El cruce (Cap 67) (AU)

Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

La mascara de Shaka se ha quebrado… Saga ha empezado a mover sus planes y al final, ambos tendran que enfrentarse. ¿Qué les esperara en ese encuentro? ¿Cuáles serán las consecuencias que debían asumir?

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Temas: Yaoi, drama, romance, comedia, Lemon, angst
Personajes: Shaka, Saga, Mu, Kanon, Asmita, Defteros, Manigoldo, Shion, Shura, Pandora, Seraphina, Degel, Kardia, Kardia
Resumen: Los cruces del destino son parte de la vida. De esa forma se cobra lo que se debe, se regresa lo arrojado, se libera lo atado. Shaka es un joven que cambia de ciudad para vivir con su tío Asmita y su pareja Defteros, a quien no ha visto durante diez años. Luego conocerá a Saga, quien será el jefe del departamento donde trabajará, junto con Mu, su compañero de estudio y Kanon, el gemelo de Saga que solo pasea buscando conquistar a Mu. Pero, ¿Qué les espera ante estos encuentros? ¿Qué más cruces tendrán que enfrentar?

La mascara de Shaka se ha quebrado… Saga ha empezado a mover sus planes y al final, ambos tendran que enfrentarse. ¿Qué les esperara en ese encuentro? ¿Cuáles serán las consecuencias que debían asumir?

Capitulo 67: Asumiendo Consecuencias

La vida es justicia. Se podría decir que la misma vida se encarga de regresar en mayor o menor medida las consecuencias de los actos que se realizan en el pasado. Asmita y Defteros lo han entendido, al ver como después de décadas, cada quien ha recibido los embates de sus actuaciones, de sus decisiones pasadas, de sus hechos. Y es allí, donde las intenciones no cuentan… es allí, donde las buenas obras, los sentimientos… nada vale. Porque la vida es como la física. La ley de la causa y efecto es verídica e inquebrantable. Y estamos condenados a asumirlo tarde o temprano…

En eso pensaba Saga cuando, en uno de los balcones del aeropuerto, fuera de la sala de abordaje, veía los aviones ir y venir, las personas subir y bajar, todo ese movimiento, toda esa faena. Sus ojos hinchados de llorar, verde esmeralda, no se detenían en un punto específico, mientras en su mente pensaba y pensaba. Esa noche, muchos tomaron decisiones, decisiones egoístas, decisiones que ahora había que afrontar… decisiones… Él estaba preparado para asumir la más evidente, pero, la vida es justicia y al mismo tiempo, es injusta. No… realmente no es la vida injusta… son los humanos que injustos incurren en hechos que la vida juzga, cobra y penaliza… Los humanos somos injustos… la vida se encarga de cobrar nuestras injusticias… siendo injusta… con los injustos…

Una mano pasaba por los mechones azules, sosteniendo así a su frente contraída de dolor, conforme sentía que su corazón latía con pesadez, pero retumbando con cada pálpito las paredes torácicas, como si quisiera quebrarlo en ese momento. Si eso sucedía, Saga no se lo reprocharía, porque justo en ese momento, que ve las consecuencias no de sólo decisiones de aquella noche, sino de muchas otras decisiones anteriores, es que se da cuenta… se da cuenta que tocaba ser egoísta ahora consigo mismo… Y no quería serlo… no quería serlo porque cuando fue para allá era para… para no abandonarlo…

Resoplo de aire que salió de sus pulmones, una mano amiga y hermana que se posó en su hombro y le dio a entender que no está solo. Vio su misma imagen, su hermano, su gemelo y cómplice, extendiéndole una botella de agua, mientras se reclinó en el mismo barandal y dejó que sus cabellos azules sean arrojados por el viento. Él había escuchado todo el plan de Shaka el cual le pareció vil y asqueroso, repugnante. Pero también escuchó el estado en que se encontraba el rubio, el diagnóstico que Degel le entregó a Saga en cuanto le habló de todo lo que le ocurría a Shaka y así… no pudo evitar sino el sentir pena. Era difícil pensar que alguien como Shaka tuviera tan terrible visión de sí mismo y sobretodo, era doloroso pensar que nadie hubiera reparado en ello, al menos, no a tiempo. Y luego, entró entonces el plan de su hermano, que también le comentó y aplaudió en su momento… plan que se tambaleó y se hizo pedazos en cuanto supieron… la triste realidad…

Él mismo se sentía desarmado ante la brutal realidad de las cosas, pero la vida había decidido cobrarle a Seraphina años y años de entrega desmedida a los demás… entrega que provocó que se olvidase a sí misma… y lo siguió haciendo… se entregó a Saga como un intento desesperado de liberarlo de las manos de quien, ahora sabe, nunca fue un enemigo. Y eso… catapultó, una serie de acciones que ahora, la vida y su cuerpo estaban pasando factura y… con poco tiempo para pagar… Quien escuche el caso de esta joven mujer, diría, que la vida ha sido injusta y severa… Sí… la vida seria juzgada duramente por simplemente cobrar lo que le han estado pidiendo prestado por años.

Lo triste, es que Saga y Shaka se ataron a ella y su terrible realidad esa noche, que en medio de un vals de decisiones egoístas, la involucraron en su futuro. Porque cada uno de ellos tres tomaron decisiones que basado en su egoísmo creyeron correctas… decisiones que ahora la vida ha venido a cobrar… un cruce necesario… un pago irremediablemente… hora de tomar nuevas decisiones, rogando, que estas nos entreguen mejores consecuencias… rogando no volver a equivocarse…

−Hermano…−le susurró Kanon, en voz baja, buscando no incomodarlo de sus pensamientos.

−Kanon… ¿Cómo está? –preguntó en un hilo de voz el mayor, tomando con su mano temblorosa el envase de plástico para llevárselo a los labios. El menor, con un trago fuerte desvió la mirada hacia atrás y vio a la pareja de hermanos abrazados. Seraphina sosteniendo su pecho mientras el menor la abrazaba sobre protectoramente.

−Cuando vine ya estaba mejor…−susurró al devolver la mirada en su hermano, en esas orbes esmeralda que palpitaban de dolor−. Las medicinas le están haciendo efecto…

−Se suponía… que hoy desarmaría el plan de Shaka… Con Degel preparamos las cosas para que Kardia y Shaka se encontraran. Degel me envió el mensaje avisando que funcionó…−comentó, con un vibrar en su voz que denotaba sus emociones y sacando de su bolsillo la cadena de oro que Shaka le había dejado al partir−. Sólo quedaba que yo resolviera un acuerdo con Seraphina y el bebe… pero… no esperé esto, Kanon…

−Shaka entenderá…−respondió el aludido con un leve temblar en su voz entrecortada. Comprendía a la perfección lo terrible de la situación−. Él es inteligente, Saga… entenderá y te apoyará… si el enfrentamiento con…

−Saga…

Ambos voltearon para encontrarse con la imagen de Unity, el hermano menor de Seraphina, vestido con un sobretodo miel que cubría prácticamente todo su cuerpo y manteniendo forzosamente una expresión serena, aunque denotara todo lo contrario. Kanon entendió lo que el gesto del europeo le dio a entender y decidió, entonces, dejarlo a solas con su hermano mayor. Caminó, aún manteniéndose lejos de Seraphina más no por rabia sino por vergüenza luego de haberla tratado tan duramente aquella tarde que fue a visitarla. Vio a lo lejos al sueco que acompaña a Shaka, Afrodita. Más tampoco quiso acercarse porque sabía, que en primera, él estaba allí para coordinar los últimos pasos de los planes de Shaka y que además, no se sentía en condiciones de guardar lo que acaba de escuchar si Afrodita le hacía preguntas. Era mejor mantenerse al margen, en espera del final de las cosas…

Mientras tanto, el panorama en la casa de Degel era distinto. Como si estuvieran viajando a través de los años, Shaka y Asmita seguían conectados al mismo hilo de la historia. Muchas cosas que decir… muchas cosas que confesar… era hora, de pedir perdón y perdonar.

Asmita estaba sentado en el mueble de la sala del francés, acariciando la cabellera dorada de su sobrino, quien recostado tenía su cabeza en las piernas del mayor, junto con unos cojines, mientras comentaban cada uno y revelaban por fin las heridas del pasado que debían ser curadas. Era hora de sincerarse, los dos, sobre los golpes que recibieron en su familia, sobre la envidia, sobre la soledad, el dolor y el desprecio.

Fue así que Asmita le comentó que al principio, al notar el cariño que su padre le profesaba a Shaka, sintió envidia y buscó de muchas maneras llamar su atención. Por ello, con ayuda de su abuelo, empezó a realizar variadas actividades, pasando por cerámica, música, arte, repostería, gastronomía… en fin, buscando una forma de llamar esa atención que estaba desviada al menor de la familia. Pronto se dio cuenta que una hermosa vasija que muchos veían como una obra de arte no competía con Shaka y su medallita de oro en los maratones infantiles. Que uno de los mejores platos hindú que haya cocinado podía quitarle la vista a su padre de las calificaciones del menor. Y entonces, se frustró.

De allí, decidió entrar a las labores benéficas, en busca de algo que le demostrará que si era necesario… porque cada vez que lo pensaba, sentía, que su presencia en los Virguien era vacía y que jamás, por mucho que lo intentara, podría superar las expectativas de su padre… expectativas que él ahora tenía sobre Shaka. En ese entonces se vio inmerso de un profundo dolor, porque en cuanto la heredad cayera en sus manos, se ataría completamente a un círculo donde al final… jamás lograría llamar la atención de su padre. Varias veces se encontraba en las reuniones adultas oyendo como él hablaba maravillas de Shaka y estaba al tanto de cada mínimo logro, mientras que si le preguntaba por su hijo, su único varón, él no sabía siquiera que edad tenía o que estaba haciendo últimamente. Al final, Asmita entendió que no encontraría lo que buscaba en su hogar y que era fácilmente reemplazable… por su sobrino… por Shaka.

−Cuando conocí a Defteros entendí, que era lo único que podía hacer para ayudarlo. Que Defteros me necesitaba mucho más que todos los Virguien y que tú, eras ante los ojos de mi padre, el verdadero heredero−relataba Asmita mientras una lágrima que había brotado de sus ojos fue secada por los dedos del menor−. Por ello, al partir no tuve problema de dejarlo todo. Sentí que ese no era mi lugar y que tú, prácticamente, me lo habías quitado con sólo nacer con ojos que veían−Shaka escuchaba todo, llorando con las palabras…−. Conseguí en Defteros y le proyecto Mokurenji personas que me veían como Asmita… no como el heredero ciego, no como el Virguien que no cumplía con los estándares… sino como Asmita. Perdóname, por que al hacerlo entonces tú…

Shaka calló las palabras de su tío con un leve roce de sus dedos en aquellos labios y entonces, decidió contar su historia. Ciertamente no comprendía las razones por la cual su tío los había abandonado. Muchas cosas se decían entre la servidumbre y la familia… entre ellas que se había ido porque no quería a nadie de la familia pero eso, a Shaka le costaba entenderlo. Porque su tío siempre mostró mucho amor para con todos, sobre todo para con él y su bisabuelo. Y con las palabras del anciano al morir, confirmó, que sea lo que haya ido a hacer era algo que su bisabuelo aprobó al final.

Entonces, tras la muerte de su bisabuelo, las cosas cambiaron para él. Sus hermanas fueron llevadas al extranjero y viendo las negativas de su madre de seguir tan controlada educación y de buscar reintegrar a Asmita a la familia, fue encerrada en una habitación y alejada de él. Entonces, empezó una carrera entre el orgullo y las frases que oía cada vez que iba creciendo. Todos al verlo decían lo mismo “tan parecido a Asmita”, “Ojala no cometa el mismo error de Asmita”, “Se parecen demasiado, ¡son idénticos!” y entonces se veía obligado a mantener las apariencias, a callar cuando hablaban mal de su tío. Las primeras muestras de cariño que recibió de niño, murieron al llegar a la adolescencia. Pronto, se dio cuenta que nada de lo que hacía llamaba algo de su padre y de su abuelo. Cuando lloraba por ello, su abuelo sentenciaba que un Virguien jamás mostraba debilidad ante otros y entonces, empezó a crear su propia mascara. Creció, viendo que le quitaban las personas cercanas, aprendiendo a él mismo alejarlas del camino para no aferrarse a ellas y herirse… no tener personas importantes… no amar… no depender… era un Virguien… los Virguien no muestran debilidad…

−Entonces, me di cuenta que por más que intentaba controlar las cosas a mi alrededor, la comparación contigo era irremediable. Para bien o para mal, siempre nos pesaban a los dos en la misma balanza y yo sentía que tú siempre ganabas. Siempre que la gente de afuera me hablaba de ti antes de caer y nos comparaban, me miraban, como si yo estuviera incompleto. No supe entender porque y duré años buscando eso, hasta que al ver que no lo hallaba en casa, decidí la primera oportunidad que tenía para buscarte y ver que era de ti−su rostro recibía las caricias del mayor, con ternura, como cuando era niño−. Admito que pensé encontrarte en un estado deplorable, como se supone que debías estar fuera de la familia. Incluso… admito que deseaba encontrarse así… porque así, me convencería de que yo no estaba fallo, que no me hacía falta nada…−, confesó con dolor, con su voz ronca− y si era así, te llevaría a casa y te salvaría… Pero al llegar, encontré que más bien… estaba muy incompleto. Cuando te vi tío, entendí que la diferencia era demasiada y aún así… aún así no podía odiarte… sólo podía codiciar tu libertad…−reprimió un sollozo que salía de su alma−, y entonces me enamoré, y me sentí en una encrucijada entre el anillo y él… y cada vez que pensaba en como dejaste el anillo me decía que yo no era tan fuerte como para hacerlo… y cada vez que intentaba alejarlo para no atarme a él, terminaba él encontrándome en los escondites que creaba y al final, terminé siguiéndolo por mi propia cuenta… sucumbiendo a él… Y entonces… te envidié…−Asmita despejaba el flequillo dorado de la frente de su sobrino, dejando derramar otra lágrima−, envidié tu fuerza… envidié que pudieras ser feliz lejos del anillo y yo… yo fuera tan cobarde para dejarlo…

−Shaka… ambos estábamos equivocados…

−¿Y sabes que entiendo ahora tío? –interrumpió antes de que Asmita continuara−. Nuestros lugares no podían ser sustituidos. Mi abuelo creyó que con llamarme a mí podría reemplazar tu presencia antes de morir−Asmita dibujó un profundo dolor en su rostro−, pero al final… ¿sabes que pasó tío? Al final… confesó que te había extrañado esos años… ¡que le había dolido tío! Y… que al final… se había equivocado. Entendí ese día, que él deseaba era vernos a los dos…

−Mi Shaka… Cuando te llamó yo sentí mucho rencor… pensé que la muerte sería suficiente como para hacerle recapacitar y entender mi decisión pero no fue así… y eso me dolió… Yo le pedí a mi abuelo que me bendijera en el camino que había decidido transitar−Shaka recordó entonces las palabras de su bisabuelo−, que me perdonara por abandonarlo y me aprobara… pero él se fue y nunca pude escuchar su respuesta y luego mi padre…

−Él te perdonó y aprobó−confesó el menor con una sonrisa, levantándose para sentarse a su lado y secar con sus manos las lágrimas a un asombrado Asmita que no daba crédito a esas palabras−. Él me dijo, que cuando te buscara y si eras feliz, te dijera que te perdonó y aprobaba tu decisión−los ojos de Asmita se abrieron, pasmado−. Pero… ahora entiendo porque no quise decírtelo el primer día que te había encontrado… era… porque tenía envidia… quería decírtelo cuando yo mismo me sintiera en tan buen estado como tú−confesó de nuevo, secando ahora sus propias lágrimas−. Perdóname por ser tan egoísta tío… por las palabras que te dije… por mi trato a veces tan…

−Perdóname a mi también Shaka… por abandonarte y hacerte pasar todo esto por un puesto que de principio me correspondía a mí… Por no hacer un esfuerzo para seguirte viendo aún a pesar de no poder pisar nuestro hogar… perdóname por haberme olvidado de ti.

Sus rostros frente a frente dibujaron una sonrisa comprensiva. Conectados estaban en el mismo momento y allí, se encontraban de nuevo el joven con el sari zafiro y el niño de traje que buscaba fotografiarse con él, mirándose fijamente… se sonrieron efusivamente y entonces, llamados por la misma necesidad, se volvieron a encerrar en un abrazo fraternal, perdonándose así todas las heridas, comprendiendo al final que todos, incluso ellos, estuvieron equivocados… cada quien tenía un lugar en su familia… y jamás uno sustituiría el otro… cada cual, cada quien, eran importante… y en ese momento, tío y sobrino se encargaron de destruir la barrera de las comparaciones, de la envidia, la autocompasión y la codicia había creado entre ellos.

Degel y Kardia observaban discretamente la situación desde la cocina, ambos callados, analizando todo. Tal cual como Saga lo había dicho, Shaka antes de partir primero iría a hablar con Asmita, por esa razón, lo llevaron hasta su casa para promover el encuentro con Kardia, quien se ofreció voluntariamente a quebrar la máscara del principito. La idea era esa y así, cuando Shaka llegara al aeropuerto a confrontar los últimos pasos de su plan, se enfrentaría a Saga sin la máscara, sin artificios. Había funcionado y ahora, además, Asmita estaba recibiendo cura a través de las palabras de Shaka, al escuchar que al final su abuelo logró perdonarlo y aprobarlo antes de morir… la sonrisa de felicidad de Asmita lo delataba… por fin, podía sentirse en paz para con su casa.

Viendo que ya eran las diez y media de la mañana, Kadia decidió cortar el momento para recordarle la hora, consciente de que el vuelo sería a las doce según las palabras del otro griego. En eso, Shaka recordó el plan y todo lo que había dejado de lado.

−¡DIOSES! ¡Debo buscar a Saga! –dijo levantándose rápidamente mientras se secaba las lágrimas−. ¡Debo aclararle todo! –exclamó, arreglándose para despedirse y salir corriendo contra el reloj.

−¿Aclarar? –se levantó extrañado−. ¿Aclarar qué? –Degel lo tomó por el antebrazo para cortar las explicaciones.

−¡Apúrate que se te hará tarde! –animo el griego con una sonrisa complacida. Shaka allí se detuvo y observó el panorama… por fin, comprendió todo…

−¿Acaso Saga…?

−Apúrate. Debe estarte esperando en el aeropuerto−interrumpió el francés con una sonrisa que delataba la complicidad. Shaka entendió entonces lo que había sucedido y corrió a buscar el primer taxi disponible para llegar al aeropuerto y encararlo.

El rubio salió de la casa y Kardia aprovechó para cerrar la puerta y mostrarse triunfante ante Degel, quien le sonrió felicitándole por su actuación.

−Te dije, ¡la terapia de Kardia es efectiva!

−Fuiste duro−reclamó Asmita con su ceño fruncido−. De no ser por Degel, hubiera intervenido antes.

−Si lo hacías las cosas no hubieran salido bien−respondió el francés dándole la razón a su pareja, que victoriosa se cruzó de brazos con suficiencia−. Ahora, Shaka ha comprendido que el anillo no tiene porque ser una cadena… él es él, sin o con anillo, seguirá siendo él.

−¿Qué es lo que tiene que arreglar? –preguntó de inmediato el rubio, sabiendo que los dos conocían más del asunto.

−Tranquilo, sólo una burrada que estuvo a punto de completar−siseó Kardia, dispuesto a contarle todo al rubio.

Y conforme el taxi se acercaba al aeropuerto, Afrodita veía que de nuevo, Saga se acercaba a Serpahina con el hermano de ella al lado, cruzando unas palabras mientras ella seguía sentada. Estaba preocupado, Seraphina se había desmayado en el primer enfrentamiento con Saga y se notaban muy inquietos. Ahora podía notarla, aún de lejos, con su rostro desencajado, visiblemente pálida. Sería los embates de su embarazo, era lo único que podía pensar. Tal parece que Shaka lo planificó muy bien y al final, las cosas salieron como él lo pensaba. Ahora debía esperar que él llegara para ver el cierre del acto… cuando Shaka se enfrente a Saga y diga todo lo que escribió en esa carta, confirmándole su deseo de abandonarlo. No quería ver esa horrible actuación…

Pensando en eso no sintió cuando alguien se le acercó por la espalda, tocándole el hombro para llamar su atención. Al voltear, palideció, al ver que quien estaba detrás de él… era Shura. Se levantó de golpe casi en un movimiento de resorte, mientras veía como el español caminó rodeando los asientos para acercarse a él, frente a frente sin quitarle la mirada y con unos punzones negros que buscaban indagar en su alma. No se lo esperaba… jamás esperó que él estuviera allí… No había razones, debía estar en el galpón trabajando.

−Shura…

−Me costó mucho ubicarte, pensé que tendría que esperar hasta la hora del vuelo.

−¿Pero qué haces aquí? –pregunto Afrodita abrumado, sintiendo su corazón acelerado ante el inesperado encuentro. ¿El español lo estaba buscando? ¿A él? Su pecho parecía querer quebrantarse para dejar salir a su corazón libre, el cual no sabía decidir ante cual de las dos emociones más fuerte dejarse gobernar−. ¿Por qué…?

−Eso vine a preguntarte Afrodita. ¿Por qué? ¿Por qué ignoraste mis llamadas, mis mensajes? ¿Por qué me esquivaste en la reunión? ¿Por qué te vas tan pronto sin decirme nada?

−Yo…

−¿O me dirás lo mismo que me dijo Shaka cuando me mostré preocupado por él? –preguntó, contrariado, notándose molesto aunque su porte parecía sereno−. ¿Qué no tengo derecho de saber nada por sólo haber tenido unas cuantas salidas contigo?

−Shura…

−¡Respóndeme Afrodita! ¿Por qué? ¡Necesito saberlo!

−No puedo explicarte… son muchas cosas… tantas cosas que…−bajó su rostro, compungido, dolido con todo lo que estaba pasando y con el sentimiento de abandonó que sentía.

−¡ME GUSTAS! –Afrodita subió su vista pasmado, mirándolo fijamente, aún incrédulo. Iba a mencionar palabra cuando el ibérico, en un acto desesperado tomó sus labios en un beso suave y gentil, sosteniendo con su mano el mentón del menor para elevarlo a su altura.

Duró el beso unos minutos, al ser correspondido por un sueco que temblaba antes las emociones emitidas. Un beso que era muy distinto a todos los que había entregado en su vida, era tierno, era gentil y era lleno de un amor respetuoso. Un beso que parecía hablar lo que ambos venían sintiendo desde que se encontraron en el estacionamiento de ese bar, cuando dejaron de verse como piezas de un enorme juego. Cuando se vieron como dos hombres libres. Un beso que empezó a sentirse necesitado, apegando el contacto en cuanto su lenguas se cruzaron, pasando Afrodita sus manos sobre el cuello del español y este, su otra mano detrás de los cabellos celestes para sostener la cabeza de su acompañante y profundizar ese beso que sentía que iba a reventarlo por dentro.

Se quedaron allí, un rato… olvidándose de todos los demás hasta que el sabor de una lágrima alarmó al ibérico, separándose para ver a los ojos aguamarinas enrojecidos de pesar. Lo observó, sintiéndose víctima de un remolino de ideas que parecían acosarlo, buscando respuesta, pensando que habría sido algo incorrecto besarlo.

−También me gustas, Shura…−confesó el sueco, separándose para secar su lágrima−, pero… tengo que regresar con Shaka… En este momento… él me necesita más que nunca…

−Afrodita…−murmuró el español al entender que la separación era inevitable.

−Yo le juré que estaría con él−le dijo, buscando la forma de hacerle entender lo mucho que le dolía que las cosas acabaran así−. Yo le juré que estaría junto a él… y este momento…

−¿Por qué? ¡Shaka ya tiene a Saga, Afrodita!

−No… él… él lo va a dejar hoy…−con esas palabras, Shura comprendió el panorama. ¿Qué Shaka abandonaría a Saga? Se llevó una mano a su cabeza, para ordenar sus ideas−. Mira hacia atrás, Shura… Esto es lo que Shaka quiere para Saga…

Shura siguió la mirada de Afrodita para encontrarse con aquella escena que caló sus sentidos. Saga abrazaba con fuerza y visible emoción a una mujer, entre sus brazos, usando una de sus manos para rodearle la cintura y otra sujetaba su cabeza por detrás mientras ella buscaba apresar con sus dos manos la gruesa y espaciosa espalda del griego. Kanon estaba allí, junto con otro hombre… Sí, la escena parecía muy emotiva y de una vez Shura tuvo idea de que estaba pasando.

−Todo esto… es lo que Shaka quiere para Saga…−repitió Afrodita con dolor, viendo aquella devastadora imagen que le presagiaba que las cosas habían funcionado tal como Shaka lo quería−. Por eso… tengo que acompañarlo Shura… no puedo déjalo solo… no en estos momentos… Y esta vez no lo hago por un acto egoísta de mi parte, que siempre quise estar a su lado sin importar que… lo hago por él… porque me necesita−volteó para encontrarse con el rostro del español de nuevo, con sus aguamarinas vibrante de dolor−. Perdóname Shura…

En ese momento, Afrodita y Shura no eran los únicos que veían la escena. Shaka, quien acabó de llegar y corrió buscando el lugar donde Afrodita le había dicho que esperaba, se encontró también con aquella demoledora imagen… la muestra que sus planes seguían ejecutándose tal cual como él lo había predestinado… y que estaban funcionando. Respiró hondo… exhaló. Aunque las cosas estuvieran ya en ese punto, él confiaba en el amor de Saga… confiaba en todo lo que le había demostrado, en sus palabras, sus demostraciones… creía en él y confiaba, que si le explicaba las razones de su plan, que aquellas palabras escritas eran falsas y que esa grabación fue para confirmar las palabras, que había manipulado esa noche, que estaba arrepentido de ello… Confiaba que si se humillaba, dejando de un lado su orgullo, Saga lo perdonaría… Luego, entre ambos podrían buscar una solución a Seraphina y su posible ya casi evidente embarazo…

Se acercó entonces, con paso firme, dispuesto a afrontar las consecuencias de sus actos, de sus planes, de su egoísmo tanto para con Saga como para sí mismo. A remediarlo… a aclararlo… a recuperarlo. Vio entonces que Saga al verlo de lejos, se soltó del agarre de la mujer, diciéndole algo y dejándola atrás, acercándose también, pero con un paso… débil, pesado… lento, lúgubre. Verlo, hizo que Shaka se detuviera un momento, contrariado. Se miraron fijamente, con algunos metros distanciándolos, sintiendo que todo su alrededor se había callado, que todo, en lo absoluto, había dejado de importarles. Sus ojos se hablaron, sus piernas respondieron, corriendo apresuradas hasta encontrarse con el otro, deseando atarse… eternamente atarse… como lo habían hecho en la noche… fundirse para no separarse… y en cuanto sus pies se encontraron, sus brazos se intercalaron, sus rostros se anhelaron a cada centímetro que invadían del otro; se besaron, profundamente, olvidándose de todo… de los que lo rodeaban, de las consecuencias… de las causas…

Estuvieron allí muy poco tiempo, viéndose ahogados por la falta de aire. Se separaron muy poco cuando Saga fue quien aferró el abrazo, buscando el oído del menor, sintiéndose destruido, herido hasta los tuétanos con su nueva decisión…

−¡Ella va a morir! –sentenció Asmita abrumado luego de escuchar la explicación. Kardia y Degel se quedaron callados antes esas palabras.

−¿Qué rayos estás diciendo Asmita? ¡Con eso no se juega! –reclamó Kardia asustado, sabiendo que cuando Asmita decía eso era todo menos un juego…

−¡Lo vi! ¡Vi la muerte persiguiéndola! –confesó el rubio, sentándose de nuevo, azorado con todo−. Shaka… no sé en qué diablos pensaba Shaka para hacer esta barbaridad… pero si esa mujer está embarazada y regresó… no lo hizo por eso… ¡lo hizo porque va a morir! –Degel escuchaba todo atentamente−. Cuando me fue a ver a casa lo vi… no quise comentarle… pensé que si había regresado era porque sabía eso… después de todo, es una golondrina… Pero el hecho de que vuelva de nuevo sólo significa que…

−Se acaba de enterar… posiblemente por las pruebas de embarazo…−completó Degel, entendiendo la situación. Kardia escuchaba todo desarmado…

−Quieres decir… ¿¡que toda esta maldita pantalla no valió una mierda!? –reclamó el griego abrumado.

−No nos adelantemos y veamos en que termina…−pidió el francés ya preocupado−. Lo importante, es que Shaka después de esto ya debería estar preparado para afrontar las consecuencias de sus planes…

Asmita respiraba cortadamente, esperando ya impaciente… molesto con Shaka al haber fraguado un plan tan ruin para liberar a Saga y molesto consigo mismo por no haber actuado antes y detenerlo… Esperaba que todo terminara bien.

Shaka entre tanto, sentía en ese fuerte abrazo una sensación de abandonó que no podía mitigar. Había comprobado que Saga estaba al tanto de los planes, que había hecho algo para lo del enfrentamiento con Kardia y que debía entonces conocer que la carta había sido un montaje. Pero si era así… si él estaba enterado –de seguro porque Afrodita no soportó y lo confesó−, entonces… ¿por qué sentía que igual tendrían que separarse? ¿Será que ya con un niño de por medio él no tiene forma de retenerlo? ¿Será que ya no había forma de arreglarlo? ¿Qué lo perdió? ¿Por su orgullo necio? ¿Por su egoísmo? No pudo evitar ponerse a llorar al pensarlo, al sentir que Saga incluso estaba sollozando, abrazándolo con tal fuerza que con ello le clamaba que fuera un momento eterno… No pudo evitarlo, sentía la sentencia… sentía el quiebre… todo había terminado…

−Mi Shaka…−escuchó su murmullo en el oído, entrecortado por el llanto−, mi Shaka… fuiste muy cruel con todo este plan, amor−le dijo, en un susurro ahogado…

−Perdóname… perdóname Saga…

−Mi pequeño… tranquilo… te entiendo… entiendo porque lo hiciste… perdóname a mí por haber sido tan débil.

−Saga…

−Afrodita me contó todo… estuve a punto de abandonarte ese día pero… no pude… porque al comprender lo que estabas guardando te entendí, Shaka. Entendí el sufrimiento que debiste guardar atrapado durante estas semanas… comprendí todo, amor−lo escuchó llorar con más ahínco−. Por eso… le pedí a Degel que me ayudara… me dijo la idea de Kardia y planificamos… para que entendieras amor, entendieras que tú eres mi Edén, Shaka… eres el Edén de muchos, no un espejismo…−se separó y fijo sus esmeraldas enrojecidas ante los zafiros que temblaban en sus cuencas−. No eres un espejismo, Shaka. Tu eres el paraíso más hermoso que alguien puede encontrar… uno que para alcanzar hay que caminar todo un desierto… eres un desafío amor y… yo te alcance… yo te conquisté.

−Quédate conmigo, Saga−el mayor dibujó dolor en su rostro−. Tal vez, tal vez no pueda darte lo que planeabas para tu vida desde hace mucho tiempo. Tal vez soy egoísta al pedírtelo… pero… quédate a mi lado… y…

−Mi Shaka…

−Y yo… yo Saga, te ofrezco todo en cuanto soy… Tal como te lo dije en tu habitación ese día que te fui a buscar, ¿lo recuerdas? Mi tiempo, mis influencia, mi conocimiento, mi apellido, lo que necesites de mí, estará en tu disposición… y no sólo eso… ahora… ahora puedo agregar mi corazón, mi cuerpo, mi alma, mi amor entero, mi vida entera Saga…

−Es una oferta muy tentadora, mi Shaka−le dijo con una sonrisa triste. Shaka sintió en ese momento que todo estaba perdido…−, pero… no puedo quedarme y aceptarla amor…

−Está embarazada…−murmuró, comprendiendo que el peso de un niño era mucho mayor que todo lo que podía ofrecerle…

−Sí pero…−al ver el dolor que se mostró en el rostro de Shaka, Saga tuvo que tomar su cara con ambas manos, para buscar su atención−. Shaka, escúchame, yo vine dispuesto a dejar ir a Seraphina con incluso el niño. A negociar con ella, decirle que me encargaría de darle el apellido, atender todos los gastos, pero que no me pidiera atarme con ella porque te amo, Shaka… Aún así…

−Entonces… no entiendo…

Hubo silencio… un silencio entre ellos turbio, mientras la respiración de Saga se agitaba y separaba de sus brazos a un Shaka desarmado, viéndose de manos atadas para poderlo retener… entendiendo que ya todo había acabado… que su plan… funcionó… como siempre… muy bien…

Cerró sus puños por la indignación, por el dolor, por la angustia al ver lo que había provocado, por el sentimiento de soledad que le embargaba, por sus actos… actos que estaban recibiendo sus consecuencias… consecuencias que debía asumir… con madurez, con porte… como un hombre…

−Shaka… Seraphina tiene Cáncer−la mirada zafiro se levantó, abrumado ante la revelación−. Es… cáncer de mamas… ella no sabía de ello… sino que… en la primera cita con el ginecólogo le hicieron la revisión general y lo descubrieron… Shaka, amor, está en estado terminal… Ella dice haber sentido a veces cierto dolor pero… por andar en sus rondas de caridad nunca había decidido hacerse sus exámenes−el rubio pasaba su mano por la cabeza, contrariado ante esas palabras−. Según los análisis… los cambios hormonales del embarazo aceleraron el proceso de reproducción de las células cancerígenas y han empezado a invadir a su pulmón derecho… pudieran usar quimioterapia para… darle más tiempo pero… para hacerlo debe empezar inmediatamente y… Seraphina no quiere abortar… y la quimioterapia afectaría al bebe…

Shaka tuvo necesidad de sostenerse en la pared más cercana, agobiado, abrumado por las concesiones de los hechos… por la realidad… tan cruel… tan dura… Seraphina tiene Cáncer y es… es incurable… el embarazo que él mismo promovió aceleró el proceso… era entonces… entonces…

−Es mi culpa…−musitó con lágrimas que cubrían su rostro. Saga, desesperado lo tomó entre sus brazos…−. ¡Es mi culpa, Saga!

−¡No!, ¡no Shaka! De no ser por el embarazo, ¡Seraphina jamás hubiera sabido que pasaba hasta que fuera más tarde aún! Ella misma admite que pensaba quedarse con el bebe, sola, que ella sabía del niño desde hace dos semanas y había decidido criarlo sola pero… al saber… esto…

“Porque las golondrinas viajan, son migratorias, no tiene un sitio fijo… pero cuando regresan a un lugar en específico, es para morir en él… supongo que si has regresado es porque buscabas asentarte ¿no?”

Las palabras de su tío esa tarde… Las golondrinas regresan para morir…

Entonces… cuando Seraphina había regresado fue la misma vida la que la había empujado a hacerlo. Ese cruce… era necesario… ese cruce… era inevitable… por fin, Shaka entendió eso al recordar las palabras de su tío… Seraphina había regresado para morir al lado de Saga… él… él no podía negárselo… luego de la forma en que la trató y manipuló para sus acciones egoístas… no podía hacerlo…

Esa era las consecuencias de sus actos… ese era el pago de sus acciones… su castigo por manipular las vidas de los demás de esa forma ruin… la vida le estaba castigando y él, debía ser lo suficientemente fuerte para asumirlo y soportarlo.

−Tienes que quedarte…−Saga calló, viendo como las pupilas azules se levantaron enrojecidas y determinadas−. Quédate con ella, Saga… quédate con ella…−murmuró, sintiendo que su corazón se aplastaba al decir esas palabras…

−Eso haré, amor… perdóname…

−No… no hay nada que perdonarte Saga…

Lo besó, con sutileza, sólo saboreando sus labios con lentitud, como si quisiera llevarse el aroma, su aliento, su sabor consigo para siempre, con sus manos temblando en las mandíbulas del griego, con su corazón latiendo con fuerza, con su mente decidida a apartarse del camino, con sus esperanza en encontrarlo, más adelante, en su camino… cruzarse de nuevo… reencontrarse en el futuro…  con esas esperanzas sujetas en su espíritu…

−Te amo Saga…−le susurró al separarse, con una sonrisa−. Gracias… gracias por enseñarme a amar… incluso a amarme a mí mismo…−el griego le sonrió, con dulzura−. Gracias por perdonarme… Gracias por todo amor…

−Amarte no fue difícil… eres fácil de amar, mi Shaka…−lo miró con todo el amor que pudo profesarle−. Quiero que vueles… que vueles alto, tan alto como puedas−sacó la cadena de su bolsillo, colocándola en medio de ellos. Shaka la observó, sonriéndose mientras dos lagrimas más cubrían sus mejillas. Y entendiendo el mensaje, recogió su cabello para darle el espacio que Saga necesitaba. El griego la tomó y se la colocó, dejándole a su paso un beso en el cuello y otro en la frente, para mirarlo al final fijamente−. Vuela… que sin importar donde estés, ni que tan alto vueles… te alcanzaré Shaka… juró que te alcanzaré…

−Nos volveremos a ver…−tomó el dije entre sus manos, con fuerza, decidido−. Hasta entonces… Hasta pronto, Saga…

−Hasta pronto,  mi águila.

Se separaron…

Con una última mirada se dijeron te amo…

Con una última mirada se despidieron…

Shaka volteó entonces, dejándolo atrás, con el dije entre sus dedos, sujeto, con fuerza, dispuesto a tomar vuelo… Seraphina había volado y había regresado a morir… Él, apenas iba a comenzar a volar.

Consecuencias… la vida cobra los actos con acciones… la vida es justicia… los humanos son los injustos… Eso fue lo que Shaka concluyó de ese episodio, pero estaba seguro que si se apegaba a la esperanza, la vida de la misma forma que lo atrajo a Saga y lo volvió a traer por segunda vez, de seguro, más adelante, los reencontraría…

Y mientras tanto, sus recuerdos serían sus impulsos, sería las fuerzas con la cual domaría los aires contrarios domándolos a su gusto y entendiendo, que nadie es dios para decidir el futuro de los demás. La vida es justicia y ella determina.

“Las cosas en la vida son como las olas del mar. Lo que las olas arrastraron en un momento, en otro lo devuelve a la orilla.”

Y eso también lo sabía Saga, quien al regresar al lado de Seraphina, le sonrió, con dulzura. Estaban atados, él lo sabía… estaban atados y sin importar como, él sabía que en cualquier momento se reencontraría. Y mientras tanto, los recuerdos, las experiencias, las buenas cosas, los buenos instantes le regalarían las fuerzas para sostener a esa golondrina que herida de muerte, de nuevo ha regresado para morir en donde ella desea morir. A él también le tocaba partir de esa ciudad, a asumir las consecuencias de sus actos…

Y Seraphina también había decidido a asumir las propias, las consecuencias de haber sido egoísta consigo misma al punto de descuidar su salud… también para ella le estaba llegando su hora de partir eternamente…

4 thoughts on “El cruce (Cap 67) (AU)

  1. DIOS!!!

    Este capi sí que fue un poco tranquilizador… ¡¡que belleza por todos los dioses!!
    y es que fue cosita linda, ver como tío y sobrino se desahogaban y se contaban todo lo que sufrieron… vivieron… perdonándose el uno al otro… reforzando más los lazos familiares…

    Kardia orgulloso ^u^ — separaré ahora mismo una súper terapia con el *¬* y es que ese griego sexy, con todas sus palabras hirientes logró el cometido… linda cosita ^^ que
    suertudo es degel… tener a ese griego para sus disposición OMG!!!

    Y por Ohhsvfrftedcvjurydbvndgfukooprchbiwdfloprohhhhhhh!!
    Nos diste el Shura x Afro… aoww…!! Fue un beso sincero, sin mentiras y sin lujuria, fue algo de dos… y con el lindo y sexy españolito *¬* que lo quiere de verdad n.n todo un caballero… diciendo… “¿Por qué ignoraste mis llamadas, mis mensajes? ¿Por qué me esquivaste en la reunión? ¿Por qué te vas tan pronto sin decirme nada?” — Waaaaaaaaaaaao!! Eso lo clasificaría como un súper interés por el pececito al 500%– como no hay caballeros como Shura ¬¬

    y aunque Seraphina me dio cólera por lo que hizo, no pude evitar sentir pena por ella… y es que es tan sensible que no quiere abortar –y tampoco debe de hacerlo, eso es imperdonable—es que el cáncer es algo que arrebata vidas en el mundo, y Saga que decide quedarse con ella, hasta que nazca el bebé… o la hora llegue… súper tierno y a la vez triste…

    Y lo mejor de todo, es que, aún por encima de todas las cosas que hizo Shaka para liberarse de Saga –a veces me pongo a pensar, que imb… puede llegar a ser uno cuando no vemos más allá de lo que nos ofrece el amor (ahmm experiencia) – fue que ambos se perdonaron, con su amor sincero, esperando el tiempo, Shaka vuele como el águila, ya curada, que es; y que yo confío en que ambos se reencontrarán… y serán felices como debe de ser… ^^

    Así que… como que me carcome la curiosidad… pido… no… EXIJO!! Cruce 68!!!!

    Besitos Anguy… bueno y conmovedor el capi… n.n se te requiere… xDDD

  2. Hola angui!!! nºn yo pense que ya habia dejado mi comentario ¬¬ que olvidadiza soy!!!

    Nee pero aqui estoe ^^ de nuevo…

    Dioses!!! *-* Angui…Como dice athena nºn fue tranquilo…ya me siento en paz…junto con shaka nºn…Pobre sera…que mal que este tan enferma, pero aun asi creo que sigue siendo egoista, u__u no porq vaya a morir, Saga se tenga que kedar con ella…T____T

    Estoy alegre *0* Dioses!!! la escena de asmita y shaka…tan conmovedora—Aww T___T…esos rubios, tantos sentimientos qe tenian guardados…al fin ya han salido…
    AL final, valió la pena!!!

    Jaja igual que athena…yo quiero cita con kardia!!!!! *¬* Dioses!!!! quien fuera Degel…

    Gracias por hacernos realidad el ShuraxAfro…babeo *¬*

    “Aunque las personas que se aman se separen, tarde o temprano se reencontrarán. Porque en la vida…seguirá habiendo Cruces…”

    Besos Angui!!!! Te re-quiero!!!!

  3. “No eres un espejismo, Shaka. Tu eres el paraíso más hermoso que alguien puede encontrar… uno que para alcanzar hay que caminar todo un desierto… eres un desafío amor y… yo te alcance… yo te conquisté.

    −Quédate conmigo, Saga−el mayor dibujó dolor en su rostro−. Tal vez, tal vez no pueda darte lo que planeabas para tu vida desde hace mucho tiempo. Tal vez soy egoísta al pedírtelo… pero… quédate a mi lado… y…”

    Vuelvo a leer este párrafo y vuelvo a llorar, es como si los casi 70 capitulos y emociones y obstaculos porque pasaron desembocaran en esta escena… destructiva, donde la vida los deja a ambos impotentes de actuar, donde por más amor que haya no pueden desafiar este cuasi castigo divino, la vida es justicia, más en este fic que habla de eso, que plantea como todo lo que se hace, como cada acción repercute en algún momento, sobre el valor que se necesita para pagar el precio de los errores, del egoismo, de la cobardia. T________T

    El abrazo entre Asmita y Shaka y las confesiones también fueron un climax de emoción en este cap tan desgarrador. Muy angst pero bien llevado. ¿Cómo no amar este fic? sí me hace sentir en carne y alma tantas sensaciones, tanta alegria y trsiteza. Excelente!

  4. Chicas, muchas gracias por sus comentarios!!

    Al final, los personajes me trajeron hasta aquí, hasta este desenlace!!. La parte en que Asmita y shaka hablan para mi es particularmente especial, y es que por fin los dos se hablan sinceramente contandose sus más intimos miedos… Escuchar que Asmita pudiera haber sentido envidia de su sobrino fue desgarrante y es que, como no sentirlo si su padre al nacimiento de Shaka pregunto de inmediato si él Si podía ver… es como un trauma que venía trayendo y el tuvo que tragarse, sólo, buscando entonces un lugar en donde pertenecer. Mientras que Shaka sentía lo mismo, vivido de diferente manera.

    El desenlace de Seraphina, abrumador. Y es que Asmita ya lo había dicho, una golondrina regresa a morir, y ella había regresado en busca de eso y el plan de Shaka junto con la debilidad de Saga los ató a ella para siempre. Lo terrible para Shaka es comprender que si él no hubiera ibtervenido, Seraphina muere lejos de Saga y ellos permanecerían juntos peor al final, y por mucho que le duela, su plan funcionó, y no porque era perfecto, sino porque la vida misma así lo había predispuesto. Funcionara o no el plan de Shaka, lo castigaría con la separación. Abrumante…

    Y Saga, que de verdad lo ama y no quiere dejarlo, peor reconoce su culpa, reconoce que él cayó y fue su semilla la que germinó en Seraphina. Sabe que es su hijo quien esta allí y no puede -ni debe- ser cobarde y huir a esa responsabilidad. Él se ató a ella y lo asume, peor quiere que Shaka sea feliz, y le dice que vuele. Es triste peor como él lo había dicho capitulos atrás, sin importar que estuvieran cerca o lejos, ellos estaban atados.

    El Shura x Afro, tenía que meterlo. Me imagino a Shura contrariado porque de la noche a la mañana Afro lo ignora y evade. Y como él es, fue a buscar su respuesta y sin darle tiempo a nada le confesó lo que sentía. nY lo terrible es que al final, Afro tenía que parti, más no porque egoistamente quiera estar con Shaka para ver su belleza, sino porque sabe y siente que Shaka lo necesita, y esta vez, él mismo decide acompañarlo… como amigo.

    En fin, fue un capitulo que me dolió hasta el alma (aunque no supera el anterior, el quiebre d eShaka para mi fue abrumador) Y espero que les guste el final!!!

    Gracuias por todos su apoyo en esta historia chicas!

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