Falsos Santos (Cap 07) [Fin]

El placer, el pecado… ¿Por qué todo tiene que ser tan dificil? ¿Saga escuchará el clamor de Shaka? ¿Shaka podrá salvarse antes de caer aún más? ¿quièn venció en la noche?

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Temas: Yaoi, angst, drama, lemon, Religión, Universo Alterno.
Personajes: Saga, Shaka, Kanon, Alone
Resumen: Una noche puede cambiar la vida de muchas maneras. Un paso en falso puede ser el detonante para una serie de consecuencias que quizás no se esté preparado para asumir. Él, peleando contra sus propios demonios, intenta ayudar a otros a vencer los suyos mientras sostiene una lucha entre su misión y su carne. Una noche puede ser suficiente para declararlo vencedor o perdedor.

El placer, el pecado… ¿Por qué todo tiene que ser tan dificil? ¿Saga escuchará el clamor de Shaka? ¿Shaka podrá salvarse antes de caer aún más? ¿quièn venció en la noche?

Capitulo 07: Vencido…

Huid de la inmoralidad sexual. Cualquier otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo. 1 Corintios 6:18

Sus gemidos en la punta de su oído, su corazón golpeando su caja torácica, su sudor corriendo como ríos de sal contra su piel blanca, herida, enrojecida al extremo con la presión contenida en nudillos que apretaban el cojín y la cadena de oro que brillaba entre sus dedos. También los dedos manipulándole su sexo, también la yema dando vuelta sobre su glande, el sudor caer por sus piernas, cada una de esas gotas sintiéndose como tentáculos tomando poder sobre su extremidades y enviándole estallido de endorfinas en su cabeza.

De nuevo removerse, de nuevo buscar liberarse, de nuevo sentir el pecho húmedo de él plegándose contra su espalda y jadear con su aliento plagado a sexo y ansias contra su mejilla. Sus ojos se desviaron del cojín enfocando cualquier cosa frente a él, observando para su desgracia el porta retrato de la familia de ese hogar en la mesa redonda cubierta con un mantén blanco. Sus pupilas se dilataron, cristalizaron, se rompieron mientras volvía apretar entre índice y medio la textura de la cruz liza, lastimándose las articulaciones de sus dedos.

Su familia… él estaba allí era para salvar a su familia…

“Bendita sea la providencia que te trajo a nuestra iglesia. Con tu ayuda, por ti siendo instrumento de él estoy salvando a mi familia, reconquistando a mi esposa.”—el padre…

—“Déjeme agradecerle, Hno. Shaka, por su valiosa ayuda. Realmente pensaba rendirme, pensaba simplemente dejar todo y seguir lo que el mundo dice, la salida fácil. Pero Saga ha cambiado tanto que, me ha conquistado varón de Dios…”—la madre…

—“Mi papá te desea… se lo confesó a mi tío. Que muerde sus labios para no decir tu nombre cuando está con mi mamá…”—el hijo…

—Shaka, ¡oh Shaka!—cerró sus parpados, queriendo escapar de esa, su voz, llamándole a él, buscándolo a él…

Cómo lo deseabas, ¿no Shaka?

Sus ojos volvieron a abrirse asustado al escucharse a sí mismo y la voz de su adversario entonada en una sola frecuencia. Los dedos ahora bajaban más allá del escroto, tentaba con cautela el perineo buscando justo el anillo de carne que ya de sentir la cercanía temblaba y se agitaba, haciendo vibrar toda su piel.

Lo soñaste, lo deseaste, lo hiciste pensando en él… ¿Quién eres para juzgarlo?

Se aferró a esa cruz como si fuera la balsa que evitaría cayera aún más bajo de lo que sus pensamientos le llevaban. Se tomó de ella como si fuera la única escapatoria para su cuerpo, alma, su espíritu que se iba haciendo cada vez más imperceptible mientras el alma, abrumada, se sobresaltaba dentro de su cabeza… se regocijaba ante cada paso de deseo lascivo corroyéndole el pensamiento.

—¡Dios Mío no!—gimió entre dientes cuando la yema de ese dedo empezó a dar vueltas en la circunferencia que le esperaba tan ansiosa como el resto de su cuerpo que cada vez cedía, más y más, sin permitirle siquiera razonar.

“No tomarás el nombre de Yahveh tu Dios en vano”

No lo llames Shaka, no te oirá… se asquea de ti…

—¡¡MHNNN!!—contuvo el temblor de su cuerpo cuando el dedo le penetró, doloroso, trastocando límites que ya él había violado en noches de fantasías.

Ya él lo había hecho, se había tocado, lo había anhelado…

“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.”

Y tú le mentiste a ese hombre… tu boca mintió, pero tu cuerpo no miente, ¿no?

Dos dedos moviéndose.

Tu cuerpo no puede mentirle…

Los labios mordiéndose, la garganta desgarrarse, su sudor correr, su sangre bullir, sus ojos dilatándose al olvido y la cruz clavándose entre sus uñas.

Lo deseas tanto como él…

Entra, Sale, mueve, se inserta, frota, acelera, sale, entra, vuelve, ¡le quema!

—¡Arghhh!—golpeó su frente contra el respaldo, limpiando el sudor que corría como agua al acantilado, temblando y enrojecido, tensó y sintiendo de todo explotándole en la punta de sus dedos.

¿Y la aversión? Se diluía… como desaparecía la revoltura de su estomago y su propia consciencia, se derretía al paso de cálidos dedos metidos en su entrepierna. Tan perdido… tan  extraviado que no se dio cuenta que aquella mano que sometía sus muñecas le acariciaba el pecho… le había liberado para subyugarle más…

—Respondes muy bien…—le gimió a su oído, lamió el sudor que corría por la piel detrás de su oreja, llevándose con él el sabor de su cabello.

Ya no te resista Shaka…

Sintió la cabeza de aquel falo tentar su puerta. Su cuerpo se estiró victima de la corriente de sexo que arrebató cada una de sus creencias, arrojándolas al vacío, al igual que aquella cruz que poco a poco era liberada de sus manos.

Aunque él te este viendo… lo has deseado…

“No codiciarás la casa de tu prójimo…”

Ya has pecado demasiado, Shaka…

“No cometerás adulterio.”

Un poco más… ¿qué más puede hacer un poco más?

Las entrañas abriéndose paso para él, sus uñas clavándose contra el cojín y la cadena de oro cayendo, inerte, al vacío del suelo.

“Amarás a Dios sobre todas las cosas.”

—¡Haaa!—gimió contra su voluntad cuando la mordida de ese hombre se clavó en su hombro y sintió la pelvis de él frotando sus glúteos.

—Siente… ¡mmm!

Después de todo, ya no lo amas más a él…

—¡Siente Shaka!—moviéndose, lento… un poco afuera, un poco dentro… un poco afuera… más dentro… más afuera…

¡TODO ADENTRO!

—¡Arghhh!—gritó rasguñando el asiento.

Dame más, más oh si, más, más, si, así, dame así, ¡ASI!

Penetrando, moviéndose, un vaivén que iba agitando el mueble, refregando sus pieles, cortando razones.

Más, más mucho más, hazlo más, más dentro, ¡más!

Y corroyéndole…

Dos cuerpos moviéndose frenéticamente, dos gargantas llamándose violentamente, una vez, dos, tres, cinco, miles… sus cuerpos uniéndose y danzando ya fuera de sí, dos animales en celo en plena acción carnal, frente a la iglesia, a los ojos del padre, a la casa, la familia, el credo, la cruz, los argumentos, sus creencias… todo, todo incinerándose al paso de los segundos en sus pechos y los latidos en su tórax, agitándose como la sangre en sus venas, moviéndose al ritmo de sus palpitaciones y gimiendo, más, más, mucho más, así, allí, dale más, si, ¡así!

Hasta el frenesí…

Pecaste…

Abrió sus ojos, niveló su respiración.

Pecaste…

Sintió la humedad, el olor, el ardor de su ano, la llenura en su recto, el líquido caliente acariciándole las paredes antes sometidas por un ajeno. Tembló…

Pequé…

—Lo habías deseado…—escuchó contra su oído, la respiración de él más calmada, el aroma de su excitación aún plagando la atmósfera—. Tus gemidos fueron muy sensuales, mejor de lo que los imaginé—El cuerpo de él aún abrazado por aquel hombre, aún sus brazo aferrándose a su cadera, aún con él rodeándole, dedicándole algunos besos suaves… un romanticismos que no combinaba con la acción antes ejecutada—. ¿Aún te da asco?

La pregunta cayó como una piedra enorme en un pozo séptico, enturbiando las aguas negras y todos los excrementos que eran almacenados en ella, creando ondas de petróleo espesas y aumentando el hedor que la cercaba. La interrogante con la que recordaba lo que había hecho, lo que había consentido, la voz de sus gemidos, de sus jadeos, su olor, la sensación de aquel liquido viscoso aún en sus entrañas… La Biblia tirada en la puerta, la cruz debajo en la alfombra…

Su convicción… desecha…

Para cuando cayó en sí estaba en el jardín de aquella casa, corriendo hasta llegar a su automóvil, medio sosteniendo su camisa y dejando todo atrás, con su pantalón apenas cerrado y el sudor aún manándole por los poros. Abrió la puerta del conductor azorado, sintiendo que su estomago empezaba a moverse, un ataque de acidez se iba esparciendo desde la boca del estomago cortándole el aire para respirar.

Pequé…

No vio hacía atrás, ni hacía los lados… no vio hacía ningún  lugar cuando apretó el acelerador y empezó su carrera tratando de huir de sus propios recuerdos, de sus propios gritos, de su propio voz clamando por más, disfrutándolo, deleitándose…

Cayendo tan bajamente Shaka… ¡no tienes perdón de Dios!

Su estomago empezaba a agitarse, sentía ya el sabor ácido en su garganta, asqueroso, de sus propios jugos gástricos haciendo su trabajo y apresurándose para  llevarlo en vomito, como siempre ocurría, como debía pasar después de haber pecado. Sintió su ano aún palpitar de ardor y algunas muestras de placer y sí… cuando las primeras gotas de aquel líquido fueron derramadas de su recto, sintió la primera contracción que le obligó a pisar el freno con fuerza formando aquel chirrido de los neumáticos quemándose en el asfalto.

Una contracción, dos, su saliva diluyéndose en su propio pantalón más nada más que brotar, nada más salía, sentía aún las nauseas atragantarle la boca de su esófago pero no podía dar salida a nada de su cuerpo, nada más que la saliva de él conjugada aún con el sabor de Saga en los labios.

¡PECASTE SHAKA!

Una nueva arcada sin resultado, la sensación de querer devolverlo todo se quedaba aplastada tras la impotencia de no poder sacar nada y sentir que todo dentro de él le quemaba aún más que lo ocurrido recientemente en aquella casa. Sus pensamiento le turbaban, le condenaban, le hacían recordar una y otra vez que sus gemidos, que sus jadeos, que todo aquello que al final permitió lo había deseado en el fondo de su alma y que pese a haber sido forzado… lo había disfrutado… asquerosamente, se había dejado llevar como un animal de carne disfrutando de todo el acto que desde un inicio era impuro, pecaminoso.

Abominable…

Aceleró el auto buscando llegar lo más pronto a su casa, tratando de tolerar las contracciones, el ardor, toda aquella sensación de repudio que tenía clavada entre sus cejas y que no podía evadir. Su sudor estaba impregnado de él, su sabor estaba lleno de él, su cuerpo aún sentía las furiosas caricias de él y su mente aún escuchaba sus gemidos de éxtasis; todo su cuerpo aún podía sentirlo como si lo tuviera aún dentro, aún a su alrededor, aún sobre él dominándole y haciéndole sentir…

Sentir…

Le hizo sentir hasta la última letra de su nombre clavándose en acero caliente en su alma.

Y cuando llegó por fin a su casa, estacionando el auto de forma irresponsable frente a la cajetilla del correo, apenas al salir Shaka casi cayó de bruces por la nueva contracción, una tal que era como si le hubieran pateado en la boca del estomago y este hubiera subido al borde de su garganta para quedarse allí, con el ardor de los jugos gástricos negándose a abandonar su cuerpo. Sus ojos lloraban, lloraban por el esfuerzo de su cuerpo tratando de sacar lo que no había, lloraban por el dolor de haber caído en pecado, por la aversión que sentía a su mismo cuerpo y sus reacciones, por cómo había terminado en una noche, tirado y lleno de llagas lascivas en su piel que no se borrarían ni aunque se bañara en agua bendita. Con su respiración agitada subió la mirada enrojecida observando apenas de lejos la puerta de su casa, anhelándola, queriendo ya entrar al único lugar donde tendría su refugio, encender la regadera y tirarse en ella hasta que todos los rastros de Saga desaparecieran de su piel… y dormir, y olvidar…

Otra arcada, una a tal punto que sentía los jugos gástricos calcinarle la cabeza. Sujetando su estomago como si quisiera mantenerlo en su lugar, caminó a paso rápidos sintiendo el frío de la madrugada en su cuerpo, pensando en que hora sería y cuanto había pasado desde su salida de la casa.

Cuanto tiempo fue necesario para el enemigo montarle la trampa y hacerlo caer.

Abrió el seguro, con el sabor de la acidez en su paladar, con dos lagrimas que habían salido furtivas en la última arcada y la sensación de que todo le estaba dando vuelta, queriendo ya la ducha para limpiarse y olvidar… sobre todo quería borrar todo lo que había ocurrido en su mente, deseaba desaparecerlo de su libro de vida…

Pequé… pequé…

Y liberarse así de la culpa que se diluía y corría sobre él justo como aquel liquido que ya frío bajaba de sus entrañas mojando una de sus piernas… Liquido… La puerta abrió, los ojos azules abiertos de par en par podían ver o más bien sentir el asqueroso recorrido de ese liquido en su pierna derecha, lento… viscoso… pegajoso…

Semen…

Como una garra que penetró contra su vientre sintió que le apretaron el estomago. Como una garra que lastimó sus entrañas  sintió esa última arcada que finalmente consiguió su objetivo. Entrando a la casa vomitó; vomitó trastabillando contra el suelo cuando su mismo cuerpo dejó todas sus fuerzas en el solo punto de devolver todo lo que había comido durante el día sobre el piso de cerámica. Vomitó, una vez, dos… sentía el liquido atravesarle el esófago, viajar por el tracto digestivo y caer por su boca hasta el lustrado decorado del piso, llevándose todo lo que había comido, los jugos gástricos, la saliva de él, la propia… todo lo asqueroso que había vivido…

Y mientras sus arcadas se incrementaban, en tempo y en brusquedad, sus ojos lloraban totalmente hinchados y lastimados por la conmoción que su cuerpo sentía y pensaba no resistir. Las violentas contracciones seguían pese a no tener ya nada más que botar el asqueroso sabor ácido y la saliva que apenas era recreada por su organismo, moco, bilis…

De nuevo…  sosteniéndose con sus rodillas y sus palmas Shaka sólo sentía a su estomago queriendo ser tirado de la misma forma que toda aquella mezcla espantosa que yacía debajo de él. Sus palpitaciones aumentaron el ritmo, su sangre corría acelerada por todo su cuerpo y sus lágrimas caían sobre aquella mezcla deforme ligándola con un nuevo ingrediente…

Remordimiento…

—Perdona… ¡arggh!—gimió, sintiendo de nuevo la otra contracción que le quedó atascada en la garganta—. Perdóname… ¡Señor!—pidió cerrando sus puños con fuerza, tratando de contener los retortijones de su propio cuerpo—. Perdona mi peca… ¡arggh!

No podía, siquiera emitir una oración decente le era posible debido a las contorsiones en su cuerpo. Las fuerzas se le agotaban, la vista se le nublaba, Shaka sentía que le dolía todo su organismo debido a las violentas arcadas que su estomago seguía comprimiendo, destrozando su calma, la poca que le había quedado.

Sentía que iba morir… incluso hasta pensó que ese sería su castigo, morir envuelto en su propio vomito como muestra de su abominable condición espiritual, y si, sintiendo ya a duendes saltándole en la espalda, rasguñándole los brazos y riéndose con esa voz tan chillona sobre su desgracia.

El enemigo mofándose, burlándose, señalándole y cantando victorioso por haberlo hecho caer… Demostrándole así que la guerra jamás había acabado y él había ganado esa batalla. Su cuerpo le había vencido.

Iba a morir…

Lo sabía al paso de cada contracción que ya solo servía para taladrar en su cabeza y adormecer sus huesos. Intentó gatear más le fue imposible, al segundo movimiento su cuerpo desfalleció a un lado de su vomito, temblando, con sed, con un escalofrío tan intenso que era como si lo estuvieran llevando en una mano fría cubriéndole todo el cuerpo, resecando sus labios, sosteniendo sus lágrimas…

Arrepentimiento… sólo le quedaba el arrepentimiento, el llorar en un ovillo de pena por su pecado, por haber caído, por haberlo blasfemado… llorar hasta que todo se volvió blanco… llorar hasta perder el conocimiento.

Arrepentimiento…

Aunque quizás jamás fuera perdonado…

Pero vuestras iniquidades han hecho división
entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Isaías 59:2

Fin

One thought on “Falsos Santos (Cap 07) [Fin]

  1. Todavía no entiendo como no encontré esto antes! Hay muchos de tus fics que debo leer.
    Me llamó muchísimo la atención esta historia, ¿Como es posible que amar sea algo malo? ¿Desear a alguien también? Me encanto la forma en que describiste las emociones, lo que iba sintiendo Shaka, esa lucha entre lo qué deseaba y lo que dictaba su conciencia, la culpa, etc. De alguna u otra forma iba a terminar cediendo Jajaja quien no lo haría con semejante tipo? xD Shaka es el más suertudo de todos! Ahora todo tiene sentido, ambos son pecadores ❤

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