Más (Defteros x Asmita)

Defteros quiere que Asmita le de más, pero antes debe superar una prueba.

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Temas:  Universo Alterno, Romance
Personajes: Defteros, Asmita
Resumen: Defteros quiere que Asmita le de más, pero antes debe superar una prueba.
Dedicatoria: Para el Defteros carnivoro de Scarlet xD Que se quejaba en el canon que Asmita lo había alimentado con leche y queso ♥
Comentarios adicionales: No sé de donde salió. Supongo que en un momento que mis neuronas ya no daban para más. Pero pese a lo X que pueda ser, me pareció divertido, así que lo publiqué xD

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Estaba desorientado después de las vueltas. ¿A quién se le había ocurrido aceptar? Defteros recuperó el equilibrio y peleó contra el instinto de quitarse la improvisada venda que Asmita había creado con su corbata de seda.

Sus risas se convirtieron en una buena excusa para apalear su desconcierto. Le instaba a buscar la fuente de ella. Caminó con pasos dubitativos y escuchó las pisadas detenerse a cierta distancia. Defteros giró su rostro y se acercó con cuidado, primero tanteando con sus manos cualquier obstáculo que le cortara el camino. Luego corrió, alcanzó el mueble y Asmita se movió al otro lado con una risa contagiosa, que provocó que sonriera en respuesta.

—No me alcanzarás… —Escuchó su voz desafiándolo de nuevo. Defteros enarcó una ceja, prestó atención a sus pasos y midió la distancia que lo separaba del cuerpo de Asmita.

—Te voy a alcanzar.

—No.

—Sí. Y me tendrás que dar más.

Asmita soltó otra risotada y se movió rozando con sus dedos la madera del comedor. Defteros atendió a todo el sonido. Supo que la esencia de su posición estaba allí. Asmita le estaba dejando una pista que él no pensaba eludir. Soltó el mueble y corrió a ese lugar a toda velocidad. Tropezó con el otro mueble, con una mesa, pegó su pie al librero y maldijo mientras en la algarabía el perro comenzó a ladrar. Asmita seguía riendo, pero atento a sus movimientos. Escuchaba todo y estaba preparado para volver a correr.

—¿Por qué no te rindes, Defteros? Prometo ser bueno y darte más mañana.

Defteros renegó el intento de tregua y volvió a enfocar sus sentidos. No podía dejarse vencer. Si Asmita podía caminar en esa casa sin tropezarse, ¿porque no él? Con las ganas renovadas, emprendió camino. Tropezó con la mesa, escuchó a Asmita escurrirse y fue del otro lado para atraparlo.

Milagrosamente lo consiguió. Se lanzó al cuerpo de Asmita, arrojándose los dos al mueble que por la fuerza de la embestida, se volcó quedando ambos apoyados al respaldo volteado. Y si eso era poco, completó la escena el perro de Asmita, quien correteó alrededor del mueble tirado como si quisiera integrarse al juego, ladrando sonoramente.

Asmita y Defteros tenían la respiración agitada y los rostros enrojecidos por el esfuerzo. La mascota, aún queriendo jugar, se subió a la espalda de Defteros y saltó la barda que significaba el mueble volcado, antes de seguir dando vuelta. Por los momentos, ninguno de los dos se quería parar, estaban vencidos por la estrafalaria actividad conyugal.

—La anciana volverá a quejarse de que eres un demonio come gente si sigues haciendo tanto ruido… —comentó Asmita en tono divertido. Defteros soltó una carcajada en su cuello y mordió un poco de piel en reprimenda.

—¿Y por culpa de quien?

Tras reírse, Asmita ubicó con sus manos el rostro de Defteros y le acarició la mandíbula. Persiguió la línea de sus pómulos para alcanzar la seda de su corbata, que cubrían sus ojos. La retiró y le dejó un ligero beso en la nariz.

—Mía… Está bien, prepararé más carne.

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