Placer Prohibido

En el baño de un tribunal se pone a prueba una de las teorías de Freud.

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Temas: Yaoi, lemon, romance, Universo Alterno
Personajes: Shaka, Saga.
Resumen: En el baño de un tribunal se pone a prueba una de las teorías de Freud.
Dedicatoria: A Karin, Athena_Arianna, Ale_Chan, Kimee, Lola, Sahasara y todas las miembros del club Santísimo Pecado Geminis x Virgo.
Inspiración: Más Morbo, ahora con los tribunales

Placer Prohibido

Me dirijo en silencio a nuestro lugar del encuentro.

Sólo veinte minutos… suficientes. Para jugar nuestro mayor entretenimiento.

Y verifico que nadie esté observándome antes de internarme al baño. Último cubículo a la izquierda. Me dirijo a él, con paso solemne, viendo a dos hombres realizando sus actividades fisiológicas. Me rio de medio lado… no tienen idea…

Cerciorándome primero, entro al último cubículo que en silencio has quitado el seguro. Nadie parece darse cuenta. Te veo entonces, con tus piernas recogidas, sentado en el inodoro, para que nadie supiera que estabas allí. Bajas tus piernas… me siento sobre ti subiendo las mías. Sólo se verán tus zapatos…

Nadie se dará cuenta…

—¿Nadie te vio?—susurras a mi oído… mas aire que voz… me estremezco.

—Nadie…

Asaltamos nuestros labios… abrimos los botones. La chaqueta y camisa entreabierta dan espacio a nuestras manos. No hay tiempo para preludios ni danzas románticas. Es la vil pasión las que nos cercena el alma. Y ansiamos… el mayor orgasmo.

A escondidas…

Te levantas cargando mis piernas con tus manos. Me soportas el cuerpo contra la pared. Escuchamos que alguien más entra en el baño ¿pero quién pensaría que en el baño masculino de un tribunal se estuvieron comiendo a punta de sexo?

Ellos no lo saben… y eso nos excita…

—¡Nghhhh!—contengo el gemido que quería salir.

Me volteas, quedando de espaldas a ti mientras liberas mi hombría de mi pantalón de Armandi. La tuya ya roza mis glúteos, ansía clavarse. ¡Y yo quiero que penetre hasta el fondo!

—Imagina que quien acaba de entrar es el juez—me susurras con voz ronca, mientras dos dedos se mueven en mi entrada. Abres mis piernas con tus brazos, tu diestra bombea mi virilidad hambrienta—. Viejo calvo… siempre correcto… ¿Quíen pensaría que el fiscal y psicólogo criminalista del estado esté en estas?

Y eso hierve mi sangre… me sonrío anhelante. Lo imagino… él juez… ocupado con su vida… ¡¡DIOSES!! ¡¡Tan perverso!!

La corriente me nubla los sentidos. Sucumbe mis neuronas… lasciva torrente de pasión que hace temblar mis piernas, sacuden mi piel… y el sudor perla mi frente, me sofoca… con tu mano que ya con dos dedos orbitan en mis adentros… y encuentran… ¡Y ESTOCAN!

Golpeo mi cabeza contra tu hombro aún vestido de traje. Desesperado muerdo tu cuello para ahogar los alaridos de placer. Tiemblas… tiemblas y te sostienes con dificultad contra mi cuerpo y la pared. Otra vez la puerta abre… alguien entra en el cubículo de al lado…

El miedo… lo prohibido… el deseo…

—Dígame…—susurras ahogado… temblando… ya llevando la punta a mi cueva—…. Si es… el abogado… defensor…

La adrenalina me sube… la sangre bulle en mis venas… tu cabeza entra y yo la sofoco, la aprieto… muerdes ahora la parte baja de mi cuello. Bombeas sin misericordia… lentamente… ¡¡NOS ENVENENA!!

Y el libido aumenta… me enloquece… me hace sentir demente… más cuando los movimientos de tus caderas comienzan. Sostengo mis manos a la pared… ¡muevo! Y el retrete de al lado es vaciado, la puerta se abre, se cierra, ¡¡y nosotros dos teniendo sexo sin que ellos sepan!!

¡EXCITANTE!

Otra vez la puerta que se abre… se cierra… voces de hombre, reconozco una. Uno del jurado del juicio.

Mi carne tiembla… me sonrió… embrutecido.

La idea de ser encontrado, ahogando gemidos, atravesado por ti…

¡¡¡ME ALTERA A NIVELES ANIMALES!!!

Y pliego mí frente a la pared. Tu cabeza reposa en mi hombro derecho… ¡¡EMPUJAS!! Y el éxtasis nubla todo criterio de mi mente… tu mano profana mi hombría… la tienta, entumece, endurece. Mueves de arriba a abajo… ¡con fuerza! Igual cuando sales… ¡PENETRAS! Abriendo mis carnes caliente al paso de tus embestidas.

Y gente entra…

Sale…

Y nadie se da cuenta.

Hasta que nuestros cuerpos empiezan a claudicar. Tus piernas tiemblan victimas del delirio. Mi cuerpo se tensa preparándose para el momento. La orden, bendita… cruza los canales nerviosos y nos hacen explotar… a los confines del universo.

ORGASMO

Puro… crudo… certero… verídico…

Temblando me llevas con tu cuerpo. Te sientas en el retrete, me sientas contigo subiendo mis piernas.

Sólo tus zapatos se ven…

—Algún día nos atraparán…—susurro contra tus labios que me besan, más aire, que voz…

—Tú fuiste él de la idea…

—Sólo una vez… no todos los juicios…—te ríes de medio lado—. Como dijo Freud:  “El sentimiento de felicidad experimentado al satisfacer una pulsión instintiva indómita, no sujeta por las riendas del yo, es incomparablemente más intenso que el que se siente al saciar un instinto dominado”—te relato, con media sonrisa.

—Alabado sea Freud.

Nos tomamos de mano. Nos besamos… esperamos hasta que nuestros cuerpos se nivelen. Sólo diez minutos para la segunda sección judicial.

Y aunque pudiéramos esperar a llegar a nuestra casa, preferimos movernos por lo prohibido.

Amándonos locamente…

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