El cruce (Cap 37) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Es hora de ir arreglando las cosas para la mudanza. ¿Cómo serán los preparativos? ¿Mu decidirá vivir con Kanon? ¿Afrodita no se interpondrá entre ellos?

Anuncios

Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Es hora de ir arreglando las cosas para la mudanza. ¿Cómo serán los preparativos? ¿Mu decidirá vivir con Kanon? ¿Afrodita no se interpondrá entre ellos?

Capitulo 37: El nuevo Hogar

El cabello dorado que se desparramaba entre las sábanas, las ropas tiradas a lo largo del suelo, el crujir del colchón y los gemidos acompansados. El cuerpo blanco y delgado se estremecía entre las colchas, sacudiéndose de placer, desbordado de sensaciones que arqueaban su espalda, le hacían cerrar los puños y sujetar esas sábanas con fuerza. El placer era mucho, mucho para poder ser encerrado en su joven cuerpo y los gemidos eran la forma de tratar de liberar con sus cuerdas vocales el deseo que ardía ya en todo su ser. Abrió sus ojos zafiros para ver la visión de quien lo estaba domando, ese rostro griego, fuerte y varonil, sonrojado, mordiendo  sus labios del placer que acogía en su pecho. El cabello azul caía a un lado, sus esmeraldas lo miraban fijamente, ardiendo de deleite y de su nariz griega corría una gota de sudor.

Las embestidas se detuvieron, dejando a un rubio aún sin ser satisfecho, quejándose ante la interrupción, arqueándose y moviendo sus caderas para que el vaivén prosiguiera pero notando que las manos del mayor le sujetaron para que no ejecutara su hambriento movimiento. Levantó un poco su cabeza para ver al cuerpo de guerrero, sudado, brillante tras la luz de la lámpara de noche, con ese torso de soldado griego dilatándose y encogiéndose por la forzosa respiración. En ese momento, vio que se reclinó hacia él, manteniendo sus caderas inmóviles.

–¿Por… qué… te deti…enes? –preguntó el menor entre gemidos, al sentír los besos que se escurrían en su cuello y subían hasta sus oídos –. Saga… sigue… –el griego lamió su oreja, mientras con sus manos recorría ese torso blanco. Shaka quisó mover sus caderas para sentir de nuevo el turgente miembro que ya yacía dentro de él, pero lo detuvieron. Saga entonces le miró directamente, olfateando el aroma varonil de su piel encendida.

–¿Estas impaciente…?

–Saga… sigue… por favor… –lo besaron y respondió con hambre el gesto. El beso se escurrió de nuevo en su mentón, bajando por el cuello y subiendo con lamidas deseosas –. ¡Ahhh Saga! –Puso sus dos manos en la espalda griega, apretó y bajó lo más que pudo a sus caderas, usando ahora también sus piernas que estaban enredadas tras él para ejercer presión. El griego no se movió, sino que se rio cortadamente en el oído del rubio –. Saga… ¡hazlo! ¡ya hazlo!

–¿Hacer que? –susurró con lascivia en su oído, creándole otra corriente de inmenso placer –. ¿Qué es lo que quieres Shaka? –le preguntó mirándolo de frente, observando la gloriosa imagen del rubio enrojecido, con sus labios entre abiertos, sus ojos clamándole más de él. Era sublime, una imagen de gloria, placer y deseo conjugada en la máxima expresión de belleza hindú –. Dime directo que es lo que quieres… –le murmuró sobre su rostro, leyendo su mirada, esperando su respuesta. Shaka apretaba con fuerza su espalda, buscaba moverse pero no podía. Pronto ese rostro dibujó una mueca de enojo tan sexual que Saga mordió sus labios al verla. Era aterrador, era dominante, le presagiaban los deseos más impuros que querían ser satisfecho y se encontró entonces dispuesto a entregarle el mejor espectáculo de su vida –. Acaso, ¿quieres esto? –una estocada, una embestida y Shaka se contrajó con un alarido de triunfo y una sonrisa satisfecha entre las sábanas, regalándole al griego la danza más sensual nunca vista. Ya Saga sabia que de seguir así no duraría mucho tiempo, la vista era arrolladora.

–¡Mas Saga! –gimió sonoramente, casí en un grito entre cortado mientras se recuperaba de esa corriente. Con su mirada le ordenaba aún más placer –.  ¡Más dentro! –le tomó por el cuello y lo hizó ir hacía él, mordiendo su labio inferior con hambre y lujuria. Saga entendió el mensaje que le enviaban –. ¡Mucho más…! ¡Más…!

El griego se sentó de rodillas de nuevo, saliendo de Shaka ante sus quejas y subiendo un poco sus caderas para luego, penetrar con más fuerza. El rubio se contrajó gozoso, con la ola de placer enviada por todo su ser y moviendo sus manos, intentando tomar algo que sujetar. Pronto las embestidas fueron más certeras, más rítmicas y profundas. La mano del griego estaba sobre el miembro necesitado del hindú, ejerciendo el mismo movimiento y observando con deleite la imagen de Shaka revolcándose entre las sábanas, sumido al placer más animal posible. Era una imagen descarademente sexual, verlo así, ahogado de tanto deleite, de vez en vez enviándole la mirada zafiro que lo doblegaba, sonriéndole lascivamente, declarándole con cada movimiento que le pertenecía por entero. Saga tuvo que cerrar sus ojos para concentrarse en las sensaciones, ya que esa visión de Shaka le enloquecía y así, no podría soportar un poco más. Y cuándo llegó el momento, el griego se tiró a él, temblando y convulsionando por el orgasmo, abrazándolo con fuerzas, escuchando el gemido ahogado con el cual Shaka llegó a la cima, y sintiendo en su vientre y pecho el correr de su esencia caliente.

Los corazones retomaban su ritmo y las sacudidas de sus cuerpos estaban cediendo. Apenas y podían moverse a pesar de haber pasado varios minutos, parecía que sus cerebros no terminaban de acostumbrarse a la corriente de placer que los había embaucado. Shaka murmuraba algo en otras lenguas y ya Saga se había dado cuenta que cada vez que estaba al borde del extasis, lo hacía, sintiéndose curioso al respecto. Cuando recuperó algo de su fuerza, el griego se apoyó en sus antebrazos para ver la expresión de delirio de su pareja, quien lo vio con sus ojos brillantes y cristalizados por el placer, las mejillas rojas, la expresión de satisfación. Se sonrió, viéndolo sonreir en respuesta, y le regaló un dulce beso con aún sus labios titiritando, para luego dejarse caer, sin querer separarse aún, sólo deseando seguir oliendo el aroma a rosas en su cabello.

–¿Qué fue eso, Shaka? –preguntó el mayor ensimismado, absortó por la forma que el rubio se había comportado.

–No lo sé…–respondió el menor sin fuerzas de ni siquiera mover un músculo–. Tú me descontrolas…

–Dioses… Lo seguiré haciendo…–suspiró adormilado, sólo fue una vez pero tan intensa que había sido más que suficiente para drenarle las fuerzas–. Me encantó verte así… tan… salvaje…

No pudieron hablar más, ya Shaka se había dejado llevar por el cansansio y el placer satisfecho, quedándose dormido debajo de Saga, quien al rato le siguió plácidamente, entre las sábanas que con la poca cordura que le quedó había logrado alcanzar para cubrirse al menos hasta sus cinturas y salir de él con cuidado. Y fue así mismo, en la misma posición, como si hubieran caído como piedras al mar.

La mañana del jueves y el primero en abrir los ojos fue Shaka, quien sintió como si tuviera a un gran peso sobre él. No bien había asimilado los rayos de sol que entraban a su habitación, cuando entendió que era Saga quien seguía dormido sobre él. Intento echarlo a un lado pero era casi imposible, lo tenía prácticamente sobre él, a esa masa de músculos y huesos que por más que moviera no se despertaba. El rubio resopló cansado, para hacer acopio de su fuerza y rodarlo a un lado, cosa que logró sin que Saga despertara. ¡DIOSES! ¡Tenía un sueño de oso invernando! Shaka se sentó en la cama, aún atolondrado pero sin poder quitarle la vista a su compañero, quien había caído boca abajo y se acomodaba muy placido a seguir durmiendo.

–Saga, es hora de despertar–lo llamaba sacudiéndolo, recibiendo de respuesta sus murmullos negándose. Shaka se sonreía enternecido–. ¡Vamos Saga! Quedamos que saldríamos a las ocho de la mañana.

–¡Dame cinco minutos! –pidió el mayor poniendo una almohada en la cabeza. Shaka rió divertido. ¡DIOSES! Ese hombre descontrolaba todo de él y ahora estaba como niño negándose a levantar. No podía dejar de sonreir.

–Nada de cinco minutos. ¡Levantate o te jalaré los pies!

Nada parecía poderlo levantar, asi que Shaka se arriesgó, sentándose sobre él encima de su cintura y sacudiendo sus hombros con mas fuerzas, buscando hacerle cosquillas cosa que no lograba entre el forcejeo del griego que refunfuñaba. De un momento a otro sintió que él mismo se estaba calentando, sentado sobre el cuerpo del mayor desnudo, frotándose a sí mismo en contra del de él para tratar de levantarlo y sintiéndose asaltado por los deseos. Parecía que no fue el único, porque una de las manos del griego había tomado uno de sus muslos y lo observaba de reojo, con la esmeralda vibrante.

–¿Tienes idea de lo que estas haciendo Shaka? –le pregunto con voz ronca, aún adormilado pero con la piel caliente.

–Intento despertarte–jadeó entre cortadamente en contra de su voluntad. El mayor se sonrió al detectarlo.

–Despertaste otra cosa. Atente a las consecuencias.

Antes de que pudiera hacer algo, Saga había jalado a Shaka por el brazo para hacerlo caer a su lado y casí sin mediar palabras, le besó con deseos, dispuesto a demostrarle precisamente que había despertado y percatándose que no era lo único despierto. Y fue así que termino Shaka llegando una hora tarde a su reunión con Afrodita en el Lobby del hotel, presentándose con el ligero sonrojo de sus mejillas prueba de los “buenos días”, vestido con un pantalón beige y una camisa de líneas finas vinotinto y dorado, con su cabello recogido en una cola de caballo. Saga estaba a su lado, con una sonrisa que se podía vislumbrar desde el ascensor que delataba que había tenido otra excitante noche, con un jean y una camisa negra manga larga. Afrodita se levantó luego de haber hojeado toda la revistera del lugar, con una mueca de enojo que Shaka conocía muy bien, vestido con un pantalón celeste de licra que se apegaba a sus esbelatas piernas, una camisa de seda blanca y una bufanda que rodeaba su cuello con delicadeza.

–Mi Señor, en todo el tiempo que llegó conociéndolo, nunca había llegado una hora tarde a ningún evento–resaltó Afrodita con una mirada afilada, haciendo que Shaka mirara de reojo al griego a su lado y este último, se hizo el desentendido.

–Cierta persona es dura de despertar–murmuró entre labios el rubio mientras se iba adelantando para ir al auto.

–Y otra tarda una eternidad bañándose, si me hubieras dejado acompañarte habriamos ahorrado unos minutos–comentaba divertido viendo como Shaka se ruborizó ante el comentario en publico y Afrodita disimuladamente escondía una sonrisa.

–¡El baño es el baño! –reclamó el menor adelantando el paso, para no demostrarle lo apenado que estaba.

El sueco agitaba su bufanda divertido con el escenario, viendo como el griego se le acercaba para tomarle la mano y el rubio miraba a todos lados buscando no incomodar. Fue así que llegaron al auto de Saga, sentándose Afrodita detrás y avisando cuales eran los lugares que iban a visitar, pero primero, debían buscar a Kanon. Al llegar al edificio donde vivía Saga, ya su hermano bajaba en compañía de Mu, quien había decidido acompañarlos para ver si entre las opciones que visitaran había alguna que le sirviera. Para cuando el gemelo menor abrió la puerta del auto, quedó hecho piedra al notar la presencia de Afrodita. Se detuvo y vio a sus espaldas a Mu, quien estaba en espera del griego para entrar al auto y ya Saga se estaba impacientando. ¡POR LOS SIETES INFIERNOS BUDISTAS! ¡Afrodita y Mu en el mismo auto con él en el medio! ¡Debía ser una muy pero muy fea pesadilla! Pero lo peor no fue eso sino lo que estaba por venir.

Ya dentro del auto, luego del saludo cariñoso de Afrodita con su “Kani”, los ojos celestes del sueco se encontraron con los ojos verdes del tibetano y Kanon, en el medio, recostado completamente al asiento, derechito como niño regañado en la escuela, sentía que vendría una batalla al nivel de la segunda guerra mundial. ¿Por qué debería encontrarse un ex y su actual pareja en el mismo auto con él en el medio para buscar apartamento? ¡La vida era sumamente injusta!

–¡¡Musito, precioso!! –exclamó el sueco emocionado, con sus aguamarinas centellando y provocando un asombro de niveles exorbitantes en el gemelo menor.

–¡¡Dita!! ¡Tanto tiempo! –respondió el tibetano con una sonrisa complice–. Realmente mucho tiempo Dita, ¿quizás tres años?

–¡Sí! ¡La última vez fue cuando te consolé por el desplante de mi señor! –eso había sido mucha información para los otros tres del auto, creando un panorama delirante, de un Saga que intentaba no imaginar, un Shaka que desviaba la mirada a un lado y un Kanon que no podía abrir más los ojos. ¿Se conocían? No, es peor… ¿FUERON AMANTES? La vida en sí era muy injusta con él.

–¡No me recuerdes eso! Es bueno que sólo haya sido una noche–todos los demás sólo pensaban que era vergonzoso escucharlos–, ¿de donde conoces a Kanon? –el griego menor cerró los ojos preparado para el colapso.

–Digamos que también lo console–dijo el de cabellos celeste con un guiño de ojos. Mu miró de reojo a Kanon y este intentaba desaparecer telepáticamente del lugar. Shaka y Saga se miraban de reojo con un “no quiero estar en los zapatos de Kanon” entre dientes.

–Interesante. No me extrañaría, si eres tan promiscuo como lo era él–respondió el tibetano con una calma tal que Kanon abrió los ojos incredulo.

–¿Entonces tu fuístes el que convirtío este caballo embravecido en un dócil corcel? ¡Debo felicitarte Musito! ¡Pensé que nadie sería capaz de domarlo! –y en este punto Kanon miraba al sueco preguntándose si era un animal o que.

–Ya sabes, ¡nada que un poco de indiferencia no pueda arreglar! –y ahora el griego menor volteó para mirar a su pareja hablar de sus técnicas de dominantes. ¿Algo podía ser peor?

–¡Muy cierto! Sólo que conmigo no funciona, ¡mi señor me tiene bajo esa estrategía durante años y mi amor sigue intacto! –Saga lo miró por el retrovisor no muy contento con el comentario, ante el indiferente Shaka que se limitó a ver el paisaje por la ventanilla para no escuchar tan rara conversación.

–Y dime, ¿con Kanon fueron cuantas noches? –los otros tres no pudieron evitar abrir sus ojos asombrados ante semejante pregunta. Kanon sólo atinó en hundirse lo más que pudiera en su asiento, dejando que los otros dos hablaran de “él” frente a “él”. No, no podría ponerse peor.

–Mmm… creo que fue una semana. Es que estábamos en un paseo…–Kanon hundió su cabeza en el asiento, si Afrodita se le ocurría relatar los hechos de ese viaje definitivamente no podría ser peor–. Y bueno, vi semejante armazón de testoterona griega y no dude en ponerle mis espinas–dijo guiñando el ojo, haciendo que Mu… ¿se riera? Todo era tan surealista para el gemelo menor que prefería no pensar en eso–. ¡Hasta tuvimos un trio!

Saga frenó de improvisto, Shaka se puso rojo como un tomate y Kanon se ahogó con su propia saliva, tosiendo apenado y viendo que Mu miró sorprendido a Afrodita antes de dirigirle la mirada a él. ¡Ya sabía que las cosas no podían ser tan hermosas! Kanon se preparaba para el estallido.

–Osea que ya tienen experiencia en trios. ¡Yo siempre tuve curiosidad de cómo sería! –Kanon miró al tibetano pasmado. ¡QUE DIABLOS SIGNIFICABA TODO ESO! Pero no, no todo estaba dicho–. Ya que esta Afrodita aquí podríamos intentarlo, ¿no Kanon?

–¡Yo feliz si me lo preguntan! –exclamó el sueco vivamente.

Para ese punto las caras de los otros tres era un verdadero poema. Saga intentaba en vano reprimir la risa que le provocaba tan irrisoria imagen, además de la vergüenza porque su mente se fue muy pero muy lejos imaginando el bendito trio. Pero… para Saga la imagen era con dos rubios. ¡DIOSES SAGA! Sacudió la imagen de inmediato de su perversa cabeza. ¿Cómo fue que le llegó a la mente la idea de estar con Shaka y Asmita a la vez? ¡ESO FUE ENFERMO!

Mientras tanto, Shaka vio necesidad de sacar su Ipod, ponerse los ariculares para desconectarse de tan vergonzosa conversación. Y es que con sus recientes experiencias no le fue difícil imaginar el trio que armarían los tres de atrás y eso lo abrumó de la pena. ¡Maldita mente volatil! ¡Mejor pensar en otra cosa!

Y para Kanon, las cosas no eran más fáciles. Se sintió en punto de ebullición imaginándose a él con su tibetano y el sueco juntos, complaciendo sus más lujuriosas peticiones y ¿todo con la autorización y aporte de su pareja oficial? ¡Eso era demasiado bueno para ser verdad!

Y fue así que Mu y Afrodita terminaron riéndose, burlándose de la cara de gloria que había dibujado Kanon ante la idea, y descartando inmediatamente la idea del trio ante el decepcionado gemelo menor que sólo se cruzó de brazo y buscó en su más intimo y recóndito de su ser algo llamado “paciencia”. ¡DIOSES! Esos dos se llevaban muy bien y no le daba buena espina, sentía que definitivamente sería un día muy largo.

Kanon sintió que el día empezaba a brillar cuando llegaron al primer sitio, colgándose de su hermano y Shaka para salir de la calurosa y alocada conversación de Mu y Afrodita, recibiendo una mirada desaprobatoria del rubio y risas junto con la burla de su hermano mayor, que no dejaba de recriminarle su alocada vida sexual que ha llevado a este nuevo “cruce”. Ahora resulta que dos de sus ex amantes se conocían, habían estado juntos y ahora era la pareja oficial de uno de ellos. ¿Cómo no lo había pensado? Si Mu es amigo de Shaka desde su universidad y Afrodita acompañaba a Shaka desde hace años era normal pensar que se conocían. No sabía si era bueno eso o era preferible que no se conocieran. Viendolos hablar tan amigablemente de ese trio que tuvieron le hacía pensar que prefería mil veces los celos de Mu a que se estuvieran ventilando sus viejas aventuras sexuales.

–Sigo pensando que podríamos buscar un apartamento grande para mudarnos los cinco juntos–volvió a comentar Shaka pensativo. Saga meditaba la idea y Kanon de una vez saltó a dar su opinión.

–¿Y vivir ese panorama todos los días? –preguntó asustado, señalando a esos dos que ahora comentaban sobre los amantes que habían tenido en esa epoca–. ¿Planean que envejesca antes de tiempo? –Saga se rió divertido con el comentario y la escena tan peculiar.

–Pero si se llevan bien–acotó Shaka de forma natural. Saga lo vió enternecido, notando que ese rubio veía todo de forma muy virginal–. Además, no me gustaría que fuera por mí que se separaran.

–¡Tarde o temprano iba a pasar! –se defendió el menor, mostrándose fuerte. Saga prefirió no hacer comentario al respecto.

–¿Realmente no quieres Kanon? –preguntó de nuevo el rubio, intentando convencerlo. El gemelo se detuvo unos segundos apensarlo.

–Déjame conversar con Mu a ver que piensa, si él decide quedarse con nosotros puede… que me arriesgue. ¡Pero solo con Afrodita ni soñando!

–A mi no me molestaría compartir con ustedes. Creo que sería una interesante experiencia.

Kanon sólo asintió y vio a su hermano, quien sólo le hizo con sus ojos una muestra de estar deacuerdo con ello. Finalmente decidieron descartar la idea. Sentía que era momento de dejar ir a su hermano por su camino que seguir extendiendo la separación inminente. Viendo que Kanon estaba decidido a dejar a su hermano con Shaka, entonces siguieron viendo más apartamentos individuales.

Con cada apartamento, Kanon lo veía bien y Shaka le conseguía algún pretexto, siendo siempre conversado con Saga que intentaba de hacerle ver que dicha falla no era tampoco de tanta importancia. Mu de vez en vez se acercaba a comentar al respecto, conforme Afrodita se encargaba de responder llamadas de los encargos que Shaka le había entregado para el proyecto. Pronto consiguieron un buen lugar, cómodo, sencillo, con una buena vista –cosa que parecía ser uno de los requisitos del rubio para escoger donde vivir y que de inmediato notó el griego– y cerca del edificio de Geminis, todo con un buen precio. Tenía una sola habitación espaciosa, dos baños y la cocina pequeña con la comoda sala y el ventanal que llevaba la vista hacía la ciudad. Shaka preguntó que opinaba Kanon al respecto y este pareció verse complacido con la opción.

Mientras veía al rubio y Kanon cuadrando lo que sería el arrendamiento con el dueño, Saga se acercó discretamente a Mu, quien no dejaba de mirar todo el lugar y al gemelo menor, pensando en si debía tomar una decisión al respecto o no.

–¿Algo te preocupa, Mu? –preguntó directamente el mayor. El tibetano sólo levantó sus ojos para verlo directamente.

A pesar de ser hermanos, ambos destilaban algo distinto en el ambiente. Con Kanon, las cosas eran sencillas, fáciles de llevar, divertidas. Siempre había risas y bromas disponibles, sonrisas al por mayor y una forma tan libre de vivir y ver la vida. Pero Saga destilaba cierto control, tranquilidad al mismo tiempo y posesión. Ver a Saga era ver responsabilidad, algo de perfeccionismo y sobretodo la paz silenciosa de un buen oyente. No era difícil imaginar el porque Shaka se sentía comodo con él, era el que más podría entender el espacio de control que el rubio mantenía y al mismo tiempo, tenía la capacidad de desordenar sus pensamientos y hacerlo volar un rato. Ahora que lo pensaba, era la primera vez que Saga y él hablaban directamente, pero parecía que hubiera cierta afinidad, quizás por las relaciones con sus cercanos.

–Sólo pensaba en que también debo buscar donde mudarme, pero todos los que hemos visto superan mi presupuesto.

–Entiendo…–suspiró el mayor viendo el ventanal y el sueco dando ordenes por teléfono de forma desesperada. De seguro era por instrucciones de Shaka–. Estuviera más tranquilo si supiera que Kanon no estará solo.

–Supongo que sí…–susurró el menor pensando en esas palabras.

–Aunque él era que tenía el control en nuestro apartamento. Recogía las correspondencias, pagaba los servicios, hacía el desayuno y la cena, estaba pendiente de la limpieza y la lavandería. Yo nunca tuve paciencia para eso. Creo que de haber sido al revez yo lo hubiera pasado caótico.

–Es gracioso, pero pareciera que los papeles son invertidos–dijo el tibetano con una risa divertida que el mayor acompaño.

–Pero no es así… soy afortunado, porque Shaka siempre tiene control de todo, creo que igual no tendré que ponerme al corriente de esos detalles.

–Te veo seguro de seguir este paso. Muy a pesar de que lo veo algo precipitado.

–Creo que es porque muero de curiosidad. Quiero ver como quedará mi armario cuando Shaka meta mano en él–el tibetano rió con el comentario notando el brillo de esas esmeraldas–. Te aseguro que mi hermano es buena compañía. Piensalo Mu.

Con esas palabras, Saga cortó la conversación y se dirigió a Shaka quien se había ido a ver la vista de la ciudad, para abrazarlo por detrás mientras Kanon firmaban los papeles del alquiler. Mu lo observaba, pensativo, viendo de nuevo la nueva pareja simplemente viviendo con todo su ser cada minuto, arriesgándolo todo, empeñándolo con la única garantía de amarse. Devolvió sus ojos al gemelo menor, quien lo llamó con su mano para mostrarle la habitación y decirle más o menos como quería la decoración para su nuevo cuarto privado. El tibetano sólo asintía y meditaba… meditaba mucho en las palabras de Saga.

Ese día terminó con los arreglos para la mudanza. Shaka mismo se encargó de llamar a la compañía de mudanza que necesitaría, hizo los planes que se iban a realizar para el movimiento de los objetos, cuadró también el como se dividirían para pintar el nuevo apartamento de Kanon ya que para el rubio, si lo iba a sacar de su habitación era para dejarlo en un lugar habitable al 100%. El gemelo menor no se quejó, casi por inercia dejó en manos de Shaka todos los planes, junto con Afrodita que parecía dar consejos sobre los colores a usar. Además, también tenían que pensar en comprar algunos objetos, más que todo para la cocina y la sala.

Shaka ya estaba planificando todo el cronograma del próximo día, cosa que Saga ni se acercó a comentar, sabía que sería en vano. Había decidido que Afrodita comprara las pinturas y los implementos en la mañana, mientras Kanon, Saga y él se encargaba de comprar los muebles necesarios y Mu se encargaba de esperar a la agencia de mudanza para que trasladaran las pertenencias de Kanon al nuevo apartamento. Para el mediodía todos se reencontrarían de nuevo en el lugar para pintar, dejándole la cocina a Afrodita, la sala a Saga y él y la habitación a Mu y Kanon, para que en el otro día se pudiera terminar de acomodar el inmobiliario y ya para el Domingo estuviera perfectamente habitable.

El perfecto orden con el cual Shaka coreografeaba todo le hipnotizaba. No era la primera vez que lo veía y aún así no dejaba de parecerle erótico. Era ese mismo que horas atrás perdió la razón por el placer y le pedía más y más de él. Ese mismo allí estaba, con un teléfono en mano coordinando todo, ordenando, dando instrucciones con una naturalidad innata. Lo observaba detenidamente, el movimiento de sus labios, los gestos de seriedad y control que dibujaba, las manos que se movían afirmando sus palabras y su caminar dominante en la sala. Shaka era el orden perfecto que se descontralaba en sus brazos y esa idea le excitaba.

Para la noche de ese día, los dos hermanos gemelos cenaron a solas en su apartamento, recordando momentos que han vivido juntos, los años que juntos han atravesado fuera de su familia, los diversos problemas, las discusiones y peleas tontas de hermanos, las aventuras, las tristezas y maldades de las que se hacían complices. Brindaron juntos con un vino, pensando que aunque se iban a separar era para mejor, y que la felicidad era sólo la promesa que quedaba entre ambos, el hecho de que sería feliz. Esa noche, entre los brindis de los gemelos, los pensamientos de Mu y la dedicación de Shaka en su trabajo de grado junto con Afrodita que cuadraba los últimos detalles para la agenda de la semana siguiente, se fue acabando dando paso a un nuevo día.

Saga despertó con el aroma del café con canela que lo embriagó desde su cama. Se levantó, extaciado por el perfume de esa mañana, y salió hasta la cocina con sólo una bermuda negra puesta, mostrando su hermoso y trabajado cuerpo griego y encontrando en la cocina a Shaka, con su cabello recogido, una bermuda beige y una camiseta sin manga. Los ojos azules le saludaron y sus labios se sonrieron al verlo, mientras servía una taza de ese anhelante café, conforme Saga se sentaba en el banco del mesón de su cocina.

–Quise prepararte un café para despertarte…–le escuchó murmurar, reclinado hacía él en el mesón, dejando que su cabello cayera de forma seductora en el mármol y enviándole con esos ojos zafiros un brillo provocativo.

–Tal vez prefieras mejor un té de canela…–le susurraron al oído haciendo que temblara de ansiedad y sorpresa cuando de reojo ve la cabellera dorada que se escurría por sus hombros y de repente siente que cerca de su mano y al lado de la taza de café otra mano blanca y fina, de largos dedos delgados, deja un tazón de té caliente de canela.

–Tío…–siseó Shaka con sus ojos brillando sensualmente–, Saga prefiere el café porque es más fuerte–el mayor apenas y podía creer lo que estaba pasando. Shaka estaba frente a él y entonces detrás de él estaba su tío, Asmita. ¡DIOSES! Se puso rojo, su cuerpo temblaba ante las sensaciones de ese cuerpo pegado a su espalda y la mirada frente a él que lo comía sin pudor. ¡DIOSES! Algo se estaba calentando y no era precisamente en la cocina.

–Eso es porque no ha probado el dulce extasis del té…–respondió el mayor con un leve roce de esos dedos en las manos griega que puso a Saga a embullir. Para completar el panorama, Shaka se acercó acariciando tenumente su otra mano, subiendo sinuosamente con sus dedos hasta el antebrazo, con esa mirada dominante. ¡ESTABA EN EL CIELO!

–Bueno…–habló el menor acercándose al otro oído de Saga mientras este emitió un gemido sordo, sin ser capaz de moverse–, independientemente de si prefiere el café o el té…–tragó grueso, sintió que ambas narices respiraban sobre cada una de sus orejas y no pudo evitar jadear con expectación.

–… para disfrutarlo debe ser en la temperatura adecuada…–susurró el mayor con lascivía.

El sonido del despertador y Saga casí saltó de la cama, sudado y con su cuerpo muy bien “temperamentado” debido al sueño. ¡DIOSES! Se vio sólo en la cama, jadeando, mirando a todos lados para luego darse cuenta que todo había sido un desafortunado, lamentable y demasiado erótico sueño. ¡MALDICIÓN! ¡Esa conversación entre Afrodita y Mu sobre el trío lo puso mal! ¿Y ahora como verle la cara a Shaka después de haber soñado con él y su tío? No, antes de eso debía encargarse de cierto amiguito que había despertado justo antes de él. ¡POR TODOS LOS DIOSES! ¡Necesitaba un baño urgente!

Ese día agradeció que Shaka estuveria muy ocupado dándole ordenes a Kanon sobre las pinturas y donde usarlas, cuadrando con Afrodita donde colocar cada mueble y discutiendo por teléfono porque la compañía de mudanza se había tardado más de lo programado y ahora decía que debían esperar hasta la tarde, arruinándole toda la planificación. Saga prefirió mantenerse lejos, viendo como Afrodita simplemente asintía ante cada queja del rubio y aprendiendo así a sobrellevarlo cuando le tocara la hora de hacerlo. Porque obviamente y después de ese sueño ¡ni soñando se le iba a acercar! Lo único que podía tener en mente mientras bebía el sorbo del café convencional era que no quería oler nada de canela por un buen tiempo.

Allí se detuvo a observar divertido los gestos de enojo que hacía el rubio, el como caminaba dando círculos a sí mismo y de vez en cuando haciendo movimientos con sus dedos en su cabello, exasperado por tanta “inresponsabilidad” según las propias palabras del hindú. En ese momento, el sueco aprovechaba y trensaba de nuevo la larga cabellera dorada, le seguía cada paso y simplemente respondía las quejas del señor con una afirmación. Entonces era de esa manera que debía manejar la cólera de Shaka cuando algo le estaba saliendo mal en sus planes cotidianos. Era una faceta que no le conocía al rubio, por lo general era él quien se exaltaba en la oficina pero ahora veía que si con una simple mudanza estaba tan histérico, cuando empiece a trabajar en el proyecto y empiecen los contratiempos tendría que hacer alarde de la paciencia que muy poco gozaba. Se sonreía… de seguro que con un suave masaje en la espalda mientras lo escuchaba y fuera descendiendo hasta convertirlo en caricias sugerentes sería suficiente para quebrar el ambiente de control medido y hacerlo caer en sus brazos. Se descubrió en ese momento muy deseoso de comenzar ya con esa nueva etapa.

Con varios contratiempos de por medio, finalmente para el domingo Kanon pudo intalarse con comodidad en su nuevo departamento, que parecía que hubiera estado amoblado para cuando le entregaron. El griego menor no dudo en exaltar los acertados consejos del rubio en cuanto a la planificación y el buen gusto de Afrodita para la decoración, dándole un ambiente relajado y divertido tal cual como le gustaba. Para cuándo terminaron esta tarde, todos se despidieron viendo necesario por fin un buen descanso. Mu se retiró para pensar aún más en la idea de mudarse con Kanon, viendo que ya su abuelo se había ido y pasaba la segunda noche, aún tranquila, de su primo Shion y Manigoldo. Por otro lado, Afrodita fue a buscar todas sus pertenencias junto con la de su señor al hotel mientras Shaka se adelantaba a descansar con Saga, visiblemente cansado, acariciando su cuello como si hubiera cargado con todo un edificio sobre él. El griego lo veía enternecido, entendiendo que había sido un largo fin de semana y que como se había encargado de toda la coordinación estaba agotado. Además, agradecido por apoyar tanto a su hermano en la mudanza, dejándolo más que instalado en su nuevo hogar. Pensaba hacérselo saber de la forma correcta.

A esa hora, ya siendo las siete de la noche, Degel y Kardia llegan a la casa de Asmita luego de recibir un llamado alarmante del mismo Defteros. La puerta estaba abierta y asustados ante ello, corrieron hasta la habitación para ver todo vuelto de cabeza, el colchón fuera de la cama, las sábanas alborotadas con varias ropas y en una esquina, Defteros sentado con su rostro entre las piernas, echo un ovillo, temblando. Degel apenas y pensó en decirle algo a su pareja cuando ya Kardia empezó a buscar por el resto de la casa señales de Asmita. El francés se acercó con cuidado, viendo como los ojos azules del moreno se levantaban para verlo, enrojecidos e inflamados. El doctor lo vio con ojos interrogantes y el mayor, con sus labios titiritando, le murmuró en un hilo de voz.

– Esta en el baño…

–¡No encuentro a Asmita! –clamó el griego menor con sus ojos asustados, visiblemente desesperados. Degel sólo le devolvió la mirada intentando darle calma y le señaló el baño. La pareja entendió.

–Pude haberlo matado…–murmuró Defteros, casi para sí.

El francés se arrodilló frente aél, apartando su cabello azul de la frente y tratando de darle confianza. Kardia, por su lado, luego de que le abrieran el seguro del baño, pude entrar y ver a Asmita sentado en el piso del baño, con solo una camiseta larga visiblemente jalada, también sentado con sus ojos abiertos en la nada misma, respirando pesadamente, totalmente desconectado de sí. Se le acercó, tocando su frente, buscando la atención que se negaba a darle. Tragó grueso e intento no imaginar que había sucedido.

–Degel…–susurró de nuevo el mayor, con su mirada enrojecida, decidido–. Intername Degel…

–Ven… Necesitas descansar Defteros…

Lo tomó del brazo y el mayor se levantó, cabizbajo, siguiéndolo sin decir nada, mirando por última vez la luz que se escurría del baño y con sus ojos abrumados, despidiéndose en silencio. Se sentó en el auto y esperó que el francés, le avisara a su pareja de lo que iba a hacer, para luego ingresar y conducir hasta la clínica psiquiátrica donde trabajaba. No hizó preguntas, no era momento para ellas, él se sentía asaltado por la preocupación y Defteros por la culpa como para hacerlo y a pesar que en ese momento se veía lucido, estaba claro que si él fue quien llamó y pidió que lo internará fue porque recobró la cordura antes de cometer una locura y Asmita no hubiera podido hacerlo. Resopló el aire secamente, sintiendo que sería una larga noche.

En el apartamento de Saga, luego de que llegaran y prepararan un té de tilo, Shaka estaba parado en la vista de la ciudad nocturna, observándola pensativo. Ambos se habían bañados y estaban vestidos más comodamente, mientras Afrodita se entretenía arreglando su ropa en el nuevo closet, luego de haberse despedido de ellos para dormir sus ocho horas reglamentarias para evitar que su piel se viera afectada por el mal sueño. Saga observaba el cuerpo del rubio, pensativo, vestido con una camisa y un short azul marino con detalles blancos que hacían juego. Parece que acostumbra vestirse de esa forma comoda. El griego sólo tenía un pantalón deportivo puesto. Se acercó a él por la espalda, abrazandolo tiernamente y deteniéndose a ver que llevaba puesto los ariculares de su Ipod. Le quitó uno de ellos y se lo colocó en el oído, para oir lo que su pareja escuchaba, notando que era una versión de la conocida composición Hallelujah de Leonard Cohen.

–Es hermosa…–murmuró Shaka mientras echaba su cabeza atrás para apoyarla en el hombro del mayor–. La descargué esta mañana luego de oírla ayer por la TV.

–Excelente composición… me gusta que es acústica, la hace sentir… dulce y embriagante.

–Romantica…

Saga respiró el dulce aroma de ese perfume de rosas que tenía impregnado en su cabello y sintió que era el hombre más feliz sobre la tierra, teniéndolo esa noche así, sólo abrazado con él, sólo frente a esa vista nocturna. Por impulso, lo soltó un poco solo para abrazarlo de frente, pasando sus manos a la cintura del menor, colocando su cabeza a un lado de la de él, y le pidió que volviera a repetir la canción. El rubio aceptó, programando el aparato para seguir esa instrucción y luego respondiedo su abrazo colocando sus manos en la espalda del mayor, oliendo su piel recién bañada, desviviéndose con ello. Pronto, Shaka hizo un movimiento de sus pies acompasado con la dulce balada, movimiento que Saga al rato siguió, muy lento, muy pausado y muy intimo, con sus ojos cerrados, sólo escuchando la canción y su propio ritmo al respirar, como si bailaran, dando vueltas en ese punto, siendo sólo ellos.

Mientras eso ocurría, Kardia le servía un poco del té de menta que le preparó a Asmita, quien ya estaba sentado sobre su cama que el griego había acomodado y había permanecido en silencio durante todo ese tiempo. El amigo vio las marcas de forcejeo en sus brazos y piernas, haciéndolo cerrar sus ojos con dolor, morder sus labios con impotencia y desear que las cosas no hayan sido tan terribles como se veían.

–Se detuvo…–murmuró Asmita con sus ojos cerrados, luego de tomar dos sorbos del té–. Se detuvo y me gritó… me dijo: ¡Corré Asmita! Y yo… sólo pude pensar en encerrarme en el baño.

–Ya verás que estará bien. ¡Ese grandulón es fuerte y lo sabes!

–Sí… lo sé…

Pusó la taza a un lado y se recostó, en silencio. Al poco rato, dos lágrimas surcaron sus mejillas, en ese rostro que aparentaba ser fuerte e incomovible, pero que arrastraba dentro de él toda una tormenta. Kardia sólo se limitó a acariciar la cabellera mientras le hablaba de cualquier cosa, de un programa de música que estaba viendo antes de la llamada, de la nueva pista que había manejado con la moto y de cualquier otra vanidad hasta que logró que el rubio se quedará dormido.

Entre tanto, Degel seguía manejando hasta el otro lado de la ciudad, con el silencio de Defteros, con su rostro recargado a la ventana, su vista al limbo. Era abrumante verlo así, a ese hombre que con su porte era capaz de amedrentar a cualquiera, verlo tan vulnerable y destrozado porque pudo atentar con sus propias manos en contra de su pareja. Trago grueso, intentando concentrarse en el camino aunque sentía que el aire le faltaba a los pulmones. ¿Cómo estaría Asmita? ¿Qué sucedió? ¿Hasta que punto logró herirlo?

–Le prometí que sería fuerte…–escuchó esa voz ronca, temblar en sus cuerdas vocales mientras una cruel lágrima recorría las facciones toscas de ese rostro griego–. Le juré que todo iba a estar bien…

–Fuístes fuerte… Te detuviste a tiempo Defteros–intentó animarlo el doctor, viendo que ya habían llegado al lugar–. No te preocupes… todo estará bien. Saldremos de esto, como en el pasado, juntos.

Salió del auto, abrió la puerta del copiloto y le extendió sus manos. El moreno se levantó, recibiendo el agarré de las manos del doctor en su antebrazo y acompañándolo hacía el lugar donde dormiría por un tiempo, lejos de su pareja para no herirlo, para no hacerle daño.

Y esa noche…. Mientras unos aún pensaba en si debían tomar la decisión de vivir juntos, y otros celebraban en el silencio de la oscuridad y una dulce baile escuchando la misma melodía arrullarlos en el oído por su reciente unión, los menos afortunados esa noche tuvieron que despedirse sin saber cuando volverían a estar juntos…

———————————————————

La versión Hallelujah de Leonard Cohen que estan escuchando Saga y Shaka en su última escena es la que cantó ayer Justin Timberlake y Matt Morris en el Hope for Haiti Now que se hizo en Vivo en USA. Quise mencionarla porque simplemente me encanto la versión y va perfectamente con las últimas secuencias del capitulo. Pueden escuchar el video AQUI.

Bring ‘Hallelujah’ To Haiti Telethon

‘Hope for Haiti Now’ performance will be available for download on iTunes.

Seated behind a piano, Grammy-winning singer Justin Timberlake performed a cover of Leonard Cohen’s 1984 hit “Hallelujah” accompanied by Matt Morris on guitar and vocals, for Friday’s (January 22) MTV’s “Hope for Haiti Now: A Global Benefit for Earthquake Relief.”

Timberlake and Morrison, whose album, When Everything Breaks Open, was produced by the former ‘NSYNC member, were among several artists, including Alicia Keys, Christina Aguilera, Dave Matthews, John Legend, Stevie Wonder, Taylor Swift, Keith Urban, Kid Rock, Sheryl Crow and Haitian artist Emeline Michel to perform in L.A. on behalf of the telethon.

This is not the first time Timberlake has lent his vocals to relief efforts. In 2005, following the catastrophic Indian Ocean tsunami, the 28-year-old performed “This Love” alongside Maroon 5 singer Adam Levine at a charity concert in L.A. organized by the Black Eyed Peas’ Will.I.Am. Proceeds from the event went to the U.S. Fund for UNICEF to support tsunami-relief efforts.

Like many celebrities, Timberlake has been reaching out via his Twitter account, encouraging fans to support the relief efforts in Haiti.

“Hallelujah,” along with the other “Hope for Haiti Now” performances will be available for purchase and download at the iTunes Store.

Learn more about what you can do to help with earthquake-relief efforts in Haiti, and for more information, see Think MTV. Visit HopeForHaitiNow.org or call (877) 99-HAITI to make a donation now.

iTunes customers can exclusively pre-order the “Hope for Haiti Now” full-performance album ($7.99) and the full two-hour video telecast ($1.99). Pre-orders will be delivered in the days following the telethon. Individual audio performances will also be available for purchase and download for 99 cents each in the days following the telethon. Apple, the record labels and the artists will donate their share of the proceeds to Haiti relief funds managed by “Hope for Haiti Now” charities, including the Red Cross and Wyclef’s Yele Haiti foundation. Performances will also be available for purchase in the days following the event through Amazon’s MP3 service and Rhapsody, through distribution provided by INgrooves.

Comments

Comments

or to MTV to comment.

Enter your comment here.

Submit

Use Facebook to sign in to MTV

// // // // //

// Click here to find out more!

4 thoughts on “El cruce (Cap 37) (AU)

  1. Que te puedo decir…
    Ahora mi hermano no está, salió con mami, y al parecer se demorarán un buen tiempo ^^ y estoy aprovechando el onerme al corriente (no sé como soportaré esta presión hasta abril… la fuerza de tu hermoso fic me mantiene en pie…) Bueno… y ahora!!

    Kanon cumplirá eso de “tener sexo en la cocina”? Esa frase me encantó ^^ e lo dije en el post anterior que dejé…

    Dios mío… esa fantasía de Saga me gustó ^^ Un súperhipermegaarchisexoso trío… él y los dos rubios… disputando si sería mejor el té o el café con canela… te juro que ese momento yo, por casualidades del destino, estaba tomando café, y fuuu!! -.- pude parecerme a una ballena en ese momento, pues la reacción me dejó así kolokpl…

    Casi lloro cn la separación… ¡¡me estás volviendo adicta al defmita!! estoy acá, en la derva… como zombier esperando un poco más.. o releyendo las partecitas que más me gustaron ^^ *emoción, emoción*
    Te amo!!
    Espero conti… ♥♥♥

  2. o_o CADA VEZ ESTE FIC SE PONE MAS EMOCIONANTE XDD; ES COMO LAS NOVELAS Q UNA NO PUEDE ESPERAR EL SUIGUINET CAPITULO, Q DIGO ES MUCHO MEJOR Q CUALQUIER NOVELA ^^

    Me encantaron las alucionaciones de saga cada vez q la leo me sacn una sonrisa y me imagino la situacion XD pobre saga¡¡¡

    T_T me dio pena la parte de asmita y defteros:( pobre se tiene q separar espero qdefteros sea capaz de superar esto y volver con su rubio T_T no te tardes en actualizar. 😀 sos la mejor

    pd:odio a aspros-.-¡¡¡¡

  3. Dioxxxxxxxxx 37 capítulos XDDD Me impresiona XD Y los capítulos son re largos O_O

    Bueno, me gustó todo lo de Asmita, Defteros y los leeeendos (ya sabes que me focalizo en ellos XD) en este capítulo y el anterior, estuvo bien hecho el cómo Defteros se descontroló pero de manera controlada XD Y el miedo que Dégel verbalizó en el capítulo aera justificado.

    Estuvo bien logrado el ambiente de tensión, y además que me encanta la interacción entre Asmita y Kardia.
    Me dio cosita!

    PD: Hoy habrá Fiebre =P

  4. Chicas!! que alegría leerlas, me emociona mucholeer sus reviews!! Preciosas!!! *w*

    Jajaja la parte de Kanon con el trio fue para mi delirante, me reia mucho escribiendola y quería que la disfrutaran por entero. Y el sueño de Saga es OMG! Para que conforkmarse con un rubio si pueden tener los dos? Y tomando en cuenta que Sgaa tiene 28 y asmita 30 no es tan descabellado!! xDD Pero Defteros lo rebana vivo si le tocan a su rubio!

    Sobre la parte de defmita si, muy triste, peor ya entramos a otra de las etapas fuertes del fic, que es el pasado de Defteros. Perdió el control peor logro recuperarlo a tiempo antes de hacerle daño a Asmita, ahora mientras unos se juntas, otros se separan y es basicamente la idea que quiero entregar en el fic, que la vida pasa pro etapas y como los personajes se encargan de superarla, aprendiendo y madurando de ellas. Será un proceso largo y dudo mucho que escriba otro fic con esta fuerza, pero me encanta que lo lean y vivan como lo hago yo al escribirlo.

    Son un amor chicas!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: