El cruce (Cap 16) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka y Saga han empezado a tentar los límites, pero aún quedan muchas cosas por responder. ¿Shaka tendrpa sus respuestas?

Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka y Saga han empezado a tentar los límites, pero aún quedan muchas cosas por responder. ¿Shaka tendrá sus respuestas?

Capitulo 16: Respondiendo preguntas.

La risa de Asmita se hizo oír esa mañana en toda la cocina, a plena hora de la mañana. Shaka se había levantado perezoso. Le había costado dormir pensando en todo lo sucedido y por lo que oía las cosas en la cocina estaban bastante movida. No supo porque razón quiso asomarse a ver qué pasaba. Supuso que tenía tanto tiempo sin oír a su tío reír con tanta diversión que de alguna manera le recordó aquellos tiempos de antaño, cuando jugaban juntos bajo la vista de su bisabuelo.

Al asomarse la risa cesó más no por haber notado que él estaba observando, sino porque sus labios se juntaron para acallar cualquier sonido. Un beso tierno, sólo estaba en contacto sus labios, como si su tío quiso moverse del lugar y su compañero lo atajó con un beso. Fue algo corto y con ello tuvo suficiente para regresar a su habitación y replantearse las cosas.

Ver ese beso le hizo rememorar las sensaciones de lo que había ocurrido la noche anterior. Llegó hasta su cuarto, se recostó en la pared y casi por inercia subió dos de sus dedos para posarlo sobre sus labios. Memoró el aliento caliente, la cercanía, el cabello azul que caía sobre su semblante, como una cortina que circunscribía el momento a sólo sus dos rostros cercanos, el erizar de su piel, la sequedad de sus labios, la necesidad de sentirlo pronto sobre él.

El deseo, el hambre, la explosión de emociones en su estomago, en sus pulmones, en su corazón, su cabeza…

Su ser…

Para cuando se dio cuenta, su imaginación viajó demasiado rápido, demasiado para detenerla. Se imagino respondiendo a ese beso, moviendo sus labios, lamiendo, mordiendo. He increíblemente le gustaba, le gustaba sentirlo, le gustaba saborearlo…

El dulce placer de su esencia…

Shaka abrió sus ojos de golpe al percatarse de que estaba sucediendo en él. No podía permitirlo. Era algo muy contrario, vergonzoso, ilegal según sus patrones de conducta, según sus reglas, sus creencias y su futuro. Sacudió su cabeza y decidió enterrar todo. No era momento para pensarlo, para perder el tiempo en cosas vánales. Era momento de actuar.

Cuando salió de casa de su tío para tomar un autobús hacia el apartamento de Saga, primero verificó los datos enviados por Afrodita. Los Virguien tenían relaciones fuertes con la empresa de Garuda, fortalecidas por alianzas de contrato común e intercambio, era además la principal empresa que atendía sus exportaciones. También había podido verificar que varias veces habían pedido ayuda a su familia para saldar problemas legales de índole fiscal, debido a posibles problemas de evasión de impuestos. Sabía que sacando estas cosas a luz, la empresa de Garuda tendría que reclinar. No les convenía bajo ningún punto de vista que frente al juicio de la demanda se vincularan este tipo de arreglos y además, era el perfecto agujero por donde podía filtrar su influencia.

Aún así, Shaka era muy bueno planeando y orquestando todo al detalle desde afuera, de forma impersonal y eso lo sabía, pero sus habilidades para improvisar en pleno evento no eran muy buenas y además, tampoco era muy insistente si le llevaban la negativa. Saga era quien tenía el poder de convencimiento y esa facilidad al hablar casi innata. Pensarlo le hizo esbozar una sonrisa de cierta satisfacción. Aquellas tardes que entre café hablaban de cualquier tema se le hacía entrañable, le gustaba que llegaran esos momentos donde podía hablar con un igual de tantas cosas. Ni siquiera con Mu había tenido esa confianza a pesar de conocerse por tanto tiempo. Pero con Saga todo parecía ir de forma natural y sincera. No se sentía presionado, de alguna manera la presencia de Saga lo relajaba y podía hablar tranquilamente de lo que fuera, todo a partir de esa vez que fue a buscarlo a la oficina. La vez que lo sacó de su escondite.

Ciertamente, estaba tan agradecido con Saga y su esfuerzo por liberarlo y mostrarle la verdadera esencia de su orgullo, que no se detuvo a pensar en el porqué de esa acción, por qué lo busco de esa manera y por qué decidió ayudarlo sin siquiera preguntarlo, peleando con él mismo hasta hacerlo ceder. Asumió que sólo se trataba de un acto caritativo, o la señal de un buen amigo. Incluso, desde allí empezó a ver a Saga como un amigo. Hablarle de cosas variadas se le hacía común y escucharlo mientras le interpelaba le parecía momentos que terminaría extrañando al partir. Por eso, incluso le confesó que no le molestaba hablar de su pasado con él y llegar al punto de comentarle sobre sus dudas de ser el heredero de su familia… Sí, Saga se había convertido en lo más parecido a un confidente y creyó que él también lo conocía, al menos lo suficiente, hasta el día de ayer.

Había aún muchas cosas que desconocía de Saga y lo de ayer fue solo una muestra de ello. Por alguna razón, el hecho intensificaban las ansias de saber más, de preguntarle más, de conocerlo más. Detrás del ogro sin corazón de un principio, encontró una persona que se esforzaba para labrar un futuro, luego un amigo y ahora…

No pudo terminar la frase porque el ruido de la bocina dando aviso que ya habían llegado a la parada donde bajaría, lo saco de sus cavilaciones. Suspiro profundo, caminando hasta la próxima parada para abordar el segundo autobús que lo dejaría cerca del edificio. Se miró en uno de los espejo de las tiendas que estaban en la calle, para verificar que su presencia era correcta. Le tomó más tiempo del normal decidir que ponerse y concluyó que con un jean azul degastado y una franela cuello tortuga de manga larga celeste estaría bien. Su cabello estaba suelto y llevaba lentes de sol, era ya una costumbre de él llevarlos puesto en la calle. Llevaba colgando un bolso celeste con su laptop y los documentos, de aquellos que cuelgan de un hombro y cruzan todo su cuerpo. Admitía que llamaba la atención, al menos podía ver los rostros de los transeúntes fijando su mirada en él. Suspiro, fastidiado con ese hecho. De un tiempo hacía acá, las miradas de extraños se le hicieron molestas. Muy al contrario de las de Saga.

Sí, a Shaka no le molestaba que fuera Saga quien lo mirara. Quizás sería porque su mirada se nota tan limpia y clara, es difícil mentir frente a ella, él era un hombre sincero y se mostraba como es ante cualquiera. Obviamente, era a veces tan reservado que sólo mostraba sus mejores caras frente a las personas en que se sentía en confianza. Shaka era una de ellas. Quizás por eso los comentarios de pasillo que tanto hablaban, era simplemente la sorpresa de sacar una parte un poco más “humana” de Saga en la oficina. Había visto de él las risas, las miradas sinceras, las bromas, los detalles, sus caras de placer cuando tomaba el café que tomaba, sus caras de vergüenza y el día anterior vio los rostros que le faltaba: el de humillación, de dolor, de ira emergente y el de…

Excitación, deseos, adoración…

Otra vez había llegado al punto desde el cual salió de su casa. La mirada con la cual Saga lo acorraló a la pared, aquella que no podía mantener…

Por vergüenza…

Shaka cae en cuenta que ha respondido una de las preguntas que tenía y se alegró con ello. Él no pudo mantener la mirada de Saga porque era muy intensa, tanto que le hizo sentir vergüenza. ¿Por qué vergüenza? Acababa de pensar que le agradaba que él lo mirara, no debía temer ni sentir pena por ello.

Porque te mira de forma diferente… y te has dado cuenta…

Una segunda respuesta y Shaka ya miraba la ciudad por la ventana del transporte público. Ciertamente había notado muchas miradas extrañas de parte de él. Primero quiso ignorarla, luego por alguna razón terminó por mantenerlas, responderlas con su mirada firme y ayer, ayer no podía mantener sus ojos fijos sin sentir que una cosquilla recorría su espalda. ¿Por qué hasta ayer se dio cuenta?

Porque lo miraste de forma distinta…

“¿Qué quiere decir eso?” Se preguntó Shaka mientras pasaba por una curva, aún pensando al respecto. ¿Mirarlo diferente? ¿Y entonces como antes lo miraba? El primer día le pareció un demonio que salió de los infiernos, luego a ser su jefe, su amigo y finalmente, ayer lo vio…

Como un hombre…

El rubio se sonrojó al darse cuenta de ello…

Un hombre necesitado de cariño, de amor, de protección, de compañía…

Sus pensamientos empezaban a afilarse, ordenarse dentro de él para entender lo que estaba pasando dentro de su interior. No era que ayer se dio cuenta de ello… incluso, él le abrió su corazón en aquella conversación del auto, luego de que le haya robado el beso, porque se dio cuenta que era como él. Un hombre que lo entendía, un igual, un ser a quien le podría confesar sus temores y sabía que lo entendería. Y pensó que él sería lo mismo para Saga, que él también había visto en su persona a alguien en quien podía confiar, que le había dejado en claro que quería apoyarlo y por ello, cuando supo lo que pasaba, cuando estalló el problema por el cual él estaba de tan mal humor y Shaka busco formas y maneras de hacerle entender que quería ayudarlo; entendió que no era así.

No confió en mí…

Eso fue lo que le dolió en primera instancias… Y luego, ver como lo destrozaban por un error, por un problema, siendo su propio padre, recordando con ira y rabia las palabras que Saga le había comentado en la infancia, reconociendo que ese era el maldito monstruo que tanto daño les había hecho y comprobar que Saga no era capaz, si quiera, de alzarle la voz.

Quisiste defenderlo… apoyarle… hacerle saber que no estaba solo… que ese hombre ya no podía herirlo…

Sí, eso fue lo que quiso. Y se detuvo en el momento pensando en que sería imprudente o tal vez, midiendo bien el terreno antes de intervenir; todo esto claro, antes que esa mujer a quien llamaron Pandora, se diera cuenta de su presencia. Al sentir ambas miradas supo que era el momento de hacerles mostrar la fuerza de su apellido, hacerles ver con quien se estaban metiendo.

Que ya no podrían lastimarlo… no mientras tú estuvieras a su lado… porque tú querías protegerlo…

Pero no se lo permitió. No solo no confió en él sino que le quitó la oportunidad de demostrarle sus intenciones, de hacerle ver que él también podía hacer algo para ayudarle, devolverle el favor y así, ser él quien le ayudara a sanar también las heridas que han dejado los años.

Pero no te deja entrar…

Allí estaba el centro de su frustración. Shaka le abría su corazón, como un amigo, como un igual y Saga no le atribuía igual, no le permitió acercarse, no le permitió entenderlo, ni defenderlo, ni ayudarlo, ni consolarlo…

Y aún así fuiste a buscarlo…

“¿Por qué?” Allí estaba, frente a la mayor interrogante, la que más le costaría responder. ¿Por qué a pesar de todo, de la humillación, del desplante, de sentirse relegado, de ser lastimado, él fue a buscarlo? No tenía sentido alguno, no por lo menos para él que es de los que no ruegan, ni cree necesario que deba insistir. Sólo insiste cuando su orgullo estaba en juego pero en este caso, era totalmente distinto. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que verlo esa misma noche? ¿Por qué?

Sabes que ese beso fue especial…

Sí, eso lo sabía, lo sintió así… pero no debió ocurrir. Se convenció que ambos estaban tan estresados y además, metidos en una habitación, alterados, confundidos… eran demasiados factores para confundir las cosas. No quería admitir que muy por dentro, anheló ese roce cuando lo tenía cerca, que su cuerpo respondió muy bien a su cercanía y que hasta la razón, que en un momento estuvo renuente, al final dio el permiso de continuar…

Él también lo deseó. Lo leíste en sus ojos y le correspondiste…

No podía con ello. Se miro desconcertado al darse cuenta de lo que estaba pensando, gracias al reflejo del vidrio de aquel autobús. Aunque fuera así… aunque lo que sintiera fuera real… si tan siquiera existiera la posibilidad de que de verdad le había correspondido, no había tiempo para eso. El lunes ya sería su octava semana. Sólo quedaban 4 semanas más antes de irse a su hogar, su tierra, su mundo.

Y lo dejaras…

Pensar en eso lo hizo recordar de nuevo. Recordar ese primer día, la rabia y humillación que sintió, que ahora era como una vieja película que mostraba extrañas caras y le hacía sentir feliz. Cómo se mofaba de él, esa sonrisa siniestra, esa mirada seductora dada desde el sillón, cuando por primera vez pensó en el aire seductor que emanaba. Cómo el segundo día se burlaba, haciendo esa mueca mientras le explicaba cómo darle vuelta al café, que en ese momento le pareció asquerosamente vergonzosa, ahora le parecía sublime, provocativa. Cada escena aparecía ante él y le hacía sentir feliz. Sin darse cuenta se sonreía sólo pensando en cómo lo miraba, en que cosas hacia, sus gestos al contestar una llamada, la manera en que miraba al monitor y aquellas expresiones de expectativa y satisfacción cuando llegaba la hora del café.

Recordarlo de repente lo asaltó de un sentimiento de melancolía, de añoranza. No quería dejar de verlo, perder ese contacto, dejar de vivir la vida que estaba viviendo. Despertar cada mañana dispuesto a salir a trabajar para prepararle el mejor café, y verlo sonreír mientras hablaba de tantas cosas a la vez, tantas que le era difícil seguir la conversación completa pero amaba eso. Finalmente, entendió que la vida en esa pequeña oficina y junto a Saga se había convertido en algo imprescindible para él y faltaban cuatro semanas para que acabara.

Y lo vas a extrañar…

Shaka sacudió su cabeza ante la idea y al sentir que por un leve instante se formó un nudo en su garganta. Al darse cuenta de donde estaba, se percató que había dejado atrás su parada. ¡DIABLOS! Se bajó en ella y le tocó cruzar la carretera para esperar el bus de regreso, reclamándose a sí mismo el porqué se detuvo a pensar de más hasta olvidar estar pendiente de cuando le tocaba bajar del autobús. Afortunadamente en pocos minutos pasó un autobús de regreso y con él se fue acercando al lugar, decidido a dejar de pensar en el asunto por el momento, aunque sentía que de alguna manera muchas cosas se acomodaron en su mente.

Mientras tanto, en el apartamento de Saga, su hermano menor estaba molesto, muy molesto, porque su igual se había encargado de arruinarle los planes. Casi le suplico a gritos que se quedara en el apartamento y de paso, en la cocina mientras él y Shaka trabajaban en la sala, para no promover “situaciones” que pudieran atentar contra la integridad física del rubio. Y es que Saga andaba un poco paranoico al respecto. Ya sabía que Shaka de alguna manera le correspondía pero no quería presionarlo y mucho menos asustarlo y para eso debía crear la atmosfera más amena y segura para él, y eso incluía a Kanon de lamparita haciendo un mal tercio y de paso SOLO en la cocina viéndolos. La idea no le agradaba en lo más mínimo.

Para completar el panorama, Saga lo estaba molestando cada dos por tres para saber cómo debería vestirse en su casa. Era lo más idiota y ya Kanon empezaba a exasperarse. ¿Por qué se comportaba como un niño? Parecía un adolescente enamorado que no sabía que ponerse para recibir a su novia en la casa y no un hombre hecho y derecho de 28 años. Y aún así, tampoco se lo podía recriminar. La sonrisa que irradiaba el mayor era como un analgésico a sus rabietas y entendía, que eran ya muchos años sin sentir eso que él estaba sintiendo. Por lo cual se distinguía como nuevo, como mágico y extrañamente inocente. De alguna manera le hubiera gustado poder actuar de esa forma con Mu. Ya no importaba, si algo podría sacar a sus años de frenético sexo sin nada era al menos llevar a su corderito a las altas torres del Olimpo.

Mu llegó en su auto hasta el apartamento donde vivía Kanon con su hermano, un poco molesto porque sus planes de pasar su primer fin de semana juntos se habían ido al retrete por algo que aún no sabía explicar. ¿Qué significaba eso de que debía quedarse velando a su hermano? No lo entendía y mucho menos el porqué tenía que estar inmiscuido. Llegó con las compras que Kanon le había pedido por teléfono y sólo perdonándole el hecho porque el gemelo le había prometido pagarle después con lo que él quisiera.

Llegó a la puerta del apartamento con las bolsas, que gustosamente Kanon tomó para ir a la cocina, donde ya estaba cocinando. Era gracioso y demasiado sexy verlo con un delantal azul sobre ese jean viejo y una camiseta gris, sujetando su salvaje melena con alguna cola elástica que encontró por allí.

–¿Y tu hermano? ¿Por qué te pidió quedarte? –pregunto Mu desviviéndose con la vista, sin el menor reparo de hacerle notar al griego que prácticamente estaba comiendo antes de servirle el plato.

–Eres un demonio Mu. No me mires así que te voy a terminar metiendo en el cuarto.

–No tengo la culpa de que te veas tan divinamente sexy–le sonrió Mu con ternura y picardía, mordiendo su labio inferior para demostrarle cuanto le gustaba verlo en la cocina, con un delantal y cocinando–. No me has respondido mis preguntas.

–Bien… viene Shaka y mi hermano teme que si lo dejamos solos lo va a terminar violando–Mu enarco la ceja curioso. ¿Qué Shaka iría? ¿Y qué haría Shaka en el apartamento de Saga?–. Pero dudo que aunque lo dejemos solos por todo el día avance más que unas caricias. Si en noventa minutos apenas pudo rozarle los labios…

–¿QUÉ? –saltó a preguntar el menor asombrado, con sus ojos desorbitados de la impresión–. ¿Shaka y Saga? ¡Cuéntame todo lo que sabes!

–¿No has hablado con él? ¡Pensé que te contaría!

–Pues ya ves que no. Ese hombre es muy reservado cuando lo quiere y es difícil sacarle algo al respecto. Cuéntame mientras te ayudo a cortar esa verdura. ¿Hay otro delantal?

–Sí, detrás de la puerta –señalo con el cuchillo que tenía en sus manos mientras despresaba el pollo para el almuerzo. Mu vio un delantal verde militar y se lo coloco, recogiendo su cabello recelosamente para que ninguna hebra molestara en su labor. Kanon no pudo evitar pasar la vista en su compañero, viéndolo con unos jeans degastado, una camisa unicolor blanca larga, con detalles verdes y violetas, que contrastaba perfectamente con sus ojos y cabellos junto con el delantal. Se veía deliciosamente sexy–. Estas para comerte, Mu –le susurro muy sensualmente.

–Mmm… podríamos escaparnos por una hora y juguetear un poco…–le dijo el menor con una mirada provocativa, mientras apresaba el otro cuchillo en sus manos, tomándolo con una expresión delictiva que sacudió las fibras del gemelo–. No creo que necesitemos de tanto preámbulos.

–¡Después no te quejes! En cualquier momento te daré lo que buscas.

Se iban acercando, dejaron los cuchillos en la mesa y sus manos se iban afirmando en sus caderas, mientras jugaban buscando un ángulo acorde para sus intenciones, mordisqueándose las comisuras de sus labios, sus mejillas y su mentón. En momento así fue que entendió que no era tan malo tener tanta experiencia. Mu se veía que también había estado con otros y aún así, estaba ahora sólo para él. Podrían aprovechar lo aprendido para complacerse mutuamente.

El beso finalmente llegó, y se quedaron un rato saboreando sus labios y jugando con sus lenguas, buscando atraparse entre ellos como si fuera una travesura, soltando leves risas en medio del proceso, respirando sus mismos alientos.

En ese justo instante, Saga irrumpió el lugar preguntándole a Kanon donde había dejado sus medias blancas y terminó viendo la escena, donde a duras penas les dio tiempo de separarse, no mucho porque Kanon lo atrajo hacía él, abrazándolo para ocultar su rostro sonrojado en su pecho mientras le iba gritando a su hermano por haberlos interrumpido. Mu no pudo evitar reírse como si fuera lo más gracioso que le había pasado en su vida.

–¡NI SE TE OCURRA METERTE EN TU HABITACIÓN! ¡LOS NECESITO EN LA COCINA Y QUIETECITOS! –escuchó la voz de Saga mientras volvía a meterse en el pasillo.

–Vamos Saga. Has una sencilla regla de tres: Si un roce de labios te tomó noventa minutos, ¿cuánto te tomará hacerle el amor?

–¡¡¡IDIOTA!!!

Kanon reía divertido. Le encantaba exasperar a su hermano y verlo tan nervioso sólo le provocaba molestarlo más. Mu los observaba con ternura. Él era hijo único así que no conocía esa fraternidad que tenían Saga y Kanon y lo adoraba, le enternecía ver al Kanon que se preocupa por su hermano, que es feliz cuando el otro sonríe y está preocupado cuando el otro estaba mal. Ese parte que muchos desconocían de él.

–Lo quieres mucho… –susurró Mu tomando unas ramas y la tabla de picar para empezar su labor–. Me gusta ver de qué manera lo proteges. Te hace ver muy diferente.

–Soy toda un alma de Dios ¿no? –murmuró divertido viendo la mueca de incredulidad que le regalo Mu ante el comentario.

–Eres incorregible… bien, dime todo lo que sabes.

El gemelo le comentó someramente lo que sabía de lo ocurrido. Que Shaka había discutido con Saga en la oficina y luego había ido al apartamento, se encerraron en la habitación por noventa minutos y según palabras de su hermano sólo logro darle un roce de labios y un abrazo que ni siquiera el rubio le correspondió, y aún así tenía cara de haber perdido la virginidad en la noche más hermosa de su vida. Mu rio tanto que le extraño a Kanon. Esa risa parecía denotar una enorme felicidad, parecía que el cuento le había parecido muy gracioso.

–¡Ahora entiendo! ¡Este Shaka! –Apenas y podía contenerse, la carcajada era demasiada para el tibetano–. ¡Shaka nunca ha besado en serio! ¡Supongo que no supo qué hacer!

–¿Crees que haya querido responder? –preguntó el menor indagando el asunto.

–Creo que si Shaka no hubiera querido lo hubiera empujado y tu hermano no estaría tan contento. Si tu hermano esta así es porque de alguna manera se sintió correspondido ¿no?

En ese momento, sintieron que llamaban a la puerta y Kanon luego de lavarse y secarse las manos fue a verificar, imaginándose quien sería. Al abrir vio a Shaka, cansado y algo sudado, había un ligero rubor en las mejillas. Se dijo a si mismo que cuando Saga lo viera así le iba a dar un ataque. El rubio entró sujetando su cabello entre sus manos, buscando apartarlo de su espalda ya que su blusa estaba empapada de sudor. Odiaba llegar así, pero el autobús que tomó para regresar se averió y le tocó caminar como tres cuadras bastante amplias, a pleno sol de mediodía.

–¡Mu! No espere verte aquí–le comentó el hindú mientras buscaba algo en su bolso para sujetarse el cabello. Consiguió un bolígrafo e intento usarlo para el propósito.

–¿Yo? Creo que tengo razones de sobras para estar aquí a diferencia de ti Shaka–le dijo guiñándole el ojo, muy pícaramente. Shaka frunció el ceño algo incomodo.

–Vengo por trabajo. ¿Dónde está el Señor Saga? –preguntó a Kanon, quien se limitó con señalar el pasillo.

–Si quieres ve a buscarlo tú mismo…–le ofreció el gemelo menor divertido.

–No acostumbro a buscar algo más de dos veces.

Shaka se sentó en el mueble, y vio con rabia que el bolígrafo se resbaló entre su cabellera. Era difícil manejar su lacio cabello dorado y en momento como esos sentía que quería cortarla hasta quedar con corte militar. Pero uno de los más precioso y emblemáticos detalles de los Virguien era su cabellera. Prácticamente era su orgullo y tenía que soportarla. Sacó la laptop poniéndola sobre la mesita de vidrio, conectándola y mientras esperaba que todo el sistema operativo iniciara, se acercó al espejo del mini bar intentando recoger de nuevo su cabello, hastiado de ver como se le escurría por un lado y otro. Lamentó no haberse llevado nada para amarrarlo. No se había dado cuenta que ya Saga había salido y estaba de pie en el umbral de la puerta, con un sencillo pantalón y una franela deportiva y su cabello amarrado hacía atrás, algo alborotado. Se quedo mirando sin pensarlo, observó al rubio inclinándose en el mini bar, refunfuñando con su cabello, con su blusa empapada y el jean que se ajustaba tan bien a sus piernas. Mu y Kanon se quedaron en silencio, viendo el escenario como quien veía una película.

Sigilosamente se acercó al rubio y lo asalto por detrás, tomando su cabello y quitando las manos blancas del menor que se sobresalto con el contacto. Saga aprovechó el momento, sin decir nada, tomándose su tiempo para recoger la cabellera dorada, pasando sus dedos entre las hebras de oro y masajeando delicadamente el cuero cabelludo, tan limpio, con un olor embriagante. Ya había detectado ese aroma de más que traía y se camuflaban con el café. Era aroma a bosque, madera y flores.

Sus manos iban y venían sobre su cabeza, creándole corrientes que erizaban a su piel y lo hacía desvivirse en las suaves caricias de esos dedos. No supo cuanto tiempo fue, pero al sentir que su cabello había sido amarrado satisfactoriamente en una cola de caballo algo desordenada y que esos dedos abandonaron su misión, no pudo evitar sentirse algo desilusionado. En el espejo vio detrás de él a Saga, con su mirada fija en el reflejo, mirándolo a través de él.

Se separó, saludando después de haberse alejado unos pasos y acomodando la laptop que tenía cerca del mueble para empezar a trabajar. Shaka le tomó un tiempo poder conectarse de nuevo con la idea de que había ido a seguir trabajando. Esas caricias lo habían descolocado más de lo que pensaba. La otra pareja observo todo, viendo que ellos dos parecían estar en su propio mundo.

–Te dije, querían que hiciera un mal tercio…–murmuró Kanon al oído de Mu, quien aún veía todo con interés.

–Dices que Saga tenía años sin salir ¿cierto?

–Si… creo que cuando lo vuelva a hacer estará de nuevo virgen–comentó divertido.

–Pues lo que acaba de hacer con Shaka es lo más sensual que he visto. Hasta tuve celos de él.

Eso no le gusto para nada al menor de los gemelos. Pero tenía que admitirlo, eso de sujetarle el cabello por detrás mientras lo miraba a través del espejo y sin hablar fue algo muy provocativo. Creyó que Saga aún con su inocencia podría darle unas cuantas estrategias de conquista. Supuso que todo se debía al interés que tenía en Shaka. Como que le sacaría el jugo a esa visita.

Lo primero que necesitaban aclarlar era que Saga le explicará a Shaka como ocurrió todo, desde la primera reunión hasta ahora que se desencadenó la demanda. Para conversar de ello, aprovecharían el tiempo del almuerzo, hecho por Kanon y Mu, mientras los otros dos analizaban los detalles de la demanda, los documentos del contrato que tenían con la aseguradora y otros archivos. Entre tanto cocinaban los veía bastante concentrados en la sala. Shaka sentado con su laptop en la alfombra, al lado de Saga, frente a la mesa de vidrio, mientras Shaka le mostraba los documentos a los cuales les sacó copia y revisaban cada uno por su parte cada detalle, llamándose sólo cuando habían encontrado algo especial o buscaban explicar las dudas, deteniéndose pocos minutos para intercambiar miradas que rápidamente esquivaban. Saga se sonreía algunas veces cuando veía que el rubio le desviaba la mirada, buscando prestar atención a cualquier cosa. El griego a veces sólo se quedaba viendo los mechones que furtivamente caían entre su rostro limpio. Se sintió muy bien recogerle esa cabellera, parecía un manto dorado tan suave y divino que podría entretenerse la vida entera tocándolo. Todo esto ocurría mientras Shaka aprovechaba los minutos disimulados que Saga usaba para concentrarse en el trabajo, para darle una mirada rápida a su cabello recogido, que se le hacía muy seductor. Bajaba la mirada avergonzado, con un ligero sonrojo en su mejilla. Aún había preguntas que faltaban por responder.

Finalmente, la hora de comer llegó y todo había sido recordado por el buen olor que gobernaba la sala. Mu ayudaba a servir los platos mientras Kanon se encargaba de sacar los pollos rellenos del horno. Sirvieron todo en el mesón de la cocina, que separaba ambas instancias. Pronto los cuatro estaban sentados en la mesón, distribuidos empezando por Kanon, Mu, Shaka y Saga. Comían entre risas, bromeando con la idea de que Kanon fuera tan bueno cocinando y Saga le costara hacer el café, comentando cuando se hicieron formalmente pareja y que pensaban hacer más adelante. Fue buen momento.

Por fin, el momento había llegado. Kanon y Mu no pensaba perder la oportunidad de conocer los detalles de lo que había ocurrido con esa demanda y Saga no tenía forma de negárselo. Para que ellos no oyeran tenían que dejarlo a solas con Shaka y era algo que no quería pasar. Sería arriesgado.

–Bien… espero que esto quede aquí. Es delicado el asunto para estarlo ventilando por fuera…–murmuró el mayor de ellos tomando un poco de agua–. Todo empezó hace como cuatro semanas. Recibí la llamada donde avisaban que había solicitud para cobrar el capital del seguro por un incendio en las bodegas de la empresa Garuda. Estamos hablando de casi dos hectáreas consumidas, valorado a unos 1700millones de dólares. Es una suma demasiado exorbitante. Primero conversé con el gerente de seguridad del lugar. Según lo que comentó no había nada anormal, los estatus de seguridad de la empresa se llevaban correctamente. No había indicios de que haya sido provocado, tampoco había material inflamable. Todo indicaba que fue un accidente.

–¿Cómo inició el incendio? –pregunto Shaka pensativo, anotando en una libreta los detalles importantes para organizar el panorama. Era su costumbre hacerlo.

–Todo indica que hubo una chispa eléctrica en uno de los contenedores que llevaba papel para una editorial. El incendio se extendió con rapidez, no dio tiempo de nada. Para cuando fueron ya había avanzado, los extintores no fueron suficientes y los bomberos tardaron en llegar. Según el veredicto de los funcionarios fue accidental y entra dentro de las pautas del contrato que tienen con la aseguradora.

–¿Con quién te entrevistaste y que ocurrió? –interrogó el rubio, muy al pendiente de todo lo que hablaba.

–Señor Stand Scorbus, director de finanzas en la empresa. Con él tuve una fuerte discusión. Quería que la aseguradora soltara el dinero así no más sin terminar con las investigaciones pertinentes. Fue el primero que me amenazó con la demanda. Terminamos en un pase de palabras nada agradable–rememoró el griego mayor con algo de fastidio.

–Ósea ¿Qué te peleaste con él? ¿Por eso estamos en este problema? ¡Deberías controlarte! ¡A veces pareciera que tuvieras doble personalidad!–reclamó Kanon molesto y tuvo que callar cuando la mirada dominante de Shaka le hizo ver que guardara silencio. Saga no lo miro, consciente de que ese había sido uno de sus errores.

–¿Por qué discutiste con él? –indagó Shaka con parsimonia.

–Digamos que no estaba de buenas…–resopló hacía un lado no queriendo admitir que ese día que discutieron estaba mal por los desplantes de Shaka en la oficina. Lo hubiera aceptado ante Shaka pero no ante los demás–. Lo cierto es que después de eso sostuve varias reuniones directamente con Aiacos, no pudimos concretar nada, querían que diéramos el dinero antes de terminar las averiguaciones y todavía hay cosas que no están del todo claras. Por eso no firme la autorización.

–Entiendo…–Shaka puso la libreta en el mesón, acariciando un poco su cabeza mientras ordenaba todo en su mente. En ese momento, Kanon y Mu recogen toda la vajilla para lavarla. Aprovechando que estaban un poco separados, Shaka creyó conveniente aclarar algo–. Para resolver esto necesito que mantengas la calma Saga. Un paso en falso en las negociaciones y estaremos en problemas. Si estas de mal humor tendrás que…

–Estaba de mal humor porque me esquivabas en la oficina–aclaró el mayor directamente. Shaka levantó la mirada sorprendida ante Saga, quien sólo le devolvió el gesto con profundidad, intentando hacerle ver cómo le dolió ese trato.

–Con más razón entonces debo inmiscuirme…–replicó desviando el tema, intentando no ingresar en esos terrenos–. Me hubiera gustado que me comentaras los problemas que tenías con este contrato a tiempo.

–No quería involucrarte –Shaka bajó la mirada con pesar–.Creo que si no hubiera pasado lo de mi padre, no te hubieras enterado. Lo habría ocultado para ocuparme yo solo de esto–. Levantó ahora sus ojos azules hasta los ojos esmeralda de Saga, indignado.

Shaka se levantó de improvisto de su asiento, cruzando sus brazos y mostrando una mueca de enojo que notó el gemelo mayor, viendo que estaba bastante molesto. Mu y Kanon observaban discretamente la situación. Saga salió del mesón y buscó acercarse al rubio, aunque este renegaba con la cabeza y mostraba una expresión amenazante.

–¿Qué te pasa? –logró preguntar algo desconcertado.

–No confías en mí–reclamó con rabia inmovilizando al gemelo–. Te di varias oportunidades para que me lo comentaras, ¡razones para que pudieras confesarlo!

–Ya dije, ¡no quería involucrarte Shaka!

–¿CUÁL ERA EL PROBLEMA DE INVOLUCRARME? –levanto la voz de improvisto, indignado, frustrado, extrañamente herido, recordando la sensación que había sentido el día anterior cuando presenció lo del padre de Saga, el cómo no pudo defenderlo.

–¡Porque me importas! –exclamó sin más Saga, sin entender bien por qué ese reproche. Intentando calmarlo de esa forma.

–¡TU TAMBIÉN ME IMPORTAS SAGA!

Silencio…

Los dos se quedaron viendo, oyendo el alcance de sus palabras. Entendiendo hasta que punto habían llegado… comprendiendo…

Saga se quedó en silencio, inmovilizado… emocionado con esas palabras al punto que ni siquiera le molestó el hecho de que le haya levantado la voz. Simplemente no había nada más que hablar después de escuchar esas palabras…. Todo estaba dicho.

En cambio, Shaka estaba callado, pasmado, repitiéndose en silencio esas palabras que sus mismos labios pronunciaron, abrumado al descubrirse esa verdad. Bajó la mirada avergonzado, posando su vista inquisitoria en cualquier rasgo del suelo, sintiendo que su corazón latía velozmente en su pecho, nervioso… extrañamente emocionado…

Porque te importaba… por eso lo buscaste…

Había respondido la pregunta que le faltaba…

2 respuestas a “El cruce (Cap 16) (AU)

  1. Wiiiiiiiiiiii buen cap! como te decia me asombra la facilidad o más bien capacidad que tienes para poner tantas emociones, sensaciones, momentos-drama, sensualidad, reflexión, humor y máaaaaaaaasssssssss- dentro de un solo cap y ponerlo así de bien, llevas bien el cap, atrapa y seduce, por eso me los devoro obsesiva y puntualmente xD….

    “El deseo, el hambre, la explosión de emociones en su estomago, en sus pulmones, en su corazón, su cabeza…

    Su ser…” ((((———————— Toda la reflexión estuvo intensa, pero este fue uno de los momentos cumbres OMG, me encanto la cadena de emociones y el lugar físico en que se concretaron, hermosa secuencia…

    “Para cuando se dio cuenta, su imaginación viajó demasiado rápido, demasiado para detenerla. Se imagino respondiendo a ese beso, moviendo sus labios, lamiendo, mordiendo. He increíblemente le gustaba, le gustaba sentirlo, le gustaba saborearlo…”(((——————— ya solo falta un paso, Shaka ¡You can! xD

    “Detrás del ogro sin corazón de un principio, encontró una persona que se esforzaba para labrar un futuro, luego un amigo y ahora…”(((—————¿Y ahora? *__* (((————– esa es Karin ansiosa jajaj

    “Finalmente, entendió que la vida en esa pequeña oficina y junto a Saga se había convertido en algo imprescindible para él y faltaban cuatro semanas para que acabara.

    Y lo vas a extrañar…”(((—————– T____T

    “asi le suplico a gritos que se quedara en el apartamento y de paso, en la cocina mientras él y Shaka trabajaban en la sala, para no promover “situaciones” que pudieran atentar contra la integridad física del rubio. Y es que Saga andaba un poco paranoico al respecto.” ((((——- jajaja lo que me reí con esto no tiene nombre, más bien solo se incremento con:

    “y eso incluía a Kanon de lamparita haciendo un mal tercio y de paso SOLO en la cocina viéndolos” (((————- Jjajajajajaaj y siguio:

    “Para completar el panorama, Saga lo estaba molestando cada dos por tres para saber cómo debería vestirse en su casa” (((————- memorable xD jajajaj

    Momento Kanimuista HOT:

    “No creo que necesitemos de tanto preámbulos.

    –¡Después no te quejes! En cualquier momento te daré lo que buscas.”(((——–*__* Quiero!!!

    –¡NI SE TE OCURRA METERTE EN TU HABITACIÓN! ¡LOS NECESITO EN LA COCINA Y QUIETECITOS!(((———————-Saga es un OGRO ¬¬

    “…y aún así tenía cara de haber perdido la virginidad en la noche más hermosa de su vida.” (((—- genial expresión, me quedo clarisimo con esa descripción jajaja

    “–Ósea ¿Qué te peleaste con él? ¿Por eso estamos en este problema? ¡Deberías controlarte! ¡A veces pareciera que tuvieras doble personalidad!” (((———— y encima te diste el lujo de un guiño xD

    Mejor drama de los “amor en lost canvas award” (se sugiere leer con palomitas en mano):

    –¿CUÁL ERA EL PROBLEMA DE INVOLUCRARME? –levanto la voz de improvisto, indignado, frustrado, extrañamente herido, recordando la sensación que había sentido el día anterior cuando presenció lo del padre de Saga, el cómo no pudo defenderlo.

    –¡Porque me importas! –exclamó sin más Saga, sin entender bien por qué ese reproche. Intentando calmarlo de esa forma.

    –¡TU TAMBIÉN ME IMPORTAS SAGA!

    Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh después de eso solo puedo decir una cosa: *__* 17, PLEASE!!!!!!

  2. Jajaja siii ese final es de novela!!! xDDDD

    Y es que este capitulo era todo el reflexionar de Shaka respecto a lo que sentía y que al final, en un arranque logre contestar la ultima pregunta. Y por supuesto, la parte de Saga actuando como adolescente no me la podía perder y mucho menos al KanonxMu seduciendose como ellos saben hacerlo! xDDDDD

    Jajaja el guiño!!! no me pude aguantar!!! xDD seguire haciendo guiños!

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