Hechizos y Temores (Cap 06)

La Isla de La Reina Muerte guarda dentro de sí un espectro, capaz de mostrarte tu mayor temor a través de poderosas ilusiones. Solo hay dos signos capaces de combatir contra ellas efectivamente: Virgo y Geminis

Después de la confesión, ¿quedará algo entre ellos? Finalmente, la misión debe llegar a su fin.

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Hechizos y Temores

Temas: Yaoi, drama, romance, aventura
Personajes: Defteros, Asmita, Kardia, Degel, Shion, Sage
Spoilers: Cap 152 pasado de Defteros.
Resumen: La Isla de La Reina Muerte guarda dentro de sí un espectro, capaz de mostrarte tu mayor temor a través de poderosas ilusiones. Solo hay dos signos capaces de combatir contra ellas efectivamente: Virgo y Geminis

Después de la confesión, ¿quedará algo entre ellos? Finalmente, la misión debe llegar a su fin.

Capitulo 6: Destinos Opuestos

El sonido de las aguas al golpear el remo, cediendo su terreno, abriéndose espacio para que aquella barca siguiera su camino. El sonido del viento que susurraba en su oído, el de la marea que creaba olas, el de su propio corazón ahogado de dolor. El trayecto de la brisa en su rostro, el olor a sal y humedad, todo le daba a él ciertas pistas de donde se encontraba… más no las suficientes…

Había entendido que todavía no podía verlo todo, sus sentidos no bastaban para mostrarle la verdad del mundo, su visión era terriblemente corta, limitada, vacía, subjetiva… ¿Cómo podría hallar la verdad de esa forma?  Suspiró profundamente, dejando que su cabello se alborotara sin reclamo entre el viento, totalmente en silencio, con aquel nuevo acompañante en su balsa que se acomodo desde el mismo momento que realizó la confesión.

“Puedo sentir como tus manos abandonan la mía, lenta pero firmemente. Puedo oír como tú respirar varió su ritmo, e incluso escuchar el conocido latir de tu corazón, desconcertado, abrumado. Sabía que algo así sucedería en cualquier momento. Sabía que nada puedo hacer para detenerlo.

Esta es mi verdad, mi oscura verdad, aquella que he encerrado en espera de tener nuevas variables, en busca de una respuesta más convincente. La misma que te he ocultado por años… incluso, me la había ocultado a mí mismo.”

Asmita dejó que una de sus manos se humedeciera por las corrientes de las aguas tibias que lo rodeaba, para luego, acariciar con ella su mejilla golpeada, inflamada por el dolor, todo sin subir mucho su rostro, dejando que su cabello se encargara de ocultar totalmente sus facciones. Pensativo.

“—¿Es una pregunta hipotética?—fue lo que atinastes a preguntar luego de unos minutos de silencio—. Porque no tiene nada de gracia eso que dices…

—No es una pregunta hipotética, Defteros. Ni siquiera es una pregunta, es una verdad.

—Es ridículo…—te levantaste con voz ronca, alejándote unos pasos de mí. Sentía a través de tu cosmos que buscabas enfocar tu atención en algo distinto, de nuevo, evadiendo la realidad frente a tus ojos. De nuevo, huyendo. —… eres un santo de Athena… no puedes pensar en eso.

—Defteros…— espera, ¡no juzgues sin antes saber mis motivos! Primero déjame explicarte mis razones.

—¡No puede ser que hagas lo mismo que Aspros!—calma Defteros, detente—. ¡Tú no puedes hacer eso!

—¡No me compares con un traidor!

—¡Mi hermano no fue un traidor!—te acercaste, levantaste tu voz, te espantas…—. Ustedes lo engañaron y provocaron que actuara de esa forma. Pero lo conozco bien, sé que…

—¡Es un traidor Defteros!—esto va mal, tengo que detenerlo, de seguir en este punto…—. Juzgo según lo que vi, lo que viví. Te usó de esa forma, intento matar al patriarca, ¿Cómo puedo verlo de otra forma?

—¡Cállate…!

El golpe, la caída. No me dio tiempo de reaccionar. Aunque sé que no fue intencionado, un manotazo de tu parte me hizo caer al suelo, luego de haber marcado mi rostro. Te quedaste de pie, tu respiración me revela desconcierto, por un momento remordimientos e inmediatamente, cambio a determinación. De allí, solo silencio.”

Por el sonido de las olas al golpear la embarcación, Asmita levantó su mirada deduciendo que efectivamente se acercaba a la orilla. Durante todo el viaje, ni una palabra fue dicha, ninguna mirada encontrada. El viaje pronto llegaría a su fin…

La barca se detuvo, Defteros salió de ella y tomó la embarcación para acercarla a la orilla. Antes de eso, Asmita bajó por su cuenta de ella y se alejó sin decir más, con su rostro serio, sin mayor expresión, dejando con su cabello un triste movimiento de despedida. El gemelo lo vio irse sin saber qué hacer o reaccionar. Aquella última discusión había dejado un terrible dolor en su pecho… Algo que le pesaba terriblemente en su alma. Observó con pesar el danzar de ese cabello dorado junto con el brillo que destellaba, ayudado por los rayos de sol que golpeaban violentamente su figura. Defteros bajó la mirada, inseguro, dolido y al mismo tiempo confundido antes esas palabras… Lo único que pudo hacer, fue precisamente seguirlo.

El dorado llegó a la posada donde se habían quedado la noche pasada, y con sutileza entró a esa habitación donde había dejado sus cosas antes de partir. Penetró en ella, que aún en su incomodidad había sido la cuna de sus deseos dos noches atrás. El sólo hecho de estar allí, le produjo un intenso sufrimiento. El recuerdo de lo que sintió, de lo que sintieron juntos pronto le hizo elevar el calor de su cuerpo, reviviendo su piel las sensaciones que sentía. ¿Debía acabar todo ya? ¿Tenía que terminar las cosas así? ¿Debía ser así? La interpelación mental volvió a poblar en su corazón, quien solo clamaba que volviera a ser todo como era antes.

—Asmita…—escuchó él hacía el umbral de la puerta, reconociendo de una vez su voz—. Explícame… explícame porque has estado pensando en esa absurda idea.

—Eso quise hacer en su momento…—murmuró aquel, dolido, sujetando con su mano la mejilla moreteada por el golpe.

—Entonces, te pido que lo hagas ahora.

Defteros entró a la habitación, viendo como Asmita se sentó en una de las camas y empezó a quitarse la armadura, con cuidado. Se dejó recostar sobre la pared del ventanal de la habitación, despejando de sí todos los pensamientos que le evocaba, para concentrarse en obtener lo que buscaba: una razón, una respuesta.

—¿Tiene que ver con lo que me contaste aquella vez? ¿Esa historia hebrea?—preguntó Defteros, cortando así el silencio y dándole a entender a Asmita que había estado pensando en ello durante todo el viaje, provocando así que una sonrisa se dibujara en sus labios.

—Así es…

—Entonces aquella vez, lo que decías de no saber en quien creer… se refería a esto…

—Defteros, ¿sabes porque me gusta tanto el mar?—preguntó ahora Asmita, subiendo su rostro con una sonrisa que imprimía tristeza, mientras colocaba a su lado los dos antebrazos de oro. Defteros lo miró con nostalgia, recordando la hermosa vista de virgo conectado con las olas del mar en aquella tarde.

—No lo sé… dime tú porqué.

—Porque a él puedo entenderlo sin verlo. No necesito conocer su color ni su forma para comprender la fuerza de su poder, la calidez de su manto, la tibieza de sus aguas, el olor a sal, todo lo que lo rodea. Es lo único que creo conocer, es distinto con lo demás…

Asmita empezó a quitarse las piezas de su pierna, subiendo una de ellas y dejando que su cabello tapara como una cortina dorada a su rostro, ocultando así el dolor de su expresión.

—Mis sentidos durante mucho tiempo han captado el dolor y la frustración del mundo, pero sin poder entenderlo. Durante muchos años, he compartido contigo la soledad, y aún así todavía hay muchas cosas que desconozco. Me he preguntado muchas veces si el destino tiene que ver algo en esto, si es parte de nuestro camino a la iluminación pasar por tantos pesares y penurias. Si el dolor, la angustia, la injusticia es parte de ese camino de la vida y si vale la pena recorrer ese camino—la pieza de oro cayó al suelo, Defteros observó profundamente la figura blanquecina de su pierna descubierta, tan perfectamente esculpida, escuchando todo como un eco alejado de sí—. Cuando conocí a nuestra diosa, quede abrumado con esas preguntas… ¿Por qué un dios decidirá reencarnar como un humano y sufrir las penalidades del mundo? ¿Acaso eso no afectara su camino divino en la tierra? Realmente, aún no tengo respuestas.

—Deberías dejar de pensar tanto…—murmuró el gemelo mientras se acercó lentamente, llegando a sentarse frente a él en la otra cama, y tomando con delicadeza ese rostro para ver la mejilla golpeada por él—. Piensas mucho.

—Aún si eso es cierto, de igual manera aún hay cosas que debo responder. Mientras esto sea así sigo teniendo dudas de si debo seguir a Athena o no. De si vale la pena explotar mi vida y cosmos por un objetivo que a simple vista parece infundado. Esas dudas me hacen un traidor, eso debo reconocerlo.

—Tú  no eres un traidor. Tú no quieres traicionar a Athena, tu lo que buscas es una razón para seguirla ¿no? Buscas fervientemente algo que te permita pelear sabiendo que haces lo correcto.

—Pero eso…

—Eso, búscalo. Busca tu verdad, y encuentra una razón para seguirle siendo fiel. Sé que lo harás, tú no puedes mentir Asmita. Si estuvieras seguro de que no vale la pena ya hubieras abandonado tu armadura desde hace mucho tiempo. El hecho de que aún la poseas, es prueba de que quieres seguirla, muy dentro.

Asmita quedó en silencio, escuchando y entendiendo las palabras de su compañero, ordenándolas internamente, tragando al mismo tiempo una sensación de paz que parecía querer enjugar sus parpados cerrados. Finalmente, le sonrió, bajando su rostro, aún inseguro.

—Buscarla… la he buscado, desde que la señorita Athena llego al santuario, la he buscado en muchos lados. Incluso, por ello he ido hasta los infiernos.

—¿En serio? —preguntó Defteros en tono burlón, tomando el comentario como una exageración graciosa—. Si realmente lo hicieras no me extrañaría. Eres capaz de eso y más con tal de obtener tu respuesta—el gemelo le rodeó entre sus brazos, acariciando su cabello dorado y aferrándose a él, mientras Asmita no respondía aún. En la mente del dorado solo estaban las imágenes que podía ver en los infiernos.

“Realmente si he ido a los infiernos Defteros… Allí he visto justicia, he visto que todos obtienen el pago por sus obras hechas en vida. He visto dolor, he visto tristeza y hambre. He oído alaridos, he respirado los olores de la crueldad del mundo amontonada en sus prisiones. ¿Pero ese es el mundo que se quiere para la tierra? No, tampoco buscaba eso… aunque, hay algo allí que llama mi atención. Un frondoso árbol que da vida en medio de la muerte… ¿Por qué? ”

—Deberíamos ir a comer algo…—murmuró el gemelo, separándose de Asmita y emitiéndole una mirada cálida—. Buscaré algo, mientras, deberías darte un baño y descansar.

—Defteros, sobre lo que dije de tu hermano…

—No digas nada. Nunca vamos a estar de acuerdo con esto—Asmita se sonrió sabiendo que tenía razón. Al menos, él no pensaba retractarse de lo que dijo, su opinión de Aspros seguía siendo esa—. Y no pienso disculparme por ese golpe…—terminó diciendo el gemelo, con tono desafiante.

—Entonces estamos a mano…

Luego de sentir el ruido de la puerta al cerrarse, Asmita volvió a bajar su rostro, sujetándolo entre sus manos, tomando aire para luego exhalarlo lentamente. Al final dibujó una sonrisa de resignación, como si cayera vencido, declarándose derrotado ante las palabras de su compañero. Tal vez pensaba demasiado…

“Defteros, tu eres para mí como ese árbol en el infierno: un enigma que aún no encuentro como descifrar”

En el templo de Acuario, Kardia había entrado esa mañana para molestar a su protector, quien se encontraba inmerso en varios libros que hablaban sobre la Isla de la Reina Muerte, con sus lentes puestos que le hacían tener un aire extrañamente seductor. Finalmente, como el escorpio no lograba captar su atención, tomó con sutileza los lentes de Degel, quitándoselo y llevándoselo hacía atrás. Acuario reaccionó inmediatamente.

—¡Kardia! ¡Devuélvemelos!

—Oh, ¿el señor de los hielos necesita sus lentes?—murmuró Kardia provocativamente, con un tono burlón y sarcástico que no dejaba de ser encantador para él—. Si los quieres ven y búscalos.

—¿No puedes dejar de jugar un momento? Necesito seguir leyendo…—refunfuñó Degel, con su ceja arqueada, entendiendo que era lo que buscaba su compañero pero negándose a dárselo tan pronto. No caería en sus provocaciones—. Vamos, compórtate y dámelos.

—Nmm… ¿debo suponer que estas molesto?—interrogó Kardia con tono desafiante y una mirada audaz que lo recorrió por completo.

Degel meneó su cabeza resignado. Sabía que Kardia cuando tomaba esa actitud solo cedía cuando lograba su cometido y no podía negar que la provocación también le era cautivante. Así que decidió dejarse llevar por el juego, acercándose para intentar alcanzarlos mientras Kardia los alejaba de sus manos, creando entre ellos un pase de manos que era increíblemente seductor. Kardia gozaba con ver la expresión compleja de Degel, entre frustración y ternura, dejando que su mente por un momento grabara en su corazón ese momento: como invaluable, como único, como imperecedero. En un segundo de distracción, Kardia no se dio cuenta en qué momento Degel posó sus labios sobre él, de forma jugosa, húmeda, ardiente, con uno de esos besos de su tierra, que no correspondían a su característica principal de combate. Esa parte de él quemaba…

En medio de aquel beso que lo dejo totalmente desarmado, Degel astutamente bajó su mano hasta los lentes que Kardia tenía en su poder, tomándolos e inmediatamente deshaciendo el beso, no sin antes emitirle una mirada fría de total control. El escorpio respondió a esa mirada con un brillo en sus ojos y sus mejillas sonrojadas, sin haberse dado cuenta que le habían quitado los lentes de sus manos.

Con sus lentes puestos, Degel retomó su lugar sin decir nada, dejando en Kardia un sabor dulce en su boca. Desde donde había quedado de pie observó el movimiento de acuario cuando se sentó y continuó su lectura. En su mirada de fuego, un velo de tristeza opacó la llama de su pecho, recordando lo visto en aquella isla de la muerte… Algo que quisiera con todas sus fuerzas que fuera solo una ilusión.

“El frío que rodeaba el lugar era abrumante. Sus huesos se sentían entumecidos por las heladas corriente que lo rodeaba, en contraste a su corazón que ardía con fuerza. Estaba cansado de correr, peleando con que su corazón le permitiera vivir unos minutos más, al menos, hasta salvarlo… Pero, lo que encontró fue una pared de hielo, con él dentro. Sus ojos se cristalizaron de lágrimas, sus brazos intentaron cortar en forma de puño a la monumental masa helada. Sus gritos eran ahogados en el eco del vacío y pronto, se dio cuenta, que era en vano… él seguía vivo… aquel ya había muerto… No, no podía permitirlo y por ello, encendería una última vez a su vida entera, destrozaría así su esperanza de vida con tal de devolverle el aliento tibio… al menos una última vez.”

—¿Kardia…?

Degel sintió los brazos de su compañero rodearlo sin pudor, apresándolo en un abrazo repentino que lo dejo sorprendido. Ante el gesto, Degel quedó desconcertado, sintiendo como el cabello alborotado de Kardia caía sobre él. Su preocupación aumentó cuando sintió que por su cuello cayó una gota tibia y rodó por su piel. Entendiendo lo que pasaba, Degel se libró del abrazo, se levantó y sin mediar palabras le devolvió el abrazo, dejando que Kardia se recostara sobre su pecho el tiempo que fuera necesario.

Defteros llegó a la habitación con algo de pan, frutas y agua para beber, pero lo que encontró fue a Asmita, durmiendo luego de haberse dado el baño. Se sonrió tiernamente, después de poner todo en la mesa y probar un bocado del pan que había traído. Dio un vistazo al cielo viendo que otro atardecer aparecía en la isla, entendiendo que le tocaría pasar una noche más fuera. También estaba agotado, sus brazos estaban adoloridos luego de haber llevado la balsa durante tanto tiempo y también había hecho mucho esas noches, aunque no, eso tampoco lo molestaba. Solo recordarlo le hacía sentir ríos de lava en su interior.

Dejando el trozo de pan a un lado, Defteros se desvistió para darse un baño y hacer lo mismo que su compañero. Entró al pequeño lugar, y permitió que las aguas siguieran cada camino de su cuerpo esbelto, hermosamente torneado con color oscuro, como el abono fresco en la mañana, grueso, grande, temible. Todo mientras memoraba con sus ojos azules destellante las escenas de esas dos noches ardientes, el cómo Asmita primero hizo lo que quiso con él y luego, en la noche anterior, se mostró totalmente envuelto a su voluntad. Ambas caras eran excitante, ambas le encantaba…

Salió del tocador, se vistió y tomó el resto del pan hasta devorarlo, junto a una manzana y un poco de agua. Ya satisfecho, se recostó en la misma cama de Asmita, haciéndose espacio mientras cubría entre sus brazos el cuerpo del rubio, tibio, suave, con un olor agradable que lo envolvía. Logrado el proceso, Defteros puso la cabeza de Asmita hacia su pecho, acariciando su sedosa cabellera mientras poco a poco iba tomando sueño.

—Defteros…—murmuró Asmita soñoliento, casi como si hablara dormido, acurrucándose aún más hacia el pecho tibio de su compañero, totalmente descubierto para él—… Si llego a decidir traicionar a Athena, no quiero que te involucres.

—Bien… —respondió el gemelo, sabiendo de antemano que eso jamás ocurriría, lo sabía bien.

—Y si alguien ira a juzgarme, quiero que seas tú…

—Con gusto lo hare. Pero antes, te devoraré una última vez…—contestó con una sonrisa, ya cayendo del sueño.

—Me gusta la idea…

Ambos cayeron de nuevo dominados por el cansancio.

Mediodía del otro día, en el santuario, ya Asmita llegaba luego de su misión. En la primera casa, Shion de Aries lo recibió afectivamente, preguntando lo propio luego de que un santo regresara de su misión y viendo el moretón que aún estaba marcado en la cara de Asmita.

—Entonces eso era. La Isla de la reina Muerte fue la que colaboró en esta ocasión.

—Así es, por si solo el espectro no era mayor amenaza—respondió Asmita dispuesto a seguir su camino.

—Dudo que a Kardia le de gracia saber eso.

—No se puede culpar, el espectro gozaba de una habilidad donde él tiene debilidad.

—Bueno, no te quito más tiempo. Puedes pasar.

Asmita hizo una leve inclinación de respeto, y subió los templos, sin detenerse mucho en ellos, dispuesto a ir directamente hacia el patriarca a dar su reporte. Mientras caminaba, recordó que esa mañana había despertado al lado de Defteros, sintiendo su aliento caliente sobre su cabeza. Se sonrío y buscó con su aroma posar sus labios en la boca caliente de Defteros, levantándolo en ese momento con un dulce beso. Defteros, luego de un “buenos días”ahogado en su garganta, lo abrazó contra sí, besando tiernamente sus labios, sin dar tiempo a nada. Una última vez, antes de partir de su misión, antes de regresar a sus respectivos lugares alejados. Uniendo sus cuerpos tibios luego de pasar una noche durmiendo acurrucados, haciéndolos arder preparándose para un viaje que los separaría por algún tiempo. Olvidándose de los demás.

—Señorita Athena—escuchó esa voz armoniosa y gruesa que venía de Sisyphus frente a él, haciéndolo volver en sí y sintiéndose en el momento un tanto desubicado. Recorrió con su cosmos el lugar hasta entender que ya había cruzado la casa de Piscis. En ese momento, se dio cuenta que frente a él, estaba su diosa, la reencarnación de Athena, por lo cual se inclinó con su reverencia respectiva, turbándose su corazón en el momento.

—Asmita de Virgo, ¿qué te paso en la cara?—preguntó la niña inocentemente, con su vestido blanco holgado que se ataviaba a su infantil figura.

—Mi señora Athena, solo ha sido un golpe menor. No hay de qué preocuparse.

Asmita sintió con temblor la mano dulce de su diosa acariciando su mejilla, con aquel cosmos cálido que parecía embriagarlo. Se dejó llevar por la dulce sensación, sintiendo calma por un momento de las dudas que de nuevo, estaba resguardando dentro de sí.

—Me alegro que hayas llegado con bien. La otra vez me comentaron en qué condiciones llegaste y me preocupe.

—Aprecio tu amabilidad Sisyphus, pero afortunadamente esta vez no fue así. Ahora, si me permiten, tengo que dar mi reporte.

—Adelante Asmita—dijo Sisyphus tomando respetuosamente la mano de la diosa, quien con una sonrisa le devolvió el gesto fraternal—. Entonces nosotros nos retiramos.

Un gesto de despedida y Virgo sintió a los dos cosmos alejarse de él. Respiró profundo, pensando en lo visto y vivido en esa isla. Las palabras de Defteros seguían en su mente. Tal vez tenía razón, el solo quería una razón que lo convenciera, que lo convencieran de dar su vida como sabía que tendría que hacer, en cualquier momento. Sabía que la clave estaba en ese árbol, pero hasta no descifrarlo tendría que seguir viajando a los infiernos buscando la pieza faltante.

Dio los pasos, avanzó. Y conforme lo hacía, sentía que algo se había desatado en él. Pronto, le revelaría la fuente de sus dudas a su diosa… pronto, buscaría la respuesta que necesitaba para incendiar su cosmos hasta la iluminación…

“Mi mayor temor es equivocarme…”

——————————————-

(*) Referencia a Golliat, Oneshot.

Aqui acaba esta historia. Y bueno, a ver cuando vuelvo a tener inspiración xDDD

3 thoughts on “Hechizos y Temores (Cap 06)

  1. Ahora así, lista y 100×100 despierta dejo mi coment XD:

    El final T____T por mi hubieran seguido ls aventuras y sus entretiempos XXX jajaj ya en serio bien erradito, paso de todo, hubo incluso doshistorias y debo deir que el desenlae del DegelxKardia no solo me sorprendio sino que me puso al borde de las lágrimas:

    “…él seguía vivo… aquel ya había muerto… No, no podía permitirlo y por ello, encendería una última vez a su vida entera, destrozaría así su esperanza de vida con tal de devolverle el aliento tibio… al menos una última vez.”

    T______T Eso vio T_______________T más triste y bello y mejor elegido no podia ser la visión Angar, super a tono y claro que desgarrante, desesperante como para que Kardia allá querido usar su última técnica. Yo pensaba que era algo de si mismo o por su corazón y al final él estaba así por Dégel. y ahora que lo pienso omo no estarlo si este besa así:

    “Degel poso sus labios sobre él, de forma jugosa, húmeda, ardiente, con uno de esos besos de su tierra, que no correspondían a su característica principal de combate. Esa parte de él quemaba…”

    La verdad me deleite con la secuencia de estos dos, primero juguetona, luego sexi, tierna y finalmente T_____T bellisima!!!

    Y ahora pasando a nuestros (babas) consentidos:

    M e parecio muy profundo lo que reflexiona Asmita sobre el mar, jama se me hubiese ocurrido y lo leo y digo wau:

    “−Porque a él puedo entenderlo sin verlo”

    es precioso, sencillo y exacto. Una frase y ejemplo del rubio maravilloso.

    Ahondando en la profundidad de los sentimientos de los chicos lo que pusiste en boa de Defteros es otra frase que lo dice on suma laridad todo, como lo entiende el señor colmillo a su Deidad XDD

    “Tú no quieres traicionar a Athena, tu lo que buscas es una razón para seguirla ¿no?”

    Otra frase que me gusto OMG:

    “Defteros… tu eres para mí como ese árbol en el infierno… un enigma que aún no encuentro como descifrar”

    Y viene a colación de este Defteros que por más desgraias en su vida sigue adelante (y es un ángel aunque un poquito malhablado a veces XDD)

    Momento sexi del cap:

    “−Defteros… −murmuro Asmita soñoliento, casi como si hablara dormido, acurrucándose aún más hacia el pecho tibio de su compañero, totalmente descubierto para él −… si llego a decidir traicionar a Athena… no quiero que te involucres.”

    ¿Quién no querría dormir sobre ese terreno de arne tan amplió y bronceado? moriria por ver un art asi ¡Dioses!

    Y dialogo hot !!!!

    “−Con gusto lo hare… pero antes, te devoraré una última vez… ”

    Jajaja, como me pueden estos dialogos XDD.

    En fin, un bellisimo final que tuvo de todo y cerro con todo. Felicitaciones por otro maravilloso fic!!!

    1. Siiiii aunque el final me dejo un sabor algo raro, me alegro que te haya gustado. ¡¡¡Supongo que era tener tantas cosas decir y solo un capitulo!!! La parte de Degel x Kardia fue la que más me gusto escribir de este capitulo y es un claro Fanservices para Len.
      La parte de Defteros y Asmita me gusto pensarla, por eso puso que Asmita se desvivia conectado al mar. Al final sus pensamientos del uno al otro es importante para la relación. Y si parte sexy OMG

  2. Bueno, al fin vine! Me gustó!!!! Este es un fic muy lleno de cosas… bueno, como todos tus fics, describís todo al detalle! Sos mucho más detallista que yo, y eso que sos ascendente Capricornio, pero es a mí a quien se le acaban las palabras XD

    La parte que trata sobre la isla y el enfrentamiento a Nigromante fue intensa, pero fue la que me tomó más tiempo leer porque requería mucha atención y porque me cuesta leer las cosas de acción, aunque estén buenas.

    Le pusiste mucho cuidado a la descripción de la acción y sentimientos (bueno, eso no es nuevo), no se puede leer por arriba. Ojalá que Nigromante hubiera sido así tan bien usado en el manga!

    Bueno, también está bueno ir viendo cómo fue evolucionando en el tiempo tu Defteros (y su relación con Asmita) desde aquel tipo inseguro en el pasado de LC t tus primeros fics a como termina mostrándose, pero también se nota el trasfondo del personaje.

    Y bueno, soy Len, así que obviamente lo que más me gustó fue lo de Dégel y Kardia!! Qué lindura!!! Son tan divinos T__T Es como que es un fic dentro del fic, pero que no está ahí forzado sino que sirve a un propósito.

    Todo el suspenso sobre lo que Kardia había visto estuvo bien trabajado, cosito T___T Y que finalmente aquello fuera lo que había visto… me encantó T___T Porque además fue como algo del futuro.

    Y también me encantó cómo hiciste que Dégel se preocupara por él y la manera de reaccionar de Kardia en que primero se enoja y lo echa pero luego vuelven las cosas a su lugar… SON TAN LEEEENDOS!!!! Y la promesa que se hizo Dégel a sí mismo de proteger a Kardia. Sniiiif. Gracias Angarina T_T

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