Tunel Ciego (Cap 09)

Saga intenta llevar adelante la relación pese a las trabas que el mismo Shaka levanta por la culpa ¿Por cuánto tiempo podrán seguir juntos? ¿Cuántas heridas puede provocar una decisión no tomada a tiempo?

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Temas: Yaoi, lemon, romance, angst, Universo Alterno.
Personajes: Shaka, Saga, Asmita, Kanon, Mu, Degel, Kardia, Shura, Dohko, Radamanthys
Resumen: Saga como pediatra, Shaka como oftamologo y Mu como ginecologo se verán envuelto en una serie de situaciones prohibidas que los hará sentir sentimientos que no podrán controlar y tomar decisiones que no querrán repetir cuando se vean inmerso entre traicciones y amistad. ¿Qué es lo que siente Shaka por Saga luego de seis años? ¿Qué es lo que le quedó a Saga? ¿De que forma los sentimientos pueden destrozar las vidas?

Saga intenta llevar adelante la relación pese a las trabas que el mismo Shaka levanta por la culpa ¿Por cuánto tiempo podrán seguir juntos? ¿Cuántas heridas puede provocar una decisión no tomada a tiempo?

Capitulo 09: Shock

—El caso es complicado, pero podemos realizar una serie de estudios para confirmar. Creo que tenemos un 60% de probabilidades de recuperar la vista.

Realmente las probabilidades no están de mi lado. Ese porcentaje es realmente bajo para lo que es la medicina y ya estoy empezando a creer que no hay forma de que pueda volver a ver.

Pero me he acostumbrado… a los ruidos de la calle, al despertador, al sonido de la cafetera cuando terminó de hacer café, los espacios en el departamento de mi hermano…

A tu ausencia, más palpable ahora que sólo veo oscuridad…

He aprendido a cocinarme a mí mismo. Por internet mi hermano consiguió varias recetas habladas y a veces por las tardes me dedico a probar, teniendo cuidado de no cortarme con el cuchillo, de no quemarme con la hornilla. Entonces te recuerdo, recuerdo cuando me contabas el cómo Asmita aprendió a cocinar y tu le leías las recetas, sentado en el mesón. Cuando eras sus ojos…

—Le envié una copia de las placas a mi tutor de Inglaterra para que me diera su veredicto—un pálpito fuerte e inesperado. Acaso… ¿se refiere a…?—. No se preocupe, se preserva la confidencialidad en el caso, sólo le envié las placas no tiene información referente a su nombre…

Y ahora estoy desilusionado… significa que Shaka no sabrá que esas placas son mías.

—¿Puedo preguntarle algo sobre… él?—sé que es patético, pero necesito saber.

Saber cómo estás Shaka, como es tu vida allá, si te respetan…

Si eres feliz con ese hombre…

—Es que… lo conocí cuando trabajó aquí y no supe más de él para cuando se fue…

—¿En serio? Entonces podría decirle que se trata de…

—No—me niego… no quiero que lo sepas… No me comprendo a mi mismo…—. Así está bien, además… no creo que me recuerde…—no quiero pensar de que al saber mi situación actual se pudiese dibujar una sonrisa cínica en tus labios… pudieras abalar mi castigo…

—El Dr. Sardillat es un hombre muy serio e inteligente. Para cuando lo conocí en Inglaterra no había quien no quisiera tenerlo de tutor, pero es muy exigente para tomar tutorías—me imagino; con lo serio y reservado que eres, no dudo que siempre impusieras por encima tus condiciones—. Tiene mucho éxito pero, a mi parecer es un hombre solitario

¿Y ese hombre?

—No lo creo, lo recuerdo como… un hombre apuesto. De seguro tendrá a alguien—sueno tan patético…

—Bueno, antes de venir supe que tenía una relación con el superior de la facultad, el Dr. Wimbert—lo sabía… sabía que esa mano posesiva, esa forma de hablar de ti…—. Pero aún así, no se ve como si hubiera conseguido lo que busca. Supongo que aún no es suficiente éxito.

Lo escucho mover varias páginas, hacer unas anotaciones por el sonido del bolígrafo arrastrándose en el papel. Me quedo en silencio, simplemente recordando esa exposición, la forma en la que él hablo de ti con fascinación… aquella fotografía donde te tenía a su lado.

¿Te hará el amor todas las noches?

—Recuerdo que cuando le pregunté un día…—sigue hablando; creo que le agrada hablar de ti o de lo que vivió en Londres—, el porqué había dejado la práctica, porque ya no operaba—siento mi corazón latiendo pesadamente en mi pecho, como si me faltara el aire…—. Su respuesta, después de quedarse como meditándola por momentos, me hizo entender que él aún está en búsqueda de algo. Lo respeto como superior, pero digamos que mi pensamiento es diferente.

—¿Qué le respondió?

—Que muchas veces en la vida te encuentras con un túnel ciego donde tu única opción es retroceder…

Un túnel ciego…

Me sonrío tristemente porque entiendo a que te refieres.

Tú también perdiste…

14 de Agosto del 2000

Lo tuvo entre sus brazos por largos minutos, dejándolo ordenar las ideas, pensar… mientras él mismo se moría por saber que había sucedido, que lo tenía así. Acarició su cabello suelto, lo apretó entre sus brazos, le susurraba un todo está bien en el oído mientras se desvivía en el olor de pasteles aún en su cabeza. Después de lo que había pasado no pensó que lo tendría de esa forma. Luego de cómo el mismo se había encargado de mancillar algo importante para él sentía que no lo merecía, aunque no quería perder su oportunidad.

Lo amaba…

Y se lo confirmó cuando al cabo de unos minutos de verlo más tranquilo lo apartó un poco de él, subió su mentón y le destinó un beso húmedo y dulce a sus labios, para luego clavar su mirada a esos ojos azules, hacerle ver que estaba allí, estaba allí. Secó las lágrimas que habían brotado, volvió a abrazarlo y no, no quería soltarlo jamás.

—Gracias por venir…—musitó al final el rubio. Saga se sonrío—. Mamá está fuera de peligro pero… me puse muy nervioso, Degel y Kardia tuvieron que alejarme del cuerpo de ella cuando se desmayó porque, no la dejaba respirar. Mi hermano aturdido estaba detrás de mí, no sabía qué hacer. Cuando subí la mirada lo vi con sus puños cerrados susurrando un “fue mi culpa”

—¿Qué sucedió?

—Intentaron robarnos en la pastelería; pero atacaron a Asmita y… mi madre se interpuso—temblor en el cuerpo, un abrazo más fuerte—. Si llego a perderlos, de esa forma… yo…

—Calma—acarició su cabello de nuevo—. Vayamos a ver si hay nuevas noticias. ¿La podrás llevar a casa hoy? Puedo quedarme hasta que la den de alta.

Luego de haberlo tranquilizado, entraron a la clínica hasta el piso donde su madre reposaba. Pedían que la dejaran en observación unos días, debido a su edad debían verificar que el disparó no le provocara otras reacciones en especial al corazón. Aunque la herida afortunadamente no fue grave, si peligrosa; por lo que descartar cualquier decaída en los niveles de la mujer mayor era vital. Asmita decidió quedarse con ella acompañado por Degel. Kardia aseguró encargarse de abrir la pastelería en la mañana. Shaka tenía que ir a casa.

—Quiero acompañarte—habló el griego al salir del hospital. Shaka ahora más en calma volteó y lo escrutó con los ojos, no muy convencido.

—Planeas aprovechar la situa…

—No, sólo asegurarme que estarás bien—una ceja enarcada del oftalmólogo—. Estabas muy mal cuando llegué, Shaka. Además, la pastelería queda cerca de la casa, ¿que sí intentan adentrarse a ella? ¿O atentan porque ustedes vieron el rostro de uno de los atacantes?—Saga se acercó, lo tomó por los hombros—. Juro que no haré nada.

—Confiaré en ti…

Lo llevó hasta su casa y estacionó su camioneta dentro del garaje. Lo acompañó hasta la cocina, donde Shaka preparó unos ligeros emparedados mientras le comentaba al detalle lo que les había comentado el doctor, lo que era su madre para ellos. Supo entonces los sacrificios que la mujer hizo para poderlos mantener habiendo quedado viuda desde joven, los desazones, la soledad. El cómo Asmita y él terminaron comprendiendo que fueron egoístas al negarse en un principio esa segunda oportunidad con un nuevo hombre, y que al final, quisieron a ese hombre como un segundo padre.

Le comentó también aquel día que el hombre de repente enfermó y todo convulsionó, las lágrimas de su madre ante el veredicto; algo inesperado y que nadie esperaba, una ulcera que explotó y lo desangró por dentro. Medicamente no se pudo intervenir a tiempo, dos días de agonía y luego la muerte. Fue dos años atrás.

—Para cuando eso sucedió yo estaba fuera de la ciudad estudiando mi especialización. Llegué a tiempo a verlo, pero a las horas de haberme visto, él murió. Me pidió que protegiera a mi madre y mi hermano, que a pesar que Asmita era mayor debido a su condición… comprenderás…

Acabó el menor el relato, allí acostado en el sofá con él pediatra. No sabría decir cómo llegaron a ese punto, pero cuando se dio cuenta primero Saga lo tenía rodeado de brazos y luego le hizo acostarse en su pecho. Y necesitaba, él necesitaba sentirse protegido.

—Cuándo papá murió por la diabetes, las cosas en casa cambiaron—le confesó hablando de algo que ni siquiera a Mu había comentado—. Yo quedé algo paranoico con lo sucedido. Veía a mi padre sufrir por los problemas de azúcar, la estricta dieta, las quejas, la desazón. Creo que por eso apenas mi padre murió, mi madre buscó irse. Claro, esperó que fuéramos al menos mayores de edad para dejarnos solos en un apartamento pago y así poderse ir y disfrutar, lo que ella llamó, su juventud. Quizás… si fuimos algo desgastante para ella.

—Lamento mucho eso…

—No, no lo lamentes—reforzó el abrazo, la conexión—. Admito que fui un verdadero dolor de cabeza a mis padres por… muchas razones—recordó las crisis obsesivas, las veces que su madre incluso creyó que era una enfermedad, las terapias, el psicólogo…—. Además, pese a todo estoy bien…

Hablaron de mucho, mucho antes de que Shaka se quedara durmiendo sobre él. Pasó su vista hacía el decorado de la sala donde aún estaban y observó algunas fotografías de lejos de lo que debió ser su padrastro, su vida cuando de nuevo fueron una familia. Había una en particular donde Shaka estaba en un columpio, justo debía ser el del parque donde lo había ido a ver. Acarició su cabello dorado, se dejó caer por completo a uno de los cojines tras su espalda y se sonrío.

Justo en ese momento se sentía completo. Justo así lo deseaba…

Sólo eso, tenerlo para él… sólo eso…

15 de Agosto del 2000

“Bien, afortunadamente su madre no salió herida y bueno, todo ayudó a acercarme más a él. Amanecí a su lado, con toda la ropa puesta y durmiendo con él encima de mí en el mueble. ¡Me sentí tan contento! Cuando abrí mis ojos y lo tenía sobre mí, con su cabello dorado ocultando la mitad de su cara y los lentes medio puesto… se veía sumamente seductor y además, tierno.

Admito que no desaproveché la oportunidad para pasar mis manos por sus brazos, espalda, glúteos y piernas mientras aún dormía. Tiene el sueño algo pesado y me imaginé las miles de forma en la que podría aprovecharme de eso. Pero lo único que sé es que, en definitiva, quiero esto… quiero todo esto, quiero tenerlo a mi lado, quiero que sea él quien amanezca conmigo en mis mañanas.

Acabaré con mi relación de Mu cuanto antes.

Al escucharlo llorar llegué a pensar que las operaciones que tenía para ese día no habían sido un éxito. Afortunadamente no se trataba de eso.”

Ese día ambos llegaron tarde a la clínica.

18 de Agosto del 2000

“Hoy, según me había comentado Shaka el martes, se verificaron los resultados de ambos pacientes. Estoy feliz, porque con estas 4 operaciones exitosas, sólo falta un paso para concretar el sueño de devolverle la vista a su hermano. Mu me llamó además, me dijo que el caso con su hermana esta delicado y si siguen las cosas así, quizás la remitan a la clínica del estado. Lo lamento mucho por él, me pidió que estuviera con él pero…

Lo lamento Mu, quizás de esta forma te des cuenta que ya lo nuestro acabo.”

21 de Agosto del 2000

“Hoy llegó un caso especial y de emergencia para Shaka. La persona lo pidió justamente a él. Al parecer, fue recomendada por uno de sus anteriores maestros y la clínica le ha dado prioridad en el análisis de sus estudios para que, cuanto antes, se realice la operación. Es un caso delicado, su quinto caso en el tema y me comentó que es además de alguien con influencia política. Eso podría darle un buen paso a nivel profesional. Ha estado muy ansioso… la operación ya se programó para el 23”

—Veras que todo estará bien—repitió el pediatra tomándolo entre sus brazos, abrazándolo, fortaleciéndolo.

—Eso espero, Saga… eso espero. Ya con esto puedo empezar a realizarle de nuevo los estudios a mi hermano. Ayer le comenté y dice que se siente nervioso de las operaciones y prefiere quedarse así. Pero no, yo se lo prometí.

Saga frunció su ceño mientras lo escuchaba, recostado en la pared del último cubículo del baño, escuchándolo respirar también con tranquilidad al paso de sus dedos por la espalda. Esperaba que todo saliera bien, tanto en esa operación, como en la de Asmita. Esperaba que nada malo ocurriera en medio de ella.

Ver a Shaka tan desesperado por lo ocurrido a su madre le dio razones a Saga para temer que pasaría si algo llegara a fallar en esa operación. ¿Shaka estaría preparado para afrontar un contratiempo médico en ese momento si quien está al borde de la vida y la muerte es su hermano? Prefería no pensar en eso.

—Shaka, ¿cuando le quitarán las vendas a este paciente?—preguntó el mayor, deseando hacer algo apropiado para celebrar el cumplimiento de su meta.

—El 28. Estoy ansioso para decirle a mi hermano y…

—¿Cenarías conmigo ese día?—el rubio subió el rostro al escuchar la invitación—. Quiero compartir contigo ese triunfo, pero si prefieres compartirlo con tu familia yo…

—¿Y Mu? Regresa este fin de semana.

—Me ocuparé de eso—besó sus labios—. Te juro que nada evitara que pasemos esa noche juntos y… si no deseas que pase nada más, lo respetaré.

“Sé que Mu viene el fin de semana. Estaré con él esos dos días e intentaré irle dando indicios de que lo nuestro ha acabado, de forma que para el 28 pueda tenerlo bien lejos y estar con tranquilidad con Shaka.”

23 de Agosto del 2000

“Hoy fue la operación. A pesar del riesgo se mantiene la esperanza de que haya sido un éxito”

En cuanto recibió el mensaje de que en una hora se haría la intervención, Saga salió del consultorio y subió velozmente hasta el piso de cirugía, donde Shaka lo esperaba en la sala de espera. Había algunas enfermeras y médicos en los pasillos, por lo cual tuvieron que conformarse con sentarse en el mueble y tomarse de la mano ocultos debajo de las batas. Las manos de Saga acariciaban los dedos del oftalmólogo con ternura, mientras le escuchaba decir al detalle lo que tenía que hacer para poder devolverle la vista a ese hombre. Shaka estaba nervioso, pese a que no pudiera demostrarlo directamente por su rostro, los nervios eran evidentes.

—Todo estará bien…—le susurró al oído un segundo que vio no había nadie observándolos—. Verás que todo estará…

—No quiero esconderme más, Saga—aquellas palabras lo dejaron en silencio. Shaka seguía con la mirada al suelo—. No quiero esconderme más, no quiero pensar en si nos están mirando, no quiero sentir más esta sensación de que… esto es incorrecto.

—Ya acabará. Mu llegará, le iré dando indicios de cómo estamos y en cuanto hable con Kanon ya no, ya no será necesario ocultarnos. Te lo prometo.

—¿Crees que tu hermano lo tome bien?

—Tendrá que hacerlo. No pienso retroceder por él.

“Me da dolor pensar en que Kanon estuvo por dos años cediéndome el espacio con Mu sólo para terminar comprobando que no lo quería sinceramente, o que si lo hice lo dejé de hacer en algún punto que aún me permanece incierto. Pero, si no retrocedí en lo que creía correcto cuando Kanon me confesó su sentimiento a él, tampoco haré ahora caso a su reacción cuando se trata de Shaka. No retrocederé y espero, que algún día, Kanon me perdone.”

26 de Agosto del 2000

“Hoy pase todo el día con Mu y evadí cada intento de acercamiento sexual que me proponía. Hablamos de cómo estaba su prima, me dijo que el embarazo es riesgoso y estaría al pendiente; que si no se cuidaba podría llegar al punto en que se pondría en peligro su vida y la vida de su bebe. La edad de la mujer es la que le está pasando factura, más una serie de variables en su salud que se han agravado por su estado. Me dice que la dejo con la hemoglobina a nueve.

Me preguntó si todo estaba bien entre nosotros, que me veía cambiado, que me notaba lejano. Ya no había esas sesiones de sexo y que le había hecho falta. Le dije, que simplemente, estaba pensando…

Creo que le dio miedo preguntar porque y encontrar la evidente respuesta… y preferí dejarlo sacar sus propias conclusiones y que se fuera amoldando a ellas.”

28 de Agosto del 2000

“Hoy se supieron los resultados y fue todo un rotundo éxito. El piso en donde esperaba los allegados del político se llenó de júbilo, no pude acercarme a felicitarle cuando veía a enfermeros, médicos, incluso algunos de los directivos de la clínica agasajándolo por la victoria en esa dura prueba. Algunos hasta empezaron a decir que definitivamente estaban ante las mejores manos para la vista de Grecia y él… él sonreía. Tuve que conformarme con enviarle un mensaje diciéndole que en la noche le haría sentir todo lo que quería hacerle ese momento. Contestó que esperaba ansioso.

Me despedí de Mu diciéndole que tendríamos que hablar, en cuanto llegara Kanon, del futuro de nuestra relación. Me miró pálido, sin comprender aún, preguntándome si se trataba de nuestro hogar… noté en su mirada cierta esperanza de que fuera eso pero… no. Por como lo dejé al bajar estaba aturdido.

Lo recogí en el parque al lado de su casa y compramos comida para llevar en un restaurant de especialidades en mariscos. Comimos en el comedor pasándonos con unos palitos chinos que se le ocurrió pedir los camarones y demás crustáceos a la boca, riéndonos, compartiendo cada bocado que luego sellábamos con un beso… Esa clase de juegos extraños y divertidos que me hacía sentir como un niño a su lado.

Para cuando nos dimos cuenta, ya nuestras manos estaban muy entretenidas acariciando el cuerpo del otro y nuestros labios ansiosos de seguir besando.”

Limpiaban el paso de la salsa de soya de sus labios, probaban aún el pedazo del camarón que se pasaban entre sus lenguas mientras aquel beso no terminaba de permitirles tomarlo y tragarlo. No hacía falta… el juego erótico de la cena junto al suave vino rosado que habían pedido y degustado casi en su totalidad no les permitía pensar en nada más que en devorarse.

Con prontitud Saga se llevó a Shaka de la silla para ponerlo en contra de la pared y pasar sus labios ansioso por su cuello, besarlo, probarlo y dejando marcas de sus muelas en esa piel que al sentir el tacto inmediatamente se erizaba. Más que resistencia, se encontró aprisionado por esas dos manos que lo tomaron de sus cabellos y le obligaron a subir para seguirse besando. Las manos surcaban por las piernas del oftalmólogo cuando este las enredó a su cintura y besos, besos profanos ya daban señal de que pasaría. Definitivamente esa noche se encendería. Y así fue.

Quitó la camisa celeste de la piel del rubio y degustó con pasión, en contra de la pared, de su pecho blanco. Lamió toda la extensión de su torso y el candor de sus tetillas fue robado por él. Fuego, el fuego empezó a devorarlo cuando al quitar los pantalones de su camino sólo se veía aquel sexo forrado y apretado ya deseando ser liberado, junto a dos hermosas piernas que no se canso de mordisquear y besar. El cortejo seguía, al paso de que sus cuerpos se iban acercando a la habitación del mayor y dejando por su camino corbata, medias, pantalones, camisas y bóxer. Para cuando entraron a la habitación sólo eran dos cuerpos desnudos deseando más.

Lo tiró a la cama, se lanzó a ella con lentitud y jugando con su mirada y labios para hacerle gestos del placer que le garantizaba. La risa de Shaka al verlo acercarse de esa forma lo hizo bullir por dentro. Lo beso de nuevo aprisionándolo contra las sábanas y de nueva cuenta bajó a besos por todo su cuerpo, evadiendo la intimidad como él último paso de la ronda sexual. Llegó a la punta de sus pies sólo para morderlos juguetonamente, apreciando el color carmín que ya inundaba el rostro del rubio, la forma en que los lentes habían quedado de lado. Volvió a colocárselo, desafiándolos a permanecer allí mientras se dedicó a darle placer oral. El respingo del oftalmólogo fue certero en cuanto su lengua cubrió la longitud de su sexo desde la base a la punta, se llevó un poco de su esencia y luego dejó engullir el glande en su boca.

La oleada del goce fue mayor en cuanto su lengua con círculos masajeaba la punta del glande y luego poco a poco sometía más de la carne endurecida hasta que la cabeza se vio aplastada en el paladar. Succiones rítmicas provocaron relámpagos mientras Shaka se agarraba de las sábanas y subía sus caderas en busca de mayor satisfacción. Alcanzó el orgasmo con rapidez, sin poder contenerse, y la sonrisa del pediatra se ensanchó al verlo totalmente enrojecido y sudado para él. Dejó caer un poco de esa esencia caliente por su intimidad y subió para besarlo tiernamente a los labios, mientras sus manos se ocupaban de acariciar con delicadeza sus gemelos.

Espero por un espacio de casi una hora donde lo tuvo entre sus brazos, besándolo, acariciándolo, disfrutando de la tersura de su piel, del hecho de ya tenerlo así a su lado. Besó sus mejillas y le relató una a una las cosas que soñaba tener con él en el futuro. Con él si se encontraba dispuesto a unir su vida, vivir juntos desde ese preciso instante si le permitían. Con Shaka no tenía duda alguna de que era la persona que amaba. Había la seguridad, con un dejo de inocencia y pasión que le hacía sentir dueño de él, y así se lo hizo saber.

Lo excitó de nuevo a punta de mordidas suaves y lamidas traicioneras en su espalda, colocándolo de lado y abriendo una de sus piernas que hizo pasar hacia atrás rodeándolo a él. Una de sus manos estrujando su hombría y gemelos, la otra incitando una de sus tetillas y sus labios ocupado con la tetilla más cercana era la forma en la que se estaba haciendo dueño por fin de ese cuerpo. El brazo de Shaka aplastaba el cuello del pediatra, aprisionándolo, gimiendo, pidiendo aún más.

Cuanto la excitación fue insoportable; Saga lo hizo ponerse de espalda, levantar la cadera y permitirle así el espacio para concretar el momento. Besando sus hombros, nuca y espalda, fue preparándolo con el lubricante, lentamente, mientras se acostumbraba su compañero, que con leve suspiro ahogados le iba diciendo cuanto le gustaba todo lo que hacía. Su mano desocupada acariciaba su pecho y en algún momento se las arregló para de nuevo atrapar una tetilla en sus labios, levantando un poco el cuerpo de su pareja, disfrutándola en toda su extensión.

Y vivía, ciertamente lo hacía. Ese fuego voraz que se había encendido desde lo más profundo de su alma ahora le incineraba vivo mientras veía la forma enloquecida que Shaka respondía a los pocos besos que debido a la posición podían darse. Lo sentó sobre él para seguirlo besando, mientras guiaba la punta de su glande hasta el interior del rubio y relajaba la intromisión con deliciosas caricias en sus bolsas rugosas. Ya dentro se quedaron quietos, besándose reiteradamente estando Shaka de espalda y sentado sobre él. El color carmín en ambos rostros, el sopor que los gobernaba a ambos, toda esa entrega en la que eran protagonistas y victimas… todo el éxtasis… Los ojos embotados de placer mirándose para luego besarse…

Hacían el amor…

Saga llevó de nuevo las manos a la cama empezando con un vaivén lento y profundo, buscando que su compañero se adaptara a él, que sintiera toda su longitud a plenitud, que lo disfrutara al máximo. Y conforme las cosas se habían acelerando se abrazaba a él; no era solo su miembro quien lo rozaba, sino su cuerpo entero dejando su cabeza a un lado de los hombros blancos para besar, morder y lamer su oído, uno de los puntos más sensibles que le encontró al rubio. Sus orejas coloreadas por goce, su voz sin aire llamándolo reiteradamente, los puños estrujando las sábanas… el orgasmo que en movimientos orquestados por sus corazones los arrasó…

La vida…

—Despertaste—escuchó a su lado cuando abrió los ojos. El oftalmólogo se levantó algo aturdido viendo a Saga con un cuaderno en mano, escribiendo.

—¿Me desmayé?—preguntó un tanto avergonzado. Saga sólo sonrío enternecido antes de tomarle de la mano y besarla.

—No, pero nos quedamos dormidos unos minutos—el rubio seguía con la vista en el cuaderno, intrigado—. Ven…

El pediatra se acostó a su lado, tomándolo para abrazarlo de espalda mientras ponía frente a él el cuaderno que estaba escribiendo, ubicando su oído para hablarle.

—Es mi bitácora, o diario, como quieras llamarlo…

—¿Bitácora? ¿Escribes una?

—Tengo que hacerlo…—la mirada del rubio le indicaba que debía explicar un poco más. Era extraño, pero siquiera Mu tenía conocimiento de que existía una bitácora. Sabía de las citas al terapeuta, pero no de todos los detalles. Más sin embargo, Saga se veía en confianza de hacérselos saber a Shaka—. Veras, desde pequeño he tenido un pequeño problema de personalidad que me han tratado. Obsesivo, se agravó en cuanto el tratamiento de mi padre comenzó. Suelo celar demasiado las cosas que quiero y buscarlas para hacerlas mías es… algo que tengo que controlar… si alguien se mete con algo que yo cuido puedo ser muy impulsivo y perder los estribos.

—No lo controlas muy bien—acotó el oftalmólogo con un dejo de picardía. El pediatra se rió divertido para luego besarlo con ansías, muchas ansías, mucho amor, mucho deseo.

—Hago lo que puedo… el diario me ayuda a liberar las tensiones y pensamientos, porque si a ese trastorno le sumamos a un pequeño problema de bipolaridad, puede volverse un problema.

—¿Le dijiste a Mu que tenían que hablar?—preguntó Shaka mientras leía las líneas escritas ese día.

—Así es… quieres leer lo que he escrito de ti. Casi eres el protagonista…

Pasaron al menos una hora leyendo mientras Shaka rojo como un tomate leía cada cosa que Saga escribía, los sueños que tenía, lo que deseaba hacerle. El mayor sonreía viéndolo así, entregado a él, a su lado, desnudo, en su cama… pronto las caricias de nuevo dieron paso a los besos y estos a otra unión sexual. El diario quedó a un lado, junto a los lentes de Shaka. Así amanecieron juntos.

29 de Agosto del 2000

“…”

Se levantó a su lado y acarició la melena dorada que se esparcía entre las sábanas. Sabía que Shaka debido al éxito de la operación el día anterior, le permitieron la mañana libre por lo que era mejor no levantarlo. Dejándole un beso húmedo al oído, se levantó y se bañó, feliz de la vida, emocionado, sintiendo que todo empezaba de nuevo a tener sentido, que tenía algo que cuidaría a costa de lo que fuera. Seguro que estaba con la persona correcta.

Salió del baño, se alistó y despertó a Shaka para no dejarlo sólo en el apartamento. Se dieron largos besos antes de llevarlo hasta la ducha, lo dejó allí en el baño mientras recogía divertido toda la ropa que tiraron por todo el pasillo, y veía los platos con la comida sucios en la mesa. Tendría que lavar antes de irse. Regresó a la habitación para verlo salir con la toalla, ya fresco. Lo acompañó mientras se vestía y destinaba aún más besos. Lo amó, con todo lo que tenía justo en ese momento.

—¿Sabes Saga?—le comentó mientras caminaban por el pasillo del apartamento, antes de llegar a la sala—. Cuándo mi hermano recupere la vista, quisiera que fuéramos juntos a la playa, el mar Egeo—vio los platos sucios y se dispuso a lavarlos antes de irse. Saga pasaba cada vajilla, quedándose muy cerca, besándolo, adorándolo.

—¿El mar?

—Mi hermano sólo pudo ver una vez el mar, fue en ese viaje del accidente. De regreso del viaje todo ocurrió. Así que, quiero que vuelva a ver el mar—lo abrazo por la espalda, destino un beso en su nuca cerca del cabello dorado—. ¿Me acompañarías?

—Será un placer… debo ganarme la confianza de tu hermano. Noté que no le gustó mucho verme contigo en la clínica.

—Me cela, como yo lo celo a él, como celamos a nuestra madre… después de todo, ahora sólo nos tenemos a nosotros—cerró la llave del lavamanos, buscó sus labios, besó—. Podríamos decirle a ese hombre de los hornos que vaya, a ver si así mi hermano se anima a ser más directo—dijo con una sonrisita.

—¿Aún?—preguntó jocoso el mayor.

—Según Kardia, se la pasa yendo y hablando con él una media hora detrás de la cocina, le da pasteles de avena y almendras y él siempre trae una flor distinta porque al parecer hay una floristería cerca de su casa.

—Mmm… tomaré nota—Shaka rió divertido—. ¿Qué? ¿No puedo ser romántico?

—Mi hermano le gusta las flores porque cada una tiene un olor distinto. A mí me da un poco de alergia—besó de nuevo sus labios—. Ya debo irme y tú también.

Acompañó a Shaka a la salida, lo despidió con otro beso. Entró de nuevo a su apartamento con una hermosa sonrisa dibujada en su rostro, suspirando con una felicidad inmensurable en su pecho. Caminó. Cruzó el pasillo…

Y el golpe que recibió en la quijada lo hizo caer hasta la mesa del comedor, aturdido. Subió la mirada. Lo vio…

—¿Kanon…?

Descamisado, ojos enrojecidos de lágrimas contenidas e ira… una inmensa ira.

—¡ERES UN DESGRACIADO! ¿POR ESO ES QUE NO TE LANZABAS CON MU? ¿POR REVOLCARTE CON EL RUBIO?

—Déjame explicarte…—intentó levantarse, acercarse. Una certera patada en su abdomen le robó el aire y lo tiró sobre la nevera, al suelo, dejando caer sangre al piso de cerámica.

—¡ERES UN MALDITO IMBECIL! ¡¿QUÉ ME VAS A EXPLICAR?! ¡¡LOS ESCUCHÉ TODA LA MALDITA NOCHE GIMIENDO COMO PERROS EN CELO!!—los ojos de Saga se abrieron desconcertados. ¿Toda la noche? ¿En qué momento Kanon llegó?—. ¡¡¡PERO AHORA TE VOY A DESFIGURAR, SAGA!!!

Y aquel cuerpo se lanzó contra el igual, dispuesto a arrancarle su rostro a punta de puños…

“… Estuve a punto de matar a Kanon…”

27 de Septiembre del 2006

No puedo dormir. Hoy tuve otra cita con el oftalmólogo, supe que envió las placas para que tú, sin saber quién soy, las observaras. Pero habría que esperar, tú estabas en un consejo de Oculistas en Tokio, acompañando a ese hombre, Radamanthys Wimbert. Estás con él en este justo momento… quizás compartiendo la misma habitación, gimiendo como tú sólo lo sabes hacer, con ese color tiñendo tus mejillas, esos ojos azules pidiendo más…

¡Maldición! Soy patético… ¡patético! Yo aquí deseándote, amándote, esperando como un imbécil que algo de la vida te traiga de nuevo a mis brazos y me haga ser dueño de nuevo de tu amor, de tu cuerpo, de tu vida Shaka y tú… tú lejos, amando a otro, dejándote devorar por otro… siendo feliz… libre…

Fue mi culpa…

Fue mi culpa…

Me levanto y busco el bastón para ayudarme. Quiero buscar agua y quizás me disponga a grabar algo. Afortunadamente al pasar de los años mis rasgos obsesivos han ido menguando, Dohko me ha dicho que eso es debido a mi edad…

Casi cuarenta años… solo, sin trabajo, sin carrera, ciego…

Patético… hasta tomando antidepresivos porque a veces tengo deseos es de suicidarme y dejar de estar en este mundo robando oxigeno.

Camino hasta la cocina y me sirvo el vaso con agua, bebiéndolo cuando escucho el ruido. Un golpe a la pared, unos gritos. Mu… ¿Mu sigue aquí?

—¿Van a caer tan bajo como para buscar a Shaka?—el grito… mi piel que se paraliza al escuchar tu nombre.

—Entiéndelo. ¡Es el mejor oculista de Europa, maldita sea! ¡Debemos tomar todas las oportunidades que tengamos!

—¡Eres tan patético como Saga!—espeto mi ex pareja sin demora, en un grito enfurecido—. Se arrastraran a él suplicando atención, ¡pidiendo que tenga misericordia de ustedes! ¡Se baje de su maldito pedestal para tenderles sus malditos conocimientos!—tanto odio, tanta ira… ¿tanto daño te hice Mu?

—¡MIERDA! ¡ESTOY EMPEZANDO A CREER QUE MI HERMANO HIZO BIEN EN DEJARTE!—Kanon…

—¡CALLATE INFELIZ! ¡MALDITA SEA! ¡NO DEBÍ HABERTE HECHO CASO! ME VOY DE AQUÍ, ¡HAGAN LOS QUE LES DE LA MALDITA GANA!

—¡RESENTIDO! ¡AÚN NO SUPERAS LO QUE PASÓ HACE YA SEIS AÑOS!—asestó mi hermano con su voz turbia, siniestra… esa voz que conozco cuando esta ya fuera de sus cabales.

—NO ME VENGAN CON TUS DISCURSOS. ¡TODOS ME VIERON LA CARA DE IMBECIL! ¡HASTA TÚ QUE DIJISTES AMARME!

—¡¡TE AMABA!!

—APOYASTE A TU HERMANO…

—¡¡JAMÁS HICE ESA TONTERÍA!!

—¡¡ESPERABAS QUE ME ASESTARAN EL GOLPE PARA VENIR COMO EL BUEN AMIGO A APROVECHARTE, MALDITO!!

—¡¡¡NO FUE ASI!!!

—¡¡¡NO ME INTERESA!!!—otra vez el golpe en la pared, como si hubieran empujado a alguien—. ¡SUÉLTAME KAN…! ¡¡NHGGH!!—me paralizo…—. Que me suel… ¡¡HMMM!!

Al final los gritos cesaron, más no los ruidos… y muchos menos los gemidos que de un momento a otro empezaron a escucharse. Los dejé solos…

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