Mientes (Sagmita)

Sus besos, sus palabras, sus entregas… todo era mentira.

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Temas: Yaoi, romance, Universo Alterno
Personajes: Saga, Asmita
Resumen: Sus besos, sus palabras, sus entregas… todo era mentira.
Dedicatoria: Karin-San xD  Esta raro, me quedó corto y bueno, espero se entienda lo que quise hacer.
Obvio que al club Santísimo Pecado Geminis x Virgo .
Comentarios adicionales: Tenía dos ideas, esta se quedó y bueno. Espero se entienda pese a lo corto.

Mientes(Saga x Asmita)

Recordó…

Revivió…

Verano, era Julio. Entró a su casa con un manto beige que cubría su cuerpo blanco. Tenía un turbante enredándose en la cabeza, con un punto extraño en su frente. Venía con su tío, quien era quien tomaba las maletas del taxi, de extraño material. El adolescente recorrió la figura de quien había llegado, su hermano gemelo estaba detrás de él con un mohín de malestar.

Tenía quince años, él veinte.

Tenía apenas unos 1,70 de estatura, él 1,80.

Miró su rostro, le sonrió, él otro pareció ignorarlo.

—¡Qué grosero! Ni saluda…—refunfuñó Kanon, con el típico mal humor mordaz antes de reincorporarse y seguir jugando con el computador. El rubio pareció reaccionar a la voz, fijó su rostro hacía él.

Saga le miró… se ató, se enamoró…

Tú Llegaste a mi vida para enseñarme,

—Defteros, ¿hay alguien más aquí?—escuchó su pregunta apenas el moreno ingresó al apartamento. El adolescente lo observó, el hermano simplemente prestó atención de reojo.

—Sí, mis sobrinos, hijos de mi hermano. Viven conmigo mientras él viaja.

El rubio volvió el rostro hacia donde había escuchado el ruido. Se inclinó, en una reverencia.

—Mucho gusto—levantó el rostro, sonrío—. Soy Asmita.

Y se ató.

Tú, supiste encenderme y luego apagarme,

—¿Qué haces?—el rubio lo sintió acercándose, rodeando su cintura. Le permitió, dejó que se acercara.

—Una torta—respondió, buscando con sus manos la harina. El adolescente le ayudó, se quedó allí a su lado.

Y se enamoraba, se enamoraba…

—¿Cuánto tiempo te quedaras?

—Hasta conseguir una casa—respondió el mayor, tomando el huevo de las manos del joven—. Gracias Saga.

Y la sonrisa lo ataba.

Tú, te hiciste indispensable para mí y… Y…

En el fuego de sus labios, en el cáliz de su sexo, en el palpitar de su corazón y el suspiro de su boca. En todo se deleitó.

Abrió los ojos, lo vio sobre él. Abrió la boca, lo sintió dentro de sí. Abrió su alma, lo ató dentro de él.

Las manos entonces acariciaron el esbelto cuello, la blanca piel, la tersura de un cuerpo que estaba a su disposición. El rubio gimió, apretó los hombros, se abrió, se entregó, lo inició.

Y al terminar: se fue, lo dejó.

Y con los ojos cerrados te seguí,

Miraba a Asmita, miraba su pecho desnudo, miraba el pantalón deportivo que cubría sus piernas. Recordaban lo que habían vivido. Veía y se ataba, veía y lo amaba.

—Te quiero, Asmita—le susurró, el rubio volteó con rostro extrañado. Suspiró y meneó la cabeza.

—También te quiero.

Aunque el querer era distinto…

Si yo busqué dolor lo conseguí,

Emocionado salió de la cocina, vio a su tío entrar en ella, mas no dijo nada. Era mucho lo que tenía en su pecho.

—¿Qué es eso de “también te quiero”?—los celos, las dudas, el hombre moreno que lo veía fijamente.

El rubio sonrío, pícaramente.

No eres la persona que pensé, que creí, que pedí.

—Es un adolescente…

La excusa…

Mientes, me haces daño y luego te arrepientes
Ya no tiene caso que lo intentes

De nuevo lo veía, lo veía, al cerrar los ojos lo veía, veía su sonrisa, veía su cabello, veía…

No me quedan ganas de sentir

Le avisaron que alguien lo esperaba. Fue, después de acomodarse. Lo encontró en la mesa. Su cabello dorado, su piel blanca, su delgadez, su belleza, el tilak y…

Llegas cuando estoy a punto de olvidarte
Busca tu camino en otra parte

—Vete—su pedido, su orden, su salida.

Mientras busco el tiempo que perdí

Regresó a su sitio.

Y hoy estoy mejor sin ti.

De nuevo jugaban, así lo había llamado él. Jugaban a las manos, a los besos y caricias, jugaban a los amantes, a las historias románticas. Jugaban al sexo. Saga le probaba, Saga le conocía, Saga le oía gemir y se entregaba en un torrencial de nuevas sensaciones. Noche y noche era así, noche y noche se encontraban, le jadeaba, lo sometía, le exigía, lo penetraba, le gemía, lo torturaba, le permitía un poco de su aliento y el mayor placer los aturdía.

Voy de nuevo recordando lo que soy,
Sabiendo lo que das y lo que doy,

Las noches aquellas se revivían, ahora, ocho años después. Las noches se repetían de nuevo, en cada noche actual. Igual que las caricias, igual que los besos, igual que su voz. Todo. Todo. Pero no caería.

Ya no.

El nido que buscaste para ti y… Y…y…

—¿No consigues casa aún?—un año con ellos, un año juntos.

—No, aún no—el rubio seguía en sus labores en la cocina, moviéndose delicadamente mientras preparaba una ensalada. El menor le rodeó, le besó el hombro desnudo.

—Quiero que te quedes más tiempo.

—Yo también.

Y el tiempo hizo lo suyo y comprendí
Las cosas no suceden porque si,

Aquella mañana salió de clase temprano. Quería verlo, quería acompañarlo en el almuerzo. Corrió emocionado pensando en que quizás ya no tendría que esperar hasta la noche para encontrarse, jugar, amarse.

Entró acelerado a la casa. Lo buscó en la cocina, sin hallarlo. Cuándo fue a buscarlo a la habitación lo escuchó. Jadeaba, jadeaba y gemía como hacía con él en las noches. Se paralizó, se inmovilizó…

Y escuchó a su tío, llamarle, clamarle… amarle.

Los vio… los vio a él, blanco, puro, entregándose al paso de las furiosas caricias de aquel, su tio. Lo vio desbocarse de placer como con él, lo vio jugar con él.

No eres la persona que pensé, que creí, que pedí.

Se sintió burlado, engañado… humillado.

Mientes, me haces daño y luego te arrepientes
Ya no tiene caso que lo intentes

Lo arrastró en la cocina con su fuerza. El rubio abrió sus ojos aturdidos. Lo tomó con sus manos, lo sostuvo a la cama, le miró, enrojecido de lágrimas.

—Porque… ¿por qué con él?

—Saga…

—¡YO TE AMABA! ¡YO TE AMO!—lágrimas, lágrimas que brotaban.

Y la furia que teñía la cordura al verlo, asustado… contrariado.

—¿Pero qué estás haciendo?—gritó al sentir que una mano se internaba debajo de su franela.

—Lo que jugamos.

—¿Jugamos? Quítate Saga, ¡Quítate Saga!

Y el rechazo, le costó la vida.

No me quedan ganas de sentir

—¡Déjame! ¡Vete ya! ¡Deja de hacerme venir!—le gritó al verlo, de nuevo, una y otra vez, una y otra vez frente a él, una y otra vez los jueves.

—No puedo, no es lo que querías, ¿verme?

—Basta…

—Te volveré loco.

—¡Basta Asmita!

Llegas cuando estoy a punto de olvidarte
Busca tu camino en otra parte

Pero esos ojos azules… esos ojos eran distintos a sus sueños, distintos a sus recuerdos. Distintos a las fantasías que él mismo alimentó.

Los ojos azules frente a él si lo veían, lo veían y lo sentenciaban.

Las noches que su otra personalidad se activaba. La noche en la que pegaba su oído a la puerta de la habitación donde Defteros se encontraba con su amante. Donde lo tomaba, donde Asmita le gemía, donde el moreno lo despojaba… Mientras Saga se masturbaba.

Mientras busco el tiempo que perdí

—No te necesito, no me haces falta. ¡Puedo vivir sin ti! ¡Puedo hacerlo!

Y hoy estoy mejor sin ti, y hoy estoy mejor sin ti.

Y el rubio sonrío con odio, con venganza.

Llegas cuando estoy a punto de olvidarte
Busca tu camino en otra parte
Mientras busco el tiempo que perdí

Gritó para que lo sacaran de allí. Golpeó la puerta del pequeño consultorio. La policía entonces se lo llevó, hasta la celda, donde cumplía aún su sentencia.

Lo dejaron llorar en ella, lo dejaron llamar a Asmita gritando que él le había fallado, él le había engañado.

Crimen pasional, quizás… aunque todo quedó en un sueño.

Y hoy estoy mejor sin ti,

—Él sigue creyendo que de verdad Asmita tuvo relaciones con él—el rubio anotaba en su agenda. Psicólogo penal.

—Lo sé.

Y hoy estoy mejor sin ti,

—Lo llamas todo lo jueves sabiendo, sabiendo que él fue el culpable…

—Asmita me había dicho que cuando tuviera un lugar aparte, me iría a buscar a la india—el rubio miraba la fotografía en su escritorio, mordió sus labios—. ¿Qué me queda más que la venganza de enloquecerlo jueves a jueves con los recuerdos?

Y hoy estoy mejor sin ti.

Una tarde, los dos en la cocina. Una tarde, los dos cocinando. Una tarde y los dos amándose…

Sus propias mentiras…

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