Duelo de Sombras (Defteros x Violate)

Violate ha sido enviada a revisar en el volcán quien es el santo de géminis y que tan peligroso es.

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Temas:  Canon, Lemon, Pre-Guerra
Personajes: Defteros, Violate
Resumen: Violate ha sido enviada a revisar en el volcán quien es el santo de géminis y que tan peligroso es.
Dedicatoria: A Shruikan que quería que hubieran más drabbles de ellos. Así que me apresuré y esto fue lo que salió. No es demasiado omg, pero si hay mucho sexo… ¿pero que puede haber entre ellos en canon sino sexo duro? uwu
Comentarios adicionales: Antes de que Violate fuera ascendida por Aiacos.

Duelo de Sombras

Lo estuvo vigilando por largo tiempo ese día, entre las sombras de las catatumbas y las piedras candentes. Lo vigiló, tal como había sido ese su pedido. Tenía que saber en donde radicaba la fuerza de géminis, porqué estaba tan lejos del santuario y si era posible vencerle.

Pudo oler su sudor y su soledad. Pudo medir el puño, desde su fuerza, hasta su complexión. Pudo paladear los gruñidos que escapaban de su boca cuando se sentía observado.

—¿Quién eres?

Ella entonces se camufló en las sombras. No había nada que pudiera revelar su existencia allí. Comprendió que los sentidos de aquel hombre eran de cuidarse. Los tenía muy afilados. Pero era incapaz de comprender el alcance de su cosmos y el cómo aprovecharlo para detectar a sus enemigos.

Desapareció, dejándolo solo. Ya tenía algo por donde comenzar.

 

***

 

El tiempo observándolo le había permitido entender lo que quería a base de los sonidos y sus gestos. Cuando tenía hambre, cuando pensaba en un baño, cuando quería entrenar. Incluso cuando quería tener sexo. Al inicio, en este último punto, ella se apresuraba a desaparecer para no tener que invadir su privacidad. Luego, le ganó la más pura curiosidad.

Defteros optó por buscar un lugar oscuro y medianamente cómodo. Se sentó contra la piedra y primero cerró sus ojos como si evocara algún tipo de imagen. Lo demás, ella lo observó ocurrir como si fuera en cámara lenta. La mano se hundió entre sus piernas y los sonidos en suspiros y jadeos atragantados. Caricias más y más invasivas que permitieron observar la forma de su sexo por sobre la tela.

Ella tragó grueso y sintió calor. Calor en sus labios, en su garganta, entre sus piernas. Calor y sudor y humedad. Un cosquilleo que viajó desde su boca e invadió cada parte de su cuerpo. Que se metió entre sus vientre, culebreando, retorciéndose y provocando que mordiera sus labios. Cuando pudo observar el pene desnudo entre las manos rudas, ella contuvo el hambre. Sus ojos se movieron con ansiedad en la extensión, sintiéndolo tan prohibido. Y cuando el calor invadió por completo sus mejillas, se obligó a agazaparse más hondo en la sombras.

Su cuerpo entonces quedó palpitando, con una explosión contenida. Como el volcán que era calmado por esas manos antes de poder estallar. Como su voz que quería soltar gemidos y se obligaba a callar silabas. Intentó espabilarse, concentrarse, huir.

Pero no. Solo volvió a asomarse, a verlo a acabar y a sentirse arder.

 

***

 

Se estaba quemando. Se estaba quemando.

En el infierno donde solo había un montón de insectos al que ella apenas sudaba por derrotar, terminaba deseando la hora de regresar al volcán y ver a ese hombre hacer callar a la misma naturaleza. Y se estaba quemando. La fuerza y la agresividad la seducían. Le hacía recordar esa parte de mujer que nunca había olvidado. La deseaba incluso aún más.

Cada puño quería probarlo, cada patada detenerla. Quería subirse encima y pegar su cuerpo a aquel calor, hacer tronar sus huesos y que él hiciera lo mismo con los suyos. Y entonces, cuando se daba cuenta, estaban ambos desnudos en sus pensamientos, peleando por quien mordía más, arrastrando las manos por su cabello y sudor. El dejando más heridas en su piel. Ella jalando su cabello mientras movía su cadera sobre su enorme sexo. Y dejando que entrara, profundizara, penetrara. Violate se deshacía en ese vaivén, esos brazos, y se daba cuenta que más que pelea quería sexo duro, fuerte, voraz, apasionado, descontrolado.

Aprovechaba los momentos en que lo veía masturbarse para realizar su fantasía, en conjunto. Lo veía mover sus manos y ella hacía lo mismo oculta en la sombra. No podía tocar sus pechos apretados por el manto oscuro pero si verter sus manos debajo del faldón de la sapuri. Tocar. Tocar, tocar, tocar, humedecerse, aguarse, volverse magma puro mientras mordía sus labios y sus ojos se encendían. Mover su cadera contra su mano, así como lo hacía él. Y acabar, así como lo hacía él.

Quedar enguantada en las sombras, con su aroma puramente femenino, y esperar a regular la respiración para de nuevo apartarse. Ya no era la misión lo que la hacía regresar.

 

***

 

¿Cuántas veces era capaz de ver lo mismo y sentirse igual?

De nuevo estaba allí. De nuevo estaba él. Esta vez había escogido un lugar mucho más libre, fuera del volcán y cerca de las piedras que colindaban las aguas termales. Se había bañado y quitado toda la tierra. Y se había tocado por completo, sin dejar una sola parte desatendida de sus manos. Ella había saboreado cada gota desde las penumbras donde se ocultaba. Lo había visto todo y no era capaz de saciarse. Internamente esperaba el momento en que empezara realmente a hacerlo.

Cuando Defteros se acomodó sobre la grama, con la desnudez apuntando la luna, ella empezó a sonreír. El brillo de la noche y la humedad le otorgaba a Defteros incluso un atractivo exótico. Iluminaba la piel morena y dejaba a la vista a las heridas que ella había aprendido a contar, apreciar y admirar. Un hombre así de fuerte capaz de enfrentarse al magmar, un hombre digno de ella.

Si encontrara a alguien así en el infierno, no dudaría en servirle.

De repente, no estaba frente a sus ojos. Violate abrió sus párpados y buscó alrededor sin saber en qué momento desapareció. En qué momento lo perdió de vista. Se levantó de las sombras y comenzó a desesperarse. No pudo desaparecer así como así.

—Te encontré.

Ella tembló. No quiso voltear. No hacía falta, cuando sintió su poder abrirse paso entre las sombras y su aroma fuerte invadirle los sentidos. Cuando ahora era la sombra de ese hombre lo que la cubría.

La adrenalina la invadió por completo. Casi tembló de júbilo ante el enfrentamiento que veía llegar. Volteó con toda seguridad de comprobar su poder, asestar sus puños, medir su fuerzas con ese hombre hasta que no quedara duda de sus capacidades.

Y lo hizo. Puño a puño, patada a patada. Defteros le brilló los ojos cuando pudo sentir la fuerza de sus arranques y el poder de sus envestidas. Rodaron ambos entre la grama mientras buscaban mantener el control. Ella restregándose en el cuerpo desnudo que buscaba golpear. Él deteniéndola, volteándola, inmovilizándola. Cuando sus puños fueron atrapados contra la tierra, ella luchó. Cuando la boca de Defteros tomó la suya, dejó de pelear. Pelear contra eso, contra el instinto. Contra las ganas y el ardor sexual que ya estaba presente bajo su vientre.

Lo demás ocurrió en medio de una estampida de caricias y besos. De apretones y jalones mientras Defteros apartaba la molesta armadura y se hacía dueño de su presa. Ella disfrutó el maltrato, la ferocidad. Gimió ante la mordida en sus muslos. Tembló ante la indecencia de su lengua que se introducía en su hondo vértice. Gritó al sentir su erección tan dentro y su boca tan ardiente que se derritió con él. Envolviéndolo con las piernas desnudas y llenas de cicatrices. Abrazando el orgasmo mientras él hundía su nariz entre sus turgentes pechos, cansados de morder.

Explotando en mil pedazos.

 

***

 

Cuando recobró la consciencia, lo sintió dormido a su lado. Pegado su nariz al ángulo de su cuello, con su mano posesiva agarrándole uno de sus glúteos. Dormido como un pequeño lobo satisfecho después de comer. Ella hizo un esfuerzo para apartarse, pero el abrazo era bastante fuerte y su voluntad demasiado débil a ese calor. Sin embargo, no debía quedarse allí. No estaba seguro de sí él querría matarla después, o si un espectro iría por ella y los encontraba.

Ese había sido un error, delicioso pero un error. Ella logró hacerse espacio entre los brazos y se arrastró hacia atrás, llena de él. Con cuidado, se dio un baño rápido para quitar las muestras del encuentro, y se vistió con la finalidad de volver al infierno.

Escuchó ruido y pensó que se había tardado demasiado en retirarse. Más al voltear solo lo vio dándose vuelta y buscando una mejor posición para dormir, con su trasero duro a la vista de la luna. Era imposible como podía llegar a sentir ternura por un enemigo, pero sí, ese hombre le había despertado demasiadas cosas.

—Hora de irme, demonio.

Así le gustaba llamarse. Tomó el pantalón que él había dejado por allí y cubrió su trasero, antes de verlo por última vez. Ella supo en ese momento que no podía regresar.

Se iban a matar entre ellos, pero a sexo. Y de eso no se trataba la guerra.

One thought on “Duelo de Sombras (Defteros x Violate)

  1. OMG!!!!!! Jamas,jamas, se me había cruzado la idea de ellos por la cabeza. Violate es el personaje femenino de LC que mas me gusta, amo la actitud y la presencia que tiene,pero… Omg!!! Me encantó todo lo sexual de este fic!!! La descripción de cada detalle fue como si uno estuviera ahí con Violate viendo al sabroso Defteros haciéndose cositas xD Y luego el encuentro ,dioses!!! *O* ambos con esa rudeza física que hacía todo mas intenso!!!, con la cantidad de cosas que despiertan “Se iban a matar entre ellos, pero a sexo.” Definitivamente si :3, me encantó!

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