El cruce (Cap 50) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Seraphina y Saga se encuentran pero no han podido hablar de Shaka. ¿podrán hacerlo? ¿Shaka se dará cuenta de las mentiras?

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Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Seraphina y Saga se encuentran pero no han podido hablar de Shaka. ¿podrán hacerlo? ¿Shaka se dará cuenta de las mentiras?

Capitulo 50: Pasado y Presente

Noche del Martes. Otra vez Saga estaba en el estacionamiento, luego de terminar otra cena con Seraphina… la segunda y con el mismo resultado. Tiró su cabeza hacia atrás, golpeándola varias veces contra el asiento, terriblemente frustrado. ¿Por qué? ¿Por qué cada vez que iba a mencionar a Shaka su lengua se trababa, su garganta cesaba de emitir sonido? Varias veces lo intento y solo quedaba el paso del terrible silencio. Lo peor, es que Seraphina se daba cuenta, nerviosa y terminaba cambiando el tema de conversación.

Respiró profundo… no había logrado hablar con Kanon, le habían dicho que había pedido unos días y no contestaba el teléfono, por lo cual, tampoco había podido hablar con él para que lo acompañara a esas salidas que estaba teniendo a espaldas de Shaka. Y Shaka… él debía estarlo esperando en su habitación… con su olor a canela, con su aroma, su piel… ¡DIOSES! Si era así, si amaba tanto a Shaka entonces… ¿por qué le costaba hablar de él con Seraphina? Estaba seguro ser capaz de gritar a los cuatro vientos lo feliz que era con él. No le molestaba siquiera la idea que gente de la oficina los llegara a ver de manos tomadas cuando salían a comer o a pasear por la ciudad. ¿Por qué con ella era distinto? Tampoco podía decir que fuera que tuviera algún sentimiento con ella. El cuerpo no reaccionaba ante ella así que estaba seguro que no era por eso… entonces ¿por qué? ¿Temía acaso? ¿A que le temía?

Cerró sus ojos, abrumado. Harto de seguir en esa farsa. Tampoco tenía certeza de cuáles fueron las intenciones de su regreso… esas dos cenas habían evitado por todos los medios hablar de eso, tanto él, como ella. Eso lo confundía aún más. Abrió los ojos y verificó que la mancha del labial estuviera totalmente borrada pero detectó que aún la vainilla de su perfume revoloteaba en su camisa negra. ¡DIABLOS! Echó ahora su cabeza contra el volante, cansado… realmente cansado…

Salió del auto y fue hasta su apartamento. Al entrar, Shaka estaba en el mesón, con su laptop, terminando unos asuntos de su tesis. Lo vio llegar y le sonrió, con ternura. El griego medio sonrió, sintiéndose terriblemente mal y empezó a quitarse la camisa, dispuesto a meterla en la lavadora y salir, de inmediato, a bañarse. No quiso acercarse mucho a él. Temía que detectara el aroma pero, sus esfuerzos fueron en vano. Cuando caminaba hacía la lavandería su voz lo detuvo.

–Hueles a perfume de mujer…–Saga tembló, callado, cerrando sus ojos y tragando grueso. Volteó para ver el rostro extrañado e interrogante del rubio, vestido con un conjunto azul celeste con blanco–. Esa fragancia… es Hypnotic Posion, de Dior–¡DIABLOS! Hasta detectó el nombre de la fragancia.

–Es que uno de los clientes es una mujer y bueno, estaba sentado al lado de ella, supongo… que me pegó el aroma…–mintió… otra vez… lo peor es que ya hasta le estaba saliendo de forma natural.

–¿Y cómo te fue hoy en la cena? ¿Aceptaron la propuesta? –preguntó, regresando su vista al computador, aparentemente satisfecho con la anterior respuesta.

–Me fue bien… todavía hay cosas que cuadrar, le ofrecí dos propuesta pero no están seguros de cual tomar que les sea conveniente para los intereses de la compañía. Quieres también tomar un seguro para los empleados, organizando todo para la nomina y sus ofrecimientos de empleo.

Mentía… mentía tan bien que hasta el mismo se lo creía. Tuvo que hacerlo. Vio que Shaka se quedó callado, se veía convencido. Se alivió con ello, no quería explicar más, no quería mentir más y anhelaba quitarse el perfume de vainilla de su cuerpo. Fue hasta su habitación y se echó un baño, quedándose varios minutos en la regadera, sólo dejando el agua correr sobre él… Aturdido… Su corazón se oprimía en su pecho y mentirle… mentirle para él era terrible… Tenía que terminar con eso… tenía que hacerlo pronto.

Salió y Shaka iba entrando con su laptop apagada. La guardó en su maletín y Saga lo observaba desde la puerta del baño, con una toalla enredada en su cintura y otra secando su larga cabellera. Lo miraba reclinado, guardando todo, con su cabello dorado cayendo como cortina en su espalda, las piernas que flexionadas se veía tensando sus muslos, marcando más aún sus músculos. Necesitaba sentirlo… Necesitaba hacerlo y por ello… se le acercó por detrás, espero que se pusiera de pie para ahogarlo en un beso… Le hizo el amor como compensación de sus mentiras… como pago por no haber podido hablar con Seraphina de él… por mentirle.

Y así… ocurrió una tercera vez. Esta vez el miércoles y en un almuerzo. Aunque Shaka no se dio cuenta del olor a vainilla, ya que no se encontraba en casa; apenas llegó en la tarde, Saga lo esperó y lo volvió a poseer, sintiéndose cada vez más necesitado, acariciándolo… frustrado… Shaka lo recibía y le respondía con esmero, aunque, en esa tercera vez, se dio cuenta que Saga no le miraba a los ojos…

Por ello, allí estaba, con él a su lado, dormido, mientras pensaba. Sus ojos azules estaban abrumados. Sentía que su corazón se aplastaba en su pecho, que su garganta estaba sumida un nudo, un presentimiento… Por mucho que Saga lo tomara, sentía que cada vez que lo hacía se alejaba más de él…

Se levantó, dispuesto a llevar sus ropas de la oficina a la lavadora y allí, cuando abrió y vio aquella camisa azul que no le había visto puesta a Saga, la sacó y detectó, de nuevo, el aroma de ese perfume. Un golpe seco, lacerando su estomago. Un palpitar que sacudía sus entrañas. Metió todo de nuevo y se sentó en el mesón, agobiado… Dejó caer su cabeza entre sus manos, pasando su cabello hacía atrás, respirando hondo. No… debía haber una explicación… una valida…

Tragó grueso, sacudiendo su cabeza… queriendo auto engañarse aunque… él no era tan ingenuo… Pero No… Saga no podría estarlo engañando… no podría…

Una lágrima…

Dos lágrimas…

En el silencio y temblando de miedo… empezó a llorar…

Seraphina, por su lado, en la habitación de lujo que estaba pagando en el hotel, se dejó caer en la cama. Había salido con unos viejos amigos en la noche, buscando distraerse. Se quedó en silencio… pensando… Saga había aceptado sus salidas pero… no le veía ningún tipo de intención. Veía las esmeraldas brillar para ella pero, no eran de amor, era simplemente admiración y saberlo, le dolía. ¿Acaso los ocho años destrozaron el vinculo que los unía? ¿Habría otra persona? Tragó grueso, pensando en esa posibilidad, sufriendo con ello… ¿Habría llegado muy tarde?

Varias veces sintió a Saga intentando decirle algo… vio sus esmeraldas frustradas por no poder dejar salir eso que lo perturbaba y ella… ella temía que eso fuera el fin de todo… por eso lo desviaba, le huía, buscaba crear otra conversación, escudándose, auto convenciéndose que aún tendría oportunidad… ¿pero que si no? Se levantó y se desnudó, mirándose al espejo. Era hermosa, no tenía duda de ellos, estaba segura de su atractivo y femineidad y aún así… se dio cuenta que en Saga no despertaba nada… no al menos, lo que él despertaba en ella. Se abrazó a ella misma, recriminándose la decisión tomada tantos años… ¿Y si todo ya estaba perdido…?

Recordó entonces aquella noche que se le declaró, pidiéndole que se quedara, proponiéndole matrimonio… Habían estado juntos por dos años y medio en un noviazgo hermoso, feliz, libre… se habían conocido hasta la intimidad y su fuerza pasional en contraste a su cálida ternura la había enamorado. Era como un niño para ella, estaba adorándola. Para él, sólo existía ella… pero tenía un sueño… y sintió que de no cumplirlo jamás se sentiría realizada como mujer. Además, Saga era joven, sólo veinte años, apenas terminando su carrera, dependiente aún… no podía quitarle la oportunidad de crecer más, de madurar, de conocer… de disfrutar… Ella no quería atarse ni atarlo a él… eran muy jóvenes… ambos tenían sueños… ambos necesitaban crecer…

Por esa razón, lo dejó con la promesa. Ella a pesar de todo, y pese a no tener planes de familia por el momento, quería compartir con él ese idílico sueño de una casa en la playa, estando por los cuarenta, con sus dos hijos, tres perros pastores alemanes correteando por la orilla de la playa mientras ellos caminaban con sus hijos. Siendo felices, realizados tanto como individuos como familia… Ese sueño de Saga también lo era de ella… pero decidió posponerlo, porque…

Todavía había tiempo…

Sin embargo, había regresado, porque sintió que ya era el momento de pasar a otro capítulo de su vida. Ya voló mucho tiempo por los cielos, ya ayudó mucho, ya trabajó, conoció, indagó, vivió… ahora, ahora quería atarse, quería comprometerse a alguien…

A él…

Había llegado con esas intenciones… esperaba que su reencuentro hubiera sido más romántico y pasional al saber que no tenía mujer en su vida, que seguía soltero y no se le conocía pareja pero… se halló con algo tan distinto… Saga no le permitía acercarse a él, no se abría a ella… sentía que había algo que lo ataba incluso más fuerte. Más severo que lo que lo mantenía a ella años atrás…

Se bañó y se puso una bata para dormir… era mejor aclarar todo… las salidas la estaban lastimando, llenándola más de dudas que de respuesta y sentía, que a Saga también le dañaba…

–¿Entonces vendrás este fin de semana? Excelente, ¡haces falta Afrodita!

Escuchaba la voz de Shaka en el móvil, mientras se iba vistiendo con una camisa blanca de finas líneas doradas, un pantalón marrón de vestir y su chaqueta, de nuevo sujetando su cabello hacia atrás… era Viernes y de otra vez, cenaría con Seraphina. Vio a su pareja de reojo, con sólo un pantalón de seda negro que le quedaba impresionante y le provocaba sus más íntimos instintos. Y es que la tela se apegaba a su figura, resaltando de forma lujuriosa aquellas piernas, sus glúteos y su frente, junto con el cabello mojado e impregnado de canela, mientras lo secaba con una toalla y atendía la llamada.

Se hubiera acercado para besarlo, pero, mentirle de nuevo adjudicando su salida a otra vez el mismo negocio lo tenía mal… como auto castigo, se negó a hacerlo, se negó a besarlo y acariciarlo… sentía que no lo merecía.

–Lo sé… lo sé… entonces, ¿llegarás directo al apartamento o te pasamos buscando al aeropuerto? –escuchó su silencio. Se despidió y vio la mano de Shaka despidiéndose como señal–. Bien, ¿y cómo están todos por allá? –se fue, escuchando su voz de lejos…

Al escuchar que la puerta de su habitación se cerró, Shaka dejó caer su teléfono… No había llamada alguna…

Se echó a la cama, idiota por fingir una llamada para no verlo ir sin poder preguntarle, de nuevo, si esas cenas por negocio era verdad… ¿Qué hacer? ¿Seguirlo? Su orgullo no se lo permitía… ¿Seguir al hombre que ama como un maldito inseguro de sí mismo? ¡Jamás! Saga lo amaba, se lo repetía mil veces, se lo demostraba de mil formas… ¿Cómo dudar?

¿Y cómo no hacerlo?

Abrió sus ojos e intento calmarse, intento pensar… pensar tranquilamente. Afrodita le había avisado al mediodía diciéndole que llegaría al otro día, así que ya no se sentiría solo cuando él se va a sus “negociaciones”… Vio su teléfono de nuevo y en contra de su voluntad, llamó al número de Saga… Apagado… Lo dejó caer, frustrado, confundido, abrumado… ¿Por qué? Tenía miedo de responder esa respuesta… Quería confiar en Saga cuando le dijo que lo hacía para que su padre no incomodara en medio de las negociaciones pero… ya no estaba seguro de cuando era sincero… todo le sabía a mentiras con aroma de vainilla.

Al lugar, una restaurant árabe de la zona Norte, se encontraron de nuevo Saga y Seraphina. Ella llevaba un vestido de talle hindú, hermoso y muy femenino, color salmón con algunas pedrerías, algo casual, ni muy elegante pero tampoco era sencillo, le sentaba muy bien y enmarcaba de forma coqueta sus curvas, sin ser demasiado llamativa.

Se sentaron, por un tiempo hablaron de nuevo de los viajes, de sus trabajos, del pasado pero sin adentrar a lo que buscaban. Saga otra vez se veía perdido en sus intentos de sacar a colación a Shaka y Seraphina se sentía frustrada viendo que el griego tenía algo que decir y no se atrevía a oírlo. Estaban jugando un teatro que no sabía si era apropiado para ambos. Dolía, extremadamente dolía… Por ello, Seraphina decidió entrar al área que necesitaba… ya había sido suficiente… necesitaba saber…

–Saga, ¿todavía mantienes tu sueño? –el griego levantó la mirada, pasmado ante la interrogante. La mujer continuó–. Me refiero, al de la casa en la playa, con tu mujer en la cocina haciéndote café…–los ojos esmeraldas del hombre brillaban, y su corazón, contristo, latía lentamente… para él, quien le hacía el café no era una mujer–, luego lo tomaban en las mecedoras y en las tardes caminaban en la playa, paseando los tres perros alemanes junto a dos niños, un varoncito mayor y una niña linda–Saga bajó la mirada en esa parte del relato… los niños… su sueño de ser padre… se sentía realmente embargado–. ¿Todavía lo tienes?

Seraphina se detuvo unos minutos, esperando respuesta de Saga quien simplemente bajó su rostro, incapaz de verle los ojos. Los ojos claros de la mujer se llenaron de lágrimas que no era capaz de dejar salir. Respiró hondo e intento calmarse, esperar esa respuesta que parecía hacerse de rogar.

Ocho años… entre ellos había un abismo de ocho años… ocho largos años de soledad, de frustración, de sueños realizados y otros enterrados, de esperanzas que murieron… Ella, temblando, le tomó la mano y él, levantando su mirada enrojecida, asintió, con una mirada tan triste que le dio a entender lo que ocurría.

–Saga… a esa mujer que ves en el sueño…–y sentía que la voz le desfallecía–, ¿soy yo aún? –Saga tragó grueso, derramando una lágrima… no quería lastimarla…–. ¿Aún soy yo? –sus ojos parecían suplicante de respuestas…

–No…–y los ojos claros se partieron en pedazos–. No eres tú…

El silencio se convirtió en su mayor testigo. La mujer dejó derramar dos lágrimas por sus mejillas, entendiendo, que parecía haber llegado tarde… Soltó sus manos, limpió sus lágrimas…

–Entiendo…

–Seraphina… yo…

–No, no digas más Saga. Todo está bien–le repuso, intentando calmarse, viéndolo a él devastado al verla llorar–. Sólo… ¡Dioses!.. que crédula… pensar… que no habría alguien más…

–Seraphina por favor…

–Está bien, Saga… está bien… no puedo culparte… que… al final…

Rompió a llorar, frente a él, dejándolo sin habla, desarmado, perdido… Saga desesperado le tomó las manos, intento abrazarla, aliviarle el dolor y ella, al sentirlo cerca, se tiró a su pecho, apretando con fuerza su camisa, llorando…

–Yo… yo no dejé de amarte Saga… Yo… te extrañaba… te extrañaba mucho… deseaba estar a tu lado… contarte… ¡todo!… ¡Cómo antes! –se separó, intentando de nuevo secarse las lágrimas, viéndole los ojos empañados, cruelmente empañados–. Te Amo Saga… aún te amo…

Él tuvo que secar su rostro y sacando un pañuelo, secó el de ella con delicadeza para luego destinarle un suave y casto beso en su mejilla. La abrazó de nuevo, con fuerza, dolido por verla sufrir así, sintiéndose desarmado ante ello. Ella, tímidamente le correspondió su abrazo.

–Eres hermosa Seraphina… una excelente mujer… así que… no llores… no por mí…

–Saga… pero yo…

–Perdóname…

Y con esa palabra… el llanto de Seraphina comenzó de nuevo… no quiso preguntar más… no quiso decir más… Ya no había nada que decir…

–Y…–intentó aprovechar el momento… necesitaba hacerle saber de Shaka… era ahora o nunca–. Sobre el sueño… y esa… persona…

Sintió uno de los dedos dulces, impregnados de vainilla, de Seraphina sellar sus labios para hacerlo callar. Ella lo miraba con dolor, con un profundo y demandante dolor que los laceraba a ambos. Sin darle tiempo a reaccionar, ella se acercó y logró besar, tiernamente, los labios de Saga haciéndolo colapsar con el leve roce. Por instinto se alejó, sólo unos centímetros… sintiendo su garganta arder por las lágrimas que se tragaba y el inesperado movimiento.

–No me hables de eso hoy… después… podrás hablarme… de que tanto ha cambiado tu sueño…

Volvió a acercarse, tentando de nuevo los labios griegos, sintiendo Saga desarmado, brutalmente vulnerable por todos los sentimientos que le embargaba, el dolor, la pena y la admiración que aún sentía que le tenía. No rechazó el beso que le entregó y… cerró sus ojos… dejándose llevar por ella… besando muy lentamente esos labios… olvidándose de todo y pareciendo revivir el pasado… el pasado… que era, ya, su pasado… Se permitió un segundo de debilidad para vivir por un momento, aunque fuere, ese pasado… ese pudo ser que ya no era… Y sin ser apasionados, con la ternura que lo caracterizaba en esa época, le respondió… durando así unos minutos… en un beso que para Seraphina le sabía a despedida.

De improvisto, ella sintió que cortaron el contacto, abriendo los ojos para ver a Saga, con su mirada agachada, su mano temblando ocultando sus labios, luciendo, en su rostro, profundamente arrepentido. Ya se estaban haciendo mucho daño…

Sin cruzar más palabras, Seraphina se levantó y abandonó la mesa, saliendo esperando quizás que Saga la detuviera, cosa que nunca llegó… Y así, Saga tocaba sus labios… los labios con los cuales le había sido infiel a Shaka… los mordió con rabia hasta hacerlos sangrar… Infiel…

Llegó a su apartamento, derrotado. No le contó de Shaka y aunque le dijo que no era ella la persona del sueño, terminó besándola. Sus pasos pesaban y vio la nota en el mesón. Shaka le avisaba que se quedaría en casa de su tío, para acompañarlo. Lo agradeció, profundamente, porque lo menos que quería en ese momento era, precisamente, verlo. Sabía, que por la frustración intentaría tomarlo y… no podría hacerlo… lo había engañado. Se quitó la ropa rápidamente, deseoso de quitarse el olor de vainilla, viendo las marcas de labial en el pecho de la tela y metiendo todo en la lavadora, cansado, aturdido, agotado de pensar. Era mucho, mucho lo que sentía en su pecho… dolía… dolía demasiado. Se bañó y corrió a buscar esa caja, escondida secretamente, donde aún guardaba todas esas fotos, postales y cartas que tenía de ella, para volver a verlas… no las había visto desde aquel día que Afrodita le habló de lo imposible que era tener a Shaka…

Necesitaba recordar… recordar que el pasado era pasado… debía quedarse en el pasado. No había espacios… no en su futuro… él se lo había entregado a Shaka… él se había entregado por completo a Shaka y aún así… temblaba… agonizaba como si le hubieran partido en mil pedazos. Seraphina significó mucho para él, quizás más de lo que realmente él lo había sentido…

Porque debía quedarse en el pasado…

Entre tanto, Shaka estaba en casa de su tío. Había hecho llamar a Afrodita para que se viniera de inmediato. Lo necesitaba urgentemente…

Y es que, muy a pesar de negárselo, Shaka sabía que había algo mal, algo muy mal que no terminaba de entender. Era orgulloso, no se rebajaría él a perseguirlo como un celópata pero… tampoco lo dejaría así. Su orgullo tampoco le permitía hacer la vista gorda.

–¿Crees que este bien? –le preguntó Defteros a su pareja, luego de haberse tomado los medicamento que Degel le había recetado.

Ambos estaban acostados, ya la inflamación por los golpes había cedido gracias a los cuidados del moreno, como una forma de pagar por el dolor que le había hecho pasar. Su pareja le respondía con besos y caricias sutiles, sin llegar a nada, porque aún no se sentía listo para ello. No podía negar que lo que ocurrió fue traumático.

–No lo sé… pero no quiso hablarme de nada. Lo veo… extraño Defteros…

–Lo noté reacio conmigo…

–No te preocupes… ya se le pasara, entenderá…–lo beso sutilmente, pasado su cabeza para recostarse sobre el amplio pecho griego–. ¿Sabes…? Shaka ha cambiado mucho… no es el mismo que llegó a la ciudad.

–También lo he notado… Su mirada ha cambiado… Es más…

–…Voluble–completó el rubio, preocupado al ver que no estaba del todo equivocado–. Por momentos, dócil y en otros, agresiva… me tiene algo inquieto. ¿Y cómo te fue hoy con Kanon?

–Bien… no espere que quisiera que lo llevara a la pista. Fue con Mu, al parecer pidió esos días en su empresa para acompañarme… –suspiró un poco, algo incrédulo por todos los acontecimientos–. Asmita, yo… no espere que esto fuera… así.

–Nadie lo esperó–se sonrió Asmita, subiendo el rostro para pellizcarle la nariz al mayor. Defteros se sonrió con el gesto–. Degel estaba asombrado. Supongo que Kanon necesitaba también hallar a alguien que le recordara el concepto de familia. ¿Estás contento con eso?

–Ahora entiendo la alegría que tenías cuando llegó Shaka…–lo observó profundamente, posando su gruesa mano sobre la delicada piel de su pareja, acercándose para besarle, dulcemente, de la misma forma que aprendió hacerlo en la cárcel. Buscando no lastimarlo y luego, lo abrazó hacía él… Necesitaba abrazarlo…

Lo acostó sobre su pecho, cuidando no infringirle mucha fuerza para no lastimar las aún heridas que le quedaban por sanar, pero lo suficiente para hacerle entender lo que deseaba. Respiró el aroma a esencias y exhaló contento, tranquilo… Con el tratamiento y la compañía de Asmita, junto con las visitas de Kanon y Mu, le había aliviado mucho la ansiedad. Ahora quedaba un paso que no había hecho, y que Degel le había pedido que lo tomara cuando se sintiera preparado: visitar la tumba de su hermano. Pensaba en ello aún y aunque temía enfrentarse a la realidad de su crimen, al menos, se sentía bien sabiendo que no estaría solo… Asmita siempre estaría con él.

–Me devolviste la luz, la cordura, la libertad y ahora… hasta parte de mi familia… ¿Cuándo podré terminar de pagarte? –las palabras, dichas en un susurro ronco, con esa voz grave y varonil que amaba, hizo sonreír al rubio. Se levantó un poco, para besar la nariz del mayor guiado por el aire, y luego bajar a sus labios seducido por su aliento a chocolate.

–Ámame… ámame hasta el fin de nuestros días… esa es la mejor recompensa…

Se sonrieron para continuar con besos, dulces y anhelantes besos, adorados besos… toda la noche si era necesario…

Los días pasaron, en total silencio para ellos dos. Saga se negaba a hablar, a comentar nada en absoluto, sin siquiera poderle dirigir la mirada a Shaka, quien, en cambio, no dejaba de observarlo con miradas escrutadoras, como quien mira a un posible traidor, analizando sus movimientos, verificando cada mueca para detectar su delito. Brutal silencio… el orgullo de Shaka no le permitía, bajo ningún concepto, volver a preguntar para obtener más preguntas pero al mismo tiempo, sentía que lo estaba perdiendo. Era una sensación agobiante, al punto que ese fin de semana, sino fuera porque llego Afrodita, de seguro hubiera sacado cualquier escusa para estar lejos del apartamento. Quedarse los dos en la habitación era un verdadero suplicio.

Para el lunes en la noche, las cosas seguían igual. Saga callado, Shaka observando… dormían y apenas se tocaban… por un lado Saga no sintiéndose digno de hacerlo, pensando, aún pensando y Shaka… no queriendo ni acercarse… no quería mendigar su atención… menos después de haberse dado cuenta que él no quería dársela… Esperaba que el griego se durmiera para llorar en silencio, armando miles de conjeturas cada una peor que la otra… Era terrible… simplemente terrible vivir así… Y lo más triste es que le daba miedo conocer la verdad…

El martes, Seraphina empezó a llamar a Saga por su móvil, y él, comenzó a evitar sus llamadas. Necesitaba poner en orden sus pensamientos y no lograba, no lograba entender porque le costaba tanto hablarle de Shaka a Seraphina y porque diablos había consentido y respondido a ese beso, que, de paso, le gustó.

Pasado y Presente… los dos se presentaban frente a él para ponerlo en un agónico encuentro. No estaba seguro de si realmente saldría ileso de semejante colisión.

Apagó su móvil, aturdido y volvió a buscar esa caja. En su oficina pasó todo el día viendo fotos de Shaka, fotos que había sacado durante esos meses que tenían juntos y ahora, sacaba las de Seraphina. Recuerda que también le sacaba muchas fotos, ella también era fotogénica y era, como una costumbre para él, retratar las cosas bellas… y Seraphina era bella, al igual que para él Shaka era bello, por ello, no podía evitar el deseo de fotografiarlos.

Sacando las fotografías y colocándolas sobre la cama, recordando viejos momentos fue que sintió, que la puerta de su apartamento fue abierta. Un respingo gobernó todo su cuerpo y azorado, empezó a guardar todo de forma apurada, temiendo que Shaka lo encontrara con esas fotografías en mano. Apenas le dio tiempo de meter la caja debajo de la cama, cerca de su mesa de noche, antes de que Shaka abriera la puerta y lo sorprendiera en la habitación. Era temprano y no esperaba ya verlo allí.

–Saliste temprano de la oficina–comentó el rubio, aún impresionado con encontrarlo. Saga sólo asintió.

Otra vez el silencio… Shaka se desvestía frente a él mientras le comentaba, someramente, que había hecho en el día y se preparaba para ducharse. El mutismo de su compañero lo mataba, lo estaba calcinando por dentro y sentía, que lo estaba alejando. Pero preguntar era mucho más difícil… ¿Habrá otra persona? ¿Pero cómo…? Bajó su mirada, aturdido, queriendo hacer algo… pero… ¿se humillaría a pedirle atención?

Entró al baño empezando a dejar caer el agua sobre su cuerpo, recordando… recordando…

“Que el orgullo nunca te arrebate lo que amas”

Esas palabras, dicha por su tío, le hizo tomar una decisión… Se estaba humillando pero… debía quebrar la pared que los estaba dividiendo. Salió totalmente húmedo, con la regadera aún sonando y vio que Saga aún seguía en la misma posición, cabizbajo.

–Saga… ¿Quieres acompañarme a la ducha?

El griego levantó su rostro impresionado con la invitación. Hasta ese momento no había podido lograr estar con él en la ducha desde su primera vez. La invitación era por lo más tentadora y aunque se sentía un vil traidor por lo ocurrido, verlo totalmente empapado y desnudo en la puerta, con esa mirada suplicante, no le dejó opciones a nada. Se levantó, lentamente, quitándose la ropa que le quedaba y lo acompañó.

Entre la caída del agua ambos cuerpos se enredaban en besos cada vez más apasionados, más rítmicos, más necesitados. Engañándose… ambos engañándose y dejándose llevar por las hormonas, por los deseos, por el hambre animal de sentirse, cerrando sus ojos para no cruzar mirada y ver la realidad de las cosas, llorando y dejando que esas lagrimas fueran llevadas por el agua que caía sobre ellos.

Engañándose… porque para ellos era más fácil dejar que sus cuerpos hablasen antes de mostrarse vulnerables al otro… Saga no quería hacerle ver a Shaka lo confundido que estaba y el rubio, por su parte, no quería demostrarle a Saga su inseguridad. Por eso, en un acto desesperado, mancillando su orgullo, quiso atarlo dándole lo único que aún no le había entregado, su privacidad en la ducha. Sí… para Shaka, eso era una patada de ahogado clamando sobrevivir en medio de una tormenta… Una forma de reclamarlo suyo, dejando sin vergüenza marcas en su cuello y hombros para que se dieran cuenta, que ya era suyo… Sintiéndose idiota al actuar de esa forma… tan animal… tan posesiva… celoso… temeroso…

Después de eso, se durmieron en su cama, en silencio, sólo prodigándose caricias que más de amor parecían de disculpas… Había un quiebre en ellos y Shaka no hallaba forma de entender porque…

Los días siguieron pasando… ni siquiera esa entrega había ayudado a quebrantar la situación y Shaka se sentía frustrado. Al menos no había esas salidas por negocios… el aroma a vainilla dejó de aparecer y eso, le reconfortaba. Sin embargo, el viernes, Afrodita le llegó con una de las cosas que al regresar le había pedido: buscar cual empresa textil era la que estaba asesorando Saga. No había, ni una sola empresa textil que se estuviera cimentando en ese momento. Las dudas de Shaka empezaron a agolparse y sólo tenía una salida… una que no quería tomar… quería creer en él, deseaba creer en él, pero Saga ya no le estaba dejando opciones. Pidió que lo dejaran solo para pensar… pensar… pensar aún más…

Para Saga, esos días era una tortura en vida. Alejar a Shaka así, sobre todo después de cumplirle el deseo de hacerlo en el baño, lo tenía terriblemente mal. Pero… ¿cómo podía estar normal si estaba evadiendo a Seraphina? ¿Evadiéndola porque sabía que tendría que hablarle obligatoriamente de él? Todas las llamadas eran cortadas, sin dar espacio de nada. Saga estaba huyendo del terrible momento en donde tuviera que afrontar a su pasado con su presente. Su corazón desfallecía de dolor, de pesar, castigándose a sí mismo, reprendiéndose por su cobardía.

Cobarde…

Eso era… era un cobarde que no tenía las fuerzas para decirle a un antiguo amor de que ya hay otro, y prefería, alejarlos a ambos antes que confrontarlos… un cobarde… darse cuenta de ello lo frustraba… Por eso, al mediodía de ese viernes, Saga salió, corriendo, casi asfixiado, logrando atajar por fin a Kanon a quien no había podido ver esos días porque, de paso, por alguna razón le huía, y clamándole hablar en su casa. El hermano menor, aturdido por la forma en que su hermano le apareció tan de repente, accedió, asustado ante lo que se encontraría.

Y esa tarde…

Viendo que Saga no respondía sus llamadas, había ido a buscarlo a su apartamento directamente, rompiendo su promesa de no hacerlo. Ella necesitaba verlo… ya había pasado suficiente días como para hacerse la idea de que ya no habría futuro para ella en él pero quería seguir manteniendo su amistad. Lo necesitaba…

Al no encontrarlo, decidió entonces buscarlo en su oficina por primera vez. Al llegar se encontró con la jovencita Serinsa, quien aún trabajaba allí. La pequeña quedó impresionada al ver la elegante mujer, con una falda de satén vino tinto a la altura de su rodilla y de corte sirena y una blusa elegante de seda rosada, con hermosos vuelos en el cuello y mangas. La mujer era hermosa y de inmediato, la jovencita recordó cuando se imaginó como sería la novia de su jefe, entendiendo que definitivamente debía ser una mujer así.

–Disculpa, ¿Saga no se encuentra? –notó el tono de familiaridad con el que pregunto, sintiéndose en confianza. Quizás y si era la novia.

–No, el Señor Saga salió hace unas horas.

Seraphina recorrió el lugar, viéndolo ordenado. El olor a café con canela se sentía de forma embriagante. La jovencita la observaba, pacientemente y curiosa le hizo una pregunta.

–¿Es su novia? –Seraphina volteó y se sonrió con el comentario.

–Eso quisiera… –le dijo con una sonrisa. La menor se dio cuenta que había cometido una imprudencia–, dime, ¿tienes idea de a donde fue?

–Realmente no me dijo… pero… cuando sale así es porque va a ayudar al Señor Shaka–Seraphina volteó de inmediato, llamada por el nombre.

–¿Shaka? ¿Shaka Virguien? –la jovencita asintió, algo contrariada–. ¿Saga conoce a Shaka Virguien?

–El señor Shaka estuvo trabajando aquí como pasante. ¡No para de hablar de él! Se ve que son muy amigos.

Seraphina se quedó en silencio, asombrada con el descubrimiento. Shaka… el heredero de los Virguien. Ella había conocido a Asmita en el día de su heredad, cuando vistió ese bello Sari… Logró tener una charla con él y terminó admirándolo… la forma que veía la vida era muy distinta a la común cuando se está rodeado de lujos. Sentía que Asmita era como ella, un alma libre, y no supo más de él luego que fue expulsado de la familia. Pero ahora… Shaka Virguien estaba en la ciudad… será que… ¿podría reencontrarse con Asmita? Si tendría que regresar sin Saga, al menos le gustaría aprovechar la semana que le quedaba para hablar con él y comprobar, que encontró fuera de su familia para desear abandonar el anillo.

–¿Esta en la ciudad? ¿Sabes dónde puedo ubicarlo? –la menor asintió, buscando entre su agenda la dirección del galpón donde se estaba erigiendo el proyecto.

Apenas tuvo la dirección se dirigió inmediatamente al galpón. El lugar se veía en remodelación y al entrar, pudo detallar las columnas de caja de todo lo que se estaba guardando, junto con varios hombres trabajando. Reconoció entre ellos a Afrodita, el hermano menor de Albafica a quien también llegó a conocer al lado de Asmita en esa fiesta. Se acercó, emocionada al ver que, efectivamente, el heredero de los Virguien debía estar allí.

–Disculpa… tu eres de la familia Piscies ¿cierto? –Afrodita asintió, extrañado viendo a la hermosa mujer tan emocionada–. ¡Esto es maravilloso! ¡Al final si esta aquí!

–¿Puedo ayudarla en algo? –preguntó el sueco perspicaz.

–Oh, lo siento… soy Seraphina D’Garcia. Vine aquí en busca de Shaka Virguien.

D’Garcia… entre las cosas que Shaka le pidió investigar estaba ese apellido. Con sólo eso sintió que debía hacerla pasar, a pesar que Shaka dijo que no quería que nadie lo molestara.

Abrió la puerta de la oficina y Shaka lucía mal, estaba con sus manos tomando la cabeza, con una jaqueca terrible. Aún así, levantó su mirada y al escuchar que la Srta. D’Garcia lo esperaba lo dejó trastocado. Jamás imaginó que ese apellido le aparecería así de la nada y pensó que sería algún juego del destino. Pesé a su malestar, se levantó de su asiento para recibir a la visita, encontrándose con una hermosa mujer, de cabellos largos y brillantes, mirada cristalina y encantadora, no podía negar que era hermosa a pesar de ser bastante mayor que él. Ella lo observaba con sumo interés.

–Shaka Virguien… ¡Es impresionante el parecido que tienes con el Señor Asmita! –comentó sinceramente conmocionada. El joven era tan bello como recordaba a Asmita en esa cena, pero mucho más alto, con porte más orgulloso y se veía que no tenía esa libertad que su tío gozaba.

–Srta. D’Garcia. Es un placer conocerla. Soy Shaka Virguien–le saludó extendiéndole su mano. La joven lo miro con dulzura y adornando con una sonrisa la tomó para responderle.

–El gusto es mío, Shaka Virguien. Soy Seraphina D’Garcia, para servirle.

Seraphina…

El corazón de Shaka se detuvo en el primer instante que escuchó ese nombre.

Seraphina…

El olor de su fragancia, la del perfume que él había detectado esa noche, lo embriagó por completo.

Vainilla…

Saga, las salidas, la empresa ficticia, su rechazó, su silencio…

Su orgullo cayendo a pedazos…

El pasado y Presente frente a frente… ¿quién sobrevivirá para ser el futuro?

4 thoughts on “El cruce (Cap 50) (AU)

  1. T-T buuaaaa >…<
    T-T buuaaaa >…<
    Odio a serafinnnnnnO ¬¬…q ni se le ocurra juzgar a mi Shakita…porq conocera a un virgo enojado y herido o.ó
    Aplausos!!!!!!!! ^ ^ hehe
    me encantó como siempre…solo me keda decirte…
    CINCUENTA Y UNO!!!!!!!!!!!!!
    hehehe….n//n lo estare esperando…besotes!!!!!

    |||aLe-Chan|||

  2. ¡Oh my God! esto ha sido una sobredosis de adrenalina, angst, emoción, temor!!!!!!!!

    Saga no calles!!!!!!!!!! tengo ganas de golpearlo, o sea, entiendo, esta muy bien planteada su situación, lo díficil y traumática que es pero T___T fue tan cruel, ese bebo, aun estoy en shock, impresionada y depresiva y súper mal viendo como su relación con Shaka se caé a pedazos. De nuevo están fallando en comunicación ¡no aprenden! y ahora para completar el panorama por no hablar a tiempo tendrán que aguantar la tormenta como venga ¡y como viene! ese final me dejo en Shock, todo el cap me dejo en shock, acelarada y estrujada. Muy bien trabajadas las emociones de los personajes y sus acciones, porque pese a que no me gusten lo cierto es que los humanos somos asi, nos equivocamos, somos cobardes, nos dejamos superar por las situaciones, confundir por el pasado, complicar porque no tenemos la capacidad de afrontar deerminadas situaciones. De veraz las actitudes con lo bueno y lo malo son perfectas, son reales y sumamente creibles y ya me muerdo las uñas por el 51!!!

    PD: Mención especial a lo Hot de Shaka pidiendo que lo acompañen en la ducha y marcando terreno, Wooooo me encanto las mordidas en el cuello para decir propiedad privada,

    Apasionante, demasiadas emociones para mi alterable corazón. Necesitare el 51 para sobreponerme a estas emociones.

  3. Dioses… relámpagos… por las barbas de zeus…

    ¡¡FUEGO FUEGO!! ¡’ AGUA QUE ME QUEMO!!
    Como dijo Karin, pobre saguy… aunque digo eso y avces me dan ganas de entrar al fic, y darle un buen de slpash para que reaccione… ¡¡Como se te courre quedarte callado!! — bien te comprendo… pasé por algo parecido, pero en menores dimensiones n.n–

    Te sjuro que jhasta ahorita mis manos siguen frías… es como la manzana prohibida… Seraphina… por que tuviste que besarlo…!! Además, Saga, no te muestres débil… tú puedes, sé fuete!!

    Shaka tuvo aloguna vez razón… no puede permitir qwue su orgullo acabe con lo que más ama, aprovecho para citar que fue súper ardiente la invitación al baño… quien fuera Shaka!!

    Y piensas dejarlo allí… no??
    Ya me recorté las uñas… por que al final tuve que desitir de la manicure que te dije lol, pero serás responsable si se quedan más cortas, ellas peligran xDD

    Espero 51!! — arma motín junto a Karin y ale chan — CRUCE 51!! CRUCE 51!!
    PD: te dije lo de los avisitos en las calles de reparación de mi ciudad no?? Mira que me torturan con el nombrecito de “CRUCE”

  4. Asi es chicas!!! Saga merece unas cuantas cachetadas!! pero es que… saga es asi de inseguro y se trata de la mujer que una vez amo y de paso… con la que queria tener hijos!!! shaka no puede darle hijos!!! T______T

    Luego tenemos a shaka que ante las pruebas y las dudas se siente inseguro. Es una mujer la que qesta cerca de saga, lo sabe por el perfume y de paso… Saga le miente, y no lo mira, ni quiere hablarle… es horrible.

    Es cierto lo que dice Karin, no seran las acciones correctas, peor son las humanas y en este fic trato de ostrar a todos como son, humanos, personas que se equivocan y a veces se dejan ahogar por las circunstancias. Todos se han equivocado y han tenido que sobreponerse a sus errores y aceptar las consecuencias de sus actos… todo esto para poder ser mejor, para madurar, ese es el concepto que busco en el cruce.

    Ahora el orgullo de shaka tendra mucho valor aqui.. veremos como sigue Shaka despues del enecuntro.

    PD: Jajaja athena y la anecdota de los avisos me da risa xDDD
    PD2: Nada mejor para invitar al baño que aparecerse desnudo y humedo jjujuju

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