El cruce (Cap 59) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

La cita con Degel, el encuentro con el padre de Shaka. ¿Qué les espera a Saga y Shaka ante eso? ¿Habrá más razones para alejarse?

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Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

La cita con Degel, el encuentro con el padre de Shaka. ¿Qué les espera a Saga y Shaka ante eso? ¿Habrá más razones para alejarse?

Capitulo 59: Rotunda Decisión

Lo vio salir del baño luego de media hora y realmente estaba intrigado. Lo observó fijamente, sin encontrarle nada que lo pusiera en alerta al menos visiblemente. Shaka estaba con un pantalón sintético rojo y recogía su cabello dorado. Mientras lo esperaba, Saga veía un documental sobre las águilas que había empezado hace poco y lo convido, a recostarse con él para verlo, cosa que Shaka aceptó dirigiéndole una sonrisa.

Se recostó en su lado de la cama, viendo hacía el televisor que estaba a su izquierda y Saga aprovechó para abrazarlo por detrás y acomodarse, muy juntos, escuchando el programa. El rubio observaba a las imágenes de aquellas enormes aves que surcaban los cielos y dominaban todo, tan orgullosas, prepotentes y activas. Fuertes e indomables, unas hermosas amas de los cielos. No pudo evitar sonreírse al recordar las palabras de su tío que tanto alimentaba su propio orgullo.

–¿De qué te sonríes? –le preguntó el mayor pellizcándole la mejilla para llamar la atención. Shaka lo mira con gesto incrédulo.

–¿Estás viendo el programa o pendiente de mis gestos?

–Las dos cosas…–Shaka le sonrió efusivamente, besándolo con dulzura antes de volver a dirigir la vista al televisor.

–Mi tío me dijo hace unas semanas que yo era como un águila. Sólo recordaba eso.

Saga observó de nuevo el programa, viendo a las aves, su porte, la mirada con la que dominaba los cielos y comparándolo con su pareja. Realmente tenía razón. Shaka tenía eso que lo hacía dominar en donde estuviera, era un águila. Ahora comprendía porque amaba tanto fijar la vista al ventanal.

–Me di cuenta que por eso me gusta ver las cosas desde las alturas–empezó a relatar Shaka, recordando sus propias conclusiones. Saga se sonrió al notar que estaba bastante acertado con lo que acababa de pensar–. Incluso, cuando estaba en mi oficina en el edificio de los Virguien, muchas veces me detenía a ver la enorme vista de la ciudad.

–¿Cómo es esa oficina?

–Gigantesca. Créeme que es una exageración. Pero bueno, tiene una sala de juntas, con una mesa para 24 personas, hay una sala de recepción con muebles, una pequeña salita de cocina y el ventanal con el escritorio. Estando en el piso 40, te imaginaras la vista que tenemos.

–Debe ser muchísimo mejor que la que tenía en mi oficina, y aun así te gustaba verla.

–Debe ser algo innato en mí.

Se quedaron en silencio, observando el programa atentamente, escuchando todo lo que tenían que ver con esas hermosas aves mientras compartían ese intimo momento, abrazados, juntos… sin pensar en nada más. Shaka dejó los pensamientos de lado, dejándose arrullar por la respiración de Saga en su mejilla y pensando, en esas hermosas aves que lo representaban. Cayendo así al sueño…

El lunes llegó y el español había recibido un extraño llamado por parte de Afrodita que nunca llegó a esperar. Ese día, había dispuesto la carta de renuncia al puesto que tenía en la aseguradora, luego de que fue obligado a despedir a Saga y Kanon por un asunto sumamente delicado. No quería seguir en un lugar donde los caprichos personales superaban las reglas y normas del empleado. Para él, que era un fiel protector del derecho de los trabajadores y la calidad del talento humano, no podía dejar pasar ese altercado. Entre sus planes no estaba seguro que hacer. Ahora podría regresar a su amada España, donde su padre de seguro lo esperaba y volver a reiniciar su vida allí. Tendría que pensarlo bien, ya que la ciudad en donde residía le agradaba mucho como para abandonarla.

Revisó el reloj y vio que eran las diez de la mañana en punto. Como siempre, acostumbraba a ser puntual en cada una de sus citas y esa no sería la excepción. No bien había quitado la vista de su reloj, Afrodita cruzaba el umbral de la puerta con un pantalón negro de vestir, una blusa de manga larga y cuello tortuga de color celeste con una chaqueta sin manga que colgaba juguetonamente por sus hombros. Su cabello largo y rizado era sujetado por una cola de caballo, dejando caer algunos bucles por su rostro. El español le saludó y esperó que el joven se sentara, notando la belleza que irradiaba.

–Debo admitir que eres digno seguidor de Shaka. Muy puntual–comentó el español recostándose en su asiento.

–Estar con Shaka es ser perfecto en todo–replicó con una ligera sonrisa antes de pedir que le trajeran una malteada.

–Bien, ¿para qué soy bueno?

–No pensé que la vida nos reuniera nuevamente. Pero digamos que últimamente hemos tenido tantas coincidencia que este nuevo cruce no me produce… sorpresa–el español lo observaba intrigado–. Resulta que estaba buscando al Sr. Rodrigo Cid y me encuentro con que usted es su hijo.

–Así es. ¿Para qué lo buscabas?

–Testamento de los Géminis–respondió sin más. Shura abrió sus ojos asombrado–. Le explicó rápidamente. Shaka quiere arreglar el asunto con la familia de los Géminis y la herencia. Hemos descubierto una serie de relaciones y movimientos algo… como decirlo, convenientes para Youma. Sabemos que ese hombre no es quien debería estar aprovechando la fortuna sino sus hijos.

–¿Shaka quiere apelar la herencia? –preguntó aún conmocionado. Afrodita simplemente negó con un movimiento.

–No… sólo queremos verificar si se llevo a cabalidad el último pedido de la Señora de los Géminis. La razón es simple. Resulta que conocemos a uno de los primos de Saga y Kanon, vivo–Shura mostró consternación. Los únicos primos de ellos que conocían ellos eran…

–¿Defteros está vivo?

–Vivo, con pareja, feliz… todo fuera del seno de los Géminis. ¿Entiende ahora la delicada situación?

Shura pasó su mano por el cuello, abrumado con la revelación. Tuvo necesidad de pedir una cerveza para pasar tan amargo trago.

–Entiendo. Según tenía entendido… Defteros murió en prisión…

–Dos años después de ser ingresado, convenientemente semanas antes de su cumpleaños 21–siseó el sueco buscando afianzar su posición. Shura comprendía la magnitud de lo que se estaba ocultando–. Supimos eso hace poco, Defteros es ahora pareja del tío de Shaka. Ha sido algo… inesperado todo esto. Pero Shaka es una persona que le gusta la justicia y quiere aclarar que paso con la herencia y si ese movimiento con Defteros tuvo…

–Si lo tuvo… Definitivamente lo tuvo. ¿Qué debo hacer? –preguntó decidido. También amaba la justicia y luego de ver la forma en que ese hombre despidió a sus dos hijos, no le quedaba la menor duda al respecto.

–Necesito la copia de ese testamento.

–La tendrás. Apenas mi padre sepa lo que me has dicho de seguro la soltara. Conociéndolo, debe tener una copia. Siempre ha preservado copias de todos los documentos que han pasado por su mano.

–Agradezco tu ayuda, Shura. Y, te pediré la mayor discreción. Youma sabe que Shaka vive con Saga, incluso… tuvieron un altercado bastante fuerte este fin de semana. Para preservar su seguridad, es imperativo que limpiemos nuestras huellas.

–Cuenta con eso. A pesar de todo, apreció mucho a Shaka y Saga siempre lo he considerado como un amigo. Encontraré la forma de que no se vean directamente involucrados.

–Entonces, creo que mi función aquí ha acabado–finalizó el sueco, buscando levantarse. Shura lo observaba fijamente.

–No tienes que retirarte. Si te parece podemos pedir algo para comer, no he desayunado.

Afrodita se detuvo a observarlo. No esperaba ese tipo de invitación sobretodo conociendo que lo había convocado en horario de trabajo. Tenía la imagen de Shura como la de un hombre que pone por encima los deberes antes de los derechos, alguien meticuloso y responsable a puntos enfermizos. No esperaba algo así de él.

–No quisiera quitarle más tiempo del necesario. Sé que este es horario de trabajo y…

–No te preocupes por eso. Hoy renuncie así que ando libre–Afrodita abrió sus ojos con asombro.

–¿Renunció? Eso no me lo esperaba–se sentó interesado, buscando respuesta. El español tomaba otro sorbo de su cerveza con sensualidad.

–Como Shaka también me gustan las cosas justas así que no toleré el despido de Saga y Kanon.

Afrodita lo escuchó admirado. Vaya temple que tenía el español para renunciar de su empleo antes de caer en algo injusto. Preservaba sus propios valores por encima de lo demás y eso era muy atrayente. Definitivamente es el tipo de hombre que se llevaría bien con Shaka. Pensando en eso se le ocurrió una propuesta interesante que Shaka no se negaría y que dadas las circunstancias beneficiarían al español.

–Shura, ¿estarías interesado en trabajar en el proyecto de Shaka? –el español levantó la vista interesado–. En estos momentos estamos trabajando para la planilla de empleados que quedara en el local. Como entenderá, necesitamos ir armando la junta directiva y creo que podría ser su experiencia uno de los insumos para mantener la franquicia.

–Suena interesante. Lo pensaré. Si quieres, cuéntame más al respecto mientras pedimos algún postre.

El sueco le sonrió, encantado con la invitación. Shura era una persona en la que se podía confiar según palabras del mismo Shaka y parecía estarlo comprobando en ese momento. Se dio tiempo de disfrutar de la pequeña merienda matutina antes de seguir con sus asuntos.

Para la tarde, la visita de Degel y Kardia al galpón no se hizo esperar. Mientras Shaka y Saga se encerraron en la oficina con Degel; Kardia esperaba en una pequeña salita con Afrodita, quien le servía amablemente una taza de café. El griego observaba fijamente al sueco que en su laptop seguía trabajando organizando documentos y escribiendo nuevos mails. Por un momento los ojos aguamarina se levantaron para ver los de color índigo de Kardia, que lo observaba con un extraño brillo siniestro, como si fuera estudiado hondamente. Frunció su ceño y dejó de lado el computador para mantenerle la mirada.

–¿Y tú eres qué del rubio? ¿Amante? ¿Sirviente? –preguntó con gesto burlón el mayor. Afrodita se limitó a echar uno de sus bucles hacía la espalda, con gesto elegante.

–Se podría decir que su asistente y cómplice–el griego se sonrió seductoramente ante la respuesta.

–Eso solía decir yo cuando acompañaba a Asmita a la cárcel–los ojos celestes primero mostraron sorpresa antes de recuperar su compostura–. Supongo, que entonces cualquier cosa que decida el principito tú estás al tanto de ello ¿no? Claro… si es cierto eso de que eres… su cómplice–siseó lo último con sarcasmo. Afrodita se mantuvo en silencio, no dando lugar a las provocaciones del mayor–. Por lo que veo, tengo razón.

El griego dejó la taza vacía sobre la mesa de vidrió frente a él, antes de cruzar sus piernas y tomar un mechón de su propio cabello, observando fijamente al sueco frente a él. Su mirada era honda, profunda, parecía atravesar y ver tras todo lo que estuviera a su paso. Parecía analizarlo, buscar los puntos vulnerables para clavar su uña en esos lugares y así infringir el mayor dolor. Afrodita no pudo evitar sentirse intimidado ante esa mirada escrutadora que parecía desnudar todos sus puntos débiles ante él.

–Cuando Asmita me contó sobre su plan, ¿sabes porque lo seguí? –preguntó, casi al aire pero visiblemente dirigida a él. Afrodita no entendía a que venía la conversación pero se sentía contrariado con la interrogante.

–¿Se refiere a la decisión de abandonar el anillo? –indagó el menor con gesto de molestia. Kardia se sonrió de lado lujuriosamente, con una mirada pulsante.

–Así es… lo hice, porque me di cuenta, que el lugar donde quería estar Asmita con todo su ser era al lado de Defteros–el sueco mostró contradicción en sus ojos, que de inmediato empezaran a palpitar con dolor. El griego no tardó en analizar su mirada, encontrando lo que buscaba–. No fue una decisión tomada sólo por el amor que le tenía a Defteros, sino también por el amor que se tenía a sí mismo. Por eso lo seguí, porque sabía que hacía lo correcto.

El sueco sintió un espadazo que ingresó de lleno a su pecho. No pudo evitarlo… no pudo evitar la secuencia de imágenes que empezaron a atormentarlo con respecto a la decisión de Shaka, a su deseo suicida de matar el amor de Saga, a esa risa que le había escuchado noches atrás por él, a su mirada frustrada porque, sabía, se estaba arrepintiendo y, a su vez, la determinación enferma con la que se aferraba a semejante decisión. Se quedó en silencio, bajando la mirada hacía un lado, con su corazón latiendo con dificultad y su respirar ahogado. Todas sus expresiones eran estudiadas minuciosamente por el mayor, quien recostó su rostro a la mano derecha, mirándolo por encima de su hombro, muy seriamente. Había encontrado su respuesta.

–Sé que el rubio tomó alguna decisión… su expresión, me hace recordar a Asmita en ese tiempo–el sueco volvió a mirarlo, consternado, abrumadoramente consternado–. Supongo que has de saber cuál es, ¿no? –los labios brillantes del menor temblaban–. Tranquilo, no pienso preguntarte al respecto. Igual, lo que haga el rubio engreído me trae sin cuidado–espetó con sorna, mostrando la mayor indiferencia–. Pero a Asmita lo tiene preocupado y eso no me gusta… ¿entiendes? El tío podrá ser ciego… pero puede ver más de lo que muchos notan a simple vista…

–¿Por qué me dices eso? –preguntó el sueco con una pulsada en el vientre, certera, casi mortal, que había revuelto todos sus pensamientos. Kardia se sonrió triunfante, con su mirada brillante, fija, orgullosa.

–Me provocó… estoy aburrido ¿sabes? Sólo quise hablar un poco…

Afrodita se quedó en silencio, rotundo silencio. Kardia se rio en carcajada antes de levantarse y esperar a su pareja afuera, ya que se había aburrido de permanecer sentado. Iría a averiguar y curiosear por los alrededores mientras su esposo terminaba de hablar con Saga y Shaka. Dejándolo en soledad, el sueco pasó su mano por su cabello, azorado con esas palabras que parecían haber sido dispuestas precisamente para golpearlo.

Transcurrió poco más de dos horas para que Degel saliera de la oficina, visiblemente cansado luego de una discusión pesada con Saga. No pudieron tocar el tema de Defteros, con solo escuchar lo que había visto de pequeño, las citas y todo lo que pensaba al respecto había sido suficiente para ponerlo en un estado de alerta. Saga era muy diferente a Kanon. Tal como lo había dicho Asmita, era inseguro pero además de eso, temperamental. Dependiendo de cómo fuera enviada la información, tendía a reaccionar de formas distintas, terco, violento en algunos casos. Era un caso especial que debía tratarse con mucha discreción. Porque sabía, que si encontraba a Defteros caería en un espiral de pánico que puede provocar dos reacciones: que se escondiera presa del terror, o reaccionará violentamente buscando salvar su vida. Y, en ese escenario, estaba Shaka, en el medio. Shaka que era muy parecido a Asmita y podría crear una confusión en la mente de Defteros. Si Saga buscaba tomar a Shaka frente a Defteros, el mayor podría hacer una asociación equivocada con Aspros y Asmita y…

Degel sacudió la idea de la cabeza. Era demasiado caótico ese escenario. Defteros perdiendo el control con un Saga que no sabría de qué forma iría a reaccionar era un escenario catastrófico y con el heredero de los Virguien de por medio sólo lo hacía más fatalista. Debían manejar todo con cuidado. Por fortuna, había logrado convencer a Saga de empezar citas para ayudarlo a superar lo ocurrido con Defteros hace ya veinte años junto con su temor enfermizo a su padre. Al menos, ya eso estaba entre sus fichas de juego. Sin embargo, no era lo único que le preocupaba.

Aprovechando la conversación en la oficina con Saga, se detuvo también a analizar la actitud del joven heredero, denotando acciones y expresiones que lo abrumaron. La mirada era vacía, muy pocas veces podía ver algo en él y, se quedaba en silencio por largos ratos, visiblemente pensativo. Definitivamente, había algo mal en él que no lograba descifrar. Pensando en todo eso, salió y encontró a Kardia en su auto, de nuevo, cambiando el lugar de todos los objetos que tenía en su cajuela. De seguro se había aburrido de esperar.

–¿Qué haces? –preguntó con una ceja enarcada, al encontrarlo jugando de nuevo con los papeles del auto.

–Te espero. ¡Ya me iba a quedar dormido! –reclamó con gesto aburrido, mientras metía todo en la cajuela simplemente como cayeran. Degel resopló con una pequeña negación en su rostro, antes de entrar al auto– ¿Lo convenciste? –preguntó su pareja al verlo entrar.

–Pensé que Asmita era necio, pero Saga se le acerca bastante–espetó con algo de cansancio. Kardia se sonrió–. Aún así, logré hacerlo. Empezaremos el jueves.

–Vaya, si el gemelito es necio y el principito un engreído orgulloso, ¿cómo hacen para estar juntos?

–Se pelean y se reconcilian a cada rato. Así veo su relación.

–¿Sabes? Aproveché y hablé con el niño bonito–Degel lo observó de reojo, buscando a quien le cabría semejante descripción. Al final, supuso que debía tratarse del sueco peliceleste–. Por lo que vi, el rubio si tomó una decisión.

–También noté eso en él ahora que nos reunimos. ¿Qué crees que sea? Porque lo que sea que haya decidido lo tiene muy ausente.

–Te puedo apostar que es una idiotez. Ese muchacho es egoísta, no piensa en los demás, sólo en él. Quiere que todo se haga como él cree conveniente y es…

–Un manipulador también–completó el doctor mientras manejaba–, noté la forma como guiaba la conversación para que la lleváramos al punto que quería. Controlaba los hilos, me era difícil tomar el control de la cita estando él allí. Por eso decidí que las próximas serían sin su presencia.

–Vaya… el rubiecito entonces es todo un principito después de todo.

–Fue criado para controlarlo todo en sus manos, Kardia. Criado como el heredero de los Virguien, de seguro, sin Asmita y sin el bisabuelo, su educación fue estricta y autoritaria. Shaka es distinto a Asmita… Shaka se deja guiar por su razonamiento, su lógica. Asmita a pesar que también es muy racional, sopesa sus argumentos con sus corazonadas. No se deja simplemente llevar totalmente por uno de ellos hasta pesarlos y evaluarlos. Shaka, en cambio, sólo cree en el orden lógico de las cosas y actúa sobre él.

–En resumen, Asmita es “comprobaré la verdad de las cosas” mientras que Shaka es “las cosas son así, porque sí, y así las haré” –Degel se sonrió al escucharlo, asintiendo a la acertada expresión de su esposo–. Lo cierto es que, me encargue de inyectarle veneno a la persona más cercana a él–siseó orgulloso mientras tomaba un mechón de su cabello para enroscarlo entre sus dedos. Degel escuchaba atentamente–. El niño bonito es muy sensible y fácil de leer. ¡Fue fácil para Kardia!

–No sé si deba alegrarme o preocuparme–resopló el doctor con una ceja enarcada. Kardia se sonrió efusivamente.

–Calma doctorcito. Sabes que cuando yo clavó mis uñas, siempre es en el lugar adecuado.

Y así fue. Mientras Shaka le conversaba de los resultados de la reunión con Degel y como se estaba cumpliendo otros de los pasos antes de irse, Afrodita lo observaba fijamente. Las palabras de Kardia estaban allí, drenando por sus venas, como un fuego intenso que empezaba a hacer hervir a su sangre. Lo hacía sudar en frio, mientras que con sus orbes aguamarinas fijas en el menor, analizaba, pensaba y meditaba en ellas… Lo siguió porque sabía que no lo hizo sólo por amor a Defteros sino por amor a sí mismo… Eso… eso había sido suficiente para ponerlo en una encrucijada…

Esa tarde, luego de la reunión con Degel, Saga había decidido regresar a su apartamento antes. La conversación lo había dejado con mal humor y lo menos que quería era pagarlo con Shaka cuando las cosas, de nuevo, estaban en mejores términos. Cuando llegó a su apartamento decidió darse un largo baño, antes de llamar a su hermano por teléfono y comentarle su decisión de empezar las dichosas citas. Kanon se notó más contento y tranquilo por la noticia, felicitándolo por tener el coraje de asumir ese trauma de nuevo, aunque él mismo confesó haberlo hecho más por Shaka que por él mismo. Las palabras de Kanon esa noche en su apartamento le hicieron entender que debía recibir ayuda. Realmente jamás había alzado su puño en contra de su padre, ¿que si en algún momento perdiendo el control le hiciera daño a su pareja? No… no debía esperar a que algo así sucediera.

Cuando Shaka llegó ya avanzada la noche, Saga lo esperaba recostado viendo un documental del Oriente y se sentó en la cama para verlo desvestirse mientras le comentaba los últimos arreglos hechos. Su padre había llamado avisando que estaría en la mañana en el aeropuerto pero que no podría quedarse sino hasta el mediodía. Habían decidido que lo mejor era entonces hablar dentro del mismo lugar para evitar que perdiera el vuelo. Luego de informarle todo eso, Shaka se recostó al lado del griego para verificar como estaba, consciente de que la conversación con Degel había sido difícil.

–¿Te encuentras bien? –le preguntó, observándolo fijamente. Saga se remitió a sólo sonreír de forma tímida–. Sé que es difícil para ti todo esto pero…

–Estaré bien–Shaka asintió enviándole confianza–. Entonces… mañana conoceré a mi suegro.

–Se puede decir que sí. Estoy un tanto nervioso.

–Me portaré bien–le susurró el griego con ternura y Shaka se sonrió divertido–. Prometo no besarte frente a él–allí Shaka rio efusivamente.

Se levantó entonces de nuevo para irse a bañar y prepararse para cenar. El griego lo observó y no pudo evitar sentirse contrariado. De a ratos Shaka se veía bien y en otros estaba decaído. Su estado de ánimo cambiaba rápidamente y no podía dejar de preguntarse porque. A veces quisiera poder entenderlo más, pero sentía que al hablar con él Shaka ocultaba muchas cosas, y eso simplemente le provocaba más inquietud. Lo seguiría estudiando… sabía que en cualquier momento encontraría algo de donde tomarse para encararlo. Sólo debía ser paciente y observarlo…

El martes en la mañana los dos estaban listos para la reunión con el padre de Shaka, el Sr. Aslan Virguien. El heredero vistió formalmente, con un traje color arena y una camisa manga larga azul celeste, recogiendo su cabello hacía atrás, con un aire elegante y sobrio. Siguiendo la línea de Shaka, Saga decidió sacar su traje azul con una camisa de líneas finas color plomo y una corbata de plomo y plata. No parecían que fuera a ver a su padre sino al presidente de toda una empresa y el asunto le llamó la atención.

Después de darles las instrucciones a Afrodita, Shaka y Saga se dirigieron al lugar, mientras el griego le comentaba la idea de su hermano de ir el miércoles, por ser día festivo, al zoológico los cinco. Realmente tenían tiempo sin compartir agradablemente los cinco desde que ocurrió todo el encuentro de Defteros con Kanon y Shaka creyó que sería buena idea distraerse con una amena salida. Aclarado ese asunto, llegaron al aeropuerto, donde luego de cruzar variados lugares y con aquella multitud de personas, por fin llegaron a la cafetería donde divisaron a un hombre de cabello castaño, rizado y controlado con gel para llevarlo hacía atrás. Sus ojos miel los encontró en la entrada y le remitió la mirada severa de un Virguien. Saga no pudo evitar sentir un nudo en la boca del estomago, viendo al hombre mayor vestido con un traje marrón y una camisa mostaza que resaltaban el color de sus pupilas claras. Saludo a su hijo con un simple apretón de mano y el rubio, presentó a Saga ante él como lo que era, su pareja. El hombre se dedicó intensos minutos a observarlo de pies a cabeza, antes de desviar la mirada sin hacer algún comentario. El griego no supo como tomar esa reacción.

El desayuno se llevó de forma directa, sin familiaridades. Para Saga era ver el encuentro de dos ejecutivos que vinieron a hablar de negocios que el de un padre y un hijo. Aún así, su relación parecía ser menos escabrosa que la propia con su padre, al menos, ese hombre no buscaba humillarlo. Luego de comentar el incidente con Youma, el Sr. Aslan le informó sobre la denuncia que también hicieron por su parte en la ciudad y sobre un equipo de vigilancia que llegaría el jueves para protegerlo a él dentro del galpón. Terminado ese punto, hablaron sobre los avances del proyecto, como estaban las contrataciones, la llegada de los primeros productos y otros aspectos relacionados. Saga estaba más como testigo y oyente que como parte de la reunión y sólo se detuvo a escucharlos y analizarlos. Finalmente, la mirada del mayor de ellos se posó directamente en Saga y el menor observó el gesto con molestia. El griego respondió su mirada de la misma manera, fijamente, evitando mostrarse amedrentado ante esas pupilas que parecían examinarlo.

–Shaka–dijo el mayor, sin quitarle la visita a Saga–. Ahora déjame con tu acompañante.

Saga sintió un temblor gobernar todo su cuerpo y Shaka, por su parte, reclamó de inmediato, visiblemente incomodo.

–¿Para qué? Lo que quieras decirle también me interesa–espetó el rubio sin dejarse intimidar.

–Creo haber sido claro con mi orden, muchacho. Déjame a solas con él–y esta vez la mirada de control fue lanzada hacía el menor, quien desconfiado, tuvo que abandonar la mesa, no sin antes enviarles una mirada a ambos analizando el ambiente.

Apenas Shaka se levantó de la mesa, la mirada miel del mayor volvió a clavarse en los orbes esmeraldas de Saga. Las miradas se mantuvieron, activamente, analizándose mutuamente en un combate de voluntades. Duraron así varios minutos hasta que el hombre decidió correcto acomodarse en su asiento, dejando descansar su rostro en una de sus manos para mantener así la atención al griego frente a él.

–Si miras ahora a Shaka, debe estar inquieto moviendo el dedo índice de su mano derecha sobre su brazo–ante el comentario, Saga se sintió fuera de lugar y discretamente giró su mirada hasta verlo, recostado en la pared de la entrada y precisamente, haciendo ese movimiento. Devolvió la mirada al mayor, contrariado–. Ese muchacho es igual a su abuelo. Si algo no está saliendo conforme a sus planes, se inquieta de esa forma. Hasta tiene el mismo gesto–Saga estaba sin habla… el hombre parecía hablarle con una familiaridad que no le detecto en ningún momento cuando le hablaba a su propio hijo–. Debe estarse preguntando el porqué le digo todo esto, tengo mis razones para hacerlo, Sr. Saga. Ya estaba al tanto de su relación con mi hijo. No crea que lo enviaríamos aquí sin que alguien vigile cada uno de sus pasos. Afrodita me ha mantenido al tanto de sus progresos como líder y persona–el hombre volvió a fijar su vista a la taza de café vacía–. Le seré sincero, jamás estuve de acuerdo con esta relación impropia ante los ojos de la iglesia y la ley, pero lo dejé, pensando que sería algo momentáneo y pasajero. Una aventura de chico, después de todo, es sólo un muchacho de veinte años. Pero debo admitir que me he equivocado, para variar, de nuevo.

–Señor, yo…

–Déjeme hablar primero–ordenó el mayor subiendo de nuevo su mirada. Saga calló, permitiéndole hablar–. Lo que Afrodita me ha dicho sobre Shaka en este lugar ha sido mucho más de lo que yo llegue a esperar. El proyecto a pesar de aquella estafa que sufrió en sus primeras semanas se está llevando de forma perfecta, incluso, logró solventar la falta de capital y según tengo entendido usted le dio la idea para hacerlo. También, he estado enterado que ha vivido con él, juntos, como pareja y parece llevarse bien. Sé que mi hijo es a veces muy manipulador y controlador cuando se lo propone–Saga escuchaba todo, asombrado aún por el escenario–. Es igual a su abuelo, le gusta que las cosas se hagan como él desea, difícilmente da su brazo a torcer, un temperamento difícil y con un orgullo bastante marcado. Supongo que lo ha notado viviendo juntos, ¿no? –el griego asintió, en silencio y ante eso el castaño se sonrió con nostalgia–. Entonces, ha de saber tan bien como yo lo difícil que es a veces manejarlo. No sé si sus planes con él son de corto, mediano o largo plazo, pero lo que ha estado viviendo aquí con el proyecto no es ni la décima parte de lo que le espera cuando regrese a la ciudad y se convierta en el presidente de toda la corporación. Por ende, sus explosiones de estrés y control también será proporcional a la carga que le está esperando en la familia.

–Mis intenciones son quedarme con él por muchos años, Sr. Aslan–se atrevió a interrumpir, dejando en claro lo que él deseaba con su hijo. El mayor lo observó seriamente, antes de continuar.

–A pesar de que yo soy actualmente el heredero, ese cargo le correspondía al abuelo de Shaka, mi suegro–confesó, dejando sin palabras a Saga–. ¿Sabe porqué el abuelo de Shaka nunca recibió la heredad? Ese fue el castigo de su padre, por haber desheredado a Asmita–Saga abrió los ojos, pasmado ante la revelación–. Mi suegro nunca lo soportó, estaba frustrado por su fracaso con Asmita y la pérdida de su heredad, pero era un hombre manipulador y supo controlarme desde detrás. No sólo controló toda la empresa usándome, sino que también controló la educación y crianza de Shaka. Yo se lo permití, me dejé usar por él ya que el peso de toda la heredad era suficiente para mantenerme ocupado. Tomaba decisiones sobre la vida de Shaka bajo la idea de criar al “Asmita que debió ser” –en este punto, los ojos griegos estaban desorbitados, dolido e indignado por lo que escuchaba–, dejé que lo alejara de mi esposa porque argumentaba que lo debilitaría como heredero y al final, Shaka reforzó esa actitud controladora de su abuelo. Conforme crecía me di cuenta de cuánto se iban pareciendo. Cuando pidió la ayuda para Afrodita no pude negarme ante su mirada de dominio y cuando llegó con la idea de venir a buscar a su tío, fui dominado de nuevo por su temple. Me di cuenta que Shaka era como una nueva versión de mi suegro y no supe como tomarlo.

Se detuvo para responder una llamada, mientras Saga seguía inmóvil ante todo lo que estaba escuchando. No sabía porque razón ese hombre le estaba comentando todo eso, pero ahora lograba entender mejor a Shaka, a su forma de ser, al arranque que tuvo con el asunto de su orgullo, la búsqueda de atención, su visión sobre su tío… todo empezaba a tomar sentido para él, sus manías, sus actitudes… aunque Shaka no había tenido un pasado que se pudiera llamar traumático, su vida llevaba a rastra muchas cosas, pequeñas cosas, palabras y acciones que se habían encargado de formarlo tal como él es ahora. Comprendía aquella actitud de mostrarse fuerte, de evitar verse vulnerable, de esconder sus debilidades, la máscara que solía colocar para escudarse… todo empezaba a tomar sentido para el griego. Volteó su mirada hacía Shaka y este lo observaba de forma interrogante, haciéndole preguntas con un movimiento de sus labios, ansioso de sabe que estaba pasando. Se sonrió, al verlo tan desesperado por retomar el control de la situación que él no pensaba darle.

–Como decía–continuó el hombre dejando el teléfono de lado–, si acepte que Shaka viniera a encontrase con su tío fue porque mi suegro así lo quiso. Para él, si Shaka veía la derrota y fracaso con el cual debía encontrar a Asmita le daría más razones para tomar la heredad. Pero, nos equivocamos. Y me di cuenta fue al verlo frente al cuerpo inerte de su abuelo, gritando y llorando como nunca lo había visto en mi vida. Allí supe que nos habíamos equivocado con él… vi con terror a mi hijo arrastrándose en el suelo mientras clamaba diciendo que él no era Asmita, que sólo era Shaka–Saga abrió sus labios, temblando, angustiado con esas palabras. El hombre lo miró seriamente, para enviarle la importancia de su confesión–. Supongo, que nunca le comentó sobre ello. Shaka es muy orgulloso como para mostrar su debilidad. Pero si quieres saber más de eso, puedes preguntarle a Afrodita. Él fue quien intento detenerlo y hacerle entrar en razón en ese momento. Por eso, al darme cuenta de mi fracaso como padre, de mi error al haber dejado la crianza de mi hijo a ese hombre, decidí continuar con este proyecto y dejarlo hacer la vida aquí, como quisiera. Lo único que busqué desde un inicio, fue que Shaka se encontrara a sí mismo. Y, por primera vez, siento que tomé una buena decisión.

El hombre le mostró en su celular la foto que estaba cubriendo su pantalla. Era una foto de Shaka, sonriendo en el galpón. El griego seguía perplejo, sin habla, observando esa dulce sonrisa que tanto había amado fotografiar, que tanto amaba.

–Cuando Afrodita me envió esta fotografía, supe que había hecho lo correcto. Jamás había visto a Shaka sonreír así después de la muerte de su bisabuelo–guardó su teléfono en la chaqueta y volvió a observarlo–. Por más que sea, amo a mi hijo y quiero lo mejor para él. Quiero que cuando tomé el anillo, no lo vea como una cárcel como lo llegue a ver, sino como una pista de vuelo, algo que lo impulse y no lo ate. Y si usted es ahora la persona con la que él quiere estar, yo no pondré objeción a ello.

–¿Por qué me cuenta todo esto? –preguntó Saga aún asombrado ante tanta honestidad. El hombre se sonrió, sinceramente.

–Porque al verlo me di cuenta que es sincero su deseo de estar con él, que no es un hombre con malicia, es noble y al mismo tiempo fuerte… tienes el carácter para doblegar a mi hijo. Esa mirada con la que lo estuve estudiando, es algo innato de los Virguien. Le aseguró que Shaka debió mirarlo varias veces de esa forma–Saga asintió, recordando las veces que en silencio Shaka lo observaba fijamente en la oficina–. Esta mirada es tan emblemática para la familia como la costumbre de mantener el cabello largo. Precisamente, era una de las razones por la que mi suegro no le gustaba Asmita, porque por obviedad, él no podría tener esa mirada–el rostro griego mostró dolor… Jamás pensó que Asmita haya sido despreciado de esa forma tan cruel–. Pero al final nos equivocamos tanto con Asmita como con Shaka.

En ese momento, Saga fija su mirada en el anillo de oro con el zafiro, brillante, grande, llamativo, en el dedo índice de la mano derecha del mayor. Ese era el anillo que Shaka debía tomar. Lo observó fijamente antes de subir su mirada al padre, sonriéndole.

–Agradezco que me haya hecho saber todo esto. Creo que puedo comprender mejor a Shaka luego de saberlo.

–Sólo quería hacerle entender el tipo de persona que es Shaka. Y todo esto, se lo diré a Shaka cuando reciba la heredad, así que le pediré su silencio.

–Lo tendrá. Aunque puedo esperar la decena de pregunta que me hará.

–Lo sé… es necio cuando quiere. Pero buen muchacho. Me alegro que la persona que escogió sea bastante mayor. Eso le dará la experiencia y la fortaleza que requiere al ser tan joven.

Se levantó del asiento, extendiéndole la mano en señal de despedida. Saga tomó el apretón de forma efusiva, sintiéndose aceptado por él. Si, aquel hombre lo había aceptado a su lado.

–Espero verlo el día que Shaka reciba el anillo. Estamos preparando algo especial para él en ese momento. Lo estoy planificando con Afrodita a sus espaldas.

–Estaré. Le aseguro que estaré. ¿Cuándo será?

–Septiembre, el día de su cumpleaños número 21. Ya sólo faltan 5 meses. Bien, me despido.

Se retiró del lugar, dándole otro apretón de manos a su hijo sin mencionarle nada de lo conversado con su pareja. Cuando se acercó a Shaka, tal cual como esperaba, el menor empezó a llenarlo de preguntas, inquieto por saber que tanto hablaron. Saga se sonrió, desviándolas todas y exasperándolo. La mueca que creaba al sentirse fuera del control de las cosas le provocaba a Saga un intenso placer. Sí, a él también le gustaba descontrolarlo y aturdirlo… para él, ver a Shaka desubicado era excitante.

–¿Por qué no me dices? –espetó el menor ya molesto, deteniéndose en medio pasillo del aeropuerto dispuesto a hacer valer su opinión. Saga lo observó de reojo y se rio divertido con el asunto–. ¡Hablo en serio! ¿Qué te dijo mi padre? ¡Habla!

–Es un secreto–comentó el mayor mientras seguía caminando, obligándolo a seguirlo.

–¡Saga! Si no me dices… ¡si no me dices dormirás en el mueble! –Saga se rió de nuevo, con sus manos en los bolsillos–. ¡Saga! ¡Deja de reírte de mí!

–¿Por qué todo tiene que ser como tu digas? –le tomó por el brazo para abrazarlo, en medio de la multitud que estaba muy distraídos para prestarles atención–. Me gusta verte así de molesto…–le susurró en el oído, para luego alejarse y verlo rojo hasta la oreja de rabia, de pena y de seguro también de excitación–. Ven, hay cosas que hacer en tu oficina.

–Me tendrás que decir… ¡tarde o temprano!

–Intenta hacerme hablar… se vale todo para hacerlo…–le propuso de forma provocativa. Shaka desvió su mirada por un momento para luego mirarlo de reojo.

–No importa… no debió ser muy importante…–Saga se rio de nuevo. Shaka ahora usaba su otra táctica, fingir indiferencia. ¡Como si no lo conociera!

No pudo evitar tomarlo por la cintura mientras salían del aeropuerto, sintiéndose mucho más tranquilo. Estaba decidido, las palabras del padre de Shaka le había dado las razones que le faltaban para decidirlo. Se quedaría a su lado, lo perseguiría hasta el fin del mundo si fuera necesario, todo con tal de seguirle quebrando el aura de control, desubicarlo, molestarlo y dominarlo por momentos… dominar al hombre que con sus ojos azules era capaz de controlar todo…

Se iría con él a la ciudad y armaría el futuro a su lado… Se iría con él para acompañarlo en el momento que recibiera la heredad y quedarse para toda la vida…

Esa fue su rotunda decisión…

5 thoughts on “El cruce (Cap 59) (AU)

  1. A quien le van?? Saga o Shaka…

    Yo me quedo de parte de Sagui nOn me gusta mas su decision!!!!

    Aww Angui!!! esto estuvo hermosisisisismo!!!! Aww viva el suegro!!!! si quiere a mi Shaki nOn…y lo apoya!!! y quiere al yerno tambien!!! wiiii ya puedo dormir feliz!!!!

    Y ese kardia venenoso!!! ù_ú porq no kiere al rubio??? deberia amarlo hehehe…bueno…como sea, kardia me encanta!!!

    y Dita!! pobrecito…nose…pero habra romance con Shura??? uyyy me gusta eso hehehe

    nee angui!!!!! me super encanto!!!!

    me alegraste mi dia…como siempre…aunq a veces me dejar peor jajaja

    gracias nena!!!

    cuidate!!! muchos besos!!!

    ESPERO SIGA ASI DE FELIZ EN EL CRUCE….

    60!!!!!!!!!!!!!!

  2. I LOVE ASLAN *insertar lluvia de corazones* así que ojos miel juju ya me lo estoy imaginando OMG

    Ahhhhhhhhhh al fin un cap donde a Karin no le da el ataque de angst, creo que voy a llorar de la emocion de no tener que llorar jajaja

    Dame ShuraxAfro, Dame ShuraxAfro; dame ShuraxAfro -Karin suplicando de rodilla *__* –

    ¿Puede haber algo más hermoso que un español noble, inteligente, justo y encima SEXI- babas por mi españolito- junto a este Afro que es uno de los Afros que más me ha gustado aguna vez leer? Y es que es un encanto ¿como no amarlo?

    Al fin conocimos a ese padre, tanto que me asustaste y ¡Dioses! me lo quiero comer!!! que hombre maravilloso, creo que cuando llegue su charla sincera con Shaka me lloro todo, como lo quiere a su hijito y se arrepiente de sus errores y quiere lo mejor. Su fonde de tel hasta me da envidia XD

    Como siempre un retrato de personaje magnifico, el nivel de ahondez no deja de sorprenderme, la distinción que trazas entre los virgos es para aplaudirte por lo profunda y estudiada. Como siempre todo es congruente a un nivel asombroso, nop, definitivamente no hay clavito suerto ¡Si hasta lo del testamento llevaba a un cruce!

    Aplausos y admiración. Aguardare la conti!!!

  3. Dios Mío Anguy!!!

    Estoy saltando de felicidad — naaa… creo que hoy también bailaré con la escoba xDDD —
    Y es que, luego de leer tantos capitulos tristes, hoy me alegras el día con uno hermoso (Nyaa… hasta acabo de olvidar que tengo exámen de 10 kanjis para mañana ^u^ además que no sé como hice, pero con alambre logré abrir la puerta con llave de la habitación de mi hermano n.n todo lo que hago para leer este maravilloso fic O/////O y no debo olvidar de dejarlo tal como estaba, sino me descubren y se arma xDD)

    n.n Debes saber que luego de traumarme con varios capítulos con lo del pare de Shaka –yo pensé que era un ogro de primera — me sales con un hombre que adora y ama a su hijo, muy en el fondo, y que está arrepentido de darlo a la crianza del abuelo… fue para llorar –con mi cajita de kleenex al costado– Y Saga también asustado por elk escrutinio que recibía, digno de un Virguien… waoo me mataste en esa parte!!

    Yuuuuy!! Shurita… españolito sexy!! *¬* ¿¿Quien quiere postre??
    Yooooooo!!
    seee… cúmplenos el Shura x Afro (me uno a la campaña de Karin y ale-chan) kyaaa… esperemos que den el testamento para que puedan ejecutar los planes de Shaky… n.n

    Waoo kardia se llevó mi cerebro… (No sé, pero creo que siento que voy de reversa con el post del fic ^u^) todo sexy… e inyectando su ponzoña al pobre sueco… mira que ser así… Waoo Degel sabes que te envidio… te lo digo con todas sus letras: T-E/E-N-V-I-D-I-O
    Mira que tener a un sexy Kardia para ti solito *¬*

    ¿¿Y ahora que irá a pasar?? ¿¿Athena seguirá soñando con cosas raras luego de leer un capítulo del cruce?? –Léase: versión de la cama color conchevino , postre amarillo y extraterrestres debajo de la cama (?) — ¿¿Qué otro cruce irá a suceder?? ¿¿Algún día dejaré de hacer tantas preguntas??

    POr eso… pido conti!!
    yeah…60 ^^
    (Es el fic más largo que he leído en mi vida… xDD Felicidades Anguy!!)
    PD: Ale-chan… yo también le voy a Saga ^u^

  4. Jaajaj todas amamos a Asla, el papi de Shaka!! es que si hay un suegro malo, debia haber uno bueno xDDDD

    Aslan se arrepiente desde que vio a su hijo llorar asi en el cuerpo de su abuelo. Debio darse cuenta con esas palabras el terrible error que cometieron con Asmita y Shaka. Pero sigue siendo el hombre recio y reservado OMG

    La parte de Kardia y Afrodita es super importante y sí, es venenoso y aunque le importa un pepino Shaka, Asmita si le preocupa y eso es lo que lo hace actuar. Igual, es bello y sexy xDDD

    El ShuraxAfro… jujuju ya me estan convenciendo chicas!! Quizas y si quizas… xDDDD

    Por último tenemos la parte de Shaka y Saga con sus respectivas decisiones. ¿Quien vencera?

    Gracias por comentar chicas!!!

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