Contigo en la Distancia (SongFic)

Defteros tiene un despertar común en la isla Kanon, con algo en mente

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Temas: Yaoi, drama, angst.
Personajes: Defteros, Asmita
Resumen: Defteros tiene un despertar común en la isla Kanon, con algo en mente
Dedicatoria:En Especial a Karin-San, Mi geme malvada como la extraño. Para que llegue PC pronto y sigamos pecando
Obvio que al club Santísimo Pecado Geminis x Virgo .
Comentarios adicionales: La letra es hermosa y Cristina es una erudita para cantarla. Dioses, como me gusta la voz de esta mujer y muchas de sus canciones. Este songfic fue el que perdí días atrás, intenté recuperarlo. Espero haber logrado el objetivo a cabalidad. aunque cambié la pareja.

Contigo a la Distancia

Se había levantado, un poco más allá del mediodía, luego de haber entrenado por largas horas en lo que se había convertido su nuevo hogar. Con trémulos movimientos se movió entre las ásperas piedras de una de las catatumbas, desnudo, cansado, con todo el cuerpo adolorido por el esfuerzo realizado en un entrenamiento que no vería fin, hasta poder vencer su propia debilidad.

Abrió ojos perezosos, resintiendo la porosidad de la dura roca en sus músculos adoloridos y ásperos. Necesitaba un baño, pensó en ello, pero era más el agotamiento acumulado que simplemente se echó sobre su espalda, escuchando a lo lejos aquel sonido que se había convertido en su nuevo compañero: el pálpito subterráneo de un volcán.

Gruñó al sentir hambre y por alguna razón recordó aquellas veces en donde, mientras su hermano ejecutaba alguna misión, él tenía que quedarse en el santuario sin poder hacer más que cazar comida. Y allí, junto a esa evocación, la imagen del rubio del sexto templo extendiéndole una manzana cuando era más joven, hasta todo un plato de comida cuando eran más mayores, se coló en su mente.

No existe un momento del día
En que pueda apartarte de mí

El cabello dorado danzando en el vaivén del viento que se colaba entre los templos y traían a su vez el fresco aroma de las rosas. El color blanco de su piel, tan limpísima y distinta a la suya, el olor a jazmines y lotos que desprendía a su paso y el caminar elegante, orgulloso y vanidoso para alguno, pero que era tan grácil como él y la calidez de su cosmos que disfrutaba. Aquellas sonrisas que destinaba a todos, que sólo él comprendía, que sólo él respondía tras la máscara.

Y lo añoraba… añoraba el sonido de su respiración, el aroma de su cuerpo, el calor de cada roce de sus yemas, la forma en que delineaba su rostro cuando le quitaba la máscara y apartaba así los rastros de polvo y sudor solidificado en su áspera piel.

Lo deseaba, ¿cómo era posible amarlo tanto? ¿Cómo pudo soportar tanto? Allí estaba de nuevo, viendo las formas ahuecadas de las rocas sobre él, pensando en que quizás se había despertado ya, o que habría amanecido meditando, en aquella misión sin nombre que todos criticaban sin conocer el verdadero fin, objetivo que también era incierto para él. De seguro no había desayunado, estará sentado en el centro de su templo dejando que su cuerpo se envolviera con el cosmos cálido que tanto sintió, a lo lejos, a lo cerca… de seguro…

Se sonrío, al darse cuenta que el primer pensamiento del día de nuevo fue él.

El mundo parece distinto
Cuando no estás junto a mi

Se levantó con lentitud, quedando sentado primero en la rocosa superficie donde había descansado. Dejó que su cabello lleno de cenizas cayera a su espalda, echándolo hacía atrás y verificando con sus ojos el alrededor. Llovía, podía sentirlo; el olor de la lluvia y pasto húmedo se escurría entre la cueva dándole un nuevo perfume a su estadía en aquel lugar inhóspito. Se puso de pie, aunque sabía perfectamente que estaba en el mismo lugar y que ni siquiera una mañana lluviosa cambiaba el hecho de que el aire también se respiraba sulfuro y soledades. Caminó hacia la salida donde se escurría un hilillo de luz, denotando que aquella nube de lluvia no tapaba por completo el sol. Ciertamente para él era un expectaculo diferente y curioso, contrastante como lo era el santo de virgo, una lluvia de sufrimientos callados, con la luz de una esperanza palpable.

De nuevo él… de nuevo pensaba en él…

Y la lluvia golpeando las espesas hojas de los arbustos alrededor de la cueva, creaba una melodía dulce tan distinta a la de la lava borbotear en el interior del volcán.

No hay bella melodía
En que no surjas tú

Suspiró tomando un poco del agua entre sus grandes manos, primero constatando la temperatura y luego sólo dejando que limpiara la tierra que estaba pegada entre sus dedos. ¿Cuántas veces no se quedó escuchando junto a Asmita el sonido del agua caer dentro de sus templos? Recordó aquellas veces, aquella forma en la que ambos se entregaban al silencio y el arrullar de las aguas cayendo entre el mármol del santuario, él detrás de una columna, Asmita en la mitad de su templo.

Evocó de nuevo las memorias, lo atrajo a sí con devoción y un sincero deseo de revivirlas. Memoró aquella tarde, una de las tantas que la lluvia lo había encontrado dentro del templo de virgo y él, callado, se había quedado dormido totalmente superado por el ambiente de paz que sólo se respiraba tras el perfume de lotos y jazmines que Asmita siempre llevaba impreso a su alrededor. Recordó cono sintió unos dedos acariciando su cabello y al abrir sus ojos, lo vio, allí…

Tan virgen…

El santo de la virgen estaba arrodillado frente a él, con un gesto que denotaba una entera concentración por leerlo. Joven, muy joven, su armadura aún no se apegaba por completo a su cuerpo, con el cabello dorado que caía por debajo de sus hombros y se escurría, cuan cortina mecida por los dulces vientos que traían el olor a humedad de la lluvia. Recordó que levantó una de sus manos, gruesas, porosas en comparación a esa piel limpia y pura. Evocó el cómo cubrió una de las mejillas tersas y la sonrisa de comprensión que le dibujó el de virgo, sosteniendo esa mano sobre su piel, usando la propia, aceptando así el gesto y además, invitándolo a hacerlo más seguido.

La lluvia, su corazón acelerado, el respirar tranquilo de él… todo se convirtió en una hermosa melodía.

Ni yo quiero escucharla
Si no la escuchas tú

Pero en ese momento, con su corazón desbocado por sólo revivir un recuerdo, y el sonido de la lluvia cayendo entre las piedras, junto con el borboteo lejano del magma; no se le hacía, ni cercano, a la hermosa música de aquella vez.

Tal vez lo que faltaba era él.

Es que te has convertido
En parte de mi alma

Asmita durante ese tiempo que habían compartido juntos, había logrado adentrarse con fuerza en el corazón del geminiano, logrando lo que nadie, además de su hermano, había hecho; amansarlo de tal modo que sólo él, y sólo para él, quería demostrarle lo fuerte que era, lo capaz que era. La soledad a la que se había autoexcluido era el precio y sacrificio para ser fuerte, tan fuerte como debió serlo desde siempre, alejado de todos como ya acostumbraba, peleando contra sus propios límites para hacerlo añicos y de esa forma, crearse un nombre, una técnica, su propio orgullo que él mismo se encargó de mancillar durante años.

Por virgo, quería hacerle ver que el sacrificio no era en vano. Por ese hombre de cabellos dorados, que en aquel enfrentamiento donde se vio totalmente abierto para él, quería demostrarle que había tomado una decisión, no por seguir sus palabras sino su propia convicción. Aunque eso haya significado la muerte de la persona a la que más amaba, algo que seguiría penando, su propio cruz.

Ya nada me consuela
Si no estás tú también

Y ciertamente sería más llevadera dicha carga si pudiera contar siempre con el cálido cosmos de su compañero, con el perfumado aroma a lotos y jazmines que se desplegaba por cada roce de su cabello. Si tuviera todas las mañanas una caricia de sus dedos, un beso de sus labios, unas palabras de aliento, un todo… lo que fuere… para que dejara de sentir la soledad a la que él mismo se había recluido. Sin embargo, no era mucho lo que podía pedir al respecto, los tiempos de inusitada paz habían pasado, la guerra santa avanzaba a pasos agigantados y ya sentía a algunos cosmos dorados moverse entre los confines de la tierra encargándose de amenazas.

Suspiró, metiéndose de lleno en la lluvia y dejando que los pocos rayos de sol que penetraban entre las espesas nubes delinearan su cuerpo totalmente desnudo, mientras pasaba sus manos por sus brazos, cabello, cuello y pecho, como si estuviera en una ducha privada. Abrió sus ojos azules hacía las esponjosas figuras en el cielo, y creyó ver en el color entre el gris y el celeste el de esos ojos azules vacíos que tanto añoraba, los cuales no veían, pero solo con él brillaban.

¿Cuándo fue la primera que los vio? Aún jóvenes, recordó que los había visto luego que el mismo santo de Virgo los abriera para él, como un secreto especial, algo intimo de ellos dos.

—Pero puedo verte…—esas fueron sus palabras, rodando perezosamente sus yemas en la figura de la máscara, escondidos como si jugaran al escondite dentro del santuario, entre las columnas oscuras del templo de la virgen.

Evocó la sensación de ahogo asfixiante que sintió cuando vio esos ojos azules, vacíos, carente de luz, pero llenos de un celeste tan hermoso como el de una mañana que amanece con una llovizna suave, nublados con una tela de opaco gris.

Mas allá de tus labios
Del sol y las estrellas

Y sí, deseó en ese momento poder besar los tersos labios que se entreabrieron para humedecer los propios. Sólo los rozó con su pulgar y el de virgo se replegó con un leve sonrojo en sus mejillas, quizás sorprendido por el movimiento. Ciertamente, él mismo aún no se respondía de donde le habían salido las fuerzas para hacerlo, para atreverse a tocar esos labios en aquellos años, aunque haya sido sólo con la punta de sus dedos, aunque luego fuera el mismo Asmita quien a través de su alma se extrapolara, lo visitara en las noches, devolviera ese roce con el cosmos dorado sobre él.

En ese momento, mientras sentía la humedad de la lluvia caer sobre su cuerpo, limpiar la aspereza, tranquilizar un tanto su alma: empezó a desearlo. Desear el dorado de su sol en los cabellos, y el brillo latente de las estrellas que resplandecían aún si estuviesen muertas, tal como decía su hermano, un brillo del pasado que aún no se ha distinguido en la distancia.

Cerró sus ojos y enjugó sus labios usando sus propios dedos, rozándolo indolente y recordando el último beso que le había entregado, el último que había saboreado y marcado.

Y así, revivirlo junto a su lado.

Contigo en la distancia
Amado mío estoy

Porque pese a que los distanciaban kilómetros de distancia, para él, para él aún estaba a su lado. Podía sentir su cosmos aún en la distancia, brillando, fuerte, cálido, perfumando todo en su templo oscuro. En el aroma del pasto húmedo, en el sentir del viento, en cada ráfaga de aire que le susurraba en el oído y acariciaba sus músculos; lo podía sentir a él, sólo a él y nadie más. Abrió sus ojos, decidiendo que ya era hora de empezar también su entrenamiento. De acabar, por unas horas, ocupando su mente en otras cosas para que la distancia no fuera tan pesada y los recuerdos no le agobiaran…

No le perturbaran…

Es que te has convertido
En parte de mi alma
Ya nada me consuela
Si no estás tú también

Por que ciertamente aún tenía el dolor de la pérdida de su hermano, el saberse engañado, burlado y usado por aquel ser a quien admiró. Aún le pesaba su estrella, oscura, la que él trataba de sacar a luz aunque la imagen de odio y maldad de su hermano aparecía en su mente y le aturdía, en puntos donde a veces despertaba gritando y asustado cuando se veía en un espejo imaginario y lo que estaba reflejado era él, su hermano de luz, tan teñido de tinieblas.

Aspros se había convertido en su mayor miedo, en su mayor recuerdo y en su más terrible adversario… él era la imagen de lo que él temió convertirse durante años.

Sacudió su cabeza, derramando aquí y allá gotas de lluvia que golpearon sin tregua a todo el alrededor, sacudiéndose como animal empapado cuando ya la lluvia cedía. Miró de nuevo hacía el horizonte, en dirección al santuario, mordió sus labios y recordó, por última vez en horas, antes de que se internara en la oscuridad del volcán a seguir su camino, el destino que se había fijado, convertirse en un verdadero demonio con un único orgullo.

Aunque el demonio, todas las mañanas y cada vez que iba a acostarse a descansar, terminara pensando en la figura de un dios.

Los rayos del sol tomaron más terreno en la tierra, la lluvia había cesado por completo, y aquellas luces formaron líneas doradas sobre la piel bronceada de quien era conocido como el demonio de la isla Kanon, o como la estrella de la desgracia de géminis… o Defteros, tan sólo unos pocos.

—Verás, Asmita, verás que puedo ser fuerte…

Susurró al aire que azotó contra las rocas y trastabilló devolviéndose hacía el mar. Vio como el viento arrastró consigo unas hojas y tierra a su paso, húmeda, alejándose de su vista. Dio un último vistazo, antes de dar vuelta y empezar su caminó hacía el corazón en la tierra que lo esperaba, hacía el calor del magma, el fuego de la lava y las piedras ardientes resintiendo el poder de las altas temperaturas; donde el aire era irrespirable, donde el sulfuro era el único perfume y su meta: el ego.

Dio dos pasos, escuchó la brisa de nuevo y como caricia el abrazo astral en su cintura.

Contigo en la distancia
Amado mío estoy,

Dedos de cosmos dorados le rodeó. Incluso, pudo sentir el aroma da lotos y jazmines que trajo con él junto con el rozar de los cabellos dorados acariciando su espalda y hombros. Percibió el tacto de su rostro, y las falanges escurrirse hasta cerrarse entre ellos a la altura de su pecho.

Lo reconoció…

—Eres fuerte…

Palabras que se desvanecieron en voz aterciopelada y se escurrieron como un mantra divino, una aceptación inmaculada en su cerebro, luego de acariciar todo su sistema auditivo y transportarle una sensación más erógena que cualquier caricia sexual. La señal… era la señal de que no solo Asmita estaba con él en presencia y esencia en su isla… sino en su objetivo, en su meta.

Por supuesto… con él sería fuerte, aún en la distancia.

Contigo…

2 thoughts on “Contigo en la Distancia (SongFic)

  1. Ains, casi que me alegro que la primera versión se fuera por el caño y que lo transformaras en un Defteros&Asmita XDDDD

    Me ha gustado mucho el fic. Cada vez más me gusta este pairing *o*

    1. Jajajaja pasar de un SaSha AU a un Defmita Canon fue bastante xD Pero me gustó el resultado y dioses, yo reamo a esta pareja que me permitió la entrada al Yaoi *Love*

      Me alegro que también te haya gustado y sobretodo, ¡que te vaya gustando el Defmita!

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