Enferma Obsesión (Cap 08) Final

Saga ha salido libre y por fin puede vivir una vida con Shaka aunque al final, el verdadero criminal es él mismo. ¿Cómo viviran ellos su relación?

Temas: Yaoi, lemon, romance, drama, suspenso
Personajes: Shaka, Saga, Aioria, Mu, Lune, Aiacos.
Resumen: Saga ha sido incriminado por el asesinato de Aioros en el colegio donde ambos trabajaban y Shaka estudiaba, pero dice ser inocente. Diez años después, Shaka regresa como abogado y promete liberar a Saga, en base a un amor impuro que han ido alimentando desde lejos a través de cartas. ¿Qué fue lo que ocurrió esa tarde en el gimnasio? ¿Podrá Shaka liberarlo?

Saga ha salido libre y por fin puede vivir una vida con Shaka aunque al final, el verdadero criminal es él mismo. ¿Cómo viviran ellos su relación?

Capitulo 08: Nuestro amor…

Llego a nuestra casa, un pequeño departamento en Londres que pagamos ambos al unir nuestros sueldos. No me costó mucho acostumbrarme a esta nueva vida, a estar a tu lado, a aprender el idioma y hacernos una pareja realmente feliz… Contigo soy feliz Shaka.

Ya han pasado año y medio desde que salí de la cárcel. Siento como si todo fuera nuevo, como si hubiera recuperado incluso mi juventud. Desde aquella vez, hemos estado juntos… desde aquella vez duermo a tu lado.

Gracias a una carta de recomendación de Shion, recuperé mi licencia como docente, logré entonces conseguir un trabajo aquí, en una prestigiosa escuela de varones de la capital. No me ha costado para nada acostumbrarme de nuevo a la rutina, me llevo bien con los niños, me gusta compartir con ellos sus sueños, ser un ejemplo para ellos. Y tú, tú me apoyas… eso es suficiente…

Abro la puerta y te encuentro en la cocina. Aún llevas tu saco, ejerces como fiscal del condado, te has ganado el respeto luego del caso. Muchas ya te conocían aquí, muchos ya sabían lo bueno que fuiste en tu carrera universitaria y no dudaron un segundo en darte trabajo. Mi abogado… quien me liberó de ese crimen que yo no cometí… mi amante…

Mi Shaka…

—Buenos noches, Amor—te saludo y volteas con una sonrisa. Tu mirada penetrante parece asfixiarme—. Me dijeron que fuiste al instituto a buscarme, pero cuando salí ya te habías ido—te abrazo por la espalda, beso tu cuello.

—Es que te vi ocupado y preferí no incomodarte—me dejas al descubierto tu cuello, me dedico a besarlo aún más, dejar marcas… ya es fin de semana… ya no hay que guardar apariencias.

—Me hubieras al menos hecho una seña… sabes que las semanas de cortes hay muchos exámenes que revisar—tomas mis manos en tu cintura, buscas mis labios para besarme con hambre—. Mi Shaka…

—¿Me amas?—me preguntas… tus ojos azules parecen indagar dentro de mí. Te sonrío con toda mi seguridad… ya eso ni debería preguntarse.

—Con todas mis fuerzas, Shaka—te volteo, te abrazo—. Con toda mi alma… mi ser entero—beso tus labios, te arrincono al mesón de mármol—. Con todo lo que soy, Shaka—muerdes mis labios, me sacudes…

—¿Todo lo que eres?—musitas mientras voy bajando por tu cuello, buscando quitarte la corbata.

—Todo Shaka… Todo…—subo mi mirada para buscar tus labios… veo tu expresión mirarme de una forma extraña… ¿Dolor? ¿Decepción? ¿Amargura?—. ¿Shaka?

—Yo te amo… con todo lo que soy Saga…—tomas mi rostro, me besas con pasión—. Siempre estaré a tu lado, contigo… siempre…—te aprieto a mí… te deseo Shaka, te deseo tomar ahora…—. Comamos primero amor…—me dices, condescendientemente—. Luego jugamos en la cama…

Me sonrío… te suelto y me voy a cambiar. Sólo una bermuda era, nada más. No hay que vestirme mucho si dentro de poco volveremos a estar desnudos, amándonos, como siempre debió ser.

Me siento en nuestro comedor de caoba. Nuestro departamento es pequeño, intimo. Todos los meses nos comunicamos con Shion por correo electrónico, él se muestra muy contento. Con Mu, Shaka perdió todo contacto desde el juicio.

Al poco tiempo me sirves la comida, unos sándwich bien servidos, jugo de naranja, una ensalada de fruta además. Me sonríes y me cuentas tu día, que hiciste, con quien discutiste, que casos recibiste. Yo también te cuento mi día…

—Ese chico, Shun, es un chico especial—bajas tu mirada, siempre lo haces cuando hablo de él—. Vamos Shaka…

—¿Qué sucede?—levantas la mirada extrañado.

—He notado que te pones celoso cuando hablo de él—te digo con una sonrisa… es ridículo pero me enternece. Me miras con una ceja enarcada.

—No es cierto…

—Sí, lo es—aplasto tu nariz. Haces una mueca que me fascina. En eso no has cambiado, sigues siendo el mismo del de hace doce años—. Ya te conozco Shaka…

—Hablas mucho de él…

—Bueno, desde que su hermano Ikky fue transferido al instituto secundario, se la ha pasado solo, es algo tímido. Sólo trato que se incluya a sus compañeros. Es muy bueno en atletismo también, de alguna forma me recuerda a ti…—tus ojos que suben, con una ligera sonrisa en labios—. ¿No estás celoso verdad?

—¿Por qué habría de temerle a un niño?—me preguntas. Te sonrió dejando ya el plato vacío de lado, levantándome, acercándome a ti… buscando tus labios—. ¿No debería temer verdad? Porque tú, Saga, me amas…

—Te amo…

Besos… infinitos… eternos… imperecederos… Dejamos los platos de lado para abocarnos a otro alimento: el de nuestros labios, nuestra piel, nuestros cuerpos. Acorralándote te voy quitando el saco de gabardina… la camisa de seda… Tus manos encuentran alojo tras mis glúteos y aprietan… gimo en tus labios… te sonríes…

Entre besos y caricias llegamos a nuestra habitación. Entre mordidas en nuestras pieles te hago caer… me sometes… te pones sobre mí para matarme a punta de los besos más apasiónales. Tu cabello dorado cae a mi lado, lo acaricio con deseos, mientras siento como quitas del paso mi bermuda… me dejas tal como te dejé a ti. Ambos desnudos… ambos con nuestra piel perlada. Te restriegas… gimo…

—Tú me amas, Saga…—susurras a mi oído… lames, muerde… jadeo.

Nos apartamos un poco sólo para entrar de lleno a nuestra cama, nuestro lienzo de placeres. Vuelvo a lanzarme sobre ti, te hago saber cuánto te he deseado en el día, cuanto te he anhelado… cuanto te amo, porque te amo Shaka. Sólo puedo pensar eso… ¡¡que te amo!!

—Mmm… Shaka…

—Saga… déjame demostrarte que sólo yo puedo amarte…

Y siento la fuerza con la que me vuelves a arrojar al colchón. Tu mirada… embotada en lujuria, en control…

Obsesionada…

—Que tú eres mío…

—Soy tuyo Shaka…

—Tengo que demostrártelo…

Y tus ojos tienen un brillo turbio… lujuria… sadismo… siento un temblar en mi cuerpo al ver tus zafiros llenos de un fuego lascivo. Me haces ir hasta la cabecera. Apartas mis manos de tu cuerpo, sostienes mis muñecas con tus manos… me dominas, como la bestia que acorrala su presa antes de comer… ¡Me seduces! Y al mismo tiempo me haces temer…

—Quédate así…—me ordenas, con tu expresión hambrienta. No te desobedeceré.

Sonriendo buscas debajo de la cama. Sacas unas esposas. Me excito… Sólo de esperar siento el fuego correr en mis venas…

—Tengo que castigarte, Saga…—me susurras, con voz ronca. Me esposas a la cabecera de la cama y yo enredo mis piernas a tu cuerpo, no dispuesto a dejarte ir—. Demostrarte que sólo eres mío.

—Sólo tuyo, Shaka… lo sabes…

Y me torturas… no se por cuánto tiempo… rasguñas, muerdes, besas y lames cada rincón de mi piel. Comes de mis carnes, excitas mi virilidad para luego dejarla allí, a punto de explotar y te entretienes con mis pezones, con mi cuello, mi ombligo, mis piernas. Deliro sudando por ti y tú me sonríes de forma siniestra.

Hasta que danzas…

Te embistes sobre mi carne… me deshago adorándote… gimiéndote… amándote… y caes con tus antebrazos a mi pecho, jadeando sobre mí, mirándome a los ojos mientras realizas los movimientos más placenteros sobre mi… me obligas a mirarte y entonces…

Lo veo…

Lágrimas… dos furtivas lágrimas que caen al momento de alcanzar el clímax, de doblegar mi espalda y hacer arquear la mía para estallar nuestros semen.

Jadeamos…

Y otra lágrima corre…

¿Qué te ocurre Shaka?

—Te prometí, que nada ni nadie nos alejaría de nuevo…—te miro contrariado, con las corrientes de placer nublando mis sentidos. Observo que extiendes tu mano temblorosa hasta la mesa, donde hay una caja de cartón, la abres y dejas caer cartas… una decena de cartas, sobre mi cuerpo. Las que te escribí desde la cárcel—. Mira Saga, aquí está todo lo que me escribiste durante esos diez años…

—Shaka…

—Leamos juntos…—un brillo… malicioso… sádico… ¡Me asustas!—. Veamos que me decías…—sacas una de los sobres, los abres, caen dos hojas… ¿dos? Tomas una… un dibujo… ¡un dibujo!—. Mmm recuerdo esta… mira lo que me decías Saga…

—¿Q-Qué significa…?—el placer se diluyó al instante… veo la fecha… diez años, hace diez años y… el dibujo… ¡¡Morboso!! ¡¡Asqueroso!! Y esa letra… ¡¡no era mía!!—. ¡¡Yo no te envié eso!!

—Claro que sí, Saga—me sonríes, de medio lado… Tus ojos me asustan… son… son como aquella vez en la celda cuando me hiciste las pruebas con la mano… esa mirada… ¡¡enferma!!—. Aquí dices que querías hacer algo con mi cuerpo, ¿lo ves?

—Yo… yo no escribí eso… ¡¡NO DIBUJE ESO!!—trato de zafarme, mis manos apresada me lo impiden—. ¡Libérame Shaka!—ordeno, con una mirada decidida… te ríes ante mi intento… te ríes de una forma que me asusta. Shaka… ¡¡Shaka!!—. ¡¡Shaka libérame!!

—¡Pero si ya lo hice, Saga!—exclamas… otra sonrisa de medio lado… otra lágrima amarga—. Te liberé… como se los prometí a ambos…

—¿Ambos?—repito espantado… ¿De qué diablos me hablas?

—Ambos Saga… tú y él… Arles…—no puedo contra la impresión… mi corazón late a mil… vuelvo a esforzarme para liberarme… ¡¡me aterra estar atado en estos momentos!! —. Cuando mataste a Aioros me dijiste que no podías dejar que nadie nos separara…—¿De qué rayos hablas?—. Y yo te creí… ¡¡TE CREÍ!!

—Shaka… ¡¡YO NO MATÉ A AIOROS Y LO SABES!!—me defiendo, al bordes del colapso—. ¡¡TÚ LO SABES!! ¡¡CREÍSTES EN MÍ!!

—No lo mató Saga… lo mató Arles… él mismo que me mostraba esto en todas las cartas…

Los dibujos… sacas de cada sobre un maldito dibujo…. La letra…. ¡¡NADA DE ESO ES MIO!! NADA… Maldición… ¡¡Maldición no entiendo nada!!

No entiend…

—¿No lo recuerdas, Saga?—te inclinas hacía mi… me susurras al oído—. ¿Lo que me hacías en el baño?—mi corazón late acelerado… tengo miedo… ¡miedo de recordar!—. ¿El cómo me amabas y me enseñabas a amarte?—tu mano surcan en mi pecho desnudo, tu voz turbia…—. Hoy te vi… hacerlo con otro…

Los recuerdos… que vuelven a mi cabeza como un torbellino de memorias que planea destrozarme… El dolor pulsante en mi cabeza… ¡¡EL DOLOR DE MI CABEZA!!!

—¿Creíste que sería tan estúpido?—dices con una ahogada risilla amarga—. Pues no lo soy… ya no…

—Shaka…—una lágrima que corre en mi mejilla—. No sé, no sé de qué me hablas…— las memorias que difusa vuelven a mi mente.

—¿No lo recuerdas aún?—me besas ahora. Mi cuerpo tiembla debajo del tuyo… aún dentro de ti—. Recuerda Saga… a Arles… cuando me violaste en el almacén de la cancha ese día de lluvia—me miras a los ojos, profundamente—. Luego entrabas a mis duchas para masturbarme y tomarme… Decías que me amabas… que eso era lo que quería hacer Saga…

—Yo… yo no pude…

—Lo hiciste…—me sonríes de esa forma tan vacía… ¡¡enferma!!—. Recuerda Saga…—otro dibujo… otro sobre que cae a nuestro lado…—, año tras años Arles me decía lo que tu deseabas hacerme en sueños… a mí, a tu adorado Shaka… tu niño…

Latir… moribundo…

Temblar… en todo mi ser…

Mi garganta se seca… mis ojos se abren desorbitados… Las memorias regresan…

Aquellas veces que creía abandonar el baño y era… era que… el dolor de cabeza… mi cambio de mirada… ya no era yo… ¡¡no era yo!! Y esa tarde de lluvia… te arrojé contra las colchonetas y… No…. No… Yo no… ¡¡¡YO NO PUDE HACERTE ESO SHAKA!!!

¡¡¡¡YO TE AMO!!!!

¡¡¡YO TE AMÉ DESDE SIEMPRE!!!

¡¡¡YO NO PUDE HACERTE ESO!!!

Y entonces… los baños… ¡¡las duchas!! Tu rostro asustado… tu rostro llamándome… Saga…. ¡¡Vuelve Saga!! ¡¡¡VUELVE SAAAAGAA!!! Yo… yo no… ¡¡YO NO…!!

Fui yo…

¿Siempre fui yo, Shaka?

Lo de Aioros… lo recuerdo perfectamente… y lloro… lloro de impotencia, de miedo, de pavor de mí mismo… ¡¡¡ESE NO SOY YO!!!

Claro que sí, Saga… ese somos ambos…

¡¡¡NOOOO ESE NO SOY YOOO!!!

Sólo hacía lo que tú más deseabas… lo que más querías… ¡cumplía tus caprichos!

¡¡¡CAAALLAAA!!! ¡¡¡CALLAAA!!! ¡¡YO AMO A SHAKA!! ¡¡YO NO QUERÍA LASTIMARLO!!

Claro que sí querías… me lo decías… en tus sueños veías lo que te reprimías…

¡¡BASSSTAAA!!

Querías al cuerpo de niño… ¡lo añorabas y a mí también me gustaba!

¡¡NO!! ¡¡NO!! ¡¡NO!! ¡¡NOOOOO!!

Pero… para mí ya perdió su encanto…

¡¡¡NO QUISE HACERLO MI SHAKA!!!

Ya no es un niño…

Muevo la cabeza de un lado a otro… incrédulo de lo que recuerdo. Secas mis lágrimas… ¡¡TIEMBLO!! Esto… esto que desgarra mi pecho… estos malditos recuerdos… ¡¡YO NO PUDE HACERTE TANTO DAÑO!! Las veces que en la celda me levantaba en la madrugada. Te dibujaba… ¡¡ESAS ASQUEROSIDADES!! Sellaba la carta… consumía el lápiz… ¡¡¡y al otro día no lo recordaba!!! Entonces… por eso me dolía la mano izquierda al día siguiente… con ella te masturbaba… con ella te dibujaba y escribía… ¡con ella maté a Aioros! ¡¡Con ella ese día maté a los que buscaron abusar de mí!!

Nuestro crimen siempre fue perfecto, Saga.

¡¡MALDITO!! ¡¡MALDITO ARLES!!

—Yo…—musito, envuelto en llanto… asustado… aterrado observándote con ojos rojos de dolor, con esa mirada… fría… vacía—. Perdóname Shaka…—niegas con tu cabeza, lentamente. Tu mirada es… es terriblemente fría—. Yo no… yo no…

—No llores, Saga—tus manos que cruzan por mi pecho, se acercan a mi cuello—. Tú no tienes la culpa—me susurras, con una falsa mueca de sonrisa… Un pálpito en el pecho… alertándome—. Pero Arles quiere separarnos y yo… yo no puedo permitirlo—tus zafiros que se abren con una determinación—. ¡¡Y para matarlo a él, debo matarte a ti, Saga!!

Tus manos que se cierran en mi cuello…

Tus manos que presionan mi garganta…

Tus ojos que lloran sin sentir…

La mueca de tu sonrisa…

:::::_____:::::

Te veo… te veo revolcándote de dolor… asfixiándote…

Te veo mientras el rojo tiñe tu rostro… tus ojos se abren desorbitados…

Clamas por tu vida… clamas perdón… clamas piedad…

¡¡PIEDAD!! ¡¡PIEDAD TE PIDO YO!!

Sé que crecí… sé que no soy el niño que conociste pero… ¡¡NO ME ABANDONES!! ¡¡YO ENTREGUÉ MI VIDA A TI!! ¡¡MI JUVENTUD, MI ADULTEZ!! ¡¡TE LO DI TOOODO SAGA!! ¡¡TODO ARLES!!! No voy a permitir… no voy a permitir que otro niño tomé mi lugar… ¡¡¡ERES MIO!!! ¡¡¡SON MIOOOOS!!! ¡¡¡YO LOS LIBEREEEE!!! ¡¡¡¡YO LO HICE!!!!

Porque te conozco Saga… ese deseo de ayudar a los niños… el mismo que tenías conmigo… al ver que lo repetías no podía dejar de sospecharlo ¡¡Y LO SUPE!! ¡¡HOY LOS VI!!

Fui a visitarte de sorpresa en el instituto. Reconociéndome me dejaron pasar. Y al no verte en la cancha, fui directamente al lugar… El baño… Y allí te vi…

El niño desnudo… temblando en la esquina mientras te acercabas… ¿Apenas ibas a cumplirles las fantasías a Saga, Arles? Jamás… jamás me había sentido tan humillado…

—Shaka—me sonreíste de medio lado. Yo permanecí inmóvil. El niño corrió hasta mí y le dije que se vistiera y saliera sin decir nada… que yo me encargaría. Un menor de cabellera ondulada, verde, ojos hermosos… Delgado, vulnerable… como lo estuve yo…—. ¿Te trae buenos recuerdos, verdad?

—Arles… ¿Qué se supone que haces?—me acerqué. Él me tomó en brazos… besó mis labios—. Cumplo todas tus fantasías y las de Saga sin falta…

—Lo sé… y créeme que lo disfruto—lamiste mi pabellón—. Y Saga está muy contento, de hecho… pero yo…—mordiste mi lóbulo, me quedé quieto, conteniéndome—, yo no lo estoy Shaka.

—¿Qué es lo que hace falta para que lo estés?—tomé tu rostro, mordí tus labios en reprimenda… rugiste extasiado—. ¿Qué es lo que quieres?

—No puedes dármelo… El problema Shaka…—buscaste mi cuello… mordiste levemente—, es que no eres un niño—abrí mis ojos, espantado—. No es lo mismo… tu experiencia me aburre… Prefiero ver los rostros de terror de ellos… aprendiendo de mí…—lamiste hasta mi mentón—. ¿Soy un buen profesor, verdad?

—El mejor…—corté el acercamiento—. Mientras no mates a nadie por allí, puedes hacer lo que quieras—concedí, con una media sonrisa—. Te espero en casa, amor…

Y así vine hasta aquí… así leí de nuevo tus cartas… y entonces… entonces decidí… que no te dejaría… ¡¡NO DEJARÍA QUE ALGUIEN OCUPE MI LUGAR!!

¡¡¡SÓLO YO SOY TU NIÑO!!!

¡¡SÓLO A MI AMARÁS!!

—Shaaaka… nggggh… suel… tame—murmuras, rojo, si aire, sin aliento. Abriendo tus labios buscando aire.

—No mi amor… no puedo hacerlo… Sí te suelto, Arles te dominara… Hará que lo ames a él… ¡¡ME ABANDONARAS!!

—Shaaakaa…

—Y yo te amo, ¿entiendes Saga?, te amo… te amo con locura… por eso… no puedo dejar que nadie nos separe…

—Shaaa…—tus ojos que se emblanquecen… tus piernas que dejan de forcejar… tu cuerpo empieza a tensarse, a perder el color… a ahogarse en mi agarre…

—Por eso… ni Arles podrá separarnos… Ni la muerte, ¡ya verás Saga!—afianzo el agarre… tus piernas se mueven tenuemente… se arrastra entre las sábanas—. Si amor… muere… muere a mi lado… muere conmigo…—me sonrió… viendo la vida abandonar tus pupilas esmeraldas…—. Así… así, Saga… muere para mí…

Y me das una última mirada…

Cae una última lágrima…

Un último suspiro con mi nombre…

Hasta que dejas de moverte… dejas de respirar… deja de latir…

Inmóvil… sin vida…

Suelto tu cuello… tu cabeza cae sin fuerza a un lado. Labios entreabiertos, secos… pupilas desorbitadas, apagadas… tu cuerpo aún tibio, dentro de mí.

—Así sabrán que sólo podías ser mío… porque yo te libere… yo te amé, como nadie más podría hacerlo…

Me levanto de la cama… busco la hojilla en el baño… veo el filo… me veo en el espejo.

Ojos rojos… lágrimas amargas… despeinadas mis hebras doradas…

Me sonrío… una mueca que levantan mis labios al lado izquierdo de mi rostro…

Soy feliz, Saga…

Porque te estoy atando a mí, eternamente…

Entonces regreso a ti… esta vez soy yo quien me clavó a ti. Estás inmóvil, el calor de tu cuerpo aún no cede…

Corto…

Mis muñecas sangran… dejo que las gotas de sangre entren en tus labios, los humedezcan con mi vida… mi calor…

Es un ritual…

Y entonces tomó de nuevo tu rostro… pruebo el sabor de mi sangre en tus labios… pruebo con deseos… nuestro último ósculo en vida, Saga…

Antes de tomar tus dos manos, recostarme sobre ti… enlazar nuestros dedos…

Quedarme mirando tus pupilas vacías… labios entreabiertos… el hilo de mi sangre corriendo por tu comisura…

Sonriendo… feliz…

Mientras la luz deja de existir…

El frio toma terreno…

Se siente la infinita oscuridad…

Y nuestro amor… al final… fue enfermo…

~Fin~

2 respuestas a “Enferma Obsesión (Cap 08) Final

  1. Hola Akira… qué final… para mí, tan inesperado como la determinación de Shaka al ver salir nuevamente a Arles. Hasta la fecha, esa doble personalidad de Saga me sigue causando sentimientos encontrados (y eso que es un personaje ficticio jeje). El algún momento de la historia pensé que era Kanon quien abusaba de nuestro Virgo… Me gustan tus escritos y el manejo psicológico tan extremo como humano de los personajes, no dejas cabos sueltos… buena historia. Te mando saludos y aunque no postee seguido, ten por seguro que los voy leyendo y disfrutando como se disfruta un buen platillo…

    1. Gracias por tu comentario Ineccik, me alegra mucho que el final haya sido el idoneo para la historia, para la complejidad que tuvieron los personajes y su propia historia. Es algo fuerte, pero la doble personalidad de Saga es precisamente un punto muy interesante en el personaje y digno de tocar. Jajaja si, pues Kanon no estaba por allí, era el mismo Saga con su otra personalidad. ¡Horrible!
      Gracias por tus palabras, intento ser fiel lo más que puedo a los personajes y que todo quede claro. Ya dejé el epilogo de esta historia y con esto el tercer AU culminado. Gracias por seguirme y esperare otro comentario de tu parte ^^

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