Terquedad (Drabble) Hasgard x Aspros

Hasgard está muy molesto por varias razones

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Temas: Canon
Personajes: Aspros, Hasgard
Resumen: Hasgard está muy molesto por varias razones
Dedicatoria: A Tuty.Cherry que me envició de esta pareja.
Comentarios adicionales: Hecho para un evento de coliseo. Esto parece una escena perdida de un fic que aún no acabo TOT

Terquedad (476 palabras)

—Estás enojado.

Hasgard apretó los dientes y con un solo golpe tiró la columna que estaba a medio poner luego de un entrenamiento. La tierra se levantó y una cortina de polvo amarrillo cubrió su mirada una facción de segundo. Aspros estaba tranquilamente sentado en la columna de atrás, con las piernas y brazos cruzados y una mirada brillante y confiada.

Hasgard prefirió no verle, simplemente con ojos tensos fue y agarró el resto de la columna para levantarla.

—Estás enojado. —Repitió. Hasgard gruñó un par de palabras antes de ir y acomodar la columna como estaba, aunque menos derecha que antes.

Consciente de que no estaba como debía estar, gruñó otra vez y buscó la manera de enderezarlo. Aspros levantó una ceja, luego soltó una corta carcajada antes de sentir la mirada afilada del otro sobre él, en tono de advertencia. No pudo evitar morder sus labios, era divertido después de todo.

El mayor se movió al otro lado de la columna y empujó solo un poco más, para que esta, contrario a lo que quería, quedara inclinada del otro lado.

Aspros ahora sí rompió en carcajada.

—¡Calla! —Gruñó entre sonrojado por la frustración y enojado por la burla. Aspros se tapó la cara con una mano, despejando el flequillo que enmarcaba su mirada.

—¿Por qué no admites que necesitas ayuda y estás enojado?

Hasgard apretó los puños a un lado y desvió el rostro. No iba a admitirlo. Sus maestros los había regañado y castigado con levantar cada columna que tiraron en medio entrenamiento. Aspros había terminado rápido y con increíble exactitud. Él no del todo. Y ver de paso, mientras arreglaba, a Aspros y Sisyphus tan cerca y riendo le había dado una pulsada en su estómago a la que no quiso darle nombre.

Aspros saltó de la columna que servía de soporte y caminó con ese aire tan él hasta la última pieza de mármol que Hasgard no podía enderezar correctamente. La rodeó deslizando su mano alrededor de ella y observó la inclinación. Colocó sus palmas abiertas y con un empujón la movió dejándola perfectamente derecha. El mayor prefirió no alabar el logro, como siempre lo hacía, nada más por mera terquedad.

Aspros se acercó y sacudió las manos del polvo restante. Lo miró con una sonrisa ladeada hasta quedar frente a él.

—Y bueno, ¿me vas a decir por qué estás tan enojado?

Hasgard le miró fijamente y le temblaron las muelas. Vio el cabello húmedo, la tierra pegada a la cara y la sonrisa confiada que Aspros nunca dejaba de tener, como si el universo girara haciendo eje en él. Al ver el gesto de su compañero, no pudo siquiera meditarlo.

No iba a dar respuesta.

Lo tomó de la nuca y lo golpeó con un beso tosco. Luego lo soltó, volteó y caminó no dispuesto a explicar el porqué.

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