Terapia Sexual (Cap 02)

Shaka y Saga empezaran una terapia conjunta sexual cuando los dos tienen cuenta pendiente. ¿Sobreviviran la primera noche? ¿Saga tendrá su orgasmo? ¿Shaka logrará excitarse?

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Temas: Yaoi, lemon, romance, drama, Universo Alterno
Personajes: Shaka, Saga, Cams.
Resumen: Saga ha quedado traumado después de un desplante, que le ha imposibilitado tener un orgasmo en tres años. Shaka por su parte no encuentra algo que pueda excitarlo. ¿Habrá alguna forma de recuperar su vida sexual sana?
Dedicatoria: A Karin, Athena_Arianna, Ale_Chan, Kimee, Lola, Sahasara y todas las miembros del club Santísimo Pecado Geminis x Virgo. Material para el subforo (SaSha)

Shaka y Saga empezaran una terapia conjunta sexual cuando los dos tienen cuenta pendiente. ¿Sobreviviran la primera noche? ¿Saga tendrá su orgasmo? ¿Shaka logrará excitarse?

Capitulo 02: Primera noche

Acababan de comer, luego que les enviaron todo un platillo de almejas, camarones y demás mariscos los cuales eran afrodisiacos y les ayudaría a ambos. La recién creada pareja estaban sentados en una pequeña mesa circular, terminando de saborear los últimos alimentos y bebiendo una copa de vino blanco. Shaka resoplaba fastidiado, no muy seguro de que la terapia funcionara teniendo a semejante hombre como pareja. La vida era injusta… muy injusta…

Pronto un personal del servicio retiró todos los implementos, dejándoles otra botella ahora de champagne, con dos copas y un poco de hielo. Saga sin problemas abrió la botella, se sirvió y con sutileza la llevó a sus labios, saboreándola. Shaka por su parte sólo abrió el maletín donde tenía su vestimenta, que para completar no era mucha. Confiando que sería cualquier otra X persona, había llevado más ropa intima que otra cosa. Ahora debía estarle paseando desnudo precisamente a ese griego… Sí, la vida era injusta.

—Tus pedidos son extraños—comentó el mayor, sacándolo de sus pensamientos. Shaka se quitaba su boina celeste, mirándolo de reojo—. ¿Para qué quieres que te peine el cabello? Se supone que eran veinte peticiones de cosas de sexo, y ¡llenaste diez de tonterías!

—Con las tuyas de seguro tendremos suficiente—replicó el menor a su defensa, recordando que aún no las había leído. Todavía intentaba acostumbrarse a la idea de que tendría que compartir habitación y cama durante siete noches.

—¿Masajes en los pies? ¿A quién creías que ibas a tener aquí? ¿Un sirviente?—inquirió el mayor con una ceja enarcada.

—Sea como sea las tendrás que cumplir, ya oíste al doctor—tomó la lista de su compañero, cayendo a la cama con sus piernas flexionadas, su pie derecho se balanceaba coquetamente. Leyó y finalmente estrujó su puntico con las cejas—. ¡Eres un sucio!—el griego lanzó una carcajada divertida.

—Sea como sea las tendrás que cumplir, ya oíste al doctor—le repitió intentando imitar su tonito y acento, haciendo que el menor lo mirara de forma asesina—. Quien iba a pensar que tú terminarías cumpliendo mis más pervertidas fantasías…

La vida era injusta y él estaba pagando un karma milenario. Eso es lo que pensaba Shaka mientras veía esas esmeraldas encendida de lujuria. Pensó que debería entonces hacer que las cosas terminaran pronto. De seguro en cuanto le resuelva el problemita a Saga, se iría y él podría pedir otra pareja. Sí, pensando en eso se lanzó para arreglar el asunto cuanto antes.

—Bueno Saga, ¿que se supone que tienes tú?—preguntó levantándose de la cama, acercándose a las espalda del griego y colocando sus suaves manos en el cuello del mayor. Un respingo alertó toda la carne advirtiendo que pronto seria cocinada.

—Hmmm… bueno… no he tenido un orgasmo en tres años…—susurró, complacido sintiendo ese leve masaje en su cuello. Sintió que en un momento los labios del hindú buscaron su oído y rápidamente Saga dejó la copa a un lado, percibiendo su piel estremecerse. Un leve soplo de aire detrás de la oreja y ya Saga estaba tomando viaje—. Veo que ya… hmmm… piensas…. Empezar—jadeó dándole espacio al cuello…

—Digamos que mientras más pronto comencemos…—sopló un poco hacía el cuello, erizando al mayor—, más pronto terminaremos…

Los labios empezaron a soplar de tanto en tanto por el cuello, subiendo de nuevo hasta detrás de la oreja. Todo era pausado, premeditado incluso, Saga sentía cosquillas por cada parte que esa corriente de aire pasaba, respirando profundamente y concentrándose en las corrientes. Pronto una mordida en el cuello, inesperada, lo puso en alerta roja, soltando un jadeo ahogado, mientras las manos bajaban sinuosamente por los muslos.

—¡Hmmm!… ¡Shaka!—sí, se estaba excitando y bastante rápido debía admitir. Las manos sólo dibujaban con sus dedos pequeñas curvas en la parte externa de sus muslos, aún sentado en la silla, Shaka de pie detrás de él. Con sus manos intentó entonces tomar los muslos del menor, compartir también las caricias.

—No me toques, Saga—ordenó, lamiendo el oído y haciéndolo temblar fuertemente—. Te daré el orgasmo que buscas—el griego sentía esa lengua que subía y bajaba por todos los pliegues del oído, para salir a un lado, posarse en la parte trasera de la oreja, trazar una línea recta para luego soplarla. ¡Cuánto placer sentía con esos ligeros toques!

—¡¡DIOS!! ¡Hmmmm!—empezaba a transpirar. ¡Era impresionante que sólo soplar y pasear con la lengua en su oído lo pusiera fuera de órbita!

Las manos del hindú seguían jugando en las piernas, dibujando formas, excitándolo. La boca viajaba ahora por su cuello, dejando leves mordidas, apenas un roce de sus dientes. De improvisto atrapó su mentón y el cabello dorado caía por su pecho aún cubierto. Jadeó excitado, echando su cabeza hacia atrás, con el sudor ya mojando su frente. ¡SANTOS CIELOS! ¡Era la gloria! ¡Tenía mucho tiempo sin que alguien se dedicara a hacerlo delirar de placer!

Pronto las manos abandonaron las piernas para subir a los hombros, masajearlos suavemente sobre la camisa, bajando hasta los pectorales sin tocar las tetillas. Iban y venían, eran un juego donde los dedos se escabullían evitando tocar las zonas más sensibles y que aún así, lo tenían al borde de la locura.

—¡HMMMM! ¡¡SHAAAKA!!—abría las piernas mientras sentía que las manos bajaban por su abdomen, masajeaban sus músculos formados sobre las telas, evadiendo olímpicamente su ombligo, para luego desviarse hasta las caderas y de allí dirigirse a las piernas de nuevo—. Ya… ¡hmmm! ¡Tócame!

—Aún no, Saga—le siseó con voz baja, aterciopelada, en su oído. El flujo del aire le removió los nervios, sintiendo los escalofríos en todo su cuerpo—. Se paciente…—volvió a lamer el lóbulo, succionarlo muy lentamente al ritmo de esas manos que de nuevo subían y bajaban por sus piernas sin internarse.

El griego abría las piernas y con sus manos empezó a quitarse los botones de la camisa, buscando que el rubio tocara ya su piel directamente. La excitación no la soportaba, el calor se agolpaba en su entre pierna, sentía deseos de liberarla en todo su esplendor. ¡Pero qué manera de excitarlo!

—Si te sientes más cómodo…—volvió a susurrarle en el oído—, vamos a la cama…

Ni bien lo había terminado de pronunciar y ya el griego se paró como resorte de la silla, quitándose casi a tirones la camisa y el pantalón, las medias, zapatos e inseguro de si dejarse el bóxer o no. ¡Al diablo! Tenía mucho calor, necesitaba estar totalmente libre. Tiro su bóxer negro a un lado y se dejó ver en total magnificencia. Su hombría ya erecta se alzaba a lo alto, ansiosa, frente al rubio que le daba la espalda mientras chupaba un cubo de hielo y pasaba otros por sus dedos. ¿Qué diablos pensaba hacer?

—Acuéstate y ponte en cuatro—ordenó el rubio. Saga se quedo quieto. ¿Cómo que ponerse en cuatro? No, no, él siempre iba arriba y con él no lo iba a cambiar. El hindú al dase cuenta que su compañero no ejecutó la ordenanza, lo miró fijamente a los ojos— ¿Qué esperas?

—No pienso ir abajo—reclamó, buscando acercarse desnudo ante él.

—No sucederá, ni siquiera necesitaremos penetrar para que consigas tu orgasmo—relató con pasmosa frialdad, mirándolo fijamente y luego ladeando sus ojos hasta la cama, en clara muestra de repetir su orden. Saga lo observaba, contrariado.

Estaba frente a él, desnudo, tal cual como vino al mundo, excitado, con su miembro altivo y Shaka se comportaba como si fuera darle masajes a los pies. ¡No mostraba emoción alguna! Era desesperante, ¡humillante al extremo! Las cosa no iban a funcionar así, simplemente la excitación le bajaba.

—Si me sigues viendo con cara de todo menos con ganas de tener sexo, no funcionará—reclamó el mayor, cruzándose de brazos, mirándolo indignado.

—Eso es mi problema—se encogió de hombros, totalmente desinteresado—. Ahora ponte en cuatro, cierra los ojos y déjate llevar.

No, definitivamente esa no era la forma en que iba a funcionar las cosas. Mientras no le creara una ligera reacción a ese hombre simplemente no iba a poder quedar satisfecho. Decidido entonces, quiso imponer también sus términos.

—Entonces desnúdate—el hindú lo miró de reojo—. Me acostaré como dices si primero te desnudas—le ordenó con la esmeraldas brillantes, cruzado de brazos.

—No necesitaremos intimar demasiado para que tengas tu orgasmo—replicó el menor, no dispuesto a ceder.

—Yo necesito intimar. Así que quítate la ropa y entremos a la cama a hacerlo a lo natural.

—¡No seas ridículo!, solo necesitas que te lo muevan bien para derramarte.

—¡No quiero solo derramarme sino disfrutarlo!

—¿Y desde cuando no puedes disfrutarlo?—indagó el menor, cruzándose de brazos también.

—Desde que me hiciste ese maldito desplante en el baño del set.

El rubio volteó de lleno para mirarlo de frente, con sus dos zafiros desorbitados. Saga no sabía que esperar de reacción, verlo tan asombrado en algún momento lo hizo sentir incomodo, sobretodo porque su mirada era penetrante, profunda. Hasta que, de improvisto, las cejas se contrajeron y el hindú reventó en una extensa, melodiosa y malvada carcajada. ¡Maldita sea! Saga estaba rojo de ira al verlo reírse tan animadamente de lo que han sido los peores tres años de su vida y justo porque el hindú tenía problemas para levantársele.

—¡Eres más patético de lo que pensé!—logró murmurar el hindú, animado, aún riéndose de lo lindo. Tanto que las mejillas estaban sonrojadas—. ¿Y quieres que me sienta culpable?—preguntó jocoso antes de volverse a reír. Ciertamente todo le daba risa.

—Dejará de ser divertido, Shaka…—susurró el mayor, con su mirada más molesta posible, aquellas enormes cejas enmarcaban de forma férrea su potente mirada esmeralda con cierto tinte carmín. Saga estaba molesto… muy molesto.

Shaka lo miró con cara de “¡Mira como tiemblo!” antes de dar media vuelta. El griego estaba seguro. ¡Se la cobraría esa misma noche! Sin más, se acercó en paso rápido y antes de que Shaka pudiera evadirlo, lo asió de uno de sus antebrazos y con la misma lo tiró a la cama.

—¡Que mierda te pasa!—gritó el hindú furioso antes de sentir esa enorme masa muscular caerle encima, sosteniéndole con dificultad ambos muñecas por encima de su cabeza y arrancando con la otra su camisa—. ¡ERES UN ANIMAL! ¡SUÉLTAME!

Más no oyó. En vez de soltarlo lo que hizo fue voltearlo, para tenerlo más controlado. Shaka se removía furioso, en algunos momentos logró soltarse del agarre pero el griego lo volvía apresar y dado a un punto, Saga molesto tomó parte de la cortina que caía alrededor de la cama para sujetar los brazos del rubio y amarrarlo a su antojo. Estaba dispuesto a violarlo allí mismo como paga por haberlo despreciado aquella vez.

—¡NO TIENES QUE SER TAN BRUTO!—reclamó el joven modelo, tirándole una patada en el hombro para que se alejara. Con fuerza jaló la cortina con la que lo había amarrado, destajándola y liberándose momentáneamente—. ¡SI LO QUE QUIERES ES TENER UN ORGAMOS TE LO PUEDO DAR!

—¿Quién te crees para asegurar que me darás un orgasmo con sólo manosearme?—escrutó el mayor, indignado aún—. ¡¡Hasta estuve en orgías y nada!!

—Qué soy el mejor.

Semejante respuesta hizo que Saga se quedara boquiabierta, observándolo desmesuradamente… ¿El mejor? ¿Y quizás tenía años sin tener sexo? Al final, fue él quien terminó riéndose, animadamente, mientras Shaka lo observaba indignado. Si, ahora se habían intercambiado los papeles.

—¿De qué rayos te ríe? ¿De tu desgracia?—espetó el menor, mirándolo muy molesto. El mayor seguía riéndose al punto de sacar una pequeña lágrima de sus esmeraldas.

—Si yo soy patético, ¡¡¡tú das pena!!!—las mejillas del menor se tiñeron de rojo por la rabia—. ¿El mejor dice? ¿Y no se te para? ¡¡Te apuesto que no has tenido un orgasmo en siglos!!

—A diferencia de ti, Saga, puedo vivir sin sexo—replicó el menor, saliendo de la cama y terminando de desatar el nudo con que le habían amarrado las manos.

—Si claro, y por eso estamos los dos en terapia sexual…—dijo con sarcasmo y una media sonrisa. El hindú se sentía ofendido al extremo, pero no dejaría que su molestia le nublara el juicio, por mucho que en ese momento quisiera ahora ser él quien lo violara, para que tuviera el estúpido orgasmo que buscara y se fuera de su vida—. Además… repito lo que dije aquella tarde… eres de piedra—Shaka lo miró furioso—. Una lástima… disecado… como un maniquí. ¡No conoces lo bueno de la vida Shaka!—al rubio ya se le estaba subiendo el fuego a los ojos, a punto de escupir llamas rojas de la ira—. Me tienes aquí, yo, él más deseado del mundo del modelaje, DESNUDO—resaltó, relamiéndose los labios—, y no puedes siquiera… hacer que se te pare… ¡¡Capaz que ni dormido se te para!!

¡Suficiente! El ego del rubio era demasiado valioso para él como para dejar que un don Juan lo humillara por su falta de receptividad sexual. Con la misma, agarró la copa de vino y se la tiró, cayendo en la cabecera y partiéndose en pedazo, donde el mayor tuvo que cubrirse. Por fin Saga lo veía rojo… ¡pero de la IRA!

—¡¡¡VETE AL INFIERNO!!!

—¡¡¡NO SIN TÍ!!!—se levantó el mayor enojado por el ataque físico que le había rasguñado su hermosa cara. ¡¡Y tocarle la cara a un modelo era delito federal!!

Se paró frente a él, con las esmeraldas fijas en el menor. Pensaba seguir destruyéndole el orgullo de la misma forma que aquel hizo con el suyo. ¿Era valido no?

—Eres un muñequito de porcelana, Shaka. Incluso, apuesto toda mi fortuna que debes pegar como niña…—siseó maliciosamente, secando el rastro de sangre que corrió por su mejilla.

—¿Qué dices?—abrió el menor sus ojos asombrados, indignado al mismo tiempo.

—Que debes pegar como NI-ÑA—resaltó con una leve risita irónica—. De por sí, eres como una niña, ¡mírate! ¡Cualquiera te confunde por mujer a distancia!—las mejillas de Shaka se teñían con más fuerza—. ¿De verdad te desarrollaste?—se acercó al oído para susurrarle las maléficas palabras. El rubio estrujaba su punto con ira—. Me temo que no…

—¡¡MALDITO INFELIZ!!—un grito aderezado de un golpe directo en el abdomen del mayor que le sacó todo el aire—. ¡ERES UN DESGRACIADO!

El griego se reclinó sobre su vientre al sentir el fuerte golpe en sus músculos, abrumado por la fuerza que el menor le había asestado el agravio. No dispuesto a dejar las cosas así, cuando Shaka se disponía alejarse de él lo tomó por su cabello y lo tiró al suelo de un solo empujón. Pronto Saga estaba sobre él y esta ve encajándole golpes directos en la cara, que a dura penas Shaka podía evadir o protegerse de ellos, mientras que el menor, lleno de furia, empezó a hacer lo mismo. Una patada de Shaka logró liberarlo de su victimario, con un hilo de sangre en su frente y en sus labios partidos, mientras Saga tenía también un rasguño en toda la mejilla derecha y sus labios gruesos rotos por los golpes del menor. Saga no pensaba dar su brazo a torcer… ¡¡LO IBA A MATAR A GOLPES!!

Lo que se suponía que era una terapia sexual se convirtió en una riña callejera. De una u otra forma Saga logró empujar a Shaka sobre la cama y buscó de nuevo golpearlo hasta desfigurarlo. ¡QUERIA QUE PERDIERA LA BENDITA CARA DE ÁNGEL QUE SE TRAÍA! Y Shaka sin reparo pateaba a todas partes, golpeando pecho, abdomen e incluso, logró golpear la entrepierna del mayor con lo que le saco un alarido. Cuando estuvo a punto de abandonar la cama de nuevo Saga lo agarró por su cabello hasta lanzarlo de golpe contra el colchón. Ambos estaban enardecidos, fuera de control, el uno y el otro solo podía pensar en matar a su contrincante. ¡Su orgullo se lo exigía!

—¡¡¡ERES UN ASQUEROSO ANIMAL!!!—espetaba el menor mientras con sus manos alejaba el rostro del otro y con sus piernas imponía distancia. Unas cuantas vueltas y ya de nuevo cayeron de la cama, esta vez Saga amarrando el cuello de Shaka con sus manos, dispuesto a ahorcarlo.

—¡MALDITO! ¡POR TU CULPA HE PASADO LOS PEORES TRES AÑOS DE MI VIDA!

Y el hindú intentaba zafarse. Pateando y pateando logró golpear el vientre de Saga y separarse por un instante donde aprovechó y le enganchó un derechazo en toda la mandíbula griega. Otra vez la huella de sangre. ¡¡Saga estaba convertido en bestia!! Shaka intentó escapar para la puerta hasta que Saga con su mismo peso lo empujó al suelo, siguiendo peleando, jalándose el cabello, dándose puño, rasguñando, incluso mordiendo. Los dos no tenían reparo para hacerle saber al otro que se odiaban con todas sus fuerzas.

Conforme eso acaecía en la suite 24, la suite 26 a oscuras escuchaba los gritos, maldiciones, quejidos y golpes que ocurrían en la extraña habitación donde habían encerrado a dos modelos. El doctor francés, tomando una copa de vino y solo cubierto por las sábanas de satén, analizaba el extraño escenario en que se había convertido su terapia. Un griego de cabellos ensortijados azules se le acercó por la espalda, delineando de nuevo el pecho formado del terapeuta, y susurrándole al oído otras cosas que le gustaría probar.

—Ey Camus… ¿no crees que deberíamos ir a detenerlos?—susurró el griego en el oído de su amante. Camus simplemente dejó la copa de lado—. Por más que sea, no me conviene que Shaka salga desfigurado… ¡mi carrera está en juego!

—Tranquilo Milo… si veo que alguien da un alarido muy fuerte, mando a seguridad, si es que los de las habitaciones cercanas ya nos los enviaron…

Le destinó un beso jugoso, lleno de vino, el cual el griego tomó con gusto, robándole el aliento. Podrían ver a Camus como el hombre más frio por fuera, pero el condenado usaba muy bien todos sus conocimientos sexuales para a enviar a Milo a la luna y darle boleto de regreso.

De nuevo escuchaban maldiciones. Era bueno tener instalados unos micrófonos para estar al pendiente de lo que ocurría en la habitación, aunque en ese momento no mostraba que la terapia fuera efectiva. Por los ruidos se seguían dando golpes.

—Cuando él me dijo que había pasado supuse que había sido el desplante del mismo Shaka—comentaba el doctor mientras pasaba las manos por la parte interior del muslo de su amante. Milo gimió ahogado, abriendo sus piernas, mirándolo deseoso con sus dos turquesas centellantes—. Así que juntarlos a los dos para resolver sus problemas me pareció lo más adecuado.

—Pero parece que se están matando…

Y escucharon otras maldiciones de parte de Saga. Parece que Shaka logró morderle algo que le dolió en sobremanera. Milo ya tenía una idea de que podría ser tomando en cuenta que hace poco le había escuchado a Saga de que estaba desnudo. Y mientras analizaba los gritos y atrocidades que se gritaban aquellos, Milo soltó un gemido al sentir que la fría mano de su amante se había apoderado de nuevo de su turgente virilidad.

—Saga lo que necesita es hacer que Shaka se excite por él para que suelte su trauma—siseó el doctor, pasando la nariz por el oído de su compañero griego mientras acariciaba lentamente todo el glande, atravesando su otra mano más debajo, cruzando las bolsas, hasta la piel antes de llegar a la entrada, presionando con un solo dedo y viendo el estremecimiento del amante—, y Shaka necesita dejar de pensar que es sexo. Por cómo van las cosas… puede que la terapia si funcione…

—¡¡HAAAA!! Hmmm…—el griego empezaba a sudar, sintiendo esa nariz gala cruzar por su mandíbula y bajar delineando el mentón, antes de atrapar con sus dientes la nuez de Adán—. Eres un ¡hmmmm!… ¡¡demonio!!

—Sólo soy bueno en mi área…—susurró fríamente, siguiendo con su maniobra y dándose cuenta que los gritos de la habitación habían acabado. O se mataron, o terminaron rendidos del cansancio… o quizás…

Las manos del hindú estaban contra la pared, su cabello despeinado caían sin forma y las dos manos griegas sujetaban sus muñecas con fuerza, enrojeciendo su piel. Las piernas de Shaka estaban abiertas y alrededor de las caderas del mayor, mientras que las de Saga más bien soportaban los glúteos del rubio. Se besaban… enloquecidos se besaban con rabia, ira y deseos, no sabían definir que era más fuerte, pero ya que se habían cansado de tirar golpes, ahora se lastimaban mutuamente los labios rotos, saboreando la acidez metálica de la sangre, lamiendo, mordiendo para provocar quejidos de dolor. Saga desnudo, con varios moretones en su pecho, hombro y brazos y su virilidad más despierta, más ansiosa, rozándose con la tela del pantalón blanco del hindú, quién también mostraba moretones en el cuerpo y en el rostro, ambos con una mejilla inflamada, los labios rotos y ensangrentado pero… besándose.

—Te odio…—le jadeó Shaka antes de morder con ira los labios del mayor. En reprimenda Saga metió su lengua hasta el fondo, recorriendo toda la calidez de su boca.

—No más que yo…—le respondió el griego. Mordió ahora el labio superior, succionó con lascivia mientras Shaka arremetía contra el suyo.

No podía con la excitación. Entre golpes, patadas y mordidas en cualquier parte del cuerpo no supo ni siquiera quien empezó cuando ya se estaban besando. Quizás y ambos fueron al mismo tiempo. Lo cierto es que ahora Saga sólo podía pensar en besar una y otra vez esos labios con toda la violencia posible y escuchar los quejidos de dolor de Shaka lo alebrestaba más. Además, debido a la pelea Shaka lucía sonrojado y sudado por lo que era para él una visión muy parecida a tenerlo excitado. ¡Era ahora o nunca para él!

Por ello soltó las muñecas enrojecidas para buscar más contacto. Una mano jaló el cabello dorado para echar la cabeza hacia atrás, ahora destinando mordidas en la mandíbula y el mentón, buscando que le doliera, queriendo lastimarlo para escucharle más de esos quejas de malestar que el rubio dejaba salir por su boca. Bebía del sudor y mordía, conforme la otra mano rodeaba su cintura, alzándolo un poco hasta pegar el cuerpo completo contra la pared, rozando más su miembro sobre el del hindú, queriendo que lo sintiera por completo.

Las mordidas seguían, subían por las mejillas blancas golpeadas y enrojecidas y sentían la respiración caliente de Shaka en su rostro. Mordió la mejilla derecha y Shaka hizo lo mismo en el rostro griego, soltaron una queja antes de buscar de nueva cuenta sus labios y devorarse mutuamente.

—Eres un animal…—se quejó Shaka mordiéndole la lengua al griego que ya sentía que estaba en el punto exacto de excitación.

—Tú te lo buscaste…—le replicó, embistiéndose ahora con todas fuerzas sobre él sin importarle golpearlo contra la pared con su peso.

Gemía al sentir que su hombría se rozaba contra la tela del rubio. Se golpeaba contra él, se estocaba en el aire, el roce estaba llevando a Saga a las aguas rápidas del orgasmo. ¡Lo sentía! ¡Ya venía! Besaba y lamía con fuerza las heridas que le dejó en el rostro al joven modelo, sin reparo alguno. Shaka se quejaba de una forma tan sensual que ya parecían eran jadeos. Y su respirar caliente, y esas manos que lo sostenía de los hombros y ese bulto en las piernas… bulto… ¿bulto?

Saga abrió los ojos, asombrado. Volvió a rozar y sí… lo sentía… ¡Había un bulto! Bajó la mirada y vio la protuberancia que se alzaba debajo de las telas.

Shaka viendo que el griego se había detenido abrió sus ojos extrañado. Miró la cara de sorpresa que tenía el mayor viéndole la entrepierna y temió lo peor… no… no podía ser posible que… Con espanto bajó la mirada… se vio… a sí mismo… ¡EXCITADO POR EL GRIEGO!

—No…—se negó, separándose de él casi como resorte, parándose como pudo y viéndose… estaba de pie… ¡su carne estaba de pie!—. No puede ser…—¡estaba pagando un karma! Sólo podía pensar en eso, un karma milenario. ¡Hizo muchas cosas malas en sus otras vidas!—. ¡No lo acepto!—exclamó indignado consigo mismo. Y ver la maldita sonrisa que Saga le estaba enviando… ¡sonrisa de victoria! ¿¡Qué clase de karma estaba pagando!?

—¡Ahora si está como una piedra!—murmuró el griego, lamiéndose los labios. Shaka estaba rojo hasta la oreja—. Parece que al final te excite…—siseó con sus esmeraldas brillantes.

—¡ME NIEGO A ACEPTARLO!

Gritó con ira, antes de meterse en el baño y cerrar con llaves. Saga podría haberse molestado de dejarlo así cuando ya estaba a punto de llegar a su deseado orgasmo pero… el ver que lo había excitado a aquel que no lo excita nada había sido mucho más satisfactorio. Se vio a sí mismo, aún duro esperando descargarse y se rió divertido. Si… se abocaría a hacerle sentir a ese rubio que él podía sacarlo de su era de hielo… quizás cuantos orgasmos no compartirían en esa semana y viendo el desastre del cuarto, tal vez, y hasta jugando rudo fuera divertido…

La semana sería muy productiva según el griego…

7 thoughts on “Terapia Sexual (Cap 02)

  1. OMG!! *¬* la idea está! por demás! BUENISIMA!! DIOS! xD!
    me encanto! qiero conti! please!! Onegai! onegai! onegai! no me djz a mi con las ganas! [aiiiiin! xD]

  2. Es una lastima que no hayas continuado :/ alguna chance en el futuro?

    (Perdoname por el terrible español, pense escribir en ingles pero no sabia se ibas a contestar xD)

    1. Lícia, gracias por escribirme! Lamentablemente a esta historia le perdí el rumbo de este fic. Lees con traductor? Wow, gracias por escribirme pese a la limitación de idioma.

      1. No leyo con traductor, entiendo muy bien la lengua, pero hablo poco y no soy buena escribiendo jajaja

        Estoy leyendo otras historias tuyas, escribire otras veces xD

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