Enferma Obsesión (Cap 07)

Saga y Shaka por fin han podido consumar lo que han anhelado por diez años, pero el juciio aún no ha terminado. ¿Cómo podrá Shaka cumplir la promesa? ¿Tienen oportunidad?

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Temas: Yaoi, lemon, romance, drama, suspenso
Personajes: Shaka, Saga, Aioria, Mu, Lune, Aiacos.
Resumen: Saga ha sido incriminado por el asesinato de Aioros en el colegio donde ambos trabajaban y Shaka estudiaba, pero dice ser inocente. Diez años después, Shaka regresa como abogado y promete liberar a Saga, en base a un amor impuro que han ido alimentando desde lejos a través de cartas. ¿Qué fue lo que ocurrió esa tarde en el gimnasio? ¿Podrá Shaka liberarlo?

Saga y Shaka por fin han podido consumar lo que han anhelado por diez años, pero el juciio aún no ha terminado. ¿Cómo podrá Shaka cumplir la promesa? ¿Tienen oportunidad?

Capitulo 07:
Nuestro amor: Libre

No lo comprendo… hay algo que me hace ruido. Necesito comprobarlo…

Por eso hoy,  al día siguiente de nuestra entrega, fui hasta la cárcel, pedí que te buscaran y ahora, estamos aquí, los dos juntos, en la sala de visitas. Al verme te observé con los ojos brillantes, enamorado… Luces feliz a pesar que aún estás preso. ¿Es por mí? Yo también soy feliz pero ahora debo pensar estrictamente en el caso.

Te extiendo un lápiz y un papel. Me miras interrogante.

—Necesito hacer unas pruebas, Saga—te explico, dibujándote una sonrisa—. Por favor, escribe “Te amo Shaka” con la derecha y luego con la izquierda.

—No entiendo…

—Sólo hazlo…

Tu mano derecha toma el lápiz y escribe en la hoja de papel la frase que te dije. Luego pasas el lápiz a tu izquierda y notó el temblor de tu mano. Intentas escribir pero el temblor te lo dificulta, el lápiz se resbala entre tus dedos, no puedes presionarlo. Observo todo…

—No puedo escribir con la zurda.

—Hazlo, lo que puedas escribir—resoplas con resignación. Intentas… Casi diez minutos duraste en la faena hasta escribir algo garabateado—. ¿Desde cuándo?—te pregunté—. ¿Desde cuándo no puedes usar tu izquierda? Algo paso en la car…

—No… no la puedo usar desde antes. Cuando mis padres y Kanon murieron en ese accidente de auto, al parecer por el golpe mi mano izquierda quedo lastimada. Me hice estudios y no encontraron nada físico, terminé convencido que sería algo psicológico.

—¿Alguien puede dar fe de ello?—me miras contrariado—. Aquí en la cárcel, te han atendido por…

—Curiosamente después de enviar tu carta siempre me terminaba doliendo algo pero sólo pedía un antiinflamatorio en enfermería…

—¿En el instituto?

—Los últimos meses si, fui varias veces para que me colocaran un antiinflamatorio.

Esto es lo que necesito…

Con esto estamos listos…

El caso es nuestro…

Te sonrío…

—¿Qué paso Shaka?

Serás totalmente mío… sólo tú… yo… él…

Sólo los tres…

—¿Shaka?

—Saga… nuestro caso está ganado…—susurro mientras me levanto. Me miras sorprendido, algo preocupado. ¿Por qué te asustas? Soy inmensamente feliz —. Serás libre, ¡es un hecho!

—No entiendo…

—Tu mano… nos salva tu mano…—me siento en tus piernas. Estás aturdido.

—Shaka… nos verán la…

—Shhh… que vean…—tomó tu mano izquierda. Atrapo el dedo índice… lamo… tiemblas mirándome con incredulidad y deseo—. Buena mano…—lamo la palma… gimes sordamente, viéndome… tus piernas tiemblan… tus manos empiezan a masajear mis glúteos—. Hmmmm… ¡Serás libre!—paso tu mano sobre mi pecho, busco tus labios… me besas excitado—. Libre Saga… para vivir conmigo… estar siempre juntos… ¡¡JUNTOS!!

—Grrr….—gruñes, excitado, caliente… alebrestado. Besas mis labios con hambre. Escuchamos los golpes de la puerta que nos indica que nos detengamos… Vengan a detenernos si quieren… yo no pienso hacerlo—. Shaka, nos…

—Shhhh…—ingreso mi mano buscando dentro de tu pantalón—. Que vengan a sacarme si quieren—apreso tu miembro semi erecto. Gimes extasiado. Paso mi lengua por tu labio inferior—. Porque ya no pueden hacer nada…—tiemblas entre mis manos—. ¡Serás libre Saga!

—¡¡DIOOOS!!… Shaka ¡hmmmm!—muerdo tus labios… te beso con el alma, me restriego en tus piernas, beso cada rincón de tu boca… apretó, bombeo… te endureces—. ¡Argghhh!… ¡Shaka…! deten…

Dos guardias entran, ladean su mirada, nos dan orden de terminar. Me sonrío… justamente pienso hacerte terminar.

—Aguarden un poco señores… mi cliente y yo en estos momentos estamos… celebrando—siseo, mirándolos a ellos, mientras tus fuertes manos sostienen con ímpetu mi brazo, mi mano sigue trabajando… muerdes tus labios, tu cabeza cae sobre mi hombro, meciéndose, sudando, cansado…

—Shaaa… shaaka… ¡hmmmm!—te tensas… lo siento… ya has llegado…—. ¡Te amo!… ¡¡nggghhh!!

—Y así será hasta nuestra muerte Saga… nosotros… juntos… ¡hasta la muerte!—colapsas… explotas en mi mano con un gemido sordo… ahogado… placentero…—. Te amo…—beso tu frente bañada de sudor—saco un pañuelo de mi traje y limpio mis manos—. Ya sólo falta poco tiempo Saga… para que estemos juntos.

Me levanto y te ayudo a acomodarte. Me sonríes como si quisieras regañarme… una travesura, lo ves… tus ojos destellan felicidad… yo también estoy muy feliz, tan feliz que las leyes me importan muy poco en estos momentos…

—No entiendo porque dices que mi mano…

—Ya entenderás… en el juicio entenderás…

:::::_____:::::

Estamos ya en el juicio. Las pruebas están sobre la mesa. Están interrogando al oficial que me capturóese día. Da su testimonio. Te veo entonces y estás tranquilo, sereno… no haces preguntas.

Me hacen pasar de nuevo. Te observo… tu sonrisa tranquila me hacen sentir en confianza… sí… todo estará bien.

Subo al estrado. Me hacen jurar decir la verdad… El acusador comienza.

—¿Sr. Saga. Puede contarnos lo que sucedió el día 11 de Mayo hace diez años, entre usted y el Sr. Aioros?

—Ese día nos vimos primero en la mañana. El Sr. Shion, director del instituto, nos había convocado para…

Relato todo lo sucedido. La ascensión de Aioros, cuando nos encontramos en la cancha y lo felicite. Luego cuando estuve revisando los exámenes, ese momento que te conté, Shaka, lo que había pasado y me confortaste. Luego, cuando lo vi en el almacén del gimnasio, contábamos las pelotas, me hablo… y de allí, sólo sé que cuando desperté estaba ensangrentado, tenía un fuerte dolor en la cabeza, quizás alguien me golpeó para matarlo. Lo cierto es que me abalancé a él, intenté quitar el cuchillo, estaba asustado y entonces, llegaron todos…

—Entonces, dice que el Sr. Aioros le estaba compartiendo sus planes y en algún momento perdió el conocimiento. ¿No es eso algo muy conveniente?

—Le juro que yo no lo hice. Yo no lo mate… estaba aterrado, ¡él era uno de mis compañeros!

—¡Pero sus huellas están en el cuchillo!

—Porque intente tomarlo, ¡quería sacarlo!

—Eso es algo muy conveniente para su testimonio, Sr. Saga. Pero las evidencias están sobre la mesa. ¡Termine de admitirlo! ¡Usted mató a Aioros Sagita!—te miro para buscar que hacer ante la acusación. Sigues sonriendo… tranquilo… ¿Todo está bien?

—Yo no lo hice…

—¡El cuchillo tiene sus huellas y las de Aioros! ¿Acaso me dirá que él mismo se mató?

—¡¡¡No lo sé pero no fui yo!!!

—Las evidencias no dicen lo mismo, Sr. Saga. Por ahora no más preguntas.

El abogado acusador se retira. El juez te hace el llamado y te levantas, tranquilamente. Me miras con una dulzura indescriptible. Es como si ya todo estuviese jugado.

—Bien, Sr. Saga—te acercas, con neutralidad—. Necesito que escribas la siguiente frase en esta hoja de papel—me extiende lápiz y hoja. Lo miro interrogante… ¿de nuevo?—: “La igualdad de los derechos civiles”. Hazlo con tu diestra—obedezco, escribiendo rápidamente—. ¿Listo?—asentí—. Bien… Permítame la hoja.

Se la entrego y luego se la muestra al juez. Da el visto bueno para entonces pasársela al jurado.

—Observen entonces, esta es la letra de mi defendido—sigo sin entender—. Dígame, Sr. Saga, ¿iba a la enfermería del instituto?

—Sí, solía ir…

—¿Puede decirnos la razón?

—Mi mano izquierda empezaba a dolerme—no comprendo a que nos llevara todo esto—. Iba y me masajeaban con un antiinflamatorio.

—¿Puede decirnos la frecuencia?

—Mmm… no sabría, una o dos veces a la semana.

—¿Fue a revisarse?

—No… es algo a lo que estaba acostumbrado. Siempre me duele de tiempo en tiempo.

—¿Desde cuándo?

—Objeción su señoría—intervino el acusador—. ¡No entiendo la importancia de estas preguntas para el caso!

—Intento comprobar el porqué mi cliente no pudo haber tomado ese cuchillo y matar a Aioros.

—Prosiga—te miro interrogante. El juez ha dado el permiso pero sigo sin comprender hacía donde nos llevara esto.

—Bien, Sr. Saga. Ahora escriba la misma frase pero con su mano izquierda—me vuelves a extender la hoja de papel—. Quiero que nos escriba la misma frase “La igualdad de los derechos civiles”—intento tomar el lápiz… me cuesta presionar—. Tiene que estar bien escrito Saga. ¡Demuéstranos que puedes usarla!—¿Qué? ¡Pero si le dije que no podía! ¡Que no podía usarla! ¡Lo vio en la celda!—. ¡Hágalo!—el sudor empieza a hacerme resbalosa la superficie. Intento apretar, el dolor pulsante.

—Shaka, pero dije que no…

—Hágalo… ¡escriba la frase inmediatamente!—sigo intentando. Empiezo a sudar, estoy nervioso. ¿De escribir bien depende mi libertad? No entiendo… ¡¡No entiendo!!

El lápiz se resbala, intento tomarlo. Indice y medio intentando ejercer presión. El dolor pulsante… hasta la medula… ¡hasta mi cabeza!

—¡ARGHHH!—mi mano tiembla. Tu mirada sigue impenetrable—. Shaka yo no…

—¡Hazlo Saga!

Muerdo mis labios. No entiendo porque lo haces… no entiendo que buscas… me esfuerzo… el dolor me lacera… ¡¡me lacera los nervios!! El sudor corre en mis sienes, caen hasta mi mandíbula gotas gordas de líquido salado. Todos me observan, todos me esperan… pero no puedo… ¡¡NO PUEDO!!

—¡¡¡NGGGGHHHH!!!—sudo… estoy enrojecido… este dolor tan impenetrable en cada nervio de mi brazo… ¡¡¡HORRIBLE!!!—. No pued…—el lápiz se resbala de mis manos, cae hasta el suelo. Sostengo mi muñeca izquierda, mi mano enrojecida, con dolor… mucho dolor…

—Bien…—tomas la hoja, la vez, te sonríes—. Observen—primero el juez, luego la deja en el jurado—. Las huellas encontradas en el cuchillo de mango largo fueron las de Sr. Aioros y el Sr. Saga. Según el estudio, las huellas del Sr. Saga corresponden a su mano izquierda—subo mi mirada, observándolo, consternado—. Sin embargo, desde el accidente donde la familia de mi cliente falleció, el Sr. Saga ha solicitado servicios para aliviar el dolor de su mano izquierda. En la universidad donde sacó sus estudios, en el instituto, incluso en la cárcel—sacas unas copias de tu carpeta. La pasas al jurado—. Mi cliente fue 36 veces a la enfermería de la universidad central a pedir un antiinflamatorio para su mano izquierda. Allí están anotada las fechas, el enfermero que lo atendió y el diagnostico. Luego en el instituto asistió a enfermería 21 veces, exactamente pidiendo lo mismo. El doctor Camus Acuarius puede dar fe de esas visitas y de cuál era el tratamiento, antiinflamatorio para su mano izquierda. Ahora en la cárcel, ha tenido un total de 74 consultas en enfermería por la misma razón, dolor de la mano izquierda, tratamiento… —sonríes ante mí… ahora comprendo…—: un antiinflamatorio—veo el rostro del abogado acusador… está pálido… ¡ESTÁ PÁLIDO! Ahora, señores del jurado, ¿cómo se puede explicar que si mi cliente, evidentemente y como ha quedado demostrado, no puede realizar presión con su mano izquierda, haya podido clavar el cuchillo en el pecho de la victima?

La victoria…

—Si tal como lo dijo el oficial a cargo de detenerlo en esa tarde, su mano izquierda INTENTABA sacar el cuchillo del cuerpo de la víctima, lo cual concuerda perfectamente con el testimonio de mi defendido. INTENTABA, porque por desgracia esa mano no pudo ejercer la presión necesaria para sacar el cuchillo inmerso en el cadáver.

—¡¡PERO ÉL ESTABA ALLI EN LA ESCENA DEL CRIMEN!!—arremete el acusador. Aioria está sin habla, observándonos. Shion no pierde detalle de lo que ocurre—. ¡¡SUS HUELLAS ESTÁN EN EL CUCHILLO!!

—Y ya acabo de demostrar que aunque estén sus huellas, él no pudo ejercer la presión necesaria para sostener el cuchillo y clavarlo en el cuerpo de la víctima—me defiendes, decidido—. Las evidencias son claras. ¡Allí está todo el historial médico desde aquel accidente! ¡Que el jurado decida si es culpable o inocente con todas las pruebas sobre la mesa! Pero está claro y ha sido demostrado aquí ante todos, que el Sr. Saga no puede usar su mano izquierda.

El murmullo… todos hablan… todos comentan… el jurado habla entre sí, el juez pie silencio. Te observo… me miras… sonriendo…

Justo en estos momentos tengo deseos de arrojarme sobre ti, besarte, hacerte mío en estos tribunales. Justo en estos momentos deseo comerte Shaka… Frente a todos ellos…

Nuestra victoria…

:::::_____:::::

—Felicidades Shaka…

Escuche a Shion saludarme, cuando ya esperábamos que te liberaran de la celda, después que recogieras tus pertenencias. No puedo dejar de sonreír.

—Gracias Shion… sabía, sabía que él era inocente… sólo tenía que buscar la pieza faltante.

—Fue glorioso… el caso lo volteaste en cuestión de minutos.

—Lo sé.

Te veo entonces, te acercas. Una sonrisa en tus labios me dicen que ya estás listo. Saludas a todos los guardias, me sonrío al verlo… es impresionante, es como si estuvieras tan feliz que quieres que todo lo sepan.

La luz del sol golpea de lleno tu rostro. Tus ojos lo recienten, se entrecierran, mientras el dorso de tu mano derecha trata de protegerte del sol.

No puedo dejar de sonreír…

Luego de diez años… por fin podremos ser uno… los tres…

Porque somos tres…

Tu… yo y él…

La parte malvada de ti… la parte que me escribía en una hoja aparte… con letra distinta… me dibujaba tus deseos obscenos… me excitaba en los baños… me tomaba cuando ya no estabas allí… cumplía tus caprichos y pronto, también los míos…

Tu mano izquierda que con destreza acariciaba… tomabas… tocabas… hasta mi medula… Tu mano izquierda que masturbaba mi sexo, me hacías delirar… la misma que sacó el cuchillo aquella tarde, frente a mí… cuando fui a buscarte.

Estabas con Aioros, discutías con él… Aioros buscaba calmarte, tú estabas furioso, tomabas tu cabeza con fuerza, te dolía… Y yo reconocía cuando eso pasaba, ya lo sabía… Era que tú te ibas, y él venía…

Arles…

—Shaka, no te preocupes, sólo estamos discutiendo cosas—sonrió nerviosamente Aioros, al ver mi expresión interrogante.

—¡No permitiré que te lo lleves!—gritaste, enfurecido—. ¡¡Shaka es mi alumno!!

—Pero puede tener un mejor futuro si lo enviamos al extranjero aprovechando sus habilidades. Sólo necesito que tú me ayudes a hacer la solicitud Saga, Quería que lo supieras ante que cualquiera, incluso antes que Shion. ¡Piensa en él! ¡Será para su bien!

¿El extranjero? ¿Llevarme al extranjero? No… no quería eso… ¡No quería que me alejaran de Saga!

—He dicho que no, Shaka está bien… ¡¡Está bien aquí!!

—¡¡YO NO QUIERO IRME!!—grité asustado… no quería… ¡no quería!

—Shaka… aún eres un muchacho para entenderlo—se arrodilló… me toco el hombro… me estremecí—, pero créeme. Conseguirás nuevos amigos, tendrás una excelente beca, correrás con profesionales… serás…

—Aioros…—su voz… ya no la tuya, llamándolo…

Aioros que volteó…

El cuchillo que se clavó, sin misericordia en su corazón…

Empuñabas con tu mano izquierda, luego presionabas con sólo tu palma… Aioros intento quitar el cuchillo… pero… no pudo… Presionaste… la sangre llenaba la escena… tus ojos hervían cuán rojo carmín…

Yo estaba aterrado… temblando… asustado…

—No dejaré que me separes de mi Shaka…—musitaste… te levantaste… las pocas gotas de sangre la lamiste de tu palma… me sonreíste…—. Estaremos por siempre juntos…

—Arles…

—Ve y no digas nada… confía en mí…

—Te atraparan…—estuve a punto de llorar… pero sonreíste con ese gesto de extremo control…

—Tú ya sabes, que mi crimen siempre es perfecto…—asentí…—. Ahora ve… aún desde la cárcel te escribiré… te haré saber lo que deseo hacerte, mi niño…

Y así te creí…

—Te sacaré…

Sonreíste… la mueca lasciva del control… con la que siempre me hechizaste…

Y ahora te veo a mi lado… Mi Saga… mi Arles… Te beso… los besos…

Ahora nadie podrá separarnos…

Yo me encargaré de ello…

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