El cruce (Cap 25) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka tiene que irse antes de tiempo y es ahora que han confesado sus sentimientos. ¿Cómo terminará su noche?

Anuncios

Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Karda.
Resumen:
Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka tiene que irse antes de tiempo y es ahora que han confesado sus sentimientos. ¿Cómo terminará su noche?

Capitulo 25: Como la última noche

El auto estaba en el estacionamiento pero no había rastro de ellos. Un extrañado Kanon vio necesario llamar a su hermano para verificar en donde estaba, si ya se había ido o si iría al apartamento, aunque en realidad su único verdadero interés era saber si su apartamento estaba desocupado para poder ir con Mu hasta allá. De por sí el baile a Veronica y luego el propio entre la música y el vino los tenía más que dispuestos y ya quería empezar a quitar las telas que cubría el hermoso cuerpo de su tibetano. Aún así, no podía comunicarse.

Llamaron al teléfono de Saga y estaba apagado. Hicieron lo mismo con el de Shaka y fue igual. Mu quiso hacer un movimiento arriesgado llamando a la casa de Asmita para verificar si Shaka ya estaba en casa y la respuesta fue desconcertante. El tibetano colgó la llamada, notándose contrariado y preocupando así al griego. No bien se había acercado cuando escucho la razón.

–Shaka se va– Kanon se quedó sin habla, helado y confundido. ¿Se va? ¿Por qué? Según tenía entendido aún faltaban semanas–. Su padre le pidió que se fuera mañana. Shaka llamó a su tío y él le está preparando sus cosas–Mu lucía bastante abrumado y el griego no hallaba manera de hacerle más fácil esta situación. ¡DIOSES! ¡Se iría! Solo podía pensar en cómo estaría su hermano.

–Entonces, ¿Shaka está en su casa? –preguntó el gemelo dolido por lo sucedido.

–No, no está–las manos blancas del menor daban vuelta sobre su manto, luciendo nervioso, su voz algo turbia–. ¡Cielos Kanon! Se suponía que hoy era su noche… porqué tan de repente…

–Bueno… lo más seguro es que aún este con Saga… mejor dejamos el apartamento sólo por si lo necesitan.

El tibetano asintió con dolor, pensando en cómo estaría Shaka, en como lo habría tomado y donde estaría. Esperando que estuviera bien y que Saga por fin terminara de decir lo que sentía, aunque viéndolo de este modo, no sabía si saberlo a estas alturas haría más triste la despedida. El griego leyó la tristeza en esos ojos esmeralda y supo que esa noche no habría nada. De por sí, ya él se sentía desolado por su hermano como para que su cuerpo respondiera para algo más además del abrazo que tiernamente le dedicó a su corderito.

Los teléfonos cuando empezaron a sonar fueron apagados sin siquiera verificar quienes lo llamaban. Ambos los dejaron de lado y se dedicaron a entregarse sólo besos de ternura, llenos de amor, llenos de sí mismos. Sentados en la tierra de esa plaza, rodeados de arbustos, acompañados por el son de ese oleaje seco, ellos dejaron que sus manos y sus labios siguieran haciendo lo suyo, mientras se contaban su historia, conforme revelaban como se gestó eso que los estaba envolviendo, como pelearon contra ello y como al final se rindieron hasta aceptar que existía, para luego desear que creciera, cuidarlo, amarlo y ahora querer que este no muriera. Las lágrimas habían cesado, la tristeza no parecía lo suficiente palpable como para borrar las sonrisas de esos labios que por fin se profesaban sus más íntimos anhelos, finalmente libres para sentir, para palpar y para vivir. Se separaban sólo para verse y hablarse a través de sus pupilas. Se sonreían y seguían besando, mientras las manos apresaban la cintura y espalda del otro. Buscando ser uno…

Saga le contaba entre besos como había quedado preso de esos zafiros desde el momento mismo que voltearon a verlo en el ascensor, el cómo pensó que eran los más hermosos y luego se vio seducido por esa mirada después del beso robado, vilmente encadenado a algo que él mismo no podía explicarse. Le confesó que ese beso pudo haber sido correspondido de no ser porque se separo antes de tiempo, que realmente quería hacerlo, de la misma forma que el beso que le dio en el estacionamiento para callarlo fue algo que deseó desde lo más profundo de su ser y el de la habitación fue simplemente parte de ello. Que había deseado besarlo desde hace mucho, que no entendía porque razón empezó a interesarse en él, que de forma idiota aprendió a hacer capuchino para buscar formas de molestarlo, cosa que al oírlo Shaka se rió entre besos y le respondió con otros más. Le contó lo que había ocurrido ese fin de semanas que tuvieron que estar juntos, él como no podía quitarle la vista de encima, que empezó a soñar con él e imaginar su armario ordenado por él y para cuando se dio cuenta, lo quería. Lo quería y buscó forma de calmarlo pero le ganó. Entonces, le narró la tristeza que sintió cuando lo había ignorado, cuando de repente cambió hacía él para después mutar a la desesperación cuando supo lo del atraco.

No se detuvo, necesitaba que Shaka supiera todo lo que había pasado, que supiera que cuando le dijo que podría abandonar el anillo pensó en la leve esperanza de poderlo tener. Que cuando tiro todo en la oficina no pudo tocar el archivero porque olía a él. La emoción al verlo en su habitación, el cómo le pidió a Kanon que se quedara en el apartamento al sentirse inseguro de poder soportar tanto tiempo sin tocarlo. Que le envió esa corona azul para que lo recordara y supiera que estaba con él. Que moría de celos cuando supo que Shura lo estaba buscando, que se enteró de los rumores y estuvo a punto de matarse… que había esperado mucho tiempo para hacerle saber lo mucho que lo quería…

Terminaron de esa forma uno sobre el otro, con aún su disfraz puesto, sin ánimos de perder tiempo en quitarse esas telas, tiempo que bien podían seguirse dedicando a los besos, esos que parecían ser suficientes para aliviar su nostalgia. Saga observaba las orbes azules fijamente, admirando su belleza, apartando las hojas secas que se escurrían entre su cabello dorado alborotado por sus caricias, desviviéndose ante la imagen de ese rostro sonrojado, de esos labios inflamados por los besos y su mirada que parecían adorarlo. Tan eterno el momento… tan intimo…

–No pensé que fuera por tanto tiempo…–le respondió Shaka mirándolo con ternura–. Pensé que era más reciente.

–Pues no… asumiste mal… o lo oculte bien… una de dos…–le decía besando sus mejillas con dulzura.

–Creo que las dos cosas… además que soy un despistado que pensaba que me mirabas porque tenía alguna mancha en mi camisa…

Se rieron. Se vieron. Siguieron besándose y esta vez era Shaka quien le contaba su propia historia, confesando que creyó que era un ogro hasta ese día que llegó retrasado y se dio cuenta que le hacía falta su atención. Que cuando había decidido ignorarlo terminó lastimado por su misma indiferencia y no sabía porque. Pero al verlo llegar a la oficina a buscarlo sintió que quería llorar de felicidad, que no entendía porque le decía todo lo que sentía sin pensar y que aún a pesar de que parecía pelear con él, simplemente le gustaba. Hasta que llegó esa fatídica tarde, aquella humillación ocurrida hace dos semanas que puso en tela de juicios sus sentimientos hacía él. Él porque no podía explicar la ira que sintió, la impotencia y el dolor. Él como estaba enloquecido ante la idea de que se viera afectado por Garuda que decidió actuar sin pensarlo. Que sólo sabía que no quería dejarlo sólo y para cuando se dio cuenta, algo en su cuerpo le decía que había más… mucho más… que pensaba tanto en ello que incluso se saltó la parada del bus cuando iba a su apartamento y que cuando se dio cuenta de lo que sentía fue cuando se lo gritó en la sala, frente a todos. Que entonces peleó con ello porque se supone que no debía sentir nada, no aún. Luego se percató que lo extrañaría y que los mejores días de su vida lo había pasado a su lado, que lo añoraría y sufriría por su ausencia. Hasta que al final, terminó asumiendo lo que pasaba en él y lo imposible que era seguirlo alimentando. Para llegar al punto donde deseó que el beso del baño se extendiera y con dolor, el día que rechazó a Shura, lloró pensando que lo dejaría más lastimado. Por qué no quería dañarlo…

–Vaya que eres lento… ya para ese tiempo estaba soñando con tenerte así…–se sonrió el griego, viendo el rostro ya delirante de su compañero.

–Me daba miedo pensar… aceptarlo… quise buscarle miles de excusas y razones…

–Lo sé… me paso igual… yo un hombre de veintiocho años… perdiendo la cabeza por un crío orgulloso… al punto de investigar en internet más sobre él, de aprender a hacer capuchino para molestarlo… Kanon debió reírse mucho a mis espaldas…

–Ahora tendrás que hacerme ese capuchino para probarlo…

–No es mejor que el tuyo…

–Da igual, quiero burlarme…

Se sonrieron de nuevo pero esta vez la llama del deseo podía ser detectada en sus ojos y no pensaban dejarla allí sin más. Se miraron fijamente. Una mano de Saga iba jalando poco a poco la tela del sari descubriendo así una de las piernas de Shaka, todo hecho sin dejarlo de mirar, pendiente de no sentir rechazo a sus acciones y de ocurrir, detenerse en el momento. Pero más que una negativa, el rubio ayudó en la faena, recogiendo sus piernas para que el mismo vestido se dejara caer por su propio peso. Las respiraciones se aceleraron, sus corazones palpitaron y parecieron estar preparados para lo que venía. El griego pasó su mano por su pierna derecha, detectando por fin su piel y erizándolos a ambos al mismo tiempo. Decidió recorrerla lentamente, sin cortar su mirada, palpando el vello cortado para hacerlo discreto, sintiendo lo fuerte que eran, lo marcada que eran sus músculos que aunque delgado, estaban cinceladas por el ejercicio. Pasó a través de sus rodillas y empezó a bajar peligrosamente por sus muslos que se tensaba por los nervios y que ya no podía cubrir completo con una de sus manos. Sí, sus muslos eran gruesos, más de lo que hubiera podido esperar.

–Lindas piernas…–le murmuró con un gemido ahogado, viviendo el momento como si fuera el último en su vida. Shaka le sonrió ahogado de sensaciones.

–Practicaba maratones en la universidad… para cuando regrese tendré que readaptarme…

–Vale la pena…

Su otra mano hizo lo mismo con la otra pierna y busco que estas se abrieran para darle más espacio, todo sin dejar de mirar esos zafiros que vibraban, que parecían tenerlo atado a esas pupilas. Ya así se recostó de nuevo, dejando que sus entrepiernas se rozaran a través de las telas restantes y soltando ambos un gemido sordo con sus ojos cerrados, para volver a abrirlos y encontrarse de nuevo. Paso sus manos por los hombros, caminando los brazos hasta apresar sus manos y volverlos a entrelazar con sus dedos. Quería tenerlo… quería penetrar dentro de él pero estaba muy nervioso, inseguro de seguir, temeroso de lastimarlo en el proceso, así que lo besó de nuevo, dejó que sus miembros se rozaran entre ellos y esas corrientes se encargaran de disipar sus temores. Utilizó su lengua para penetrar dentro de él como quisiera hacer con su hombría, estudió su interior, dibujando con ella su dentadura y tragando cada suspiro entrecortado que se abría paso en su garganta y sintió un rayo atravesar su columna vertebral cuando la cadera de Shaka se movió buscando mayor contacto. El griego deshizo el beso y lo vio, con sus ojos clamándole más de él. Se encontró sin fuerza para hacerlo esperar.

–Shaka…

–Te quiero Saga…

–¿Estás seguro de querer esto? –el menor tragó grueso antes de responder.

–Nunca lo he hecho.

–Tampoco yo, al menos no con un hombre.

–¿Dolerá?

–Espero que el placer compense el dolor.

Se callaron otro minuto más. Shaka hizo un esfuerzo para separar sus manos y cubrir con ellas el pecho del mayor aún ataviado con esa túnica y la capa que caía sobre ellos, entrelazando sus dedos en ella y enviándole una mirada decidida. Saga sentía que su corazón iba a estallar de emociones y se quiso dejar llevar por su cuerpo que también le reclamaba poseer esas tierras. Se reincorporó y siguiendo el parpadear de esos ojos empezó a tentar la textura de su muslo para acercarse nerviosamente hasta su ropa íntima y sentir ese palpitar que sacudió en un espasmo a Shaka hasta hacerlo cerrar sus ojos y morder sus labios con deseos. No necesitaba más… con eso tomó todo el coraje para quitar eso que le estorbaba y liberar la hombría turgente, visualizar extasiado la hermosa masculinidad de ese joven, tan necesitado, tan anhelante de él. Colapsó.

Le tomó entre sus dedos y lo escuchó gemir. Lo tanteó con la yema, con su palma, con los poros de su piel y lo vio mirarlo pidiéndole más. Se escurrió entre el resto de su intimidad, palpando la suavidad en contraste a la dureza, lo delicado diferente a lo fuerte y le regaló caricias que empezaron a sacudirlo en una danza afrodisiaca que lo tenía excitado. Vio como apretaba sus manos llenándolas de tierra, como movía sus caderas de esa forma tan delictiva y natural. ¿Era virgen? No lo parecía, tenía una forma tan apasionada de hacerle sentir que deseaba hasta la última gota de placer para ser probada que dudaba de si era cierto. De no ser porque al mismo tiempo lo sentía tenso podría jurar que al menos había estado una vez con alguna persona. No importaba ya, en ese momento estaba en sus manos y su piel se movía sinuosamente al ritmo de sus roces, sonrojándolo, haciéndole gemir su nombre, provocándole con sus gestos, sonriéndole descaradamente.

No soportó más el panorama. Sentía que sus ojos se nublaban del placer y la expectación y terminó deteniendo sus caricias, escuchando el reclamo del menor que parecía no entender lo que venía. Lamió sus propios dedos y se acercó a la entrada. Lo miró. Tocó. Lo vio temblar. Gimió. Recordando las palabras de su hermano–que ahora agradecía–, empezó a hacer círculos, presionando un poco y al ver la expresión de dolor que Shaka dibujó en su rostro se abalanzó a besarlo, a tranquilizar el malestar con sus labios, mientras intentaba ser lo más delicado que podía en ese estado de excitación que lo estaba corrompiendo. Llegó a un punto que sintió que las mismas caderas del rubio lo llamaban a penetrar más y así hizo recibiendo de respuesta su nombre pronunciado ahogadamente. Lo miró entonces, se quedó observando su rostro que con sus ojos le decían cuanto deseaba ese momento, confesándole que era feliz.

Dejó un segundo dedo penetrar siguiendo el mismo movimiento, abriéndose espacio dentro de la cálida cavidad que le aguardaba con ansias. De repente, sintió una corriente que lo sacudió por completo cuando una de esas manos se había posado en su muslo para subir rápidamente a su entrepierna, palpándola a través de las telas, diciéndole con los ojos que le dejara tocarla. Salió un momento, ya alucinado por lo que ocurría y la dejo salir, pasando los dedos delgados de Shaka hacía donde estaba lo que buscaba y viéndole dibujar una expresión de sorpresa que luego mutó al puro gozo.

–Arde…–suspiró casi sin aire. Saga ya no pensaba.

–No soportaré mucho…

Penetró de nuevo los dos dedos y al poco tiempo un tercero, ingresando más dentro hasta que tocó algún lugar que hizo que Shaka se sobresaltara con tanto placer que pensó que se vendría en ese instante.

–¡Dios mio! –exclamó ahogadamente, ya sudando y abrumado de deleite.

Ya no podría más. Mientras Shaka usaba sus brazos como plataforma para sostener su espalda y cabeza levantada, deseoso de ver que era lo que hacían con él para provocarle tanto goce, Saga quitaba sus dedos, viéndolo fijamente y se acercó dispuesto a irrumpir con su hombría que ya había recibido las caricias tímidas de esas manos. Con cuidado, dejó que entrara una primera parte y lo vio echar su cabeza hacia atrás, dejando que el manto dorado cayera deslizándose entre sus hombros y derramándose a la tierra. Esperó un poco y volvió a penetrar, esta vez llegando más a fondo, tanto que pensó que lo lastimaba. Lo llamó para que le dejara ver su rostro, que parecía delirar tomando en cuenta el movimiento de lado y lado que hacía.

–Sigue…–le escuchó decir en un murmullo. Parecía fuera de sí.

Lo abrazó y de nuevo estuvieron por completo en tierra haciendo que con el movimiento entrará aún más. Se miraron deseosos y supieron que querían consumar lo que ya estaban haciendo. Empujó un poco y con ello sintió que ya era dueño de esa vida que temblaba de gozo entre sus brazos, que en gemidos inaudibles clamaba más de él, mucho más… envestía suavemente, al ritmo de las olas que golpeaban el concreto, sintiendo que con ello también le dejaba parte de sí mismo a él, en sus manos y sus recuerdos. Lo observaba mientras lo tomaba, lo grababa en su memoria conforme lo poseía y no le importo el frió de la noche, ni estar en la intemperie, ni el hecho de que Shaka se iría al otro día. Sólo contaba el hecho de que ese momento estaban siendo uno. Puso su rostro a un lado del de él, cuando entendió que su cuerpo estaba a punto de abandonarlo todo. Sintió que esos brazos lo aprisionaban con fuerza y su cadera se movía preparándose para el momento de su entrega final. Y ambos, sin palabras, llegaron a la cumbre de su sueño en un estallar de sensaciones que los llevó a la infinita paz de una unión, desbordándolos hasta ahogarlos entre sus brazos…

Cuando Kanon despertó se dio cuenta que aún estaba en el auto de su hermano, algo sudado por el calor que hacía dentro. Había dejado a Mu en su apartamento y regresado al local luego de verificar que efectivamente su hogar estaba vacío. Ya había pasado dos horas desde que había salido de la fiesta y la mayoría se había retirado. Resopló con fastidio. Era desesperante estar preocupado por su hermanito y que este se haya desaparecido sin más. Ni modo, dijo que esperaría solo treinta minutos más. Si no sabía nada de él se iría a descansar.

–No me había fijado que el farol parpadea–señaló el menor con interés. Saga no hablaba, estaba desbordado de sensaciones–. Deberían arreglarlo.

Se sonrió… como siempre, Shaka buscando acomodar las cosas.

Había pasado una media hora de su entrega y aún Saga sentía burbujas que explotaban en su pecho, una sensación de sosiego difícil de explicar pero deliciosa. Estaba recostado entre la tierra y la grama, con Shaka en su pecho, hablando de la noche, del farol, de la fiesta, de su traje y la preocupación de haberlo manchado, preguntándole si el semen no lo mancharía de por vida y pensando cómo hacer para llevarlo a la tintorería antes de devolvérselo a su tío. Se sonreía pensando que ese momento lo reviviría una y otra vez cuando le tocara recordarlo, memoraría como lo quiso con sus besos, con sus caricias, con todo su ser, con su cuerpo entero.

Pero la noche era joven…

–Shaka…–susurró llamando su atención–. Vayamos a mi habitación.

El hindú se reincorporó para poderlo ver de frente, dejando caer su cabello a un lado. Su rostro aún mostraba el sonrojo y sus ojos azules brillaban emocionados.

–¿Qué me espera en tu habitación, Saga? –el griego se sonrió con picardía.

–La mejor noche de tu vida, Shaka.

–Creo que tengo que comprobarlo–le sonrió decidido a continuar la noche.

Se abrazaron tiernamente. Se miraron y creyeron que esa noche debían alargarla lo más que pudieran.

Se acomodaron un poco y salieron algo llenos de tierra y hojas secas, tomados de la mano sin la mínima vergüenza, dispuestos a seguir con esa noche. Tomaron un taxi y en el camino Shaka encendió el celular para avisar a su casa que no dormiría allí y Saga, por su parte, llamó a su hermano.

–¡DIABLOS SAGA! ¿DÓNDE DEMONIOS ESTABAS METIDO? ¡ME TENÍAS PREOCUPADO!

–¿Estas en el apartamento?

–¡AÚN ESTOY EN EL LOCAL COMO UN IDIOTA ESPERANDOTE!

–Bien, voy al apartamento. Si vas, no molestes en mi cuarto.

Cortó la llamada. Kanon se quedo hecho piedra. ¿Eso es todo? ¿TIENE TRES HORAS ESPERANDO Y ESO ES TODO? ¡Lo iba a matar! Apenas lo viera y supiera que pasó, y esperaba que hubiera una muy buena escusa para eso. Maldiciendo y refunfuñando encendió el auto, deseando que su hermano estuviera mejor.

Es en ese momento que se detuvo a pensar. Shaka no estaba en casa y es hasta ahora que se reporta su hermano, quizás y si dejaron de lado lo de la partida y la despedida, estarían juntos. Esperaba que fuera así.

Entraron al apartamento apagado. Saga se encargó de encender las luces, servirle un poco de agua y tomar dos copas junto con un vino que tenía guardado. Observó al rubio a sus espaldas, aún luciendo algo nervioso y le sonrió para darle seguridad, pidiéndole que lo siguiera hasta su habitación. Ya dentro, cerraron con llaves para así desligarse del resto del mundo.

Las copas y el vino se colocaron en la mesa de noche. Saga se le acercó de nuevo para quitarle el sari con cuidado, entre risas, miradas tiernas y caricias inocentes hasta que al final dejarlo desnudo, con la espesa tela en el suelo, frente a la figura completa del hombre que había sido dueño de los sueños de sus noches. No tardó mucho en hacer lo mismo con él, desviviéndose ante la expresión llena de alegría del rubio cuando por fin había quitado todo lo que se interponían entre ellos.

Se acercaron, se miraron. Entrelazaron los dedos de sus manos y se sonrieron cómplices del mismo delito. Se besaron y se separaron de nuevo. Había mucho que decir y sentía que el tiempo se les estaba agotando. Querían grabar dentro de sí cada centímetro de piel, sentirse totalmente, llegar a la cúspide de nuevo juntos. Deseaban eternizarlo, alargarlo lo más que pudieran. Crear memorias amándose.

–Saga… quiero bañarme–le susurró con sus mejillas sonrojadas ante el vergonzoso pedido. El griego sólo pudo sonreír.

–Estamos los dos desnudos y ¿te apenas por pedirme eso? –comentó divertido, buscando su mirada de nuevo.

–Es que no puedo pensar en acostarme con tierra en la cabeza. Además, ensuciaríamos la cama–Saga sonreía enternecido. ¡DIOSES! ¡Quería ese muchacho para siempre a su lado!

–Bañémonos entonces… juntos.

–¿Juntos? –el rostro de Shaka se coloreó por completo.

–¿Qué pasa? –el menor estaba muy nervioso. Demasiado tomando en cuenta que ya estaban desnudos. Supuso que para él el baño era algo por demás privado y quiso hacerle saber que quería compartirlo con él–. ¿No vas a necesitar quien te lave el cabello?

Poco le falto para llevarlo casi cargado al baño para estar con él. Shaka se puso algo quisquilloso con el asunto de la privacidad que le pareció por lo más irónico a Saga quien sólo pensaba en el hecho que ya los dos estaban desnudos, se habían visto y ya hasta habían hecho el amor. ¿Para qué tener pudor por un baño? Ya dentro se encargó de relajarlo, de demostrarle que no quería estar allí sólo por algo sexual, que simplemente quería verlo, llevarse todo de él, tatuar en sus ojos la imagen de ese hermoso cuerpo de Adonis que le pertenecía a él. Y entre el jabón, el champoo, la espuma y besos regalados en juego, ambos simplemente disfrutaron del momento, sin esperar más, sin querer más. Estaba allí sólo ellos.

Entre tanto, en la casa donde vivía Shaka, Defteros terminaba de leer el mensaje que había dejado el sobrino de Asmita. Suspiro profundo viendo la maleta hecha y a su amante durmiendo en la cama de Shaka, luego de haber llorado, quizás porque no esperaba que fuera tan repentino. La idea de Degel al final se tuvo que cumplir de esa manera y por alguna razón Defteros se sentía impotente por ello. Asmita ya había entregado mucho, demasiado de sí por él y sentía que no había podido retribuir un poco de ello, que se quedaba corto en sus esfuerzos por hacerlo feliz, que no era suficiente. Momentos como esos se sentía frustrado ante la idea y terminaba deseando con todo su ser poder hacer algo más. Si tan sólo pudiera devolverle a su familia…

Volvió a pensar en esa posibilidad. Shaka podría ser la conexión necesaria para que Asmita regresara a su hogar y si era necesario que él tuviera que dejarlo, no le importaría. Lo amaba, lo amaba tanto que estaba dispuesto a eso y más con tal de hacerlo feliz pero se sentía inseguro sobre la forma en que podría lograr eso. Sabía que Asmita no lo iba a dejar y no quería irse él sin decirle nada, sería injusto…

Lo observó de nuevo… recordó… las imágenes de su memoria con respecto a Asmita siempre habían sido con él sonriendo, con esa paz impenetrable, perdurable que lo embriagaba, con eso que le instaba protegerlo aún a costa de su vida. Pero… ese tiempo que el recuerda no es el mismo al que ha vivido Asmita con él. Muchos años de su vida era un enorme hueco blanco lleno de nada. No sabía que hizo, ni como vivió, ni que pasó. De repente sus memorias regresaron mostrándole los ojos vacios de esos zafiros que lograron detenerlo antes de cometer una locura. A esos que luego vería de vez en vez y recordaba de forma muy difusa. Los verdaderos recuerdos claros pasaron mucho después de que Asmita decidiera quedarse a su lado. ¿Cuánto habrá pasado en ese vacío de sus memorias?

Sintió que su amado se movió en la cama y se reintegró, sentándose en ella algo confundido. Su cabello dorado caía como siempre, tan hermoso y brillante como los rayos del sol.

–¿Y Shaka? –preguntó desorientado al darse cuenta que seguía en el cuarto de su sobrino.

–No vendrá a dormir.

Se sentó pensativo. Exhaló.

–¿Crees que haya pasado algo grave como para que Shaka tenga que ir con tanta prisa? –interrogó de nuevo aunque sabía que no tendría ninguna respuesta. Simplemente necesitaba sacar esa pregunta de su pecho, que parecía ahogarlo.

–Espera que venga. De seguro sabrá mejor las razones. Vamos –lo tomó entre sus brazos sin esperar aprobación–, es hora de descansar.

Para cuando Kanon llegó al apartamento, no había vestigio de algo extraño hasta que escuchó la canción en el cuarto de su hermano, la misma que estaba sonando una y otra vez en el auto aquella madrugada que lo encontró. Somebody to Love… Esa canción les quedaba muy bien, eso pensaba el menor de los gemelos cuando con una sonrisa olvidó todas las preguntas y reclamos que pensaba hacerle a su hermano por lo que había pasado. Era bueno saber que no se detuvieron y que de seguro ahora su hermanito estaría aprovechando la corta clase que le dio.

En esa habitación no había ya espacio para nada más. La música se escuchaba, una y otra vez, mientras primeramente ambos brindaban con unas batas y sus copas de vino, disfrutaban de la compañía y se comentaban las cosas más graciosas que habían hecho en la oficina, aquellas imágenes que nunca olvidarían. Pronto las copas dejaron de estar en sus manos, siendo dejadas de lado y tomando así los otros labios. Las batas fueron quitadas del paso en medio de caricias y ambos, uno sentado frente al otro se dedicaron a recorrer con sus manos toda la extensión del cuerpo del otro, aderezados por sus besos embriagados con vino, sintiendo el tacto de sus cabellos alborotados e húmedos, el burbujear de emociones en sus cuerpos mientras que con un hilo de voz repetían esas dos mágicas palabras que habían estado guardando en su interior.

“Te quiero…”

No paso mucho tiempo para que de nuevo Saga estuviera sobre él, observando la mirada zafiro que le ordenaba tomarlo con todas sus fuerzas, orden que él no planeaba desacatar. Recorrió con sus labios todo su pecho, lamió y bebió de él todo en cuánto podía, hizo suyas sus tetillas, le hizo gemir con el más puro deleite tapizando de besos y lamidas su pecho, bajando con su lengua hasta su ombligo, trazando los pliegues con ella, besando, saboreando la tersa piel de ese hombre que yacía en sus manos temblando de deseos y enviándole con cada corriente de placer un “Te Quiero” disfrazado.

Llego a su virilidad y se entretuvo olfateando el aroma de su vello corto, enviándole ola de deleite con cada suspiro en esa piel sensible, recorriendo con su nariz la columna que se erguía frente a él y haciéndole saber con sus dedos las intenciones de esa cercanía. Shaka usó sus antebrazos de soporte para poder mirar el rostro extasiado de su compañero, demasiado cerca de su hombría, paralizándolo de expectación. Allí el griego entendió que quería ser testigo de lo que vendría y alejándose un poco colocó ambas almohadas detrás de su espalda para permitirle estar en primera fila.

Tomó una de las copas que tenía a su lado y le dio a beber, luego le besó tomando un poco del vino efervescente en su boca y sin preámbulos besó, dejando caer un poco de ese líquido sobre aquel cuerpo erguido, haciendo que Shaka se sacudiera de placer. Con ello lamió, besó, suspiró y se posesionó usando sus labios, su lengua, su paladar, su boca entera mientras con sus manos acariciaba el resto de su masculinidad. El rubio deliraba, decía palabras inentendible mientras movía su cabeza de un lado a otro, ensimismado en ese mar de sensaciones que lo estaba colapsando y dispuesto a obtener mucho más. El movimiento que ejercía con sus caderas más la insistente forma de abrir más las piernas para permitirle más espacio eran reacciones que Saga observaba con gozo. A Shaka le gustaba lo que estaba haciendo y él no se detendría hasta hacerlo ceder. Finalmente, el cuerpo no lo soportó y con sus manos arrugando las sabanas y un alarido ahogado con su nombre entre dientes, Shaka se dejó ir sobre los labios del griego, quien tomó y saboreó su esencia como si con ello rejuveneciera.

Se acercó de nuevo a él y le besó, degustando así el sabor de su néctar, mientras con uno de los dedos iba preparando de nuevo la cálida entrada que lo esperaba. El movimiento criminal que ejercía Shaka con su cadera, buscando más, mucho más, lo estaba enloqueciendo. Era como si ese hombre sólo pudiera pensar en el placer que podría sentir con su cuerpo, en entregarse a él por completo, en ser sólo de él y no, no le molestaba en nada eso. Hizo gala de sus mejores capacidades, guiado más por el deseo contenido, por el amor profesado que por la poca experiencia, dejando que ese sentimiento que había germinado en él se encargara de guiarlo de nuevo a la gloria. Una mano del hindú posesionó de nuevo su turgente miembro, acariciándolo y tomándolo mientras un tercer dedo ya ingresaba dentro de su cueva. Sus gemidos se ahogaban entre besos y ambos estaban seguros de que si esa sería su última noche juntos, la vivirían hasta que amaneciera.

Ya estaban listos. Rodeando con sus brazos, Saga empezó a entrar dentro de él sin dejar de consolar el malestar con sus besos, sin dejar de susurrar cuando lo adoraba y escuchando de sus labios la confirmación de sus sentimientos que le entregaba, de sus corazones desbocados en el mismo sentir que los estaba sacudiendo. Ya dentro, un movimiento inesperado del rubio puso a Saga a navegar por las nubes, cuando usando sus piernas provocó que se sentara sobre él y con ello la penetración fuera aún más profunda, escuchando el rugido ahogado de un Saga atolondrado y el gemido enloquecido del hindú.

–Shaka…

–Te quiero Saga…–era lo único que podía decir, lo único que era capaz de confesar. Saga lo observaba buscando ahogarse dentro de esos zafiros para siempre, estando ahora Shaka sentado sobre él, con su mirada ejerciendo dominio a su cuerpo.

–Te deseo…–le besó–. Te anhelo Shaka…–lo abrazó–. Te necesito…–beso su cuello, le escuchó mencionar su nombre de nuevo–. Te quiero, te quiero…

Shaka le sonrió, decidido a ofrecerle lo mejor de sí al hombre que le ofrendaba su vida entera en ese momento. Sujetó su rostro, lo miró con ojos penetrantes, demandantes y se movió sinuosamente haciendo que Saga temblara con frenesí.

–Soy tuyo Saga…

Con ese susurro ahogado sobre los labios griegos, Shaka empezó a moverse como su cuerpo le dictaminaba, alternando los besos que eran respondidos con hambre, recibiendo la firmeza de las manos del gemelo sobre su cadera para ayudarle a conseguir el ritmo que necesitaban. Los gemidos se acompasaron, sus cuerpos se entregaron al vaivén de sus caderas en esas colchas blancas que los sostenía en medio de la habitación, mientras el cabello dorado danzaba en el aire al ritmo del oleaje y de vez en vez, cuando sentía que sus cuerpos se perdían en el placer, se dedicaban miradas que consentían lo siguiente. Hasta que la locura nubló sus mentes haciéndolos presos de la lujuria y la pasión.

Saga volvió a ejercer su poderío, cayendo sobre él sin soltarlo ni salir de él, penetrando de nuevo con más fuerza, rodeando su cuello y espalda con sus manos mientras lo ahogaba con sus besos y con su lengua que intentaba dominar los labios de ese hombre que lo ansiaba. Las envestidas se hicieron más profundas, Shaka arqueaba su espalda fuera de sí, apretando los glúteos griegos con sus manos, clamándole más profundidad, más dolor, más placer. Estuvieron así unos pocos minutos más, el miembro de Shaka colapsó entre sus vientres, terminando el hindú en un grito embravecido de goce y Saga, oyendo semejante clamor de deleite, perdió el control de su cuerpo dejándose llevar y destilando su ardiente esencia dentro de su compañero, quemando su interior, sellándolo de nuevo.

Pasaron pocos minutos antes de poder reaccionar al orgasmo que los había tomado por sorpresa, donde los dos en silencio permanecían en el mismo sitio, recuperando el aliento, sólo sintiendo sus cuerpos que temblaban y sus pieles que ardían por el momento, escuchando el latir del otro sincronizándose en el ambiente. Shaka buscó la mirada esmeralda y Saga hizo lo mismo, encontrándose finalmente. Sus manos acariciaron el rostro del otro. Se sonrieron, fascinados por lo glorioso que era entregarse al otro. Lo más maravilloso que habían vivido en mucho tiempo…

Cuando el amanecer llegó, sus cuerpos se recuperaban de una tercera vez, mucho más suave pero intensa, increíblemente intensa. Shaka estaba boca abajo, adormilado de placer, de cansancio, de muchas cosas juntas, sintiendo que no podría pedirle a su cuerpo un sólo movimiento más. Su cabello se desparramaba entre las sábanas desordenadas, temblando por el placer y el frío, con sus ojos vidriosos, delirantes aún, emocionados por lo que había vivido. Saga por su parte estaba boca arriba, aún incrédulo de lo que había pasado, con una de sus manos sobre la cabeza, mirando fijamente el techo hirviendo de felicidad. Su cuerpo tampoco podía más y prueba de ello era el clamor que le pedía que descansara. Tomó una de las sábanas y cubrió el cuerpo de su amante, quien ya parecía haberse dejado llevar por las alas del descanso sin avisar. Se acercó a él, besó la cabeza cubierta de oro y olfateó su cabello, quedándose así rendido a su lado, con una de sus manos en la espalda del otro, durmiendo plácidamente después de amarlo hasta agotar sus fuerzas…

Ese día se iría… pero se llevaría con él el recuerdo de la noche más hermosa de su vida…

2 thoughts on “El cruce (Cap 25) (AU)

  1. OMGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG
    OHMmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
    Wooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

    Without words!!!

    El lemon más completo, total e intenso que he leido de ellos y por lejój ¡Dioses! hasta Shaka pudo preocuparse por el pobre farol jajaja… fue tan natural eso, y los dialogos, las confesiones… fueron dos en uno por completo.
    “Se sonrió… como siempre, Shaka buscando acomodar las cosas”(((————- Shaka estuvo tan Virgo, digo Shaka, no Virgo también y con lo de tomar un baño aún más jajajaj disfruto de lo erótico de hacerlo en la tierra pero tampoco se iba a quedar con la cabeza sucia jajaaj…. de veraz hermoso esos detalles, esos gestos entre ellos, lo diferente de cada uno y lo igual, son dos personajes de personalidades bien delineadas que actuán bajo sus instintos ¡Y que instintos! el segundo lemon OMGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG

    Las descripciones y detalles, todo fue tan imaginable, lo fisico y lo mental y sin duda-ninguna duda- esto respalda tu teoria de “amar es una decisión” y vaya que ellos lo decidieron y se amaron sin ninún tipo de reparos.

    ………….. Y ahora dejo de hablar el lemon porque acabare mal, muy mal, ya demasiado orgasmos para una tarde xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD…………………………

    Asmita tierno y Defteros igual OMG, me llamó la atención lo que dice de que ver esos ojos vacios evito que matara ¡Pista xD! vaya que eme intriga ese cap, voy contando los caps hasta que lleguen esas explicaciones por lo pronto ¡Hermoso! y Asmita despertando desorientado y Defteros queriendoselo llevar a descansar Ahhhhhhhhhhh

    Lo único triste, fue la historia del probre Kani jajaja olvidado en el auto, sin cordero, sin sexo, sin explicaciones jaaja, Saga le debe unas cuantas a su hermanito -y sus clases xD…

    Cap Alucinante, valio y re contgra valio la espera por este momento!!!!!!

  2. El capi soñado y que arranco bien desde el título: Amo y Esclavo OMG!!!!!
    Con descripciones de los animos, las sensaciones, los sentimientos y los deseos tales como:

    “tembló de expectativa. “(((————— excelente expresión

    “Saga ante él era una montaña de placeres carnales a su disposición”(((—————– Quiero que Saga sea mi esclavo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! quiero esa montaña de placeres para mki tambien OMG!!!!!!

    “ver como su querido deseo decidió recorrer su cuerpo” (((———— Con que buen alias bautizó al rubio jajaja ya no se si quedarme con este o ricitos xD

    “Sí… de esa noche de seguro ninguno de los dos saldría ileso del oleaje de placeres que quería ahogarlos en el mar del amor.”(((—————- oleaje… de placeres ^^

    “–¡DIOSES! ¡No sé si podré soportar toda la noche! ¡Ya tengo hasta calor!”(((———— Alteración total ¡DANGER!

    “–¡Te ves gracioso! –exclamó el menor divertido.
    –¡Eres un monstruo!”((((((———————— Jajajajaj inolvidable xD

    “con su rostro recostado en su mano, la cual tenía apoyada al mesón y esa mirada del puro control y expectación. ¡DIOSES! ¡Esa noche no se haría responsable de sus acciones!”(((————— guiño a la sexi que se veía Saga cuando llego su pasante, como me gusta esto del cambio de amo por esclavo^^

    “Los susurros de Saga y sus manos que pedían imperiosa más de él lo tenían envenenado de sensaciones.”(((—————- envenenado de sensaciones OMG

    “Era ese mismo que buscaba humillarlo, al que luego terminó siguiendo casi sin pensar. El único que buscó sacarlo de la oscuridad de su falso orgullo y enseñarle cual era el verdadero, el genuino. Ese a quién sería capaz de obedecer aún en contra de sus convicciones, al mismo a quién ahora entregaba su cuerpo entero.”(((————– This is love and all you need is love, ellos están felices, tan pero tan que T__________________T ¡maldita llamada! aun no la asumo T_T

    “–La noche no tiene que terminar aquí…
    Le susurró. Esperó. Recibió de respuesta una sonrisa.”(((————— esto es un buen final de cap, un final con esperanza Ahhhhhhhhhhh

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s