Hechizos y Temores (Cap 04)

La Isla de La Reina Muerte guarda dentro de sí un espectro, capaz de mostrarte tu mayor temor a través de poderosas ilusiones. Solo hay dos signos capaces de combatir contra ellas efectivamente: Virgo y Geminis.

Defteros ha sido atrapado por su pasado, mientras Asmita se enfrenta al espectro. ¿Realmente Asmita no tiene nada en que temer o habá algo mucho más terrible que eso?

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Hechizos y Temores

Temas: Yaoi, drama, romance, aventura
Personajes: Defteros, Asmita, Kardia, Degel, Shion, Sage
Spoilers: Cap 152 pasado de Defteros.
Resumen: La Isla de La Reina Muerte guarda dentro de sí un espectro, capaz de mostrarte tu mayor temor a través de poderosas ilusiones. Solo hay dos signos capaces de combatir contra ellas efectivamente: Virgo y Geminis.

Defteros ha sido atrapado por su pasado, mientras Asmita se enfrenta al espectro. ¿Realmente Asmita no tiene nada en que temer o habá algo mucho más terrible que eso?

Capitulo 4: Hereje

Esto no puede estar pasando… ¡No otra vez! ¿Por qué tengo que volver a ese lugar? Star Hill… Aquí mi hermano va… ¡No! Espera, debo detenerme. ¡No debo ir…! ¡Maldición! ¿Por qué este cuerpo no responde? ¡¡Detente de una vez!! ¡¡¡No entres a ese lugar!!!

El cosmos dorado se agitaba al ritmo del volcán, sintiendo como la isla entera se estremecía por el cosmos de Defteros, quien desde donde se encontraba parecía estar entrando en pánico. Asmita estaba preocupado, algo le alarmaba en su pecho, algo le estaba carcomiendo la calma. Pero no podía dejárselo ver, no podía permitir que el espectro se diera cuenta de su estado. Debía acabar con ello lo más pronto posible para liberar a Defteros.

Escuchó el grito desgarrador de cientos de almas cubrir toda la atmosfera, junto con una ráfaga de viento que quería empujarlo hacía atrás. Aquello detuvo los pensamientos que se dirigían a su compañero para enfocarlos en el espectro, quién se preparaba para enviar su ataque.

¡NIGHTMARE OF SOUL!

La poderosa técnica del espectro envió un arsenal de almas perdidas que inmediatamente fueron a atacar a su adversario, emitiendo un grito terrorífico que había desgarrado los aires del lugar. Asmita levantó su rostro y con sublime entereza dio una orden para que su mismo cosmos creara una barrera para protegerlo, poderosa y magníficamente brillante, hermosa a la vista del espectro.

¡KAHN!

Las almas chocaron con la pared de cosmos y se dispersaron a su alrededor, dejando a la vista del enemigo el rostro serio y confiado del dorado mientras su flequillo se movía agitado por la ráfaga de viento del ataque. El espectro se sonrío, poniéndose de pie y levantando sus manos hacía el cielo, provocando que de toda la corteza volcánica y de la misma lava, se levantaran cuerpos vivientes de diferentes guerreros que habían intentado apoderarse de la isla y había muerto en el intento.

¡INVOCATION OF CORPSES!

Los muertos al salir de la tierra, inmediatamente fueron llenados de cosmos, cosmos oscuro que revelaba el poder del espectro sobre ellos.

—Con “La Invocación de Cadáveres”, todos los muertos que se encuentran en esta Isla son mis armas. Solo tengo que darles el poder que se alimenta de su ira y desolación para luego hacerlos atacar a mi gusto. ¡Prepárate para enfrentar a mi ejército Inmortal!

—¡Patético! Crees ser dios para traer a la vida lo que ya ha sido juzgado por la muerte. ¡Los volveré a enviar a ese lugar!

La isla de repente tembló desde su núcleo. Asmita aferró sus pies fuertemente a tierra al sentir que estaba perdiendo el equilibrio. El cosmos de Defteros se estaba moviendo de forma vacilante y el grito que le escucho como eco entre las catatumbas heló su sangre. Justo en ese momento, los muertos se abalanzaron hacía él, amenazando con golpearlo con todo su poder.

“Resiste Defteros”—por la fuerza de su cosmos los cadáveres eran arrojados a lo lejos—“. Ya terminaré con esto, ¡Resiste!”

—Tu amigo parece que está perdiendo el control y por lo visto, tu también…

Otra ráfaga de cosmos que embistió a los cadáveres lejos de su objetivo, sin hacerle ningún daño. Aún así, los cuerpos se volvían a levantar, muy a pesar de que eran descuartizados con cada ataque, llevados e impulsados por el poder del espectro que se escudaba detrás de ellos.

—Este ejército es inmortal, te lo dije…

¡NO ASMITA!

Otro alarido rompió la calma del dorado, que al oír ese clamor angustiado de su compañero, desgarrando con él al volcán que ya empezaba a expulsar la lava de sus límites; volteó intentando alcanzarlo con su cosmos y pecó. En ese segundo de distracción el espectro envío a la horda de cadáveres, quienes inmediatamente lo inmovilizaron por completo, tomando sus brazos y piernas con fuerza hasta no permitirle mover un solo musculo. Asmita se vio envuelto en la desesperación al sentir otro alarido que pareció desgarrar su misma alma, esta vez, gritando el nombre de su hermano. Se encrespaba su piel ante la voz de ese demonio.

—Tu amigo tiene un terrible pasado… Aunque sabe que ya sucedió, parece que quisiera cambiarlo… ¿no es lamentable?

—Deja de jugar con él, ¡yo soy tu adversario!—reclamó el dorado, sintiendo que un fuego empezaba a arder dentro de él. Una ira, una ira que jamás pensó sentir.

—Mmm, para dejar de jugar con él, tendrás que mostrarme entonces tu mayor temor. Ese que tienes encerrado dentro de tu alma…

En el santuario, ya llegada la noche, el santo de Acuario bajó de su templo dejando que la brisa nocturna acariciara su larga cabellera camino al templo de Escorpio. Había meditado mucho en lo ocurrido en la mañana y había podido entender el porqué de ese arranque de ira por parte de Kardia. Él, desde un principio, no creyó en su versión de que fue obligado a usar Antares, más bien pensó que él estaba dispuesto a morir con cualquier enemigo a quien pudiera considerar su trofeo, sin pensar mínimamente en sus sentimientos. Ahora lo había entendido, comprendió que esa actitud revelaba un profundo temor e impotencia. Que Kardia se vio en la obligación de utilizar su técnica, llevado por el espanto de lo que había vivido. Que realmente Kardia no quería morir allí, pero estaba dispuesto a hacerlo con tal de cumplir con su misión.

Pensando en todo ello, entró al templo de Escorpio y se dirigió instintivamente hacia la habitación del dueño, luego de comprobar que no estaba en los salones principales. Abrió con cautela la puerta y sigilosamente penetró en la habitación, oscura, sólo dejando un haz de luz de luna iluminar los muebles y las sabanas desordenadas. El santo se detuvo en el umbral de la puerta, cerrándola cuidadosamente y grabando con su mirada helada el cuerpo de Kardia, envuelto en sabanas blancas desparramadas, con su cabello revoloteado a lo largo del colchón. La luz esculpía con senderos plateados los marcados músculos de su compañero, quien dormía. Se acercó lentamente hacia el colchón y se sentó a su lado, usando su mano derecha para acariciar la frente de Kardia, quien al sentir el tacto frío abrió sus ojos azules.

—¿Degel?

—Si…

Kardia volteó para ver los hermosos ojos de acuario, verdes como las profundidades del océano y sólo disponibles para él. Dibujó una sonrisa provocativa.

—Perdóname, no creí en tu palabra. Puse en duda tus motivaciones en esa misión.

—¿Ahora me crees? Yo no quería morir allí; el maldito espectro me acorralo. Pero definitivamente hubiera preferido morir a tener que huir como lo hice, tan cobardemente…

—Te creo…—suavizó, aunque saberlo, entenderlo no era suficiente cuando tenía algo como un deseo egoísta—. Pero no quiero que mueras.

Degel se acercó al rostro de Kardia, primero respirando un poco de su aire, antes de besar con delicadeza sus labios, los cuales al contacto inmediatamente ardieron. Luego del leve acercamiento, tomó el rostro de escorpio con ambas manos y le envió una mirada profunda, firme, poderosamente seductora.

—Me importas demasiado. Me preocupe mucho por ti cuando te vi llegar de esa forma, no me asustes de esta manera.

—No lo hago por querer, pero me gusta captar tu atención.

—Hay otras maneras de captar mi atención Kardia…

Sin esperar respuesta de su compañero, volvió a sellar sus labios con un beso, esta vez más elaborado, lento pero más profundo, saboreando el dulce néctar de sus labios y sintiendo como su temperatura aumentaba conforme los probaba. Deslizó su mano derecha de forma seductora por el cuello de Kardia, pasando por su hombro izquierdo hasta capturar su mano a la cual apretó luego de entrelazar sus dedos. Todo un recorrido que había erizado cada ápice de la piel del escorpión, incendiándolo intencionalmente. Él entendió que Degel planeaba quedarse por más tiempo y sinceramente no quería oponerse a ello.

El fuego del lugar, lo gritos de una voz conocida que clamaba por liberarse, confundida entre el laberinto de recuerdos que lo estaba apresando, el sudor que corría por su cuerpo gracias a la impotencia que sentía, mas que al caluroso ambiente donde se encontraba; Asmita estaba perdiendo el control de sus impulsos. La desesperación corroía en su razón rápidamente, como un cáncer maldito que quería hacerlo desbocar en el dolor y la angustia. Había cometido un gran error, un error que el mismo era incapaz de perdonarse. Había obligado que esa persona de nuevo se encontrara con ese pasado, maldito pasado… Lo había condenado a revivir de nuevo en carne propia los recuerdos de esa fatídica noche.

Jamás se lo perdonaría, jamás se perdonaría a si mismo ese descuido.

Nigromante tomó el rostro de Asmita mientras él estaba totalmente inmovilizado por los cadáveres. Lo observó fijamente tras sus ojos oscuros, tan negros como la misma sombra de la muerte que lo rodeaba, detallando la hermosa presencia de un santo dorado que solo era mancillada por esa expresión de molestia que le dibujaba. La furia del santo podía ser observada con facilidad, una irritación tal que manchaba tenuemente sus mejillas y ahogaba su respiración, haciéndole cerrar los parpados con fuerzas. Una interesante expresión.

—¿Porque no abres tus ojos? Quiero ver la furia que deben imprimir tus pupilas… susurró el espectro con ironía

—No estoy aquí para complacerte.

—Bien… sé que dentro de ti debes tener a tu gran temor, muy guardado. Quiero conocerlo así que, me encargare de verlo detrás de tus ojos.

Asmita frunció su seño, enfurecido, agitando en ese momento su cosmos para hacerlo callar. Pero allí, otro alarido de Defteros le hizo perder la concentración. La angustia lo estaba paralizando.

¡TORN SOUL!

Virgo solo sintió como una fuerza devastadora pareció rasgar su interior, como una afilada garra que penetró en su cerebro e hirió profundo, activando todos sus nervios de dolor en un solo momento. El grito de Asmita se vio ahogado ante el rugido del volcán que empezó su actividad, haciendo que toda la tierra temblara bajo sus pies. El ardor de esa técnica se injertó en todos sus sentidos e hizo que inconscientemente sus parpados abrieran paso para mostrar sus pupilas sin vida, momento en el cual el espectro tomó su cara y aferró sus parpados superiores para así evitar que estos se cerraran de nuevo.

—Tus ojos… ya veo, entonces eres ciego. Aún así, eso no evitara que pueda ver tras tu alma. El “desgarro de Almas” crea un dolor tal en el interior que paraliza todos tus sentidos. Y ya así, puedo penetrar en tus ojos para encontrar tus más íntimos secretos. ¡Muéstrame que es lo que escondes!

El espectro abrió bien sus ojos, mientras con su cosmos empezó a penetrar muy dentro de la conciencia de Asmita, dispuesto a explorar todos sus pensamientos hasta encontrar su mayor temor. Se sumergió en los recuerdos, atravesó dentro de sus anhelos hasta llegar al lugar que buscaba, todo mientras Asmita peleaba consigo mismo para evitarle la entrada. No podía concentrarse lo suficiente para detenerlo al sentir que Defteros caía cada vez más en un profundo abismo. La culpa lo aprisionaba.

—Es interesante. Realmente si tienes un temor, pero conseguí algo mejor que eso… Un santo de Athena que duda de su diosa. Eso es mucho más encantador.

El cosmos de Asmita se agitó con vehemencia, saliendo del trance del cual había sido víctima y deshaciendo las ataduras de carne y piel putrefaciente que lo rodeaban. El espectro observó el espectáculo de luz complacido, degustando al ver ese hilo de sangre que salió de su frente y recorrió su mejilla. Asmita se quedó de pie, respirando forzosamente, tratando de calmar la ira que sentía para poder atacar con entereza, ya que de esa manera, ningún ataque surgiría efecto.

—Entonces, estas pensando en traicionar a tu diosa. Si, de seguro nuestro señor hades tiene la justicia perfecta que tanto buscas.

—Calla.

—¿No te gusta admitir que eres un traidor? Juzgaste a un compañero como traidor, ¿pero no eres lo mismo? Solo que tus intenciones ocultas las escudas en ese falso aire de sabiduría. ¿Qué moral tenías tú para juzgar las motivaciones de aquel? Y además, ¿quien dice que después no usaras a esa misma arma que él uso para tus propósitos?

Las palabras del espectro se asentaban de forma afilada en la mente de Asmita, quien poco a poco se veía acorralado ante las acusaciones a lo que estaba expuesto. Su corazón latía, rápidamente, sintiendo como el volcán colapsaba al ritmo de su compañero, quien ya había perdido el control. No podía ir a ayudarlo y ahora, sentía la humillación de ser interpelado por uno de sus enemigos. No podía sentirse aún peor.

—Incluso, ahora esa persona que crees haber liberado esta a tu lado, pero, ¿te ha puesto a pensar que pasaría si él se enterara de ese secreto? ¿No crees que podría pensar que lo usaras tal como lo hicieron antes? Incluso, aún si así no fuera, ¿él no se vería arrastrado por tu decisión? ¿En el día que decidas con tus propias manos arrebatarle la vida a tu diosa? ¡Hereje!

—No podrías comprender mis intenciones…—murmuró Asmita, elevando su cosmos con fuerza aún paralizado por la anterior técnica de su enemigo, que le hacía difícil tomar control de su cuerpo.

—Eres un Hereje. Un falso santo que juró lealtad a su diosa mientras que piensa en si es necesario hacerlo. Alguien que sólo pelea por su propio juicio, que se revela ante su posición, que se subleva ante su deber. Al final, serás capaz de traicionar a tu diosa con solo ver la verdad del mundo.

—¡Dije que callaras!

Asmita subió su rostro dispuesto a atacar, cuando se vio inmerso en una visión que azoto a sus pensamientos. El espectro lo había sumergido en una poderosa visión, tan real, que incluso todos sus sentidos podían conectarse perfectamente al nuevo lugar en donde estaba. El santo aunque intento no pudo desprenderse de ella.

—Abre los ojos, Santo de Athena. Observa el mundo ahora con tus cincos sentidos. Te ayudare a llegar a esa verdad que buscas.

Su corazón se paralizó cuando al oír esas palabras, sintió un rayo de sol golpear a su rostro y como su oscuridad, eterna y perpetua oscuridad, se vio mancillada por la luz. Desconcertado, abrió sus ojos, comprobando por si mismo que efectivamente podía ver. Se maldijo, se maldijo mil veces por estarle permitiendo a un enemigo jugar así con él.

—Este es el mundo que tu diosa protege, ¿No te parece hermoso? Guerra, miseria, dolor, hambruna, enfermedad, desesperación, desigualdad, injusticia. ¿Puedes verlo cierto? Aquello que sientes a través de tus sentidos, ¿no es incluso más impresionante ahora a través de sus ojos?

Virgo observaba con horror, las imágenes a las que era expuesto de forma rápida y vertiginosa; una lluvia de escenas, de momentos, de lugares y recuerdos que sin pedir permiso ingresaban en su cerebro y se apostaban en su memoria. El dolor, la fragilidad, la impureza humana solo era comprobable cada vez más. Aquel mundo que sus ojos no podían ver ahora se mostraba de forma monstruosa para él. Una terrible paradoja… ¿es esa la tierra que quiere proteger? No ¿era una visión? ¡Debía serlo!

—No es una ilusión Santo de Virgo, solo te he llevado a la visión del mundo que puedo ver a través de mis ojos. No necesito crear una ilusión, cuando la sola realidad es aún diez veces peor que cualquier visión que pueda crearte. ¿Por qué crees que nuestro señor hades los juzga por la eternidad? Simplemente para cobrar la justicia que no es gozada en la tierra ni en la vida. Todos los humanos son pecadores, no hay, ni tan siquiera uno, que pueda escapar de ello. Por eso, nuestro gran señor en su divina misericordia, los castiga según sus actos, condenándolos y al mismo tiempo salvándolos de pecar más.

—Justicia…—murmuró Asmita al ver las imágenes pasar por su cabeza, abrumado, confundido.

—La justicia que solo se obtiene detrás de la muerte—la sonrisa del espectro se dibujó en su rostro, mientras se acercaba a Asmita por la espalda, susurrándole ahora en el oído—. Hay algo, que quiero que veas. Un recuerdo de tu amigo. Es interesante ver la justicia que goza el santuario para con los débiles y desechados—conforme hablaba, las imágenes iban apareciendo una tras otra hasta que Virgo se vio inmerso dentro del campo de entrenamiento—. ¿Reconoces a ese de la máscara cierto?

Asmita palideció en el momento, luego de ver como entre una de las paredes, Defteros estaba acorralado por varios soldados del santuario. Un latigazo, dos, con cada golpe el corazón de Asmita se aceleraba a pasos gigantesco y el dolor en su pecho no tenía cabida, no había sentido nada igual. Tres, cuatro, ver como ese niño de tan solo 13 años se escudaba con sus manos de los dolorosos ataques, como su mirada enfurecida por su propia existencia se encendía dentro de él, como se negaba a llorar más: toda la imagen lo estaba asfixiando. Cinco, Seis… Sin darse cuenta Asmita emitió un grito ahogado ordenando que se detuvieran. Siete, ocho. Como si pensara que pudiera detenerlos, intento alcanzarlo para evitar que lo siguieran maltratando. Nueve, diez. Su corazón ya no tenía espacio para dolerse, su respiración agitada se agolpaba en su garganta, el temblor de sus manos lo delataba. Muy profundo, como si fuese él quien lo recibía, sentía uno a uno los latigazos proferidos. Cayó al suelo, devastado, angustiado, dejando que una lagrima de impotencia empezara a cubrir su rostro blanco. Pronto se dio cuenta que sus ojos de nuevo recuperaron la oscuridad que poseían y que por el calor del lugar, había vuelto a la Isla.

—No voy a matarte. Creo que te he dado suficiente información como para responder esa duda que tenías en lo más profundo de tu corazón.

Derrumbado ante los argumentos, Asmita aruñó la tierra con fuerza, llenando sus manos de tierra caliente, adolorido aún con lo visto. Ahora entendía, ahora comprendía porque en sus primeros encuentro el percibía a lo lejos el olor de sangre. Porque Defteros se negaba a hablar y buscaba esconderse en las sombras. La sumisión, la furia de Aspros, el desprecio, la injusticia. Finalmente comprendió, que su visión del mundo era corta, muy corta, que su conocimiento era muy limitado… ¿su verdad? Subjetiva. Estaba deshecho.

—Bien, te dejaré aquí, no podrás ir muy lejos con tus sentidos entumecidos. Iré a visitar a tu amigo, un cadáver como ese sería una excelente arma para mí. Fuerte, poderoso y con tanto odio junto, un interesante hallazgo.

La carcajada del espectro, conforme se alejaba, fue lo único que pudo oír Asmita en el lugar. Luego fue su corazón acelerado el que podía escuchar atentamente.

Mi verdad, aún no encuentro mi verdad. A pesar de todo lo que he visto hoy, no logran convencerme. Si realmente es así, si este mundo está condenado a la tristeza, porque ese hombre que ha vivido semejante vida, ¿porque puede llegar a ser tan cálido? Aspros gozaba de la luz y se sumergió a las sombras, Defteros estaba condenado a la oscuridad y se aferró a la luz. ¿Qué los une? ¿Porque el de la luz se corrompió? ¿Por qué el de la sombra es aún  más justo que el de la luz, a pesar de haber bebido de los tragos de la injusticia? ¿Qué significa esto? Defteros, tú eres la muestra, de que falta aún algo. Falta aún algo para poder encontrar mi verdad. Esta filosofía, ¡no me convence!

Nigromante se detuvo de lleno cuando sintió esa enorme columna de cosmos levantarse en el lugar donde había dejado al santo dorado. Volteó, asustado ante tal demostración de poder, un cosmos tal que hizo que toda la lava que se levantaba por las paredes del volcán fuera aplastada de nuevo hacía el lago. Allí estaba, el santo de oro levantaba su larga cabellera dorada como si fuese un fuego divino, sacudiendo la tierra que estaba debajo de sus pies y con sólo una fuerte ola de cosmos deshizo en toda la isla las ilusiones y visiones de las que se escudaba el espectro.

—¡Imposible! Se supone que no puedes moverte gracias a mi técnica, ¿de dónde sacaste todo ese cosmos?

—Debes sentirte satisfecho, espectro. Lograr enfurecerme de esta manera, ¡es realmente un gran logro!

—¿Qué dices?—gritó Nigromante colocándose en posición de ataque.

—Tu lógica es válida, pero no has logrado convencerme. No es suficiente como para hacerme decidir en este momento si defenderé o no a mi diosa—levantó la voz el dorado mientras se puso de pie, elevando sus palmas a la altura de su pecho y recolectando allí todo su cosmos conforme los hilos dorados se levantaban al cielo —. Aquí y ahora soy un Santo de Athena y ¡no serás tú quien me haga decidir lo contrario!

El espectro observa aterrado como detrás del santo de oro aparece una figura, formidable, impresionante entre su poder y presencia, una imagen que reconocería y que lo haría entender que se había equivocado. La imagen de Buda. El cosmos dorado subía enfurecido, asegurándose así que sería juzgado por la poderosa mano de un dios.



Las técnicas del espectro Byaku de Nigromante (el mariscal de Minos que es asesinado por Albafica) están basadas en la necromancia, ciencia oscura de la magia que trata con los muertos. Los significados son: ¡NIGHTMARE OF SOUL! (Pesadilla de las Almas),  ¡INVOCATION OF CORPSES! (Invocación de Cadáveres  y ¡TORN SOUL!(Desgarro de Almas)

4 thoughts on “Hechizos y Temores (Cap 04)

  1. Cuanta acción y de que nivel!!!! realmente el detallismo y la exactitud con que escribes no para de asombrarme, todo esta re contra re pensado y analizado a fondo, muy bien!!!!!

    “–Te creo… pero no quiero que mueras.”—))) Len será tan feliz con este cap, que bien trabajado estan sus leendos

    “–No lo hago por querer, pero me gusta captar tu atención.”—-))) 100×100 Kardia XDD

    “–Hay otras maneras de captar mi atención Kardia…”—))) O__o Dégel!!

    “volvió a sellar sus labios con un beso, esta vez más elaborado, lento pero más profundo, saboreando el dulce néctar de sus labios y sintiendo como su temperatura aumentaba conforme los probabaTodo un recorrido que había erizado cada ápice de la piel del escorpión, incendiándolo intencionalmente.”—-))) adore la descripción y sobre todo el uso de la palabra ELABORADO

    “la hermosa presencia de un santo dorado que solo era mancillada por esa expresión de molestia que le dibujaba.”—))) me imagino esa carita XDD
    “–¿Porque no abres tus ojos? Quiero ver la furia que deben imprimir tus El espectro observo el espectáculo de luz complacido, degustando al ver ese hilo de sangre que salió de su frente y recorrió su mejilla”—-))) la sangre es uno de los condimentos eróticos mas sexis del mundo y vaya que es cándido este párrafo

    “¿Qué moral tenías tú para juzgar las motivaciones de aquel? Y además, ¿quien dice que después no usaras a esa misma arma que el uso para tus propósitos?”—))) cosas como esta es la que me deja totalmente admirada, que bien pensado esta todo

    “–Eres un Hereje. Un falso santo que juro lealtad a su diosa mientras que piensa en si es necesario hacerlo. Alguien que solo pelea por su propio juicio, que se revela ante su posición, que se subleva ante su deber. Al final… serás capaz de traicionar a tu diosa con solo ver la verdad del mundo.”—–))) admiración al 100×100, un trabajo y análisis super profundo definitivamente

    “Su corazón se paralizó cuando al oír esas palabras, sintió un rayo de sol golpear a su rostro y como su oscuridad, eterna y perpetua oscuridad, se vio mancillada por la luz. Aquel mundo que sus ojos no podían ver ahora se mostraba de forma monstruosa para él. toda la imagen lo estaba asfixiando. “—))) una imagen que asfixia es super poetico y ademas mostrar la monstruosidad del mundo a Asmita que nunca lo pudo ver es impactante

    “Defteros…Tú eres la muestra, de que falta aún algo… Falta aún algo para poder encontrar mi verdad. Esta filosofía, ¡no me convence!” —-))) aplausos!!!!!!!! como haces para pensar estas cosas con semejante nitidez???

    “–Tu lógica es válida, pero no has logrado convencerme.”

    Aquí y ahora soy un Santo de Athena y ¡no serás tú quien me haga decidir lo contrario!”—)))son emocionantes estas palabras

    “El cosmos dorado subía enfurecido, asegurándose así que sería juzgado por la poderosa mano de un dios.”—)))Woooooo sublime y aterrador, calza justo, de veraz que el ruio es temerario.

    Una gran dosis de acción y de la buena y una profundidad realmente admirable. Como los conoces a los chicos!!!!!!

  2. Justo eso quería, este capitulo es impactante mas por la profundidad que quise darle a Asmita y su duda hacia athena. Sentir que un espectro se lo restriega es demasiado, deseguro el estaba ya fuera de sus casillas.

    El encuentro degel x kardia es para len, ojala le guste!!! xDDD Y fue divertido tocar a este espectro que me llamo tanto la atención en el manga.

    Ahora a ver que tal le va a Asmita luego de este encuentro.

  3. ¡Voy avanzando! Me encantan los leeendos, pero no te comentaré bien hasta terminar XD Y olvidaste poner la tag de este fic al capítulo 3 XD

  4. Fue magnifico mas en la parte donde asmita no se deja llevar por las iluciones q le hasen y que su fuersa de no tener miedo y poder ayudar a defteros o deuteros con sus iluciones

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