El cruce (Cap 57) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka y Saga se van uniendo después de lo ocurrido con Youma. ¿Podrán unirse totalmente? ¿Cómo se desarrollaran los hechos?

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Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

Shaka y Saga se van uniendo después de lo ocurrido con Youma. ¿Podrán unirse totalmente? ¿Cómo se desarrollaran los hechos?

Capitulo 57: Fuera de Control

Su rostro plegado contras las colchas, sudado, sonrojado, asfixiado por el placer, por el dolor, por sus lágrimas. El cabello dorado se esparcía entre los pliegues y él, sólo podía ver la pared que daba hacía al baño, mientras lo sentía dentro de él, palpitando…

Lleno de vida…

El rostro de aquel se apegó a su mejilla. Su aliento chocaba contra su piel, ambas calientes, ambas entregadas. Ambas manos lo abrazaban con fuerzas, plegando el torso contra su espalda, moviéndose, lentamente, en un oleaje lento y profundo que enviaba intenso placer… el más intenso y puro placer. A su piel llegaban también sus lágrimas, mientras que su cuerpo se rozaban fieramente contra el sudor, aquellas gotas saladas que caían de ambos ojos terminaban en las sábanas, uniéndose… fundiéndose… Entrar. Salir. El movimiento cadencioso de sus caderas, el baile de su miembro dentro de sus entrañas no era muy diferente al del aire cuando penetraba en los pulmones, al de la sangre que entraba al corazón…

El mismo movimiento que generaba vida…

Cerró sus ojos con fuerza, intentando concentrarse en las sensaciones, en el momento, en la entrega misma. Debía quitar los pensamientos que le recordaba esa sentencia que tenía a cuesta, aquello que no le permitía disfrutar de ese momento en que por fin, luego de tres semanas de culpas, dudas y silencios, habían regresado. Sintió que una de esas manos pasó por todo su torso hasta tomar el mentón y echarlo un poco hacía atrás. Luego, el beso que desesperado por la agitación le entregaba con deseos. Lagrimas que seguían brotando…

–Shaka…–le susurró, con su aliento hirviendo en el aire, sus esmeraldas brillantes y opacas al mismo tiempo… entre la adoración y el placer–. Mi Shaka…

Besos… hambre… dolor…

Por alguna razón, Saga no podía dejar de llorar… mientras más penetraba en él, mientras más lo sentía en sus brazos, entrelazando sus dedos contra la cama, demostrándole que estaba con él, más sentía una opresión en su pecho, algo que laceraba su alma… Aquel llanto de Shaka no era igual al suyo… lo que empezó a ser lágrimas de felicidad se convirtieron en lágrimas de frustración. Mordió sus gruesos labios con desesperación… no podía terminar… la angustia de verlo llorando de esa forma debajo de él no lo dejó terminar… no podía… simplemente no podía hallar placer entre esas lágrimas… y dolía, dolía entender que su propio llanto era porque estaba sintiendo lo mismo transmitido por la conexión de sus cuerpos. Ese mismo dolor que degollaba a su corazón, era el mismo que sentía Shaka en su interior…

–¿Qué tienes…?–preguntó, saliendo de él, viendo que sus parpados revelaron los ojos azules enrojecidos por llorar–. ¿Qué tienes amor…?–repitió, acostando su cabeza a la mejilla del menor, entrelazado, completamente entrelazado, brazos, piernas, cuerpo, piel… todo–. Por favor… insúltame, grítame, golpéame, ignórame… has todo lo que quieras pero… no… no sufras en silencio, Shaka…

“Perdóname Saga…”

La excitación bajo… el calor descendió… la semilla nunca llegó…

La semilla que en mí jamás dará vida…

Cerró sus ojos de nuevo… tragando grueso. No… debía dejar muy lejos esos pensamientos si quería disfrutar esos tres meses. Debía hacerlo, dejarlos de lado… olvidarlos…

“Un Virguien nunca olvida”

Abrió sus ojos. Se volteó hasta quedar frente a él. Lo abrazó con todas sus fuerzas, entrelazando de nuevo sus cuerpos, besando con ansias, buscando que Saga siguiera con lo que había empezado. Las esmeraldas lo observaban con dolor, con intenso dolor hasta que, una sonrisa sincera en el rostro del menor, removió sus entrañas.

–Ámame Saga…–le suplicó, sonriéndole con el más profundo anhelo de su ser–. Ámame y hazme olvidar…

Olvidar que tengo que dejarte…

–Por favor… Ámame Saga…

Que no puedo darte el futuro que sueñas…

–Hazlo…–besó sus labios de nuevo, empujando con sus manos los glúteos griegos para incitarlo–. Te necesito Saga…

Que no hay lugar para mí en tu futuro…

Lo besó… lo penetró… Lo hizo suyo de nuevo… aferrándose a su cuerpo, sintiendo que Shaka hacía lo mismo con el suyo hasta que al final, las lágrimas dieron paso a verdaderos gemidos de deleite, el llanto a alaridos de placer, el dolor en éxtasis. Y al sentir la esencia caliente que recorrió sus entrañas, sonrió, con felicidad.

Pero al menos sé, que estás en mi presente…

No puedo olvidar eso…

Debo aferrarme al presente…

–Cuando era niño, Saga, en la fiesta que mi tío recibía la heredad yo estaba muy emocionado y quería tomarme una foto con él…

La voz de Shaka sonaba melodiosa, recostado sobre él, con las sábanas que lo cubrían esa mañana. Los panqueques se habían enfriados, siendo ellos testigos de su reciente entrega, una triste y profunda entrega. Los dedos griegos acariciaban los hilos dorados, escuchándolo atentamente, aunque dentro, ese dolor que percibió dentro de él… ese llanto de la noche anterior en su baño… todo eso, le alarmaba… ¿Qué le paso? ¿Qué ocurrió con Shaka? Acaso… ¿Lo destruyó?

–… Pensé que no podría. Había una gran lista de personas que tenían prioridad para las cámaras. Pero, mi tío, molesto con tantas fotografías con gente que desconocía, utilizó su primera orden y dijo: “Cancelen todas las demás, sólo quiero tomarme una foto con mi abuelo y mi sobrino” –relató, con una leve risilla melancólica–. Entonces, me senté en sus piernas, emocionado. Pero allí vi, que todos nos miraban mal. Supongo que no les gustó la orden de mi tío y no pude evitar sentirme mal. Sentí que mi tío lo había hecho sólo para cumplir mi capricho…

–No me extrañaría… a veces eres un niño caprichoso…

–Tal vez… pero entonces, cuando mi tío se dio cuenta de ello… me susurró al oído estas palabras: “Sonríe Shaka y muéstrale que tus ojos brillan más que mi anillo” –Saga se sonrió al escucharlo.

–Tus ojos brillan más que el sari y el anillo juntos, Shaka.

–Desde ese día, no dejo de recordar esas palabras cuando estoy triste…

–¿Estas triste en este momento, Shaka? –preguntó, con dolor sabiendo que aunque Shaka lo callara había algo en él que le producía angustia.

–Ahora no… porque estás conmigo… Y es lo único que vale la pena pensar…

–Shaka–tomó su mentón y lo hizo levantarse un poco, para poderlo ver directamente a los ojos. Ya no había lágrimas, no visibles, pero sus orbes azules se sentían turbias–, perdóname… por todo lo que…

–Shhh…–le siseó, besando con ternura sus labios para enviarle una mirada decidida–. “Olvídate de todo lo demás y simplemente vive”, esas fueron las palabras de mi tío cuando me prestó el sari esa noche. Dejemos de lado el pasado y el futuro… vivamos el presente Saga… Que cuando estemos juntos y solos, sólo exista el presente.

–Te amo… Te amo Shaka…–lo abrazó con fuerza–. Yo también quiero con sonrías… sonrías siempre…

Shaka se sonrió, respondiendo el abrazo, anidando sus manos en el cuello antes de dejarlas caer hasta su cintura y morder con picardía su lóbulo. Saga reaccionó de inmediato a la caricia y mordida repentina, separándose un poco para ver las intenciones de su compañero. El rubio seguía con sus pupilas brillando de deseos.

–Te amo Saga…–tomó sus labios de forma demandante, mientras sus manos presionaban sus glúteos–. Ahora, déjame  a mi poseerte–le ordenó, con lujuria en sus ojos.

Se dejó hacer, siguiendo los designios de sus zafiros. Se dejó tomar aunque la alarma cada vez se sentía más palpable… Lo dejó entrar y sintió la fuerza con la que buscaba hacerlo suyo, la potencia de sus embestidas, la furia de su arremetida y del agarre, que desde atrás, profería a su cuerpo. Lo sintió tomarlo con tanto ahínco, que sintió por un momento que buscaba arrancar su piel con los dedos, destajar sus labios a punta de besos y mordidas y entrar, dentro de él, por completo… para nunca salir… para nunca regresar…

Para nunca partir…

Esa idea vino a la mente de Saga cuando en medio de tan agitado acto, Shaka apretó su rostro contra la cabellera azul y aplicaba toda su fuerza humana a las últimas embestidas. Buscando profundidad… la mayor profundidad…

Para quedarse aquí…

Por alguna razón… Saga no podía alejar esas dos frases de su mente hasta que el éxtasis lo cegó… por entero…

Y cuando al final, agotado, Shaka cayó rendido en la cama a horas del mediodía, visiblemente con falta de sueño acumulado; Saga se detuvo a observarlo, profundamente. Un presentimiento que había sido transmitido por el cuerpo… una sensación de soledad y frustración… un vacio… una herida… El griego no terminaba de entenderlo pero estaba seguro que Shaka no estaba bien… no lo estaba… bajo ningún punto de vista…

En casa de Asmita, mientras tanto, Degel conversaba con Defteros sobre el caso de Saga; Kardia recibía de Asmita una tarta de manzana para acompañar la tarde. El rubio lucía bastante bien, estaba tranquilo, amable, jovial, como lo recordaba antes de que ocurriera todo el encuentro de Defteros con Kanon. Eso le alegró. Sin embargo, las palabras de su esposo en la mañana lo tenía algo preocupado. Aquellas palabras que le dijo Shaka, junto con las palabras que le profirió a Asmita esa noche le daba una idea de que ocurría con el rubio.

–¡Esta frustrado! –concluyó Kardia tomando un bocado. Asmita prestaba atención–. El rubio engreído esta frustrado porque hay algo que no puede hacer.

–¿Qué te hace pensar en eso?

–Fácil… me recuerda un poco a mí–siseó seductoramente mientras pellizcaba la nariz del rubio para llamar su atención–. Su orgullo estaba lastimado cuando lo vi esa noche. Pero no es sólo por lo que pasó con Defteros. Viene de antes. Yo siendo tú ahondaría más en que le dijo tu padre antes de morir…

–¿Crees que quiera saber que dijo después de oír a Shaka? –recriminó con su ceño fruncido.

–Pues… tendrás que hacerlo si quieres ayudarlo. Degel lo vio esta mañana y me dijo que lo vio extraño. Tú me dices que hasta Defteros lo vio. ¿Qué vas a esperar Asmita? El muchachito no piensa abandonar su anillo, no lo va a hacer pero, ¿lo vas a dejar irse así como está?

Asmita se quedó pensativo ante las palabras del griego, algo preocupado. Vio que el francés salió de la habitación del mayor para sentarse con ellos. Respiró hondo y vio la expresión de Asmita que llamó su atención.

–¿Qué sucede? ¿Por qué tanta seriedad?

–Le digo que el rubio engreído esta frustrado.

–Kardia, no podemos asegurar eso…

–¡Lo está! ¡Crean a Kardia! –el francés lo observaba con incredulidad y Asmita permanecía en silencio.

–De todas maneras hablaré con él. Note algo extraño y cuando empecemos la terapia con Saga me encargaré de indagar en eso. Así que no te preocupes Asmita.

El rubio solo asintió en un gesto de compresión para luego destinarles una sonrisa cálida. Había algo que no terminaba de agradarle y no sabía definir que… algo en Shaka estaba mal y sentía, que de alguna forma, él era el responsable…

En la tarde cuando Shaka despertó, Saga lo estaba esperando en la cama, observándolo fijamente, peinando sus hebras doradas con devoción. El joven se levantó algo adormitado para ver la hora y revisar su teléfono, donde recibió el mensaje con los datos para la cita con Degel. Suspiró profundo antes de estirarse en la cama y ver el rostro de Saga, a su lado, mirándolo con ternura. Se sonrió, sintiéndose mucho más tranquilo… por los momentos parecía haber olvidado todo lo demás.

–¿Descansaste? –preguntó Saga besando sus hombros con ternura. Shaka le sonrió.

–Sí… descanse bastante bien… ¿y tú?

–Siento que rejuvenecí 5 años.

Se sonrieron juntos y con un suave beso de por medio, Shaka se reincorporó echando su cabello hacía atrás. Revisó de nuevo las llamadas y se extrañó al ver el número  de Shura.

–Te estuvo llamando, al igual que a mí. No sé cómo logró conseguir tu teléfono del proyecto. Al parecer mi padre le ordenó cuadrar nuestro despido. Literalmente ya puedo considerarme un desempleado–murmuró con una falsa sonrisa. Shaka cerró el teléfono con algo de rabia al oírlo–. Tranquilo, estaré bien…

–Me encargaré de ayudarte a buscar un buen empleó. Tienes experiencia y con mis influencias…

–No Shaka… Dos cosas–le enumeró el griego con una mirada cálida y levantando el dedo índice y medio para mostrarle su opinión–, una: Quiero obtenerlo por mis propios meritos. Lo he hecho desde antes y quiero seguirlo haciendo. Tomó tus palabras, llámalo orgullo, da igual–Shaka se sonrió con el comentario–. Y dos: Quiero aprovechar esta oportunidad para ayudarte de lleno en el proyecto.

El rubio cambió la expresión, pasando de la sonrisa a una ligera mueca de inconformidad. Saga leyó el gesto, extrañándole semejante reacción a su pedido. Quizás no estaba del todo de acuerdo.

–Saga… pero cuando me vaya entonces…

–Shhh… déjame terminar…–le calló colocando su dedo índice en los labios, con una mirada decidida. Shaka lo observaba interrogante, aunque sentía que lo que estaba a punto de oír lo aturdiría–. Para cuando te vayas, me mudaré a tu ciudad–los ojos azules se abrieron de par en par, impresionados… conmocionados–. Estuve pensando, que ya es hora de hacer mi proyecto del bufet de abogados y que además, no quiero separarme de ti. Lo único que me ataba aquí era el trabajo, pero ya no más, lo considero una oportunidad.

El corazón del hindú palpitaba lentamente con semejante revelación. Mientras él buscaba dejarlo al irse, Saga pensaba en mudarse a su ciudad para estar cerca. No pudo evitar sentir dolor al oírlo, porque sabía, que en cuanto las cosas se dieran como él espera, eso no se cumpliría… Si, cuando el destino trajera a la golondrina de nuevo ya no habría cabida para él. Shaka levantó sus ojos azules abrumados, sin saber que responder.

–Sé que estarás ocupado con lo de la heredad y el negocio familiar, pero sé que podremos hacernos tiempo. No me importaría si sólo te veo al principio una vez por semana, será mientras no acostumbremos al nuevo ritmo y…

–Saga, por favor… ¿mudarte? ¿Y Kanon?

–Él está muy bien con Mu, Shaka. Además, ¿te acuerdas? Lo prometimos…–los ojos de Shaka bajaron de nuevo, dolidos, profundamente dolidos…–Que si nos tocaba alejarnos pelearíamos para unirnos de nuevo, ¿recuerdas? “Y dime Shaka, ¿qué es lo que no podemos lograr juntos?”

Aquella conversación… esa fue la conversación donde Saga le mencionó de Seraphina, el mismo día que su tío le hablo de amar sin ser correspondido… Esa habían sido sus palabras… su determinación… ¡DIOSES! Shaka se sintió rasgado en dos… sus planes, sus planes no contemplaban algo como eso…

–Shaka… ¿Qué sucede? ¿No te agrada la idea? –preguntó el griego buscando su mirada evasiva. Shaka estaba en total silencio, visiblemente abrumado–. Shaka… responde…  ¿No quieres que te ayude en el proyecto? ¿Qué me mude a tu ciudad para que estemos cerca?

–No…–intentó levantar su mirada y fingir una sonrisa… una falsa sonrisa–. Es sólo… que no me lo esperé–el mayor levanto su rostro aplicando presión a su mentón, para verlo fijamente–. En serio…

–No estás de acuerdo–gruñó, indignado. Shaka bajó la mirada a las sábanas.

–Saga…

–No estás de acuerdo con que te ayude en el proyecto, ¿Por qué Shaka?

–No digas eso… sólo me sorprendiste y…

–Sólo quiero ayudarte, pasar más tiempo contigo. Shaka, nos queda sólo tres meses para seguir viviendo juntos y quiero pasar todas las horas que pueda a tu lado, colaborar, ¡ayudarte Shaka! –el menor volvió a alzar su mirada triste a él, quien lo observaba molesto–. ¿Por qué no te parece? ¿Qué te incomoda? ¿Verme también en la oficina? ¿Es eso?

¿Qué responder allí? Shaka estaba en una verdadera encrucijada. Los tiempos en la oficina con Afrodita eran muy bien empleados también para cuadrar sus planes contra Youma y su decisión de dejar a Saga. Ahora con esto, las cosas se iban a complicar. No tendría el espacio que necesitaba para moverse y seguir planificando. Temía que se diera cuenta también de los planes antes de tiempo, que conociendo la perspicacia de Saga, no le sería difícil si lo ve casi las 24 horas del día…

Bajó su cabeza de nuevo, echando su flequillo hacía atrás en un intento por tranquilizarse. Al subir la vista Saga lo observaba con profunda indignación. Debía darle una respuesta, algo con el cual desviar el tema y ponerlo de segundo plano para tratarlo cuando ya estuviera mejor preparado, de forma que pudiera manejarlo en su totalidad.

–Saga… esperemos que mi padre venga antes de decidir–Saga abrió los ojos consternados. ¿Su padre viene? –. No sé aún si después de saber lo que pasó me permita quedarme…

–¿Viene? ¿Cuándo y…?

–Esta mañana lo llamé y le informé lo ocurrido. Me dijo que estaría arreglando todo para venir, ahora lo llamó para cuadrar los detalles–relató Shaka más tranquilo al lograr esquivar la antigua conversación–. Es posible que tenga que presentarte. ¿No tienes problemas con que te presente como mi pareja?

Saga lo observó, simplemente impresionado. ¿Shaka le estaba hablando de presentarlo como su pareja ante su padre? Parpadeó varias veces antes de poder asimilar la información. Era como si fuera a pedirle la mano o algo así.

–Si te incomoda, podemos presentarnos como amigos–prosiguió al sentir el silencio del mayor. Allí, Saga reaccionó.

–¡Ni pensarlo! Somos pareja, preséntame como tal… Sólo que… ¡DIOSES!… ¿Qué dirá tu padre cuando…?

–Tranquilo… que diga lo que quiera, no tiene mucha potestad en mí–replicó calmadamente mientras se levantaba de la cama, para buscar bañarse.

–Allí somos muy diferentes…

Esas palabras, detuvieron a Shaka de su labor, para observarlo de nuevo, con su rostro cabizbajo. Vio que era el momento idóneo para tocar ese tema, así que se apresuró a hacerlo, antes de que Saga se encargara de tomarle la delantera y desviarlo de nuevo.

–Saga, aparté una cita con el psicólogo que atendió a la pareja de mi tío–el griego levantó la vista impresionado con la noticia, viendo a Shaka muy serio–. Será el lunes, a las cuatro de la tarde. Creí conveniente que asistieras después de lo ocurrido ayer.

–¿Qué dices? –preguntó incrédulo, con la voz ronca, vislumbrando molestia con ella–. ¿Qué apartaste una cita en un psicólogo para mí?

–Eso dije… Es una persona bastante confiable, estoy seguro que te ayudará a superar el temor que le tienes a tu padre y…

Saga lo escuchaba de lejos, muy de lejos, sólo pensando en una idea. ¿Desde cuándo Shaka tomaba decisiones sobre su vida sin consultarle? Sobre todo una decisión como esa, donde él estaba directamente involucrado y que además, ni se sentía en ánimos de visitar a ningún psicólogo. Pronto, la cólera invadió sus venas. Si algo detestaba con toda sus fuerzas es que trataran de dominar su vida de esa forma. Le hacía acordar a su vida dentro de esa mansión. No, no pensaba tolerar que tomaran decisiones por él adjudicando “ser lo mejor”.

–¿Quién te dijo que quiero ir a un psicólogo? –preguntó Saga con su mirada brillando de rabia. Shaka detuvo su explicación al verlo, mostrando una mueca de indiferencia. Quisiera o no, tendría que asistir.

–Ayer atestigüé algo que no me gustó Saga. Estuviste a punto de matar a tu padre y además…

–¡TE AMENAZÓ DE MUERTE! ¿¡QUÉ QUERÍAS QUE HICIERAS!? –gritó enfurecido. Shaka frunció su ceño y se cruzó de brazos, aún desnudo ante él.

–Sea como sea, lo mejor es que asista. Yo te acompañaré.

–¿Y dónde queda mi opinión en este caso?

–Saga, no te pongas histérico.

–¿Desde cuándo tomas decisiones que me competen sin involucrarme, planeando que yo simplemente obedezca? –la pregunta caló hondo en el menor, quien desvió la mirada para no mostrarse aludido. De por sí, habían varias decisiones que había tomado sobre él de esa forma. La más importante, la de irse.

–Saga…

–No sé cómo se manejan las cosas en tu casa, ¡pero yo no soy tu sirviente Shaka! –exclamó el griego levantándose, molesto. Shaka se mantuvo inmóvil, seriamente indignado con la acusación– ¡No planees controlar mi vida adjudicando que es por mi bien!

–¡¡Es por tu bien, Saga!! –levantó la voz mostrando su determinación–. ¡Jamás decidiría algo que no fuera por tu bien!

–¡Las decisiones donde yo esté afectado, yo debo estar involucrado antes de tomarlas!–reclamó, enfurecido, con sus puños cerrados por la ira–. ¡¡No vuelvas a tomar una decisión así sin consultarme!! –gritó tomándolo del antebrazo para mostrar su postura.

Shaka lo miraba determinado, no pensaba mover un solo centímetro a su decisión. Ya lo había decidido y Saga iría, quisiera o no, pero iría. Ver que Shaka no mostraba un solo movimiento para disculparse, Saga crujió con ira, soltándolo violentamente y golpeando el closet, para luego enviarle una mirada.

–No pienso ir a esa cita–decidió, con sus ojos enfurecidos.

–Iras, Saga. Piénsalo si quieres, pero me darás la razón…

–¡¡MALDITA SEA, SHAKA!! ¿¿NO ENTIENDES QUE NO QUIERO QUE TOMES DECIDIONES ASÍ SIN CONSULTARME?? ¡¡NO IRE A NINGÚN LUGAR HASTA QUE TE SIENTES, CONVERSEMOS COMO DOS ADULTOS Y TOMEMOS UNA DECISIÓN JUNTOS!!

–Ya tomé la cita. Ya no hay nada que discutir.

Enfurecido ante la renuencia del menor, Saga busca algo de ropa para ponerse, frente a un Shaka que lo observaba sin inmutarse. Se puso un jean y una camiseta, tomó ropa para cambiarse y buscó un bolso para guardarla.

–¿Qué diablos estás haciendo? –preguntó Shaka al darse cuenta de sus intenciones.

–Dormiré en casa de mi hermano.

–¿Qué dices? ¿Qué diablos pretendes? ¡¡Si crees que con hacerme esta escena no iras a la cita estas muy equivocado!!

–¡¡¡Adivina Shaka, soy un hombre de 28 años que decide cuando y como ir a donde me da la maldita gana!!! ¡¡No pienso dormir hoy contigo en fase de controlador!!

–Estoy tratando de hacer algo por tu bien…

–¿Quién te crees para decidir eso sobre mi vida, Shaka? –gritó indignado, abriendo la puerta del cuarto para partir. Shaka buscó la primera bermuda que consiguió para seguirlo.

Afrodita estaba en la cocina cuando presenció la discusión. Saga con su morral en los hombros y Shaka con una bermuda, ambos realmente molestos. Las cosas estaban muy complicadas entre ellos.

–¡¡DIJE QUE NO IBA A NINGÚN LUGAR HASTA QUE LO DECIDIERAMOS AMBOS!!

–¿CUÁL ES LA MALDITA DIFERENCIA, SAGA?

–¡¡QUE YO ESTOY DECIDIENDO!! MALDITA SEA, SHAKA, ¿QUE NO LO ENTIENDES? ¡¡NO ME GUSTA QUE ME CONTROLEN!!

–¡¡NO TE ESTOY CONTROLANDO!! SIMPLEMENTE ME ADELANTE…

–¿CUÁNTO MÁS TE ADELANTARAS? ¡¡SÉ PERFECTAMENTE LO MANIPULADOR QUE LOGRAS SER!!

–¡¡¡POR LOS DIOSES, SAGA!!!

Shaka pasó sus manos por la cabeza, visiblemente estresado con todo. Trato de calmarse para llevar las cosas en mejores términos pero parecía imposible. Afrodita oía todo sintiendo algo que empezaba a alarmarlo… todo, todo parecía una visión de lo que ocurriría cuando el plan de Shaka se diera a conocer…

–Escúchame, pelear no nos llevara a ningún lado… ¡necesitamos resolver, Saga!

–Entonces, cancela esa cita y hablemos…

–¡¡No la cancelaré!!

–¡¡Mierda!! ¡¡Entonces no hay nada que hablar!!

–¡Saga! ¡¡Hay que resolver ese trauma que tienes con Youma!! ¡¡Ese maldito no merece tu temor!! –gritó, ya azorado. Para el sueco simplemente la discusión no tendría agradable término.

–POR ESO SHAKA, ¡¡ES ALGO QUE ME INVOLUCRA!! ¡¡DEBISTE CONSULTARME!! ¡¡DEBISTE HABLAR CONMIGO PRIMERO ANTES DE CORRER A BUSCARME UNA MALDITA CITA!! ¿¿NO LO ENTIENDES?? ¿¿QUÉ MÁS VAS A CONTROLAR EN MI VIDA SI TE PERMITO HACER HOY LAS COSAS COMO MEJOR TE PAREZCAN??

–¡¡SAGA!! ¡¡HACE POCO ME DECÍAS QUE QUERÍAS MUDARTE A MI CIUDAD CUANDO ME FUERA!! –Afrodita abrió sus ojos desmesuradamente. Eso iba en contra de los planes de Shaka con respecto al futuro– ¿¿NO ES LITERALMENTE LO MISMO?? ¿¿NO ESTABAS HACIENDO LO MISMO??

–¡¡NO ES LO MISMO!! SI TE LLEGARA DICIENDO: SHAKA, YA ALQUILE EL APARTAMENTO Y COMPRE LOS PASAJE PARA IRME A TU CIUDAD CUANDO TE VAYAS ¡¡ENTONCES FUERA LO MISMO!! ¡¡SI NO NOTASTE TE ESTABA INFORMANDO MIS PLANES PARA QUE JUNTOS DECIDIERAMOS!!!

Allí Shaka se quedó callado, admitiendo con su silencio que el mayor tenía razón y quedándose sin argumentos. Afrodita era un terrible testigo de esa discusión que estaba tocando un punto de su relación que ninguno de los dos esperaba a vislumbrar. Si el griego supiera de los planes de Shaka, de seguro, esa discusión no sería ni el doble de mayor que esta… la superaría y en creces.

–Es bueno verte callado sin respuesta, Shaka–siseó riéndose triunfante. Shaka frunció su ceño con fuerza, hirviendo de ira.

–Da igual… ya lo hecho, hecho esta… no voy a cancelar la cita sin más.

–Entonces, ¡que tengas buenas noches! –espetó con furia, antes de cerrar la puerta con todas sus fuerzas e irse.

El silencio reinó por unos minutos la sala. Afrodita lo observó, sin decir nada. Shaka estaba con sus brazos cruzados, el rostro enrojecido de ira y el respirar casi mecánico, con su pecho que subía y bajaba ahogado de la rabia. Sin decir nada, el rubio caminó hasta su habitación y con un portazo se encerró, dejando a Afrodita en el lugar, sin palabras…

Saga manejaba con ira, golpeando con sus manos al volante mientras pensaba en la reciente discusión. Algo le alertaba, le decía que debía detener la actitud controladora de Shaka. Algo y no sabía que… Conocía a Shaka lo suficiente como para saber la forma que trabaja a la hora de manipular. Lo vio manipulando los hilos con el caso de Garuda, lo vio coordinando la mudanza de su hermano y luego con el proyecto. Sabía que Shaka tenía una capacidad casi innata de anteponerse a las acciones de las personas y trabajar con ello. Usar las propias reacciones de sus adversarios para trabajarlo a su favor. Y temía… temía porque algo le decía que incluso Shaka podría usar ese extraño don especial con él, para manipular su vida a su conveniencia.

Muchas cosas le causaban alerta. Primero, la forma en la que tomó su infidelidad con Seraphina. Luego la forma en que lloró la otra noche y ahora cuando hizo el amor. Lo que sintió al tomarlo… aquello que le hizo sentir como si Shaka no quisiera alejarse de él. Después su reacción al darle a conocer sus intenciones de colaborar de lleno en el proyecto y mudarse con él… y ahora, ahora esa cita que pidió sin consultarle pretendiendo que fuera sin más… ¿Por qué?

Golpeó de nuevo el volante enfurecido. ¿Qué tanto ocultaba Shaka? ¿Por qué ese maldito silencio cuando iba a la sala en las noches? ¿Por qué esa actitud? Reconocía que el malestar que le mostró al decirle sus planes de mudanza significaba una cosa: iba en contra de sus propios planes. ¿Cuáles planes? ¿Por qué no los conocía? Suspiró, tratando de calmarse. Esperaba que con tomar esa acción, Shaka bajara la guardia y por una vez en su vida admitiera que estaba equivocado.

Por su lado, Shaka estaba sentado en la cama, acariciando su cabeza tratando de apaciguar el enojo que tenía encima. Saga estaba atentando contra sus planes. Tenerlo en el proyecto al 100% era quitarle el espacio para seguir moviendo las piezas en su venganza con Youma y eso de mudarse a la ciudad… No, imposible. Ya el decidió que todo terminaría después de esos tres meses.

Echo su cabeza hacia atrás, abrumado. Las acusaciones de Saga eran totalmente correctas. Estaba manipulando su vida pero… era por su bien… era su bienestar y debía colocar todo en su lugar. Era lo único que podía pensar al respeto.

Respiró y se sonrió cínicamente… Si así reaccionó Saga ante lo de la cita con Degel, definitivamente el plan de irse le saldría bien… Cuando Saga se enterara de que fue lo que paso en la conversación con Seraphina y todo lo que movió para que las cosas desembocaran en el punto que él necesitaba para dejarlo, de seguro, lo odiaría…

Y eso es lo que busco…

Cuando se enterara de todo lo que le estaba preparando a Youma, cuando supiera la forma en que pensaba humillarlo, aplastarlo ante todos los medios para luego hacerle pagar lo ocurrido con Defteros, de seguro… le temería…

Y es, que precisamente esa era la única forma que Shaka sabía que Saga lo dejaría… que no lo buscaría aún al dejarlo… Que lo terminara odiando… Si Saga lo odiaba y todo salía como lo había planeado… entonces saldría de su vida y él podría conseguir la familia que tanto desea…

No podría salir mal… aunque tenga que sacrificar con ello su amor…

Y eso era precisamente lo que Afrodita sabía y pensaba en la intimidad de su alcoba.

La decisión de Shaka era suicida…

Él planeaba matar el amor que Saga tenía por él… Planeaba hacerlo, usando todas sus habilidades como Virguien, para que al cumplirse el plazo, lo dejara para siempre…

Matar el amor por amar… ¿es acaso eso posible?

3 thoughts on “El cruce (Cap 57) (AU)

  1. Noooooooooooooooo, noooooooooooooooooooo y noooooooooooooooo. Me inquieta demasiado ese plan, la mención de la golondrina, el horribla plan suicida “matar el amor de Saga” ¿Es necesario hacerme sufrir tanto? ¡PIEDAD! estaba algo angst con esto me quede depresiva para todo el día T__T todos sufren!!!

    Ahora coment más objetivo: me encanta como se mesclan los pensamientos con las escenas, queden movilizantes. La pelea muy lograda. El plan de Saga realmente me sorprendió-cosita linda, en realidad no tiene derecho a enfadarse, como minimo se merece de castigo que Shka haga lo que se le antoje con él pero ahhhhhhhh me derrite cuando se pone firme y quiere pelear por su amor^. Lo admito no puedo odiar a mi geme sexi por más taradeces que haga. Ahora no se como ira a la cita ¿intervendra Kanon?… Cómo siempre el toque de humor corrio por Kardia XD

    Un intenso angst cap

  2. Ohh dioses!!
    Anguy… me quieres matar de la antustia??
    *Athena es asaltada por un paro cardíaco, pero miesteriosamente recibe atención médica y se salva*

    Como es eso de matar el amor de Saga…??
    Dioese, siento que quiero que me trague la tierra… este capítulo fue demasiado angst… sobre todo la pelea, las conjeturas de Saga… el presentimiento… la triste entrega…
    Juro que moriré si no subes 58 ^^ opfa si??
    Besitos!!

  3. ……………………………………………..

    a punto de morir….

    x_x

    En serio…mi muñeco vudu ya no es pasa Sagui…sino para la inombrable!!! T____T no kiero q regrese!!! no no y no!!!

    Angui!! nu seas malita!!! Q ya no sufran mas!!!

    Senti el dolor de Saga…lo senti T-T al igual q el de Shaka…pobrecitos!!! ya no merecen mas cosas malas y feas u.u

    Dioses!!! fue totalmente angustioso esto…

    No queda mas que ilusionarme con CRUCE 58…

    T________________T

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