El cruce (Cap 42) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Dos cruces tambalean la tranquilidad de todos. ¿Que ocurrirá con el encuentro Kanon y Defteros? ¿De qué forma afectara el regreso de Seraphina? ¿Cuál será la razón de su regreso?

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Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Dos cruces tambalean la tranquilidad de todos. ¿Que ocurrirá con el encuentro Kanon y Defteros? ¿De qué forma afectara el regreso de Seraphina?  ¿Cuál será la razón de su regreso?

Capitulo 42: Dolor y Locura

Shaka intentaba llamar a Saga, asustado metido en esa persecución que ya se estaba extendiendo por toda la ciudad. Mu intentaba hacer lo mismo con Kanon, pero el gemelo menor no respondía ninguna llamada y el gemelo mayor simplemente apagó el teléfono, para su desconcierto. Viendo que era imposible comunicarse con ellos, sólo atinó a llamar a su tío para avisare sobre Defteros y al contarle que al encontrarse con Kanon, el hermano de Saga, este había salido huyendo, sintió que la voz de su tío se alteró. No entendía que pasaba. Ok, sabía que eran familiares pero no entendía porque había que prepararlo para el encuentro y Asmita no había deseado contar detalles hasta esa reunión con Degel, por lo cual, las cosas simplemente se adelantaron de la peor manera. Asmita le pidió que no dejara de seguirlos y que si se detenían le avisara en donde. Se cortó la llamada y vio a Mu intentando llamar de nuevo a Kanon, visiblemente preocupado.

–¡MALDICIÓN! ¡¡CONTESTA KANON!!–gritó el tibetano ya angustiado con esta carrera alocada, viendo como el auto se metía entre los demás automóviles de forma desenfrenada–. ¡¿QUÉ DIABLOS ESTA PASANDO?! ¡¿POR QUÉ LO ESTÁ PERSIGUIENDO?!

–No sé… No lo sé… –murmuraba Shaka asustado, con su corazón acelerado y sintiéndose con una terrible pesadez. Algo no estaba bien… algo estaba ocurriendo en ese justo momento que le provocaba unas terribles ganas de llorar y no sabía qué–. Sólo podemos seguirlos… ver hasta donde…

Para Defteros, las cosas estaba sobrepasando los límites entre la cordura y la locura. El auto de Kanon pronto alcanzó la motocicleta y bajando el vidrio empezó a gritarle, maldecirlo y tirarle el auto para que perdiera el equilibrio. El moreno lo observaba y cada vez perdía el control de sus reacciones.

–¡DETENTE MALDITO ASESINO! ¡DEJA DE HUIR MALDITA SEA! –gritaba el griego menor enfurecido, intentando tirarle el auto de nuevo para que este se cayera y pudiera atraparlo. Pensar que ese hombre no sólo seguía vivo, sino libre, lo llenaba de un terrible odio e indignación–. ¡INTENTA MATARME COMO LO HICISTE CON ASPROS! ¡¡MALDITO ASESINO!!

Defteros de vez en vez cerraba sus ojos con fuerza, agitando su cabeza como si quisiera despertar de una terrible pesadilla. Aceleró mucho más la motocicleta, sintiendo que el auto hacía lo mismo y ante la desesperación sólo podía tener una imagen en mente: a Asmita. Tragó grueso, decidido a regresar con él, sin importar como, ni la manera, sin importar…

A quien tuviera que matar…

Nadie lo alejaría de él, nadie le quitaría la compañía de su pareja, nadie lo lastimaría, ni le haría sufrir, nadie lo tocaría, nadie lo vería, sólo él…

Porque es mío…

No lo compartiría con nadie, con nadie… ni siquiera con Aspros.. por mucho que fueran la misma carne, la misma sangre… no lo compartiría siquiera con Aspros…

Me pertenece…

Con sus ojos encendidos, con su mirada azul enloquecida de deseos de ver a Asmita, de volver a estar a su lado y demostrarle a Aspros, a ese que lo perseguía, que era lo único que tiene y le pertenecía, lo único que no dejaría que le tocaran; emprendió una sanguinaria huida endiabladamente, girando sin previo aviso en mitad de la carretera, haciendo que Kanon perdiera el control al ver que la moto simplemente cambio de dirección y fue en contra flecha, evadiendo todos los autos que pitaban. La reacción de Kanon no se hizo esperar, que sin pensarlo, intento girar perdiendo el equilibrio del automóvil y chocando con la isla de la autopista. Shaka y Mu sólo pudieron ver pasmados como el auto de Kanon se estrelló contra la isla y la motocicleta de Defteros iba en dirección contraria.

–¡POR DIOS KANON! –gritó Mu al borde de las lágrimas.

Detuvieron el auto y el primero en correr hacía el lugar fue Mu, gritando el nombre de su pareja mientras rezaba en su interior para que nada le hubiera pasado. Shaka pagó y bajó del auto aturdido, con su mente enredada de tantos argumentos, viendo por un lado el auto chocado y por el otro la motocicleta que se perdió en la nada. Echó su cabellera dorada hacía atrás, angustiado, sin saber que estaba ocurriendo y sintiendo una alarma en el pecho que le avisaba de algo terrible.

–¡MALDITA SEA KANON! ¿PLANEAS MATARME DE UN SUSTO O QUÉ? –gritaba el menor desesperado, ayudando a salir a su pareja que por fortuna salió ileso del choque, con un golpe en la cabeza y el dolor abdominal.

–Mu… ¿Dónde…? ¿Dónde se fue…?–murmuraba intentando recobrar el sentido, recostando en el auto sin aire, frente a Mu que parecía tocarlo buscando si había otra herida.

–¡Deja de hablar! ¡Tenemos que ir a un hospital para verificar que todo esté bien!

–Shaka… Dime… dime maldita sea… ¡¡¿de dónde conoces a ese maldito?!! –empezó a levantar la voz, Shaka estaba sin habla, aturdido– ¡HABLA DE UNA MALDITA VEZ! ¡¿QUÉ HACÍA ESE HOMBRE EN EL GALÓN BUSCÁNDOTE?! –el rubio temblaba, no entendía nada pero sentía miedo de responder.

–¡Es el marido de su tío, Kanon! –contestó Mu sin más. Los ojos de Kanon se aferraron a Shaka, viéndolo con odio mientras que el rubio dio un paso atrás, asustado… confundido.

–¿QUÉ MIERDAS DICE? ¿EL MALDITO TIENE PAREJA? ¿ES POR ESE MALDITO QUE TU TÍO ABANDONÓ LA FAMILIA? –gritó Kanon con ira, escupiendo fuegos por la boca, enloquecido. Shaka estaba inmóvil, sintiendo que algo lo desgarraba por dentro.

–Yo… yo no… –titubeaba el menor, abrumado.

–¡BASTA KANON!

–¿SABES CON QUE CLASE DE GUSANO SE REVUELCA TU TÍO? ¡¡EL MALDITO ESE SE ACOSTABA CON SU HERMANO GEMELO!! –los dos menores abrieron sus ojos pasmados ante la revelación–. ¡Y CUANDO VIO QUE ASPROS NO LO QUERÍA, LO VIOLO Y LO MATÓ! ¡LO MATO EL MUY MALDITO! –Kanon ahora lloraba mientras gritaba–¿POR ESA CLASE DE BASURA TU TÍO ABANDONO A TU FAMILIA? ¿POR ESA MIERDA?

Shaka dio otro pasó hacía atrás, con sus ojos enrojecidos de lágrimas que no deseaba dejar brotar. Su corazón latía lento… muy lento, tanto que sentía que la sangre empezaba a faltarle a su cerebro… Defteros… un asesino… asesino a su hermano… su hermano gemelo… violación… muerte… incesto… De repente tubo ganas de vomitar y cayó al suelo, hincándose y sintiendo algo que le revolcó el estomago y le hizo escupir agua y bilis. Ante esa espantosa visión, Kanon se quedó en silencio, espantado, mientras Mu corre asustado a auxiliarlo, viendo que las contracciones del vomito continuaba y aquello que brotaba era acompañado por lagrimas.

–¡MIRA LO QUE HAS PROVOCADO, KANON! –grito el tibetano asustado, escuchando que ya venía los fiscales para ver que ocurría en la carretera luego de ser avisados por alguien del choque. El gemelo estaba alterado, con su respirar ahogado ante lo ocurrido. No había medido sus palabras…

Una tercera contracción y Shaka creía que iba a derramar sus entrañas en la carretera, sintiendo el asco, el ardor, el malestar general en todo su cuerpo, el espasmo mismo del terror. ¿Su tío los había dejado por un hombre así? ¿Asmita condenó a su bisabuelo a la soledad por un vil asesino que mató a su hermano? ¿Por un hombre que practicó el incesto? ¿Por un hombre que atentó contra su propia carne? Pensarlo sólo provocó una cuarta contracción, cayendo inconsciente en los brazos de Mu, quien lo llamaba aterrado ante todo lo que ocurría. La noche sería terriblemente larga.

El sonido de los cubiertos en los platos más la voz de Seraphina, eso era lo único que acompañaba tan incómoda velada. Saga estaba totalmente en silencio, comiendo y bebiendo sin perder de vista a la visita, mientras Pandora secundaba las risas ante las anécdotas de los viajes que había realizado la joven. No podía creerlo… su corazón latía rápido pero no era de emoción; era miedo, era terror de encontrarla justo en ese momento de su vida que había decidido iniciar su vida con Shaka, miedo de ver cómo sería para Shaka saber que esa mujer había regresado, miedo de sí mismo y que sus anteriores sentimientos resurgieran.

Cada vez que los ojos claros de Seraphina lo miraban, él tenía la necesidad de bajar su rostro, abrumado, desconcertado y aturdido. Por mucho que le pidieran adentrarse a la conversación, apenas hacía cortas preguntas o respondía con monosílabos. Su mente no estaba allí, no estaba en la cena, estaba en el futuro, temiendo, deseando que eso fuera una pesadilla y quisiera despertar de ella. Con mucho pero mucho temor. ¿Cómo reaccionaría Seraphina cuando supiera de Shaka? ¿Con qué intenciones ella regresó? Esa maldita promesa… ahora lamentaba haber hecho esa maldita promesa… ¿Vendría esperanzada de ser cumplida? ¿Quería hacerla cumplir? De inmediato el rostro de Shaka, sus sonrisas, sus miradas, todo de él empezó a agolpar a su mente. ¿Cómo tomaría ese regreso? ¿Se sentiría amenazado? ¿Y si Shaka decide dejarlo para darle paso a Seraphina? Sólo pensarlo le angustiaba, sólo esa idea le creaba deseos de llorar… No… Shaka no tiene porque dejarlo… él no quiere dejarlo. Seraphina se tendrá que ir, tendrá que regresar y con las manos vacías… ya él había encontrado a la persona  quien deseaba amar y con quien deseaba compartir su futuro. Seraphina ya no tenía cabida en su futuro.

–Ayer fui a tu apartamento pero no los encontré–Saga levantó la mirada ante eso… ¿Seraphina fue a su apartamento? ¿Al apartamento donde él y Shaka convivían? Había olvidado totalmente que era la misma dirección donde ella enviaba las postales que había dejado de recibir muchos meses atrás–. Me extrañó mucho, ya esperaba que Kanon no estuviera con ese estilo de vida que eligió–y lo dijo con cierta mueca de incomodidad. Saga la observó abrumado–, pero no espere que tu no estuvieras. Estuve por casi media hora.

–Sí, ayer no estuve en mi apartamento hasta muy noche–contestó casi mecánicamente.

–¿Alguna mujer? –preguntó de forma indagadora. El griego tragó grueso ante esa pregunta.

–En realidad, no–hubiera querido decir que estaba con su pareja y que esta es hombre pero no vio el momento correcto.

–Entiendo, entonces ¿no hay problema para que me invites a salir a conocer cómo ha cambiado la ciudad verdad? –dibujó una sonrisa y parecía haber desarmado al griego, quien la observaba sin saber que contestar. ¿Salir? No, no podría…

–Claro que aceptara, Seraphina–se adelantó a contestar su padre, al ver que Saga estuvo a punto de negarse–. Después de todo, necesitas un guía y no creo que sea bueno que te veas con Kanon y sus… “amistades sexuales” .

–No lo juzguen así, –comentó la joven, con una mirada tierna–, no creo que exista limites para el amor y aunque no estoy de acuerdo con ese tipo de relaciones, las respeto. Aún así, me parecen que son antinaturales, es bueno saber que Saga se ha mantenido firme en sus gustos–en ese punto, Saga reclinó su mirada, golpeado… Mantener sus gustos, estaban equivocados, él ahora estaba enamorado de un hombre, de Shaka–. Entonces, podré llamarte mañana para…

–Yo te llamo…–contestó el griego ya dispuesto a irse. No podía estar un minuto más.

–¿Ya te vas? ¿Pero si no han servido el postre? –dijo Pandora con voz seductora.

–Tengo que regresar, hay trabajo que deje pendiente.

–No sabía que eras tan responsable, hijo mío–replicó el mayor, con tono burlón que no paso desapercibido ante el hijo, quien lo miró con dolor–. Supiste Seraphina que gracias a nuestro hijo casi nos metemos en un terrible incidente en la empresa de corte legal–Saga abrió sus ojos abrumado, golpeado ante esas palabras, entendiendo que lo que buscaba era humillarlo. Se quedó callado, frustrado y dispuesto a retirarse antes de que lo humillaran precisamente frente a ella–. Los Garudas hasta nos denunciaron públicamente por la prensa. Fue realmente…

–¿Pero lo resolvió? –interrumpió Seraphina con interés. Saga le devolvió la mirada.

–Bueno, sí, lo hizo y más le vale que…

–Entonces no hay nada que discutir–se apresuró a decir la joven, callando a su padre y devolviéndole la mirada a Saga, quien la observaba con su corazón acelerado–. Saga, ¡hiciste un buen trabajo!

Esas palabras se encargaron de quebrarlo por completo… Agitado, acosado por extrañas sensaciones, Saga se levanta de la mesa y se retira luego de despedirse casi al aire. Seraphina se levanta asombrada, sin entender el porqué de ese repentino cambio.

–¡Saga! –el griego se detuvo en la puerta, sin voltear, queriendo escapar del lugar–. ¿Puedo ir a tu apartamento mañana en la noche? –Saga volteó con sus ojos enrojecidos–. Me gustaría que saliéramos a cenar…

–¡No vayas a mi apartamento! –ordenó, con voz ronca que extraño a todos. Viendo que los presentes lo observaban fijamente decidió explicar–. No sería muy bien visto que una señorita como tú me visitara a mi apartamento de soltero.

–¡Por Dios Saga!, ya soy una mujer de 30 años. ¿Crees que esos prejuicios me importan?

–Aunque lo dudes, a mí sí–aclaró el griego dispuesto a evitar bajo cualquier precio que Seraphina y Shaka se encontraran en el apartamento–. Así que por favor, cuida tu imagen. No quiero que sea por mí que se vea manchada.

–Está bien…–dijo aún extrañada pero decidió sonreírle y dejarlo así–. ¿Entonces me llamaras?

–Te llamaré. Buenas noches.

Cerró la puerta y casi corrió en busca de su auto, agitado, asustado. Seraphina regresó…  ella regresó y aunque no hablaron de nada de la promesa, eso de salir a cenar lo tenía aturdido. Pero debía hacerlo.. debía aclararle a ella que ya tenía pareja, que no es que haya cambiado de inclinación sexual, simplemente se enamoro de la persona de Shaka y así fuera Shaka hombre o mujer, amaría a Shaka. Sin embargo, pensar en cómo se lo diría le daba mucho escalofríos y mucho más si pensaba en como lo tomaría Shaka. Era mejor no decir nada, según lo escuchado ella pensaba irse en unas semanas. Quizás podría mantenerlo oculto hasta que le dijera de la existencia de Shaka y dependiendo de la respuesta de Seraphina, presentarlos. Sí… estaba decidido a hacer eso… No podía arriesgarse que Shaka se viera amenazado ante ese regreso.

Shaka despertó unos minutos después de haberse desmayado. Kanon declaraba como ocurrió el choque mientras Mu atendía a su amigo que se vio muy afectado ante las palabras del gemelo. Jamás esperaron que el crimen de Defteros fuera tan cruento…

Apenas logró recobrar la consciencia en su plenitud, Shaka se levantó con esfuerzo, ante el reclamo de Mu que le exigía descansar. El rubio no atendió nada, pidiendo el primer taxi que encontró y se fue de inmediato sin dar explicaciones hasta la casa de su tío. Dentro del auto sentía que algo aprisionaba su pecho y eso le angustiaba. Algo le alertaba. Algo parecía gritarle que debía ser fuerte…

Mientras tanto, Asmita había llamado a Degel apenas recibió la llamada de Shaka. Estaba asustado, caminando de un lado a otro mientras echaba su cabello hacía atrás, teniendo algo que le alertaba que lo mejor era correr lejos. Y aún así, no quería correr, no quería huir. Quería estar a su lado, quería estar con él luego de haberse encontrado sin esperarlo con uno de sus primos. Quería estar allí aunque signifique que podría correr peligro. Eso no le importaba, Defteros se había detenido antes, estaba seguro que lo haría de nuevo, que no lo lastimaría.

Sintió la puerta abrirse de golpe y volteó agitado, escuchando aquel latir acelerado, el respirar ahogado, casi asfixiado, del hombre que amaba. Cuando pensó acercarse algo le obligó a quedarse inmóvil, pasmado. Algo estaba mal…

–¿Defteros? –lo llamó el menor, sin moverse, asustado, con algo que le gritaba que debía correr… correr…

–¿Qué haces con Aspros? –preguntó, Asmita abrió los ojos espantados–. ¿QUÉ HACES CON ASPROS? –gritó y esta vez tiró la puerta cerrándola tras él y obligando a Asmita dar dos pasos atrás. Lo que estaba frente a él… no era el Defteros que conocía…

–¿De qué hablas Defteros? Nadie más está aquí. Sólo tú y yo…–dijo en voz baja, intentando tranquilizarlo.

–¡NO DEJES QUE TE TOQUE! –gritó de nuevo y sintió que se le acercaba casi como predador a su presa. El rubio entendió que debía huir.

–¡No hay nadie más Defteros! –exclamó en un vano intento de hacerle entender. El moreno se abalanzó entonces sobre él, tomándole por los hombros y estremeciéndolo ante el rudo contacto–. ¡ME LASTIMAS DEFTEROS!

–¡ME HAS ENGAÑADO CON ÉL! ¡TE HAS ACOSTADO CON ÉL! –de repente, empezó a golpear al aire, a jalarlo como si lo arrancara de otros brazos. Asmita estaba asustado– ¡SUELTALO MALDITO! ¡ES MIO! ¡¡ES MIO!!

Estaba alucinando… Defteros estaba alucinando y veía a ese hombre en su casa, intentando tocarlo… Asmita lo entendió, y aterrado, temiendo que las cosas pudieran hacerse más difíciles, se soltó del agarre del moreno y corrió hasta el cuarto, dispuesto a encerrarse. Pero al verlo huir sólo lo molesto aún más, creyendo que huía de él porque quería estar en los brazos de su hermano, lo jaló por sus cabellos y lo empujó en contra de los bancos  de la cocina, cayendo todos ellos encima de su delgado cuerpo todo esto aderezado por un alarido.

–¿LO PREFIERES A ÉL VERDAD? ¿QUIERES ESTAR CON ÉL? –gritó enfurecido,  tomándolo del pie para sacarlo de entre las maderas de los asientos y dejarlo totalmente en el suelo.

–¡SÓLO QUIERO ESTA CONTIGO DEFTEROS! ¡NADIE MÁS! ¡SÓLO TÚ! –levantó la voz con dolor, cubriendo su cabeza y sintiendo que la sangre corría por su cuello.

–¿Es eso cierto? –se tiró a él. Con la voz ahora en un susurro ronco. Asmita sentía que lo asfixiaba con su peso y empezó a forcejear en busca de separarse pero sólo hizo enfurecerlo. Le golpeó en la cara, aturdiéndole y partiéndole la nariz y los labios– ¡DEJA DE MOVERTE ASMITA!

–¡SUELTAME DEFTEROS! ¡ME LASTIMAS! –clamó el rubio, atolondrado con el golpe, aún buscando liberarse.

Viendo que Asmita simplemente no se dejaba, dándole patadas, intentando huir una segunda vez apenas pudo pero siendo tomado de su pie, hasta hacerlo caer de boca, hiriéndose de nuevo. Defteros cayó sobre él mientras estaba boca abajo y a pesar que el menor subió su cabeza para intentar morder lo primero que tuviera al alcance en un intento de escapar, el moreno sólo golpeo de nuevo su cabeza contra el piso, dejándolo casi desmayado. Tomó con una de sus manos las dos muñecas sosteniéndola sobre su espalda y se acercó hacía el oído, viendo que ya sangre corría por su nariz, labios y cuello.

–Asmita…–le susurró con voz ronca, endemoniada, con un tono macabro que le presagió algo terrible. El rubio tembló, intento de nuevo desatarse y no pudo hacerlo, el agarre era terriblemente fuerte–. ¿Quieres que te enseñe como mi hermano me enseño a amar?

–Basta Defteros… ¡Suéltame! –se agitó de nuevo, ya sintiendo que debía huir cuanto antes–. ¡AYUDA! ¡AYUDAME DEFTEROS!

–Aspros dice que no te tocara si le muestro que me amas…

–¡ASPROS NO ESTÁ AQUÍ, DEFTEROS! –gritó de nuevo, sabiendo que nadie lo escucharía, rogando que Degel y Kardia llegaran pronto–. ¡REACCIONA! ¡REACCIONA AMOR!

–¡Te amo Asmita! –le dijo arrancando la franela con sus dientes. Asmita palideció. Empezó de nuevo a forcejear y otra vez la mano morena lo golpeó y terminó de sacar las telas de su franela, mientras acariciaba su cuerpo, buscando entrar al pantalón–. Mira Aspros, como lo amo…–metió su mano debajo del pantalón y sin piedad apretó la hombría haciendo que Asmita desgarrará el aire con alarido de dolor–. Mira como le gusta Aspros…

–¡BASTA DEFTEROS! ¡NO ME HAGAS ESTO! ¡NO ME HAGAS ESTO!

–¡DI QUE TE GUSTA! –volvió a apretar y Asmita se mordió la lengua del dolor, llorando y retorciéndose entre el cuerpo del mayor–. ¿Necesitas más? –jaló su cabello dorado para hacerlo levantar el rostro y besar casi mordiendo sus labios, hasta hacerlos sangrar e inflamarse. Lo golpeó de nuevo al suelo con fuerza, mientras las lágrimas se mezclaban a la sangre. – Aspros… mira como lo amo…–jaló de un solo golpe el pantalón y ante eso, Asmita empezó de nuevo a gritar por ayuda, a moverse, a buscar desatarse todo en vano.

Apenas estuvo libre, lo enterró de una sola estocada, aplastándolo con el cuerpo y ahogando los gritos de Asmita, los gritos de piedad y dolor con su mano. La sangre corría por sus piernas, el dolor de su cuerpo y la desesperación misma embutida en el cuerpo del rubio, mientras el moreno de forma salvaje lo penetraba sin cuidado, aplastando con una de sus manos a sus genitales y con la otra sosteniendo su cuello como un animal al suelo, todo ese era el escenario de su muestra de amor. Las estocadas continuaron y pronto el semen con la sangre fue derramada al piso, escurriéndose de sus piernas blancas mientras él temblaba de dolor, agonizando de angustia y tragando sus propia sangre y lagrimas.

–Asmita… no he terminado…–le dijo en el oído. El rubio reaccionó casi por instinto, gritando con terror y golpeándolo con una de sus manos mientras intento separarse de él.

Defteros se molestó con la actitud, tomándolo por la pierna y haciéndolo caer de nuevo, sintiéndose de nuevo excitado domando otra vez a lo que le pertenecía. Lo puso boca arriba contra la pared, aún en el suelo y Asmita con sus brazos buscaba herirlo, soltarse, correr del lugar, muy lejos de él. Nada era capaz de detenerlo. Enfurecido por el rechazó, el moreno cubrió el cuello de su pareja con ambas manos y contra la pared, asfixiándolo, inmovilizándolo.

–¡QUEDATE QUIETO ASMITA! ¡NO HE TERMINADO! –le gritó endemoniado. Las lágrimas del rubio no dejaban de brotar por su rostro lastimado.

–Por favor… por favor Defteros… –le murmuraba, intentando tocar su rostro, hacerlo recapacitar, hacerlo volver…–por favor amor… basta… basta…

–Yo te amo Asmita…–le susurró con su voz ronca, besando su mejilla mientras seguía ahorcándolo.

–Me estas matando…–dijo con el aire que le quedaba, tocando sus mejillas, sintiendo que había bajado la intensidad de su agarre para dejarlo respirar–… suéltame Defteros… yo también te amo, pero… me estas lastimando…

–Aspros dice que no cree que te ame…–le escuchó y no pudo evitar sollozar de dolor, acariciando su mandíbula.

–Aspros no conoce el amor, mi cielo. Aspros no sabe amar… no como me amas tú…

–¿Te gusta cómo te amo yo?–su voz siempre ronca, siempre gruesa le hablaba con una dulzura irreconocible ante el fuerte agarre que lo mantenía preso. Pero tenía que seguir, necesitaba volver a traer a Defteros de su locura.

–Me encanta… Tú me amas como nadie lo ha hecho Defteros… Como nadie podría…

Defteros lo observó, en silencio, sintiendo el dulce tacto de esa mano en su mejilla. Pronto… fue entendiendo lo que estaba haciendo… lo vio sangrar, lo vio llorar… Asustado, cuando pensaba soltarlo lo vio también a él, lo vio a un lado, mirándolo de la misma forma. Aspros, estaba con él.

¿Dice que lo amas como nadie?

El gemelo lo observó aterrado. Vio como puso sus manos en la cabellera dorada y reaccionó, manoteándolo. El mayor se rió de forma burlona, mofándose de él.

Nadie puede amarte como yo te ame Defteros…

Lo vio intentar meter dos de sus dedos en la entrada que ya Defteros había abierto en el cuerpo de Asmita y con eso, de nuevo enloqueció.

¿Así que porque no me lo compartes?

–¡ES MIOOOOOO! –gritó apretando las manos en su cuello y penetrándolo de nuevo. Asmita dio un alarido de dolor agudo– ¡MIOO! ¡MIO! ¡MIO! ¡MIOOO ASPROS!

Las embestidas siguieron. La sangre corrió, el semen de nuevo se descargó y casi de inmediato, volvió a excitarse para volverlo a tomar en la misma posición. Las manos en su cuello de vez en vez le permitía respirar para luego ahogarlo de nuevo. Todo su cuerpo estaba adolorido. Finalmente no reaccionó… Las lágrimas caían, el grito de auxilio ceso al verse indefenso. Al darse cuenta que mientras más forcejeaba mas lo enfurecía, había dejado de hacerlo. Se quedó cuan presa que sabiendo que no había esperanza esperaba, que simplemente, la muerte llegara pronto.

Saga al llegar a su apartamento se encerró de inmediato a su habitación, la habitación que compartía con Shaka. Se recostó a la cama y percibió el aroma de su amante y allí, empezó a temer de nuevo. Corrió hasta su laptop y buscó todas las fotografías que tenía con Shaka, las repitió en un pase de diapositiva para convencerse a si mismo que este encuentro no afectaría en nada su relación, sus sentimientos, su decisión… Él había decidido amar a Shaka y nada ni nadie se interpondría en ello. Siquiera Seraphina… ella era su pasado y deberá quedar así, para siempre, como su pasado, nada más y nada menos que eso.

Encendió su teléfono y vio las llamadas perdidas de Shaka. Se sintió mal de haber apagado el teléfono en vez de contestarles frente a ellos, pero en el momento fue la primera reacción que tuvo. Hizo la llamada, para verificar que pasaba ya que no estaba aún en casa, como se suponía que debía estar. Escuchó su voz y sintió que todo se tambaleó a su alrededor. Era Shaka, su Shaka…

–Amor…–dijo con la voz entrecortada, con deseos de tenerlo allí, llorar y confirmarle una vez más como lo amaba–… ¿Dónde estás? ¿Por qué no has llegado?

–Saga… tengo un problema, voy a casa de tío Asmita–le escuchó y sentía su voz también turbia–. Necesito resolver algo con él. No sé si llegaré a casa hoy.

–¿Qué paso Shaka? ¿Quieres que vaya allá?

–No… mejor no… no sé, como estará… siento que es mejor ir solo, Saga.

–Te extraño…–y sentía que debía hacérselo saber. Escuchó en el otro lado un trago grueso y un leve sollozo–. ¿Qué paso? ¿Tan grave es?

–Te amo Saga… –lo sintió llorar… se desesperó…–. Prométeme que me amaras aún pase lo que pase.

–Te amaré Shaka, te amaré pase lo que pase pero, ¿Qué sucede? ¡Me preocupas! ¿quieres que va..?

–¡No! ¡No vengas por favor! –le dijo con voz entrecortada–. Déjame primero entender… entender que pasa amor…

–Comprendo…–murmuró Saga con tristeza, preocupado ante esa voz que temblaba detrás de la línea–. Sea lo que sea, Shaka, recuerda que siempre estaré contigo.

–“No olvidar que estoy contigo” –recitó la nota de esa última corona. Saga se sonrió al escucharlo–. No lo olvido Saga. Descansa, mañana hablamos.

–No podré descansar hasta saber que te tiene así, cielo.

–Perdóname… y te Amo.

–Te amo Shaka… Estaré al pendiente.

Se cortó la llamada. Saga se quedó quieto y buscó cambiarse. Se quitó la ropa y al abrir su armario lo vio perfectamente arreglado, como Shaka lo mantenía y no pudo evitar sonreírse con ternura. En definitiva, no lo dejaría ir…

Mientras tanto, Shaka sólo se puso a llorar con dolor en el auto. Ese hombre era parte de Saga, una parte sucia y ruin. Con ver la reacción de Kanon, quien siempre había sido tranquilo, temía ante la reacción de Saga cuando lo viera. ¿Le reclamará por no haberle dicho que lo conocía? ¿Le odiará? El rubio hundió su cara en el asiento, abrumado de dolor, llorando sintiendo que algo le despedazaban por dentro.

Al mismo tiempo, los gritos de Defteros diciendo “Mío” fueron suficiente para hacerles saber que había perdido el control. Kardia sin pensarlo se tiró a la puerta, abriéndola de un golpe y viendo, pasmado, la escena. El rostro de Asmita estaba rojo, asfixiado mientras era violado por quinta vez por el moreno. La sangre, el olor a semen, todo hizo que el estomago de Kardia se revolvió y la ira lo encegueció.

–¡SUELTALO MALDITO! –gritó el escorpión tirándosele encima, por el cuello. Defteros empezó a forcejear soltando el cuello de Asmita, quien cayó tosiendo buscando aire. Degel llegó y vio la escena con terror, corriendo a ayudar a su amante a detener a Defteros.

–¡KARDIA CUIDADO! –exclamó Degel al tiempo que tomaba uno de los brazos de Defteros para alejarlo de Asmita.

Kardia luchaba, logrando darle una pata en la entre pierna del moreno que lo hizo caer arrodillado por el dolor y casi de inmediato, le dio una patada por el rostro. El francés intento detener a su pareja enloquecida que respondía con odio en sus ojos.

–¡BASTARDO! ¿Y ASÍ DECIAS QUE IBAS A SER FUERTE? ¡MALDITO BASTARDO! –gritaba mientras su rostro era forrado de lágrimas, mientras intentaba seguirlo golpeando a pesar que Degel lo detenía.

–¡Calma Kardia!

–¡LO VOY A MATAR!

Defteros reaccionó de nuevo, tirándose a Kardia y cayendo ambos al mueble de la sala, mientras Degel forzosamente trataba de quitarlo de encima, algo totalmente en vano. Golpeó consecutivamente el rostro del menor y este le remitía con más golpe y patadas, no dejándose vencer. Viendo que el francés lo retenía, también le dio un codazo que lo hizo caer sobre el mesón. Defteros estaba incontrolable y ambos intentaban en vano detenerlo, porque al sentirse libre, lo primero que buscaba era caer de nuevo sobre Asmita. Volvieron a tomarlo, cada uno por un brazo y lo lanzaron contra la pared.

–¡CORRE ASMITA! ¡HUYE DE AQUÍ! –gritó Degel aterrado, usando toda su fuerza deteniendo a esa masa de músculos y huesos descontrolados.

En ese momento, Shaka baja del taxi y cuándo estuvo a punto de entrar, viendo la moto y el otro auto, al llegar a la puerta se quedó perplejo. La visión de su tío con sangre… ese olor… Dio un paso atrás. Sintió que algo le retumbaba por dentro, sobresaltado, asustado. Escuchó de nuevo el grito.

–¡CORRE ASMITA!

El rubio se levantó, asustado, y apenas corrió hacia la cocina sintió que Defteros se había soltado de los dos. Degel y Kardia intentaba tomarlo de nuevo, pero eran arrojados a uno y otro lado, sin piedad, mientras Defteros gritaba “Es mío” consecutivamente, como si todos los que se acercaban estaban dispuesto a arrebatárselo. Shaka se acercó tembloroso a la escena, viendo que nadie se había percatado de su presencia y vio, asustado, como Defteros logró soltarse, como un demonio, de los dos y correr hacía donde estaba Asmita.

–¡DETENTE DEFTEROS! –el gritó de Asmita los paralizó a los cuatro.

Degel y Kardia voltearon para verlo de pie, con un cuchillo en mano y amenazando su propio cuello con él, con una determinación impresa en su rostro. Defteros se detuvo, casi de inmediato, observando asustado a ese hombre que le pertenecía con el cuchillo, temblando.

–¡NO HAGAS UNA TONTERÍA ASMITA! –clamó Degel aterrado ante esa decisión. Kardia estaba sin habla.

–¡ME AMO MUCHO COMO PARA SOPORTAR ESTO, DEFTEROS! –le gritó el rubio con su voz entrecortada, las lágrimas que caían. Defteros retrocedió, con lágrimas que iban cayendo de sus mejillas–. ¡TE ACERCAS Y LO HARÉ! ¡ME CONVERTIRÉ EN LA MUERTE!

–¡BASTA ASMITA! –gritó esta vez Kardia con la voz turbia.

–¡TU ELIGES DEFTEROS! ¡ELIGE QUE SERÁ TUYO! ¡YO O LA MUERTE!

Defteros veía, totalmente fuera de sí. Para él, quien tenía el cuchillo en manos, era Aspros, amenazando a Asmita. El terror…

4 thoughts on “El cruce (Cap 42) (AU)

  1. Dios tengo la denalina a mil!!!!!!! esto estuvo mejor y por mucho que las pelis que vi ayer, ai antes tenía el alma en un hilo ahora ni te cuento. Pura adrenalina, demasiadas emociones y absolutamente perturbador, odio pero amo a Defteros, todo fue tan crudo ¡Dioses! ese final me sorprendio totalmente, un capítulo alucinante. Esto es lo que se dice el climax de una historia con todas las letras, directo al top 3 de los mejores capítulos, vaya que moviste bien los hilos para que desembocaran en semejante nudo argumental. Que novela estas haciendo Angar, mis felicitaciones, tienes un potencial tremendo para escritora de novelas de amor, drama y suspenso, muy bien logrado, aguardare sin uñas el 44!

  2. Jujuju tensión, drama suspenso, tomance y mucho angst, son los ingredientes secretos del cruce! xD
    Se viene muchos capitulos con estos condimentos asi que preparense psicologicamente. Jajaja me interesa ese top 3 de capitulos. cuales seran? xD Gracias por tus palabras Karin!! Es que la historia la tengo pensada y bueno, simplemente estor desmarañando el hilo, dejando que los personajes actuen segun los hechos.
    ¡Esperemos que te huste lo demás!

  3. OH POR DIOX! XD Defteros se convirtió volvió demonio!!! Interesante toda la escena de acción, me gustó, muy intensa! Me voy a leer el siguiente.

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