El cruce (Cap 55) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka decidió perdonar a Saga de su traicción y Seraphina se ha ido, pero hay un quiebre entre ellos ¿Se resolverá?

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Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka decidió perdonar a Saga de su traicción y Seraphina se ha ido, pero hay un quiebre entre ellos ¿Se resolverá?

Capitulo 55: Temor y Sufrimiento

En la oscuridad, Shaka se veía caminar por un largo camino de piedras y arbustos, ascendente, cada vez más empinado. El rubio caminaba firmemente por él, afianzando sus piernas, moviendo sus brazos para tomar cualquier cosa que le sirviera de impulso mientras siente que la brisa cada vez era más fuerte y severa para su andar. El camino se hacía cada vez más difícil. Sus pies descalzo empezaban a magullarse debido al esfuerza, a las piedras que frías y ásperas lastimaban sus pies. Sus manos enrojecida y con ampollas seguían intentando levantarse… La luz no llegaba… por mucho que intentaba subir no hallaba luz… y cada vez, cada vez más…. Hacía falta el aire, hasta que al final… vino el ahogo…

Abrió sus ojos de golpe, espantado por el sueño que había tenido. Se había levantado con miedo, encontrándose respirando ahogadamente, como si de un momento a otro hubiera dejado de respirar. Pasó su mano por su cabellera dorada y cayó de nuevo a la almohada, estirando su brazo izquierdo para encontrar el lado vacio. Volteó para verlo, con tristeza, el espacio que le pertenecía a Saga. Devolvió su mirada al techo, con sus ojos cargados de lágrimas luego de la sensación que le había dejado la pesadilla.

Pero no lloraré más…

Ya todo estaba decidido… ya no había lugar a remordimientos…

Sólo la resignación…

Sus ojos, de nuevo, empezaron a vaciarse… la calma llegó a sus sentidos… una pesada calma… triste y pesada calma…

Había pasado una semana desde que Seraphina se fue. Entre el proyecto y su tesis había logrado soportar el castigo que le estaba dando a Saga. Aún dormía en el mueble de la sala y eran pocas las conversaciones que se destinaban… o por lo menos, las que él permitía. Cómo ya había pasado en la oficina, la indiferencia le dolía… pero más le dolía su orgullo lastimado. Si los primeros días le pareció un juego gracioso… empezaba a convertirse en una cruel trampa. Esa noche, ya era la tercera en la que se levantaba en media madrugada y no podía dormir más… Daba vuelta en la cama una y otra vez, recordando y meditando… pensando en su decisión, en las palabras de Seraphina, en lo ocurrido con Saga… en su propia condición.

Era un águila, eso le había dicho su tío… Ahora comprendía porque, por alguna extraña razón, siempre le había gustado contemplar desde lo alto a las ciudades, a la tierra misma. Tenía sentido en ese momento, pero lo que no hallaba significado era al vacio que le encontró el saber que era un águila. Días atrás la idea en vez de animarlo como en el principio, empezó a asfixiarlo de tal forma, que se le hacía duro pensar en ella. Inhaló. Exhaló. Puso de nuevo su vista en el dedo índice de su mano derecha, la cual había subido para ponerla frente a él. Allí, allí debía ir el anillo de los Virguien.

Mi condena…

Sus ojos zafiros se perdían entre la visión de su mano, traspasando incluso el techo frio de su habitación para terminar en la nada. Cerró sus ojos… los abrió de nuevo y se levantó. Sabía que esa noche, de nuevo, no podría dormir.

Fue hasta la cocina, vestido sólo con un pantalón de seda azul índigo. Se sirvió una copa de vino que había en la nevera y se acercó hasta el ventanal, descalzo y totalmente en silencio. Vio el montículo de sábanas piel y cabello azul descansando en el mueble, lo observó con sus ojos profundamente. Estaba dormido y sabía que por mucho ruido que hiciera, este no se levantaría. Se sonrió enarcando una ceja, antes de caminar hasta el ventanal y recostarse a la pared, con la vista al infinito, pensando conforme bebía, casi saboreando, la copa de vino… hasta que llegará la hora de ir a trabajar…

Para cuando llegó la hora de levantarse, Shaka ya estaba de pie y listo para irse, tomando un café de chocolate que se había preparado. Precisamente fue el olor a café el que lo había despertado. Revisó la hora constatando que eran las seis y media de la mañana y se levantó, adolorido de nuevo por el incomodo sofá. Volvió a tumbarse con un brazo en la cara, sintiendo que no hubiera dormido nada y que estaba incluso más cansado que el día anterior. Ya estaba meditando en la idea de comprar un sofá cama, porque como pintaba el asunto, Shaka tenía pensado dejarlo un buen rato allí.

Se levantó del mueble con fastidió, casi arrastrando los píes y saludando recibiendo de respuesta un ademán por parte del rubio. Se sonrió con pereza, apurándose para arreglarse. Luego del baño y de vestirse, se sentó a su lado, donde vio que ya su pareja había bebido dos tazas de café bastante temprano. Se sirvió el mismo su taza y se sentó a su lado, observándolo fijamente, aunque el rostro era tapado por su cabello dorado. Lucía decaído.

–¿Estás bien? –preguntó extrañado al verlo así tan temprano.

–En perfecta condiciones.

–Luces cansado…

–Intenta armar un proyecto y ocuparte de tu proyecto de grado a la vez y sabrás lo que se llama estar cansado–espetó el menor con sarcasmo, levantándose del asiento para dejar la tercera taza de café a medio probar. Saga se quedo quieto, molesto por la respuesta. Sabía que estaba “castigado” y que se lo merecía pero, sólo se había preocupado por verlo así.

Al rato, Afrodita salió de su habitación ya listo para partir, dejando a Saga en el comedor mientras terminaba su taza de café. No tardaron en llegar al galpón, donde ya todos los empleados estaban esperando para continuar con sus remodelaciones, mientras que Shaka se encerró en su pequeña oficina para seguir trabajando en los adelantos del proyecto, creando los manuales de procedimientos y armando la lista de los cargos que requerirían para sostener la sucursal cuando le tocara partir. Afrodita repitió de nuevo la agenda del día y empezó a coordinar cada orden que el rubio le dejaba a cargo, mientras lo observaba de reojo, notando que había cansancio en su rostro.

–Shaka, ¿estás durmiendo bien? –le preguntó ya en la tarde, al verlo cabecear en el escritorio, acariciando su cabeza con pesadez. El rubio asintió sin subir el rostro–. ¿Estás seguro?

–¿Cómo va lo que te pedí sobre Seraphina? –Afrodita arrugó sus cejas antes de contestar.

–Bien… ya tenemos todo listo. Sí ella decide regresar nos enteraremos apenas compre el boleto de avión.

–Perfecto… ¿el testamento de los Géminis?

–Me está costando algo, pero creo haber conseguido el contacto ideal para tener el acceso a él.

–El caso de Mokurenji cuando reabrieron y bajaron la pena, ¿también lo tienes?

–Tengo lo esencial que está en la jurisdicción. Faltaría hablar con el abogado que estuvo a cargo pero…

–¿Pero…?–levantó la vista el rubio. Era extraño que Afrodita consiguiera un problema en sus peticiones. El sueco afianzó su mirada.

–El abogado es hermano de Seraphina, Unity D’Garcia–Shaka resopló con fastidio virando la mirada a un lado… ¿cuántos más cruces? –. Así que… quería saber si me da la autorización de comunicarme con él.

–Hazlo, pero tendrás que hacerlo bajo tu apellido… si Seraphina se da cuenta que estoy metiéndome en esto de seguro no se quedara tranquila…

–Shaka… ¿estás seguro? –el rubio volvió a subir la mirada hacía el compañero, quien lo observaba con dolor, con angustia.

–Jamás has puesto en tela de juicio mis planes, Afrodita.

–Porqué jamás esos planes te afectaban de la forma que lo hará este, Shaka… No creo que las cosas deban terminar de esa…

–No te pedí opinión al respecto.

Diciendo eso, Shaka se levantó de su asiento con malestar, pasando sus manos por el filo de la madera antes de intentar salir de la oficina. Afrodita, bajando su mirada, pensó en dejarlo salir sin decir más, pero no pudo contenerse.

–Lo amas Shaka… No puedes… castigarte de esta forma…–el rubio se quedó en silencio, de pie, con la mirada al vacio al escuchar esas palabras. Aspiró un poco de aire y abrió la cerradura antes de responder.

–Porque lo amo Afrodita… por amarlo es necesario hacerlo…–dijo antes de salir…

Aquella noche fue igual. El sueño se repitió y despertó de la misma forma, asfixiado por el mismo aire. Se levantó de nuevo, vestido con una camiseta blanca sin manga y una bermuda marrón, para caminar hasta la cocina y tomar otra copa de vino. Se recostó otra vez sobre le pared de la sala, bebiendo su copa de vino con total parsimonia, sabiendo que no dormiría otra vez. Desvió un momento su mirada hasta el mueble, donde Saga dormía cubierto con la sabana y esparramando todo su cabello al piso. No pudo evitar acercarse y recoger las hebras azules para volverlas a subir al mueble, tratando de evitar que este se levantara. Su olor corporal penetró por sus fosas nasales y lo embargó de dolor…

¿Por qué caíste…?

Observó su rostro, durmiendo placido, sus cejas pobladas, sus labios carnosos un tanto entreabiertos, respirando calmadamente… Intento tocarlo con una de sus manos pero se detuvo a medio camino, cerrando su puño con fuerza… con impotencia…

Tenía la leve esperanza de que no cayeras…

Se puso de píe y volvió a recostarse en la pared, tomando un sorbo profundo de vino para bajar el nudo en su garganta. Cerró sus ojos. Volvió a abrirlos para posarlo en el horizonte de manto negro cubierto de luces… observó su propio reflejo entre la negrura de la noche…

Sólo me queda esperar por el destino…

Se quedó allí, de nuevo hasta el amanecer.

Los días fueron pasando en esa semana y Saga no podía dejar de observarlo. Lo veía cada vez más cansado, más decaído y más ausente, sus zafiros estaban vacios y por alguna extraña razón, su expresión era inerte. Afrodita más de una vez intento entender que le pasaba, vio que compró pastillas para dormir y hasta se hacía Té de tilo para buscar descansar, porque en las tardes le pegaba las noches nocturnas que pasaba frente al ventanal. Por alguna razón, lo único que podía hacer Shaka para aliviarse a sí mismo era observar el paisaje de la ciudad desde la sala del apartamento, mientras escuchaba a un lado la respiración tranquila de Saga al dormir.

–Afrodita, ¿puedo hablar un momento contigo? –escuchó el sueco el viernes, cuando  el griego se asomó en la habitación del joven aprovechando que Shaka estaba en la ducha. El de cabello celeste lo observó recostado sobre el umbral, con su expresión seria y de respuesta le envió una mirada intrigada ante el gesto–. Sé que por lo que pasó no tengo derecho a recibir tu ayuda y lo entenderé si no quieres responderme pero… Shaka no está durmiendo bien ¿cierto?

–Shaka no está durmiendo creo… varias veces en la oficina lo he visto con sus ojos pesados…

–Entiendo… lo supuse. ¿Problemas en su proyecto de grado? ¿O en el proyecto de la familia? –Afrodita lo observaba dolido, negando con un movimiento de su rostro–. Entonces, ¿es por mí? –preguntó con sus ojos lastimados. Afrodita bajó su mirada.

–Shaka está herido… no sé… que tanto… ni que piensa… ni siquiera sé si es por lo que pasó con… esa mujer pero, está herido…–Afrodita volvió a levantar su mirada llena de lágrimas–. No te voy a juzgar por lo que pasó. Si Shaka te perdonó, no soy quien para guardarte rencor y… sé también que lo amas… Yo no puedo hacer nada por él pero tal vez tú si puedas… ayúdalo Saga… Quiero que vuelva a sonreír como lo hacía antes de irme…

Esa noche, Saga no durmió. Se tomó tres tazas de café para mantenerse despierto y se recostó, como suele hacerlo, de espalda al pasillo con la cara al espaldar, fingiendo estar dormido, esperando pacientemente. Quería esperar un tiempo prudencial para levantarse y entrar a la habitación, verificar si Shaka dormía o si estaba haciendo otra cosa, pero se sorprendió al sentir que la puerta de su alcoba se abrió y los pasos descalzos se iban acercando. Revisó con cuidado su reloj y eran las dos y media de la mañana. Escuchó que los pasos se dirigieron a la cocina, abrió la nevera, se sirvió una copa de vino y luego se acercó hasta el ventanal. Él seguía fingiendo que dormía, esperando que como hacía antes, hablará. Pero no pasó… de vez en cuando sintió la mirada zafiro clavada sobre él pero no habló… ni siquiera sollozó, todo era un mortal silencio.

En un momento de distracción se erizó al sentir los dedos blancos sobre su cabello y que al percibir su reacción se detuvieron. Intento relajarse y de nuevo sintió el roce. Los ojos clavados en él, el roce de los dedos jugueteando con algunos mechones… Saga no entendía que estaba pasando… ¿lo extrañaba? ¿Era por eso que no podía dormir? Lo escuchó suspirar y luego alejarse y así estuvo, en silencio hasta el amanecer.

Para la segunda noche ocurrió igual y Saga estaba muy intrigado. No entendía su actitud, pensó que lo encontraría furioso, o llorando, incluso a lo mejor hasta maldiciéndolo mientras dormía, pero no en silencio… ¿Qué pensaba? ¿En qué tanto meditaba? No podía dejar de preguntárselo… ¿Era por él? Ya no soportaba… pasó una segunda semana así, él en el mueble sufriendo por los dolores de cuello y espalda y Shaka, sin dormir, pasando todas las noches frente al ventanal. Así llegó la noche del jueves…

Otra vez, Shaka salió luego de despertar del sueño. Tomó la copa y la llenó con vino bien frío antes de recostarse al mismo lugar. Estaba vestido con un pantalón de seda vinotinto, el mismo que usó aquella noche en su habitación, cuando Saga lo despertó esa madrugada. Saga estaba despierto, se había acostumbrado a tomar siestas en la oficina escudado por su secretaria, quien accedió en cambio de no botarla por el error que había cometido. De esa forma podía permanecer despierto y vigilar a Shaka mientras seguía con su extraña costumbre. Esa vez, decidió no quedarse.

–¿A que estamos jugando, Shaka? –escuchó la voz de Saga detrás de él, asustándolo y haciéndolo voltear para verlo  levantado en el mueble, con su cabeza recostada en una de sus manos, mostrando su torso desnudo y mirándolo con seriedad. Shaka lo observó con desdén–. Yo duermo aquí y tú te vienes a beber esa copa hasta el amanecer. ¿Qué significa eso?

–Duérmete. No es algo que te incumba…

–¿Ah no? Y entonces ¿Por qué vienes aquí a acomodarme el cabello de vez en cuando? –Shaka se sonrojó al verse descubierto, ladeando su rostro a un lado, con gesto de desprecio. El griego decidió continuar–. Dime, ¿Qué es lo que te tiene así?

Shaka no habló, ignorándolo por completo, con su seño fruncido y una mueca en la boca mientras bebía el vino en sus manos. Viendo que no pensaba hablar, se levantó, caminando hacía él con sólo una bermuda sintética, hasta recostarse a sólo dos paso de él, al ventanal, con sus pies cruzados y sus manos descansando en ambos lados. Shaka lo observó de reojo antes de voltear de nuevo su mirada al horizonte. Desde allí, Saga comprendió el vacio de sus ojos…

–Shaka…–le dijo, con voz trémula, dolido al notarlo–, amor… Entiendo que me castigues con tu desprecio… que me hagas dormir en ese incomodo sofá, incluso que me provoques para luego ignorarme. Cualquier castigo que quieras hacerme por lo que te hice, lo acepto… pero por favor, no quiero que estés así…

–¿Aceptarías incluso que me acostara con otra persona? –preguntó, sin desviar su mirada. Saga sintió un espadazo cubrir por completo su alma… al notar el silencio, prosiguió–. Sería buena idea hacerte sentir lo que sentí yo… lástima que mi orgullo no me permite caer tan bajo y…

–No te sentirás mejor al hacerlo…–completó el mayor con su vista agachada, en el suelo–. Perdóname… por ser tan débil…

No voy a llorar…

–Shaka… no tienes idea de lo que daría por al menos devolverte tus horas de sueño… porqué tu durmieras tranquilamente y fuera yo él atormentado por lo que sea que te tenga así…

No es por ti… ni siquiera por Seraphina…

–Si este es tu castigo… si tu castigo es verte de esta forma… aceptó que es el más cruel. No hay nada que pueda matarme de forma más efectiva y dolorosa que verte así por mi culpa…

Soy yo Saga… soy yo quien se ha dado cuenta que no puedo retenerte…

–Shaka… al menos respóndeme… Dime qué deseas… qué quieres que haga…

Quiero… quiero hacerte feliz… y ser feliz al mismo tiempo… ¿Acaso, no podemos serlo estando juntos?

–Mi Shaka… por favor…–sintió que la voz se cortaba entre el aire–. Respóndeme… ¡Dime algo!

Dije que no lloraría…

–Shaka… no llores… no lo hagas por favor…

¡Maldición! ¡Dije que no lloraría!

Las lágrimas no tardaron en recorrer su blanco rostro, observándose en el reflejo de aquel vidrio oscurecido por la negrura de la noche. Y al darse cuenta de ello… Se odió… se odió a sí mismo por su debilidad… y sin dar respuesta a nada salió corriendo hasta la habitación, seguido de cerca por Saga. El griego lo sujetó por su antebrazo antes de seguir su carrera pero el rubio no se dio por vencido, zafándose del agarre y logrando encerrarse en el baño. Allí… allí no pudo aguantarlo más… oír las palabras de Saga lo destrozaba por dentro… no era Saga, no era Seraphina, era sí mismo que sabía que tendría que dejarlo… era él que no quería abandonarlo… pero que comprendía que estaba siendo una piedra para el futuro que Saga había anhelado desde siempre… era solo él…

Lloró… fallando a su propia decisión, lloró desconsolado en el piso del baño, pegado a la puerta. Gimiendo con ansias, dejando que las lágrimas cayeran como quisieran sin decir una sola palabra, sin decir nada… Saga lo escuchaba del otro lado y no pudo evitar llorar, arrodillarse frente a la puerta y pegar su cabeza a la madera, escuchando desarmado el llanto del menor. Le rogó que le dijera que le pasara, que le hablará, que lo perdonaba… le rogó con su voz entrecortada por el llanto que él mismo derramaba al otro lado de la puerta, escuchándolo a él tapando sus propios sollozos… matándolo con ello. Él podía tolerar su indiferencia, su desprecio, incluso sus provocaciones para luego ignorarlo, sus golpes y sus insultos… pero no su sufrimiento… Eso era algo que no podía soportar…

Ese viernes ninguno fue a trabajar. Afrodita encontró a Saga tendido en el suelo al lado de la puerta del baño, con su rostro oculto entre sus piernas… Preguntó por Shaka y el griego le señaló la puerta del baño. El sueco prefirió no preguntar nada y se fue para cubrir el puesto de su compañero, esperando que todo estuviera bien…

Dejó pasar unas horas más antes de tocar de nuevo la puerta. Al ver que no salía, ni respondía su llamado, se preocupó y decidió forzar la puerta hasta abrirla. Lo encontró tirado en el suelo y su primera impresión fue llena de temor, tocando su frente para ver si tenía fiebre y buscando sus signos vitales. Shaka sólo estaba dormido. Él lo observó, ya más tranquilo al verlo sometido al sueño, en posición fetal en el suelo, con su rostro aún enrojecido quizás de llorar. Con cuidado lo cargó entre sus brazos y lo llevó hasta su cama. Siendo Shaka alguien de sueño ligero, se sorprendió por el hecho de no haberlo despertado con tantos movimientos. Supuso que era todo el sueño que tenía retrasado y que su cuerpo demandaba descansar, así que no hizo más para molestarlo. Fue a buscar una jarra de agua con unos vasos para tenerlo sobre la mesa de noche y él mismo se dispuso a dormir, a su lado, quebrando lo que Shaka le había propuesto, aunque no lo tocó… se quedó a su lado, lejos, sólo con un mechón de su cabello dorado resbalando entre sus dedos, hasta volver a conciliar el sueño…

Youma entre tanto había ido a la oficina de su hijo Saga a buscarlo encontrando molesto que sólo estaba la chiquilla secretaria. Le dijo a la joven que lo llamará y le avisará que estaba allí y necesitaba hablar urgentemente con él. Cuando supo que Seraphina se había ido y sin ánimos de volver, el hombre estaba enfurecido. Se suponía que con el regreso de esa mujer, su hijo por fin podría darle el heredero que requería la familia y de esa forma extender más su estadía con la herencia.

Fue de nuevo al mediodía y el resultado fue igual, siendo informado por la menor que el teléfono de Saga no era respondido. El hombre enfurecido, empezó a impacientarse, llamado a su hijo Kanon para intentar contactarse con Saga. El menor al ver quien era quien llamaba a su móvil ni se molestó en contestar.

Siendo ya las tres de la tarde, Saga despierta atolondrado. Abrió sus ojos para ver a Shaka al lado, aún durmiendo, con su cabello desparramado entre las sabanas, totalmente en calma. Acarició con ternura su mejilla, sacando un mechón que se había resbalado hasta sus labios. Lo observó fijamente y beso su mejilla, de forma delicada para luego aspirar el olor de su cuerpo. Mordió sus labios, con rabia, con impotencia con sólo recordar la forma que lo escuchó llorar… Si tan sólo pudiera borrar lo que hizo…

Se levantó pesado ante todos los pensamientos. Quiso dejarlo descansar, de todas maneras, fue así que pudo tocarlo luego de dos semanas de silencio y rechazó que el bien merecía. Fue hasta la cocina y se dedicó a buscar algo para hacerle de comer. Por fortuna consiguió una crema para preparar, de esas instantáneas, aunque Saga y la cocina eran dos polos opuestos. Aún así, intento hacer algo medio comestible para ofrecerle, ensuciando a su paso tazas, platos y ollas para hacer solo una crema de maíz y guiándose del recetario como si fuera la biblia.

Al tenerla lista, se sirvió un poco para tomar, no sin antes ir a verificar si él estaba bien, constatando que seguía durmiendo. Se sentó a tomarla y fue en ese momento que tocaron la puerta.

Al abrir la puerta, Saga palideció.

–Veo que te pago para quedarte a dormir, Saga…–espetó el mayor, empujándolo para entrar al apartamento. Saga estaba pasmado ante la visita.

–¿Qué haces aquí, padre? ¡Jamás has venido a visitarme!

–Te estuve buscando…–pasó la vista por todo el lugar con desprecio, antes de posar sus ojos oscuros frente a su hijo–. ¿Qué le hiciste a Seraphina, imbécil? ¿Por qué la dejaste ir?–Saga se quedó callado, observándolo con rabia e impotencia a la vez. Su cuerpo temblaba, cada vez que estaba frente a ese hombre su cuerpo se encontraba en estado de alerta–. ¡HABLA DE UNA MALDITA VEZ!

–Lo que haya pasado entre ella y yo no es de tu incumbencia–respondió con voz ahogada. Youma lo observó fijamente, con odio… intenso odio…

–No eres más que un inútil bueno para nada. ¡Semejante mujer se te tira encima y no eres capaz de retenerla! ¿Crees que alguien te va a amar? ¡JA! Tú no puedes ser amado por nadie, Saga.

–Vete de mi casa…–pidió, bajando su mirada y cerrando los puños para no responder… odiaba tener que escucharlo, una y otra vez, por lo mismo…

–Seraphina dijo que tienes a otra persona… ¿Quién es? –Saga levantó su mirada asustada. El hombre se veía decidido a tener respuesta.

–¡Vete! ¡Mi vida no es de tu incumbencia! ¡Vete de aquí!

–¡¡RESPONDE O TENDRÉ QUE AVERIGUARLO POR MÍ MISMO!! –gritó el hombre sacando un arma de su chaqueta, dejando paralizado al menor–. ¡SABES LO QUE SOY CAPAZ DE HACER, SAGA! ¡ME INTERESA UNA MIERDA TU VIDA, PERO QUIERO UN MALDITO HEREDERO!

–¡PIDESELO A TU ESPOSA INFERTIL!

–¡¡¡MALDITO IMBECIL!!!

El hombre, enfurecido por la respuesta encolerizada de su hijo, lo golpeó el rostro con la cachuela de su arma, haciéndolo caer por donde estaba el mueble del minibar. Saga lo observaba con odio y terror contenido, sentía que fuego emanaba de sus venas y no era capaz de reaccionar con su cuerpo. Estaba atado, vilmente atado al recuerdo, al trauma, a su pasado.

Pero al ver lo que estaba tras ellos, lo hizo temblar. Debido al ruido, Shaka había despertado y salido de la habitación. Youma lo pudo ver por el reflejo del vidrio del minibar y volteó, abrumado ante la imagen del rubio con sólo el pantalón de seda puesto saliendo de la habitación de su hijo. Saga no pudo pronunciar palabra alguna, aunque con sus esmeraldas gritaba un “corre” tratando de alarmarlo. Shaka en cambió se quedo inmóvil al no esperar ese encuentro.

–¿Por él? –preguntó Youma a su hijo señalando a Shaka con el arma–. ¿POR ÉL LA DEJASTE?

–Déjanos en paz…–murmuró Saga, aterrorizado con la escena. Sólo ver esa arma apuntando a Shaka lo tenía totalmente en shock, al borde del colapso. Una lágrima logró surcar por sus mejillas temblorosas–. ¡Déjanos ya…!

–¡¿POR ESTE MALDITO INFELIZ?! –se acercó a Shaka y este no se inmutó. Saga estaba colapsando entre el terror y la ira.

–¡Aléjate de él!

–¡A ESTE INFELIZ LO SACARÉ DE TU MALDITA VIDA A LA FUERZA!

Cuando estuvo bien cerca, Shaka intento quitarle el arma usando sus conocimiento en defensa que tanto le habían enseñado en su ciudad, pero debido a la pesadez del cuerpo y el cansancio acumulado su esfuerzo fue en vano y tomándolo por su cabello dorado lo arrojó contra la pared, colocando el arma entre sus glúteos. Shaka lo miraba con odio, intenso odio al verse no sólo inmovilizado sino amenazado de forma humillante mientras el mayor se le acercaba por detrás con lascivia.

–Quédate quieto… o tendré que meterte algo muy diferente a lo que te mete mi hijo…–le siseo en el oído, de forma macabra. Shaka tragó grueso entendiendo que en la posición en la que estaba sería difícil defenderse–. Eres igual a tu tío… ¡un infeliz que le gusta cogérsela!

–¡Jamás vuelva a referirte así de él! ¡Me la pagaras Youma!

–¿AH SI? –gritó con ironía antes de lanzara una carcajada y lamer con lujuria una de sus mejillas, haciendo que Shaka crujiera sus dientes con cólera– ¿Y QUÉ HARAS HEREDERO? ¿LLAMARAS A TUS SIRVIENTES? ¡¡NADIE PUEDE PROTEGERTE AQUI!! AHORA ¡CAMINA!

Empujándolo y usando su cabello de cadena, empezó a sacarlo del pasillo, frente a un inmóvil Saga que estaba viendo todo con sus orbes esmeraldas desorbitadas. Sentía una opresión en su pecho, algo que empezaba a quemar sus viseras con fuerza, un ímpetu demoniaco que se despertaba cada vez que veía como su padre empujaba al rubio y metía más el arma en ese lugar dispuesto a lastimarlo. El temor pronto se iba transformando en la más pura y profunda ira… y por un momento… se vio inmerso en la oscuridad…

La oscuridad de esa noche…

Se contempló… frente a esa visión… una visión olvidada…

La muerte… la sangre…

Sus ojos se inyectaron de sangre. Como si se tratara de otra persona, se levantó del lugar dejando que el hilo de sangre de su nuca siguiera cayendo. Los pasos fueron pesados, silenciosos, casi imperceptibles para aquel hombre demasiado entretenido jalando los cabellos dorados y presionando más el arma en su intimidad, como si quisiera violarlo con ella. Para cuando se dieron cuenta, un agarre en su cuello y Youma soltó al rubio para caer, de llenó sobre la mesa de vidrio partiéndola toda en el proceso. Shaka volteó asustado para ver la macabra escena…

“Si ese hombre te llega a hacer algo, Saga es capaz de matarlo”

Las palabras de Kanon se hicieron presentes en la mente de Shaka, quien había caído por la fuerza de aquella embestida y tenía el arma a su lado. Saga había enloquecido. Tirándose sobre aquel hombre y asestándole golpes enfurecidos, con lágrimas que brotaban en su rostro pero una expresión… sádica…

“No quiero que mi hermano se convierta en un asesino por tu culpa, Shaka.”

Golpe a golpe, el rostro de Youma se iba desfigurando mientras su cuerpo era lastimado por el paso del vidrio y la fricción con el suelo. Shaka, asustado ante la imagen corrió intentando calmarlo. Lo tomaba por los hombros desnudos, pretendiendo empujarlo hacía atrás pero era imposible. Saga estaba convertido en una bestia.

–¡¡¡SAGA NO!!! ¡¡DETENTE SAGA!! ¡¡LO VAS A MATAR!! –gritaba conforme ansiaba separarlo de su padre, hasta que una patada de Youma logró liberarlo el suficiente tiempo como para intentar huir. Pero Saga de nuevo se abalanzó sobre él, esta vez cubriendo su cuello en contra el piso dispuesto a ahorcarlo con sus manos. Shaka estaba desesperado, jamás lo había visto así. – ¡¡SAGA YAA!! ¡SUELTALO AMOR! ¡¡SUELTALO!!

–Sii… igual… igual a… tu primo…–murmuraba casi sin aire el hombre, con su rostro desfigurado por los golpes y una sonrisa macabra a pesar de estar muriendo. Saga temblaba, todo su ser temblaba ante esas palabras–. Igual… un asesino igual… tu mataste a… tu madre… Saga…

–¡¡YA BASTA SAGA!! ¡¡YAAAA!!

Haciendo acopio de su fuerza, Shaka logró retirarlo tiempo suficiente para ponerse frente a él y tomar el arma, para con ella amenazar a Youma. Saga se detuvo en el momento que pudo ver la cabellera dorada cerca de él, mutando su expresión por completo para pasar de la cruda ira hasta el intenso terror y remordimiento, rodeándolo por detrás como si buscara cubrirlo y al mismo tiempo no dejarlo ir. Shaka seguía apuntando el cuerpo de Youma que apenas y podía levantarse luego de la golpiza recibida.

–¡¡¡LARGUESE DE AQUÍ!!! –gritó el heredero con lágrimas en los ojos del pavor del momento–. ¡DESAPAREZCA YA! ¡O SERÉ YO QUIEN LO MATÉ!

–No… olvidare…–tocía sangre mientras se levantaba, enviándoles una mirada amenazante. Shaka estaba decidido a jalar el gatillo si ese hombre volvía a provocarlo, sujetando con su derecha el arma bien apuntada y con su izquierda conteniendo los brazos que lo rodeaban temblando–. Esta ofensa… ¡¡olvídate de la fortuna Géminis!! –gritó, vomitando más sangre en el proceso. Shaka lo observaba asustado ante el panorama… un poco más y Saga lo hubiera matado a golpe–. ¡¡ya no vuelvas al edificio!! ¡¡Te desheredo a ti y a Kanon mald…!!

–¡¡¡Lárguese de aquí ya!!! –gritó Shaka afianzando su decisión de disparar.

Arrastrándose logró levantarse ayudado con la pared para entonces enviarles una última mirada fulminante. Con eso, partió del lugar, dejando la mesa totalmente destruida uno de los muebles volteados y toda una estela de sangre y vidrios rotos.

Luego de tensos veinte minutos donde ambos se quedaron en la misma posición, todavía aterrados con lo que acababa de pasar, fue que Shaka bajó el arma. Su corazón aún latía con fuerza, la adrenalina disparada entre el miedo, la impotencia, la ira y la conmoción aún drenaba entre sus venas. Sintió que las manos de Saga empezaron a inspeccionar su cuerpo, primero desde la espalda y luego lo buscó de frente, viendo fijamente cualquier lugar, notando sólo el golpe en la mejilla cuando fue arrojado contra la pared. Los ojos del griego lo recorría centímetro a centímetro, no con deseo, sino con temor y preocupación, cerciorándose que no le hubieran hecho daño… hasta que al final posó su mirada sobre los zafiros que lo observaban conmovidos.

–¡Estas bien! ¡Estás bien, Shaka!–le exclamó, abrazándolo para luego ponerse a llorar, temblando aún por lo que había ocurrido–¡Estás bien…!

Shaka lo abrazó, llorando también al entender las palabras de Kanon y el trauma que llevaba arrastrando desde su niñez. Llorando porque se enfrentó al hombre que más temía buscando protegerlo.

Ahora Youma acumulaba más para su sentencia…

3 thoughts on “El cruce (Cap 55) (AU)

  1. Dioses!!!

    Anguy… que capitulo más… más…más… (disculpa, olvidé la palabrita u.u)

    Bien te digo que estuyvo lleno de adrenalina… y angst… me dio pena al ver como saga trataba de preguntarle al rubio que le sucedçía, sin obtener respuesta… ambos se castigan, vamos muchachos!! el amor lo puede todo .-.-.-

    Te juro que yo me puse a temblar de pavor al ver que el viejo ese desgraciado y ******* de youma se le acercó a Shaka… yo oensé: lo va a violar en las narices de Saga… remendo asqueroso…!! Y te atreviste a decirle que era igual que su tío?? ¿Un infelioz que le gusta cogérsela? Noooooo eso no se perdona… Saga lo hubieses matado… pero tampoco quiero que te conviertas en asesino u.u

    Que sucederá…? Este incidente penoso logrará fortalecer los lazos que los unen…?

    Espero 56 ^^ Con ansias, mientras tomo mi yogurt con cereales en la habitación de mi niisan… (naa no regresa desde la mañana, aprovechemos xD)
    besos Anguy linda…

  2. T___T

    Mi Sagui!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Maldición u____u Eso fue duro para Saguita T.T aunq antes dijera q lo iba a pagar!!! Nuu Shaka u__u nu lo dejes!!!!

    Tenemos que protejer a Saga!!!!!!! quen me entiende u.u

    T______T pero es que aww El amor tiene que vencer!!!!

    Me has dejado muy triste…odio al youma!!!! estupido!!!! o.ó a ese lo castrare!!!

    aún no resucito!!!

    Solo un lemon del Defmita podra hacerlo juju!!!!

    Te quedo tan lindo Angui!!!!

    CRUCE 56!!!!! EN PROCESO!!

  3. Ciertamente el inicio fue tan angst, me imagino a Shaka y sus ojeras, Shaka y su dolor, Shaka con su alita herida T____T pobrecito -estúpido Saga¬¬ – fue tan bello cuando comenzó a levantar el mechón de Saga, ahhhhhh como lo quiere -al traidor cobarde- que encima duerme como una roca jajaja…

    Cuando Finalmente Saga lo encara, y Shaka se quiebra T__T ¡Que momento! finalmente se desarmo, cayó la máscara, las lágrimas… hermoso.

    Y luego la sorpresa del cap que me dejo atónita ¡y es que no me lo esperaba… para nada! la llegada de Youma al departamento-el pervert y sexi momento con el arma^^- sus maltratos a Saga T____T y finalmente la verdad que salio a la luz wauuuuuuu ¡al fin! por un momento empece a molestarme porque Saga no reacciono-juro que si no intervenoa avalaba el linchamiento que bien merecido tiene el geme- pero luego se desato la tormenta ¡Saga recordo! me pregunto que tanto… y además esta el tema de la herencia ¡Dioses! son demasiadas inquietudes ¡DAME 56!!!!!!!!!! T___T por favor!!!

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