Liberándome

Un ritual, todo en ellos es un ritual ante del sacrificio. Un ritual para liberar…

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Temas: Yaoi, romance, lemon
Personajes: Defteros, Asmita
Resumen: Un ritual, todo en ellos es un ritual ante del sacrificio. Un ritual para liberar…
Dedicatoria: A todos los que amen al Defteros x Asmita. Esta pareja la amo, la amo, la amo, ¡la amo!
Obvio que al club Santísimo Pecado Geminis x Virgo .
Comentarios adicionales: Dioses, este trabajo me quedó de Conspiración Gemela. Quería extenderlo más pero simplemente no me salió, perdí la inspiración del momento. Pero así como está me gusto ^^

Liberándome

Las sábanas debajo de nosotros. Tu sonrisa.

El éxtasis de tus labios buscando los míos con presurosa calma, de esas contradicciones que sólo tú sabes crearme.

Mi dios humano… te deshojas cuan flor entre mis manos y sin reserva te entregas. Te desnudas ante mi mirada hambrienta con la paciencia de una lluvia vespertina… clara

Tibia… que al mismo tiempo quema.

Quema mis retinas al ver la luz de tus cabellos anclándose tras tu espalda.

Quema mis pulmones a percibir tu esencia de lotos inundando mi nariz. Y tus manos, que me buscan, con la inmaculada desnudez que sólo ha sido vejada por mí.

Y dejo que me toques… me purifiques. Con el paso de tus falanges blanco redondeando mi pecho, buscando el límite de las telas que quieres incendiar. Te dejo que domines, acercándote con pasos felinos y orquestados hacía mí. Que sólo miro, sólo veo…

Sólo ansió…

Que termines de destruir las aún cadenas de consciencia que me atan los deseos. Que destroces cada argumento que aún me impiden venerarte. Y mi cuerpo clama, más tu respondes con la sensualidad demoniaca que sacude mis fronteras, escurres tus dedos de cera caliente que se derrite cuan vela por el fuego…

Mi fuego…

Y un ronco gemido de mi garganta te da indicios… lo disfrutas… Yo aún más.

Buscas de nuevo mis labios. Me escapo de ti… deseo verte buscando la forma de encontrar mi boca con la tuya. La forma en la que atraviesas todo rastro de mi piel persiguiendo mi lengua, acorralándola…

Corrompiéndola…

Asciendes colinas de fuego y carbón en busca de mi mentón. Olfatea con tu aliento divino para hacerme temblar. Y tus dedos traviesos esta vez no van por mi franela. No… quieres ir al sur… y ante esa certeza mis piernas se abren por inercia, levanto mi cabeza…

Gimo de nuevo… por ti…

Y vas liberando con tus manos de ángel mi atormentada alma. Desatas con tus dedos de dios las ataduras de mis pórfidos deseos. Y lo anhelo… anhelo eso… anhelo que quiebres de una vez por todo lo que me impide aplastarte entre estás sábanas y venerarte como lo que eres… comerte como lo que deseas ser…

No un dios… sino un hombre…

Un hombre que ahora ha conseguido el camino a mi cueva sulfúrica, atraviesa con su lengua mi paladar. Me estremeces… me estremeces mientras te sientas desnudo en mis piernas y danzas de esa forma incitante… Me tientas… encuentras con tus dedos el volcán de mi continente y me haces temblar con tu ósculo de vida…

Y muerte…

Muerte a los miedos y temores. A los prejuicios que no valen nada cuando te tengo así, sobre mí, reclamando con tus labios lo que sabes te pertenece y que no, no negaré, ni una vez, ni dos, ni muchas… Porque es a ti a quien quiero pertenecerle por completo, a ti quiero poseer a la vez, quiero venerar… amar…

Y hartar…

Hasta lo más recóndito de tu existencia. Comerte y devorarte como carne de cierva entre mis colmillos. Beber si es posible tu sangre y hacerte parte de un ritual pecaminoso…

En tu nombre…

Te abres de nuevo… me activas… Tus manos sólo me han tocado un tanto para quemarme en vida. Suben ahora, atrapa mi franela y soy yo que ya enloquecido me la quito del camino. Y siento, siento tu hambre, el apetito primitivo con el que te lanzas a mi pecho a lamerme, con el que caigo contra las sábanas dejándome comer. Y tu lengua, maldita lascivia que se escurre y venera con saliva mi pecho, se anclan en mis pezones… reavivas, incitas, agitas…

Me arde…

El movimiento de tu lengua que aletea contra mi carne ya endurecida. Y mis gemidos que no puedo detener del paso de mi garganta. Tu cabello dorado que cae sobre mi piel canela, mientras comes, y ahora succionas, con deliberado ahínco y enfermo deseo, clavando tus uñas tras mi espalda. Bajando…

Más al sur…

Me remuevo como hombre poseído… siento el fuego que sacude mi mente. Y la bestia, la más oscura estrella que quiere salir a mostrarte su fiereza. A ella buscas.

Lo sé…

Y me contengo al saberlo…

Conforme pasas tu lengua a mí otra tetilla desentendida y haces lo que mejor sabes hacer: derretirme entre tus movimientos de placer indebido. Amarme con impropia pasión. Tu, la reencarnación de un dios, que se vuelve hombre… que me venera…

A mí, una mala estrella.

¿Pero como negártelo?

Y te restriega de forma consciente sobre mi cadera. Indagas, esperas… quieres que libere… anhelas…

Y me siento poseído… grito, alaridos, son voces que jamás pensé que saldría de mi garganta siempre controlada. Yo que por años he modulado mi voz para no dejarme escuchar más que por mi hermano y el silencio, ahora la levanto como canto de pleitesía por tus atenciones. Y gimes buscando mis labios, anclando tus manos más al sur, sobre mis glúteos, piel áspera que aprietas sin misericordia, mordiendo ahora mis clavículas.

Y liberas… lo escondido…

Mi miembro palpitante que se escurre de mis ropas y roza tu abdomen. Tu sonrisa… y labios… que de nuevo me asfixian en un beso eterno. Mis manos cobran vida, se desatan de sus cadenas para tocarte. Tu piel que quema, blanca bruma de placer con textura de seda que acaricio, que amo… que quiero lamer… Como leche tu piel se esparce sobre mi… como miel tus cabellos mientras me besas… como cerezas tus labios que muerdo… y muerdo… y sangra… como elixir de vida el sabor de tu sangre.

Y me matas…

Haces vivir…

Al tiempo que tus besos van descendiendo de forma rápida, como aguas en la cascada de una montaña, golpean al fondo… al fondo…

Llegas…

Respiras, suspiro… lames, me erizo… posesionas en tus labios y grito. Lascivia, lujuria… tu boca que se toma de mi hombría y engulle sin reservas, atraviesas tu garganta con mi carne, apresas… y entregas el placer más endiablado posible. Anclo mis manos gruesas en las sábanas de tu cama. Alzo mi cadera buscando más de tu boca. Tu lengua que delinea y palpa cada vena de mi virilidad capturada. Y me haces gemir, como animal en celo en pleno apareamiento… agonizando por los placeres que prodiga tus labios. Tu paladar con el que aplastas la punta de mi estrellas y me haces explotar… en polvo de galaxias que se escurre por mi venas y viajan por cada nervio. En esta fuerza abrumadora con la que me haces cerrar los ojos y morder mis labios, mandíbulas que se cierran con presión para no gritar.

Que soy tuyo…

Siempre tuyo… lo he sido desde el día que me descubriste, que me entregaste un espacio de tu templo para venerarte. Tuyo Asmita, mil veces y más… desde el inicio de los tiempo, condenados a matarnos con el placer carnal y odiarnos por no tenernos… Condenados Asmita, a ser lo que somos escondidos de toda verdad divina…

Tus labios… ¡como dan vida!

Se escurre entre mi intimidad con movimientos traviesos. Tu lengua baña con tu saliva todos mis vellos. Me erizan… atrapas la delicadeza de uno de mis gemelos… lo succionas… lo mimas, sin dejar de atender con tus dedos mi miembro altivo. Mis manos buscan de que sostenerse… mis manos buscan tus hombros. Mientras que espasmos hacen convulsionar mi cuerpo… trabajado… lleno de la arena amarilla de los campos de entrenamiento.

Dices que amas el olor de mi sudor…

Que amas saborear la sal sobre mi piel húmeda…

Y no, no tengo como reprochar eso cuando ahora de nuevo envuelves mi corona de hombre entre tus labios. Succionas con insana precisión, bombeas, bebes de ella, buscar así desenterrar mi esencia. Y te llamo… te suplico que me dejes tomarte. Te imploro que me dejes alcanzar uno de tus hombros… porque juro, que apenas te tenga entre mis manos, seré yo quien te haga caer en las imbatibles aguas de mi pasión enferma.

Te destrozare a paso de furiosas caricias…

Sé que es eso lo que deseas…

4 thoughts on “Liberándome

    1. Gracias por tu comentario Peccosa, me alegro que te haya gustado esta prosa poetica, espero que te gusten los demás trabajos también ^^ muchas gracias por tu comentario ^^

  1. <> no sé como decirte cuanto ame esta parte!! Asmita y Defteros es una pareja que me envuelve con ese juego de libertad. Me refiero a que Asmita es capaz de despertar esas ansías de libertad y de dar rienda suelta a sus deseos en Defteros… ♥w♥ me encanta!
    Y me encanta tu forma de describir de esa manera tan perfecta estos momentos tan lindos!! Voy a leer hasta saciarme!!
    Nos vemos ♥

    1. Waaa si algo amo de ellos es precisamente eso, esa libertad que para Defteros significa seguir a Asmita, esa adoración. De verdad me alegra mucho que te haya gustado, y espero que te guste los nuevos trabajos que pueda escribir de ellos.
      Gracias por tu comentario ^^

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