Lienzo de Guerra (Cap 18)

Asmita ya sabe de la supervivencia de Shaka, ¡Cómo cambiara eso sus ideales? Y mientras tanto, como se irá organizando los preparativos para el primer combate. ¿Saga podrá llamar la atenón de Shaka?

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Temas: Yaoi, Romance, Angst, Violencia, Guerra, Tragedia, Suspenso, Intriga, Muerte de personaje, Universo Alterno.
Personajes: Defteros, Asmita , Aspros, Aldebaran, Kardia, Degel, Milo, Death Mask, Manigoldo, Afrodita, Saga, Kanon, Mu, Shion, Shura, Aioros, Cid, Sisyphus, Regulus, Aioria, Youma, entre otros…
Resumen: El reino Alhenas ha invadido al reino de Auva, donde Asmita de 20 años y Shaka de 5 años son príncipes. Defteros como príncipe de Alhenas ha conquistado el lugar, matando a los reyes y los príncipes en la huida fueron atrapados por el general Aldebaran del reino de Alhenas. Como esclavos de guerra son enviados hasta la capital de Alhenas, donde Aspros, el rey, toma a Asmita como esclavo real y viendo el estilo de vida que debía soportar, ayuda a sacar a Shaka del lugar. Veinte años más tarde, luego de 5 años de una revuelta que destronó a los verdaderos reyes y donde Youma de Mefis se hizo cargo del reino, después de ser invadido por el Rey Aioros del Rukbat; Shaka ahora lidera una revolución en busca de devolverle el trono al verdadero heredero, Saga, hijo de Aspros, de quien se desconoce su paradero desde la revuelta. Por ello el pueblo lo aclama, diciendo que Asmita ha regresado para devolverle la paz al pueblo de Alhenas. ¿Qué sucedió en esos veinte años? ¿Por qué Shaka esta peleando por restaurar el reino que destruyó el propio? ¿Y que fue de la vida de Asmita como esclavo real?

Asmita ya sabe de la supervivencia de Shaka, ¡Cómo cambiara eso sus ideales? Y mientras tanto, como se irá organizando los preparativos para el primer combate. ¿Saga podrá llamar la atenón de Shaka?

Capitulo 18: Es por Amor

Alhenas y Rukbat tuvieron su primer enfrentamiento 15 años atrás. Luego de varias reuniones diplomáticas por la liberación del esclavo de Auva, Rukbat decide levantarse en alma para limpiar el honor del pequeño príncipe Aioria, atacando Aioros y Sisyphus de Rukbat las fronteras con Geminidas en el Verano. Fueron meses de contienda en la frontera, hasta que el ejército de Aioros logró superar la defensa y atacar al castillo de Leda, atentando con penetrar a Polux. En ese momento, el ejército encabezado por el rey salió en defensa de las tierras.

Sin embargo, a pesar de ser Rukbat quien tenía la ventaja en el combate, retrocedieron al ver la espada de Auva defendiendo las tierras. Asmita de Auva, el esclavo que habían pedido liberar estaba al lado del rey, con la máscara de Alhenas defendiéndolos de la invasión. El ejercito de Alhenas ladró y aulló como lobos antes las palabras de quien sería, en pocos meses, su consorte; y ante su grito de mando, fueron a atentar contra los centauros de Rukbat. Una agónica lucha empezó entonces, Aioros y Asmita se enfrentaron, hasta que Rukbat retrocedió. Aioros regresa derrotado a su tierra, haciendo retroceder a su padre y el rey; provocando que la reina Sasha reclamara de inmediato una nueva mesa diplomática.

Fueron meses de discusiones entre nobles de ambas tierras, hasta que se vio necesaria la entrada del rey de Alhenas a Rukbat, para confirmar el tratado. El rey se llevó a su lado a quien ya tenía el compromiso como consorte, enfrentándose de nuevo el príncipe Aioros y Asmita, frente a frente. Pidieron motivos, el esclavo no dio respuesta y ante el pedido de honor para aplacar la perdida de Rukbat y el dolor de su pequeño príncipe, Asmita puso en la mesa de negociación sus mismas tierras, Auva. Ver que el mismo esclavo era quien estaba entregando sus antiguas tierras, fue suficiente. Rukbat comprendió que en ese momento, Asmita ya no era el príncipe de Auva, sino el consorte de Alhenas.

Rukbat creyó que Asmita se había vendido.

De ese episodio lamentable, Aioria fue testigo.

Desde ese día, el pequeño león sembró una semilla de odio, que terminó creando un verdadero pantano de espinas y lodo, hasta entonces…

Y con la tierra de Auva como garantía, el tratado entre Alhenas y Rukbat se firmo…

El mismo que con la muerte de ambos reyes fue violentado por Aioria, diez años después.

______________Acto uno: La atracción

¡El calor es asfixiante!

Este maldito horno me está quemando. ¡No lo soporto! Me cuesta dormir por lo adolorido que termino, y para evitar que mi piel se queme por el crujir de la leña y el carbón, debo estar amarrado por esta lana. ¡Y hace un calor infernal!

Los hornos de la herrería es un verdadero infierno. No hay forma que no pueda estar tomando agua cada tantos minutos. ¡Siento que me deshidrato! Y a veces estoy tan desesperado de sentir agua en mi garganta, que de la rapidez termina escurriéndose por mi barbilla hasta el cuello, llevándose un poco de las cenizas negras del carbón que se pega a mi piel. Hoy no ha sido la excepción.

—¡Llegó el príncipe de Alhenas!—escucho el grito afuera y me asomo a verificar. Ya todos estaban allí, de alguna forma mi hermano ha logrado ganarse el respeto, visitándonos todas las tardes, aún antes de yo empezar a trabajar aquí, agradeciendo a todos su trabajo. Me sonrío viéndolo de nuevo haciéndolo, inclinándose ante ellos, recibiendo las palabras de fidelidad de estos que lo siguen. Shaka hace exactamente lo mismo, pero no luciendo como mí hermano. Shaka habla como el general, Saga habla como el rey.

Saga y Shaka…

En la laguna me di cuenta de algo que me asusta. Saga ha puesto sus ojos en él. Y Shaka no parece tener el mínimo interés. Pero al verlo hacer lo que hizo, supe, que planeaba cambiar esas últimas circunstancias. Y Shaka, Shaka es muy distinto a Asmita.

Si llegué a odiar a Asmita, Shaka merece el doble de mi odio. Si se le ocurre meterse en los ojos de mi hermano para seducirlo como lo hizo su hermano con mi padre, juro, que no lo perdonaré jamás. Yo mismo me encargaré de degollarlo como debimos hacer en su momento, al saber que Asmita había llegado al castillo. El maldito príncipe de Auva sólo trajo desgracia al reino de mi padre.

Me asome entonces a las afueras, donde Saga verificaba alguna de las armas que con interés le mostraba Mu. Ese muchachito, cada vez que viene mi hermano se emociona y sale corriendo a recibirle, mostrarle las armas y se sonroja al escuchar las palabras de mi hermano agradeciéndole. Shion de Auva, quien es el encargado, poco o nada habla con él.

—Esa espada que prepara—señala mi hermano al líder de la herrería, quien sube su mirada avellana—, ¿es acaso para Shaka?

—Así es, su majestad.

—¿Puedo tomarla?

Shion la levantó y se la extendió. Una espada curva, estaba ya forjando la segunda. La empuñadura de oro tenía el grabado de una doncella con espiga, símbolo de Auva, dos zafiros engalanaban la pieza de oro para luego mostrar el filo delgado y curvo, con un brillo fulgente. Mi hermano la movió al aire con varios movimientos y cortes constatando su liviano y fácil manejo.

—Es hermosa, se parece a la que guardaba el consorte.

—Las espadas que tenía el rey, padre de Shaka y Asmita habían sido forjada por mí. Fue el regalo de mi entrada a servicio—explicó Shion, tomando de nuevo el arma—. El arte herrero de Lemuria es el mejor.

—Quiero que también forjes mi arma, una espada recta—la mirada avellana parecía no estar de acuerdo.

—¡Yo puedo hacerlo!—se adelanta Mu, decidiendo intervenir en la discusión—. Shion de Auva me ha enseñado muy bien su arte herrero y como ya el tiene muchos encargos, yo podría hacerlo. Le garantizo que será un arma a la altura de su nobleza.

—¿Puedo confiar mi arma en tus manos, Mu?—pregunta mi hermano, con una sonrisa de medio lado. El muchacho de una vez desvía el rostro, tratando de mostrar lo evidente. ¡Se muere por mi hermano!

—Yo… yo se lo aseguro…

—Si hay alguien que puede forjar un arma de calidad además de Shion de Auva, es definitivamente mi hermano Mu.

Voltee para verlo, acercándose con su andar prepotente, el cabello dorado sujeto sobre su cabeza. Aún llevaba la venda de su mano izquierda, pero no sangraba. Los ojos de mi hermano brillaron ante su acercamiento y aquel sólo le dedico una sonrisa de lo más irónica y falsa que pudo dibujar.

—Aunque forjar un arma para usted, príncipe, que no estará en el campo de batalla me parece un esfuerzo innecesario—sentenció, mirando fijamente a Mu—. Por lo tanto, es preciso que mi hermano se ocupe de las armas que si se usaran en este conflicto—el menor bajó la mirada.

—¿Algún problema con mi pedido, Shaka?—inquiere mi hermano, dando un paso adelante, acortando distancia con él. ¡Maldita sea!, Saga lo hace tan evidente a propósito y el rubio es tan orgulloso que no le dará el gusto de retroceder—. Necesito un arma—acota.

—No, príncipe. Lo que necesita es dejar sus trabajos diplomáticos y hacer algo útil como su hermano—argumenta dando otro paso adelante, quedando a tan sólo uno para fundirse ambos cuerpos, en un claro movimiento intimidante. Los dos andan probando quien tiene más orgullo—. Quizás las siembras sería un buen trabajo para usted, su majestad. Le aseguro que Delio estará muy complacido si decide ayudarlo—siseó con una brillante sonrisa maliciosa, ladeando el rostro a un costado, mirándolo de forma desafiante. Mi hermano sólo se sonrió, visiblemente excitado por el jueguito que se cargaban.

—¿Prefieres verme lleno de tierra, Shaka?—acota sagazmente, de forma provocativa.

—Considero que como rey, es necesario tener un arma—intervino Shion, levantándose para acabar con el duelo de mirada—. Todo rey debe tener un arma que lo represente y ya que Mu se ha ofrecido, no veo inconveniente, siempre y cuando primero acabe el número del ejercito asignado al día, podría quedarse unas horas más cumpliendo ese pedido—Shaka lo mira con gesto desaprobatorio, girando sobre sus pies y acercándose a él. Mi hermano esperaba expectante.

—No discutiré contigo, Shion. Siempre y cuando no afecte la producción y calidad de las armas del ejército—mira a Mu con decisión—. Recuerda que de nada servirá tener una excelente arma el rey, si su pueblo esta desarmado.

—Lo entiendo—se inclina Mu, determinado a asumir el encargo de mi hermano.

—¡Entonces hay alguien que puede hacer cambiar de opinión a Shaka! Es sumamente interesante…—ironiza mi hermano, acercándose por detrás al rubio, mientras que este voltea para enfrentarle de nuevo.

—Shion de Auva fue prácticamente uno de los que me crio junto con mi hermano en Auva. Su voz, para mí es digna de ser escuchada. Muy al contrario de la suya, su majestad—espeta con furia. Al parecer se cansó del juego—. Ahora si me permite, tengo cosas que atender para estar jugando con usted. Te lo encargo Shion—volteo dándole una leve inclinación y siguió su camino, sin devolver su mirada hacia atrás. Mu de inmediato entró a seguir sus labores y yo me acercaba para regañar a mi hermano por esos acercamientos que anda provocando con el anterior príncipe de Auva.

—¿Qué es lo que está buscando, príncipe de Alhenas?—pregunta de inmediato Shion, con gesto molesto. Mi hermano lo observa enarcando una ceja—. ¿Cree que podrá seducir a mi príncipe para tomar el control de la revuelta?

—No sé de qué habla…

—Aléjese de él—ordena con porte de sacerdote, una mirada determinada en sus avellanas—. No permitiré que él caiga como lo hizo mi príncipe Asmita en el castillo—el gesto de mi hermano fue de profunda molestia.

—Asmita amó en Alhenas. Amó al rey y a nuestra tierra. ¡No eres quien para juzgarle!—levanta la voz, visiblemente molesto. Shion mantuvo su mirada al frente.

—Asmita fue seducido por el fuego del rey, al punto de haber vendido nuestras tierras para ese fallido tratado de paz. Asmita tomó esa decisión no como el heredero de Auva, ni como el hermano de Shaka, sino como el hombre que estaba enamorado del rey de Alhenas—sentencia, con su frente en alto—. Olvidó a su reino y se entregó a Alhenas en cuerpo y alma. Incluso rechazó a Shaka cuando fue a buscarlo—mi hermano abrió los ojos desorbitados—. No lo juzgo, pero tampoco apoyé sus últimas decisiones…

______________Acto dos: La batalla

///Hace 20 años///

Desperté, al sentir el vacío en mi cama. Me levanté de golpe al no verte. ¿Dónde estás? Te busqué en el baño y no estabas, salí sin importar arreglarme hasta la guardia de honor, a preguntar por ti… y… la respuesta… me abrumó.

Te fuiste a entregar…

No… no… ¡NO MALDITA SEA!

—¡¡¡POR QUE LO DEJARON MALDITA SEA!!!—grité asustado, desesperado.

Entré a mi habitación. Me alisté de inmediato, tomando mi espada real, una filosa espada recta que usaba mi padre, con la empuñadura de oro tatuada en ella el emblema del reinado, piedras topacios adornaban el filo de oro y luego el doble filo de la espada, capaz de cortar todo lo que estuviere en frente. Con mi armadura negra real, salí decidido a recuperar a mi esclavo, convocando a la guardia de honor. Vacilaban a mis órdenes y me frustraba. ¡¡¡MALDITA SEA YO SOY SU REY!!! ¡¡OBEDECEDME!!

Finalmente, de los 50 de la guardia, tan sólo diez me siguieron. No me importó. Así fuera yo sólo a enfrentar todo el ejército de Alhenas, ¡te traeré de vuelta, Asmita!

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Desde donde estaba podía verlo caminar hacía las carpas del asentamiento del ejército. Las antorchas se movían de un lado a otro, visiblemente buscando al príncipe de Alhenas para que fuera a buscar a su esclavo. Mi corazón estaba en la garganta, latiendo pesadamente, esperando de qué forma terminaría esto, mientras que Asmita esperaba en medio de la arena, justo cuando el sol empezaba a salir de sus aposentos. El cabello dorado sujeto en una cola alta bailaba frente al viento, su traje de amante junto con el manto esmeralda danzaba al mismo ritmo. Pronto salió de entre la multitud los dos generales del ejército, Dohko y Kardia, y detrás de ellos, el porte imponente del príncipe con su traje de guerra, la máscara de Alhenas que cubría su rostro, con su cabello sujeto a lo alto, y la capa de piel que caía hasta sus pies, pecho descubierto mostrando las cicatrices de la guerra, su espada oscura atada en su cintura.

Decidí entonces acercarme un poco con mi caballo, asustado ante lo que podría ocurrir. Vi que Dohko fue el primero en acercarse hasta el esclavo, rodeándolo seriamente antes de hacer la pregunta.

—¿Dónde está el rey?

No hubo respuesta. En silencio Asmita levantó su rostro en alto, abriéndose espacio. Defteros se acercó otro tanto más, ordenando con sus manos a los generales no intervenir. Lo rodeó con sus pasos, observándolo fijamente, como el animal que verifica la presa que espera ser devorada.

“Yo llegue a sentir algo por el príncipe Defteros”

Sus palabras llegaron a mi oído y no pude evitar pensar en ellas. Defteros había logrado despertar algo en Asmita, algo en medio de tanto odio y venganza. ¿Qué quedará de ello luego de este suceso? Porque ahora, estoy consciente que lo que piensa hacer es por su hermano. Sólo por Shaka que vive en Pólux.

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—¿Has venido a entregarte voluntariamente?—escucho sus palabras, a mi oído, con su aliento que estremeció mi piel. Trago grueso, cerrando mis puños, preparándome para lo inevitable.

—No me entregué a ti en mi tierra, no pienso hacerlo aquí sin antes combatir, príncipe Defteros—respondo, soltando mi manto, empuñando mis armas.

—¿Quieres entonces que te gané en duelo?—vuelve a susurrarme, peligrosamente cerca.

—No… ¡quiero entregarle al rey su cabeza!

Saque mis espadas, las moví en un solo movimiento que evade con dificultad. Acto seguido, ataco con toda la velocidad que mis músculos me permiten, siendo detenido por la fuerza de un escudo.

—¡Mi señor! ¡Yo me encargó!—es la voz de Dohko—. ¡Sabía que no podíamos confiar en una sabandija como tú!

Me ataca con un mazo, dada la fuerza y el espacio que dominaba. Con dificultad logro evadir sus golpes y atacar, usando mis dos espadas, sintiendo como se defiende con su escudo a la derecha, su arma a la izquierda. Analizo sus movimientos, duramos un tiempo combatiendo, el frenando mis filos, yo evadiéndolo. Pero no me dejaría vencer… en ese pueblo que ellos sitian… ¡en ese pueblo vive mi hermano! ¡¡Mi hermano está con vida!!

—¡¡ARRGHJHHH!!—arremeto con todas mis fuerzas, una danza mortal frente al sol que empieza a tocar mi piel. Lo hago caer, sólo el escudo tengo en medio y con mi pierna, logro patearlo hasta quitarlo del camino.

—¡¡MALDITA PERRA!!—volteo a tiempo, para detener la lanza del escorpión. Ahora es Kardia quien se entremete.

—Lárgate alacrán, ¡aún no he perdido!

—¡Yo tengo un duelo pendiente con él! ¡NO TE PERMITIRÉ QUE TOQUES A MI PRÍNCIPE!—ataca con su lanza, con dificultad logro defenderme, ¡¡pero no me rendiré!!

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¿Por qué? ¿Por qué peleas Asmita? No puedo dejar de pensarlo, no puedo dejar de preguntarlo. Cuándo me atacaste, me tomaste de nuevo con la guardia baja. ¡MALDITA SEA! ¡SIEMPRE LOGRAS QUE BAJE LA GUARDÍA ANTE TÍ! Y allí te veo, danzando con fuerza y violencia frente al alacrán de Alhenas, defendiéndote y atacando con un fuego nuevo, un fuego que devora todo el odio que antes te vi. ¿Qué significa? ¿Por qué peleas? ¿Acaso es por él?

Tus espadas, la misma que te di en el duelo que tuvimos en la laguna, se abanican con poder destructivo a tu alrededor. Apenas Kardia puede seguir tu ritmo. ¡PELEAS CON UNA PASIÓN ABRUMADORA! ¡NO ERES EL ASMITA QUE DEJÉ EN EL CASTILLO!!

Todo el ejército observa el combate, yo sigo perplejo observando cómo las venas de tu cuello se tatúan ante cada grito de guerra, haciendo retroceder incluso a Kardia que, más sediento de sangre, precisamente de la tuya, se esfuerza al máximo para doblegarte. Pero no puede… no puede dominarte. ¿Por qué? ¿POR QUÉ PELEAS ASÍ?

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¿Lo ves? Obsérvame Defteros… observa ahora la determinación por salvación que tuve en Auva. El grito de guerra con el que juré defender a mi hermano aún a costa de mi vida. Y esta vez… ESTA VEZ VENCERÉ. ¡¡ESTA VEZ TU MALDITO EJERCITO NO ME DETENDRÁ!!

Corto la lanza en dos, aún así Kardía sigue arremetiendo en mi contra, ahora con una cuchilla corta que parece ser le lanzaron los del ejército. El combate se alarga, la adrenalina en mis venas empieza a quemar la sangre, ¡SIENTO FUEGO! El mismo fuego que sentí cuando intentaba salvar a mi hermano de sus garras ¡LA MISMA SED DE SANGRE!

—¡¡TRAGAD TIERRA, PERROS DE ALHENAS!!

Desarmo a Kardia, Dohko vuelve a caer sobre mí, me defiendo, contra ataco, y poco a poco voy haciéndolo retroceder hasta hacerlo caer.

Y tu olor me seduce… el viento lo trae a mi nariz para hacerme saber dónde estás. ¿Me observas? Ahora… ¡¡OBSERVA COMO VOY TRAS TU CABEZA!!

A ti, al hombre que amé y odié. El hombre que destruyó mi tierra y sedujo mi alma. ¡¡OBSERVA COMO LA POLILLA CIEGA VA A APAGAR TU FUEGO!!

______________Acto tres: Las Intenciones

Otra noche sin dormir. De nuevo, la sensación de ahogó al recordar las manos de mi hermano tratando de finalizar mi vida, me despertó en la madrugada. A veces busco agotarme al máximo para que el cansancio sea quien me venza, pero cuando eso no es posible, simplemente luego de la medianoche, no puedo dormir.

Me levanté aturdido, viéndote a mi lado, Delio, visiblemente cansado en un pesado sueño. Acomodé un poco tus cabellos desordenados, observándote fijamente. Mi mano derecha, mi confidente, mi amante… has entregado tanto por mí y seguirme en este maldito sueño, que no estoy seguro de poder retribuirte todo lo que has dado, Delio. La máscara de la muerte en guerra, ante mí te convierte en un hombre terriblemente enamorado. ¿Qué has visto en mí? Soy tan vacío como el fuego, por más que intentes tomarlo, sólo quema y jamás podrás sostenerlo con las manos.

Suspiró ahogadamente, buscando salir de nuestro lecho antes que tu mano sostuviera mi antebrazo. Volteé para verte con un ojo abierto, somnoliento. Te sonreí de medio lado, aún no acostumbrado a ese sentido que te hace saber cuándo me voy a alejar de ti.

—¿A dónde vas?—preguntas, jalándome hacía ti. Me dejé llevar, besando tus labios finos, respirando tu aroma viril, dejando que tus manos ahora se posen en mi espalda—. ¿No puedes dormir?

—Así es… quise ir a caminar un poco para despejarme…

—De nuevo el…

—Sí, el mismo… el día de la muerte de mi hermano se acerca—suspiré dibujando círculos en su pecho—, así que posiblemente esto se extienda por varias noches.

—¿Te acompaño?

—No es necesario. Descansa, tendremos un largo día y te necesito totalmente enfocado.

—No me gusta dejarte solo cuando el maldito principito anda haciendo pirueta para que le dediques una mirada—espetaste con una mueca de enojo que me pareció tan sensual. Sonriéndome fui hasta tu oído, lamiendo el pabellón—. ¡Hmmm!

—Déjalo, si se quiere ofrecer como perra en celo, nos lo compartimos. Da igual. Sólo tendrá de mí el profundo odio que le guardó a su sangre.

Me levanté finalmente, tomando su capa de cuero, saliendo de mi carpa hasta atravesar todo el campamento y tomar camino, a pie, entre los árboles. Sólo necesitaba distraerme, y pensando en tantas cosas a la vez llegué hasta la laguna. Ya alguien estaba allí y me detuve primero a cerciorarme de ello. No quería aparecer si era el príncipe Saga quien estaba en ese lugar. Suficiente vista tuve con lo que ocurrió la otra vez y por su culpa tuve que hacer esfuerzos sobrehumanos para no pensar en ese cuerpo de gloria. Porque debía de admitirlo, el legado de Alhenas tenía cuerpos de dioses, aunque su corazón fuera tan podrido como las heces animales.

Despejé la maldita imagen de mi mente. Si cree que por su cuerpo de dios me hará caer está sumamente equivocado. Se necesita más para seducirme. Verifiqué quien era la persona y al reconocerla me acerqué, confiado. Parece que esa noche no era el único con insomnio.

—¡El alacrán del desierto entonces no puede dormir!—acoté en tono jocoso, haciéndolo voltear. Estaba sentado en una piedra, con la vista al limbo.

—Parece que no soy el único, ¿eh Shaka?

—¿Y que puede tener en vigilia a un asesino de hombres como tú?—se sonrió de medio lado, mientras se ponía de pie y lanzaba una piedra a la laguna, que rebotó unas tantas veces en la superficie antes de caer.

—El amor, Shaka. Eso es lo único que puede volver meros idiotas a hombres que respiran sangre y fuego como yo—vi la seriedad de su semblante y entendí que no era momento de jugarme con él—. Supongo que si estás despierto es porque estamos pensando en lo mismo.

—Así es… cinco años ya Kardia… Cinco años desde que Rukbat aplastó estas tierras…

—Me separó de Degel…

—Mató a mi hermano hasta exhibirlo como carne para aves.

Nos quedamos en silencio, sintiendo el viento que irrumpía el escenario y se llevaba con él algunas hojas secas. El verano se despedía, otoño se acercaba a pasos gigantesco y aquí, en Alhenas, el otoño es una larga extensión del invierno.

—Dime Kardia, has visto el acercamiento que ha tenido el príncipe Saga para conmigo, ¿no?—el general me miró de reojo, con rostro serio. Yo lo miré buscando su rostro de frente, para hacerme entender—. Creo que es evidente a kilómetros, pero, me confunden sus intenciones.

—¿Por qué no le pregunta directamente?—me dijo, encogiendo de hombros. Me reí divertido con la posibilidad.

—Vamos Kardia, pretendes que yo Shaka de Auva le diga al príncipe: “¡Ey!, deja de mirarme que me confundes, o dime que intenciones tienes conmigo.”—le dramaticé jocoso, antes de suspirar—. Primero me besa creyendo que soy su hermano, luego usa el sufrimiento de mi hermano para confundirme, y ahora no deja de mirarme hasta cuando voy a tomar una siesta. Llegué a pensar que era simplemente que le recordaba a Asmita pero, he empezado a dudarlo.

—¿Le incomoda?—fruncí mi ceño, desviando la mirada a un lado.

Realmente, si me incomoda. Me incomoda que sea tan directo y que de alguna manera quisiese seducirme. Porque, no es tanto el hecho de querer llamar mi atención, sino sus intenciones. ¿Y si es sólo para tomar el rumbo que perdió en el duelo? ¿Jugar o por mero orgullo? ¿Venganza quizás a algo que haya hecho mi hermano? No puedo confiar. Pero no es adecuado ventilarlo tampoco.

—Más me incomoda las escenas de celos que me crea Delio por ello—el escorpión se rió divertido, lanzando otra piedra.

—¿Odia al príncipe Saga?—preguntó mirándome con sus turquesas azules, fijamente, brillante, una sonrisa de medio lado. Sus bucles ensortijados danzaban con el aire, de forma pesada. Suspiré por la pregunta tan evidente.

—Lo odio, a él, la corona, estas tierras. Ya deberías saberlo, fue lo primero que te dije al verte.

—Pues no debería odiarlo… —lo miré, incomodo con la respuesta—, porque mientras más lo odie, más fuerte podría terminar amándolo.

Me dejó sin palabras, desarmado ante esa aseveración. El maldito escorpión se rio a lo bajo, antes de dar vuelta para regresar al campamento. Un retumbar en mi corazón sentí al escuchar esas palabras… precisamente porque me constaba que eran ciertas…

—Sólo recuerda todo lo que hizo tu hermano por las tierras y el rey que dijo una vez odiar con todas sus fuerzas…

Sí… lo sabía… lo supe cuando lo vi morir, lo confirmé cuando lo vi crucificado…

///Hace 5 años///

Cinco días habían pasado desde la última vez que te vi y escuché tus palabras. Asmita, yo que te había ido a buscar al castillo para que volviéramos a estar juntos… ahora de nuevo te veo de lejos. Y ahora la separación ha sido para siempre…

Un manto negro cubre mi cuerpo. La lluvia tormentosa del otoño caía sobre el pueblo de Pólux, que lloraba la humillación de su cautiverio. Y mientras cientos lloraban sobre los cadáveres de aquellos que amaban, el príncipe de Rukbat armaba una orgía en el palacio real, usando los que lograron capturar con vida.

¡MALDITOS LEONES DE RUKBAT!

Mi grito se ahoga en la garganta, sin que pudiera sonar en el viento. Subí mi mirada enrojecida y cansada de llorar, alzándola a donde posaba tu cuerpo herido de muerte, las heridas de la espada del príncipe, la mortal de su seguidor en el corazón. El cabello que dorado caía sin vida, desnudo, con alguna de tus carnes que ya habían servido de alimento para las aves. Tu cuerpo descomponiéndose a lo alto de la plazuela.

¡Y LO ODIÓ! ¡LO ODIÓ! ¡A LOS DE ALHENAS QUE TE SEDUJERON! ¡A LOS DE RUKBAT QUE TE ASESINARON!

Y mi odio tomaba forma de lágrimas, lágrimas que esa noche prometí no volver a derramar. Me acerqué, aplastando bajo mis pies cadáveres de aquellos que te habían seguido hasta los avernos, con la vista fija a tus pies, lo único que podría alcanzar con mis manos. Los besé, en medio de la lluvia, los fríos pies que una vez sostuvieron tu cuerpo con vida. Los enjugue con mis lágrimas y mis besos. Mi querido hermano… mi hermano…

Y lloré…

Lloré de nuevo la separación…

¿Por qué lo hiciste? ¿Qué encontraste en medio del cautiverio? ¿De verdad los amaste? ¿Merecían tu amor?

Y subí mi rostro llenó de preguntas. Y vi tu sonrisa en el rostro sin vida… Y lo entendí…

Allí querías morir…

Eso querías proteger…

Y mis puños se cerraron. Mi mandíbula crujió con presión. Y juré, por tu cuerpo, por tu alma que ahora vaga hacía el Yomotsu, que cumpliría tu último pedido. Aún por encima del odio que llena mi alma y la lacera con garras de fuego, le devolveré la corona a ese hombre que protegiste, la libertad a este que fue tu reino.

Sonido de pasos me alarmaron. Volteé para ver entonces quien se había acercado. Otro con manto negro que en medio de la lluvia revisaba los cadáveres apostados en la plazuela.

Shijima está durmiendo… Shaka ha vuelto de los infiernos para vengarte…

Me acerqué con paso firme, al reconocer de quien se trataba. Desesperado buscaba los rostros de los cadáveres, arrojándolos a un lado mientras farfullaba con ira e impotencia. Vi a los alrededores, sólo él y yo en medio de la escena de lluvia y muerte. Entonces, quité el manto de mi cabeza, me acerqué. Subió su mirada.

El espanto.

—¿Buscas a alguien, Kardia Scorpius?

Se sobresaltó. Cayó de espalda, con sus ojos observándome aterrado, cruzando desde la cruz donde yacía tu cuerpo, hermano, bajando hasta mi faz, mientras le observaba con seguridad. Saqué entonces la espada recta que Mu me había forjado en casa de Hakurei, amenazándole, con una sonrisa.

Shaka ha vuelto de los infiernos…

—He venido a cobrar justicia por la muerte de mi hermano—le dije, caminando lentamente—. ¿Acaso eres uno de sus traidores?

Me miró fijamente, puso sus ojos sobre el collar de oro con el anillo real. Me reconoció.

—Tú debes ser el enviado de Asmita—susurró, con una sonrisa maléfica. Rio entonces a carcajadas mientras los truenos caían sobre la ciudad, una risa llena de ira y sed de sangre—. ¡El maldito sabe muy bien como asustarme!—exclamó, con sus ojos escupiendo fuego—. Dime tu nombre, muchacho.

—Soy Shaka de Auva—el fuego del odio que me impulsa, la seguridad de tu amor que me sostiene de la locura—. Y he regresado de los infiernos, para vengar a mi hermano.

—Entonces, te serviré, Shaka de Auva…

Y así empezó mi largo camino de venganza…

______________Acto cuatros: La confesión

///Hace 20 años///

Has desarmado a mis dos generales. Ahora te acercas decidido, moviendo tus filos hacía mí… ¡NO LO PERMITIRÉ!

Saco mi espada oscura de su funda, empuñándola con fuerza y deteniendo el movimiento agresivo de tus filos. Me levanto atacándote directamente, desesperado por no entender tus razones. Por ver que me atacas buscando herirme, aunque lo mereciera por lo que te hice esa noche, aunque fuera mí destino por haber tomado tus tierras… pero… ¡POR ARES! ¡¡No lo hagas por él!!

Tu filo de nuevo es detenido por mi espada. Logro esquivar la otra. Tu grito de guerra buscando herirme es mitigado por el mío propio buscando lastimarte. ¡YA NO LO SOPORTO! ¡Te haré saborear el filo de mi espada! ¡TE TOMARÉ COMO HICE CON TU AMADA AUVA!

Y ahora esto no es un duelo de honor. Es una batalla por nuestras vidas. Tú peleas por la tuya, yo peleo por la mía. Y en medio del sol que ya se ha alzado detrás de las montañas, tu espada hiere mi brazo, la mía se incrusta en tus hombros. Y gritas y sonríes con deseos de justicia que me confunden. Arremetes con más fuerza, con más pasión, dando vueltas en el aire, atacándome con tu derecha, buscando herirme con tu izquierda, yo evadiendo, retrocediendo ante los múltiples golpes que no dejas de lanzarme. Y yo… yo colapso pensando en tus malditas razones para venir aquí, tú solo, ¡a atacarme! ¡¡NO DIGAS QUE ES POR ÉL!!

¡MALDITA SEA!

¡¡MALDITA SEA!!

¡¡Y TE AMO!! Y es tan fuerte la furia que me hace querer matarte. Matarte antes de que te arrojes a esos otros brazos. ¡Matarte antes de entregarte a él! ¡¡MI ASMITA!!

—¡¡ASMITA!!—La voz de mi hermano que te llama. Ambos volteamos y lo veo, con su traje de guerra. Ha venido dispuesto a arrancarte de mis manos. ¡¡¡NUNCA!!!

—¡¡¡ERES MIO!!!—grito, dejando que mi pesada espada golpeara de frente, la cual detuviste con tus dos espadas sobre tu cabeza. Hundo mi espada con todo el peso de mi cuerpo, te obligó a arrodillarte ante mí. ¡¡NO TE DEJARÉ EN SUS MANOS!!—. Así sea tu cadáver, ¡no te dejaré ir a sus brazos!

—¡¡¡DÉJALO DEFTEROS!!!—grita mi hermano, bajando de su caballo, y sacando su espada—. ¡¡VEN Y ENFRENTAME SI QUIERES!!

—¡¡ES RIDICULO!!—clamo, aplastándolo en la arena, veía sus brazos blancos enrojecidos por la presión intentando sostener mi espada antes de partirlo en dos. ¡¡Y ME SONRÍES!!

—¡VEN Y TOMA MI CORONA Y MI REINO SI DESEAS!!—lo miro, con mis ojos decididos—. TERMINEMOS NUESTRA MALDITA PELEA DESDE HACE TRECE AÑOS, ¡¡YA!! ¡¡INTENTA MATARME, DEFTEROS!!

¿Y es acaso así que terminará nuestra pelea? ¿Es así que terminará nuestros años de conflictos por no corresponderte? ¿Es así hermano? Si es así…

¡¡¡TERMINEMOS DE UNA MALDITA VEZ!!!

Con el peso de mi cuerpo logré lanzar a Asmita a varios metros de mí, al suelo, antes de correr a arremeter contra mi hermano el rey. Su espada detuvo la mía, y empezamos una fiera pelea. Nadie decía nada, sólo éramos nosotros viéndonos con verdadero odio y pesar conjunto mientras nuestras pesadas friccionaba. Nuestros pasos se clavaban a tierra, antes de lanzar gritos de guerra que acompañaban a nuestros hierros quemándose en medio nuestro. Era por fin, la guerra que debimos sostener por honor, hace más de una década.

Y sólo uno saldrá vivo de esta pelea.

Y te vimos levantarte de la arena, con las dos espadas, totalmente quieto, analizando el escenario. Tú, nuestro premio, la razón por la cual nuestra rencilla al final estalló.

—POR TU CULPA… ¡¡POR TU CULPA TENGO MIS MANOS MANCHADAS DE SANGRE!!

—¡¡NO SEAS RIDICULO DEFTEROS!! TIENES UN EJÉRCITO, ¡¡¡QUE NO DUDA EN OBEDECERTE!!!—empuja con la fuerza de su cuerpo—. ¡¡DESDE SIEMPRE ESTABAS INTENTANDO ROBARME EL REINO!!

—¡¡NO HABLES TONTERÍAS!!

—¡¡Y AHORA QUIERES ROBARME LO ÚNICO QUE ME PERTENECE!!

—¡¡EL VINO HASTA AQUÍ A BUSCARME!!

—¡¡POR QUE ME DEFIENDE!!

—¡MALDITA SEA! ¡ME NIEGO A CREERLO! ¡¡¡LO QUE VINO A BUSCAR FUE SU MUERTE!!!

Nuestros filos se separaron, mostrándonos agotados. No ha peleado en guerra, pero sus técnicas son tan efectivas como las mías… ¡No hay duda que es mi hermano mayor! Y arremeto de nuevo contra él, yo con mi espada, y vuelve a defenderse para hacerme retroceder con la suya. Y los dos nos batimos en un duelo por ti, por ti a quienes ambos amamos, y para terminar por fin la estúpida máscara que hemos llevado durante estos años.

—¡¡ME ENVIDIAS!! ¡¡SIEMPRE LO HICISTE!! ¡¡QUERÍAS SER EL REY!!

—¡TÚ ME ABANDONASTE! ¡¡ME TRAICCIONASTE COMO TU HERMANO!! ¡¡PREFERISTE DEJARME HUNDIR EN LA GUERRA QUE ACEPTAR QUE SÓLO PODÍA QUERERTE COMO MI HERMANO!!

—¿DEJARTE A MI LADO PARA QUE? ¿PARA SEGUIR SIENDO RECHAZADO POR TI?

—¿ENTONCES ERA MEJOR CONVERTIRME EN ASESINOS DE REINOS?

Y siguen los reclamos, acompañados por la fricción y fuego de nuestros filos. Uso el peso de mi cuerpo para hacerle retroceder. Mi espada se acercaba peligrosamente a su pecho. Él retrocede. Estoy determinado. ¡¡ES HORA DE ACABAR!!

Le desarmo, haciéndole caer a tres pasos de mí, mientras la espada cayó unos metros más allá. Evade mi filo y corre hacía su espada, yo voy tras de él para acabar con esta maldita guerra. Y cuando mi filo está a punto de surcar sus sangres…

Te atraviesas.

Mi filo se encuentra de nuevo con tus dos espadas.

Lo defiendes.

Y mi corazón es rasgado en dos ante lo evidente.

Lo amas.

—¡¡ASMITA SAL!!—su grito que te demanda…

Y siento que quiero llorar…

Llorar de rabia, de ira…

¿Es esta mi penitencia?

—La pelea era conmigo, Defteros—susurras, levantando tus espadas y separando nuestros filos. Parándote frente a él—. Hace un año,  ¡tú me arrebataste lo que más amaba! ¡Mis tierras, mi familia, mi libertad!

Y di un paso atrás, dolido, golpeado, derrotado ante ti…

Ante ti que lo amas…

—¡¡NO VOLVERAS A QUITARME LO QUE AMO AHORA!!

Y me mataste…

¡Me mataste en el alma!

Corres hacía mi, levantando tu espada directo a mi cuello. Bajo mi arma, esperando tu juicio…

Dame la muerte física Asmita…

Porque ya mi corazón lo destrozaste…

Creí… creí que podrías amarme…

Pero de nuevo… soy el segundo…

El filo que se detuvo a milímetros de mi cuello. Mi alma que llora. Mis ojos que dejan caer una lágrima frustrada.

:::::::::::::__________ :::::::::::::

Lloras… lloras Defteros… ¡¡Y POR BUDA QUE ME DUELE!!

NO LO HAGO POR ÉL, ¡LO HAGO POR SHAKA!

NO LO AMO A ÉL, ¡¡¡AMO A SHAKA!!!

Y la lágrima ha llegado a mis manos, rodando por el filo de mi espada que se ha quedado parada en tu mandíbula, desde donde resbaló.

Y por mi hermano, le digo adiós a tus brazos…

—Mátame, Asmita—me pides, con tu voz ronca, en un susurro ahogado.

Y por mi hermano… debí matar el fuego que busca seducirme a ti…

—No, la muerte no es suficiente para que pagues tus pecados—te sentencio… sentenciándome a mí a estar lejos de tus brazos—. ¡¡¡Ni matarte diez mil veces podrá borrar tus pecados!!!—grito, con una lágrima que rueda por mi mejilla.

Lloro porque debo dejarte ir… a ti, a quien ahora comprendo… que perdoné… te perdoné desde el momento que lograste abrazarme en tu habitación…

—Entonces, maldíceme…—me pediste, borrando con uno de tus dedos gruesos mi lágrima. Tuve que rechazarte el gesto… ese gesto que me haría sucumbir a tu fuego.

Ni siquiera por haberme tomado como lo hiciste, puedo odiarte por completo… No puedo odiar tu nobleza… tu infinita nobleza vejada por la guerra.

—No morirás por el filo de espada… Morirás por el peso de todas las almas… ¡ellas oprimirán tu corazón! ¡¡ELLAS DRENARAN TUS FUERZAS!! ¡¡ELLAS SE LLEVARAN TU ALMA AL SEOL!!

Y te maldije…

Maldije tu vida… y mi vida…

Y mis labios desean decirte un te amo final antes de alejarte.

Y mis manos quisieran abrazarte una última vez antes de perderte.

Pero lo hago por Shaka…

Por Shaka, yo debo ser consorte.

Caminaste lentamente hasta tu ejército. El rey se levantó de la tierra, tomándome desde la espalda, abrazándome.

Lo abracé, le susurro en su oído una última petición.

—¡Defteros!—grita el rey, teniéndome en sus brazos—. Te dejaré entrar a Alhenas, si ante mí, traes dos nuevas coronas. De allí, te liberaré de la deuda de honor.

Y te seguirás manchando de sangre…

Pero al menos no te alejaré de tu hermano…

Y quizás… quizás… más adelante, lo amé a él, como llegué a amarte a ti.

—Entonces, te traeré los últimos dos reinos—respondes, tomando el desafío.

Y esa mañana, el estado de sitio terminó en Polux. Y esa mañana, Defteros partió con su ejército…

Y mientras las carpas eran levantadas el rey me lleva hasta su caballo. Degel me sigue con su mirada, en silencio, puedo sentirlo. Acomodándome entre sus brazos vamos de regreso hasta el castillo. Antes de marchar me sujeta con fuerza contra su pecho. Y yo… yo sólo asumo mi destino.

—Asmita… gracias por amarme…—susurra y siento que lloraría de impotencia.

—Existe motivos para amarle…—le respondo.

///Hace 15 años///

Y finalmente, el día ha llegado. El día que con sudor, sangre, lágrimas, había estado arando durante cuatro años. Degel me avisó que ya estaba todo listo. Mi traje zafiro ya estaba totalmente dispuesto. Ataviado con mi traje real, dejando atrás mis vestiduras de amantes, de esclavo. Ahora tomaba rumbo a la sala principal del castillo con el traje de consorte. La cadena de oro junto al anillo que me entregó, estaba aún en mi cuello. A pesar de que han pasado varios meses…

La melodía de la cámara nupcial se escuchó a lo lejos. Levanté mi frente y caminé.

Entre los nobles que mi primera noche comieron de mis carnes.

Entre los soldados que múltiples veces intentaron matarme.

Entre el ejército que una vez tomó mi tierra y al cual apoyé a defender las suyas.

Entre el príncipe Saga que dijo amarme.

En medio del príncipe Kanon, que dijo odiarme.

Entre el pueblo de Alhenas al que una vez odie.

Frente a la persona al que una vez odie.

Lejos de ti, Shaka…

Tomé por fin el lugar que buscaba.

Me arrodilló tal como dice el acto protocolar. Una herida de sangre en su mano, una huella de sangre en mi frente, el sello de Alhenas tatuado con la sangre caliente que brota de su herida.

Hasta que la muerte nos separé…

El polvo de oro que cae por mi rostro y cabello.

Administraré a su lado las riquezas del reino…

Probando de sus dedos la sal.

Multiplicándolo en bienestar de su corona…

Recibiendo su corona acomodándose en mis cabellos.

Siguiéndole hasta el final…

Y con su mano tomó la mía, para darme el anillo de consorte. Y me jaló hasta quedar de pie de nuevo frente a él. Le sonreí.

Y me besó, sellando el pacto, con su boca que supo a sal y sangre…

Me susurró antes de que volteemos, me sonreí cómplice de su juego…

Y tomados de manos cruzamos de nuevo el frente de ejército y nobles. Y tomado de manos asumimos juntos la nueva era de Alhenas.

Tomados de manos hasta el final…

Porque ya no es sólo por mi hermano…

Amo a mí rey…

5 thoughts on “Lienzo de Guerra (Cap 18)

  1. dioss anguy!!!!
    cada dia me tiuenes con ganas de maaaaas!!!
    dame 19 so???

    ando angst… no tengo mucho que escribir ¬¬ sólo te digo que estuvo interesante… emotivo,…
    lloré al ikaginar a kardia buscar desesperado a dégel entre los cuerpos… a shaka llorando bajo la cruz de asmita…

    mu babeando por el principe OMG!! — dame mas indicios sagamuistas
    y ya me imagino a kani con trajecito de lemuriano… xDDD
    100% babeable y tierno…

    Shaka dejate vencer!! — ese adonis griego es todo para ti *¬*
    comos igo angst, veo si te comento mejor lueguines ¬¬

  2. Quiero saber! quiero saber! quiero saber!!!!!!!!!!!!!! que rayos paso en esos cuatro años??? con quién se caso??? DEVELALO!!!!!!!!!!!!!!!1 me estas matando con las ganas de saber XD

    Fue mucha info. Me mata Musito enamorado de Saga pero quiero que Kani le muestre sus dotes también. El descaro de Saga para insinuarsele es genial! esa es la actitud de mi amorcito! T.T Delio me da pena, el flash back tremendo y Aspros *love* lo quiero, es inevitable XD

    Gran cap, dame 19!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. Waaaaaaaaaaaaaaaaa ¡¡¡DIOSES!!! Angui T________________T estoy angst!!! DIOSES!!! Eso fue más de lo que esperaba!! ¡¡Ando llorando!! >.< Al fin!! Al fin!!! Asmita fue consorte de Aspros?? Nuuu me dejaste con la duda!! Yo aseguro que si fue de Aspros!! Anque todavía hay muchos cabos sueltos!! ¿Qué pasó con el amor a Defteros? Porque su relación no pudo terminar ahí, ¿o sí? Hay algo más… Lo sé!!

    Porque hay algo que pasó entre ellos tres!! DIOSES!! TnT al final cuando dice que ya no era nadamás por Shaka!! Porque ya amaba a su rey!!!

    Diosecito!! Llore con mi Defte precioso

    –Dame la muerte física Asmita…

    Porque ya mi corazón lo destrozaste…

    Creí… creí que podrías amarme…

    Pero de nuevo… soy el segundo…–

    TnT waaa de nuevo el segundo!! Mi cosita mosa!! Mi defti!! T_____T lloré con mi Deft!!! Terriblemente angustiante!!

    Angui fue fabuloso!!
    -La máscara de la muerte en guerra- nya!! me gustó ese apelativo para delio ^^

    —Vamos Kardia, pretendes que yo Shaka de Auva le diga al príncipe: “¡Ey!, deja de mirarme que me confundes, o dime que intenciones tienes conmigo.”—le dramaticé jocoso, antes de suspirar- Mi shaki es un amor!!! Lo queroooo nºn jaja

    —¿Prefieres verme lleno de tierra, Shaka?—acota sagazmente, de forma provocativa
    seee *¬* queremos ver al Sagui lleno de tierra *babea* jaja

    Angui!!!!!! Dame 19!!!!

    Te queroooooooooooooooooooooooooo
    Ya vuelve .-.

  4. owo esto se pone genial muy bueno el capitulo
    jaja como siempre delio celoso pero el amor de virgo y geminis es inegable
    son signos que siempre se ven bien juntos
    shaka estará rendido a los pies de saga si sabe como ganarcelo
    aunque si sabe como puesto que shaka lo ve ya como una persona no como un ser misojino
    hay dioses pero kanon esperemos se enamore de mu y asi no vaya a separa esa pareja
    jaja
    bueno angi esto esta genial e
    espero que estes bien
    te mando un saludo y besote esperando que tengas un buen dia y mucha salud

    ando algo ocupada con trabajos tareas y examenes
    pero espero ya regularisarme y poder hablar mas
    bueno cuidate hermosa

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