El cruce (Cap 32) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

El padre de Shaka ha puesto en sus manos un proyecto, ¿De qué forma afectara esto a su vida? ¿Y como seguirá su relación con Saga?

Anuncios

Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

El padre de Shaka ha puesto en sus manos un proyecto, ¿De qué forma afectara esto a su vida? ¿Y como seguirá su relación con Saga?

Capitulo 32: Compartiendo la Vida

Aquella noche era especial para ellos y así la habían disfrutado. Asmita se había esforzado esa noche para preparar un delicioso pollo relleno con frutas y especias, junto con una ensalada y de postre, chocolate y fresas que no precisamente estaban en envases de vidrio. El rubio quería convertirse en la copa para que Defteros saboreara dichas delicias y el moreno no puso objeción alguna. Entre el buen vino de fresa y el preludio erótico con fresas, chocolate derretido y crema pastelera, los dos se entregaron en una noche de pasión en la salita donde suele meditar, dándose tanto como pudieron en uno de los encuentros más apasionados que habían tenido por esos meses. Disfrutaban de su intimidad, de su cercanía y de ese día que representaba cinco años de haber decidido vivir juntos…

Cinco años… mucho había pasado a lo largo de esas cinco vueltas de la tierra alrededor del sol. Habían vivido mucho. Defteros aprendió a vivir de nuevo con la sociedad, de nuevo con el trato de las personas, de nuevo con la vida misma, abriéndose espacio en la comunidad, buscando sus sueños y siguiendo su destino. Todo esto mientras aprendía a convivir con Asmita y su orden tan preciado, aprendido a soportar sus cambios de genios, sus sonrisas y picardía, sus tristezas y las noches que exigente esperaba la mejor de sus actuaciones.

Convivir con el rubio fue al principio toda una faena de conocimiento, breves desacuerdo y algunas veces discusiones que terminaban resolviéndose luego de una buena sección de sexo y una conversación con los ánimos ya abajo. Había aprendido a tolerar a su pareja bajo presión y esta también aprendió a lidiar con su mal humor, con sus celos y su forma tan posesiva de verlo. Comprendió y supo manejar la enferma idea de no salir sólo por la calle, de evitar que hombres que no conocieran se le acercara a su casa, que no fuera tan amable con ellos y mucho menos mostrara esa forma tan sensual de sonreírse y mover su cabello dorado que bien sabía que podría atraer tantas miradas. Los dos poco a poco, entre roces serios y caricias ardientes aprendieron a compenetrarse y vivir en una paz. Y ese día, celebraron esos cinco años con una noche enteramente íntima y pasional.

Defteros despertaba a su lado, dándose cuenta que terminó dormido entre los cojines hindú y sobre la alfombra del piso, viendo los envases de cristal donde esperaban las fresas, el chocolate y la crema, las copas de vino, la botella y un rubio que entregado a los brazos de Morfeo, retozaba a su lado con su cabellera dorada recorriendo delictivamente su piel blanca, aun con algunas leves pasadas del chocolate y la crema. El olor que su amante desprendía no tardo en encenderlo de nuevo y le provocó hacer acopio de su fortaleza para tener un tercer encuentro.

Se acercó a él, olfateando el olor y viendo como su piel se erizaba. Se sonrió y lamió el resto de chocolate en su hombro descubierto, cosa que provocó un gemido de placer silencioso en un Asmita que aún dormía, sonriéndose como si estuviera soñando. Cuando sus manos se acercaban al cuerpo de aquel, de repente, vio una cabellera azul al otro lado de Asmita, una imagen que lo hizo detener al instante. El griego se quedó paralizado, sintiendo que su corazón en unos instantes estaba acelerado de forma animal, con sus ojos desorbitados y parpadeando reiteradamente esperando que la visión se desvaneciera. Pero no fue así…

¿Lo amas verdad?

Aquella voz, tan conocida, hizo que todo su cuerpo se helara de improvisto. En un esfuerzo sobre humano el hombre subió un poco la mirada para poder ver esa piel blanca, algo bronceada como la recordaba, con esa melena salvaje y azul que caía. No pudo subirlo más… sabía que si lo hacía y encontraba ese rostro lo iba a colapsar. Se detuvo, respirando ahogadamente, temblando como si estuviera en frente de la peor pesadilla.

Deberías demostrarle que tanto le amas… de la forma que yo te enseñe…

Esa figura se reclinó sobre Asmita, tocando sus mejillas, olfateando el olor como si se tratar de una presa. Defteros estaba totalmente inmóvil, aterrado, viendo la imagen de sí mismo desnudo sobre el cuerpo del hombre que amaba, esa imagen igual a él pero tan diferente, blanca, pulcra, con la mirada azul, el mismo brillo de sus ojos, sus mismos rasgos, pero totalmente distinto…

–¿Defteros…?–susurró Asmita al despertar y sentir aquel cuerpo sobre él. Lo vio tentar con sus dedos el rostro y sonreír como si lo hubiera reconocido…

¿O quieres que yo le enseñe, Defteros?

El moreno no reaccionaba… sentía que la lengua estaba clavada en su garganta y que la saliva se había convertido en arena de su paladar. Veía como ese hombre, su misma imagen, su mitad, su otra cara se acomodaba dentro del rubio. Observaba aterrado como Asmita fue penetrado sin previsión, haciéndole sacar un alarido de dolor que ahogo con una mordida en sus labios. El rubio de inmediato sintió que el trato al que era objeto no era el que acostumbraba de su amado y con sus fuerzas, intento detenerlo, siendo apresado e inmovilizado rápidamente por el griego que yacía sobre él, tomándolo por la fuerza, aplastando sin misericordia a sus manos mientras que con la otra mano apretaba sus testículos provocándole otro alarido del dolor.

–¿Quién eres? ¡Suéltame! ¡Suéltame! –gritaba el hindú contorsionándose ante el dolor que le provocaba cada embestida, peleando aún contra ese cuerpo que lo violaba salvajemente, con esa mano que apretaba su miembro buscando hacerlo sangrar.

Defteros seguía inmóvil. Presenciando tan horrible espectáculo. Viendo gemir a ese hombre, extasiado, gozando del dolor que le provocaba al que yacía debajo de él y saboreando de vez en vez con sus dedos libres, la sangre que brotaba de su arremetida. Y allí estaba él, Defteros, su hermano menor, su gemelo, espectador de esa brutal escena, con su respiración entre cortada, sus labios secos, su mirada exorbitada y sin poder moverse. Escuchando los gritos de un Asmita que pedía piedad, sin poder responder a ello y mas bien, descubriéndose excitado… Se percató que su mismo cuerpo estaba respondiendo a esa imagen tan cruel de su amado siendo lacerado por su hermano mayor…

“Sucio… miserablemente sucio…”

El moreno empezó a llorar. A sacudir su cabeza. A gemir de dolor. A clamar por piedad. Lo escuchó lanzar otro grito embrutecido de dolor y no pudo más. Defteros levantó su mirada enrojecida para sólo ver los ojos azules sin vida, hacía él, fijamente, mientras ese cuerpo sobre él se separaba de aquel cuerpo inmóvil. Su corazón dio un pálpito que creyó sentir en todo su cuerpo. Se acercó a ese rostro blanco, manchado de lágrimas y mordido animalmente. Lloró sobre él… culpándose, impotente por no haber sido capaz de detener lo que le estaban haciendo… llamándolo en un hilo de voz y dándose cuenta que efectivamente estaba muerto…

Las manos de aquel verdugo ahora rodearon su cintura, aferrándose a su espalda y acariciando su miembro erecto en contra de su voluntad. Se acercó a su oído. Lo lamió. Le susurró.

Ahora sí es la muerte…

La sensación de ahogo. El miedo. La oscuridad…

Defteros abrió sus ojos de golpe, saltando en el suelo totalmente ahogado, posando su mirada de lado y lado y viendo aún las velas sin consumir, encontrándose en esa misma sala, sobre la alfombra, con los cojines, las tazas, la copa, la botella y Asmita a su lado. Se descubrió a sí mismo llorando, jadeando del terror que le había producido esa pesadilla y al mismo tiempo, aliviado de que sólo haya sido eso. Tenía mucho tiempo sin soñar algo tan espantoso como eso y sentía que todo su cuerpo temblaba de forma convulsionada.

–¿Defteros…?

Sintió la mano de su amado en su brazo, llamándolo con esa dulce voz. Volteó y lo vio, tan hermoso como lo recordaba antes de dormir.

Vivo…

–¿Qué paso Defteros? –preguntó Asmita preocupado, sentándose en la alfombra, dejando que su cabello dorado cayera a su espalda.

–Asmita…

Sus lágrimas siguieron brotando y antes de poder decir más, se lanzó al cuerpo de ese hombre, metió su cabeza en su pecho, llevándoselo sentado sobre él, para poder abrazarlo como si temiera que se lo arrebataran. Asmita no quiso preguntar qué había pasado, aunque tenía una leve idea de que era. Tragando grueso y buscando fortaleza, le abrazó, acariciando su rostro, besando su frente. Le calmó, como hacía en esa celda cuando las pesadillas lo embaucaban y las ilusiones le hacía jugada a su mente, susurrándole esa canción de cuna hindú que su abuelo tanto le cantaba al dormir, arrullándolo con ella, hasta que Defteros se dejó ir en sus brazos.

Finalmente, el moreno terminó dormido en el pecho de su amado, recostado a su lado y sobre él, en la alfombra y con los cojines, mientras Asmita con sus ojos abiertos visualizaba la nada, respiraba hondo. Lloraba… Sentía que lo peor aún estaba por llegar…

Desde aquella llamada que fue interrumpida, Saga no había sabido nada de Shaka y ya había pasado cinco días de eso. Escribía mensajes que nunca eran respondidos, al igual que los correos y las llamadas. Le alteraba la forma en que de repente se cortó la comunicación cuando se suponía que todo iba tan bien y en las noches, cuando intentaba levantarlo para tener otro encuentro amoroso telefónico encontraba su móvil apagado. Así que ya para el miércoles estaba un Saga de muy mal humor en la oficina y con una nueva pasante que empezó esa semana y ya estaba a punto de salir corriendo.

La chiquilla de nombre Serinsa había ya soportado mucho para sus apenas tres días de pasante. El hombre cada vez que veía que una llamada no le era contestada se ponía histérico, el café que le hacía con toda la dedicación del mundo le sabía terrible y cuidado si medio desordenaba algo de ese archivero, lo que le esperaba era una sección de gritos con la cual terminaba llorando en el baño. Era terrible, Saga era implacable para pagar con la pobre chiquilla la rabia que tenía por lo de Shaka.

–¡Dioses! ¡Vas a quebrar tu record botando pasantes! ¡Si sigues así esta niña se irá mañana! –exclamaba un Kanon molesto después que Veronika lo convenciera de hablar con él mientras la rubia animaba a la desconsolada niña.

–¡ES TAN INSERVIBLE! ¡MIRA EL DESASTRE QUE ARMO!

El gemelito menor se acercó al archivero viendo que uno de los cajones se había caído desordenando todos los documentos que tenía dentro y asombrosamente, Saga estaba muy inspirado tratando de acomodarlo para que quedara exactamente igual a como el rubio lo había dejado. Era raro ver que intentara cuadrar algo de forma tan organizada pero no tenía que pensar mucho para entender el trasfondo del asunto. Ese archivero era el espacio de Shaka y él lo tenía casi como si fuera un altar.

–¡AHORA COMO MIERDA SÉ DONDE IBA CADA COSA! –gritaba exasperado al ver frustrado cómo Shaka eran tan ordenado que no lograba descifrar el acertijo de su orden.

–La chiquilla no será una Shaka pero…

–¡NO QUIERO QUE SEA SHAKA. ¡QUIERO QUE SEA LO MÍNIMAMENTE INTELIGENTE COMO PARA DEJAR TODO EN SU SITIO! ¡TAL COMO LO DEJÓ SHAKA!

–¡Qué necio te has puesto con eso…!–resoplo con fastidio el griego menor–. Y todo porque Shaka no se ha comunicado…

–No sé porque…–bajo el tono de voz repentinamente, asombrando a su hermano menor que lo miró de forma inquisitiva–. De repente lo llamaron y de allí no supe nada más… No sé qué pensar.

–Yo siendo tú ya estaría cuadrando vuelo para ir. ¡Hombre son ocho semanas sin verse! ¡No sé cómo le hacen!

Saga se quedó mirando los documentos aún en el suelo con cierta nostalgia.

–Señor Saga… lo siento mucho–escucharon ambos a su espalda a la jovencita vestida lo más formal que podía, con sus ojos enrojecidos y su cabello algo alborotado. Kanon sentía que se le partía el corazón viendo a la pobre indefensa en manos de su ogro hermano–. Yo, lo dejaré tal cual estaba.

El mayor de los gemelos se levantó con su mirada seria, directa y amenazante, abandonando el archivero para sentarse en su escritorio. Kanon le siguió y dejó a la pobre muchacha recogiendo todo y tratando de adivinar que iba en donde. Dirigió luego la mirada a su hermano quien veía de nuevo pensativo a su móvil, inseguro de si volver a llamar o no. Prefirió dejarlo a solas, no sin antes ver a la pobre chiquilla recogiendo todo con las manos temblorosas.

Mu tampoco había tenido éxitos intentando ubicar a Shaka y eso también le preocupaba. Había buscado la manera de hacerlo pero incluso llamando a la mansión se lo negaban y terminó convencido que simplemente sería imposible hacerlo hasta que Shaka se comunicara con ellos. Eso no aliviaba mucho a Kanon, quien esperaba que esa extraña incomunicación repentina llegara a su fin porque el humor de su hermano cada vez empeoraba.

–No hay forma. Hasta llamé a la oficina principal y nada. Me lo están negando–replicaba Mu ya cansado de intentar.

Esa noche había decidido ir a la feria de comida del Centro Comercial cercano, compartiendo el rato comiendo unas buenas hamburguesas porque llegar a su apartamento era soportar a un Saga histérico.

–Bueno, ni modo. Se tendrá que esperar…–resoplo con fastidio el mayor–. No sé como Shaka puede aguantar ese estilo de vida tan restrictivo.

–Eso mismo me pregunte siempre. Debe tener mucha fortaleza para aguantarse eso sobre todo después de la libertad que gozaba aquí. Su tío nunca le reclamaba ni le exigía nada, ¡hasta viajaba en autobús! Es impresionante pero siento que Shaka intentó vivir aquí lo que sabía que no podría allá.

–¡Me altera toda esta situación tan complicada! Saga esta allí, en vilo, de nuevo con una maldita promesa que quien sabe si se cumplirá…

–Shaka no tiene la culpa del destino que debe asumir…

–¿Por qué no lo deja como su tío? Si tanto ama a Saga…

–No seas egoísta, Kanon.

Mu levantó su mirada para verlo fijamente con sus orbes esmeralda, captando la atención del griego para poder decir las palabras que guardaba.

–Shaka ama a Saga. Te lo puedo asegurar. Pero también tiene muy en claro su lugar en la familia y su futuro. No sé qué paso para que Asmita dejara todo, quizás no era lo suficiente fuerte como Shaka o no le dejaron otra opción, pero yo siendo tú o siendo Saga, no apostaría en un Shaka sin el anillo Virguien.

Kanon bajó la mirada algo contrariado, bebiendo un sorbo de su bebida y cansado de pensar en cómo Saga saldría de eso, de si sería finalmente feliz. Sentía que era injusto que después de tantos años solo, consiguiera a alguien a quien amar, peleara para doblegar todos los argumentos y tenerlo en sus brazos para luego tener que sufrir esa separación.

–Por cierto, estoy pensando en mudarme.

–¿Mudarte? –preguntó Kanon asombrado–. ¿Y eso porque razón?

–Parece que mi abuelo se va a mudar a los campos. Dice que el ambiente de la ciudad apesta–comentó Mu con una mueca de enojo–. Y mi primo Shion quiere que Manigoldo se quede con él. Como entenderás, si le huí al departamento, no tengo la mínima intención de verlos hasta en la noche.

–¿Y a donde te irás? ¿Y ya esos pasaran a la siguiente fase? Eso de vivir juntos…

–No sé, pensaba en alquilar un departamento cercano–murmuraba mientras limpiaba sus manos con la servilleta–. Algo sencillo, pequeño y cómodo. También pensé en lo mismo Kanon, yo lo pensaría muchísimo para pasar a la siguiente fase. No lo sé… vivir con alguien es una decisión muy particular.

El gemelo menor bajo la mirada ante esa respuesta. Estaba a punto de decirle porque no se mudaba con él, no creía que su hermano estuviera en contra de eso pero con semejante revelación no estaba seguro de si sería una buena idea plantearla. Aún así, decidió arriesgarse.

–Oye Mu, ¿Qué tal si te mudas conmigo y Saga?

El tibetano casi se ahogó con el último sorbo de su bebida y miró con sus ojos desorbitados al griego frente a él, quien primero se mostró expectante pero luego de ver que de verdad su pareja no le había parecido mucho la propuesta decidió hacerla pasar como una broma.

–¡JA! ¡Mira que cara Mu! –el tibetano se puso rojo de la pena al ver que había sido burlado–¡Te ves gracioso!

–¡Eres imposible Kanon! ¡Jugarte así! ¡Debí suponer que era una broma! –dijo entre risa mientras se limpiaba la cara con la servilleta–. ¡Era imposible que me invitaras con solo dos meses juntos!

Y con eso todas las esperanzas de Kanon se fueron desvaneciendo. Mientras su pareja se levantaba para seguir caminando el Centro Comercial, el griego andaba un tanto entristecido con la respuesta y pensando en sí en algún momento podrían vivir juntos. Si Mu se atrevería a dar ese paso con él que de por si él veía bastante decisivo pero por alguna razón, quería vivirlo.

–¿Te imaginas viviendo juntos, Kanon? –decía divertido mientras se recreaba la graciosa escena–. De seguro tendrías que cocinar porque yo no soy muy bueno cocinando. A duras penas podría ayudarte cortando las verduras. ¿Y cómo sería salir de compras? ¡Tú despilfarras todo el dinero y yo tampoco soy muy bueno ahorrando! ¡Terminaríamos peleando por el presupuesto!

Escuchando la voz del tibetano mientras caminaban, Kanon sonrió con tranquilidad. Sí, ¿para qué acelerar las cosas? Mejor esperar que los dos estén preparados para semejante faena porque de seguro vivir con otro debía ser toda una travesía. ¡Sí apenas y soporta vivir con su hermano!

Las cosas para esa semana siguieron igual. La pequeña niña apenas y podía con el peso del estrés que le cargaba encima Saga, peleando hasta del sabor del café y de paso, obligándola a que aprendiera a hacer café con canela o con chocolate, pedido que le parecía a la joven, sumamente exagerado. Las llamadas, mensajes y correos sin respuestas se hicieron una rutina hasta una segunda semana, cosa que ya empezaba a impacientarlo. Las noticias no revelara algo malo en la familia, no había rastro alguno en la internet más que los normales cambios por la recesión económica que estaba afectando a todos por igual, así que, no parecía ser una situación familiar fuerte. Cuándo sentía que iba a colapsar, su hermano le envió un correo con las fotografías más graciosas que les habían sacado en el auto, ese día que amanecieron bebiendo. Ver las fotografías esa mañana hecha en una presentación de diapositiva cortesía del grupo KanonxMu –que originales ¿eh?– fue suficiente para tenerlo con el mejor humor del mundo, cosa que extraño a su pequeña pasante. Ver a su jefe sonriendo de esa forma le hizo sentir cosquillitas en el estomago.

Todo parecía bien hasta que antes del mediodía de ese lunes, ya siendo más de quince días sin saber de Shaka, frente a la oficina llego un Afrodita, radiante, con un pantalón licra blanco que delineaban fascinantemente su figura, una blusa de vuelos celeste y unos lentes transparentes celeste que sujetaba a modo de cintillo a sus bucles celestes. La chica le tomó el nombre mientras veía como el sueco observaba de forma lujuriosa a su jefe, mirada que el griego le devolvía con sorpresa.

–Afrodita…–murmuró el mayor levantándose, sintiéndose inundado de emociones.

Sabía que Afrodita trabajaba para Shaka y tenerlo en ese lugar de alguna forma lo hacía sentir esperanzado. ¿Será que Shaka le había enviado para darle un mensaje? ¿Estaría en la ciudad? ¿Qué esperar de tan inesperada visita? El sueco relamió sus labios de forma sugestiva acercándose al escritorio con un andar sensual hasta sentarse al filo de la madera con un movimiento lascivo. La menor no sabía de qué forma tomar semejante escena. Su jefe se veía muy… “hombre” para tener esos gustos.

–Veo que recuerdas mi nombre, Saga–contestó con aire provocativo. Saga por inercia da un paso hacia atrás para mantener la distancia y con una mirada le ordena a la jovencita retirarse de la oficina, cosa que obedeció.

–¿A qué se debe tu visita, Afrodita?

–Mmm… ¿siempre tan directo preciosura? –dijo tomando uno de sus bucles con sus dedos–. Vengo por órdenes de mi Señor Shaka. Veo que al final siguió mi consejo de tomarlo y dejarlo ir…–El griego desvió la mirada para no tener que ver esos ojos pulsantes aguamarina que parecía explorarlo–. Me pidió que viniera para darle un mensaje.

–Supongo que tiene que ver con la inesperada incomunicación…–indagó el mayor con ojos interrogantes. El sueco se puso de pie dándole la espalda mientras se acercaba al escritorio que antes ocupaba Shaka.

–Mi señor esta en un proyecto muy importante… me pidió que viniera para, como decirlo, “aclarar los términos” –Saga abrió sus ojos asustado ante la expresión. ¿Qué significaba eso? El sueco acarició la madera de ese otro escritorio de forma despectiva–. Veo que consiguió rápido un reemplazó a mi Señor.

–Ni se te ocurra afirma algo como eso… Shaka jamás tendría reemplazo en esta oficina–aseguró Saga con tono molesto, visiblemente incomodo ante las palabras de Afrodita–. Él…

–Él señor Shaka es imposible que tenga un reemplazo. Su belleza y poder no hay manera de ser compensada con algo igual, al menos, claro, que sea su heredero–siseó lo último como una sentencia que Saga se vio obligado a tragar. “Heredero” había olvidado que tal como su familia esperaba de él un hijo, de seguro también esperarían uno de Shaka–. En fin, no pienso extender mi visita en este deprimente lugar. Pensar que mi señor estuvo aquí haciéndole café a alguien como… usted–remarcó con una mirada irritada. Saga respondió el gesto con una mueca de enojo–, sólo me da jaquecas.

–Es agradable saber que Shaka piensa muy distinto al respecto–espetó el mayor con seguridad, haciendo sonreír al sueco.

–¿Usted cree? –murmuró con lujuria, provocando un temblor en la confianza del griego–. Le recomiendo esperar el mensaje de mi Señor antes de asegurar algo como eso. Hoy a las siete de la noche en la terraza del Hotel Giudecca, lo estaré esperando. No creo que este sea el lugar para hablar de algo tan delicado.

Afrodita se levantó acercándose a la puerta, para luego voltear con soltura y dejar que sus bucles celestes cayeran graciosamente tras su espalda.

–Hasta la noche, Saga Géminis.

Con la puerta cerrada y en la soledad de la oficina, Saga se sentó aturdido ante la visita y presencia de esa persona en la ciudad. ¿Qué quiso decir con eso? ¿Aclarara los términos? ¿Cuáles términos? ¿Cual proyecto? ¿Tendrá que ver esto con su incomunicación? Saga inmediatamente volvió a intentar llamar el teléfono de Shaka, el cual, como de costumbre en esas dos semanas, no respondió. Su preocupación se acrecentaba.

En la tarde y ya en su apartamento, Saga veía que el reloj le apuntaba las seis de la tarde y aún estaba inseguro de si debía ir, de si quería escuchar lo que Afrodita le tenía preparado. Daba vuelta a un lado y otro en su habitación, ante un agitado Kanon que no sabía que esperar de tan extraña aparición. Su hermano se veía muy ansioso ante ese encuentro y lo comprendían. Si algo iba a pasar entre ellos, ¿Por qué no fue el mismo Shaka? ¿Y que sobre esa mención del heredero? ¿Acaso obligaría a Shaka a casarse como en los antiguos tiempos? ¿Sería por eso que no se comunicaba? El pobre hermano menor estaba tan lleno de dudas como su par mayor.

–No sé si debo ir Kanon…–finalmente dijo al sentarse a la orilla de la cama, con sus manos en la cabeza y con sólo la camisa puesta y un short corto negro–. ¿Qué si Shaka de verdad me va a dejar de esta forma?

–Si es eso, es preferible que lo sepas ya–respondió el hermano con tristeza. Su hermano sólo bajó el rostro asustado.

–No quiero pasar de nuevo por el rechazo…

–Vamos, quizás…–y lo decía rogando de que fuera así–, y Shaka sea quien te este esperando en ese hotel–su hermano subió el rostro y allí, de verdad sintió que sería muy cruel darle falsas esperanzas. ¿Qué si no era así? –. Y si no es así, bueno… al menos tendrás una respuesta antes que la incertidumbre.

–Tienes razón… es mejor saber algo antes que estar con esta intriga… Sea lo que sea…

Se levantó exhalando aire como preparándose para lo inevitable. Vistiéndose con una camisa negra que resaltaba su bronceado, un pantalón negro con finas líneas beige y peinando su agresiva cabellera con cuidado, hasta sujetarla detrás con una cola, el gemelo mayor estaba listo para partir.

Llegó al hotel y con diez minutos de holgura, se puso a buscar la terraza que se encontraba en un décimo quinto piso. Conforme subía al ascensor, sentía unas enormes ansias devorarle los nervios y consumirle su estomago, sensación de incertidumbre que lo tenía sudando frió, moviendo sus manos y respirando algo asfixiado. Cerró sus ojos ocultando así sus pupilas verdes, pensando para sí mismo que a quien conseguiría en su terraza sería a Shaka, con su sonrisa, con esa belleza divina en espera de él.

Ante el sonido del ascensor al llegar al piso indicado, Saga sintió un palpitar en su pecho que sacudió todas sus neuronas. Casi temblando, vio la puerta abrirse y mostrarle todo el restaurant al aire libre, con solo una telas que servían de techo, muy elegante, y dio un vistazo rápido a todas las mesas. Caminó hecho un manojo de nervios y luego de varias vueltas con su mirada, allí lo consiguió, como un golpe a sus sentidos, un nudo en su garganta, un fuerte presentimiento fatalista. Sólo estaba Afrodita sentado, con una copa de vino en sus manos como si lo esperara… No había nadie más.

En ese momento, el griego se detuvo con sus ojos petrificados, sintiéndose colapsados por deseos de huir. Tenía miedo, miedo de lo que vendría, miedo de lo que le esperaría al sentarse al lado de ese hombre que con la mirada le declaraba la victoria. Recordó en ese momento todas las palabras que ese hombre le dijo en su apartamento, él como le aseguro que Shaka permanecería en su lugar y terminaría dejándolo, todo eso mientras su corazón latía muy pesadamente. Cerró sus ojos, tragó grueso para luego abrirlos y tomar una buena dosis de aire de esa brisa que los estaba azotando. Con eso, tomó las fuerzas necesarias para acercarse, saludar y sentarse frente a la belleza europea.

–Puntual, tal como le gusta a mi Señor. Eso es bueno, tampoco me gusta esperar–siseó el sueco con elocuencia, fijando sus orbes aguamarinas en la visión del griego, que ataviado todo de negro se veía sublimemente sensual–. Debo pensar que tenía ligeras esperanza de verlo ¿no? –Saga levantó su mirada seria, aún conmovida por sus emociones pero manteniéndose callado, todo lo suficientemente claro para el menor–. Lo supuse, era mucho pensar que se haya arreglado tanto sólo para mí.

–Termina esto de una vez…–ordenó el griego entrelazando sus manos para afincar su barbilla en ella y fijar su atención–. ¿Cuál es el mensaje de Shaka?

–Bien… tampoco quiero alargarlo. De por sí, las emociones no son mi fuerte.

Afrodita abrió la chaqueta blanca que cubría su cuerpo para sacar un sobre blanco que puso a Saga a temblar y lo dejó en medio de la mesa, haciendo que el mayor se acomodara derechamente en la silla y la mirada celeste se clavara con firmeza en los ojos griegos, leyendo todo el panorama de sensaciones al que era sometido.

–Mi señor me pidió que le entregará esto en este lugar. Dijo que quería que lo leyera aquí, como un, digamos, último pedido de su parte–Saga tragó grueso viendo el sobre, sujeto a una terrible sensación de tristeza que estaba provocando que sus ojos se enrojecieran y le costara respirar.

–¿Puedo saber porque aquí?

–No sé si ustedes tuvieron algo especial en este lugar, pero al menos aquí fue donde mi señor decidió el día que vine que debía seguir su camino como Virguien–las manos del mayor temblaban, su corazón se sentía ahogado… temblaba. Ciertamente, no había un recuerdo con Shaka en ese lugar… al menos aún no, hasta que leyera esa carta.

–¿Está bien? ¿Le va bien? –preguntó con dolor, resignándose a la ya segura despedida. Afrodita sólo sonrió ante la conmovida voz.

–Excelente, todo excelente Saga. Para Shaka es como estar justamente en su terreno de juego. Esta tan ocupado que como verá, ni siquiera los mensajes que le envía pueden ser respondido…–con eso golpeó de lleno el corazón de Saga–. Creo que ya eso es todo. Sí necesita consuelo, estaré en la habitación 23B. Le aseguro que le haré pasar una buena noche si acepta.

Afrodita se puso de pie, quedándose un minuto en silencio mientras Saga veía fijamente ese sobre, con una expresión fatalista. Viendo que no recibiría respuesta a su invitación, Afrodita salió del lugar dejándolo sólo en ese asiento. Era él y esa carta.

Cerró sus ojos para inhalar y los abrió para exhalar. Buscó con su mirada de nuevo a Shaka, esperando verlo por allí, de seguro cerca jugándole esa broma de mal gusto… Nada había por allí que le diera indicio a eso. Devolvió sus ojos a la carta que reposaba en la mesa y tragando grueso, con sus manos sudadas y temblando, Saga la toma entre sus manos y la abre delicadamente. Ve la hoja blanca escrita a mano, con una letra preciosa, cuidada. Sin leer verifica la firma del emisario, viendo la hermosa y decorada firma de Shaka Virguien al final. Una firma gloriosa, digna de un heredero. Otra vez puso sus ojos al inicio de la carta, dispuesto a terminar el sufrimiento.

“Saga, sé que esta no es la mejor manera de comunicarme contigo y decirte estas palabras…”

El griego se detuvo para suspirar temblorosamente, sintiendo que ya una lagrima corría por su mejilla… ese inicio era suficiente para adivinar las intenciones de esa misiva. Con un esfuerzo sobrehumano, intenta retomar la lectura.

“…decirte estas palabras después de todo lo que hemos pasado. Pero este tiempo en mi ciudad natal, cumpliendo con tantas funciones y pensando en todo lo que viví; me ha hecho replantear muchas cosas.”

Saga exhaló de nuevo aire para proseguir.

“Por ello, he querido escribirte para plantear lo que he concluido, sobretodo en estos días de silencio que me vi obligado a tener para poder analizar nuestra situación.”

Otra lágrima salió.

“Lo primero que concluí es que el peso de mi apellido y mi anillo es mucho, tal vez demasiado para lo que una vez llegué a pensar. El tiempo que he estado encargándome de las labores de mi padre y no de forma completa, he entendido el nivel de responsabilidad que tengo con mi familia que muy a pesar de ser como son y de no haber tenido quizás el cariño que quise de niño, los amó. He aprendido mucho ¿sabes? Y estoy usando muchas de las cosas que aprendí a tu lado en esas diez semanas de pasantías. Aún me falta mucho por aprender y tengo en mano un proyecto que mi abuelo estaba planificando para mí antes de su muerte. No pensé que intervenir en el caso de Garuda pudiera provocar que hasta mi padre se sintiera orgulloso de mí. ¿Puedes imaginar lo feliz que me sentí con eso Saga?”

El griego tuvo que detener la lectura, ahogado, con un nudo en la garganta y ya una cuarta lágrima irrumpiendo en su rostro. Si Shaka quería hacerlo sufrir, lo estaba logrando. Extendiéndole ese infierno que significaba leer su despedida de esa forma, hablándole como si lo tuviera frente a él… ¡DIOSES! ¿Era posible que de verdad se estuviera despidiendo? Saga tuvo que dejar la carta en la mesa, para limpiar su rostro y ocultarlo por un momento entre sus manos, realmente conmovido de sensaciones. Sentía que podría desfallecer en cualquier momento. Era increíble la forma en la que Shaka había logrado meterse hasta en sus huesos para hacerlo sentir tan miserable ahora que leía su carta de despedida. Sí… sentía que lo estaban cortando en dos y no creía poder con ello por mucho tiempo.

Tomó de nuevo la carta, con sus ojos ya con vista borrosa, intentando de nuevo secarlos para poder continuar con la lectura.

“Tu fuisteis el único a quien le hablé sobre la razón de mi orgullo y sé que entiendes la emoción que sentí ante el gesto de aprobación de mi padre. Por eso quería comentártelo… el hecho es, que tengo un proyecto en mano que me exige comenzar una nueva etapa y de allí surge mi segunda conclusión.

Cuándo te vi en el ascensor y te confundí por Kanon para luego darme cuenta que me había equivocado, pensé que eras la peor cosa que podía ocurrirme en mi vida. Incluso, llegué a maldecir a toda tu familia y le contaba a mi tío del demonio de jefe que tenía. Es gracioso pensar que ahora, esa misma persona haya significado tanto para mí, al punto de llegar a ser tan necesario incluso para alegrarme el día. Saga, aprendí a tu lado cosas que estoy seguro no hubiera aprendido aquí. Aprendí que siempre se puede trabajar al lado de otra persona, que existe un orgullo genuino y que el café puede ser una manera poderosa de nivelar el estado de ánimo…”

–Eres cruel…–se susurró Saga tratando de tomar aire en la lectura que lo tenía tan conmocionado. Tomó un poco del agua que le había servido un mesero y siguió leyendo.

“También aprendí que muchas veces es necesario salir del orden de las cosas para tomar acciones drásticas, que la amistad es algo muy valioso y la confianza uno de esos tesoros que hay que cuidar con la vida misma. Conocía el amor a tu lado Saga, algo que estoy seguro no conoceré en brazos de nadie más, no con esta misma intensidad… Por esa razón…”

Saga se quedó quieto. “Por esa razón…” y la carta terminaba con un gran espacio en blanco y su firma al final… ¡POR ESA RAZÓN QUÉ! ¿QUÉ CLASE DE BROMA ERA ESA? Saga volteó la hoja pensando que quizás había más escrito atrás, luego reviso el sobre a ver si faltaba una hoja, ¿o será una broma de Afrodita? No bien había asimilado el asunto, sus emociones, la confusión que sentía adentro cuando un mensaje llegó a su teléfono. De inmediato lo abrió para leer el contenido.

“Estoy en el ala oeste de la terraza”

Con esas palabras y un acelerado ritmo en su corazón, Saga prácticamente arrugó la hoja con su puño y sale corriendo en busca de ese lugar, pasando su vista de lado a lado, viendo mesas sobre mesas y abriéndose paso entre los comensales para llegar al final a una esquina algo oculta, cerca de la barra del lugar. Ese danzar dorado junto con una camisa blanca manga larga y un sobretodo negro sin manga que bailaba al mismo compás de ese cabello. Su corazón retumbó en el pecho, viéndolo a aquel de espalda en ese pequeño lugar escondido, con una boina negra tan juvenil en su cabeza.

El viento sopló. El rubio volteó mostrándole sus ojos zafiros con una tierna sonrisa. Aquel griego no podía asimilarlo, aflojando el agarre de la carta que terminó siendo arrastrada por la brisa ante los ojos asombrados del hindú que empezó a señalar con sus manos hacía donde se iba la hoja de papel, intentando recuperarla.

Tan cruel… tan hermoso… tan mío…

–¿Qué paso? ¡Soltaste la carta! ¡Tienes idea de cuánto me costó escribir eso! –Saga lo veía dibujando una sonrisa mientras dos lágrimas caían en su rostro. Shaka lo observó extrañado–. ¿Qué te sucede? ¿Por qué estas llorando? Acaso fue la…

–Te amo Shaka.

Sin dejarle terminar y con esas palabras que dejaron descolocado al rubio, Saga se apresuró para abrazarlo y entregarle el beso más apasionado que pudo salir de sus labios, hasta dejarlo sin aire, sin alma y sin recuerdos si era posible. Cuando lo soltó, notó las mejillas rojas de ese hombre a quien amaba, pasmado, mirando de un lado a otro apenado.

–Saga… la gente…

–No me importa…

–Pero…

–¿Dónde estás alojado?

–En la habitación 123B.

–Vamos…

–¿Cómo que vamos? ¡Aún tengo que decirte lo que viene después del…!

–¡Después me lo dices!

Sin dejarle espacio de reproche, prácticamente lo tomó del brazo y lo empujó casi con él, corriendo emocionado para buscar esa habitación. Porque ya para Saga nada valía más que el hecho de tener a Shaka de nuevo a su lado, fuera del temor que le invadió por las palabras de Afrodita, del sentimiento de separación que lo había gobernado y de la sensación de abandono. Shaka estaba allí y aunque quería saber que más había que hablar, eso lo dejaría para después…

Sin saber que lo que vendría era una petición…

¿Quieres vivir conmigo, Saga?

5 thoughts on “El cruce (Cap 32) (AU)

  1. PRIMERA PARTE

    Wooooooooo que buen cap, realmente esto ya es una novela y cuanta trama tiene, que placer el leerla. Primero ese comienzo, no vas a parar de sorprenderme ¿no? tienes un catalogo impresionante de ideas HOT y nada sencillito, pura calidad y además orgasmico a más no poder OMG. Te había dicho que la idea de un Aspros malvado centrando su nteres en el rubio se me hacía sexi a más no poder ¿no? pues si no te lo dije te lo digo ahora: OH MY GOD! Aspros haciendole eso a Asmita, fue muy pero muy multiorgasmico y luego súper sad T__T, si le llega a pasar algo al rubio Defteros no lo soportaria, sin duda no, T__T pobrecito, estos cruces ya me lo estan poniendo mal a Def, y por lo que veo la causa de su locura parece apuntar a que fue violado por Aspros, igual no quiero adelantarme a los hechos y mas bien seguir aguaradando con ansias ese Flash Back súper esplicativo OMG…

    SEGUNDA PARTE

    Musito lindo, me lo puso mal a Kani T__T el viejito ya esta en edad de vivir solo y no con el hermano xD, pero Mu si es un peque, estos gemes que miran menores jajajaj..
    me encanto el guiño Manishionista, aunque hasta me da miedo imaginarlos juntos jajaj esperemos no se maten y el amor -y el buen sexo- puedo mas xDDD

    TERCERA PARTE

    Si querias ponerme en vilo ¡Dioses! eso fue muy sádico Angar, sufri tanto o más que Saga, entre Afro sexi y cruel y esa carta que se demoraba y demoraba y demoraba T__T saguita pobre!!! y finalmente OMG, quiero detalles, eso de llevarselo tan acalorada y decididamente al cuarto fue muy prometedor y ese final a las cartas que se devela fue tan Sweet, quiero 33.

    Muy buen cap, es lo que se dice un cap muy bien estructurado y con excelente cierre.
    Felicitaciones y besossssssssssss

    1. JAjajajaja no sabia que te agradaba la idea de Aspros intentando meterse con Asmita!! Y aqui entonces tendrás fanservices!! xDDD Y si, fue la idea que tenía en mente, Dfeteros viendo como Amsita era violado por su hermano hasta matarlo, algo super cruel y traumático.

      En cuanto a Mu y Kanon, la idea era esa, que Kanon le demostrara que quería vivir con el pero Mu no esta dle todo seguro, a ahora a ver si la idea le cambia. Para el final toda la secuencia de la carta y demás me tenía a mi misma en vilo!! Era extraño, sabía como iba a terminar, pero el escribirla me provocaba mucho dolor, como si sintiera lo que sentía Saga. Algo extraño y a lo mejor por eso se sintió tanto esa parte. Ahora viene el reencuentro OMG!!

  2. o__o ME KEDE ASI EN LA PRIMERA PARTE >__> Y DEFTEROS POR POCO ME SACA COMO SE VA AKADAR AHI QUIETO MIRANDO >__< ESTE FIC ME HACE PASAR POR CADA TIPO DE EMOCIONES. NO ME CANSO DE FELICITARTE SOLO ESPERO Q LO SIGAS Y ES UN PLACER LEERTE ^^

    1. Si, esa era la idea de esa primera parte, sentir la contrariedad y luego entender que era un sueño, mas bien una pesadilla de Defteros. Pobrecito mi morenazo T____T

      Gracias por decir lo de las emociones, yo las vivo al escribir. Me molesto, lloro y rio escribiendo, vivo los personajes de una forma u otra, es una extraña sensación.

      Es bueno saber que te gusta la forma que escribo. Espero que te agrade lo que sigue.

  3. Waaaaa… buen cap!!! Fue muy intenso, muy cargado de emociones, la pesadilla de Defteros… y Saga, siempre de impulsivo al no terminar de leer la carta jeje

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s