El cruce (Cap 12) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka tiene que partir a su ciudad para participar en la conmemoración de la muerte de su bisabuelo. ¿De qué forma se veran afectado él y su tío Asmita ante el recuerdo de su muerte?

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Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka tiene que partir a su ciudad para participar en la conmemoración de la muerte de su bisabuelo. ¿De qué forma se veran afectado él y su tío Asmita ante el recuerdo de su muerte?

Capitulo 12: Memorias de la Muerte

Era una noche fría, según recuerda. El helado aire nocturno penetraba por la ventana de lo que se había convertido en su nuevo hogar. Al escapar de su casa, de su familia, de su apellido, sólo consiguió asilo en la casa del doctor Degel, quien dudoso decidió alojarlo y permitirle seguir cerca de Defteros. Escuchó el timbre desde la cocina, donde preparaba la cena aguardando por la llegada del doctor. Al abrir, supo inmediatamente que algo no estaba bien. Degel entró, sujetándole por los hombros, diciéndole que no pudo hacer nada para evitar traerlo. Y luego, como un golpe a sus sentidos, escucho esa respiración y esa voz tan conocida.

Su abuelo…

Faltaban días para su cumpleaños… había pasado ya poco más de un año desde su partida… y allí estaba, acompañado por dos hombres más, esperando en la sala. Le reclamó a su protector el porqué lo había delatado, sintió que la decisión que había tomado hace tantos meses ahora tambaleaba en su pecho. Su abuelo… ese de quien no se pudo despedir… aún guarda ese anillo… su compromiso y su único lazo a los Virguian. Degel solo se disculpó y lo soltó, dejándolo a solas con ese hombre de años, con una mirada entristecida, que aún cargando décadas sobre su piel se había puesto de píe para buscar a su orgullo, su sol, su vida.

Su esperanza…

Se sintió nervioso. Tembló. Las palabras morían en su garganta. La vergüenza. Percibió el roce de sus manos seniles sobre las suyas, el sonido de su voz grave y ronca, temblando con él, nervioso como él. Le tomó luego su rostro. Le recordó.

Eres un Virguien…

Lo soltó… lo negó… pidió perdón… lo hirió…

La soledad, la culpa, el rechazo, la muerte…

Asmita despertó luego de dormir en el regazo de su amante, quizás por unas horas. Se reincorporó, un poco confundido, sintiéndose aun con dolor de cabeza. Fue un recuerdo… una memoria… una huella…

Cuando iba a ponerse de pie, sintió el agarre en su antebrazo. Esos brazos, esos mismos que no tuvo consigo en aquel momento… los que gano mucho, mucho después. Sí, si algún momento el arrepentimiento de sus actos quería acorralarlo sólo era necesario sentir ese agarre para recordar la recompensa. No, no sólo era el cuerpo. Era el alma, el ser, el corazón. Sí… por ello la culpa no era suficiente para derrotarlo.

–¿Quieres algo? –preguntó Defteros al verlo levantarse.

–Sólo un poco de agua, pero puedo ir yo mismo.

–No. Quédate aquí, yo la traigo.

Defteros regreso con el vaso con agua, el cuál Asmita bebió sin problema y lo pusieron de lado para luego quedarse en silencio, Defteros arrodillado en el suelo frente a Asmita quien estaba sentado en la cama. Las manos del gemelo estaban sobre las piernas blancas, acariciándolas con cariño, con su vista fija en el rostro pensativo de su amado, aquel que se cubría por algunas hebras doradas. Tomó con sus manos el rostro del rubio, mirándolo fijamente, estudiándolo con sus pupilas azules y aprovechando para llamar así su atención.

–Dime que hago… que hago para no verte así…–susurró con dolor, angustiado buscando una forma de hacerle más llevadera la carga.

–Sólo bésame… bésame hasta que el sueño me atrape y cuando me quede dormido, quédate a mi lado…

–Como quieras…

El mayor lo recostó para luego ponerse a su lado, y empezar con un dulce beso en los labios, sencillo, lento, conforme su compañero lo seguía, no buscando encender su cuerpo sino llegar a las profundidades de su alma hasta alcanzar su corazón y así poder aliviar, con sus besos, la herida que en ese momento palpitaba con tanta fuerza como hace tantos años atrás.

Tal como lo había prometido en la llamada, Mu había llegado al aeropuerto en busca de Shaka, quien ya estaba listo esperando su vuelo. Ambos estaban sentados, viendo el tumulto de gente ir y venir, y los avisos a cada instante de los vuelos que estaban saliendo. En otra situación hubieran empezado a hablar de cualquier cosa antes de entrar al tema central pero el tiempo no era precisamente su aliado y Mu necesitaba sacarlo todo. Así que apenas se encontraron y saludaron, el tibetano le contó todo lo ocurrido en la cita y un poco más, para luego preguntarle si había estado mal dejar a Kanon sólo en ese restaurant y que debería decidir. Se sentía ridículo tener que pedirle consejo precisamente a Shaka quien nunca había tenido una pareja.

–Vaya… no sé qué decirte Mu… es complicado…–murmuró el rubio aquella respuesta que precisamente temía Mu.

–Lo imaginé… imaginé que contarte podría ser en vano pero… tenía que hablar con alguien…

–Bueno, agradezco de todas maneras la confianza… –replicó Shaka un poco incomodo con la respuesta–. Nunca he pasado por algo así pero… ¿qué sientes por Kanon? ¿Te gusta para algo más que acostarte con él?

–¿Por qué siempre tienes que ser tan directo para decir las cosas? Suena tan… ¡ruin!

–Así quería que sonara…–respondió el rubio con sarcasmo–. Ahora dime, ¿qué es?

–Shaka, si supiera la respuesta…

–¿Esperarías por él?

–¿Ah?

–¿Esperarías por él si tuviera que irse lejos? ¿Te gustaría acompañarlo cuando esté enfermo? ¿Consolarlo cuando este triste? –Mu recordó la noche en el auto– ¿Te gustaría que él se preocupara por ti? –Memoró aquel almuerzo donde termino dejándolo en la oficina–¿Qué te llamará para hablar, para despejar sus dudas, convertirte tú en su…?

–Sí…–Shaka se detuvo al oír ese murmullo. Su amigo tenía su cabeza agachada, mientras movía los dedos de sus manos tomadas sobre sus piernas–… supongo que allí esta mi respuesta…

–Supones bien…–El aviso del vuelo, es hora de despedirse–. Bien Mu, ya llegó la hora de partir. Espero que el martes me tengas buenas noticias.

–¿Qué si él no quiere eso conmigo? –preguntó Mu rápidamente, no queriendo quedarse con la duda.

–Sinceramente, si te confesó todo eso dudo que quiera algo contrario. Yo le daría el beneficio a la duda–dijo el hindú guiñándole un ojo con picardía–. Ahora, mi tío me enseño hoy algo que estaré pensando en el viaje. Amar es una decisión. Queda de tu parte que haces con eso…

–¿Una decisión?

–Si… y creo que tiene razón… si fuera un solo sentir, algo así como las hormonas que se alborotan o las emociones del momento, ¿no crees que entonces el amor sería muy banal? Pero si se ve desde el punto de vista de una decisión, quiere decir que influyen muchos otros factores, como por ejemplo: el alma, la mente, el corazón, el cuerpo. Todos juntos decidiendo amar. Hasta suena más romántico.

–Sinceramente estaré pensando en eso…

–Bien. Cuídate. Nos vemos el martes en la empresa.

Lo vio irse mientras pensaba en esas palabras, en Kanon y en si mismo… Todavía tenía tiempo para pensar mejor y tomar una decisión.

Cuando Kanon llego a su apartamento lo que menos imagino fue conseguir a su hermano en la cocina, frente a su laptop y sobretodo buscando en internet información sobre los Virguien. Se dijo que su hermano ya estaba pasando la barrera hasta ser acosador.

–¿Qué haces buscando información de la familia de Shaka? –pregunto Kanon intrigado, esperando una respuesta convincente.

–Shaka me pidió permiso para faltar el lunes por una misa conmemorativa de su bisabuelo. Sólo quiero saber si hay información al respecto… como murió, cuando, que pasó…

–¿No era más fácil preguntarle?

–Estaba de tan mal humor que ni me provoco formarle conversación.

–Bien…–dijo Kanon con una sonrisa. Su hermano sin darse cuenta estaba asumiendo lo que sentía por Shaka–. ¿Qué has conseguido?

–Mira Kanon… aquí está la fotografía del día de entierro.

Kanon se acerca para ver la fotografía que mencionaba su hermano, viendo a un grupo de personas de negro, entre ellos un niño de unos 11 años, rubio, que de seguro sería Shaka. La mayoría de la familia eran rubios de cabello lacio como él y se veían caravanas de flores y rosas de todo tipo. Todo con la marca de los lujos, los pésames de otras familias enviados en arreglos variados. Lo llamativo era que el niño lucía solo entre tanta gente, con la mirada perdida en la lápida.

–Ese es Shaka, no está su tío Asmita–comentaba Saga apuntando el rostro en la fotografía–. Así que supongo que ocurrió luego de que se haya ido.

–¿Su tío Asmita? ¿Y para que lo estas buscando?

–Mira, este es… –buscó la fotografía que había guardado aquella vez y se la mostró a Kanon, señalando al mayor.

–¡POR LOS DIOSES SAGA! ¡Son iguales! –exclamó el menor asombrado

–Sí, eso mismo pensé también. Él es Asmita, su tío y fíjate en el anillo… es el anillo de los Virguien. Busque fotografía de los Virguian anteriores y los herederos tienen ese anillo.

–Y el heredero no está en el entierro… ¿Estás en una investigación policial o qué?

–¡No Kanon! –corrigió Saga entre risas por el comentario–. Asmita huyó de su casa, dejó todo, su apellido, su dinero, todo… por amor. Y según palabras de Shaka era el favorito de ese señor.

–¿Por amor…? Entonces…

–Sí, posiblemente lo dejó todo por el hombre con el que está ahora… –se quedaron en silencio viendo la fotografía de Asmita y Shaka, en aquella fiesta donde recibió formalmente la heredad de los Virguien al colocarse el anillo. Una celebración que se supo por toda la esfera de la alta sociedad y de la cual se invitaron a las altas figuras. Todo un evento–. Ahora entiendo porque tuvo que huir… era el heredero, todos esperaban de él un hijo para seguir con la cadena de la familia y… simplemente se enamoró de un hombre. Y huyo Kanon… logró huir…

Suspiro fuertemente viendo la fotografía, pensando en sí mismo, pensando en su futuro. Kanon entendió finalmente que era lo que Saga buscaba en esa historia.

–¡Eso es ridículo! ¡Tú no puedes cargar con esa estupidez del peso familiar y las generaciones hereditarias! –gritó el menor con rabia, levantándose molesto

–Sabes que somos los únicos que quedamos de los géminis, era algo que sabíamos. Ya que tú decidiste seguir tu gusto, queda en mí la prolongación de nuestro apellido.

–¡No seas idiota! ¡Si tanto quieren un niño embarazamos a cualquier mujer y listo!

–¡Lo tomaran como bastardo Kanon! ¡Además, esto fue algo que yo asumí hace mucho!

–¿Y Shaka?

–¿Qué quieres decir con eso? ¡No puedo tener nada con él! ¡NADA KANON! Por el peso de mi familia, por el apellido, por nuestra sangre. Además… Shaka es el único varón de su familia… de seguro será el siguiente heredero y quedara en la misma posición de Asmita y conociéndolo… dudo que lo vaya a dejar.

–Pero Saga…

–¡NO LO VA A DEJAR! Toda su vida ha intentado no verse ensombrecido por lo que paso con su tío. Todos debieron recordarlo una y otra vez. ¡Son iguales Kanon! –había algo de desesperación en sus ojos–. Debieron pagar la frustración de lo ocurrido con Asmita en Shaka. Debieron criarlo buscando no “repetir” el error. ¿Entiendes?

–¿Y cómo puedes asegurar eso?

Los dos hermanos se miraron. El menor observaba a su hermano con dolor, con frustración por ese compromiso hereditario que no tenía sentido. Un compromiso con una familia que los había abandonado a la soledad durante mucho tiempo. En cambio, el mayor veía a su hermano con resignación, con lastima… sabía que no podía salir de eso, que no se sentía capaz de hacerlo. Por eso simplemente se negaba a que hubiera algo más.

–Kanon… porque Shaka no admite errores… Para Shaka sólo queda el éxito… y el éxito Kanon, el éxito de él es eso…–señaló de nuevo la fotografía, Asmita, el anillo… la heredad–. Sus estudios, las pasantías, todo esto Kanon… todo esto para él son peldaños para llegar a eso… Es igual que Seraphina… no tengo nada que ofrecerle que sea mayor a eso que persiguen…

El silencio… el menor observó a su hermano cerrar la laptop e irse a su habitación, con su rostro pesado y con una condena encima de sus hombros.

Llegar a su ciudad más que alegrarlo, empezó a sofocarlo. Luego de dos horas de vuelo, Shaka se encontraba de nuevo en su ciudad, en uno de los autos de su familia que lo esperaban. Las preguntas formales fueron respondías con rapidez y finalmente, ordenó que lo dejaran en un hotel, a lo que su chofer no pudo negar. Llegó y se hospedó, no queriendo pisar la mansión de su infancia luego de haberse dado cuenta de la realidad de su vida hace unas semanas. De alguna forma no se sentía preparado para enfrentarse a ello. Pidió un vino blanco, al cual destapó en el momento y bebió con lentitud una coa en el balcón del decimo piso, observando la vista de la ciudad de noche, hermosa y vibrante como siempre, movida, una que nunca duerme ni descansa. Probaba cada sorbo recordando muchas cosas de su infancia, recordando a su abuelo, pudiendo escuchar de nuevo esa música… aquel día…

Todo estaba dispuesto como lo querían. No había errores. La presentación se había realizado y luego del discurso de su bisabuelo, la figura de su tío Asmita se presentaba ante el público, ataviado por un sari azul zafiro, bordeado de piedras y oro, con su cabello decorado, todo un príncipe ante la multitud. Caminó con seguridad, con elegancia, con tanto honor junto. Y entre las ovaciones de los presentes, recibió el hermoso anillo que aún el bisabuelo cargaba en su dedo índice, repitiendo una oración en hindú y recibiendo la respuesta a esas palabras en el mismo idioma. Recuerda lo emocionado que estaba por la festividad, el cómo buscaba poder tomarse una foto con su tío vestido de esa forma y que él, quería algún día, vestir un traje como ese. Pensó que no tendría oportunidad, siempre había alguna celebridad, alguna figura que debía estar primero, hasta que Asmita desistió de las fotografías, solo permitiendo que lo tomaran con sus más allegados y por petición del heredero mismo, se tomó una solamente con él, sentándolo en su regazo y diciéndole en el oído con ese aire de complicidad que sólo existía entre ellos. “Sonríe Shaka y muéstrale que tus ojos brillan más que mi anillo”.

–“Sonríe Shaka” –se murmuró el menor mientras dejaba que el viento de la ciudad jugara con sus cabellos, viendo como los minutos morían a su lado.

Otra vez, escuchó el sonido de la noche pasar sobre él, entendiendo que había despertado de nuevo. Intentó moverse pero sintió los fuertes brazos de Defteros rodearlo y la respiración del mayor sobre su frente, dormido. Volvió a recostar su cabeza en el brazo del moreno, recordando, otra vez… sí, en días como ese sólo podía recordar.

¿Es esa tu última palabra?

Recordó esa pregunta, hecha con la voz temblando de lágrimas. Para ese momento, ya él le había devuelto lo único que lo unía a la familia, lo único que lo unía a él, su anillo. Asintió con dolor, sabiendo que estaba dejando a un hombre que lo amaba con todo, por otro hombre… sintió entonces cuando su abuelo le entrego una bolsa de papel y lo acaricio el rostro… por última vez… por última vez en toda su vida. Lo beso en la frente, dejando que aquellas lágrimas que ya habían resbalado por los surcos de sus años, ahora recorrieran las planicies de su rostro joven. Las lágrimas seguían corriendo.

¡Me dejas por un hombre que piensas que eres la muerte!

Exclamó, a modo de llanto, de suplica, de dolor… No había vuelta atrás… Lo amaba y había decidido creer en lo único que era capaz de ver… Había decidido creer en un milagro… Así que, como despedida, tomó el rostro del anciano y también lo besó, en sus mejillas humedecidas. Pidiendo perdón… pidiendo perdón… y su bendición… no escucho ni lo uno ni lo otro… no hubo respuesta a eso…

Tú eres más que la muerte Asmita… tú eres mi vida…

Con eso… con eso se marchó para siempre de su presencia y días después de su vida. Lo único que le dejo, fue ese sari azul zafiro que usó aquella noche.

Lo mate de soledad…

Corrió, corrió por la calle hasta que Degel lo sujetó. Cuándo supo su muerte, corrió buscándolo, muy a pesar que sus ojos no veían, muy a pesar que sus sentidos fueron desbordados por el dolor agudo de una perdida.

Más que un padre…

Lloró entonces en los brazos de Degel… Lloró hasta que cayó desmallado, lloró hasta desfallecer… recordando su voz, recordando su suplica para que regresará… recordando su decisión… Y sólo allí pudo llorar… cuándo intentó llegar al velatorio fue impedido, gritó el nombre de su padre desde afuera para que le permitieran entrar.

¡Yo también soy un Virguien!

Lo hizo hasta que Degel y Kardia lo detuvieron entre los dos… hasta que lo obligaron a permanecer dentro del taxi… los minutos se hicieron eternos, su dolor cada vez más pulsante y mantenía entre sus manos ese sari, temblando entre sus dedos… Y mientras estaba allí, esperando que el tiempo se esfumara entre el viento, pensó.

¿Vale la pena?

Defteros no estaba a su lado… él ni siquiera sabía quién era Asmita… no podía responderle… no podía abrazarle… Para él…

Yo soy la muerte…

Ya no tenía fuerzas de emitir un solo sonido… ya solo podía estar en silencio…

Eterno silencio…

Defteros despertó cuando escuchó en murmullos la voz de Asmita, cantando esa canción que él tanto conocía, en su lengua nativa de sangre. Sabía lo que significaba y por eso no hizo ningún movimiento para callarlo, dejo que siguiera cantando la melodía que una vez le cantó su abuelo para dormir hace tantos años… un mantra legendario de su tierra, que conducían al sueño del cuerpo. Miro con esfuerzo la hora del despertador, faltando aún unas tres horas para el amanecer del domingo. Esta vez Asmita estaba muy mal… no había sido así en años anteriores y atribuyó el hecho al encuentro con Shaka. Posiblemente su encuentro con él había desempolvado memorias que había dejado muy atrás.

El domingo para Shaka fue una agenda apretada de compromisos insulsos. Un desayuno con su familia donde sólo se tocaron temas de índole económico respecto a las franquicias y el nuevo partido que apoyarían en las próximas elecciones. Terminó y se levanto apenas pudo, disculpándose con los presentes. Paso el resto de la mañana organizando los detalles de la conmemoración, revisando los preparativos, escogiendo la rosas para los arreglos y ordenando los pases. La tarde se ocupó reuniendo los datos de los invitados, organizando la caravana hacía la tumba, donde enviaría de nuevo todos los arreglos florales, constatando que todos los personajes importantes en el evento confirmaran su asistencia. Para la noche ya se sentía bastante agotado y se preparaba para partir a su habitación cuando uno de los sirvientes le avisó que su madre quería verlo. Obedeció, tomándose unos minutos de su tiempo para hacerlo a escondida, ya que desde hace unos años no podía ver a su madre al menos que su padre o abuelo estuvieran presentando, adjudicando que sería una mala influencia.

Entró a la habitación oscura, viendo a la mujer de cabello dorado sentada en el filo de la gran cama, ataviada por un hermoso sari blanco que cubría su esbelto cuerpo, una mujer que a pesar de la edad se veía muy joven, la mayor de las hijas de su abuelo.

–Mi pequeño Shaka.

–Madre.

Se arrodilló frente a ella, recibiendo la bendición de su mano y el beso en su frente, para luego invitarlo a sentarse a su lado. Sus ojos zafiros, iguales a los propios, desbordaban de felicidad.

–Soy feliz de verte mi pequeño. Es bueno que tu padre y abuelo no estén por aquí para interrumpirnos.

–Lo sé, pero debemos apurarnos, no dudo que tarden en llegar. ¿Cómo has estado?

–Tranquila… sólo esperando noticias de ti, mi pequeño. Dile a mami, ¿cómo está tu tío? ¿Está bien?

–Te sorprendería lo bien que esta madre. Es feliz… mi tío es feliz…–vio en los ojos de su madre un aire de sorpresa y dolor–. Sé que es difícil entenderlo dadas las condiciones pero, es feliz.

–¿Vive con ese hombre?

–Sí… y a pesar de que su apariencia puede asustar, es un gran hombre. Y lo quiere, que es lo importante.

–Pero Shaka, sabes que para nosotros…

–No madre, no pienso discutir de eso en este momento. Sólo quería que supieras que es feliz y que de verdad, deseaba estar aquí, acompañándonos en el dolor de mi bisabuelo… noté su tristeza por no poder venir.

–No hay manera, mi Shaka. No lo dejaran entrar ni acercarse siquiera… no hay manera de que pueda venir…–vio la tristeza en los ojos de su hijo y se dolió por no poder hacer nada por su hermano menor. Apretó la mano de su pequeño dibujándole una tierna sonrisa–. Pequeño Shaka, ¿Estas contento allá? ¿Te sientes bien estando allá?

–Madre, estoy bien… he conocido a personas interesantes y creo que estoy aprendiendo más de mí… quiero quedarme más tiempo si fuese posible.

–Está bien eso Shaka, pero recuerda, tu lugar es aquí… ¡serás el heredero! –“el heredero” pensó dentro de sí el menor–. Toda la familia espera el momento en que te gradúes para poder recibir el anillo y que puedas empezar a manejar la fortuna de nuestro abuelo. Sé que en tus manos la familia estará en excelentes condiciones.

Shaka bajo su mirada con pesadez, soltando el agarre de su madre, pensando en esas palabras “el heredero”.

–Madre… ¿y si no quiero ser el heredero? –la mujer mostró de inmediato sorpresa–. ¿Y si quiero viajar? ¿Vivir otro estilo de vida? Mi padre ha manejado muy bien la fortuna de los Virguian, mis hermanas podrían tener un hijo que sirviera para ser heredero…

–¡No Shaka! ¡No! Te crié para que fueras el heredero de la familia. Eras el bisnieto favorito, el más querido después de mi hermano menor. Tu lugar es aquí mi pequeño… Cuando te fuiste me dijiste que no lo olvidarías y sé que no eres de fallar a las promesas.

Prefirió no decir más. No había tiempo y tampoco tenía nada mejor que hacer con su futuro… para rechazar una cosa debía proponer otra y en ese momento, él no tenía otra alternativa.

La mañana del lunes se fue en la supervisión del evento. La misa se ejecutó sin problemas, el evento fue respaldado por varias casa editoriales y los periodistas estaban muy de cerca en medio del proceso. Shaka vestía todo de negro, con su cabello dorado recogido y verificando que todo estuviera en su lugar. En ese momento recibe el aviso de que había un pequeño inconveniente en la disposición de los arreglos florales porque había una corona de más. ¡GENIAL! Ahora tendría que ver que dato se le pasó de la mano. Odiaba cuando había cambios a última hora.

Siguió al empleado hasta la sala de los arreglos y vio una hermosa corona de rosas azules. Era llamativa, mucho más que cualquiera de las otras coronas y de alguna manera sentía que tenía algo en especial. Preguntó al empleado quién la había traído y solo le extendió el acta de recibo donde indicaba de donde venía el pedido. Cuando Shaka vio la ciudad pensó en la única persona capaz de hacerlo.

En la oficina, allí estaba Saga intentando tomar el café que el mismo hizo y no le quedo para nada bien. La oficina se sentía solitaria y de alguna manera fue allí que cayó en cuenta del orden que el rubio mantiene en el archivero, deteniéndose a abrir los cajones y ver las anotaciones, las clasificaciones, la carpeta índice con todo el contenido y una pequeña cartelera con indicaciones de que color de tapa representa que. No había manera de que se perdiera para buscar algo con semejantes indicaciones y se sonrió por un momento.

Era un imposible, él lo sabía, pero ni eso era capaz de apagarle las sonrisas cuando lo recordaba. Sentía que al menos, si no podía aspirar más, podría disfrutar de lo que producía en él, de sus gestos y de los detalles que parecían tener impreso su sello. Pensando en tantas cosas fue que escuchó el sonido de su teléfono de su oficina, caminando para contestar y hallarse con esa voz.

–¿Rosas azules eh? ¡Muy original! ¿Cómo supo donde enviarlas? –Saga se sonrió al escucharla. Que hermosa melodía.

–Vamos, no hay nada que no se encuentre en Internet, señor “¿Cómo se hace un buen café?” –la risa en el intercomunicador pareció embriagarlo.

–Se lo agradezco, ahora me ha puesto más trabajo, porque tendré que reorganizar la caravana de coronas para darle espacio a la nueva.

–¡Oh! –decia divertido observando la taza de café–. Eso es bueno, ¡entonces desde aquí te pongo a hacer más trabajo! Y yo que sólo quería mostrar mis sinceros pésame.

–Realmente esto es más un acto protocolar absurdo para alimentar a los medios y el orgullo familiar–todo dicho de forma despectiva–. La única persona que de verdad llora la muerte de mi bisabuelo, no puede acercarse. ¿No le parece irónico?

–Lo lamento mucho… creó que te incomode.

–No… discúlpeme, sólo necesitaba decirlo…–la voz se notaba algo turbia– ya me sentía asfixiado en este ambiente tan falso…

–Sabes que si necesitas hablar puedes desocupar una hora de mi agenda ocupada. Sólo intenta no ocupar más de una hora.

–¡Por Dios, Señor Saga! –escuchó de nuevo su risa–. Intentaré sacar una hora de mi agenda que concuerde con la suya. Eso será muy difícil–se sonrió pensando que eso era lo más cercano que había tenido a pedir una cita–. Bueno, tengo que ver qué lugar darle a la nueva corona. Gracias de nuevo y… fue la que más me gustó para mi bisabuelo. Amaba el color azul.

–No hay de qué. Entonces te espero mañana, admito que no soy bueno haciendo café.

Escuchó por última vez su melodiosa risa antes de cortar. Creyó que él día ya sería demasiado bueno con eso. Ese color azul venía inspirado en los ojos de Shaka, ¿Cómo no amar ese color?

Entre tanto, frente a la corona estaba quien sería el heredero de la familia Virguian, sosteniendo el teléfono aún en mano, viendo fijamente el color azul rey que tanto brillaba. Tomó el arreglo de su tío, una pequeña flor de loto hecha de rosas y cintos dorados, para colocarla justo en el centro de la corona azul zafiro.

La caravana comenzó. Cada arreglo era colocado en el orden preciso en que había sido ordenado. Las personas estaba en el lugar, el incienso se levantaba por los aires dejando brazadas de humo a su paso, en un movimiento bohemio. Estaban frente a esa tumba y se estaba vistiendo ahora por las coronas y arreglos florales que venían de diferentes lugares todos para un mismo objetivo. Dejo de último la corona azul y decidió ser él mismo quien la llevaba frente a todos los presentes, con su andar solemne y su cabello atado ondeando por el viento que cubría las planicies del cementerio, en medio de la música de violoncelos. Se puso de pie frente a la tumba y colocó sobre todos los arreglos la corona azul con la flor de lotos, para luego inclinarse frente a ella en señal de despedida.

Subió su mirada a la lápida. Se sonrió, recordando aquella última noche… la fatal noche…

No entendía las lágrimas, no entendía el revuelo… las discusiones por la herencia, por la línea de sucesión familiar, por los gastos, los costos, los medios, el escándalo. Sólo supo que era esa la última vez que lo vería.

Cuando fue llamado por su bisabuelo, caminaba tembloroso ante lo que le esperaba el destino. Llegó a la fría recamara. Recibió su caricia, su mirada zafiro, su lágrima.

Mi pequeño Shaka… tan parecido a mi Asmita… Por favor, búscalo cuando tengas edad… hazle saber… que si es feliz… yo… yo lo apruebo…y lo perdono…

Sus últimas palabras estuvieron destinadas a él, y aún así, nunca se resintió de ello… después de todo, su tío ahora quedaría totalmente desligado de la familia con la desaparición de su bisabuelo. Ciertamente… esas últimas palabras no se las había dicho… Quizás no era hora de hacerle saber a su tío que en el lecho de su muerte, su abuelo aprobó y perdono su decisión…

Todo ocurría mientras en la pequeña casa, Asmita meditaba en el cuarto adyacente a la sala, y Defteros lo observaba con profundidad, reclinado al umbral, velando por él. Sintió la mano de Degel a su espalda, avisándole que deseaba hablar con él, mientras Kardia cambiaba el orden de las tazas sabiendo que Asmita se entretendría reacomodándolo.

–Al menos ya está más calmado. Ayer estaba muy deprimido, me tenía preocupado –comento Degel mientras le quitaba a su pareja todas esas tazas de porcelana.

–¿Crees que sea por la llegada de Shaka? –pregunto Defteros seriamente.

–Efectivamente… –Degel miro de reojo que ahora Kardia empezó a buscar la vajilla–. ¡Por los dioses Kardia!, ¿no puedes mantener las manos quietas?

–¡Asmita lo que necesita es un poco de desorden en su vida! ¡Aventura! ¡Peligro! ¡Adrenalina Pura! –exclamaba Kardia mientras le quitaba las tazas a Degel para volverlas a desacomodar.

–Debo admitir que puede que tengas un poco de razón. Sería bueno que Asmita hiciera algo diferente hoy–concedió mientras agarraba a su pareja por detrás para inmovilizarle los brazos–. ¡Basta Kardia! ¡Sabes que no le gusta que le desacomoden sus cosas!

–¡Uuy! –comentó el griego con aire divertido–¡Se puso molesto el doctor! ¿Me va a inyectar?

–Creo que tienen razón… –murmuró el mayor de ellos pensativo–. ¿Se quedan cuidando la casa?

Degel y Kardia se quedaron mirando ante la propuesta. ¿Cuidar la casa? ¿Para qué? De inmediato el escorpión no necesito mucho pensar para aceptar la invitación ante la inquietud del francés. Defteros les explicó que el sobrino llegaría en la noche y por ello no quería dejar la casa sola, por lo cual Degel terminó aceptando la invitación que ya su compañero había afirmado. Sin más que hablar, fue hasta el cuarto donde meditaba el rubio, lo cargo a sus hombros entre las quejas del menor y la risa divertida de Kardia que empezaba a alentar al moreno con comentarios mordaces y algo lascivos, sin prestar mayor atención a los reclamos de Degel. No pasaron muchos minutos cuando se escuchó el ruido de la moto alejarse del lugar.

–¿Qué te traes entre manos aceptando la invitación sin más? –preguntó Degel con expresión escudriñadora.

–Pues… un cambio de ambiente doctor…–murmuro el menor con gesto lujurioso provocando una sonrisa en el francés–. ¡Creo que tengo fiebre! –se iba quitando la camisa con un dramático gesto de malestar seduciendo a su pareja–. ¿Me puede curar doctor?

–Bien… pero puede ser dolorosa la cura… –lo abrazó, catando la piel con su nariz, suspirando–. Intentare no ser muy duro…–acaricio su piel, lo besó hasta ahogarlo–… ¿podrá resistirlo, paciente?

–Lo que sea que venga de usted…

Un beso más. El paso al placer y al deseo. Poco tiempo pasó para que ambos se estuvieran uniendo mientras Defteros recorría la ciudad a gran velocidad, sosteniendo a Asmita tras él quien estaba en silencio sin saber hacía donde lo estaban llamando ni porque el repentino arranque de su amante. Paso al menos dos horas en viaje. El viento se sentía cada vez más limpio y sin darse cuenta, el olor a sal se le hizo perceptible al olfato. El mar…

El sonido de la moto cesó, para ahora dar entrada el del suave oleaje y el susurro del viento golpear la arena. Defteros ayudo a bajar a Asmita hasta estar en la orilla, soltándolo un momento mientras el menor se acercaba, quitándose el calzado para sentir el calor de la arena y las frías aguas del mar acariciar sus pies. Respiro el aire de la costa, y se sonrió al estar allí.

–Bañémonos… –le murmuró el mayor mientras lo abrazaba por detrás.

–No tengo ánimos para sexo–el mayor busco quitarle la franela–, no trajimos ropas y pueden vernos…

–Sólo quiero que nos bañemos, no necesitamos ropas y nadie está por aquí para vernos. Esta solitaria…

Asmita accedió aún inseguro. Quizás era mejor dejarse llevar por lo que su compañero le pedía, dejando que le quitara las ropas y luego se dejó llevar hasta la playa. Defteros lo guiaba cuidando que el menor se sintiera seguro en el mar, con el agua en una altura prudencial. Pronto lo dejó por un momento sólo, viendo el estado de pánico en que cayó el rubio, llamándolo molesto sin ánimos de moverse del lugar, hasta que escuchaba algunos golpes al agua por parte de Defteros, para seguirlo. No pasó mucho tiempo para que eso se convirtiera en un juego, donde el griego se escondía entre los sonidos del mar y Asmita tenía que buscarlo guiado por los golpes al agua que de vez en vez dejaba. En ese momento olvidó lo ocurrido ese día, lo que le recordaba y lo que lo agobiaba, dejándose llevar por el jugueteo de su pareja, por la risa ronca de aquel hombre y regalándole de recompensa su risa más melodiosa, mientras el atardecer caía sobre ellos.

Al final, con la caída de la noche, ambos permanecían sentados en la arena, vestidos, con la motocicleta al lado, y un par de hamburguesa que Defteros consiguió comprar cerca del lugar. Allí, en medio del viento del mar, del susurro del océano que le cantaba su más dulce canción, Asmita le comentaba algunas memorias que guardaba de cuando era niño y jugaba con su abuelo. Las expresiones en la voz, el olor que se iba envejeciendo con el tiempo, sus caricias nocturnas para dormirlo, los cuentos de antaño que le relataba, su vida reflejada en la experiencia y el amor… todo dicho con aire de nostalgia y alegría añeja… las dulces memorias que se despiertan recordando la muerte..

4 thoughts on “El cruce (Cap 12) (AU)

  1. XDDD!! Vine a ver si había más… y había XD Estoy emo y me vienen ganas de leeendos… así que qué suerte que había leendos XD Lo de las tazas me dio mucha gracia!!! Después me imaginé al pobre Asmita volviendo a arreglar todo xDDDD Waaa, se cortó la escena sexy de ellos dos… pero bueno XD Estaré al pendiente.

  2. –Si… y creo que tiene razón… si fuera un solo sentir, algo así como las hormonas que se alborotan o las emociones del momento, ¿no crees que entonces el amor sería muy banal? Pero si se ve desde el punto de vista de una decisión, quiere decir que influyen muchos otros factores, como por ejemplo: el alma, la mente, el corazón, el cuerpo. Todos juntos decidiendo amar. Hasta suena más romántico.
    –¿Qué quieres decir con eso? ¡No puedo tener nada con él! ¡NADA KANON! Por el peso de mi familia, por el apellido, por nuestra sangre. Además… Shaka es el único varón de su familia… de seguro será el siguiente heredero y quedara en la misma posición de Asmita y conociéndolo… dudo que lo vaya a dejar.
    no tengo nada que ofrecerle que sea mayor a eso que persiguen…
    Cómo te comentaba ayer que belleza, que ternura de capítulo, me movió unas fibras muy particulares con su mezcla de nostalgia, de recuerdos con amor, reflexión y momentos graciosos como los de los leendos XD ¿Qué habrán hecho? juju

    “Para él…
    Yo soy la muerte…”

    Intriga total, no se que, pero esto +Degel enfermero mental+cárcel ¡quiero Flash back!

    “–¡Oh! –decia divertido observando la taza de café–. Eso es bueno, ¡entonces desde aquí te pongo a hacer más trabajo! Y yo que sólo quería mostrar mis sinceros pésame.”

    Jajajaja los diálogos siempre de coleción hasta por teléfono tienen peleitas HERMOSAS OMG jajaj

    “Pues… un cambio de ambiente doctor…–murmuro el menor con gesto lujurioso provocando una sonrisa en el francés–. ¡Creo que tengo fiebre! –se iba quitando la camisa con un dramático gesto de malestar seduciendo a su pareja–. ¿Me puede curar doctor?”

    XDDDDDDDDDDDDDDD

    “Pronto lo dejó por un momento sólo, viendo el estado de pánico en que cayó el rubio, llamándolo molesto sin ánimos de moverse del lugar, hasta que escuchaba algunos golpes al agua por parte de Defteros, para seguirlo”

    Preciosamente cruél, románticismo a full, que imagen bellisima la de Asmita en el agua con ese hombre suyo que lo quiere y lo quiere y lo re quiere y me muero de amor de tanto que lo quiere ahhhhhhhh(((———— no para de suspirar XD

    “las dulces memorias que se despiertan recordando la muerte…”

    Como te mencione un cierro perfecto, una línea perfecta, tremendamente profunda y que tiene tanto que ver con el capítulo, los personajes y la vida misma, porque que eso pasa y se siente pues pasa y se siente. Maravilloso!!!

  3. Me parecia que me faltaba algo jajaja el párrafo que se me pego arriba y no me di cuenta XD:

    “–Si… y creo que tiene razón… si fuera un solo sentir, algo así como las hormonas que se alborotan o las emociones del momento, ¿no crees que entonces el amor sería muy banal? Pero si se ve desde el punto de vista de una decisión, quiere decir que influyen muchos otros factores, como por ejemplo: el alma, la mente, el corazón, el cuerpo. Todos juntos decidiendo amar. Hasta suena más romántico.” (((————————— Esto ya forma parte de mi filosofia de vida, no dejo de pensarlo, genial!

    “–¿Qué quieres decir con eso? ¡No puedo tener nada con él! ¡NADA KANON! Por el peso de mi familia, por el apellido, por nuestra sangre. Además… Shaka es el único varón de su familia… de seguro será el siguiente heredero y quedara en la misma posición de Asmita y conociéndolo… dudo que lo vaya a dejar.” (((………………………………. T___________T

    “no tengo nada que ofrecerle que sea mayor a eso que persiguen…” Otra frase que me gusto tanto como la última, frustraciones de la vida, tan terribles y ciertas, pobre Saga T________________T

    Angar me pones angst!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  4. Este capitulo para mi fue muy especial por muchas razones, una porque ahondo más en el pasado de Asmita y en como se sintio con la muerte de su abuelo, los recuerdos la memoria y al final la esperanza. Simplemente me gustan todos eoss elementos. La otra, porque pude incluir un poco de Degel x Kardia y su relación con Defmita! ^^ Y bueno, ya con esos brochazos del pasado de seguro tendrán idea de que paso! xDDD

    Gracias por comentar Len, me agrada que te guste los leendos en esta nueva etapa y bueno, corte el lemon pero… en el FB de seguro habra!! AL DETALLE! xDDD

    Gracias por comentar Karin linda!! si que esta algo angst pero bueno, la historia lo amerita!1 a mi em dio ganas de llorar escribir muchas partes de este capitulo! xD

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