El cruce (Cap 31) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

La separación ha sido inevitable y viene una nueva etapa para ellos. ¿Cómo viviran la separación? ¿Que proyecto les espera?

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Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

La separación ha sido inevitable y viene una nueva etapa para ellos. ¿Cómo viviran la separación? ¿Que proyecto les espera?

Capitulo 31: El deseo de verte

Esa mañana era hermosa, fresca y con el común tráfico al que se acostumbra en una capital estadal. Asmita recorría los pasillos del vivero con paciencia, tocando las flores y verificando con su tacto y olfato la frescura de ellas mientras Kardia, quien lo acompañaba se entretenía contándole a Asmita partes de sus experiencia en el largo viaje que tuvo con Degel, donde se casaron aprovechando que en uno de los países eran permitidas las uniones de su mismo sexo y por ello, tenía un hermoso anillo de oro en su dedo anular. Seguían conversando de varias cosas, de cómo Kardia mejoraba en su nueva etapa como motociclista y Defteros ganaba más respeto entre los conductores de la pista, incluso algunos inversionistas en la parte de motociclismo le estaba poniendo el ojo. Escucharlo dibujaba una hermosa sonrisa en Asmita, quien con ternura se dedicaba a palpar la textura de cada pétalo mientras escogía las flores a usar para los arreglos que enviaría en honor a su padre y su abuelo.

–Entonces Shaka se enamoró del primo de Defteros. ¡Vaya casualidad! –exclamaba Kardia mientras cargaba en sus brazos las flores que Asmita escogía con tanta paciencia.

–Esto sólo confirma que las cosas en la vida son como las olas del mar. Lo que las olas arrastraron en un momento, en otro lo devuelve a la orilla.

–¿Y cómo está el grandulón? –preguntó espantando unas abejas que se le acercaban a la cara.

–Lo siento bien pero aún estoy alerta. Sé que me dice que será fuerte pero… su pasado no es tan fácil de asimilar…–tomó una rosa blanca entre sus manos, cuidando de no lastimarse con las espinas, tocando los pétalos dulcemente–. Confió en él y al mismo tiempo, estoy atento para ayudarlo en lo que pueda cuando llegue el momento justo.

–Cualquier cosa estaremos allí, sea para que Degel le dé otra vez sus terapias o yo le dé un golpe para reaccionar–Asmita le sonrió con ternura, devolviendo la rosa a su sitio–. Creo que al final, nuestro regreso a este lugar era por ello…

–Sí, también pienso que la vida nos ha reencontrado precisamente para esta nueva etapa.

Con las flores escogidas, los jóvenes adultos se acercaron y pagaron la cuenta, saliendo de la tienda para arribar el auto y regresar hasta la casa de Asmita, donde se pondría a trabajar en los arreglos. Kardia coloca las flores en el asiento trasero del auto y esperó que Asmita subiera para entonces él sentarse en el asiento del conductor, empezando su trayecto de vuelta a casa.

–¿Y Degel? ¿Qué piensa de esto? –preguntó el rubio mientras sentía el aire recorrer el auto y su cabello.

–Pues, ya está organizando todos los documentos del caso Mokurenji. Dijo que era mejor tener todo preparado para cuando llegara ese encuentro. Que de seguro habrá preguntas que querrán responder.

–Estoy seguro que sí. Será bueno tener eso preparado, sobretodo en el desorden que vive Degel–dijo el rubio con una sonrisa.

–Bahh, en ese desorden el mismo se entiende…–se sonreía Kardia pícaramente–. Me acuerdo cuando se peleaba contigo porque se lo ordenabas todo y nunca encontraba lo que buscaba.

–¡Sí! –exclamó Asmita riéndose divertido–. ¡Y tú luego te molestabas porque se ponía a pelear y terminabas haciéndole mayor desorden sólo para darle dolor de cabeza!

–¡Éramos insoportables! –decía entre risas casi a punto de llorar–¡No sé como hizo para aguantarnos a los dos en el mismo techo!

–¡Simple! ¡Se iba por horas hasta calmarse! –recordaba Asmita aún riéndose con los recuerdos–. Y luego llegaba cuando sabía que ambos estábamos dormidos.

–Fueron buenos tiempos…

–Sí… fueron muy buenos recuerdos…

Ambos se sonrieron como cómplices de las mismas travesuras, recordando aquellos momentos que cuando jóvenes decidieron creer en un milagro. Mokurenji era el recordatorio de ello. Con la tranquilidad de la presencia de Degel y Kardia, Asmita podía respirar más relajado y creer en las palabras de Defteros.

Habían pasado ya seis semanas desde la partida de Shaka y la oficina volvió a su ritmo normal. Antes de partir, Saga siempre dedicaba unos minutos para devolver todo lo que había tomado del archivero a su sitio en algo que se había convertido en casi un ritual para recordar y adorar la presencia de Shaka en ese lugar. Colocaba todo en su posición, percibiendo que ya el olor a café y canela se había desaparecido del ambiente y por ello pensó que era hora de buscar un ambientador que al menos oliera a canela para tratar de “recrear” el ambiente. Fue imposible no memorar como dentro de ese lugar decidió hacer un movimiento tan directo como lo del café y aquella reacción que le dio todos los indicios que le hacía falta para entender que Shaka sentía lo mismo. La forma en que tembló ante su cercanía, el tartamudeo de su voz y como soltó el teléfono apenas sintió su cuerpo, siseando casi sin voz su nombre… Recordarlo…

Pronto se dio cuenta que se había quedado recostado en el archivero, viendo aquella mesita de café donde Shaka diariamente le preparaba su taza y memoró la imagen de aquel primer día de trabajo juntos, donde entró y lo vio sudado buscando el informe entre el tumulto de papel y cajas . Se sonrió reviviendo la imagen de ese muchacho rubio con su cabello recogido a la fuerza, sudado y con las mejillas teñidas, molesto con esa mirada amenazante y para completar con ese movimiento de labios tan delictivo que hacía al leer. Ahora que lo recordaba, se preguntaba cómo era posible que no se le haya tirado encima esa vez y terminó admitiendo que ganas no le falto en ese momento. De alguna manera ya para ese entonces, Shaka le llamaba la atención.

Fueron diez semanas… Diez semanas en donde Shaka le demostró lo que era capaz cuando se proponía cualquier cosa, lo que estaba dispuesto a llegar para demostrar su valía y que esa mirada prepotente bien que la tenía merecida. Diez semanas grabándose en su mente sus sonrisas, su sarcasmo, su mirada indagando las profundidades de sus intenciones, cada gesto, cada vez que se detenía a ver el ventanal y se paraba a verle las muecas que hacía cuando bebía su café. Ese muchacho había logrado lo que buscaba y más… como siempre, superó todas sus expectativas. No sólo se hizo indispensable para su oficina, donde ya se veía la falta de ese pasante que cambió su forma de trabajar, sino en su vida, donde ya hacía falta ese hombre a quien aprendió a amar y en las noches, hacía falta ese cuerpo que hizo suyo.

Ahora que pensaba en esa noche, era muy cierto que Shaka era virgen y bastante inocente al respecto. No se había dado cuenta de la forma que lo seducía con el café y algunos comentarios tan coquetos. Cuando lo tuvo, fue él mismo quien hizo todo, el menor actuaba por instinto y en respuesta a sus actos y con la réplica que obtuvo ante lo de la mancha del sari era evidente que le daba vergüenza pensar en la masturbación. Quizás debería intentar algo que podría satisfacerlo a ambos…

Para Shaka, las cosas no eran más sencillas en su hogar. El trabajo le exigía horas de entregas, organizando, planificando, acomodando y ordenando, todo esto mientras tenía que sacar tiempo para asistir a las reuniones donde su padre le invitaba y progresar en el proyecto de grado de su carrera. Muchas cosas para solo 24 horas diarias de las cuales 8 eran para dormir. No quería empezar a tomar de esas 8 porque sabía, que en cuanto lo hiciera su cuerpo lo iba a resentir y si algo le quitaba eficiencia en sus trabajos era eso. Pronto, las llamadas a Saga tuvieron que alternarse entre días, para poder invertir esa hora adelantando sus varias actividades. Fue difícil hacerle entender al griego que le permitiera hacerlo, que si lo extrañaba pero había tanto que hacer que a duras pensar tenía tiempo para acostarse. La presión empezó a hacerle peso y ya Afrodita sufría por ello, quien era el que tenía al lado para descargar la carga de estrés.

–¿Cómo que regresó el pedido? ¿Y qué vamos a hacer con esas 100 cajas? –preguntaba un alterado Shaka en la oficina, dando vueltas de un lado a otro. Era el quinto pedido que le devolvía y para su desgracia, ese último era el de menos cantidad. Los otros eran de hasta 1230 cajas. Todo un desastre.

–Lo siento mi Señor, pero el comercio sólo dijo que no podía recibir el pedido.

–¡Tanta irresponsabilidad juntas! ¡Hazme inmediatamente un informe de los cinco pedidos devueltos y un historial detallado de cada una de las empresas que hicieron las devoluciones, quienes transportaron, quienes hicieron el contrato con ellos y las causas de la devolución dada por ellos!

–Sí señor.

–¡Aprovecha y vuelve a redactar esta carta! –Afrodita subió una ceja incrédula. ¿Otra vez? Ya era la decima vez que lo hacía–. Los márgenes están mal hechos, ¡da pena ajena verla! –el sueco resopló con fastidio–. ¿Algún problema?

–Shaka… entiendo que estés estresado pero, nadie le presta atención a los márgenes de las cartas.

–Noticia Afrodita: ¡YO SI! –levantó la voz molesto de que lo contradijeran–. Ahora encárgate de lo que te digo.

–¡Dioses! –murmuro el peliazul con sus manos en la cintura, visiblemente cansado–. ¿Ese genio lo aprendió de allá?

–Afrodita, Saga era diez mil veces peor que yo cuando estaba presionado, así que si no quieres ver una imitación de mi jefe aquí ¡es mejor que te ahorres tus comentarios!

El sueco no tuvo de otra más que voltear e irse antes de que Shaka viera otro nuevo detalle minúsculo de donde agarrarse para que rehiciera el trabajo. Cualquier cosa servía, que si una mancha de polvo o que la tinta de la impresora se corrió un milímetro, el color, los márgenes, interlineados y cuidado si era un acento que faltaba. Cuando Shaka estaba presionado le daba por criticar la mínima cosa sin la menor consideración y ya empezaba a alterarlo.

Hasta Saga tuvo que probar un poco de ese desconocido lado de Shaka, ya que en la oficina nunca lo había visto en su estado “evil”. Esa tarde viendo que los mensajes no funcionaban y tenía tres días sin recibir sus acostumbradas llamadas le escribió un correo, ya que sólo estaba despidiéndose en la noche con un “Hoy estoy muy cansado para hablar. Cuídate. Te extraño” que ya parecía que lo tenía guardado en borradores para enviárselo religiosamente, cosa que le molestaba porque ¡DIOSES! ¡Al menos demuestra que está interesado en escribirle! Esperando que el correo lo animara algo, salió de su oficina y se conectó ya en la noche, encontrando una respuesta desconcertante para el griego. Su querido objeto de adoración le había devuelto el correo corregido ortográficamente, colocándole al lado de cada falta ortográfica –marcada en amarillo– un comentario con un link al diccionario de la RAE.

El griego intentó creer que sería una broma de mal gusto de su rubio hasta que al final leyó esa línea que lo dejó perplejo.

“Saga, agradezco tu gentileza pero al menos usa un corrector ortográfico”

¡POR LOS SIETES INFIERNOS DE DANTE! Saga parpadeó como por quince minutos antes de asimilar la agradable y amena respuesta de su rubio a su muestra de cariño y terminó saliendo de su cuarto para arruinar la cena que la parejita de Mu y Kanon compartían. Porque claro, con alguien tenía que pagarla ¿no?

–¡MALDITA SEA! ¿QUÉ SE CREE SHAKA CON ESA ESTUPIDEZ? ¡NI QUE LES ESTUVIERA ENVIANDO AL CARTA A LOS CREADORES DEL ESPAÑOL!

–Debió tener un mal día…–refunfuñaba un Kanon que no tuvo de otra más que soportar la histeria de Saga porque en ese estado si le levantaban la voz, sabía que iban a terminar dándose a los golpes.

–¡SI CLARO! ¡ME VALE UNA MIERDA SI TODOS SUS PEDIDOS SE LOS CANCELARON! ¡CON LO QUE ME COSTÓ ESCRIBIRLE ALGO DECENTE! –la risita de Mu llamó su atención, haciéndolo sentir burlado–. ¿Y TU DE QUE MIERDA TE RIES?

–¡UN MOMENTICO SAGA! –saltó Kanon a la defensiva–. ¡CON MI OVEJA NO TE VAS A METER!

–Déjalo Kanon… –resopló el tibetano divertido–. Mira Saga, Shaka esta estresado y más vale que te acostumbres porque en cuanto esté en frente de la familia esto será pan de cada día.

–¡PERO DEVOLVERME UN CORREO AMOROSO CORREGIDO ORTOGRAFICAMENTE…!

–En un trabajo en grupo nos hizo imprimir un trabajo  de 300 páginas tres veces porque si no eran los márgenes fue porque los anillamos mal y de paso se puso a pelear con la chica de la papelería y terminó, él mismo, imprimiendo y verificando con una regla que cada margen y cada hueco del encuadernado estuviera exactamente en su lugar…–los gemelos veían asustados el relato, imaginándoselo todo completamente mientras Mu lo relataba con tanta naturalidad–. Así es él, en cuanto se siente presionado se hace enfermos de los detalles, un crítico de todo y no tiene el mínimo reparó de hacerte ver lo mal que hiciste.

–¡Es un monstruo! –exclamó Kanon sorprendido– ¿De verdad hizo todo eso?

–Sí y te puedo seguir contando cosas que hace Shaka cuando esta así. Por eso sólo hice tres trabajos con él, luego me obstine y al final terminaba haciendo todo solo porque para él, nadie sabía llevarle el ritmo.

–¡Pero jamás lo vi así en la oficina! –reclamó un Saga alterado aún.

–Porque no estaba en el mando. Cuando la culpa de algo mal hecho no recae directamente en él está más “relajado” pero si él es quien debe responder entonces pierde los estribos. Si algo está fuera de lugar o no sale como lo planea se altera y su manera de pagarla es esa…–el tibetano tomó un sorbo de su malteada antes de continuar–. Ahora, Saga, resulta que Shaka se está haciendo cargo de buena parte de la empresa de la familia, preparándose para ser el presidente de todo ello como el heredero y además, tenemos el proyecto de grado que déjame decirte que no es nada sencillo y te puedo asegurar que lo hará solo, porque conociéndolo no dejara en manos de otra persona el futuro de su trabajo especial de grado. Así que si algo falló sea en el trabajo o en su proyecto, debe estar alterado y nada se le va a escapar para criticarlo.

–No sé si pueda con eso…–murmuró Saga aún incrédulo, impactado ante la forma que Mu pareciera conocer a Shaka y la tranquilidad con la que lo tomó–. Odio que me critiquen.

–Pues… si Shaka te aguantó los gritos, las tiraderas de papeles y hasta el hecho de sacarlo de la oficina a empujadas dos veces–resaltó el menor de ellos con mirada afilada. Kanon se remitió a reír entre dientes mientras Saga se ponía rojo de la vergüenza al ver que precisamente el tampoco eran un pan de Dios–, bien merece que le tengas un poco de paciencia. Además, en cuanto todo pase y se calme, él se disculpa por el mal rato. Eso sí lo tiene.

–Bueno hermanito… ya tienes tu respuesta así que, ve a tu cuarto y déjanos a solas–Saga lo vio con ojos asesinos mientras Kanon con la mirada le exigía que lo dejaran a solas con su amante.

Saga al final terminó encerrándose en su cuarto luego de un buen portazo. Los otros dos se quedaron mirando resoplando con cierto fastidio por la intromisión.

–¿De verdad Shaka hizo todo eso? –preguntó Kanon aún desconcertado con el relato.

–Es en serio. Más bien, si esos dos van a terminar juntos van a tener que apelar a mucha paciencia y mucha comprensión. Porque los dos tienen un carácter insoportable a veces.

Y justamente en eso estaba pensando Saga en su habitación, acostado en su cama intentando pasar la rabia que sintió ante semejante desplante de Shaka. ¿Qué culpa tenía él de sus problemas laborales? Bueno, tampoco era que Shaka tuviera mucha culpa y aún así terminaba a veces pagándola con él. Siendo así como son, ¿Cómo sobrevivirían viviendo juntos? ¡Mejor no pensarlo porque ya con eso le asustaba la idea! Pero si Shaka estaba tan estresado, él debería poder hacer algo para aliviarle la carga. Cuando necesitó de Shaka, él fue hasta su habitación a encararlo con un temple envidiable. Recordó esa vez, cuando estaba perdido ante como actuar frente a él y en el beso que le dio junto con el abrazo que nunca le correspondió en el momento. Sí, debería hacer algo y cree tener una idea de que…

Luego de un buen baño y de beber un té de tilo para relajarse, Shaka se prepara para acostarse, colocando la alarma para despertar. Con un pantalón de seda vino tinto, buscando estar lo más cómodo posible, se acuesta debajo de las colchas e intenta no pensar en los problemas que había tenido últimamente con esos pedidos y esperando que el siguiente día fuera más agradable. Si tan sólo tuviera a Saga para dormir abrazado sentía que las cosas serían más llevaderas. Porque en ese momento él sólo sentía que necesitaba de un buen abrazo para tranquilizarse. Resoplando con fastidio, el menor trató de no pensar en eso y al poco tiempo logró conciliar el sueño.

Hasta que sonó el teléfono…

Shaka abrió sus ojos perezosamente y buscó en la mesita de noche a su lado su teléfono celular, reconociendo el timbre de Saga y preguntándose qué hacía llamándolo sobre todo a las cuatro de la mañana. Estuvo a punto de ignorarla si no fuera porque su mente empezó a armar conjeturas fatalistas para justificar dicho llamado, porque Saga no era de llamarlo a esas horas. Obedeciendo eso, hizo un esfuerzo y atendió la llamada, colocando el teléfono entre la almohada y su oído, porque ni fuerzas tenía de moverse más.

–¿Qué sucede Saga? –preguntó el menor rápidamente.

–Es agradable oírte después de tres días Shaka.

–¿Qué paso? ¿Por qué me llamas a estas horas? –Saga pensó en ese momento que al parecer todavía seguía de mal humor.

–Porque estaba pensando en ti y quería que lo supieras.

Ante eso a Shaka lo único que le paso por la mente fue un: “Aja, Ok ¿y eso qué? ¡Son las 4 am y en unas horas debo trabajar!” Pero internamente también le agradó oír la voz de Saga y quiso seguirle la corriente hasta que se quedara dormido de nuevo que debido a la pesadez de sus ojos no tardaría mucho en hacerlo.

–¿Quieres saber en qué pienso?

–Bueno Saga, cuéntame pero si dejo de responder es porque me quede dormido y espero no te moleste…–respondió el menor suspirando mientras se acomodaba para seguir con su sueño.

–Bien, primero, ¿qué tienes puesto?

–¿Eso que tiene que ver?

–Simple curiosidad mía.

–Bueno… sólo un pantalón vino tinto de seda. Y ya que preguntas, ¿y tú?

–Nada Shaka…

El rubio abrió los ojos de golpe y sintió un palpitar en el pecho al oírlo. ¿Nada? ¿Nada de nada? Saga estaba desnudo sobre su cama envuelto en esas sábanas y ¡DIOSES! El sueño se le espantó rápido al contrariado hindú. Lo peor es que ni molesto estaba, su mente se encargó rápidamente de dibujarle la escena y se le hacía sumamente deliciosa. Esas piernas bronceadas, torneadas, tan gruesas y fuertes, la ancha espalda, sus glúteos firmes y tan palpables, su torso trabajado, con esos pectorales formados junto esos brazos gruesos y cincelados… y su hombría… ¡DIOSES! Empezó a hacer calor en su habitación a pesar de tener el aire acondicionado. Y todo claro fue detectado por el griego porque el ritmo de esa respiración de un momento a otro se alteró.

–Lo imaginas ¿cierto?

–Saga…

–Sólo escúchame e imagina…–Shaka se sentía expectante, sin saber que vendría pero excitado ya con la imagen de Saga desnudo que le mostró su mente. Saga estaba exactamente igual al imaginar a Shaka con sólo ese pantalón de suave tela, figurando como sería acariciar esas piernas con la seda de por medio. Sí, su mente estaba trabajando rápido y su cuerpo reaccionaba a su ritmo–. Estás de espalda, acostado conmigo entre las sábanas. Yo empiezo acercándome a tu cuello, respiro sobre él, beso primero suavemente, luego lamo…–Shaka sintió la corriente al imaginarlo y por inercia cerró sus ojos para vivirlo a plenitud, seguirle el juego que le estaba ofreciendo el griego–. Bajo a tus hombros y con una de mis manos acaricio una de tus piernas sobre la seda… ¿lo sientes?

–Sí…

–Cuando quieras usar tus manos puedes hacerlo Shaka… yo estoy usando las mías…–¡CIELOS! Ahora la imagen de Saga tocándose a sí mismo puso al rubio a hervir. Un gemido sonoro se hizo escuchar por el teléfono y Saga lo tomó complacido. Shaka estaba reaccionando tal como lo esperaba y eso también lo excitaba–. Te abrazó por detrás y ahora paso mis manos por tu pecho Shaka… acaricio tus tetillas… presionó, las rodeo con mi dedo índice mientras sigo besando tu cuello.

–Oh… Saga…–gemía el menor con voz entrecortada cuando sus manos por si solas empezaron a hacer el recorrido que le indicaban–. Esto… es… tan… raro…

–Bajo por tu vientre, lentamente Shaka, rodeo tu ombligo, me acerco y me alejo con la punta de mis dedos…–otro gemido del rubio y ya Saga estaba colapsando con sólo imaginarlo. Vio necesario acariciarse un poco entre sus piernas para ir alivianando las ansias–. Llego a tu ombligo, lo rodeo pero no me detengo mucho allí, prefiero bajar y meter mis manos dentro de tu pantalón, hasta tocar tus piernas desnuda debajo de la seda.

–Mmm…–Shaka hizo exactamente lo que el mayor le indicaba y se encontraba ya entre sus piernas, sintiendo toda esa corriente de sensaciones en su cuerpo y como su miembro estaba reaccionando–… Saga…

–Acaricio la piel interior de tus muslos… me encantan Shaka…voy de arriba a abajo, los rodeo y luego presiono…–el jadeo del rubio y ya su mano estaba sobre su miembro anhelante, ejerciendo sus propias caricias–. ¿Te gusta Shaka? –el susurro de un sí le dio la respuesta que necesitaba–. A mí también… Ahora… con una de mis manos subo un poco a tu entrepierna y me detengo hasta tocar tus testículos. Los masajeo con cuidado…–otro jadeo, ahora más ahogado y Saga no pudo reprimir uno propio–. Si Shaka, lo hago como te gusta… aprieto solo un poco, lo acaricio y luego subo hasta tu miembro, lo rodeo desde abajo–tres gemidos sonoros y ya sentía que el calor lo estaba sofocando–. Lo rodeo poco a poco con una de mis manos y la otra la saco del pantalón. Te pido que lamas dos de mis dedos…

–¡Cielos Saga! –exclamó Shaka abrumado por las sensaciones, jadeante, con sed y temblando entre sus sábanas mientras que lamía sus dedos con pasión, ahogando gemidos. Saga escuchaba todo sumamente excitado, acelerando un tanto el ritmo de sus caricias.

–Ahora… Oh Shaka…–gimió al escucharlo chupar sus dedos… ¡DIOSES! ¡Qué sonido tan criminal! –. Ahora… ahora esos dedos que lamiste los llevó hasta tu entrada y presiono un poco mientras que con la otra mano empiezo a acariciar tu–el gemido sonoro lo hizo tragar las palabras, parece que ya Shaka estaba haciéndolo por su cuenta–. Así Shaka… suave… vamos suave…

–Oh Saga… ¡Oh Saga! –gemía sin control mientras hacía con sus manos todo ese proceso, pensando que esas eran las manos de Saga, que eran esas enormes manos griega que lo tocaban.

–Sí… Así… Así Shaka… ahora, un poco más rápido mientras ingresó el primer dedo con cuidado, formando circu…–el jadeo lo descoloco totalmente, sus movimientos en su hombría se fueron acelerándolo–… ¡Shaka!… Entro… presiono y sigo… acariciando… más… más… más… rápido… más rápido Shaka… más…

–¡Oh Dios! –Shaka ingresó el segundo dedo y sintió que el espasmo lo gobernaba en ese mar de sensaciones.

Para ese momento, ninguno de los dos podía decir algo más que la orden de “más rápido” y gemidos mencionando el nombre del otro. Shaka y Saga se hacían a si mismo aquellas caricias pensando que eran las manos del otro quienes los amaba y en un instante Shaka lanzó un jadeo intenso que luego fue seguido por su respiración entrecortada y con solo eso y dos movimientos más hizo que Saga llegara también al mismo estado, manchando sus manos con sus propias esencias. En la línea solo se escuchaba sus respirar acompasándose, abriendo sus ojos y descubriéndose solos pero de alguna forma conectados. Apenas logró recobrar el aliento ante el orgasmo que lo había sacudido, Shaka intento hacerle saber lo que fue tan extraña experiencia.

–Nunca… había hecho… algo así…

–Me lo imagine…–murmuró el otro ahogadamente–. ¿Te gusto?

–Bastante…–suspiro de deleite–… creo que ya con esto tendré un buen día a pesar de que me quitaste horas de mi sueño.

–Ya extraño tenerte aquí Shaka… quiero tenerte en mis brazos…

–También te extraño Saga… aunque no lo creas y a veces no me dé tiempo de escribirte o llamarte… si extraño tu presencia.

Se quedaron en silencio… sentía que luego de haber estado “satisfaciendo” mutuamente, su cuerpo le reclamaba el sueño y ninguno pensaba negárselo. Repitiendo de nuevo las palabras de cariño, Saga decidió que era mejor cortar la llamada. Apenas esta terminó, ambos, sonriéndose, fueron cerrando sus ojos paulatinamente quedándose dormidos al instante, con la sensación de que estuvieran abrazados al otro cuerpo luego de haber hecho el amor.

Y tal como lo había presagiado Shaka, ese día fue muchísimo mejor y no precisamente porque no hubo problemas. Igual que en los días anteriores, dos pedidos fueron rechazados y al parecer la recesión económica era la culpable de ello, uno de sus inversionistas había decidido abandonar su posición y el tutor de su proyecto no se reportaba para revisar sus avances mientras que la fecha de entrega del primer capítulo se acercaba peligrosamente. Pero ante todos esos percances Shaka lucía sonriente, ante un asombrado Afrodita que si no fuera porque sabe que Shaka duerme solito en su cuarto pensaría que tuvo una ardiente sección de sexo en la noche. ¡Y es que estaba de un ánimo envidiable!

¿Cómo no estarlo? Shaka dibujaba una sonrisa sólo recordando la voz del griego, el cómo le gemía en el teléfono y lo deseaba de tal forma que incluso se las arregló para estar con él por ese medio tan “extravagante”. Sobre todo si recordaba la forma en que terminó respondiéndole ese email. Ahora leerlo, sin importar de las pocas faltas ortográficas, le provocaba una tierna sensación de compañía que era suficiente para hacer más llevadero todo. Saga era todo lo que necesitaba para tener aire fresco en su agitada vida y de verdad, lo extrañaba. Quería verlo pronto…

Verlo con esa cara de tan buen ánimo y sus contestaciones amigables, Afrodita dibujaba una sonrisa de tranquilidad. Su jefe estaba de muy en humor ese día y contra todo pronóstico, su estado de ánimo mejoró bastante en los últimos días. Lo mejor de todo es que ni siquiera le había comentado el proyecto que su padre le estaba preparando bajo el pedido de su abuelo, proyecto que estaban montando antes de que recayera en cama y que habían tenido que detener por lo ocurrido. Sabía que al contarle de ese proyecto que estaba marchando, Shaka tendría muchas razones para mantenerse de buen humor.

–Veo que tuviste un largo día también hoy–escuchaba la voz del griego en su teléfono.

Shaka estaba otra noche en su balcón. Ya para ese día se cumplía siete semanas lejos de esa ciudad y de Saga. Para el rubio la añoranza se le había hecho ya una costumbre que sólo era aliviada ante sus internas promesas de no olvidar y los planes que tenía para el futuro, para hacer que esta situación cambiara para su comodidad y la de los suyos. Entendía que era una etapa y debía superarla, cosa que gracias al apoyo de Saga y sus repentinas noches telefónicas no se le hacía una tarea tan difícil de soportar.

–Siento que cada día se hace más largo y pesado–confesó con aire de cansancio, mientras acariciaba su frente con una de sus manos–. Si sigue esto así envejeceré antes de tiempo– comentó con aire divertido. Saga sólo lanzo una breve carcajada.

–¿Y no hay vista de vacaciones? –preguntó el griego curioso–. Todos merecen un descanso.

–No puedo pedir vacaciones cuando llevo solo siete semanas en esto, Saga–replicó el rubio ya resignado.

–Eres el jefe, Shaka.

–Exacto y como tal, debo dar el ejemplo. Demostrar que puedo soportar las mismas condiciones de mis empleados–explicó con naturalidad, cosa que terminó por hacer sonreír al mayor. Si, Shaka simplemente era una muestra del orden perfecto en todo.

–No dejas de sorprenderme. Creo que me gustaría tenerte de jefe.

–No creo que Afrodita te lo recomiende–murmuró jocoso.

En ese momento, precisamente el dueño del nombre que había salido a colación en la conversación, penetró en la habitación de Shaka. El rubio se disculpó con Saga antes de poner su mano en el teléfono y devolverle la mirada algo molesta al sueco por estarlo molestando ya en su tiempo de descanso.

–Lo lamento mucho Shaka, pero su padre necesita hablar con usted en el despacho.

–Son las diez de la noche, Afrodita. Creo que tengo derecho de descansar.

–Me temó que por ahora tendrá que hacer una excepción. Lo estamos esperando, es algo de importancia.

Sin esperar respuesta de Shaka, Afrodita abandona la habitación no sin antes dirigir sus ojos celestes al teléfono que tenía entre sus manos. Resoplando con fastidio, el rubio retoma la llamada algo contrariado.

–Veo que ni siquiera respetan tus horas de descanso–repuso un Saga incomodo con la intromisión.

–Suficiente tengo con mi molestia, Saga. Debo cortar.

–Está bien. Hablamos después.

Dejando el teléfono en su cama, el rubio dejaba su habitación para dirigirse a ese lugar donde había sido convocado.

Al mismo tiempo, era Saga quien se encontraba pensativo sobre la cama, algo resentido por la interrupción. ¿Cuánto durarían sólo con los teléfonos conectándolos? ¿Cuánto lo soportaría? Le preguntó sobre las vacaciones para ver si había posibilidad de un encuentro pronto y quizás, pedir las propias para acompañarlo a cualquier lugar lejos de allí. Claro, la respuesta de Shaka había sido tan correcta y seria que ni pensar de contradecirlo. ¿Por qué tenía que ser tan correcto con todo? ¿Por qué debía buscar resolver todo? ¿Ser tan meticuloso? ¿Tan ordenado? ¿Tan especial?

Era el heredero de toda una herencia pero, por muy raro que pareciera, los ideales de Shaka eran muy distintos a los que podría tener un heredero. ¿Habrá sido la influencia de Asmita en él de niño? Ahora recordaba ese hombre tan bello como Shaka, tan joven, tan reluciente y tan libre. ¿Acaso Shaka no le gustaría gozar de esa libertad? ¿Se arriesgaría a dejarlo todo como su tío? También recordó que su familia esperaba de él un heredero. De seguir a Shaka no podría cumplir con su familia aunque… al final, se dio cuenta que tampoco le importaba. Si podía tenerlo a él, a ese hombre que con su belleza e innegable control de todo le hacía sentir tan especial, nada más le importaba. A él que extrañaba, añoraba demasiado.

Extraño verte Shaka…

Se dijo resignado, casi en un suspiro, antes de levantarse, prepararse para dormir y esperar que otro fin de semana empezara.

En el despachó, un cansado Shaka se presentaba ante su padre con aire incomodo, cosa que para el hombre de edad ni le molestó. Haciéndolo tomar asiento, no quiso extender mucho la reunión que ya de por si había decidido desde antes la conclusión de la misma. Era más en calidad de información. Afrodita se queda en la puerta del despacho, en espera de lo que estaba a punto de ocurrir y que era un paso importante para Shaka como futuro heredero. Estaba seguro que Shaka se contentaría por el nuevo reto.

–Toma y lee–ordenó el mayor entregándole unos documentos que Shaka tomó sin demora. Mientras su hijo leía lo escrito el hombre de cabellos castaños prosiguió con sus palabras–. Tu abuelo y Aiacos hablaron el lunes antes de tener la recaída, al parecer, el dueño de Garuda le habló complacido de tu movimiento en cuanto al caso con esa aseguradora. Dijo que serías un excelente heredero, debo admitir que me sentí muy orgulloso ante esas palabras–Shaka miraba los documentos con manos temblorosas–. Por esa razón tu abuelo vio necesario armarte un proyecto especial para que fueras mejorando tus habilidades de gerencia y administración de bienes, esto era en lo que estaba trabajando y junto a Afrodita nos encargamos de completar los detalles del proyecto.

–¿Esto es en serio? –levantó el rubio con la mirada enrojecida. El padre lo observó serio, no dispuesto a dejarse embaucar por las expresiones de su hijo.

–Esto no se trata de algo que puedas escoger, te lo advierto–puntualizó el mayor no dispuesto a discutir con el joven–. Sé que no tienes mucho en casa, pero es necesario que realices este viaje y te encargues de todos los arreglos para que creemos una sucursal de nuestra empresa en ese lugar. Te encargarás de todo Shaka, serás el dueño de ese lugar.

–Mi abuelo… ¿él…?

–Todo era parte de su plan, Shaka. Incluso, confieso que me convenció para dejarte ir a esas pasantías para que te acostumbraras a la vida fuera de casa mientras buscaba un buen proyecto como este. Garuda prestó su apoyo sin problemas y surgió la idea que tienes en mano. Deberás llegar y empezar ubicando el lugar, hacer las contrataciones, venta, documentos legales, en fin… todo lo que hace falta para armar una nueva sucursal. Supongo que Afrodita podrá acompañarte sin problemas. Estoy seguro que en donde estés podrás terminar tu proyecto de grado así que la universidad no es problema–el menor no contestó, manteniendo la vista en esos documentos. Viendo que ya había dicho lo que debía decir el padre decidió que era hora de terminar la inesperada reunión–. Tienes esta semana para organizar tu viaje. Yo me encargaré de avisarle a tu madre. Que tengas buenas noches Shaka.

Con esas palabras y sin mirar atrás, el hombre dejó a los jóvenes solos en el despacho. Afrodita fue quien se acercó por detrás, viéndolo temblar y poniendo una de sus manos en el hombro al ver que una gota había caído sobre los documentos.

–Son seis meses…–murmuraba con voz entrecortada–. Seis meses Afrodita…

El proyecto estaba en marcha, en sus manos incrédulas, frente a sus ojos que pronto permitieron otra lágrima salir.

–Mi señor, será un gusto acompañarlo en esta nueva travesía–le siseó en el oído seductoramente.

Si… sería toda una nueva etapa…

7 thoughts on “El cruce (Cap 31) (AU)

    1. Supongo que te refieres al sexo telefónico ¿no? Lo sé, a veces siento que soy muy perversa en la parte sexual. Y soy virgo a´si que no les extrañe que Shaka o Asmita saquen cosas raras en lo que queda del fic xD

  1. Ay, linda la escena del comienzo T_T Me encantan estos dos como amigos (Asmita y Kardia). Kardia y Degel se casaron en el pasado??? XD Ahhhh me sorprendí. También me gustó imaginar el sexy ambiente de las motocicletas, quiero más de eso!!!

    Ya te lo había señalado una vez, pero al redactar recordá tratar de no poner la narración en presente, a veces se te mezclan los tiempos XD

    Y estoy intentando con Fiebre… T__T Ojalá fuera más rápida.

    1. Jajaja me alegro que te haya gustado su interacción como amigos. Y si, se casaron en el viaje, que comenzó luego de que Defteros saliera libre xDDD
      Si, varias veces me corrijó pero muchas veces se me pasan por alto o no los detecto al leer. Quizás sea que narró mientras imagino y eos me hace la mala jugada!!! T___T intentare arreglar eso!

  2. Jajajajaj, vaya rubio perfeccionista XD, me mató de risa la parte del link de la RAE y lo de los márgenes, bueno… yo tengo una amiga así de temática jajaja XD… Por lo menos la conversación hot le mejoró el humor jajaja *_______*

    Sigo, está muy bueno!!!

  3. Hola me dio mucha curiosidad tu fics El cruce y debo admitir que me ha encantado tanto que tengo 2 días atrapada en la compu solo para leerte tanto que solo he dormido de 4 a 5 horas aprovechando al máximo la manera de leerte, y dioses me falta un buen por continuar aun asi ha valido la pena cada parpadeo de mis ojitos pispiretos para leer tan gran historia. Los personajes me matan, los momentos de defmita wow casi me caigo de mi asiento con leer lo hot que suelen ser y al miismo tiempo tiernos ante las situacion, y x demas intrigada con respecto al pasado de estos dos, Shaka y Saga OMG! Cada dia mas miel que derramar aun k al principio era demasido lo k me reia con sus pleitos jejeje y ese kardia tan picaron como siempre, degel formidable y kanon ni se diga me hace reir a cada rato con sus ocurrencias y la ovejita tan lindo como siempre, en 31 cap. y a pasado de todo, dioses y lo k me falta, sin mas te sigo leyendo!

    1. OMG!! Que alegría ver que lees este fic. Para mi es muy importante y créeme que me hizo sacar muchas lágrimas. Ya estás cerca de conocer el pasado de Defteros y Asmita y entenderás muchísimas cosas, la filosofía de Asmita y la entrega de Defteros. Todo estará más claro a partir del capitulo 40. Saga y Shaka me hicieron enamorarme de ellos a partir de este fic y sus discusiones, para luego ser la pareja que son. Kardia es punto y aparte: ¡lo adoro! El Kanon x Mu es otra pareja interesante. Jajajaja espero que disfrutes mucho lo que viene y te recomiendo un pañuelo al lado u_ú

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