Kamasutra (Defteros x Asmita)

Todo empezó el día que Defteros encontró un libro entre las pertenencias de Asmita

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Temas:  PWP, Comedia, Romance.
Personajes: Defteros, Asmita
Resumen: Todo empezó el día que Defteros encontró un libro entre las pertenencias de Asmita
Dedicatoria: Para todos los que aman esta pareja y la disfrutan como yo. Para Scarlet que me hace pensar en cosas pornos con su sexy Defteros ♥
Comentarios adicionales: Adoro esta pareja, y quería escribirla sin la necesidad de toda la carga angst que ya de por si tiene su relación. Algo que no hciiera tiras a mi corazón. Y vamos, teniendo la tabla Kamasutra, siendo Asmita de la india y con él allí, no, no podía usar esa tabla con otra pareja.

El libro :: Kamasutra


Se encontraba ansioso y precisamente eso era lo que lo tenía dando vuelta en su habitación, mientras esperaba que Asmita se bañara. Lo había dicho: no pensaba permitir que Defteros lo tocara sin haberse bañado antes. Eso le parecía adorable e innecesario en partes iguales.

Como tenía que aminorar su nivel de expectación, creyó que la pequeña cómoda con libros sería un buen lugar para distraerse. Asmita solía tardar en sus baños, en especial si era antes de que ellos intimaran. Se preocupaba por estar limpio en todos lados y oler bien… A Defteros le agradaba eso, y le gustaba más dejarlo todo sucio lleno de sudor y semen.

Sacó un lomo del librero y buscó imágenes con que distraerse. La elección no fue la mejor para su empeño en contener las ganas. Las ilustraciones que veía eran posiciones sexuales entre un hombre y una mujer, con letras extrañas, escritas en otro idioma. Defteros no pudo apartar los ojos, pese a saber que no era correcto.

—¿Tardé mucho? —Defteros casi deja caer el libro cuando escuchó la voz a su espalda. Asmita acababa de entrar a la habitación con su cabello húmedo y un suave pantalón. Pareció notar su distracción y le sonrió, con la expresión curiosa—. ¿Qué haces?

Defteros no supo que responder. Tenía la piel hirviendo, la cabeza llena de imágenes y los pensamientos repletos de cosas que quería probar esa misma noche si era posible.

—Hay un libro… —Mordió su labio cuando Asmita se acercó hasta él. Sin esperar demasiado, en cuanto lo tuvo a su alcance le tomó la mano para empujarlo hacía él. Asmita se sentó entre sus piernas, al borde de la cama y recibió el libro en sus manos—. Este.

—Oh… —Dibujó la portada con sus manos—. Este me lo regaló Degel, me dijo que era un libro muy popular en mi país. ¿De qué trata?

¿Popular? Defteros miró de nuevo el libro y se removió inquieto ante la combinación de los dibujos y la presencia de Asmita tan cerca. No podía creer que fuera tan popular con imágenes así.

—Tu país es raro. —Se limitó a concluir—. Adoran a las vacas y tienen libros… así.

—¿Así como?

Defteros no halló forma de explicárselo con palabras pero la idea estalló como una leve chispa en la oscuridad. Miró el libro, las manos de Asmita sobre la ilustración y su torso desnudo.

—Te lo mostraré.

Kamasutra :: La cascada


Las caricias iniciaron en su abdomen, Defteros movió sus dedos alrededor de su ombligo y dejó marca de sus colmillos en sus hombros. Se podía sentir la piel de Asmita reaccionando en pequeñas corrientes y sobresaltos ante la contrariedad del roce, la delicadeza del uno y la tosquedad del otro, al punto que cuando Defteros decidió pellizcar levemente bajo su estómago, Asmita se removió y dio un pequeño salto.

Aunque quiso voltear para tener acceso a su boca, Defteros no se lo permitió. Cuando creyó que era momento de continuar, se dedicó a penetrarlo así, desde atrás. La curva de la espalda de Asmita era perfecta verla desde ese ángulo, la erección de él se columpiaba entre sus piernas y estaba libre para ser tratada por sus manos en medio del vaivén. Tenía acceso a su nuca, uno de los puntos que más le gustaba morder.

Definitivamente, era una posición muy cómoda para tener a Asmita donde quería y mantener el control. Sonrió de medio lado, entre la respiración presurosa, al pensar que el libro le daría muy buenas ideas que probar sin sentirse abochornado. Se echó de espalda a la cama y llevó el cuerpo de Asmita consigo, así como estaban, para seguir experimentando con otra que recordaba bien porque pensó que era incomoda.

Quizás y sí, un poco, pero el arco de la espalda de Asmita hacía palidecer la incomodidad. La visión de su oreja roja y accesible a sus dientes la convertía en una posición bastante excitante y tener todo el torso libre para el movimiento de sus manos lo convenció. Pellizcó sus pezones, piel de su abdomen, jugó con su ingle y lo sintió removerse ante la ausencia del beso. Mordió su oreja mientras lo balanceaba suavemente sosteniéndolo de sus caderas, lo poco que la posición le daba para moverse.

Era profunda, era intensa, era intima. Era perfecta si lo que quería escuchar a Asmita balbuceando cualquier palabra extraña. Era ideal para alargar el momento, impedir que se fuera rápidamente y experimentar nuevos roces previos a la culminación. Pero no podría acabar así, Defteros se dio cuenta cuando sus manos temblaban y las piernas se tensaban por la contenida ansiedad. Gruñó, volteó a Asmita para caerle ahora encima de su espalda y aplastarlo en el colchón. Finalmente, empujó hasta el fondo.

—Asmita… —murmuró con la voz agrietada por el orgasmo y los ojos palpitándole de calor. Hundió su nariz en el cabello de Asmita, respiró el sudor mezclado con el sándalo y percibió cada temblor que tenía debajo de él, aplastado por su peso—. Me gustó esta…

—¿Eh…? —Asmita no comprendió nada. La risa entrecortada de Defteros, traviesa, no le permitía tampoco pensarlo suficiente. Sintió la suave mordida en el lóbulo de su oreja y se erizó totalmente sensible al mínimo toque.

—El libro… —Le costó tomar aire tras la risa—. Tiene poses… así. Posiciones.

Asmita anotó mentalmente preguntarle más tarde sobre ello.

Kamasutra :: El barco en el agua


Kamasutra. Asmita enarcó una ceja cuando, al despertar de su breve siesta luego del sexo, Defteros le explicó que lo que tenía eran imágenes sexuales de una pareja. Con la duda latente, no dudó en ir el día siguiente a Acuario para responder todas sus preguntas. Degel se había divertido mucho explicándole el alcance del libro aunque no pudo sacarle a Asmita el cómo supo que era eso lo que tenía impreso. Con una nueva definición de lo que era ese material, Asmita regreso a su templo ahora llenó de ideas.

—Según me dijo, se escribió en el siglo 5 A.C como un manual de ayuda para los matrimonios de la época. Que la India, en ese tiempo, valoraba mucho el placer sexual.

Defteros estaba tumbado en la cama, con los brazos tras la nuca y mirando el cuerpo desnudo de Asmita sentado sobre él mientras ojeaba el libro y pasaba sus dedos. No le interesaba mucho en que tiempo fue escrito ni el porqué tenía imágenes así, quería era  probar alguna nueva.

—¿Por qué te lo regaló? —Igual, no veía necesario regalarle algo así a Asmita. El mismo Virgo avaló aquello con un leve encogimiento de hombros, para no darle importancia.

—Supongo que creyó que no sabría nunca de qué se trataba. —Le extendió el libro—. ¿Escoges?

Defteros ladeó la sonrisa y se sintió como niño en una pastelería con permiso de probar lo que quisiera. Agarró el libro, lo hojeó por encima y encontró una pose que por lo extraña le provocó probar. Tras hacerlo, le explicó de qué se trataba y Asmita no muy convencido decidió apoyarlo.

Pero al ejecutarla…

Asmita frunció su ceño al borde de la decepción. Tenía el cuerpo afiebrado, marcas de los besos y caricias que Defteros le había dado antes de separarse, y se encontraba tal como decía, sentado sobre la erección, a un lado, mientras Defteros esperaba inmóvil en la cama. Podía sonar excitante, pero en la práctica no le daba lo que él necesitaba para disfrutar de una relación. Faltaba el roce, la proximidad, las caricias y los besos aunque fuera de solo un lado. Intentó concentrarse en la profundidad de la penetración, pero la carencia de lo otro hizo que fácilmente la excitación se diluyera y su rostro dibujara una expresión de malestar.

Defteros gruñó y lo tomó del brazo para que se detuviera. No parecía tampoco muy satisfecho.

—No me gusta. —Expuso con su ceño fruncido y se giró para quedar con sus piernas a cada lado del cuerpo de Defteros—. Así no me gusta. —Repitió y se inclinó hacía él. Defteros le recibió haciéndole notar que también moría por tocarlo. La inmovilidad tampoco era lo suyo.

En la nueva posición, buscaron levantar las llamas que una mala elección atentó apagar.

Kamasutra :: El tornillo


—Te toca a ti.

Se convirtió en un juego entre ellos. Una forma más de compartir la intimidad y la confianza que había de un lazo que comenzó como amistad, y se transformó en algo más. Además que a partir de aquel ensayo y error, habían aprendido mucho de lo que el otro le gustaba de la intimidad, así como de sus reacciones y desencantos. Defteros había encontrado un placer culposo en las posiciones donde Asmita poco podía hacer, le gustaba demasiado la sensación de dominio y manejabilidad. En cambio, para Asmita las que pudieran propiciar más roces y permitir un mayor acercamiento eran ideales. Al menos que…

—Esta.

—Mmmm… —Defteros estiró el brazo para ver la posición y le agradó. Era una posición bastante sumisa, lo que pondría a Asmita a su total disposición—. Me gusta. Te tendrías que tumbar y agarrar las piernas. Quedarte de costado. —Trató de explicarle de forma clara, mientras veía el rostro de Asmita concentrado en comprender—. Yo estaría encima, de pie, penetrándote.

—Oh… —Asmita alzó sus cejas y Defteros ya tenía ganas de empezar. Imaginaba el cuerpo hecho un ovillo, temblando mientras él cambiaba la velocidad de sus embestidas. No podía esperar—. Me gusta. —Defteros sonrió mostrando su colmillo—. Tú irás abajo.

—¿Eh…?

Pestañeó un par de veces y creyó que Asmita o no había entendido o estaba jugando con él. Comprendió que no, él estaba muy claro en cual era la posición y cual papel quería tener en ella. Aunque se opuso en el primer instante, tuvo que bajar sus defensas cuando Asmita con su rostro le indicó que no pensaba ceder.

Al final, pensó que si iniciaban, podría convencerlo y ser él quien dominara la posición. Pero cuando Asmita determinaba tener el control, lo tenía desde un inicio. Sinceramente, Defteros no tuvo ni fuerzas ni ganas de oponerse cuando era Asmita quien iniciaba, cuando era él quien lo buscaba, besaba y acariciaba con la expresión concentrada en leer cada temblor y calcular cada caricia. Se dejó hacer con la firme necesidad de sentirlo.

Entonces, aprendieron algo más. Cuando Asmita era quien dirigía prefería el poco roce para concentrar todos sus sentidos en cambiar el ritmo de cada estocada. Y en ese mismo punto, Defteros prefería sacrificar la movilidad si con ello tenía la distancia adecuada para ver el rostro de Asmita concentrado, su cuerpo tenso y seguro mientras coordinaba cada nueva penetración.

El cabello de Asmita moviéndose en cada embestida era una visión inmejorable. La presión dentro de Defteros por lo cerrado de sus piernas no se pudo sentir mejor. Ambos concordaron que era una posición para repetirse, turnándose en el proceso.

Kamasutra :: La caja


Esa noche de invierno era insoportable. Defteros estaba seguro de que amanecería nevando. Era imposible que pudiera sentirse tanto frío, aún con el cuerpo acurrucado de Asmita contra el de él.

Se removió buscando su calor y valorando cada centímetro de piel contra piel. El roce que provocaba el acercamiento era más que necesario para hallar comodidad en la helada noche. Asmita temblaba de frío y de ansiedad, sus piernas juntas, atrapadas entre las de él, se abrazaban con sus brazos mientras el colchón se movía suavemente al ritmo de las caderas que Defteros imponía, al tener el cuerpo de Asmita totalmente cubierto por el de él.

Asmita soltó un suspiro y echó su cabeza hacia atrás, buscando el contacto de sus labios. Sin hacerlo esperar, Defteros alargó el cuello para besarlo todo lo que era posible en esa posición mientras aumentaba la profundidad de la penetración y lo apretaba más contra su pecho. Cuando el calor y el sudor intensificó el encuentro, ambos no pudieron evitar el dejarse envolver por la bruma del orgasmo y la seguridad de qué, por al menos esos minutos, no sentirían el frío taladrando a sus pies.

Cuando amaneció, tal como lo pronosticó, estaba nevando. Defteros lanzó una mirada temblorosa al borde de la ventana de la habitación cubierta de nieve. Seguramente por eso su hermano tardaría más en llegar. Con el cuerpo de Asmita aún dormido y totalmente apegado a él en busca de calor, extendió su mano para agarrar el libro que ahora siempre estaba al borde de la cama. El ruido de las hojeadas provocó que Asmita despertara y se moviera como un gato estirándose entre las sábanas.

—Qué haces… —Su voz sonó terriblemente ronca. Defteros esperó conscientemente que no se tratara de algún resfriado por la noche.

—Busco. —Y presionó contra la página antes de envolver con su brazo libre el cuerpo de Asmita hasta que se recostara sobre su pecho—. Aquí está, la de ayer.

Tras unos segundos en silencio, donde Asmita al parecer unía los puntos de sus palabras, finalmente rió y se apegó más a él. Defteros jugó con los cabellos desperdigados por sus hombros.

—Oh… pensé que la habías inventado.

Kamasutra :: El puente


El volcán se iba a convertir en su lugar favorito para someterlo. Era todo lo que necesitaba para tener a Asmita completamente desarmado y fuera de sí, lejos del santuario, lejos de virgo, de la diosa, de sus dudas. Lejos y totalmente en manos de sus instintos más primitivos, aquellos que había dando rienda suelta conforme aprendía a modelar su fuerza.

Allí, Asmita gritaba. Lo podía escuchar jadear y el sonido golpear en eco entre las piedras, haciéndolo sonar incluso más sensual. Lo podía tocar y escuchar quejarse por la rudeza del trato. A su vez, podía sentirlo con toda la necesidad que tenía atorada. Darse cuenta que con solo él se veía así, que nadie más tendría ese privilegio, que Asmita esperaba cada vez que podía escapar con la excusa de verlo para poder ser de nuevo el hombre que dejó de ser tras esa noche.

Lo que habían dejado de ser los dos. Se había convertido en una promesa muda, porque Defteros ya no creía en ellas y Asmita nunca creyó en una. Cada vez que se encontraban dejarían de ser el dios y el demonio, el santo y el pecador. Serían solo hombres, ni virgo ni géminis estorbando con sus destinos, sus estrellas y todo aquello que no hacía más que entorpecer su vínculo.

Sometido como lo tenía, concordó que tampoco duraría demasiado tiempo. Asmita ya había tardado demasiado esta vez y sentía que para la próxima tardaría más. Por eso, lo había castigado obligándolo a no pegar su cuerpo en la piedra caliente, mientras lo penetraba desde atrás balanceándose con el peso en sus palmas abiertas contra la roca. Ver los brazos de Asmita temblando por la acrobática posición y sus labios entreabiertos esperando un nuevo grito, elevó la sensación de quererlo subyugar más y al mismo tiempo, no dejarlo ir.

Cuando acabó, lo arrastró contra él y dobló sus piernas, para sentarse y contener el peso de su cuerpo. Al acariciar el bajo vientre de Asmita, notó que la erección aún persistía, pese a él ya haber alcanzado el clima. Abrió los ojos y lanzó un gruñido de insatisfacción. El cuerpo de Asmita temblaba aún en sus brazos, con la pasión contenida.

—No acabaste. —Y fue un reclamo, más no estaba seguro si para él mismo o para Asmita quien aún apretaba su mandíbula mientras recogía sus manos.

—¿Cómo? —replicó—. Tenía una braza amenazando con quemarme si no me concentraba en soportar tu peso.

Defteros no pudo evitarlo. Rió roncamente y apretó su cuerpo aún más, negándose a salir o liberarlo. No pensaba dejarlo así, Asmita iba a terminar sí o sí en sus manos.

—¿Miedo a quemarte, Asmita de Virgo? —El aludido gimió roncamente al sentir su erección atrapada en el calor de esa palma y su cuerpo reaccionó a ello. Defteros pudo sentir como fue apretado de nuevo, con necesidad. —Aquí vienes a quemarte.

4 thoughts on “Kamasutra (Defteros x Asmita)

  1. Hola!!
    Jajaja no hay mejor titulo para esta parejita xD
    Aunque respecto al antigüo comentario me referia a un Dégel x Kardia, 😀 ya sabes
    Bueee, jajaja que titulo!! Ya me imagino la cara de Degel al pensar como es que se dio cuenta de que trataba, ¿pondria en practica el libro con Kardi?
    Oye como estaba leyendo el gaiden y ahi una parte en que Degel mira a Defteros de forma….especial. Morii…pero de los celos jajaja xD me encanto!
    PD: soy Sarah, como ya te habras dado cuenta perooo, mi sub es kyojin *-* y no podia quedar fuera de esto xD

    1. Hahahaha te comprendo totalmente! Me pasó igual, al ver el gaiden, sentí algo de celos porqué quería ver a Asmita, sin embargo, debo admitir que quien se robó mi atención en el gaiden fue Aspros y sus motivaciones. Muero por entender más de él, especialmente ahora que viene gaiden de Aspros.
      Jajaja ahora entiendo! Hice un par de fics de ellos dos, pero no es una pareja que sepa tocar muy bien, y stardust ha escrito muchos de ellos, así que siento que ella los ha abordado mejor de lo que yo podría xD Pero sería gracioso que llegaran a tener el libro en las manos!
      Sí! definitivamente el Kamasutra va muy bien para fic Defmita. ¡Me alegra que te haya gustado! Jajajaja ¡¡ya veo que eres Sarah!! ¡un gusto y gracias por escribirme!

  2. Me encanto esta parejita y mas cuándo deuteros encuentra el libro de kamasutra y le dice a asmita q el libro tiene poses . a mi también me gusto cuando le intenta esplicar q es lo q contiene

  3. Me gusta la parejita y me par ese muy bonita y cuando deuteros le explica a asmita lo q se trata el libro le enseña y le dise q tiene poses

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