Enferma Obsesión (Cap 04)

En el juicio ha salido a colación la relación de Saga y Shaka luego de un terrible interrogatorio. ¿Podrá Shaka salvar a Saga, luego que su reputación ha caido al piso?

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Temas: Yaoi, lemon, romance, drama, suspenso
Personajes: Shaka, Saga, Aioria, Mu, Lune, Aiacos.
Resumen: Saga ha sido incriminado por el asesinato de Aioros en el colegio donde ambos trabajaban y Shaka estudiaba, pero dice ser inocente. Diez años después, Shaka regresa como abogado y promete liberar a Saga, en base a un amor impuro que han ido alimentando desde lejos a través de cartas. ¿Qué fue lo que ocurrió esa tarde en el gimnasio? ¿Podrá Shaka liberarlo?

En el juicio ha salido a colación la relación de Saga y Shaka luego de un terrible interrogatorio. ¿Podrá Shaka salvar a Saga, luego que su reputación ha caido al piso?

Capitulo 4:
Nuestro amor: Implacable

La oscuridad del baño, el agua que cae.

Aquellos ojos que me observan con gula. Mi cuerpo sólo cubierto con una toalla.

Y tú no estabas allí…

Te habías ido, y él, él había aprovechado para venir.

—¿Me tienes miedo?—susurró con su voz ronca, con una sonrisa de medio lado.

Me replegué a la pared. Mis piernas que tanto corrían desfallecían, eran incapaces de moverse, de seguir una orden. Y él… él sonríe con malicia.

—Lo vas a disfrutar, Shaka…

—¡Saaagaaa! ¡¡VEN SAAAGAAA!!—llamé, te llamé… llamé ansiando que regresaras. Te invoqué antes que esa gruesa mano tapara mis labios.

—Shhhh…—arranca la toalla con su mano izquierda. Me deja totalmente vulnerable ante él. Me observa… me saborea con su mirada—. Saga no vendrá… El profesor Saga está… muy ocupado…—rió de medio lado, de nuevo—. Mientras tanto…—el dedo que viaja de mi cuello hasta mi ombligo…

Y desciende…

Más abajo…

Mientras mi cuerpo tiembla compulsivamente…

Mis ojos lagrimean…

Espantado…

—Si fuera Saga, ¿sí me dejarías hacerlo verdad?—el dedo que llega hasta la punta dormida de mi hombría—. Si me dejarías tocarte—incita la punta, envía corrientes que me asustan, despiertas mi carne… atraviesa electricidad a mi piel—. Piensa entonces que soy Saga…

Dedos experto… dedos que asfixian mi cordura con el placer.

Y te invoqué… centenar de veces… te pedí que regresaras ¡QUE ME SALVARAS!

Pero no viniste… no pudiste salvarme…

Y en esa oscuridad, de nuevo me invadieron. De nuevo me tomaron… de nuevo me hicieron aplastar galaxias, para caer sin sentidos.

Y no podía hacer nada…

O él te mataría…

O él te lastimaría…

Me alejaría de ti para siempre…

Y sin oponerme le dejaba… sin moverme me dejaba comer… ansiando… ansiando que algún día regresaras…

Y lo detuvieras… pelearas contra él y le vencieras…

El recuerdo me ha levantado de madrugada, de nuevo. Luego de tan terrible sesión, me vine de inmediato a mi departamento, me encerré, sin ánimos de ver a nadie.

Te fallé…

Amaneció y como siempre, desayuno un pan tostado con queso y un poco de café con leche. Vuelvo a ver el caso, le doy mil vueltas, negándome a ser derrotado. No… no podía fallarte… No podía dejarme derrotar por el prejuicio social… debía… debía darle la vuelta y usarlo a nuestro favor.

Reviso cada testimonio. Recuerdo lo ocurrido ayer. Pienso, medito, organizo, busco la forma de tomar ventaja de lo sucedido…

Debemos comprobar que a pesar de tu deseo a mí, jamás me tocaste. Que a pesar de ello fuiste un excelente guía, que te respetaban. Que fuiste un excelente docente…

Tocan la puerta. Me apresuró a abrir, esperando quizás que fuera mi tutor Shion de nuevo a conversar del caso. Pero al abrir, me llevo una impresionante sorpresa…

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Pasé toda la noche llorando, desesperado… desesperanzado ya resignándome a pasar quince años más en la cárcel por un crimen que no cometí. Lloré porque no podré cumplir la idea de irnos a vivir juntos, de ser uno… porque sé que conociéndote debías estar frustrado por el fracaso… Shaka… no te preocupes… Shaka, mi Shaka, yo te amo. Desde aquí te seguiré amando…

Desperté ya avanzado el medio día cuando uno de los guardias me aviso. Alguien venía a verme y creyendo que eras tú me aliste tan rápido como pude. Pero al llegar me encuentro con una sorpresa. Era Shion.

Shion, mi antiguo superior, recuerdo que en la entrevista de trabajo me vio con buenos ojos, me dijo que tenía todo lo necesario para entrar. Me gané su confianza y ahora… ahora no sé con que cara mirarle luego de lo ocurrido ayer.

—Shion…

—Saga…—suspira, contrariado—. Tranquilo, no he venido a juzgarte—me siento derecho, sin ánimos para mirarle de frente.

Pesados minutos pasamos en silencio, yo viendo nerviosamente mis manos, él escrutándome con la mirada. No sabía que decir, siento que las palabras sobraban.

—Ciertamente fue una conmoción lo que ocurrió ayer—habla él, con otro largo suspiro—. Fui algo severo con Shaka y contigo en primer lugar al juzgarlo. Peor pasé toda la noche pensando en ello…

—Lo lamento mucho… lamento mucho que…

—Yo no voy a juzgarte Saga—levanto mi mirada, contrito—. Me consta que fuiste un excelente docente y que no fue Shaka el único beneficiado. Me consta que tu pasión era sincera y que además, había muchas cosas que desconocía. Desconocía que Shaka había sido varias veces molestado por sus compañeros y que mis propios empleados lo denigraron. Admito que me di cuenta de su cierto distanciamiento, pero pensé que era producto de su misma perdida y la situación de adoptado en la que se encontraba. Admito al mismo tiempo que no hice esfuerzo alguno para ayudarle. Siempre “estaba muy ocupado”. Luego de lo de ayer me di cuenta del alcance de las cosas…—me miro fijamente, estremeciéndome—. ¿De verdad nunca lo toco? ¿Sólo hubo ese beso que él mencionó?

—Hasta el día de hoy, no he logrado tocar otras cosas de él que no hayan sido sus labios—le aseguro, con voz firme.

—Entiendo… si todo lo que dijo y asumió ayer fue cierto, lograr controlar sus propios deseos para no lastimarlo, es algo para mi loable… Y además, el lazo entre ustedes lo vi demasiado fuerte como para evadir y ahora lo comprendo aún más. Ahora incluso estoy más seguro que nunca de que usted no fui quien cometió el crimen de Aioros. Alguien que haya podido doblegar sus propios instintos sexuales durante meses, no habría cometido algo así.

—¡Yo jamás quise hacerle daño a Aioros! ¡Incluso lo admiraba!—refuerzo mi testimonio con mi mirada, segura, limpia—. Incluso, ese día Aioros me hablaba de unos planes que tenía con Shaka en Atletismo. Estabas planeando juntos ayudarlo a superarse más en esa área. También se había dado cuenta de la mejoría de Shaka en…

—Y yo me di cuenta de ello. Me di cuenta que a su lado Shaka fue más despierto, más extrovertido. Que sus relaciones escolares mejoraron, tuvo metas y sueños. Y no sólo él, sino muchos alumnos que se dieron cuenta como Shaka se fue superando a sí mismo, fueron tocados por su ejemplo y le siguieron—lo miro con ojos cargados de lágrimas… me siento… me siento comprendido—. Usted le dijo a Shaka que se rindiera ayer… pero no lo permitiré. No permitiré que todo terminé así.

Se levanta con rostro decidido. Me mira sonriéndome, como un padre.

—Usaré todas mis influencias posibles para ayudarte a salir Saga. Tú y Shaka ya merecen su oportunidad de ser quienes son sin ser juzgados. Ayer me demostraron que su amor era genuino y aunque, me asustó en su momento, no soy quien para juzgarlo, mucho menos viendo los resultados. Jamás hubiera pensado ver a ese muchacho que quedó huérfano, era tan reservado y encerrado en sí mismo como el brillante abogado que es hoy. Y eso, ha sido por ti.

—Gracias… ¡Gracias Shion! Gracias por creer en mí…—no pude evitar derramar una lágrima, mirarle con verdadero agradecimiento—. Le juro, que si salgo con libertad y Shaka está aún a mi lado, lo seguiré cuidando como lo hice hace diez años.

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Me avisaron que tuviste una visita de otra persona antes que mí. ¿Quién habrá sido? Mientras espero en la mesa de visitas, ordenó las cosas en mi mente. La visita de esta mañana podría cambiar el panorama del curso del caso.

Te veo entrar y te quedas de pie, mientras cierran la puerta, conforme me ves con esas esmeraldas brillantes. Me levanto del asiento, te sonrío con confianza. Tu cuerpo se acerca… yo acortó distancia. Y entonces, nos abrazamos, nos fundimos, en una sola entidad, brazos y piernas convertidas en un solo cuerpo. Tu cabeza a un lado de mío, respirando el aroma del otro, sintiendo el calor del cuerpo ajeno.

Nuestras nariz se buscan… se encuentran… Tus labios humedecen los míos con paciencia y dedicación. Y cuando estoy a punto de perderme en el idilio de tus besos, te alejas, te separas. Me dejas de pie mientras buscas asiento. Me siento contrariado, extrañado. Normalmente era yo quien cortaba los contactos…

Voltee a verte y sólo te vi sonreír, señalándome el asiento. Resoplo aire, lastimado, pensando que quizás este cambio sea por lo ocurrido ayer…

—Es hora de comportarme como el adulto de la relación—me dices, con tu cabeza agachada, sonriéndote—. No quiero que te juzguen por lo que sientes por mí, Shaka.

—No me importa ser señalado por eso.

—A mí sí me importa que lo seas, Shaka… No lo mereces…

Nos quedamos varios minutos en silencio. Yo pensando en porque la abrupta separación de nuestro beso, en cómo encarar de nuevo el caso… en que pensabas de mí… hasta que empiezas a hablar.

—Shaka… Shion vino hace un rato—levanto mi mirada impresionada—. Me pidió disculpa, por habernos juzgado a ambos ayer… me creyó—vas a comentar pero me adelanto—. Dice que usará sus influencias pero creo que ya no hay…

—Espera Saga, debo comentarte que también recibí una visita está mañana—me miras, impaciente—. Fue Aioria, vino acompañado con Angelo y Jeans, ¿te acuerdas? Se hacían llamar DeathMask y Afrodita en el instituto. Angelo fue…

—Lo recuerdo, fueron ellos unos de los que intentaron abusarte en el baño.

—Al parecer escucharon del caso y lo ocurrido ayer. Y fueron a hablar con Aioria. No se puede ganar el juicio, debemos tenerlo en cuenta—tus ojos bajan, resignados—. Te fallé… perdí Saga. No hay forma que podamos darle la vuelta a lo ocurrido ayer sin que…

—No perdiste Shaka—me afirmas, tomando mis manos. Te sonrío, tristemente.

—En las leyes, no hay término medio. Se gana o se pierde, y yo perdí.

—Mi Shaka…

—Pero, ellos hablaron con Aioria, y él vino a verme. Me propuso un arreglo, para asignar la menor sentencia a tu caso. 15 años, que tomando en cuenta de que ya has cumplido diez, te dejarían con cinco más que cumplir.

—¿Aioria te lo propuso?

—Sí… dijo que quedó impresionado con lo que pasó ayer… y que al escucharlos a ellos también cambió su opinión. Angelo y Jeans le dijeron que tú habías hablado con ellos luego de lo sucedido conmigo. Le mostraron que gracias a lo que hiciste conmigo se dieron cuenta de muchas cosas. Angelo es un conocido dueño de una cadena de restaurant en Italia, y vive con Jeans, quien tiene su propia marca de ropa en el mismo país. Le explicaron que al verte a ti asumir tu condición y queriendo al mismo tiempo ser lo que querías ser, un profesor, les ayudó a también pelear por el suyo, fuera de lo que dictará la sociedad.

Te quedas en silencio, con tus ojos enrojecidos. ¿Puedes verlo? Yo también lo siento, la huella que dejaste en cada uno de nosotros en ese corto paso que diste en el instituto. Por medio de mí, Saga, les enseñaste que la igualdad era posible, que podíamos pelear, por encima de los prejuicios, de los dictámenes morales, y ser quienes queríamos ser. Hiciste que un débil muchacho sin autoestima como yo, ganara eventos de atletismo y se convirtiera en abogado… y no sólo fue a mí…

—No sé qué decir…

—Sólo dime si estás dispuesto a aceptar el arreglo. Considero personalmente que es nuestra mejor opción—me miras de nuevo, tragando grueso, con tu mirada llena de dolor.

—Lo haré… pero tú…—te miro fijamente—, tú… no mereces esperar…

—¡Esperaré!—no pienso dejarte Saga…—. Yo esperaré, seguiré viniendo… seguiremos escribiéndonos…

—No es justo…

—Es lo que deseo… Te amo Saga…

—¡¡ERES JOVEN!!—te levantas, exaltado, con tus ojos enrojecidos—. Joven, hermoso, libre, ¡con toda una carrera por delante! No puedo ser tan egoísta… No puedo…—me pongo de pie, te observo, me acerco—. No… me niego ser yo una piedra…—tomo tu rostro—. No es justo para ti Shaka…—delineo tus mejillas con mis dedos.

—Te amo Saga…—te beso… un beso corto. Me aferró tomando tu cintura, abrazándote—. Me quedaré a tu lado…

—Shaka…

—Me quedaré contigo…

:::::_____:::::

—No puede ser de otra forma, Saga. Yo debo y quiero quedarme aquí. Porque amo todo lo que eres…

Tus palabras… tu abrazo… tu calor Shaka… ¿Acaso merezco esto? ¿Merezco todo lo que me das? ¿De verdad puedo dejar que me sigas?

Déjame entonces… ser egoísta.

—¡Te amo Shaka!—y beso tus labios con sincera alegría, con gozo, con confianza—. Te amo… mi Shaka…—y aferró tu cuerpo al mío, en un abrazo que haría eterno… si pudiera…—. ¡Te amo mi Shaka!

—Saga…—me susurras al oído… tu voz aterciopelada… ya madura—, luego del arreglo, vendré… como tu pareja…—y tiemblo ante la posibilidad de tenerte… por fin… por fin…

—Shaka…

—Ya no tendrás que contener tus ansías, Saga… ni yo las mías…—me miras, me desarmas en tus zafiros—. No importa si la sociedad no nos comprende… sólo importa lo que ambos sintamos… lo que ambos sabemos… Tú, Saga, me cuidaste… Tú, Saga… me amaste de forma pura…

Y te abrazo… Y siento que nada es imposible…

Cinco años… cinco años más aquí… pero al menos… estaré contigo…

Con saber eso siento que nada es imposible…

:::::_____:::::

Te he dejado de nuevo en tu celda y en la salida, me encontré con Shion. Al parecer me estaba buscando y ahora, mientras comemos en un restaurant, le habló de lo ocurrido con Aioria. Pero él me insta a seguir con el caso.

—Saga no lo hizo, no es justo que vuelva a estar por otros cinco años más por un crimen que no cometió y mucho menos cerrando el caso por algo que está totalmente fuera de lo ocurrido con Aioros.

—Lune supo barajar las cartas además que… que Mu al lanzarle toda esa información, logró tirar al suelo toda la reputación de Saga como docente—digo, viendo la bebida, recordando lo ocurrido.

—Shaka, ¿él jamás te toco?—levanto mi mirada, lo miró de frente—. ¿Él nunca te toco tal como dijeron ayer?

No fue él…

No fu él quien me toco…

—No… no me toco—suspiro—. Todo lo que hablamos ayer fue cierto… entre Saga y yo no hubo mayor roce que el de un padre a un hijo.

—Bien… si es así, entonces me niego terminantemente a dejar el caso así. ¿Dices que Angelo y Jeans han regresado por lo del caso? Su testimonio para avalar la fe en la profesionalidad de Saga podría ayudar, ¿no crees?—me quedo pensativo en sus palabras—. No deberías rendirte Shaka. Rendirse es darle la razón a ese abogado y a todos los que los juzgaron ayer que lo que pasó entre ustedes fue algo ruin como ellos dicen. Rendirse es afirmar que Saga fue un mal docente y tú un muchacho manipulado por él—subo mi mirada, entendiendo sus razones—. Rendirse es decirle a la sociedad que ustedes están equivocados. Que Saga es un asesino y un abusador infantil—comprendo sus razones y decido—. No puedes rendirte Shaka. Por él y por todo lo que has hecho estos diez años, no puedes hacerlo.

—Tienes razón…

—Mi testimonio no cambia luego de lo que paso. Más bien, se fortalece. Saga es inocente. Saga merece salir.

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De noche. Uno de los guardias me llama, me da permiso de ir a los baños antes de dormir, algo que no se les da a todos vale acotar. Voy un tanto contrariado, pensativo con todo lo que ha ocurrido, sintiendo los pasos a mi espalda.

Entro al baño. Las puertas se cierran tras mis espaldas. Sólo un bombillo que se mece por el viento de una de las ventanillas es lo que alumbra el lugar. Hago lo propio y veo que hay alguien más. No presto atención, me limito a lavar mis manos, hasta que siento el aliento caliente en mi espalda. Por medio del espejo puedo verlo…

Queen…

Un recluso con ya 20 años de condena cumplidos, otros 30 por cumplir. Atrapado por haber abusado de más de 15 estudiantes de edad de siete a doce años. Un frío recorre mis huesos.

—Entonces, también te gustaban tiernitos…

Me aparto y veo la navaja que está en sus manos. Mi corazón se acelera… ¡Siento pánico!

—Quizás… podríamos entendernos…

—No me compares…

—Yo también sentía lo mismo… pero nadie puede comprendernos—¡es un malnacido enfermo!—. Lo que hiciste con ese muchachito es digno de alabar…

—¡YO JAMÁS TOQUE A SHAKA! ¡¡NO ME COMPARES!!

Retrocedo hasta encontrarme con la pared. La luz entonces me permite verlo mejor… está desnudo, sin pantalón… su turgente hombría se alza a lo alto… ¡¡PLANEA VIOLARME!!

—Gordón… ¡sostenlo!

Otro mayor aparece, de mayor altura, incluso que la mía. Trato de huir pero me toma de ambos brazos, me tira de frente al espejo del lavado. Veo a través del reflejo como el otro se acerca, el mayor empieza a bajar mi pantalón. Pataleo, me sobrepongo, ¡¡pero me supera en fuerza!!

—Al menos admite que eres como yo…—la punta que se fricciona con mis carnes. ¡¡ESTOY ATERRADO!!

—¡¡MALDITOS SEAN!! ¡¡NO ME COMPARES CONTIGO MALNACIDO!!

—No dolerá… al menos no el mío…—se ríe…malditamente…—. Pero el de Gordón puede que sí.

Y mis ojos se empañan…

Un fuego que corroe…

Y mis ojos se enrojecen…

Una fuerza que me impulsa…

Si tan sólo… ¡¡si tan sólo pudiera defenderme!!

Quieres matarlo…

¡¡Si tan sólo pudiera liberarme!!

¡¡Quieres matarlos!!

Quiero… quiero…

¿Me dejas?

Una sonrisa de medio lado… antes de perder el conocimiento…

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