mejillas se sonrojaran de la rabia que no podía contener. Sus puños se cerraron en seco, su rostro no podía dibujar una peor expresión.

—Bien… no importa…—replicó el escorpión—. El mismo ‘dios’ se dará cuenta del terrible error que cometió. Ruega que no tengan que enviar a Shion para buscarlo…

Con esas palabras, Kardia abandonó el templo, dejando a Degel pálido de la impresión.  ¿Acaso estaban tomando ligeramente el asunto con ese espectro? O ¿Simplemente en su interior no podía creer que realmente Kardia se vio obligado a usar Antares? ¿Que no lo hizo para satisfacer su ego distorsionado? Acuario se dejó caer sobre la silla, intentando entender que fue lo que pasó en ese lugar y convencerse a sí mismo que todo estaría bien, aunque, era casi imposible tranquilizar esa alarma mental que fue activada por Kardia con esa reacción.

El agua del mar se agitaba conforme la tarde caía sobre ellos. Como nadie en el pueblo se atrevía a acercarse a la Isla de la Reina Muerte y el cosmos que la rodeaba era aún intenso, decidieron pedir una barca y dirigirse a ella de la forma común. Las olas golpearon con fuerza a la madera, lanzadas por el fuerte viento en contra que los azotaba. El cabello de Asmita, sujetado con una cinta que lo rodeaba desde la nuca hasta la cola, se movía con fuerza, mientras él se mantenía meditando vestido con su armadura dorada. Defteros se encargaba de mover los remos que guiaban la embarcación, viendo que poco a poco se iban acercando a la isla y las visiones que eran armadas por el espectro eran destruidas inmediatamente por el dorado.

—El poder de las visiones cada vez se hace mayor…—murmuró Defteros analizando todo el panorama que los rodeaba.

—Tal parece, que solo estuvo probándonos ayer. No conocemos aún su verdadera fuerza…

Una visión de una enorme bestia que parecía acercase a ellos cayó hecha pedazos ante el poder del santo de virgo, quien aún inmóvil seguía concentrado en su parte.

—Cuando lleguemos, no te alejes de mí. Separarnos seria darle una ventaja.

—Lo acabare antes de que pueda decir su nombre—dijo el demonio con una sonrisa de confianza.

—Kardia tuvo problemas con él, no deberíamos confiarnos.

Algo en todo lo que sentía alrededor de las visiones que eran destrozadas le indicaban que debía estar atento y que definitivamente separarse no era una opción. Suspiró hondo, sintiendo el calor de sus yemas juntas mientras esperaba con paciencia el momento del arribo a la isla.

Finalmente, la barca tocó las arenosas tierras de la Isla, vislumbrando entonces el ambiente sombrío de una isla que era conocida por la fatalidad que los rodeaba. Defteros aseguró bien su transporte antes de bajarse, mientras Asmita inspeccionaba todo a través de su sentido, percibiendo el ambiente muy distinto a como se sintió el mar en la Isla anterior. El aire olía a azufre, a muerte y a un nauseabundo olor de cadáveres. Asmita frunció su seño, al entender que estaba en un lugar sumamente pesado y esperando que Defteros se acercara a él para empezar adentrarse a las montañas de fuego.

—Este lugar es interesante—comentó Defteros viendo todo el cuadro.

—El espectro se encuentra en el corazón de esas montañas. Debemos adentrarnos a ella.

Con esas palabras, Defteros siguió a Asmita muy de cerca, estudiando las rocosas formaciones ardientes de la isla, sintiendo el calor que poco a poco los envolvían en la atmosfera y el aire pesado que dificultaba respirar oxigeno en el medio ambiente. Pronto estuvieron frente a una de las catatumbas, donde el calor abrazador del núcleo volcánico ya empezaba a sentirse con fuerza. Defteros se preparó mentalmente para dejarse llevar por el fuego de las lavas de un volcán que desconocía pero a quien también dominaría.

Asmita se integró primero a las catatumbas oscuras, sintiendo de cerca la presencia de Defteros y vigilando a través de su cosmos el lugar. Algo no estaba bien, la tranquilidad no era normal, no era lo que esperaba. Se detuvo un momento, estudiando la situación, pensando en que debería hacer ante la aparente paz que los agobiaba.

De repente, Asmita sintió que unos brazos lo sujetaron de sus piernas y escuchó el crujido de la tierra al abrirse, entendiendo que por fin el poder del espectro se había rehabilitado. Detrás de él, el sonido de los huesos retorcerse entre las manos de Defteros fue suficiente para comprender que eran unos cadáveres. El olor nauseabundo en el lugar solo aumentó con cada uno de esos muertos que eran descuartizados por las poderosas manos del demonio. Aquel que logró tocar sus piernas, fue rápidamente calcinado por el fuego dorado de su cosmos.

—¡Hay muertos por todos lados!—gritó Defteros, con una voz que delataba sus ansias de pelea.

—Pobres almas en pena, ni siquiera los dejan descansar. Déjenme liberarlas.

El cosmos de Asmita se levantó fuertemente, como una señal que Defteros entendió al instante, preparándose para soportar el ataque que venía.

¡TENMA KOFUKU!

El despiadado ataque de Virgo levantó la tierra debajo de sus pies y abrió las paredes de la catatumba, quemando con su cosmos a todos los cadáveres que los habían atacado, decenas de ellos que finalmente quedaron hecho polvo. Defteros observó el paso de la luz irse y como el cabello dorado salió volando como hilos de oro a través de la atmosfera, con la cinta que quedó destruida luego del ataque.

—No te alejes Defteros, estamos frente a un Nigromante—dijo Asmita con seriedad, caminando hacía más adentro de las catatumbas acercándose así al centro del volcán—. Son personas con poderes especiales capaz de manejar a sus antojos las almas de los difuntos. Estos cadáveres corresponden a todos los que han intentado conquistar esta isla y su secreto guardado. Los nigromantes también están capacitados para afectar las almas de sus adversarios, lo que hemos visto no son solo visiones. Por esa razón debemos… ¿Defteros?

Asmita se detuvo al dejar de escuchar los pasos de Defteros detrás de él. Se dió vuelta y se halló totalmente solo, sin sentir absolutamente nada a su alrededor. Cuando iba a regresar para buscarlo, sintió la presencia del espectro que estaba buscando atrás junto con el calor del magma agitado en el centro del volcán, cerca de él. Por ello se detuvo.

—Eres un santo de Athena…

El aliento maloliente, el ardor del aire que emanaba desde el lago de fuego y esa fuerza demoniaca que lo rodeaba. Asmita vio todo a través de sus sentidos, volteando para hacerle frente al espectro.

—Soy Byaku de Nigromante, la estrella celeste del espíritu.

—Supuse que tus habilidades estaban relacionadas con la necromancia. Soy Asmita de Virgo, el santo que te hará regresar a tu sueño.

—Asmita de Virgo… interesante, no he hallado en tu alma algo que te pudiera hacer temer como a tu amigo.

Asmita vaciló ante ese comentario, temiendo entonces lo peor.

—Tu amigo… pensaste que estaba detrás de ti todo el tiempo, pero está en la entrada de la catatumba. Todo los muertos, el ataque, todo ha sido una ilusión.

A través de su cosmos, Asmita pudo ver que el espectro levitaba sobre la lava. No era que estaba descontrolado, el Masei había tomado total control de ese cuerpo, pero ese lugar estaba lleno de energía maligna, la misma que hacían que el poder del espectro se multiplicara. Ahora entendía la razón por la cual el gran patriarca envió a Shion de Aries a rescatar a Kardia de Escorpio. El enemigo no sólo era peligroso, el lugar en donde se había escondido aumentaba el control de sus técnicas.

—Mi amigo no tendrá problema para superar tus ilusiones. Deberías preocuparte por mí que estoy aquí y no pienso dejarte salir con vida.

—¿Si? Es la primera persona que veo llegar hasta aquí y tiene tantos temores juntos. Un pasado sombrío, un futuro aún más oscuro que su pasado. Disfrutaré jugando con él.

El volcán empezó a temblar, la lava incandescente iba en aumento conforme los movimientos tectónicos arrasaban con la firmeza de toda la Isla. Asmita entendió que algo se estaba saliendo de control al sentir que era el mismo cosmos de Defteros que estaba sacudiendo todo el lugar. En ese momento, se lamentó por haberse dejado engañar por la ilusión del espectro y se preparó inmediatamente, uniendo todo su cosmos entre sus manos y dispuesto a terminar con la misión de una vez mientras sentía que la montaña colapsaba.

La luz del sol que se escurre en nuestro templo, la acogedora mañana, el fino olor de rosas que se puede percibir, de aquel viento perfumado por las rosas del templo de Piscis. Esto es muy familiar… es como si… estuviera de nuevo… en ese lugar.

Sí, las paredes, las columnas, el frío tacto del mármol y las perfectas siluetas de la figuras. Este es el templo de Géminis. ¿Qué hago aquí?

“Defteros”

Esa voz… ¡Imposible! No es posible que… ¿Hermano? No puede ser… aunque pueda verte de nuevo, colocándote el yelmo de Géminis, sonriéndome como solías hacerlo, con esa mirada de confianza… ¡no puedes ser tú!

“Defteros… Espérame aquí, tu hermano ahora va a la reunión dorada. Posiblemente te traiga buenas noticias”

¡Imposible! Esto debe ser parte de una ilusión. Yo no… no. ¿Qué es esto? Acaso… ¿La máscara? ¿Sigo teniendo la máscara?

En la entrada de la catatumba, el cuerpo de Defteros estaba de pie, con su mirada al cielo sin rumbo fijo, mientras dejaba que su poderoso cosmos, palpitante, se uniera con la tierra y expresara las terroríficas emociones que sentía. Conforme era atrapado, casi engullido, dentro de su terrible pasado y futuro.

2 thoughts on “Hechizos y Temores (Cap 03)

  1. T__T Defteros!!!!
    Me gusto, no es fácil hacer fics con acción y que queden tan verosímiles y atractivos de leer, me emocionaba conforme pasaban las secuencias. Me gusto el espectro que escogiste y como lo presentaste, tan real!!!! lo podia imaginar… interesante la inclusión e Kardia, enfatizando lo dificil que seria para alguien tan traumado como Defteros enfrentar a ese espectro. Yo que queria saber a que temia Asmita!!!! A NADA XDD…
    Y el Principio OMG, esas promesas a futuro, esas caricias, esos dialogos candentes, estos dos juntos son un volcan, desatan mi lava XDD, son “–Bien… No te dejare dormir esta vez.” fogosos XD.
    Muy entretenido!!!!! ansio mas y mas y mas!!!!! me encanta!!!

  2. xDDDDD

    Si, esos dialogos tiernos y sexys despues de una gran noche no podían faltar!!!

    Sobre la inclusión de Kardia y Degel, pues digamos que estoy tratando de regalar un poco de Degel x Kardia y tomando en cuenta que esa misión de Amsita era originalmente de Kardia, sus impresiones sobre lo que vio es importante.

    La acción, me quede corta creo, siento que el nuevo capitulo me salio algo mejor. Pobrecito Defteros que se quedo atrás. T_T y el espectro pues, siempre me quede con las ganas de verlo pelear.

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