Despertar (Kanon x Mu)

Alguién despierta un poco desubicado del mundo, ¿Qué ocurrió?

Anuncios

Temas:  Comedia, Universo Alterno
Personajes: Kanon, Mu
Resumen: Alguién despierta un poco desubicado del mundo, ¿Qué ocurrió?
Dedicatoria: Para mi geme xDD amanecí de buen humor y mira lo que salió. ¡Este evento quise participar con mucho Kanon x Mu para tí!
Comentarios adicionales: Comedía… ¡es tan raro que me salga comedia!

Despertar

Se estiró perezosamente, disfrutando del calor que había en el colchón. Tenía un dolor de cabeza imperdonable, rayos de energía emergiendo a través de sus sienes y si abría los párpados estaba seguro que un solo rayos de luz le fundiría la cabeza. Así que se dio vuelta y se echó la almohada arriba, protegiendo a sus ojos de cualquier amenaza.

Sintió algo que reptó sigilosamente sobre su espalda desnuda, pero no le prestó atención. Consideró que sería la misma sábana por el movimiento previo. Trató de reconstruir, entre tanto, los eventos pasados de la fiesta de Aioria, a la que había sido invitado. ¿Cómo demonios llegó a su cama? No tenía la más mínima idea.

Su cuerpo se estremeció cuando lo que sintió en su nuca estaba lejos de ser una sábana. ¡Eso era un beso! Abrió los ojos de par en par y su cuerpo se quedó duro como piedra, más duro que la erección con la que había amanecido. Se quedó inmóvil mientras sentía como el beso se extendía por toda su nuca, erizándole los vellitos creciente.

—¡Qué carajo! —Se sobresaltó y saltó de la cama tan rápido como pudo. La almohada cayó a un lado y el intempestivo movimiento lo mareó cuando por fin sacó la cara del colchón—. ¡Oh mierda!

—Oye, ¡tranquilo! —Escuchó la otra voz, indicio de problemas sin duda alguna—. Perdón, no quería asustarte.

Le costó bastante enderezar las cosas en su lugar dentro de su cabeza. Su mente daba vueltas y todo lo que había en la habitación rodaba con ella. Alcanzó a ver algunos afiches de futbol, una lamparilla con… oh si, un llamativo diseño de futbol, algunas figuritas en un mostrador colgado en la pared y cosas de carros. Logró atrapar ciertos detalles mientras sus ojos trataban de enfocar algo certero y volvía a sentir el estómago donde debía estar.

Tenía una resaca de los mil demonios. Mucho alcohol, un fuerte dolor de cabeza y una sed insoportable.

—Estamos en la habitación de Aioria.

—Ya me di cuenta…

—¿Quieres agua?

No dijo nada, solo se sentó con todas las sábanas haciendo un marullo entre sus piernas. Tenía el cabello alborotado, desperdigado a lo largo de su espalda y hombros. Bostezó amplio y miró hacia su abdomen, notando ciertas marcas de lo que había sido una noche fogosa que él no recordaba.

Entonces escuchó el movimiento en la cama y giró su rostro para ver a quien suponía había sido su pareja esa noche. Lo reconoció, su cabello largo y claro, su piel imposiblemente blanca, el grosor de sus brazos que no imaginó se viera tan bien desnudo y la esbeltez de su figura. Kanon, espabilándose un poco, lamentó no tener una maldita idea de qué había ocurrido.

Mu se dirigió hasta la mesa donde había un par de botellas de agua potable. Sabía que Aioria tenía la costumbre de subir agua a su habitación porque de noche le daba sed.  No dejaba de ser extraño estar allí, después de tantos años (sí, no iba a negar que había tenido sus momentos con su amigo), pero con otra persona. Mu se desenvolvió muy tranquilo por la habitación, absolutamente desnudo, a buscar las botellas y dejársela en sus manos.

A Kanon le costó subir la mirada desde el punto donde aquel sexo iba y venía. Tuvo que hacerlo cuando oyó a Mu carraspear.

—El agua está aquí arriba. —Murmuró con diversión, y Kanon prácticamente le arrancó el envase de las manos, con más nervios que nunca. Abrió la botella y bebió sin descanso hasta acabar con el agua. Mu hizo lo mismo, pero con mayor lentitud. Se había sentado en la cama, mientras se peinaba el cabello y lucía bastante normal—. Nunca has bebido cerveza tibetana ¿no?

—Jamás… —Murmuró con voz ronca. Necesitaba un baño, café, un caldo de pollo y huevos…—. ¿Me quieres decir qué demonios pasó?

Mu le miró de forma muy comunicativa, alzando uno de sus puntos tatuados mientras su sonrisa subía un ápice del lado izquierdo. Luego deslizó sus ojos a la desnudez de Kanon, la suya propia y las sábanas echa un remolino de tela.

—¿Hace falta aclarar? —preguntó jocosamente. Kanon gruñó, se sonrojó apenas un poco no sabía si por lo ridículo que debía verse al estar en esa posición. No le ocurría desde secundaria.

—Entiendo que tuvimos sexo. ¿Pero cómo carajo?

—Pues me pusiste de espalda, me estimulaste el ano, entonces tu…

—¡Sé como se coge! —Estrelló las palabras con la vergüenza atizándolo y Mu le dio tiempo a reír y recostarse lánguidamente en su lado de la cama.

—Entonces no sé qué quieres saber.

Kanon empezaba a pensar que todo era una muy buena broma. Que Mu le había tendido una trampa, que no podía ser tan sexy y no era posible que tuviera ganas de repetir las cosas ahora que estaba en sus cinco… bueno, cuatro cabales. Pero se contuvo solo porque la sonrisita ladeada de Mu lo enojaba.

—Bien… ayer tuvimos sexo, estamos en la habitación de Aioria… ¿dónde está Aioria entonces?

—Ayer se le declaró a Milo por fin, y creo que tuvieron sexo en cada cojín de la sala. Eso de estar solo en la enorme casa de tu hermano mientras este se va de viaje le sirvió bastante.

Kanon allí tuvo que silbar. ¿Dónde estaba él cuando pasó eso?

—¿Y Saga?

—Dijo algo de llevar a Shaka a su casa porque ya estaba fastidiado y que luego vendría por ti… —Sonrió de largo mientras Kanon alzaba una ceja—. No vino.

Oh sí, la obviedad. No vino porqué estaba allí y sabía Kanon cuantos meses estaba Saga esperando por el mínimo momento en que Shaka le abriera alguna puerta por donde colarse.

—O sea que mientras mi hermano jugaba a ser el príncipe del cuento y Aioria se follaba a Milo como si no hubiera mañana, tú y yo…

—Estuvimos aquí. Te subí porque estabas ebrio, habías vomitado. Te ayudé a cambiarte y pensaba dejarte solo en la cama pero me arrastraste y bueno, tampoco fue que me negué.

Hubo un silencio bien consensual, mientras Kanon apilaba las ideas y veía fijamente el inicio del vientre y la ingle de Mu, expuesta cuan jardín de margaritas.

—¿Quieres saber más? —preguntó Mu, arrastrando la voz seductoramente.

—No… quiero la repetición.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s